Disclaimer| Shingeki no Kyojin y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de Hajime Isayama. Titanic es de Century Fox y Paramount Pictures [Guionizada por James Cameron].

Advertencia| BL. Ereri. Remake. Drama. Romance. Angst.

Nota 1| Bueno mis amores ¿Qué tal ha estado todo por allá? Espero bien. Muchísimas gracias por todo su apoyo. Deben saber que solo nos quedan un capítulo más y el epilogo y se habrá acabado el recorrido. En verdad agradezco todo su amor. Nos leemos en un abajito.

Nota 2| Me encantaría que leyeran esta parte a la par de que escuchan 'Bring Me to Life' de Evanesence. Extrañamente le queda muy bien a mi parecer.

Al Fic.


TITANIC

.

Capitulo

12

Frozen [You out]

.

"Los monstruos son reales, los fantasmas son reales también,

Viven dentro de nosotros

Y a veces (siempre), ellos ganan"

Stephen King

.


Toda la tragedia que estaba sucediendo alrededor y sobre ellos era apenas un rumor para Levi, en los brazos de Eren no había espacio para aquello. La respiración fría del castaño le acarició las mejillas cuando el beso se rompió, él tenía una expresión de inmenso alivio que iluminaba sus rasgos.

—Estoy aquí, Eren. Estoy aquí—murmuró, sentía el corazón apretado dentro del pecho, cada nueva palpitación causaba que una oleada de pinchazos le recorriera en las venas y el vendaje entorno a su herida le quitaba la respiración, apenas podía pasar hilos de oxígeno a ellos, pero el dolor valía la pena, había regresado. Eren lo había traído de vuelta —. Gracias…—quería decirle tantas cosas, liberarse de alguna manera de aquel nudo atascado en su garganta. La culpabilidad cortándole las palabras.

Eren negó repetidamente, sus mechones castaños desordenados pegados en la frente, estaba sudando. Restos de sangre le cubrían el rostro y los brazos. Le picaron los ojos y estuvo a punto de llorar. Había una mancha carmesí que ensuciaba gran parte de su brazo.

—Estás herido.

—Estoy bien. Creía que te habías ido—soltó en un tono bajo, ominoso.

Levi quiso replicar, pero decidió que no perdería el tiempo en eso. No ahora, no en ese momento. La expresión hermosa de Eren lo relajó segundo a segundo, lo hizo desear otras cosas, olvidarse de todo. No quería pensar en nada—malo—, tan solo quería sentir su lengua en su boca, sus manos en su piel, sentirlo entero, de que estaba ahí, que estaba a su lado.

—Pero no lo he hecho—contestó.

—Pero no lo has hecho—repitió él.

Las distancias se cerraron nuevamente, sus alientos, su saliva y todos sus sentimientos se mezclaron, en un beso más largo, más profundo. Y cuanto más profundo, más denso y caliente se volvía, todo rastro de frialdad, de miedo se iba borrando. Pero un instante como ese no podía durar más que eso, un instante.

Una fuerte corriente de aire templado que les mordisqueó la piel y agitó con ferocidad sus cabellos, los extrajo de su mundo. En cuanto sus labios se separaron, sus alientos brotaron como una nube que parecía cristalizarse al contacto del aire externo. Sus ojos se dirigieron hacia el lugar de donde provenía la ráfaga, el agua ya había hundido la mitad del barco y avanzaba con pasmosa ferocidad, los gritos desde aquel lado explotan en una sinfonía desnivelada desde lo alto hasta caer más bajo, ahogados.

—Tenemos que movernos, se nos acaba el tiempo—Eren le dio otro beso, uno rudo que terminó con su labio inferior herido al ser tirado con saña por los colmillos del castaño antes de que él lo sujetase de la cintura para que se pusieran de pie y empezar a correr entre la marejada de gente.

—El plan no funcionó—soltó porque a como se habían dado las cosas aquello era lo más probable. Todo se había roto.

—No sé qué plan tenían ustedes, pero también creo que fue una mierda de plan, por eso tenemos que ir por esa idiota.

—¿Me perdonas, Eren?

—Ya te dije que no tengo nada que perdonarte.

Levi enredó con mayor fuerza sus dedos con los de Eren y este se volvió hacia él viéndole con intensidad, esos ojos verdes absorbiéndolo, transmitiéndole en una sola mirada sus sentimientos, energías, confianza.

