Disclaimer |Ni Shingeki no Kyojin y sus personajes me pertenecen, son propiedad de Hajime "La llama maligna" Isayama. Titanic es de Century Fox y Paramount Pictures [Guionizada por James Cameron]. La trama es mía. Derechos reservados a ©Coorp. Charly.

Advertencia | BL. Ereri. AU. Remake Titanic. Drama. Romance. Cosas que nunca pasaron en Titanic.

Dedicatoria |A Callmxdaddy, Nicot y MagiAllie

TITANIC

.

Capitulo

6

.

"Ellos me dicen, tus ojos, claros como el cristal:

'Para ti, caprichoso amante, ¿Cuál es, pues, mi mérito?'

¡Eres encantador, y callas! Mi corazón, que todo irrita,

Excepto el candor del antiguo animal"Charles Baudelaire. Las Flores del Mal

.

Lo memorizaba, cada paso, cada hebra suelta de cabello, cada pequeño gesto que hacia producto de la agitación por la carrera, el ligerísimo tono rosa en sus mejillas, cada cosa la grababa como un instante precioso e invaluable. Era hermoso, era perfecto y estaba unido a su mano, tan cerca, divinamente cerca. La sensación de paz y felicidad le recorría el cuerpo. Se sentía tan pleno, tan lleno de todas las maravillas del universo.

Y sólo por un ínfimo contacto.

El contacto tibio de sus manos unidas.

Su mano y la de su precioso Levi. Su inalcanzable campanita.

« ¿Esto puedo ser amor? »

« ¿Se es amor si sólo uno de ellos lo siente? »

Alejó ese pensamiento y se permitió continuar sintiéndose feliz por esos vagos instantes.

En cuanto llegaron el sonido de la alegre música les inundó los sentidos. Todos rebosaban en risas, gorgoteos inentendibles producto del exceso de consumo de cerveza de raíz. La fiesta estaba en su apogeo total.

Levi se pegó a él mientras entraban totalmente al local, él le acarició los hombros.

—No te preocupes, ven siéntate conmigo —le ofreció un lugar que estaba vacío y Levi no se opuso —. Espera aquí, iré por algo de tomar.

La verdad no quería dejarlo solo por ningún momento porque sabía que no estaba acostumbrado a tanto barullo, pero quería que disfrutara de todo lo que pudiera en ese lugar. Las fiestas de la tercera clase siempre eran fenomenales. La diversión bailaba por todo el lugar.

Tomó un par de vasos con cerveza de la barra y se dispuso a regresar pero antes de poder lograrlo, un pequeño mounstro de ojos azules y cabello rubio se interpuso.

—Jeäger ¿Recuérdame por qué somos amigos?

—¿Porque Dios los hace y el diablo los junta?

— Si no estuviéramos aquí te rompería las bolas, ¿Quién demonios te dio permiso de prestar mi ropa?

—Es una ocasión de emergencia, si hubiese tenido algo mejor al alcance no lo hubiera hecho.

Annie le vio mal.

—¿Estás insinuando que mi ropa es una porquería? ¿Es en serio, Eren?

—Oye, lo siento si te ofendí o algo. Ya te dije que era algo de emergencia.

—Sí, claro, es una emergencia cuidarle las espaldas a la estirada esa. Eren no seas ingenuo, ella te está usando para divertirse un rato, luego te votara como un perro, porque eso somos para los de su clase.

Eren frunció el ceño y sus ojos brillaron en rabia.

—No te permito que digas algo de campanita, fui yo quien le trajo aquí y no es como tú crees, es diferente, y además no es ninguna estirada. Es un jodido estirado genialísimo, porque para que sepas es un tio. Y si ya sé lo que me vas a decir, y te digo 'si y que'. Es mi puto problema — y echando humos se fue a pasos agigantados dejando a la rubia perpleja.

En verdad estaba molesto pero en cuanto sus ojos divisaron a Levi aquella sensación se esfumó y fue remplazada por otra.

Celos.

El vidrio de los vasos chirrió entre sus manos por la rabia. Ahí estaban, el imbécil de Connie, Reiner y Berthold pululando en torno a su Levi que parecía indiferente, pero Eren podía leerlo muy bien. Estaba desesperado, rogándole ayuda a través de sus ojos. Y él iba a ayudarle pero entonces nuevamente fue interrumpido, esta vez por una vocecita dulce a la cual no se pudo negar aunque lo hubiese deseado.

