Capítulo 16
~~JADE~~
Cuando Vega corrió hacia el segundo piso, me sorprendí un poquito. No por el hecho de corrió hacia el segundo piso, sino por el tiempo. Honestamente espere a que ella se molestara hace veinte minutos atrás. Allí fue cuando la escena de Cat y ella fue mostrada.
No voy a mentir. Fue un poco caliente. La manera en que Vega la metió al armario y ver como si hubiera tenido su momento con ella.
Ahora, me doy cuenta de que supuestamente tengo que estar celosa, pero nadie con la mitad de cerebro puede ver que es falso. Incluso si no hubiera vista la cara de total confusión y sorpresa de Vega cuando finalmente se dio cuenta de lo que estaba pasando, (y eso que le tomo mucho tiempo a la tontita darse cuenta), aun me hubiera dado cuenta.
Honestamente, la escena fue pobremente terminada. Todo estaba implícito. Y quiero decir TODO. No hubo una escena real de Cat y Vega haciendo algo sexual. No beso, o tomarse las manos, ni siquiera una mirada llena de lujuria fue vista entre las dos. Vega y Cat no tiene química, ningún tipo de preliminar para jugar fuera. Eso vino de la nada. Lo cual es más que obvio que fue solo para extender la putería de Vega.
Pero implícita cosa… los gemidos, los gritos, incluso los audibles ruidos por la fatal de visión, no deja mucho a la imaginación. Así que, fácilmente me puedo imaginar a mí con Vega en lugar de Cat.
Es casi como la última vez que Vega y yo estuvimos en el armario juntas. La manera en cómo la empuje contra las escaleras, su pierna en mi hombro y presionando mi cuerpo para estirar sus…
—¿No iras por eso? —
Mis pensamientos son interrumpidos por nada más y nada menos que Melissa jodida Belle. Realmente no puedo soportar a esta chica. Así que, le frunzo el ceño, y ni siquiera fue a propósito. Esa es mi reacción natural ante su jodida cara. Especialmente ahora.
Sus escenas con Vega fueron pocas, bueno, muchas, mas creíbles. Ellas tienen esa conexión que hace que mi mandíbula se tense. Sus miradas no fueron falsas o editadas y la intimidad fue muy palpable. Pero, tengo que asumir que la escena con el agarre con Cat y Vega fue falso, entonces las escenas con la pelirroja también.
La pelirroja enarca una ceja y apunta a las escaleras, hacia donde mi novia desapareció. —Icky está teniendo un decaimiento. ¿No lo vas a manejas o qué? —
Dios, odio cuando llama a Vega de esa manera. Es irritante como el infierno. Pero más importante, realmente odio que me digan que hacer. Y el hecho de que la pelirroja me esté diciendo que hacer me pone de un humor asesino. No es como que no sepa que se supone que tengo que ir detrás de novia cuando ella este triste. ¡Eventualmente iba hacerlo, diablos!
—Bien, yo lo hare.—la pelirroja me rueda los ojos y comienza a caminar hacia las escaleras.
Esta chica piensa que la voy a dejar en el segundo piso cerca de MI novia, solas, después de lo que vi…
Pero es falso, Jade. Lo sabes.
Piérdete, Tori.
Empujo la pelirroja a un lado y hago mi camino hacia arriba, maldiciendo a Vega todo el tiempo. Tal vez no sea su culpa de que los productores editaran el show de esa manera, pero es su culpa de que ellos tuvieran mucho desde el inicio. Ella y Melissa tienen una manera de hacer química. Y no solo en la pantalla, pero fuera de esta también. Juro que, cada vez que ellas hablan es como si estuvieran preparando un orgasmo cerebral o algo así.
Cuando toco la puerta de Vega, ella me ignora. Odio eso, pero ya lo esperaba. Ella está triste después de todo.
Dios, esto es tan al revés. Yo soy la que tiene que estar triste. De acuerdo con "The Wood", ella me engaño con dos chicas diferentes. Sin mencionar, todo el "coqueteo" que ella hizo con cualquier chica y chicos. Sip, yo soy la que mirando por ella.
No toco otra vez porque no tendría sentido. Ella obviamente quiere estar sola, así que solo abro la puerta.
Ella un no sabe que estoy aquí.
—¡Vega! —chasqueo.
Nada.
Cierro la puerta de golpe y me dirijo hacia ella.
Ella suspira. No lo escucho, pero en la manera que su pecho subió y bajo lo supe. Tal vez ella piensa que me fui. Tal vez es un alivio para ella que me haya ido.
—Vega.—llamo otra vez, haciéndole saber que aún estoy aquí.
Aun nada.