Eren estaba ahí, con él.

Todo estaba bien.

Aunque todo estuviera por destruirse.


.


Annie Leonhardt con los dientes castañeando, la respiración agitada y el frio calándole hondo por entre la delgada tela del vestido marrón oscuro corrió sorteando un sinfín de personas que no tenían reparo en enviarla al suelo cada dos por tres al verla como un obstáculo en su carrera desesperada, le ardían las palmas de las manos y sus costillas protestaban con cada nuevo golpe, seguramente debía tener algunas costillas rotas o algo así, el dolor era en verdad punzante.

Cuando alcanzó a llegar al otro lado, encontró a Mikasa Ackerman con un remo en las manos soltando golpes y maldiciones a diestra y siniestra a un cúmulo de hombres que trataban de subir al bote en que ella estaba y pendía a penas de unas cuantas cuerdas, las otras estaban roídas, seguramente por una navaja.

Ella fue en pos de la otra chica, dio un brinco y cayó en el bote en donde empezó a soltar golpes a varios de aquellos hombres para ayudar a la otra chica en su tarea.

—Debemos sacárnoslos de encima. Ya no hay tiempo—soltó poniendo al lado de la mujer de cabellos y ojos oscuros—. Eren y Levi están por venir.

La risa sarcástica de Mikasa la hizo voltear para quedarse viéndole extrañada.

—¿Enloqueciste acaso? ¿Acaso crees que voy a esperar a que venga a ese maldito mounstro? No voy a arriesgarme ¡Que se muera aquí!

—¿Qué has dicho? ¡Teníamos un trato!

—¡Quiso matarme! —explotó la otra mujer rompiéndole la quijada con la parte ancha del remo a uno de los marines que se acercaba junto a otro regordete—. Ni siquiera debería estar hablando contigo, pero eres 'divertida' así que…

—Cierra la puta boca—siseó con veneno—. Maldita perra traidora ¡Jodete! —y le dio un empujón enviándola de culo contra los asientos del bote.

—No seas estúpida, Annie—los ojos negros se clavaron en la rubia—. A él no le importa dejarte de lado si le dan a decidir entre tú y el bastardo asqueroso. ¿No lo ves, no lo has notado nunca? Tú solo eres alguien de quien él se ha beneficiado siempre, tus sentimientos te ciegan.

—No sabes nada de lo que yo siento—apretó con rabia los puños.

—Claro que sí, estaba algo borracha, pero aquella primera vez, te escuché con claridad. ¿Por eso haces todo esto? Te entregaste a mí para olvidarlo y luego para salvarlo. Eres patética.

Los ojos azules de Annie se abrieron en su máxima expresión y sus labios temblaron, los sentimientos desdeñosos creciendo, acumulándose, revolviéndose con los recuerdos dulces y amargos.

—Te dije que cerraras la puta boca.

—Olvídalo, Annie. Tienes de oportunidad de salvarte…de vengarte.

Liberó la tensión de sus hombres y exhaló despacio.

—No.

—Siempre serás una sombra.

—Vale la pena.

—Es un desperdicio.

—El amor nunca lo es. Tú no lo entenderías porque no sabes nada del amor.

—Sí lo sé.

—No lo creo.

—¿Es tu decisión final? ¿Quieres dar todo por nada? Ven conmigo, Annie. Yo entiendo tu dolor, tú y yo…

Annie no la dejó terminar de hablar, sacó de entre sus ropas una pequeña navaja y la elevó para agitarla en un corte brutal que rompió las últimas cuerdas mientras ella pegaba un salto hacia atrás. Mikasa maldijo al sentirse caer, el bote rebotó contra el agua y ella cayó dentro.

—Adiós, Mikasa.

Y se giró para perderse entre la gente, en búsqueda de Eren. Las lágrimas bajaron por sus mejillas blancas. Tendría que pedirle perdón por haberlos condenado. Las cosas se habían ido al diablo al final, tal vez era porque desde de siempre habían estado condenadas al fracaso, pero ella se aferró a la idea de cambiarlo, de mantener su promesa desde el día en que Eren la dejó entrar en su vida.

«Yo aseguraré tu felicidad, porque tú me salvaste de la soledad. Tú serás feliz y yo también lo seré»

Pero la vida nunca había estado de su lado, jamás.

