Disclaimer | Ni Shingeki no Kyojin y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de Hajime "La llama en llamas que nos seduce" Isayama. Titanic es de Century Fox y Paramount Pictures [Guionizada por James Cameron]. La trama es mía. Derechos reservados a ©Coorp. Charly.
Advertencia | BL. Ereri. Mikanni. AU. Remake Titanic. Drama. Romance. Cosas que nunca pasaron en Titanic.
Notas| Disculpen el retraso y de antemano gracias inmensas gracias por seguirme en este Fic. Espero disfruten de este extra. Un beso de chocolate y fresas.
Al Fic.
TITANIC
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Capitulo
8.1
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"Nuestros pecados son testarudos, nuestros arrepentimientos cobardes;
No hacemos pagar largamente nuestras confesiones,
Y entramos alegremente en el camino cenagoso,
Creyendo con viles lágrimas lavar todas nuestras manchas"
—Charles Baudelaire. Las Flores del Mal
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¿Cómo infiernos había sucedido esto?
Annie se paseaba a lo largo de la pequeña habitación del camarote, el hielo en las venas haciendo que se moviera lentamente. Sus zapatos creaban un repiqueteo contra la superficie pulida del piso por la fuerza que aplicaba en cada paso, dejando un surco por donde pasaba.
Mikasa estaba encaramada en la parte superior del camastro doble, mirándola con expresión casi nula, sus ojos de plata le seguían los pasos. Sus piernas largas estaban cruzadas en los tobillos y se balanceaban, golpeando la orilla de la cama a cada segundo. Si fuera un poco más rápido, se emparejaría con el pum-pum del latido de su corazón.
—…Y entonces tú vienes de vigilante para que se cumpla el acuerdo ¿Y ya les contaste? —preguntó con voz ronca. Alguien tenía que empezar la acuciante conversación.
—Así es —Mikasa apoyó los codos en sus rodillas, dejando caer la cabeza entre las manos levantadas.
Sí. Claramente. Mierda. Mierda, mierda, mierda.
—Esto es malo. Muy malo.
Debería haberlo sabido, al menos debería haberlo sospechado. En cambio, unas horas atrás, Annie se había encamado con ella. No le importó en aquel momento, la atracción repelente y agresiva entre ambas había determinado la situación. Eso y muchos vasos de más de cerveza de raíz. ¿Y por qué no? Había pensado en aquel instante, estaba demasiada ida en sus deseos como para negarse, además que estaba furiosa con Eren y terminó soltando la lengua sin más ni más.
Menudo lío en el que estaban.
¡Qué clase de amiga era! Si los tipos esos ya sabían todo, sólo era cuestión de algunos movimientos y que los caminos se cruzaran para que todo se bañara de rojo. Ellos sólo querían los billetes verdes del prometido o la cabeza del enano gruñón en su defecto.
Puesto que el muchacho no había disuelto su compromiso con el pollo, las cosas estaban quietas pero no faltaba mucho para que eso cambiara. Lo sabía, lo supo desde ese instante que se volvió a cruzar con Mikasa y notara su mirada fija hacia ese punto en donde vio como Levi se llevaba de la mano con Eren.
«Estamos cagados», gruñó con fuerza en su interior. No había duda, simplemente una completa afirmación a su situación actual.
—¿Y ahora qué? — le preguntó a la muchacha de cabello color azabache.
Pero esta sólo levantó los hombros en señal de que le importaba un rábano lo que le pudiera pasar a su amigo en el proceso.
Se llevó el dedo índice a los labios y empezó a morder la uña con insistencia.
La urgencia le asaltaba. Annie se detuvo en el centro del lugar y se enfrentó a Mikasa.
—¿De verdad has hecho esto porque el niño pollo te cambió por un pene?
La boca de ella cayó abierta, de color rojo, exuberante y-tan-tentadora.
—Uh, ¿qué? Esa mierda ya es pasado, él ya no me interesa, de todos modos me doy por bien servida con todo lo que le ha hecho el hongo de lluvia. Que tu amiguito se haya metido no es de mi incumbencia. Yo sólo quería cumplir mi parte del trabajo. Y ya lo hice — arrastró esa última frase como para darle énfasis, que lo de ellas no significaba que cambiaría su decisión.
—Cambia lo que has hecho, di que te confundiste—Annie apretó los dientes y como buena chica brabucona de los barrios bajos, agregó—: Por favor —a veces una chica pesada necesitaba de un colega, y ahora éste era uno de esos momentos. No tenía idea de cómo trabajaban la mente de aquella mujer, pero tenía que encontrar una salida a todo ese embrollo que ella misma había creado. Y todo porque a veces tenía peores arranques que Eren. Ahora necesita de esa mujer.
Mikasa era su conexión con el interior. Su única forma de solucionar todo.