Realmente odio esa maldita mierda.
Hago audible mi camino hacia ella, así ella me escuchará que voy hacia ella y sabrá lo irritada que estoy. Pero aún no tengo ningún tipo de respuesta de parte de ella. Ella me sigue ignorando.
Me acuesto en la cama con ella y me siento en su regazo. No sé por qué sigo haciendo eso, pero es oficialmente un habito que hago cuando mi novia me ignora.
Ella me sigue ignorando.
Dejo salir un gruñido de frustración y la tomo del brazo, pero ella pelea. Le tomo el brazo otra vez, y otra vez, yendo hacia ningún lado.
Juro, esta chica…ella es jodidamente terca.
Pero te gusta eso, ¿Recuerdas?
Cállate, Tori.
Dios la odio. No puede ver ella que esto jodidamente ocupada. Sobre esta estúpida chica, tratando de que ella salga y juegue y mi conciencia quiere recordarme eso malditos sueños que he tenido durante la última semana. Los de Vega sobre mí y…
Sacudo la cabeza y aclaro mis pensamientos. Esa no es el tipo de Vega con la que estoy lidiando en estos momentos. Estoy lidiando con la real. La sensible. Y tengo una idea.
Me inclino y beso su brazo suavemente.
Ella se encoge un poquito, pero continuo, queriendo que se relaje; mostrarle que me importa y toda esa cosa. Beso su codo, su muñeca, sus dedos, hasta que ella finalmente quita el brazo de su cara.
Un rudo y sarcástico comentario está en la punta de mi lengua, pero cuando veo su cara no lo puedo decir. Nunca he sido del tipo que patea perritos. Y Vega tiene esa… mirada.
Realmente odio esa cara. Me hace sentir cosas. La de proteger y esa mierda. Seriamente tendré que matar a alguien por herirla. También, esta, este pequeño cambio contra mi corazón. No es exactamente dolor, pero no es exactamente cómodo. No sé qué mierdas es, pero solo…no sé. Solo me gusta.
—¿Qué? —ella me da una mirada asesina. Por lo menos creo que es una mirada asesina; pero la "mirada" … es totalmente malditamente intensa, haciéndola ver más lamentable que antes.
Tomo su cara entre mis manos y la mirada directamente a los ojos. —Baby, ¿Qué pasa? —es casi un ruego al final. Necesito saber que está mal con ella para apurarme y arreglarlo; y deshacerme de esa puta "mirada."
—Me miro como una puta.—solloza.
Dejo salir un suspiro. ¿Eso otra vez? Realmente necesito saber por qué ella odia que la llamen puta, porque está definitivamente no es una reacción normal que una chica tiene que tener ante un insulto común que las chicas reciben en la secundaria. Pero lo primero lo primero. Deshacerme de esa "Mirada."
Me inclino un poquito. —¿Y qué? —susurro. Luego beso sus labios suavemente. —Solo es un Show de televisión. Todos saben que no eres una puta.—
Ella niega con la cabeza un poquito, y se mira como si va a protestar un poco más así que la interrumpo.
—Alguien que importe—continuo. —Yo soy la que debería de estar berreando como una recién nacida. ¿Viste lo que le hicieron a mi personaje? —
Ella no responde, pero puedo decir que ella se está empezando a sentir mejor. La "mirada" es comenzando a desaparecer y sus manos ya no están a los lados, pero están en mis muslos desnudos; lo cual se siente bastante bien. Aunque sería mejor si ella los tuviera…
¡Enfócate Jade!
Diablos, odio cuando esa perra tiene razón.
—Prácticamente fui como una felpuda. Y una insegura y celosa novia.—continuo sin perder un segundo.
Ella me da una pequeña sonrisa y sentí como sus manos subieron un poquito, ausentemente jugando con el dobladillo de mi falda; la cual solo cubre una octava parte de mis muslos.
—¿Ves? —consigo sonreírle, en lugar de gemir.
Necesito mantenerme serena. No creo que ella se dé cuenta de lo que está haciendo. No hay un brillo malicioso en sus ojos, pero me está mirando esperanzada. Colgada en cada una de mis palabras.
—No hay nada por lo que sentirse mal.—me esfuerzo en continuar. —No eres una puta. Y yo no soy una pequeña perra gimiente que permite que su novia la engañe. Quiero decir, vamos. Todos saben que me tienes tanto miedo de hacer algo así de todos modos.—termino, sabiendo que eso va arruinar su postura al llamarle gato asustadizo.
—Eso no es verdad.—ella habla, rápidamente.