Se fue al suelo cuando el barco dio una gran sacudida, empezaba a inclinarse y se resbalaba de a poco. Se levantó de golpe, no era momento de perder el tiempo. Recorrió el camino andado y entre la multitud los vio, agarrados de la mano, peleando con el mundo. Juntos. Enlazados más allá de lo físico.

Se quedó inmóvil viéndoles acercarse a ella, las gruesas lágrimas bajaron con mayor ímpetu. Escuchó a Eren llamarle y solo pudo bajar la cabeza.

—Lo siento—dijo con la mirada oculta cuando sintió las manos de Eren sobre sus hombros. Él le levantó el rostro.

—Tenía razón ¿verdad? —esos ojos que ella adoraba en secreto estaban fijos sobre ella—. ¡Carajo! Por eso este barco se está hundiendo.

Llanto y risa brotaron de ella y no pudo evitar colgarse durante un minuto al cuello del castaño.

—Lo siento, lo siento—repitió una y otra vez.

—Ya déjalo. Lo que ahora debe importarnos es que necesitamos quedarnos el mayor tiempo posible en el barco—la separó de sí—. ¿Entendido?

—Sí.

—Saldremos de esta—dijo él, extendiendo nuevamente la mano hacia Levi que la sujetó solo un segundo después.

Ella los quedó viendo. Tomó una gran bocanada de aire.

Porque Eren era su persona más importante en el mundo, y Levi era el de Eren. Ahí frente a ella, estaba la oportunidad de cumplir su promesa.

Sí, ella les ayudaría a salir. A costa de lo que fuese.

Asintió repetidamente y se echaron a andar.


.

El amor es un espectro que nos persigue a donde vayamos. El amor no muere, nos mata.

.


Eren, corría sin detenerse junto a Levi y Annie, la gravedad en sus pies les ganaba el avance, el barco se inclinaba cada vez más dificultándole el ascenso hacia la parte 'segura'. Tuvieron que tirarse de un desnivel para acortar camino. Escuchó a Levi maldecir al caer, su herida pegando contra el suelo. Girando en redondo fue a por él, lo levantó de un jalón y lo pegó a su cuerpo para servirle de soporte, el tono fantasmal en su piel le creaba un nudo en la garganta, le revisó durante un segundo para luego retomar la carrera hasta llegar a los barandales de la popa a los que se sujetaron con fuerza.

La voz cansada y la risilla triste de Levi navegaron junto a todos los ruidos horrorizados de la muchedumbre cuando se escondió en su pecho.

—Es irónico…este lugar es donde nos conocimos—acotó él, omitiendo el claro «Y en donde nos despediremos»

Frunció el ceño y sus ojos se clavaron en los de Levi mientras negaba con fuerza.

—No lo será—«No es el final. Estaremos juntos hasta el momento correcto» Era una promesa—. Confía en mí, lo lograremos.

—Sí—respondió Levi.

Y él lo estrechó con premura entre sus brazos para robarle un beso a esos deliciosos labios.

El barco alcanzó una inclinación pasmosa y entonces las vigas de metal empezaron a crujir. Ellos lo vieron con claridad, aquel majestuoso barco se estaba partiendo a la mitad, directo a hundirse sin remedio. La sacudida que sintieron era un aviso de que lo peor estaba por venir.

—Debemos movernos—soltó separándose de Levi para cruzarse del otro lado, la inclinación se hacía más pronunciada a cada segundo, podía sentir como la gravedad los halaba hacía abajo—. ¡Vamos!— apresuró extendiendo la mano hacia Levi, que la agarró sin dudar. Pero al parecer la pérdida de sangre seguía causando estragos en su sistema, sintió como el agarre de su mano languidecía igual que todo movimiento de su cuerpo, su Campanita resbaló cuando intentó cruzarse hacia al otro lado y durante un segundo vio como se escurría de su lado. Su corazón se paralizó un instante al sentir que lo perdía. Pero Annie lo sostuvo antes de que se convirtiera en algo fatídico. Levi quedó colgando, agarrando a ella.

—Balancéate, Levi, debes balancearte para que alcances a Eren—habló desesperada. Sus brazos no los sostendrían por mucho tiempo.

Levi asintió, su piel parecía cada vez más pálida.