Pero en ese instante…las pupilas de ella estaban dilatas por la ira. Grandioso. Exactamente lo que no necesitaba. La pequeña señora de mal humor, sin miedo a mostrarlo. Luego Mikasa se pasó la lengua por los dientes, y un relámpago de lujuria se le disparó directamente por todo el cuerpo, derritiendo el hielo y dejando un infierno ardiente a su paso, por lo que le llevó mucho más tiempo atenuar la temperatura.
¿En un momento como este? ¿En serio?
Nunca es un mal momento, su libido elevó la voz. Ella podría atacarte, pero al menos sus manos estarán encima de ti.
De verdad que esa mujer la ponía bien jodida. Ella misma podría haberse pateado su propio culo caliente.
«Puta revolución de deseo sexual recién explorado»
—No, nada más que no, como el infierno que no —dijo ella con la barbilla levantada obstinadamente.
El temor reemplazó a la urgencia. Conocía esa mirada. La había visto antes, dirigida a una sola persona. Su mirada lo había desollado vivo, pero por alguna razón, luego su expresión había cambiado. Desprecio y resignación.
—No lo haré, y tú no sigas insistiendo para que yo acepte, no creas que porque has sido el mejor acostón de mi vida y quiera repetirlo eso me hará cometer semejante estupidez —agregó Mikasa.
Oh, sí.
—¿Estás tratando de retarme, pequeña asesina? —había cometido el error fatal de ser honesta en una noche sin control y mucho más ante una desconocida que era una amenaza andante. Annie había aprendido. No confíes en las caras de los demás. Todos usan máscaras —. Porque si ése es el caso…
—Oh, mis dioses. ¿Eres tan intensa? —los ojos de plata se afilaron como dagas, cortándole por dentro. Estaba molesta (como en la mayor parte de tiempo) y dispuesta a hacer daño. En ese momento, ella era una mezcla de las cosas por las que hay que temer—. No puedes ganarlas todas, Annie.
—Lo sé. Pero creo que en esta ocasión si que puedo. Así que dime, ¿cuál es el problema? Cualquiera se puede equivocar, sólo convéncelos de eso y todo se arregla y luego podremos hacer lo que tú quieras, si mal no recuerdo, esa vez dijiste que harías cualquier cosa, sin importar cuan inmoral y turbio fuera si lograbas obtener lo que deseabas. Así que hazlo. Ya sé tú precio, y lo pagaré.
—Si lo pones así, no acepto tu pago —le espetó ella—. No para esto.
—¿Tienes miedo? —un golpe bajo, sí, pero estaba desesperada.
Saltó desde su posición, apretando los puños con tanta fuerza que sus venas se repintaron en contra de su piel, aquello era una señal de alarma nivel mundial, sus ojos vueltos acero fundido, eclipsando todo toque de brillo de deseo cambiándolo por rabia.
—No le temo a nada —dos voces cubrieron las palabras de Mikasa, ambas roncas, amenazantes... cortantes. Ella respiraba dentro y fuera, cada inhalación trabajosa, cada exhalación entrecortada—. Tienes mucha suerte de que aun esté interesada en tener sexo contigo pero si pones las cosas así…comienzo a hartarme Annie ¿Acaso es que te gusta ese mocoso que se folla al hongo de lluvia?
Annie quería sacudirla. Quería besarla, pero sólo para cerrarle la boca de una puta vez, por supuesto. Maldita sea, incluso ahora, ella bordeaba la orilla del desafío. Algo que le encantaba y encendía cada célula de su cuerpo.
—Eren es un imbécil que sólo sabe meterse en problemas — soltó ella con tranquilidad —. Y hace muchos años prometí que lo cuidaría.
—No me digas, ¿por una promesa lo haces? Ve y cuéntale eso a quien te lo crea—rugió Mikasa —. Tú eres igual que ese estúpido de Farlan. Pero esta si no la dejo pasar.
La decepción la sacudió. Mikasa estaba igualándola a aquel bastardo, y había esperado que ella discerniera mejor sobre sus razones pero veía que no era así. Podía ser que ellas fueran como fuego y fuga y a la vez quisieran golpearse una a la otra, podía ser que estuviera irremediablemente fascinadas la una por la otra y desearan devorarse en besos y a la misma vez matarse. Pero creía que habían congeniado desde aquella vez hace tres noches que se toparon en la fiesta de los de la tercera clase, que esa conexión de pseudo folla-amigas se había establecido. O al menos eso pensaba.
Como el infierno. Nada se había dicho. Todavía no, se dijo así misma. De cualquier manera, no le importaba. No es como si convertirse en la esclava sexual de Mikasa fuera un gran sacrificio pero, maldita sea, tenía que hacerla ceder en este asunto.
—¿Por qué? —exigió, girando.
