Disclaimer |Shingeki no Kyojin y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de Hajime Isayama. Titanic es de Century Fox y Paramount Pictures [Guionizada por James Cameron].

Advertencia| BL. Ereri. Remake. Drama. Romance. Angst.

Notas| Antes de leer les pido algo, terminen de leer, háganlo con tranquilidad y no olviden preparar su helado de chocolate antes de iniciar. Además quería agradecer a MagiAllie por la ayuda en el capitulo anterior, espero este te guste también. Nos leemos abajo.

Ahora sin más.

Al Fic.


—Dedicado a Ola-chan—


TITANIC

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Capitulo

11

[Parte 2]

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"Si decido no marcharme del todo

Es porque lo verdadero siempre espera

Y nunca desaparece ni se marchita"

Quod

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La funesta visión de sus ojos espantados era la imagen que quedó grabada en su mente antes de que los ojos se le cerraran solos y todo quedara en un mar de oscuridad.

Su cuerpo se había languidecido entre sus brazos y no conseguía que despertara. Pero continuaba respirando aunque con enorme dificultad, su exterior estaba paralizado pero en su interior la lucha continuaba por cada segundo mientras desaparecía en una marejada de frio. El vaho blanco que salía de su boca era un milímetro de aliento vital desprendiéndose, reduciéndolo a nada.

Eren lo había tumbado en el húmedo suelo y había estado trabajando en él, rozándolo apenas o eso sentía, puesto que sus sentidos se debilitaban con cada nueva gota roja, líquida y viva que se escurría de su cuerpo. Era extraño, se sentía zarandeado de un lado a otro con suavidad, pero había desesperación en aquel tacto. El pinchazo de dolor le atravesó hasta el centro de su alma, luego llegó la presión. Lo estaba envolviendo en algo. La tela se deslizaba alrededor de su cuerpo con lentitud y precisión, bloqueando la sangre, cubriendo su estómago, ciñéndose a su cintura. Cada movimiento, por mínimo que fuera; causaba que la sangre supurara con mayor celeridad fuera de su cuerpo brindándole un nido al frio en su interior. En su mente, era como raíces cristalizadas e hirientes, creciendo veloces y ávidas. Penetraban en cada rincón de su ser, incrustándose, congelando todo a su paso con un sonido siseante. Casi podía oír ese sonido, un chirrido espantoso de hielo aplastando sus entrañas lentamente. Quería dejar de castañear los dientes, encogerse sobre sí mismo, rozarse la piel hasta dejarla roja y así encontrar calor para calmar los espasmos de su cuerpo, gritar, retorcerse o patalear; hacer algo para detener aquella sensación de abandono de sí mismo e inconsciencia que se propagaba sin compasión en cada célula de su ser. Pero no podía. Su cuerpo no respondía. Estaba inhabilitado pero su mente permanecía muy lúcida y trataba de huir de aquel horrendo infierno de desesperación en el que había quedado atrapado.

Sobre él, la respiración templada de Eren se acompasaba con los latidos de su corazón que latía enfurecido y aterrorizado en medio de una cruenta batalla por mantenerlo con vida. Los brazos morenos lo elevaron un poco para enroscarse alrededor suyo y esconderlo en su pecho en un vano intento de infundirle calor a su cuerpo que se enfriaba lentamente conforme pasaban los minutos. Su piel iba perdiendo todo color y sus miembros se entumecían quedando laxos conforme la vida lo abandonaba. El ligero calor del castaño apenas si le brindaba un pequeño alivio pero no era suficiente.

Cuando la escarcha en su interior se hubo extendido hasta alcanzar los confines más remotos de su ser, Levi notó como lentamente su cuerpo empezaba a desaparecer y toda sensación pasaba a ser nada. El frio congeló su piel, endureció sus músculos y cristalizó sus frágiles huesos.

El ligero calor externo despareció, el frio lo había consumido totalmente.

Lo único que quedaba de Levi era aquel músculo que se negaba a rendirse. Desesperado, frenético, agonizante en su pecho que se movía más despacio en cada latido mientras sus pulmones vaciados de oxigeno se apagaban y toda fuerza en él desaparecía en una última exhalación.

Su corazón seguía luchando, porque estaba aferrado a un deseo. Al deseo de vivir por alguien más. Pero su enemigo no tendría compasión ante tal cosa. Aquella era una batalla en donde no había victoria para ellos.

La vida se había filtrado de sí. Ya no era nada, nada más allá de aquella masa de carne palpitante que latía furiosa mientras miles de filosas raíces lo envolvían, clavándose en su interior, solidificándose entre sus tejidos en una sensación quemante que se llevaba todo a su paso hasta que agotó todo lo que había.

Los estertores continuaron apenas unos segundos más y luego se fueron apagando, hasta que finalmente se agotaron. La lucha acabó.