Eren vio como se balanceaba un poco con ayuda de Annie, y estiraba su mano buscando alcanzar la suya. Él se alargó más para que lo alcanzase, y sonrió al sentir como lo lograba, sus manos uniéndose. Apretó el agarre elevándolo de un tirón, el cuerpo menudo del azabache se acunó en sus brazos, no pudo resistirse y le dio un beso rápido en la coronilla. Cuando lo tuvo asegurado a su lado, volvió a estirar la mano, esta vez para ayudar a Annie a pasarse. Ella extendió su mano y se soltó de la otra, de los barandales. Pero entonces pasó, el barco dio una sacudida tan violenta que Eren apenas alcanzó a sostener los dedos delgados y blancos de la muchacha. Sus retenidas quedaron fijas en ese momento, todo como en cámara lenta. Los dedos deslizándose, las lágrimas de Annie bajando abundante por sus ojos azules y sus labios moviéndose en una palabra.

«Perdóname»

Todo antes de verla caer, chocar contra el agua y perderse para siempre.

Solo pudo gritar su nombre, no le dio tiempo de llorarle o siquiera sufrirle, apretó los labios sintiendo como su corazón se agitaba con fuerza dentro de su pecho. El barco empezó sumergirse con una impresionante velocidad. No había más que hacer, le dolía muchísimo, pero tenía que pensar en Levi. Lo sujetó contra sí tragándose el llanto naciente. El muchacho a su lado estaba paralizado por la escena. Él le tomó del rostro negando frenéticamente con los ojos cristalinos.

—Mírame Levi, mírame solo a mí. Luego…después—presionó las yemas de sus dedos contra aquella piel pálida y fría. «Por favor, por favor, hazlo. Ayúdame a seguir» parecía que le gritaban sus ojos—. Sujétate fuerte. El barco nos succionará así que respira hondo cuando yo te lo diga y patalea hacia la superficie—las palabras le salían a borbotones, arrastradas, adoloridas, pero ya no había nada que hacer. Lo vio asentir igual de frenético que él y vieron como su mundo se hundía junto al Titanic.

La ola tumultuosa se elevó hasta ellos en una boca hambrienta.

—¡Ahora!—gritó Eren y respiraron al unísono, tragando abundante aire. Quedaron envueltos en un remolino de agua burbujeante, la sal y el frio se filtró hasta sus huesos. Era como una nebulosa confusa.

Movió sus pies tratando de salir a flote, la mano de Levi unida a la suya era la que le brindaba seguridad, una seguridad que se derrumbó cuando el remolino violento se lo arrebató de entre los dedos, trató de volver a alcanzarlo, pero fue inútil, sus ojos apenas podían ver y sus miembros apenas sentir. Tragó grandes bocanadas de agua en medio de la desesperación, siguió pataleando, buscando ascender. Tenía que lograrlo. Tenía que encontrarlo. Jadeante salió a flote y se encontró en un mundo donde todo era desesperación, gritos ahogados por doquier. Un mundo donde no estaba Levi. Sus ojos empezaron a buscarlo por rededor.

A lo lejos escuchó sus gritos y fue tras él.

—¡Eren! ¡Eren! ¡Eren!—se escuchaba tan desesperado, perdido, embargado por la angustia. Forzó a sus brazos a moverse con mayor agilidad—. ¡Eren! ¡Eren! ¡Eren!—más, más rápido se repetía, la súplica de Levi le instó a apresurarse—. Eren, por favor.

Entonces lo encontró y no dudó en tirar de sus ropas, impulsando contra sí para encerrarlo en sus brazos.

—¡Dios, gracias! Aquí estás, aquí estás—soltó él. Pudo sentir como los hombros de Levi se movían muestra de un llanto de alivio—. Vamos, tenemos que salir de aquí—volvió a tirar con fuerza y empezaron a nadar, tratando de salir de la marejada de personas que gritaban pidiendo ayuda.

La desesperación estaba en cada gota de agua.

Nadaron durante unos largos minutos más. Para entonces, estaba temblando de dolor y frio, podía sentir su brazo punzar horrendamente. Las lágrimas le corrían por las mejillas: lágrimas de frustración y de rabia. Sabía que si no encontraba algo en lo que mantenerse a flote, morirían de frio.

«No puedo. No me daré por vencido»

Afianzó con más fuerza el agarre en Levi y siguió chapoteando, alejándose de la multitud que revolvía el agua y no le importaba usar a cualquier pobre desdichado como si de un barril se tratase para mantenerse a flote.