—¿Oh? —parpadeo, aun tratando de mantenerme serena. Desearía que se diera cuenta donde están sus manos y lo que están haciendo; porque ellas ya no están jugando con el dobladillo de mi falda. Ellas están debajo de mi falda, en mis muslos haciendo pequeños círculos con la punta de sus uñas. ¡Eso me está volviendo loca!
—Sí, no te tengo miedo.—
—¿Oh? —repito, enarcando una ceja y cruzando los brazos sobre el pecho. Lo que realmente me gustaría también hacer es cruzar mis piernas.
Otra vez, me encuentro luchando por no dejar salir un gemido cuando sus manos suben más sobre mi cuerpo, luego ella rodea mi cintura con sus manos para mantenerse a mi altura.
—Nope.—ella responde mordiendo mi mentón.
Dios, ¿La mataría tan solo besarme una maldita vez de vez en cuando? Ella nunca me besa. Y si lo hace es como poca pasión como si ella estuviera besando a una abuela. Ella no pone su lengua en mi boca a menos que yo empiece.
Crees que lo intentaría una vez cuando estábamos siendo filmadas. Al menos por el hecho de mostrarles a todos los televidentes que soy su novia. Pero ella no lo hizo. Y lo peor, los productores de "The Wood" se engancharon con eso.
Hubo una escena donde mostraron a todas estas parejas besándose, como una maldita pareja normal haría y luego mostraron como Vega siempre me mordía.
Solo pensar en eso me hace enojar y le muerdo de regreso. Ven como el gusta eso.
A ella no le gusta. A quien le gusta es a ti, tonta.
Vete a la mierda, Tori.
—No me muerdas.—Vega me chasquea.
—¡No me digas que hacer! —le chasqueo de vuelta antes de morderla otra vez.
—Jade…—ella me advierte. Frunciéndome el ceño como si estuviera reprendiendo a un jodido niño de kínder y eso seriamente me cabrea. Me inclino, lista para morderla, porque no le voy a permitir que me diga que hacer.
Repentinamente, me encuentro debajo de ella. Mierda, eso es como en mi sueño. Me encojo un poquito, tratando de cerrar mis piernas así no la mojo o algo cuando ella gruñe. —Para.—
—¿O qué? —chasqueo. Mi Dios ella es sexi cuando esta así. Si ella se inclina y me muerde yo totalmente podría…
Abruptamente, ella se quita de mí, dirigiéndose hacia la puerta. Me siento. ¿A dónde mierdas va? Vengo aquí para animarla y ella tiene los nervios para enojarse conmigo.
Me levanto de la cama y la sigo.
—¿A dónde vas? —demando.
—Fuera.—
¿Fuera? ¿Fuera? Juro que esta chica…
Ella abre la puerta y yo la cierro de golpe. —No te alejes de mí, Vega.—gruño.
Ella regresara a mí, lo sé, lo sé, ella me rueda los ojos. Eso me cabrea aún más. Ella hizo esto en el show también. Ignorarme, pasar de mí, odio eso.
—Para.—ella sisea enojada antes de abrir la puerta.
—¡No me digas que hacer! —le chasqueo, como si literalmente chasqueara y perdiera mi jodida mente. Esta chica me dará una maldita ulcera. ¡Lo juro!
Trato de cerrar la puerta, pero ella toma mi mano y yo me jalo. No me gusta en la manera en que ella me trata. Como si ella no recordara quien soy. Y como si necesitara que se lo recordara.
Ella me empuja.
Mis ojos se abren como platos. No sé por qué estoy sorprendida. Mi novia se ha vuelo más audaz en el tiempo que hemos estado saliendo, pero yo estoy a cargo joder. Y como ese pensamiento corriendo por mi mente, la empujo realmente fuerte.
Ella se golpeó la cabeza en la pared. Luego se tomó la parte trasera de su cabeza y se deslizo hacia abajo, sus ojos cerrados con fuerza.
Mierda.
—¿Vega? —llamo.
No hay respuesta. Mierda, mierda, mierdoza mierda. ¡No quería…no está tratando…mierda!
—¿Baby? —me pongo de cuclillas frente a ella y tomo su cara con ambas manos, incluso voy a disculparme cuando ella abre los ojos.
—Te tengo.—ella sonríe con malicia, y luego esta sobre mí. Estoy tan aliviada que no le hice ningún daño cerebral o que la hice enojar. No puedo.
—Buena esa.—ruedo mis ojos. —Ahora quítate de mí.—
—Así que, ¿Gane? – ella sonríe.
Le entrecierro los ojos. Si ella está esperando por una confirmación, tendrá que esperar por el siguiente milenio.
Supongo que ya se dio cuenta de eso porque se inclina y me da un beso en el mentón.