Sus últimos instantes de existencia empezaron a escurrirse mientras perdía el último de sus sentidos.

El oído.

A lo lejos escuchó que le llamaban con el dolor y la desesperación naciente. Porque el corazón de Eren también estaba peleado en solitario junto al suyo propio. La agonía de su amante empezaba ahora. Pero a diferencia suya, aquella tortura podía extenderse más allá de lo físico. Las lágrimas descendieron como un último recordatorio de su sentir.

La vida de Levi había llegado a su inevitable final. Todo junto a su pequeño corazón que enmudeció en medio del dolor.


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Los brazos de Eren alrededor del frio cuerpo se aflojaron y temblando volvieron a dejarlo tumbado en el suelo, sus ojos del color del mar se quedaron suspendidos viéndolo mientras en su mente los susurros lo atravesaban sin parar. Susurros procedentes de su corazón, que le hablaba solo a él.

"Eren cuando el barco llegue a América llévame contigo, huyamos de todo, quiero ser tuyo enteramente"

¿Esa era su eternidad?

Se mordió el labio inferior y sus ojos siguieron clavados en el cuerpo inmóvil que descansaba en el suelo. Las telas ligeras de color azul claro completamente húmedas por el agua y porcentualmente por la sangre―la suya y la de Levi―, pegadas a su cuerpo como una segunda piel resaltaban la palidez de su cuerpo. Sus largas y tupidas pestañas de un negro intenso, proyectaban una sombra oscura sobre sus párpados cerrados desde donde una huella de lágrimas descendía hasta perderse en sus sienes, entre sus cabellos. Los labios finos, cuarteados y corrompidos por un tono amoratado semejante a los matices de las uvas maduras, estaban ligeramente entreabiertos. Aquel perfilado rostro perfecto estaba en calma, lejano de existencia. Lejos de él.

Su mirada viajó por un segundo de aquella diáfana tez hasta su cuerpo, repasándolo. Los brazos laxos a cada costado de su cuerpo, su pecho reposado libre de la presión de la cinta aguamarina que ahora envolvía el estómago herido, el color rojo la había consumido, no había servido de nada para detener el sangrado que hasta un segundo antes seguía activo de manera profusa. El llanto brotó de sus ojos y cayó en el rostro blanco mezclándose con el que se encontraba ahí ya disipado por el aire frio.

De rodillas junto a él observó su rostro de nuevo.

Sus dedos temblorosos se extendieron hasta alcanzar la piel de su cuello, ya no había palpitación y el frio era lo único que prevaleció, luego ascendió por la línea de su mandíbula hasta llegar al mentón y desde allí subió hasta sus labios desprovistos de tibieza.

Estaba muerto.

¿En verdad se había ido? ¿Lo había abandonado?

No.

¡NO!

Él no se lo permitiría.

Sus ojos se despegaron del cuerpo quito y palidecido por la muerte―era casi etéreo―, viajando por rededor tratando de alcanzar un enorme grado de extensión.

Había tiempo.

Había tiempo.

Les quedaba tiempo.

Lo sabía.

Los recuerdos viajaron a una velocidad impresionante en su mente. No le había dicho a Levi que el día que había caído al agua congelada siendo un niño, una rama le había herido la arteria de la pierna y cuando su padre lo sacó de ahí, estaba muriendo por el frio y el sangrado. Igual que su Levi.

Sí, había tiempo.

Sabía cómo hacerlo retroceder.

Su padre lo había hecho. Él también podría.

Hasta ese momento los sonidos ajenos de llantos, gritos y tribulación habían quedado suspendido, pero ahora volvían para acompañarlo casi como un recordatorio de su propia miseria, se dio cuenta que el furor en el lugar era más pronunciado y el barco estaba ligeramente inclinado. La gravedad ejerciendo presión sobre sus cuerpos.

Le dio una mirada intensa al inmóvil cuerpo mientras lo alejaba un poco de todo el barullo y se levantó para dejarlo por unos breves segundos. A su alrededor todo estaba revuelto, a nadie le interesaba pasar sobre cualquiera con tal de salvarse, personas de todas las edades, objetos de madera y metal chocaban entre sí. Corrió por entre ellos, sus ojos buscando, buscando por todas partes, el remolino de aliento frio que salía de sus pulmones parecía cristalizarse y meterse en sus ojos volviéndole la visión borrosa, ya de por si empañada por las lágrimas que en ningún momento habían dejado de brotar. Un pequeño bulto de tela olvidada captó su atención. Tomándolo de un zarpazo regresó sobre sus pasos.