«Lucha, sigue, continua luchando. Hazlo por él»

Él.

Levi. ¡Sí! Tenía que hacerlo por él, Levi. Era su persona más importante en el mundo y no se permitiría verle morir ante sus ojos—no nuevamente— si él podía hacer algo. Tenían que sobrevivir. Era una promesa que deseaba cumplir.

—Un poco más —le dijo a Levi.

Pudo verlo, pálido, tembloroso, con los ojos irritados por la sal y los labios morados, le costaba respirar, pero asentía de todas formas, moviendo los brazos para ayudarle en su acción de nadar.

—Eren. Ya no puedo más. Frio, tengo mucho frio. Me duele.

Eren lo sabía, la herida de Levi se emporaría si seguía sumergido en el agua, lo sabía porque él lo estaba sintiendo en la suya propia.

—Aguanta un poco más, Campanita, anda, haz un esfuerzo—lo alentó a seguir, pese a que sin embargo, seguían sin poder encontrar algo a lo que aferrarse. Los momentos en el agua eran momentos que se acumulaban para llevarlos a la muerte segura por hipotermia.

«Maldita sea», gritó Eren para sus adentros. Le temblaban los miembros. Sintió como Levi parecía dejar de moverse, agotado, y le agarró. Tiró nuevamente con fuerza hacia él y se impulsó. Su brazo herido protestó y tuvo que contener el gemido de dolor y siguió nadando.

Entonces, de pronto, apareció en su línea de visión. Una tabla lo suficientemente grande para ellos dos. Nadó con más ahincó, arrastrando a Levi consigo. Cuando la alcanzaron y trataron de subirse en ella, fui inútil, la tabla no soportaba el peso de ambos. Eren sonrió con ironía. Tomó la decisión final.

—Anda, Campanita, ven súbete tú.

Él negó pero Eren no estaba para sus caprichos. Sujetándolo de la cintura lo obligó a subir.

—No repliques.

—Eren, el agua está muy fría, tienes que subir tú también.

—No soporta el peso de ambos. Además, yo puedo aguantar más que tú.

—No digas estupideces—le soltó con bronca Levi—. Eren, juntos tú y yo, en la vida y en la muerte.

El de ojos verdes frunció el ceño.

—No vamos a morir, no ahora, no aquí, no esta noche ¿lo entiendes?—vio como los ojos de Levi se llenaron de lágrimas—. Confía en mí, escucha—le pidió—. Saldremos de esta, aún tenemos que casarnos ¿Lo haremos, verdad?—para ese momento Levi lloraba a lágrima viva y a él se le rompió el corazón—. Nos casaremos, Levi y te construiré una casita en el campo, lejos de los ojos chismosos, una en donde el sol de la mañana entre por las ventanas y en las noches podamos ver las estrellas, daremos paseos largos, muy largos y beberemos té todas las tardes. Envejeceremos juntos, y me tiraras mierda y los gatos que adoptemos como viejo cascarrabias cuando haya olvidado sacar la basura porque estaré senil—la risilla mezclada con llanto de Levi le supo a dolor y gloria. Él también rio, debía mantenerle la esperanza—. Además…—se quedó pensativo y los ojitos de Levi se clavaron en los suyos a la espera de más dulces promesas, solo que a Eren se le habían acabado—…solo te he follado una vez, ¡Joder! Aún tengo que disfrutar de tu culo sobre cualquier superficie en vertical y horizontal.

Y ahí iban.

Levi le pegó un golpe que lo dejó viendo chispas y no pudo evitar reírse con ganas.

—Tenías que cagarla pendejo.

—Hey, pero no negaras que en verdad aún nos quedan muchas cosas por hacer.

—Sí—soltó en un susurro tembloroso Levi—. ¿Júrame que saldremos de esto y siempre estaremos juntos?

Deseos que eso fuese posible, pero sabía que no sería así. Tuvo que mentirle.

—Por supuesto, siempre juntos.

Porque su vida se iría antes que la de Levi, puesto que le estaba cediendo todo su oportunidad a él.

Sopló las manitos heladas de Levi y le sonrió con cariño.