Eso me molesta. Quiero un beso real. No la mierda que se supone que es eso. Y me cabrea aún más que ella no me da lo que yo quiero. Así que la muerdo, justo en la mejilla.
—¡Jade! —ella chilla enojada. Como si me importara.
—¿Que? —gruño desafiante antes empujar su pecho, esperando a que ella se baje. No estoy de humor para estar a su lado.
Pero Vega toma mis manos y las pone sobre mi cabeza antes de que pueda poner mi cabeza alrededor de que ella no se quitó cuando le dije.
—No hagas eso.—ella me gruñe, entrecerrando los ojos con intensidad.
Diablos.
Presiono mis piernas juntas para evitar mojarme. No funciona. Tengo que distraer a Vega de lo que está pasando aquí, así que le enarco una ceja y digo. —No porque te deje estar arriba quiere decir que me puedes hablar de esa manera y tomar mis muñecas de esa manera también.—
Ella me frunce el ceño y creo que me va a dejar ir hasta que ella se inclina, me mira directamente a los ojos. —¿Dejarme sobre ti? Mami, tome eso.—
Tome eso. Esas palabras fueron como un saque que provocaron algo en mi e instantáneamente me recordaron mi sueño, el cual he estado teniendo durante toda la semana. Todos van casi de la misma manera.
Vega y yo peleando por algo estúpido, como siempre lo hacemos. Luego por alguna razón me subo sobre ella. No sé por qué, parece que solo me gusta estar sobre ella. Le grito por algo hasta que finalmente digo algo que la cabrea y me da vuelta y ella queda sobre mí. Y a lo mucho que ame estar sobre ella, estar debajo de ella no esta tan mal. Pero solo porque dije algo duro y logre hacerla enojar, y me mojo porque una Vega enojada es una Vega sexi. Rápidamente ella mira allí abajo, y yo sé que es porque ella sabe que me he mojado. Trato de esconder, pero es demasiado tarde. Ella me da una sonrisa maliciosa y ella pone una mano allí abajo. No tengo idea de cuando perdí mis pantis, pero ya no están para este momento. Aquí es cuando ella se da cuenta de que soy virgen. Ella pausa, me mira directamente a los ojos, y yo siempre digo "tómalo." Y ella lo hace. Ella toma mi virginidad y no duele en la manera en que las chicas dicen que duele. Es la mejor sensación en el mundo, intenso y satisfactorio. Hasta que me levanto, llena de sudor y mojada.
Odio sudar.
Odio mojarme. Es embarazoso. Pero siento que está pasando ahora. Me estoy mojando. Y Vega solo está jugando sobre mí. ¿Cómo es que me volví una maldita calenturienta cuando estamos en esta posición, y siempre ella esta inafectada?
Esa es otra cosa que me molesta sobre ella. Ella nunca parece excitarse conmigo. —¡Quítate de mí! —gruño amenazadoramente, repentinamente queriendo irme acaso y ser tranquilizarme. Así que, que si ella no tiene esas reacciones conmigo. No es como si estuviéramos saliendo de verdad.
—No me digas que hacer.—ella me molesta. Y lo entiendo. Ella está siendo linda, devolviéndome mi frase favorita, pero no estoy de humor para su lindura. Estoy en el humor de sexo. Y ella no porque ella está en el humor de ser malditamente linda. Así que necesito quitármela de encima.
Ella enrosca sus piernas en mí, cerrando mis piernas en el proceso, lo cual es bueno, pero aun así necesito que se quite de mí. La empujo y ella me empuja. La empujo más, retorciéndome y moviéndome, empezando a desesperarme.
Le podría gritar, pero una parte pequeña de mí se divierte con eso, y otra parte de mí, la más orgullosa no me permite dejarle ver incomoda y en pánico. Así que me quedo callada. Lo mejor que pudo. Allí hay gemidos, jadeos, gruñidos entre ellos, y puto sudor.
Odio sudar.
Eso me hace enojar tanto que otra explosión de energía sale de mí. Me retuerzo con más vigor. Sé que se está empezando a cansar. Hemos están haciendo esto por un buen rato.
Finalmente, puedo liberar una pierna. Pero no es satisfactorio como pensé que sería. No he llegado ni cerca de ser libre. Me puso más cerca de la ciudad del calentamiento porque ahora una pierna de Vega esta en medio de las mías y su rodilla se presiona contra mi.
Me retuerzo aún más, más desesperada por salir de este desorden. Me las arreglo para liberar la otra pierna y es posible que sea lo mejor y lo peor que me jamás me ha pasado. Es lo mejor porque ella está completamente entre mis piernas y se siente realmente bien tenerla ahí, rozándose contra mí. Y lo peor porque ella no tiene idea de lo que está pasando. Ella piensa que estamos "peleando."