Se dejó caer para empezar su trabajo. La herida en su brazo le enviaba descargas de dolor en cada movimiento que hacía, pero le restaba importancia. Hilillos de sangre se escurrían dentro de la ropa y goteaba atravesándola, manchando el suelo, mezclándose con la Levi, desperdigada en un charco pegajoso. Desamarró el bulto extrayendo todas pertenencias ―eran de una mujer, una de tercera clase― y en cuanto lo hubo hecho se fue sobre Levi―o lo que quedaba de él― sacándole el abrigo que Farlan le había puesto y con brutalidad arrancó el listón que él había usado de torniquete para después desgarrar de golpe la tela fina del vestido. La ropa interior fue lo único que quedó. Sus ojos absorbieron durante un largo segundo aquella imagen.

Los labios azules, el tono mortecino mezclado con el borgoña oscurecido que ensuciaba la piel, los ojos cerrados, la respiración inexistente, el pecho inmóvil, las marcas violetas de su unión y de los golpes recibido.

Apretando los labios reprimió un sollozo.

Revolvió las cosas que había encontrado en el bulto. Un corsé, un vestido sencillo de color rosa palo, un chal, un desgastado abrigo, un broche de mariposa que estaba medio roto, le faltaban piedritas en las alas y un ¿oso de felpa? Se había equivocado, eran las pertenencias de una niña o una adolescente. Era ropa muy vieja, pero de algo iba a servirle. Con los bordes de su propia camisa limpió la herida del cuerpo de Levi que aún sangraba ligeramente, usó el chal para hacer un nuevo torniquete, y luego le metió el corsé, ajustándolo fuertemente, eso ayudaría en la presión y detendría en gran parte el sangrado. Cuando le puso el vestido se dio cuenta que a pesar de que Levi era hombre, su contextura era menuda incluso a la talla de una adolescente, fue entonces que se preguntó qué edad tenía realmente, meneó la cabeza para dejar de divagar en eso, estaba perdiendo el tiempo. Finalmente colocó nuevamente el abrigo de Farlan y el otro sobre ese. Una vez que lo tuvo vestido colocó sus manos en su pecho e inició a tratar de reanimarlo. Durante varios minutos estuvo así, una y otra vez haciendo presión en el pecho, pasándole oxígeno de boca a boca. Nada, no había nada.

El aire frio le mordisqueaba la piel y la agitación en el barco crecía y crecía, igual que el agua que se hacía cada vez más cercana que casi ya parecía tragarlos. Todo estaba tan mal. Le temblaba el cuerpo, el llanto estaba atragantado en su garganta, le costaba respirar y el dolor en su brazo se volvía más sórdido.

―Levi, por favor, por favor―sollozaba, pero no había respuesta a su llamado, solo los gritos y súplicas que viajaban desde todas las direcciones era el sonido que llegaba. De él, el silencio estaba.

Se había dio ido.

Realmente lo había hecho.

¿Resignarse y continuar era lo que quedaba?

Los besos, las caricias y momentos compartidos, grabados en su mente quemaban de manera tan lacerante que se le estaba desgarrando el interior.

Apretó los puños sobre la tela y escondió el rostro aquel fino cuello, las lágrimas descendieron violentas, sin tregua. Le pesaba tanto el corazón. Había en él tantas cosas revueltas, tristeza, dolor, arrepentimiento, ira y la congoja de un amor truncado.

―Dijiste que serías mío, que estaríamos juntos, pero te fuiste. Te fuiste. Me dejaste solo―dolía tanto y era tan lacerante su agonía―. No luchaste. Rompiste tu promesa ¡Me abandonaste! ―y le golpeó con tanta fuerza el pecho que el cuerpecito inmóvil de Levi pegó un respigo mientras las lágrimas seguían derramándose y él se abrazaba con fuerza a lo que quedaba de su amor.

El suspiró salió junto a la voz como un murmullo lejano mientras los párpados temblaban y se abrían.

― ¿Eren?


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Cuando los cansados y ensordecedores latidos de su corazón desaparecieron, se llevó todo el dolor de él, su pequeño infierno se volvió cenizas que fueron arrastrados por el aire frio que brotó de sus labios en un último suspiro. Se quedó inmóvil sumido en la oscuridad, reducido a nada. Porque ya nada era, todo lo que fue en su vida acabó con el estertor de su corazón.

En esa oscuridad la voz de Eren se quedó atrapada pero luego también se desvaneció.

Había muerto.

El tiempo dejó de ser para él. No supo más allá de si. Pero entonces, como una explosión, una enorme onda de fuerza y luz toda volvió a reanimarse. Quemaba, lo fundía, era un veneno que derritió el hielo y licuó sus entrañas.

El sonido estridente de su corazón volvió a sus oídos y fue como un chillido que le causó una enorme punzada en sus sienes. La garganta se le cerró cuando trató de respirar y apenas un hilillo de oxigeno se filtró a sus pulmones, dio un gran suspiró adolorido. Un suave hormigueo se extendió por cada tramo de piel devolviendo las sensaciones a su cuerpo.