La pequeña Petra, su última modelo le estaba requiriendo de su pago.

Un baile.

Y Eren como hombre de honor tuvo que cumplir. Dejó los vasos en una mesa y tomó de la mano a la infanta. Luego le pediría disculpas a campanita.

.

Levi veía todo ir y venir, en un mundo tan ajeno a lo que siempre había conocido, posiblemente por primera vez en su vida estaba realmente aterrado, pero como experto que eran en crear máscaras de frialdad, su rostro no expresaba nada de sus verdaderas emociones. Las manos le temblaban y había optado por esconderlas detrás de su espalda, contaba cada segundo que Eren se tardaba y a su parecer ya eran muchos.

Por fin después de cinco largos minutos divisó la cabellera castaña pero entonces llegaron ellos. Un trío de tipos con sonrisas anchas y con olor a alcohol.

—Oye, tu cara se me hace conocida —un muchacho rapado le veía desde muchos ángulos y Levi quiso irse en ese momento —Oh, ya recordé, tú eres la chica de Eren — y se puso a reír.

« ¿La chica de Eren? »

Se le aceleró el corazón.

—Eh, yo pensé que la rubia era su novia.

El azabache frunció el ceño. Eso no le gustó para nada.

¿Quién era esa tal rubia?

Se mordió el interior de la mejilla.

—Ah, ¿ella es su novia?

—Pues para mí sí, tú sabes, pues yo les veo demasiada confianza para ser sólo amigos.

Levi sentía que algo muy fuerte y caliente se revolvía en su interior, comenzaba a despreciar el instante en que se había dejado arrastrar por Eren hasta ese lugar.

—Son sólo amigos — por fin el más alto de todos había hablado —. Annie me lo dijo.

—Entonces, ¿ella si es su novia? — el rubio musculoso lo señaló con el dedo.

—No lo creo. Eren jamás lograría conquistar una chica como ella — el muchacho rapado volvió a hablar —. Creo que ella sólo vino a divertirse ¿verdad?

El azabache los vio durante un largo segundo y después se giró para ignorarlos. Ellos se pusieron a reír.

—Ya, ya no se moleste señorita, no nos referíamos a esa clase de diversión.

«¿Qué? ¿De qué estaban hablando esos idiotas? »

—Ande, tómese esto — el muchacho rubio le ofreció un vaso con aquel espumoso líquido —. Está bien, sea bienvenida a nuestra fiesta — y alzando sus vasos los estrellaron para después beber sin siquiera respirar.

Levi vio el vaso pero no lo tomó. Apartó la vista de ellos y prefirió concentrarse en la música y volver a buscar con los ojos a Eren.

Lo vio bailando con una niña de cabello miel.

Torció el gesto.

«Eren, maldita zorra extranjera »

Tomó el olvidado vaso y se tragó la bebida de un solo golpe. Escuchó a los intrusos reír y esta vez fue el rubio quien le ofreció más bebida, la cual tomó sin siquiera replicar.

—Eh vaya, vaya señorita, ¿Por qué ese cambio? ¿Por fin se ha decidido a 'divertirse'? —se rió con gana y se sentó muy pegado a él, una de sus manos intentó posarse en los menudos hombros, pero tan potente como un rayo un golpe se le encestó en la quijada mandándolo al suelo.

Todos se quedaron en silencio por un momento con la sorpresa pintada en el rostro. La voz de Eren reactivó todo.

—Oigan, ¿Qué mierda les pasa? Dejen de molestar a mi amigo.

«¿Amigo?»

Ouch, eso le había dolido en alguna parte a Levi y sus ojos buscaron en seguida los verdes del castaño.

—¿Amigo? — Connie hizo un gesto cómico —. ¿No es la chica de primera clase?

—¿Qué? Están locos, bastardos, claro que no. Él es un amigo mío.

—Reiner, ya ves lo que te pasa por aventado y quererte ligar lo ajeno. ¡Joder! Por eso te pegó. ¡Te querías ligar al pobre tio, cabrón!

Y todos estallaron en sonoras carcajadas mientras la música volvía a sonar.

Levi estaba que reventaba y chasqueando la lengua decidió que se largaría de ahí. No le encontraba nada de divertido, ya estaba totalmente arrepentido de haber llegado ahí. Pero la mano de Eren en su cintura y su voz de barítono se lo impidió.