Se quedaron con las manos juntas, los ojos fijos en los del otro, respirando el mismo aire friolento vuelto vaho blanquecino que se arremolinaba fuera de sus bocas y volvía a filtrarse en sus pulmones, cristalizando sus tejidos.

El tiempo empezó su cuenta regresiva.


.


Diez minutos habían trascurrido y todo se había detenido. El pitido del silbato y gritos clamando ayuda, los llantos y las súplicas de las personas que estaban en su misma situación se habían ido desvaneciendo paulatinamente en esos escasos minutos, convirtiéndose en murmullos y luego…silencio. Todo estaba quieto en aquellas aguas oscuras y frias bajo el cielo estrellado y limpio, inamovible, cruel. Levi titiritaba con fuerza preso del frio pese a estar fuera del agua, separado de ella por aquel pedazo de madera. En algún momento Eren se había recostado sobre la unión de sus manos, podía sentir sus labios temblorosos y el aliento templado que se deslizaba fuera de ellos acariciando la piel de sus nudillos, le besó la coronilla en donde sus cabellos tenían una ligera capa de escarcha y él despacito levantó la cabeza, sus ojos estaban apagados. La luz de su vida desvaneciéndose, igual que la suya, pero más rápido.

—¿Uhm?—apenas fue un murmullo y el amago de sonrisa que forzó parecía una mueca distorsionada.

—¿Eren?—le llamó, pero él no le respondió, solo se le quedó viendo y movió sus dedos acariciando sus manos—. ¿Eren?

—Sí, Campanita—un hilillo de voz—. Estoy aquí.

—Te amo, Eren.

—Yo también. Estoy aquí, no pasará nada malo.

—Era mentira ¿verdad?

—¿Campanita?

Meneó la cabeza y le sonrió con tristeza.

—No importa, estás aquí. Estamos juntos.

—Lo siento, esposo—le besó las manos—. Lo siento.

Levi apretó el agarre en sus manos, negó silenciosamente y volvió a sonreír para luego pegar sus frentes y refregarlas con cariño, las lágrimas cristalinas se deslizaron con suavidad mojando sus mejillas y las de Eren.

—¿Quieres tomar una siesta, esposo? —Eren le vio sin entender pero le devolvió la sonrisa, pequeñita y húmeda por las lágrimas, descolorida, corrompida por el frio.

—Lo que mi campanita quiera—le susurró Eren y él se tragó su aliento frio, abatido, gastado.

Levi se pegó más, rompiendo la unión de sus manos pero que terminó con sus brazos enredados en el cuello del castaño, encerrándolo para sí. Cerró los ojos sintiendo las inhalaciones, exhalaciones y el pulso débil de aquel corazón que no era más fuerte que el rumor del agua que los envolvía, la voz de Eren era bajita, muy bajita pero al tenerlo tan cerca lo escuchó claramente.

—Quisiera ser una golondrina en este momento.

—¿Para volar a Egipto y coquetear con los juncos?

La risilla quebrada de Eren se deslizó por su concha auditiva un segundo después.

—No. Para llevarte a casa, al reino de las hadas.

—Estoy en casa—le soltó con un suspiro atragantado—. Tú eres casa—el hipido del castaño fue acallado al momento de nacer y después todo volvió a ser silencio, en el mundo detrás de su párpados todo se deslizó, el tiempo, el frio, el dolor. No supo cuánto tiempo estuvo con los ojos cerrados, dejándose llevar por la oscuridad y la respiración cada vez más lenta de su amante, pero en algún momento, otro sonido se unió al del agua, al del tic-tac calladito de su pulso y el que percibía a través de las yemas de sus dedos. Era como un silbido, como un pinchazo en su audición. Una sola palabra.

«Annie»

Era una voz. Una voz femenina, se oía lejana y cercana. Abrió los ojos, pero sus párpados se negaban a abrirse y cuando lo logró todo parecía una maraña de motas distorsionas de colores oscuros y nubarrones amorfos.

«Annie»

Cuando su estupor empezó a ceder pudo ver y escuchar con mejor claridad, las formas, los sonidos. En la oscuridad, bamboleándose, avanzando lentamente, un bote se distinguía y sobre él, una forma de persona. Una mujer por la voz. Una voz que llamaba a 'Annie'

¿Annie?

¡Annie!

Annie.