Mikasa sabía lo que Annie estaba preguntando.
—Van a decir que no tenía confianza en mis habilidades. Me van a llamar estúpida e inútil.
—¿Y? Un poco de ridículo nunca ha matado a nadie.
Ella sacudió la larga extensión de su sedoso cabello noche sobre un hombro, la imagen del resentimiento femenino.
—Mira, ya que estás aquí, y por mucho que odie admitirlo, como te enterarás de todos modos, bien podría decírtelo.
Una pausa pesada.
—Adelante.
Ella tragó saliva.
—Ya sabes que hace algunos años, Farlan y yo fuimos amantes, pero yo no era una chica de renombre o que tuviera alguna jugosa herencia, era tan solo la hija de la vendedora de flores de la esquina de enfrente, y yo en verdad lo amaba, y termine metiéndome con los chicos malos que hacen cosas perturbadoras y prestan dinero y me esforcé mucho en aquel mundo, me hice un lugar y gané mucho y todo se lo di a él porque dijo que lo invertiría y así tendríamos fortuna propia y todo el asunto, pero él solo lo usó en su beneficio y multiplicó la fortuna de su familia y entonces conoció al hongo y pues lo otro es historia…
Annie parpadeó lentamente, vaya que la señorita mal humor y silencio de muerto de vez en cuando y su lengua lo permitiera, hablaba como un desparpajo y como si estuviera corriendo.
—Mikasa…
—De todos modos —continuó, ignorándola, sus mejillas bellamente ruborizadas—. Secretamente seguí acostándome con él y mi jefe se enteró y cuando ató cabo pues pensó que lo estaba timando y todo casi se fue a la mierda…—tomó un poco de aire suavemente —…y si hago una estupidez como esa me estaré condenando sola... me matarán, Annie. Después de asegurarse de darme el 'trato' que me corresponda como traidora.
Ella creía lo que decía. La verdad brillaba en sus ojos con tanta seguridad como lo hacían sus lágrimas.
—Te protegeré.
—No me hagas decir lo obvio sobre lo que puedes y no puedes hacer —dijo con una risa amarga.
—Podemos armar un plan y hacer que esto funcione. Tienes que ayudarme.
Triste, ella negó con la cabeza.
—No, Annie, ellos decidieron sin conocer esto a fondo y es lo que les toca.
—Haremos esto juntas, puede resultar —repitió Annie, y era verdad.
Ella arqueó una ceja retándola.
—Me haces decir lo obvio, pero está bien. No se puede.
—Podemos.
—¿Crees armar un plan tan perfecto en donde Farlan acepte que Eren se joda a su prometido y que aún así le de el dinero que mis jefes le están cobrando y que yo salga limpia después de afirmar que el contrato no se cumpliría por las obvias razones?
Mierda.
—¿Qué propones que hagamos, entonces, eh? —se acercó a ella, la agarró por los brazos, finalmente sacudiéndola como había querido hacer durante mucho tiempo. Cada movimiento hizo flotar la esencia de Mikasa hasta la nariz, bosque y cálido hogar, refugio y fortaleza, un oasis para sus sentidos. Se le hizo la boca agua, se le calentó la sangre—. ¿Qué? Dímelo.
Su expresión nuevamente neutra —pasado el enojo momentáneo— nunca vaciló.
—Aceptar lo que está pasando, las cosas son así.
—No puedo maldita sea, es mi único jodido amigo — le contraatacó un instante después con tanta fuerza que al sacudirle su cabello se meció como hoja al viento —. Ese maldito imbécil es como mi familia, la que nunca tuve, no puedo dejar que esto pase.
Mikasa exhaló con fuerza.
—Me voy a arrepentir de esta mierda mucho más que de lo que me arrepentí con Farlan, pero tú también lo harás conmigo — y la empujó fuerte hacia atrás, hasta que la parte posterior de las rodillas chocaron con el borde de la cama—. Y empezará desde ya… — le sostuvo las manos sobre la cabeza, obligando a su espalda a arquearse y a su cuerpo a deslizarse contra el suyo. Sus pezones estaban duros, y pudo sentirlo a través de la capa de tela, era una clara aceptación a ese trato mudo, de todos modos era un trato que ella había propuesto —. Serás mi muñeca, mi pequeña perrita — Annie rechinó con fuerza los dientes ante la mención de aquel apodo y le vio con ira, pero la de ojos color acero sonrió sardónicamente con socarronería—. No te atrevas a decir una maldita palabra, los perros no le replican a sus amos —le espetó con fuerza y se dejó ir sobre ella en una explosión que inundó de calor la habitación asegurado con pestillo anteriormente.