—Baila conmigo, campanita — le soltó bajito al mismo tiempo que lo halaba hacia el tumulto de gente que danzaba en aquel pequeño espacio.

— ¿Por qué les dijiste que era hombre?

—Porque ya te lo había dicho, por esta noche y por este momento, eres Levi sólo Levi, tú en tu más pura realidad y ya olvida eso, déjame enseñarte lo bueno.

Levi parpadeó pero como siempre ocurría con Eren, se rindió ante sus palabras que eran como promesas veladas.

Un escalofrío les recorrió la espalda a ambos y se giraron a ver al culpable de aquella sensación. Un par de ojos acaramelados le veían con rabia. Eren sonrió y le guiñó un ojo.

—No te preocupes, Petra, tú eres mí consentida, la mejor — y luego se giró a Levi —. Entonces, a bailar…

—No sé hacerlo — esquivó la mirada divertida del castaño.

—Yo tampoco, pero…sólo es cuestión de pegarse así — sus manos en su cintura lo halaron hacia si, dejando a penas un mínimo espacio entre ellos —. Y seguir la música.

Sus movimientos fueron demasiado rápidos y Levi le pisó los pies los primeros pasos porque se tropezó sin más ni más, pero luego de algunos brincos y oleajes soltó el cuerpo y se dejó guiar, aunque su carita era la de un gatito gruño y asustadizo aferrado a los hombros de Eren por el temor de caer y hacer el ridículo.

—Oye imbécil, no tan rápido, me estoy mareando — pero Eren no le hizo caso, siguió brincando y girando con él bien apretado a su cuerpo mientras reía —. Eren, para, para maldita sea.

—Nop— y tomándolo fuerte de la mano lo obligó a subirse a una mesa.

Los tipos de antes le silbaron en son de burla y Eren se separó por un instante de él sólo para tomar un vaso de las manos de alguien que pasaba por ahí y se los tiró dándole justo a la cabeza rapada de Connie que era el que más fuerte silbaba, sus dedos medios salieron a relucir.

— ¡Jodanse, cabrones!

Volvió a girarse y con su sonrisa deslumbrante se acercó a Levi.

—No les prestes atención a esos, pendejos — le pellizcó un brazo y abrió los brazos —. ¡Olvídate de todo y baila! — y dio un brinco mientras meneaba lo hombros —. Mira.

Sus pies se movían en una coordinación de pasos que producían un ritmo propio totalmente ajeno a la música que inundaba todo. El castaño le hizo unos gestos provocativos con las manos y él sólo pudo echarse a reír al verlo moverse con soltura.

—Eh, menuda sonrisa más bonita, anda continua, baila conmigo o es que temes descubrir que soy un puto dios en el baile y te deje opacado.

—Apártate, zorra mestiza* —y empezó a imitarlo aunque no le salían bien los pasos, poco le importó, en ese momento sólo quería demostrarle a aquel bastardo que en todo lo que él se proponía podía ser el mejor.

Terminó saltando como un condenado al que las hormigas le comían las plantas de los pies mientras reía y giraba y giraba. En algún momento fue tomado de las manos por Eren y sintió que su mundo se puso de cabezas al ser girado con demasiada velocidad, pero mientras todo se volvía sólo un montón de franjas irreconocibles y el sonido de las risas y de las voces de los que lo rodeaban se fundió con la música, Levi quiso detener el tiempo, volverla una eterna noche, un momento sin final.

Una especie de bendición y maldición a la misma vez. Y todo por quedarse con Eren ahí.

El corazón le palpitaba despacio con sólo imaginar poder vivir una vida o un eterno momento con aquel muchacho de ojos verdes que con tan poco lo había dejado sin nada y le daba todo en un solo conjunto.

Eren tenía razón. En ese momento él sólo era Levi, porque era Levi de Eren y nada más.

Un todo y un nada.

Continuó bailando sintiendo el sudor perlarle la piel y el aire entrar trabajoso por sus pulmones, fue Eren quien lo sacó cuando lo vio completamente agotado. Lo arrastró hasta una mesa donde le arrebató a dos tipos sus bebidas para que se las tomaran. Y eso fue algo que se repitió varias veces, robaron las bebidas de muchos y bailaron hasta que se le entumieron los pies.