—¿Eren? ¿Eren, escuchas? ¿Eren?—él no respondía, su corazón se aceleró de manera vertiginosa y lo zarandeó con debilidad para que le respondiera, pero él no se movió—. Eren, por favor, por favor—respiró una gran bocanada de aire para tragarse el nudo de terror que se asentaba en su garganta y se pegó más a él, no estaba muerto, aún respiraba, pero era tan suave que casi no se percibía, se le estaba escapando la vida en granitos, levantó la cabeza viendo como en las sombras el bote se movía, alejándose de ellos. «No, No»—. Eren, cariño, no te rindas por favor, tenemos una oportunidad, lo lograremos, por favor, por favor, tú ya hiciste tu parte, ahora me toca a mí, por favor aguanta—sí, esa era la verdad, se había rendido pero había una nueva oportunidad y esta vez sería él quien diera las esperanzas. Reunió todas sus fuerzas, se deslizó fuera de su soporte, el agua fría volvió a envolverle y tuvo que contener el gritillo de dolor por las espinas que se extendieron por sus venas en ese primer segundo, respirando con dificultad sujetó a Eren del cuello de la camisa y aguantando las protestas de su cuerpo y el temblor de sus músculos lo subió a la tabla, él estaba inmóvil, lejano, era como un muñeco de trapo, una cáscara. Él tenía entumida las piernas y los brazos, pero en cuanto dejó a Eren asegurado se obligó a chapotear. El aire se le cortaba en los pulmones y veía borroso, las fuerzas se mermaban a cada segundo.

Alcanzarla. Alcanzarla. Se repetía.

«Annie»

«Annie»

La voz se alejaba. Aquella mujer se iba. Mikasa, la chica de ojos de navajas y expresión intemperita que lo odiaba por una razón y había hecho un trato con la amiga de Eren.

—Vuelve por favor—suplicaba pero su voz era diminuta—. Vuelve…—siguió chapoteando, moviéndose entre los cadáveres de piel azulada, escarchada, con ojos fijos y vacíos que flotaban a su alrededor como flores pérdidas de un jardín del limbo. No tenía tantas fuerzas y cada movimiento era como una puñalada a sus entrañas, si seguía así, nada lograría, tenía que hacerse notar, trató de gritar pero su voz apenas salía, pero volvió a intentarlo— ¡Mikasa! —fue tan solo un graznido bajo que se desvaneció en el aire frio y el agua que empezaba a ganar presión sobre él, pronto dejó de moverse, sofocado por el dolor que nacía en su herida y se esparcía en todo su cuerpo, se quedó suspendido, con el respirar pesado que lastimaba sus pulmones, el bote se alejaba más y más—. Por favor, vuelve—las nuevas lágrimas se confundieron con el agua salada que se pegaba a su piel—Vuelve…— el llanto se volvió pronunciado mientras se veía ahí, sin nada, la luz de las estrellas era como un velo delicado que bañaba todo, sus ojos vieron como a varios metros el cuerpo de Eren flotaba sobre la tabla igual que un montón de bultos que se mecían al danzar del agua, pronto ellos también formarían parte de esos bultos, sus ojitos cristalinos se quedaron fijos en ese vaivén, ya no tenía fuerzas, se había acabado, pero entonces lo vio, pequeño y plateado, seduciéndolo con su resplandor.

Aquel pequeñito objeto colgado al cuello de un hombre uniformado.

Un silbato.

Se mordió los labios sintiendo los estertores erráticos de su corazón, no se daría por vencido. Chapotear ya no podía, le dolía los brazos así que tragando una gran bocanada de aire se sumergió en el agua, nadar de aquella manera es más fácil, aunque acabaría con sus fuerzas de golpe. Bajo el agua, nadó a ciegas, se golpeó con los pies de las flores muertas flotantes más de una vez hasta que calculó que había alcanzado su objetivo, emergió con la sensación de sus pulmones y su corazón siendo aplastados por las espinas de hielo en el aire. A solo un palmo el hombre del silbato estaba y con manos temblorosas se lo arrancó. No dudo ni un segundo al usar el poco aire que le quedaba para hacerlo sonar. El chillido tambaleante del silbato se deslizó por todo el lugar durante todo un extenso minuto, repitiendo sus ondas como graznidos de ave moribunda hasta que a él se le acabaron las energías y todo volvió a ser silencio y no pudo sostenerse más.