Distinguió una respiración agitada, atragantada por el llanto muy cerca de su oído. Intentó localizar sus ojos, no muy seguro de que siguieran allí, y cuando dio con ellos los abrió.

Lo primero que vio fueron telarañas de colores oscuros que se fueron aclarando segundo tras segundo. Dio con el origen del sonido.

—¿Eren?

Ahí estaba, viéndolo con estupefacción, con la respiración congelada y los ojos verdes abiertos de par en par.

Tuvo el impulso de acariciar aquel bello rostro que pensó jamás volvería a ver. Las lágrimas brotaron de sus ojos y se deslizaron por su rostro. Elevó con lentitud su mano increíblemente pálida dejándola reposar en la mejilla de Eren, quien al verlo despierto, sentir su mano en su piel, sonrió y aquello para él fue lo más bello que hubiera visto nunca.

—Te eche de menos—soltó arrastrando las palabras.

Eren se echó a llorar como niño y era un llanto de alivio.

—Yo también te eche de menos. No sabes cuánto—le soltó despacito, casi parecía temer a que desaparecía al siguiente instante y todo fuese producto de su imaginación.

Pero no lo era. Él lo había traído a la vida nuevamente. Era ahora completamente suyo.

Sonrió enternecido ante sus pensamientos y sentimientos mientras cerraba las distancias entre ellos y permitía a sus ojos y sus labios volverse a encontrar en un segundo eterno.

El beso fue inmediato. Eren lo consumió en aquel gesto mientras lo abrazaba con tal fuerza que casi se sentía fundir en su piel.

Nuevamente estaban juntos y lucharían por que fuera un 'para siempre' aunque aquella noche la tragedia bailaba en el aire.


Notas Finales:

(Estoy muerta, llevo escribiendo todo el día porque mi jefe me engusanó la USB y perdí todo, así que estoy rehaciendo completamente el final)

¡Qué capítulo más difícil!

Capitulo corto, demasiado corto, pero es que se merecía ser solo un capítulo. Todo esto ha sido una apuesta muy arriesgada, lo sé, pero solo espero que os haya gustado. Tan solo quería ser bien jodidamente sádica un día y ya ven, me salió del orto. ¡No me maten! Titanic es puro drama, como ya han visto. No, Levi-love no se murió.

¡Se volvió vampiro!

JAJAJA XD.

No mentira, es bromita. Bueno, además quería contarles, había demasiada tensión como para acabar en tan solo un capítulo más. Posiblemente alargue el drama hasta dos capítulos más. Sé que es probable que mi remake ―no tan remake― no llene las expectativas de muchas, que sea muy ñoño o esté mal manejado, pero lo he hecho con mucho cariño, a base de mis propias lágrimas y hora y horas de dedicación. Por lo tanto, a las que aún deseen seguirme les pido que confíen en mí. Desde el principio les dije que tendría un final que nos satisfaga a todas y así será. No me abandonéis ustedes también.

Y ahora la sensual tabla de los honores:

ElisaM2331: Escuché otra song que me llegó bien y lloré como dos días. Te amo. Onee-chan sos una mujer bien bacana. Jamás dejaré de decírtelo.

NanaBusujim ―la abraza y la acompaña en el dolor― Perdona, perdona, te envió un abrazo virtual y más pasteles.

L. Middford: 1. Estoy loca. 2. Shoro, shoro con vos. 3. A estos les falta dolor, pero luego viene el barquito del amor. 4. Necesito conocerte en Face. 5. En verdad necesito cotorrear con vos.

beast blood: FF es bien puto e igual a mi me hace letras. Pero ni modo. Sin importar cuanto tardas cada que llegan tus reviews el amanecer llega a mi ventana―levanta una ceja coqueta―, nena, sos tan linda. Te quiero.

Gabii-chan: No fui intencional, pero los dos reviews que me llegaron de tu parte, causaron tres infartos de felicidad en mi. Cariño, por culpa de mi jefe, todavía habrá más Titanic para al menos dos ratos. Cumpliré con mi 'Es drama no tragedia', confía en mi.

AkaneMiyazaki: Ya lo viste el tio, se fue al hoyo y lo devolvieron para que le sigua dando el hoy a Eren. La sangre is real, pero la muerte no. Eres mi fantasma preferida. Loveoo para ti.

Gracias por leer y comentar sin ustedes creo que me hubiera rendido en el quinto capitulo. En verdad han sido todo para mí. Si les gustó el capitulo, no olviden dejar su huellita de amor.

Con amor y regalándole pastelitos y bombones para calmar las lagrimotas.

Charly