Levi se sentía inmensamente feliz pero entonces a alguien se le ocurrió chocar contra ellos y derramar todo el alcohol sobre sus cuerpos. Eren soltó una maldición al mismo tiempo que golpeaba con fuerza al tipo, el cual no se quedó ahí y le devolvió el golpe al castaño. La música se revolvió con los gritos de todos los que empezaron a pelear. Sillas, mesas, vasos y huesos rotos se combinaron en un tumulto de una pela sin final.

Eren había puesto a Levi detrás él para que nadie le tocase, pero a un imbécil se le ocurrió lanzarle un vaso que impactó contra su brazo. Entonces el infierno se desató, porque Eren se fue sobre el tipo siendo seguido por Levi y entre los dos armaron un pelea más grande que la que ya se había iniciado.

Al final terminaron escapando porque que el azabache de tanto giró y revuelto vomitó sobre algunas personas mientras reía como desquiciado. En verdad era la primera borrachera para el más bajo y le estaba yendo del demonio.

En cuanto habían salido se desmayó en los brazos de Eren y el muchacho con cuidado lo cargó en su espalda.

De verdad que las fiestas de tercera clase eran fenomenales. Había de todo.

Mientras se perdían en los pasillos un par de ojos avellanas miraban todo con profundo odio.

.

Eren caminaba despacio, cuidando de no despertar a Campanita que ya dormitaba en su espalda, la cálida respiración del azabache le golpeaba la oreja y le enviaba descargas eléctricas por todo el cuerpo. Algo dentro del castaño quería correr y apresurar el tiempo para llegar de una buena vez por todas a primera clase.

Aquella situación le tenía aturdido los sentidos y sus emociones se revolvían.

Los pasillos estaban desiertos y fue mejor así, porque consideraba que no sería conveniente que los vieran estando en aquel estado.

Ambos ebrios, bueno, Levi estaba ebrio, él simplemente algo caliente por algunos tragos.

Con algunos trompicones de por medio logró llegar hasta el pasillo donde seguramente estaría la habitación de Levi y sacándoselo de encima —cosa que no le agradó —lo recostó contra la pared y empezó a darle pequeños golpecitos en las mejillas para despertarle, necesitaba que lo hiciera pues él no podría entrar hasta allá.

—Ey, campanita, despierta — sostenido por sus brazos, Levi se removió apenas emulando algún sonido bajito —. Anda, cariño, ya estamos en el castillo del dragón — fue entonces que el azabache abrió los ojos completamente empañados por el mareo y el sueño.

Y se puso a reír como idiota.

—No, no es un dragón, es un jodido perro de caza que cada vez que yo le digo algo ella dice grrr, si quiero hacer algo también dice grrr, ¡Grrr para todo! jajajaja—su risa se oía pastosa.

—En verdad estás ebrio, cariño.

—No, no estoy ebrio, sólo un poquito pasadito de copas o ¿eran vasos? — se puso en posición de pensativo pero el alcohol corriéndole por las venas lo hizo tambalearse y resbalarse de los brazos de Eren hasta llegar al suelo en donde volvió a reír.

—Levi — lo levantó con cuidado —. Tú madre me dará una tunda pero te llevaré hasta tu habitación, dime cuál es.

Levi hizo gestos con el dedo rotándolo.

—No lo recuerdo, Eren, en verdad yo…— y las lágrimas se le escaparon de los ojos—…no quiero ir allá, todo es tan feo y tan solo.

Hipaba como niño pequeño sorbiéndose la nariz.

—Campanita —Eren se agachó a su altura —. Tienes que ir, allá dormirás mejor.

—No quiero, mejor volvamos a la fiesta — e hizo un amago de levantarse lo cual quedó en un intento ridículo que hubiera terminado en su boca pegada al suelo pero Eren lo sostuvo.

Sus cuerpos quedaron muy juntos, respirando el mismo aire, las miradas chocando y los labios rozándose. El rostro moreno cerró más el espacio.

—Eren ¿Qué ha-ces? Para —dijo en voz muy baja con los labios temblorosos.

—¿Por qué? ¿No quieres?—el cuerpo de Levi se empezó a revolver en sus brazos — ¿Por qué tiemblas, campanita? —a menos que...—. ¿Ya te han besado, verdad?

Levi meneó la cabeza lentamente en negación.

Eso debería haber sido el final.

Pero no lo fue.

Debió haberse ido.

Pero no lo hizo.