Empiezo a apretarla, pensando en que podría sofocarla, ella se daría por vencida.
Ella no lo hace. Ella pone una mano en mi cadera, poniendo abajo y se empieza a retorcer como una maniática. ¿Pueden decir estimulación? ¡Mierda! Luego ella libera una pierna y me rodea con ella, y empuja la otra contra mí.
Jadeo. No estoy segura cuánto tiempo más aguantare.
¡Tengo que hacer algo! Así que me inclino, y la muerdo. En mi cabeza, es un mensaje claro. Tú estás haciendo algo que no me gusta así que yo hare algo que no te guste. Y tal vez ella entenderá el mensaje. Tal vez ella se quitaría de mí y todo terminado.
Ella no lo hace. Veo como levanta su mano y crep…no. Ella no se atrevería.
Un movimiento en la puerta me atrae. Es la maldita pelirroja. Vega no cerró la puerta. Y antes de que pueda decirle que se quite de mi otra vez, lo siento. Dos rápido manotazos en mis muslos desnudos. La única razón por la que ella tuvo un buen acceso fue porque mi falda esta doblada hasta mi camisa.
Y la maldita de Melissa vio. —Te voy a matar.—gruño.
—Gane.—ella sonríe, dándome uno de esos rápidos besos de anciana.
—Lo que sea.—ruedo mis ojos. No me importa estar enojada ahora porque la pelirroja lo vio. Ella vio a Vega sobre vio y ella vio como Vega me dio de nalgadas. ¡Este tiene que ser uno de los peores días de mi vida!
—Oh, ¡Mi Dios! —la pelirroja chilla, aun en la entrada de la puerta. Creíste que se había ido y que nos había dado privacidad.
Los ojos de Vega se abren como platos y se da vuelta para ver a su amiga.
—Esa es la cosa más caliente que he visto.—ella jadea. La siguiente cosa que se, es que Vega tontamente se quita de mí y corre hacia la puerta. Hacia la pelirroja. Luego ella cierra la puerta dejándome atrás. Pero antes logro escuchar que la pelirroja dice algo sobre que no sabía de qué Vega era Top.
Solo me quedo ahí por un segundo recuperando la respiración, aun un poco cansada por lo que Vega me hizo pasar. Pero me siento un poco mejor. La pelirroja piensa que Vega y yo estábamos cogiendo. Puedo trabajar con eso.
Luego me levanto. No me puedo quedar ahí para siempre. Especialmente no cuando me siento toda sudada y eso. Camino hacia en los cajones de Vega y empiezo a revisar. No estoy fisgoneando. Estoy buscando algo que usar. Pero encuentra otra cosa aparte de ropa en el primer cajón que abrí. Esta encima de todo. Y es una bolsa plástica. Es, es un mechón de cabello. Cabello castaño. Mi cabello.
¿Ella lo guardo?
Y tengo este sentimiento de que ella no esta tan inafectada conmigo como yo lo estoy con ella. Tal vez ella lo muestra en una manera diferente. Pero esto fue hecho tomado hace dos meses atrás, tal vez ella solamente es una rara.
La puerta se abre repentinamente y mi novia entra.
—¡Vega! —grito. —Dime porque aun tienes esto—ordeno, sosteniendo la bolsa para que la pueda ver.
Ella le da un pequeño vistazo y camina hacia mí. Luego veo como algo hace clic.
—¿Qué haces revisando mis cajones? —ella chilla. Su cara se puso carmesí y me hace bien saber que esta mortificada. Ella intenta arrebatarme la bolsa, pero yo la paso detrás de mi espalda y pongo una mano en su estómago para detenerla.
Ella toma un paso hacia atrás, pero la tomo por la camisa y la acerco a mi así ella puede oírme claramente mientras bajo mi voz unas cuantas notas.
—¿Qué vas a hacerme por revisar tus cajones? —murmuro. —¿Darme nalgadas? —
Su cara se puso más roja, pero le tengo que dar crédito. Ella no desvió la mirada. Ni una vez.
Ella intenta obtener la bolsa, pero la alejo de su alcance. Y luego sus ojos caen. Y ella está mirando fijamente mis pechos. En serio como si estuviera hipnotizada mirándome.
Aclaro mi garganta y trato de esconder la sonrisa socarrona que intentar escapar de mis labios.
Ella mira rápidamente arriba y luego vuelve a bajar su mirada a mis pechos. Luego finalmente me mira a los ojos.