«Eren» Aquel pensamiento navegó en su mente como una dulce caricia que se confundió con sus lágrimas saladas, «Eren» como un beso que se quedó haciendo pausa.

Se hundió sin remedio.


.

Cuando la caja de pandora fue abierta, al fondo de ella quedó la esperanza. La esperanza no es un bien para la humanidad. La esperanza es el peor de todos los demonios.


Notas Finales:

Bueno, cierto que no tengo perdón por todo el retraso, tengo excusas, pero no son válidas, porque simple, había hecho una promesa y no la cumplí, pero en verdad espero me perdonen, creo que podré conseguirla porque este es el penúltimo capítulo y este próximo domingo será lanzado el último. ¡Ven no las haré esperar mucho!

Sobre el capítulo, no tengo mucho que decir, más que confíen en mí.

Ahora, las respuestas a los sensuales comentarios del capítulo anterior:

Beast blood: Perdona si en este te hago llorar igual, lo lamento-también está llorando a mares-. No importa si deseas vengarte de mí, aunque me hagas tu esclava y te quedas a mi lado, estaré bien. Gracias por todo tu apoyo cariño mío. Sobre Levi, Levi tiene 15. A penas recién cumplidos. A Eren se lo llevará la ONU, porque él tiene 20. Pobre, le toca el shota, jajaja XD. Un beso enorme y pañuelos y chocolates. Love you.

YoshiUchiha: Levicienta no estaba muerta, andaba de parranda, ups, se volvió a ir de parranda. Habrá un epilogo. Un buen epilogo. Espéralo nena. Gracias por estar acá conmigo.

NanaBusujim: Toma más pastel mi amor. Pañuelos, galletas y todo un arsenal de dulces. Compartamos que esto está feo. Ahhh me arranco los pelos. Sos un amor, tus palabritas son una caricia sanadora para mí. Un abrazo de oso regordete, nos leemos en la próxima, gracias por todo dulce amor.

ElisaM2331: A usted hermanita mía, ¡Al inbox! Usted y yo tenemos mucho de que hablar. Perdona el infarto, Merlin me terminará matando. En verdad no soy buena, hago mis arranques y siempre me voy de pico QwQ pero por ti soy batman. Amor de mi amor.

MagiAllie: Aquí está mi brujita del bosque malo, sé que siempre vas a llegar, en algún momento, no soy exigente, doy clases los jueves, no cobro caro jajaja XD Gracias cariño, gracias por apoyar este proyecto, en verdad gracias porque sos de las que más admiro acá en el Fandom y es un honor que leas esta cosita mía. Cualquier duda solo suena la alarma de la baticueva. Bush si. Un beso mi linda brujita.

L. Middford: Tu Nick me gusta, me recuerda a Kuroshitsuji, siempre que lo veo me salta el corazón. Vas a ver que todo el sufrimiento será para algo mejor, deben sufrir para encontrar su destino. Gracias por todo tu amor mi nena. Espero que en las próximas entregas quedes satisfecha. Abrazo y beso de pastel de calabaza.

Gabii-chan: Yo ser una muy mala, mala persona, soy bipolar en verdad XD, pero sí, prometo que esto es lo último, luego ya verás, ya verás. Sos un sol, gracias mi amor. Es un placer tenerte por acá.

Katse: Cariño mio, bienvenida, espero te hayan gustado el resto de capítulos. Prometo no decepcionarla. Un beso enorme.

En verdad, gracias por todo su apoyo mis amores, me mantienen viva. Como dije, un poco de dolor y luego todo será. Nos leemos en la próxima.

Las adoro.

PD1: A las que habían especulado de Annie. Sí, ella está/estaba enamorada de Eren, era un amor no correspondido, pero sincero. Ella quería que él fuera feliz, porque sabía que ella no era para él. Además, ante todo, era su mejor amiga, su familia.

PD2: Me paso de desgraciada con Levi y Eren. Pero ambos están vivos. Digo.

PD3: Investigué eso de los tiempos para la hipotermia. A Eren le queda poco y Levi estaba bastante igual. Pero no me gustan las tragedias. Perdonen si me pase, o si se puso pesado el drama.

Si les ha gustado o quieren dejarme su crítica o un tomatazo por favor déjenlo en la cajita de review. I need your help. Gracias mis nenas. Las adoro y envio una cobijita, pañuelos y galletitas dulces.

Con amor

Charly*