El sentimiento de posesión lo agarró bruscamente, como si estuviera clavándole unas uñas hasta los huesos. Sabía que posiblemente por su estupidez estuviera arruinando todo lo que había logrado avanzar, pero no se detuvo. Deseaba aquello, al menos eso quería tener como lo mejor que se había cruzado en su camino. Le pasó los dedos por la barbilla y comprobó una vez más lo suave y electrizante que era la blanca piel. Por un momento sintió miedo al notar como el azabache le apartaba la cara, rehuyendo de su contacto, pero no lo dio tiempo de tal acción, enseguida le puso una mano en la nuca para que no volviera a apartarse.

—Sé que esto no debería hacerlo, porque sé que este tipo de cosas no te agradan—al menos con un hombre, seguro le estaba causando repulsión al azabache—, pero quiero algo de ti. Lo necesito.

Lo vio estremecerse.

—¿Qué es lo quieres?

La razón le golpeó la cabeza con fuerza.

«Detente, le harás daño. Te va a odiar».

Eren apretó los dientes.

«¡Cállate! Sé que tienes razón, pero al menos yo alguna vez en la vida quisiera tener lo que más anhelo...».

Perdió la mirada en aquellos fascinantes ojos y sintió que el corazón le crecía dentro del pecho. Por un segundo, por ese segundo quería sentirse dueño de tan magnifico ser. Sus brazos se enroscaron en torno al cuerpo delgado como si fuera su salvavidas. No podía soltarlo, no quería hacerlo. Quería que fuera suyo, aunque fuera sólo un poco, pasara lo que pasara después.

—Déjame que te bese, Campanita.

El azache se pasó la lengua por los labios pero negó al segundo siguiente tratando de zafarse de Eren.

— ¿Es por Farlan? ¿Tú lo quieres?

—Yo no quiero a Farlan. Lo detesto.

Eren asintió y no esperó más, ya estaba bien de hablar. Se acercó un poco más, sin molestarse en ser delicado o en ir poco a poco, lo besó apasionadamente, metiéndole la lengua en la boca, buscando la suya y dando rienda suelta a todo el deseo que llevaba dentro. El azabache se derritió entre sus brazos a pesar de la ferocidad y lo aceptó sin reservas. La dulzura de su boca avivó el fuego que ardía dentro de Eren y lo transformó en algo imparable.

Levi se abrazó al castaño y se entregó por completo no deseando negar más lo que sentía.

Eren no se hizo de rogar. Su deseo era demasiado intenso. Todo su cuerpo se llenó de vida mientras le regalaba un beso tras otro. Aun así, quería darle más que eso.

Estaban tan pegados que entre ellos no había ni aire. Su pasión era insaciable, seguramente pedía más de lo debería pedirle o siquiera pensar que podría obtener, pero por este momento él seguía pidiéndoselo sin compasión, obligando a su lengua y a su cuerpo a seguirle el ritmo.

Quería unirse a ese hermoso ser en cuerpo y alma.

Estrechó con más ahincó sus brazos en su cintura y luego pasó a sus muslos para obligarlo a enrollar las piernas en torno a su cadera. Lo levantó de un tirón aplastándolo contra la pared del pasillo mientras le elevaba las manos, luego sus dedos se metieron por debajo de la camisa que tan grande le quedaba al azabache y al fin pudo sentir un poco más de esa preciada piel.

La sensación estuvo a punto de matarlo. Nunca había tenido más motivos para odiar la intimidad y sin embargo nunca la había deseado más. La verdad es que para Eren las cosas carnales o el sexo en sí, era completamente vano, las únicas experiencias que tenía en eso fueron un desastres porque fueron las primeras y a él le parecieron aburridas.

Pero ahora, cuanto más le besaba y más se frotaba contra aquel bello cuerpo, más deseaba él acabar con el obstáculo de la ropa. Quería más. Su olor y su sabor le hacían sentir como si por fin hubiera encontrado su hogar. Suyo y de nadie más. Quería dejar su marca en cada centímetro de su cuerpo.

Le oyó gemir y susurrar su nombre. Jadeaba con la misma ansiedad que él.

Quería hacerlo suyo. Arrancarle la ropa y tumbarlo en el suelo y sin siquiera molestarse en desnudarse, poseerle. Lo deseaba tanto que no podría perder el tiempo en desnudarse del todo, aunque ansiase el máximo contacto. Tal vez mucho después, en algún otro rincón podrían disfrutar más, cuando hubieran saciado esa primera necesidad más urgente.

Sólo quería abrirlo de piernas y sumergirse en él.

«¡No, no!».