Oh. Mi. Dios. Ella realmente, descaradamente me chequeo.
—¿Ves algo que te guste, Vega? —la molesto.
—O algunas.—ella dice. Parpadeo. Demasiado sorprendida para creer lo que acabo de oír; hasta que ella va por la bolsa otra vez. Ella se mira un poquito irritada cuando no se la doy. Y Dios sabe lo que amo cuando Vega esta irritada. —Y mantente fuera de mis cajones.—ella me dice, buscando la bolsa.
Muerdo mi labio. —¿Oh? —
—No me hagas doblegarte.—ella gruñe, pero allí hay un pequeño brillo malicioso en sus ojos. Ella está jugando conmigo. Así que voy a jugar.
—¿Qué te hace pensar que te dejare doblegarme? —
—¿Qué te hace pensar que te voy a preguntar? —ella replica, y realmente no estaba esperando eso. Estoy tan sorprendida que ella logro arrebatarme la bolsa y ponerla en el cajón. —Mantente fuera de mis cajones.—añade, como si ese fuera el final. Como si ella realmente fuera la Top de la relación.
Trato de gruñirle, pero fracaso. Ella tiene sus momentos cuando yo no sé…no tengo que pretender muy fuerte que me gusta. No me mal entiendan. Sé que la quiero, pero quererla y gustarme son dos cosas diferentes.
Ella me besa rápidamente y empieza a quitarse los pantalones. Como cuando ella hace eso. No me gusta esto. Pero me gusta verla sin ropa, y antes de que cache mirándola cruzo los brazos sobre mi pecho y le pregunto qué está haciendo.
—Sudaste en mi—ella me guiña el ojo, luego se cambia. Ugh, desearía que lo hubiera olvidado.
Repentinamente Papá Vega entra en la habitación. Sin tocar.
—¡Tori! —el exclama entusiasmado.
—¡Papá! ¡Toca! —ella le grita de regreso.
El no parecer estar afectado ni un poquito así que continua como si ella nunca hubiera hecho nada. —Te compre un regalo.—él dice, sus ojos brillan.
—¿Ahora? No es mi cumpleaños.—ella frunce el ceño. Ruedo mis ojos. ¿A quién le importa si es su cumpleaños? Un regalo es un regalo.
—Soy un hombre de palabra.—él explica. Lo cual solo sirve para confundir a Vega aún mas.
Curiosa.
—¿Tu palabra? Cuando prometiste darme un…oh no.—ella vacila.
Oh, tengo que ver que es.
Luego, el, saca un par de esposas.
Mi mandíbula cae. ¿Es en serio? ¿El en serio de compro unas esposas a su "bebe pequeña"? ¿Él sabe lo que haremos con ellas, cierto? ¿Él tiene que saber, así que…qué diablos…quiere decir eso? Estoy muy confundida. Se supone que los padres les tienen que decir a sus hijos que el sexo es malo, ¿Verdad?
Bueno, Joy no me dice nada cuando nos "encuentra "a Vega y a mi juntas. Ella no dice mucho. Pero al mismo tiempo, no me la imagino comprándonos un Strap on en algún momento.
—¿Lindas verdad? —él le guiña le ojo. Luego se las lanza, Vega las atrapa y las examina un poquito antes de ponerse nerviosa y guardarlas en un cajón. Luego ella corre fuera de la habitación y me deja ahí.
Eso está bien para mí, bueno, no realmente. Me gustaría hablar con ella sobre su nuevo juguete; pero entiendo que esta avergonzada. Así que voy a sus cajones, a lo cual ella me dijo que no hiciera, y las tomo.
-0-
Robarle las esposas a Vega fue buena idea. Ella ni siquiera las va a usar. De hecho, ella ni siquiera se ha dado cuenta de que no están.
Yo, por otra parte, tengo planes de usarlas. Este fin de semana de hecho, pero eso no va a pasar.
Jodida Joy se tiene que ir esta semana. Ella exclamo que es importante. Que ella puede perder su trabajo sino va. Y no necesito que me recuerden lo que va a pasar si Joy pierde su trabajo. Ella está pagando para que yo vaya a H.A. Así que, no trabajo para Joy, quiere decir no H.A. para Jade.
Esa no es la peor parte. La parte mala es que ella no se puede llevar a sus productos defectuosos con ella. Tengo que cuidarlas. Así que, no estaré cogiendo este fin de semana. No cuando las mocosas no tienen a su mamá para entretenerlas. Apuesto a que estarán tocando mi puerta cada cinco minutos. Dios, estoy teniendo un dolor de cabeza solo de pensarlo.
—¡Jade! —Joy grita desde las escaleras.