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Si algo sobresalía en las cualidades de Kuchel Ackerman, esa era la astucia, y precisamente por eso, en el momento en que vio a su hijo levantarse sin siquiera dirigirle una mirada, su cerebro no tuvo que echarse a andar en todo su esplendor, la respuesta le vino de tajo. El mocoso de ojos verdes. Y disculpándose con cortesía hipócrita de sus 'amigas' había decidido seguirle, pero su pequeño bastardito era escurridizo, estuvo dando vueltas durante mucho rato entre los pasillos de la primera y segunda clase, porque ni muerta iría a la tercera, pero no logró encontrarlo. Molesta a más no poder se dirigió al lugar donde los caballeros concurrían.
Acomodándose la ropa y con aire de reina entró a aquel salón inundando con el olor del brandi y el humo de habano y las platicas de gran envergadura que solo los hombres con mayor clase podrían tener, ella se deslizó por todo aquel salón, sus ojos clavados en la espalda de Farlan a cada segundo, y cuando estuvo a unos pasos su corazón empezó a repiquetear como tambor.
Con unas pequeñas pinzas a la ropa elegante de Farlan le llamó y él se giró para eclipsarla con su mirada de colores moteados de avellana, reprimió un gemidito. Le encantaba tener toda la atención de aquel hombre. Y con voz trémula y respetuosa se dirigió a él.
—¿Levi ha venido por aquí? Es que no le veo desde la tarde.
Oh, si, ella quería hacerle pagar su osadía a aquel muchachito, si no quería hacerle caso a ella, pues ella incitaría a que Farlan le moliera a golpes para que aprendiera. Así como las 'buenas esposas' aprenden a de sus maridos las buenas costumbres.
—¿Desde que horas de la tarde? — sus ojos se habían desviado hacia el gran reloj de péndulo frente a él, marcaba las 7:05pm. Ella se mordió la lengua y sostuvo la respiración.
«No dejes de mirarme, por favor no lo hagas»
—Cerca de las 4:15pm.
Él volvió a mirarle y ella volvió a respirar y su corazón se agitó con más fuerza.
—No se preocupe mi hermosa señora, haré que Aurou le busque — su voz le atravesó los oídos, había un deje afilado pero su decibeles le mandaron escalofríos de placer por todo el cuerpo —. Y ya que ella le ha abandonado y usted se ha tomado la diligencia de venir a informarme permítame acompañarla hasta su habitación para que descanse ¿debe estar cansada de buscarle, no?
—Ah, sí, la verdad si y además sumamente preocupada por ese hijo mío tan insensato. Farlan… ¿sería posible que tomemos un té antes de eso? Siempre me hace bien.
—Será un placer acompañarla. Permítame — se separó de ella un poco y llamó con el dedo a su asistente Aurou, el cual se acercó de cuatro grandes zancadas —. Aurou busca a la señorita Levi, no vuelvas sin encontrarla, e informarme de cualquier cosa, no deseo que la Señora Ackerman siga tan preocupada, no me gustaría que enfermara— y sus ojos se clavaron en la mujer que bajó la cabeza para ocultar su rubor.
El hombre de cabello castaño claro y oscuro asintió y despareció entre las gentes.
Y Farlan se volvió hacia Kuchel todo sonrisas exponiendo su brazo para que ella la tomara. Ella se pegó un poco más a aquel cuerpo para sentir su tibieza, y él sonrió pero internamente tenía ganas de darle una bofetada a aquella mujer porque no era más que un contrapeso, no le servia ni para mantener vigilado a su Levi. En cuanto se casara con él, la enviaría muy lejos.
Era irónico que uno de ellos fuera casi bailando en las nubes por tal situación y el otro deseando tantos malos como agua había en el mundo, aunque ambos llevaban un pensamiento compartido.
«Esta la pagas, Levi. Y lo pagas caro»
* Notas finales:
Naa, este capítulo es un mero extra, tenía que encontrar un hueco donde meter las intenciones de estos cuatro porque es fundamental para lo siguiente, pero no lo encontré así que hice este capítulo extra. Espero no hayan quedado muy desubicados.
Muchísimas gracias por leer este capítulo.
Les tengo una pregunta; el próximo capítulo bien puede abarcar el Lemon entre Eren y Levi o sólo ser una referencia e irse a todo el otro embrollo dramático. Que dicen ¿hago el Lemon? —Aunque no sería hard sino más bien poético — o ¿me voy directo a lo otro?
Me gustaría saber su opinión, ya que el capitulo sería lanzado el sábado.
Muchísimas gracias a todas las que leyeron y antes de irme, la pizarra de la sensualidad ante ustedes:
.—YoshiUchiha —L. Middford— N. Jeager —.
.—UntouchableBerserk—NanaBusujim—.
Sois fenomenales chicas, y si les gustó el capitulo no olviden dejar su huellita en la caja de Reviews, además de su votación para el próximo capítulo.
Con amor
Charly*