Los gritos de su conciencia, de su propio corazón le apuñalaron el instinto y entonces se dio cuenta de su error, del delito que estaba cometiendo. No podía, no debía hacerle eso a esa persona. Su persona especial. Había sido demasiado. Se detuvo y apoyó su frente contra la de su compañero.

—Eren—susurró él, acariciándole la espalda.

Eren no contestó, simplemente lo dejó en el suelo y agachó la mirada.

—Lo siento —dijo Levi, pasándose un dedo por los labios—. ¿He hecho algo mal? Perdón si te mordí, es que yo…— se le tiñeron las mejillas de carmesí.

El castaño negó.

—Perdóname tú a mí, yo no debí, sé que tú…¡Demonios! — y se haló de los cabellos.

Campanita parpadeó enseguida, pero no lo bastante rápido para ocultar su indignación.

¿Indignación?

— ¿Tú también sólo quieres usarme? ¿Crees que soy un títere al que todos pueden usar a su antojo?— tenía los puños apretados, tanto que sus nudillos estaban totalmente blancos.

Eren abrió los ojos con sorpresa.

¿Qué significa todo aquello?

—Levi, tú ¿te gustó?

El azabache chasqueó la lengua y con algo de esfuerzo por el aún presente efecto del licor lo apartó con cierta brusquedad dando algunos pasos lejos del castaño.

—Eres un bastardo —le siseó —. Todos son iguales.

Eren no lo dejó ir, de una gran zancada cerró la distancia entre ellos y envolviéndolo con su cuerpo lo atrapó, su pecho acunó la espalda del más bajo.

—Yo no quiero usarte, es sólo que…no podemos volver a hacerlo—siguió diciendo él, su voz se volvió un hilito—. No quiero que luego te arrepientas de esto, no quiero ser el causante de una herida que jamás deba existir. Yo quiero protegerte, ayudarte en todo lo que pueda y me alcance, nunca, nunca sería quien te destruya.

—Sí, claro— se hundió un poquito más entre los brazos que lo aprisionaban.

—Además, si en algún caso, tú y yo… — Eren apretó más su agarre. —…Quieras o no, existe Farlan, eres su prometido y yo no quiero ser el otro. Jamás. Con nadie, ni siquiera contigo.

—Tienes razón —pero no por el compromiso, sino porque no tenía nada que ofrecerle. Siempre lo había sabido y ahora acababa de comprobarlo. Sus vidas estaban separadas por demasiadas circunstancias, sin embargo no se arrepentía del momento que habían vivido.

Odiaba que las cosas fueran así. Pero no podía cambiarlo. Así era su vida, jamás tendría lo que en verdad necesitaba, siempre estaría ligado a todo lo que le rodeaba, convirtiéndolo en su ser débil sólo por las circunstancias. Odiaba su propia debilidad, una debilidad que negaría hasta su último aliento.

—En serio... tengo razón, ¿verdad? —meneó la cabeza como para quitarse alguna idea de la mente—. Olvídalo. Yo solo quiero besar a la persona que sea mía y tú no lo eres, así que...

—Tienes razón. No lo soy. Además, yo no quiero un hombre —añadió, sonrojado—. Porque haríamos... ya sabes. Y yo no podría, porque…

—Puede que muchos me consideren medio bruto y eso, pero comprendo lo que dices –y a pesar de eso no lo soltaba de su abrazo.

En aquel momento, Levi estaba completamente desinflado por dentro, es que sin querer Eren le había robado hasta el más mínimo destello de esperanza. Le había regalado un instante de probar el mismísimo paraíso y luego se retractaba, reclamándole cosas estúpidas y seguramente después le echaría la culpa al alcohol. Una vez más sentía que jamás podría concebir la idea de ser feliz o de sentirse seguro y pleno al lado de alguien que si lo quisiese de verdad.

Cada vez le rompía el corazón un poco más. Por eso odiaba los contactos.

—¿Puedes andar por ti solo, campanita? —le preguntó él, mirando por el pasillo—. ¿Quieres que te ayude?

Podría haberle mentido, decirle que sí y alargar ese momento. Deseaba hacerlo, pero no lo hizo. Respiró profundamente y se liberó suavemente de aquellos abrazos.

—Sí, por supuesto.

— ¿Seguro?

—Sí.

—Bien—consintió.

—Gracias por todo esto Eren— y en sus palabras no se refería sólo a la diversión de la fiesta sino también al hecho de haberle besado.