—¡Joy! —grito de regreso.
—¡¿Puedes venir aquí por favor?! —
Inhalo bruscamente mientras voy hacia ella. Si ella me pregunta si tengo todo listo para cuidar a las mocosas una jodida vez más…
—¿Hay algo más que necesites? ¿Algo que puedas recordar que he olvidado? —ella me pregunta distraídamente mientras corre por toda la sala y empacando y desempacando cosas de último minuto.
¡UGH!
—Déjame ver, dinero para pizza.—ella chequea en la mesa. —Comida en el refrigerador—ella corre hacia la cocina para asegurarse. —La lavandería está hecha.—no sé por qué ella va al cuarto de lavandería. Si la lavandería no estuviera hecha, no habría ropa ahí. Estarían en nuestras habitaciones.
Ella regresa y se para frente a mí, lista para darme instrucciones de último minuto. No le dejo decir ni una palabra.
—¡Solo vete ya! —le grito. —Me puedo hacer cargo de las mocosas.—
Ella completamente inafectada por mi grito saca su teléfono. —Tal vez debería de llamarle a Tori para que venga.—
No ella no.
—No es ciencia espacial.—todo y grito. —¡Darles de comer, vestirlas y ponerlas a dormir! —
—¡Y la escuela Jade! ¡Ellas tienen que ir a la escuela! —ella se pone toda loca.
Como si no supiera eso. Pero esta mujer me está dando un dolor de cabeza. Así que, le digo lo que ella quiere escuchar para que me pueda dejar tranquila.
—Bien Joy. Le diré a Vega que venga. Ella puede pasar todo el fin de semana aquí.—
—Eso es genial.—la cara de Joy se ilumina de puro alivio. Ella me besa la frente. Realmente odio cuando hace eso. Luego ella besa a las mocosas y finalmente ella sale por la puerta.
A lo rápido que ella se va, esto empieza. Amber recorre, toca mi cintura y dice. —¿Jade? —
—¡No! —le grito. Ella salta y sus ojos se abren como pelotas de softball. Apuesto a que se hizo en los pantalones.
Eso no está bien, Jade.
Vete a la mierda Tori.
Pero la perra sigue jodiendo hasta que siento que tengo que ir a buscar a Cosa Dos y ver qué diablos quiere.
Le encuentro a mitad de las escaleras.
—¿Que quieres? —demando.
Ella salta y da un pequeño chillido. —Nada.—dice negando con su cabeza frenéticamente. —Lo siento por molestarte.—dice antes de prácticamente correr lejos de mi.
No me importa. No me importa. No me importa.
Obviamente, si te importa.
Lo que sea. Ruedo mis ojos y me dirijo a la habitación de las mocosas.
—¿Qué quieres, Sabandija? —le pregunta en la entrada.
Amber no me mira. Solo dice que no necesita nada antes de preguntarle a Riley si le puede ayudar a poner los mechones de color en el cabello. No es un truco complicado, pero la choca es un poco retarda, así que, Joy siempre le ayuda. Solo que, Joy no está aquí ahora.
—No—Riley responde rápidamente. Inmediatamente, casi antes de que Amber pueda obtener lo que ella quiere.
No puedo evitarlo, pero pensar en que haría Vega si estuviera aquí. O por lo menos lo que me haría hacer.
Así voy hacia la pequeña petarda y le pongo los mechones en el cabello. Ella está usando de color verde hoy, como las mías. Si tengo tiempo, cambiare las mías solo por esa razón.
Dios, estas siendo una bolsa de mierda hoy.
Ruedo mis ojos. Es una cosa que Tori se mandona, otra cosa es cuando me insulta. ¿Pero que le puedo hacer a ella? Exactamente, nada.
—¡Jade! ¡Tenemos que irnos a la escuela ya! —Amber jala mi mano.
Se la arrebato.
—O no podemos ir a la escuela.—Riley me da una mirada esperanzada.
Ruedo mis ojos y llevo a las pequeñas petardas al carro. No hay manera en el infierno que les deje faltar a la escuela.
—¡Voy al frente! —una exclama.
—¡Pero si te sentaste ayer al frente! —la otra exclama.
—Las dos se van a sentar en el asiento trasero.—
Riley me da una mala mirada. Amber parece pensar que es justo. Como si me importara.
Las ignore en todo el camino. Hasta que se bajaron del carro. Riley salió sin mirar atrás, pero Amber me dice adiós.
No digo nada y ella duda antes de salirse. Eso solo son quizás solo tres segundos antes de que Tori me haga llamar a Amber de regreso. Saco mi cabeza por la ventana y grito su nombre. Ella regresa corriendo, aunque ella no estaba tan lejos. Veo que Riley se detiene, esperando impaciente por su hermana.