—Gracias a ti por permitirlo—Eren le sonrió con una maravillosa dulzura—. Y cuando desees escapar y sentirse bien al menos por un rato, aquí estoy.

— ¿Cuándo yo lo desee?—sus ojos contemplaron el rostro alegre de Eren.

—Cuando desees — le respondió.

Y Levi apretó las telas de la camisa medio desarreglada e hizo algo que nunca había hecho.

Ser impulsivo y dejarse guiar por sus deseos y no por la razón.

Se lanzó a los brazos de Eren y poniéndose en puntillas volvió a besar al castaño. Sus labios se movieron con lentitud y torpeza por unos cortos instantes, luego emprendió la huida en una carrera descoordinada y tambaleante dejando de pie, totalmente desconcertado y con el corazón a mil por horas a un pobre castaño que incluso había dejado respirar.

Ah, el amor es dulce y amargo.

Había sido una buena noche.

Una noche de encanto mágico que el amanecer destrozaría.

* Notas finales:

JAJAJAJA XD. Escribir este capítulo fue un cúmulo de cosas, de entre risas hasta el encandilamiento. Que odisea. ¿Así que chicas díganme les gustó este capítulo? Si consideran que me estoy pasando en cambiar cosas, podéis decírmelo, siempre sus críticas son buenas para que yo pueda mejorar. En verdad vuestra opinión es valiosa para mí, así que decídeme lo que gustéis. En la cajita de R-E-V-I-E-W podéis dejar su sabia opinión. Muchísimas gracias por leer. Nos leemos en 15 días por este mismo canal y a la misma hora –Charly esta loca-.

Ahora, la contestación de los review anteriores:

: Bebesina mía, Kyaaa, muchísimas gracias, inmensas gracias por siempre estar ahí, pendiente de todo esto. Todas estamos super locas por Erencín, que está bien sexy y buenorro, espero te haya gustado este capítulo. Nos leemos en la próxima. Un abrazo fuertísimo tan grande como Eren.

MagiAllie: (O/O) AwwAllie hermosa, es un completo honor que te guste como va todo esto, a veces siento que me la fumó demasiado en cada capítulo, pero con tus palabras me animo muchísimo a continuar, sos un sol de amor. Muchísimas gracias por este inmenso apoyo que me das. Sé que tus opiniones siempre son sinceras. Te quiero mucho. Espero que te haya gustado este capítulo. Un abrazo y un beso titánico.

Voice-L: (QwQ) todas queremos un bebisito Eren, así bien caramelito bombón de chocolate bien sabrosón. Que envidia al gnomo, aquí una se queda babeando. JAJAJA que bueno que estás sorpresitas te estén gustando. Espero estás y las que vienen te gusten tanto como esta. Muchísimas gracias por leer y comentar. Nos leemos en la próxima.

YoshiUchiha: Nena de mi corazón, gracias por tus bellas palabras, gracias por también estar aquí leyendo esta cosita mía toda alocada. Oye cariño, si ya sientas trus por Kuchel y Farlan lo que viene ujuju te hará estallar de rabia. Estos son villanos bien villanos sin escrúpulos. Mi Ereri se las verá de apalitos. Pero hay que dejar que las cosas avancen. Gracias por todo, nena. Espero te haya gustado este capítulo. Nos leemos en la próxima. Buen día.

Gabii-chan: Ey, cariño precios. Aquí Charly reportándose. Yo estoy muy bien y ¿tú? ¿Qué tal van las cosas por allá? Espero que bien y si no, un apapacho virtual para ti. JAJAJAJA XD ni crees yo sudaba cuando me imaginé ese contacto y todos los que vendrán, espero que estos toqueteos te gusten mucho, habrá bastantes sorpresotas. Dime si te gusta cómo va todo. Gracias por tu lindo comentario. Nos leemos en la próxima. Un beso.

Portgas D. Riko: Ow cariño, gracias, gracias por estar por aquí. Entiendo, no creas, sé cuan difícil a veces se nos pone con esto de clases o trabajo poder estar pendiente de las cositas que nos gusten, pero yo siempre espero, espero por sus bellas palabras. Así que prioriza tus cositas y luego pásate por aquí, siempre tus palabras me sacan una enorme sonrisa. Aún te debo ese mensaje por inbox necesito una consulta tuya. Un abrazo enorme y un besito loco. Nos leemos en la próxima.

¿Review?

Con amor

Charly*