Cuando la cara de Cosa Dos esta realmente cerca de la mía, le digo que tenga un buen día, que sea buena y todas esas cosas.
Eso alegra a la niña.
—¡Lo hare! —ella chilla fuerte. Solo irritante es esta niña.
Luego ella dice adiós y me da un beso rápido, y no es en la mejilla. ¡Mis ojos se abren como platos y los de ella también. —¡Lo siento! —ella chilla, claramente afligida. Solo parpadeo, aun tratando de procesar lo que acaba de pasar.
—Tori siempre…cuando dice adiós ella siempre…—ella murmura, su cara roja y saltando de pie en pie. —¡Lo siento! —ella chilla otra vez.
—¿Vega te besa? —le pregunto, pero ella no me escucha. Ella ya se fue. Ella corre para ir con su hermana.
Ellas no están tan lejos y escucho que Riley dijo. —¿Besaste a Jade? —
Amber asiente miserablemente.
—¿Qué pasa contigo? —Riley continua.
La bocina de un carro detrás de mi suena, pero lo ignoro. Me moveré cuando quiera.
Otro bocinazo.
No puedo hacer más que bufar. Vega no me puede besar a mí, pero ella si besa a las mocosas.
Otro bocinazo.
Ellas ni siquiera son parte del trato. ¡Se supone que Vega está saliendo conmigo, no con toda mi familia!
Otro bocinazo.
No voy besando a Mamá o Papá Vega, y estoy segura como el infierno que no tengo que lidiar con la Otra Vega.
Empiezo a manejar, probablemente deseando llegar temprano a la escuela por primera vez en mi vida porque sé que Vega va a estar ahí.
Y ella lo está. Si estaba frunciendo el ceño antes de empezar a matar personas con la mirada porque ahora el puto de Ryder está en el casillero de Vega, y ella le está sonriendo al pedazo de mierda mal hecho.
Sonoramente hago mi camino hacia ella. Cuando ella se da cuenta, ella no pierde el tiempo.
—Hey Mami.—dice antes de morderme.
—Dame tu brazo.—le ordeno.
Ella lo hace, como siempre, y felizmente también. ¿Sabe ella que estoy seriamente cabreada?
—Jade, demasiad apretado.—ella jadea, sin duda refiriéndose a mi agarre en su mano. Como si me importara una mierda.
La empujo hacia el baño mas cerca. Ya está ocupado.
—¡Fuera! —le grito a dos chicas de ultimo año. Ellas se golpean entre si tratando de salir de ahí lo más rápido posible. Luego escucho el ruido de uno de los baños a una pequeña sucia de primer año salir sin siquiera lavarse las manos.
—¿Qué pasa? —Vega pregunta, la preocupación plasmada en su cara mientras ausentemente se soba la muñeca. Y antes de que Tori venga y me diga cosas por lo que le hice a la mano de Vega, las palabras salen de mi boca.
—¡Creí haberte dicho que te mantuvieras lejos de ese chico! —
—¿Quién, Ryder? —
—Si, puto Ryder.—
—¡Lenguaje! —ella sisea con los ojos abiertos como platos.
Me importa una mierda el puto lenguaje. No siquiera Tori me está jodiendo con eso ahora.
—Y si no te diste cuenta.—ella continua. —El estaba en mi casillero. Que se supone que haga, ¿Ignorarlo? —
—¡Si! —exclamo. —Ignóralo, decirle que se fuera a la mierda, golpearlo, algo, cualquier cosa, pero sonreírle! —
—Se llama ser amable, ¡Jade! Soy una buena persona. ¡No todos pueden ser como tú! —
—¿Que se supone que eso significa? —
Ella me sonríe. No completamente. Es una de esas sonrisas que ella me da cuando ella en realidad no quiere sonreírme, pero ella no puede hacer nada mas.
Y se por qué ella está sonriendo. Soné como Cat. Gracias a Dios es el único habito que tengo de Cat.
—¿Qué era lo que él quería? —suspiro, tratando de bajar mi temperamento.
—No te preocupes, no voy a ir.—
Esa no es la respuesta a mi pregunta. Y repentinamente mi temperamento se eleva otra vez. —¿No iras a donde, Vega? —gruño.
—Jade…—ella suspira.
—¿No iras a donde, Vega? —repito amenazadoramente, tomando unos pasos hacia ella. No paro hasta que estoy completamente hasta que mis pechos chocan con los de ella si ella inhala profundamente. Mi intención es hacerla sentir incomoda y funciona. Ella mueve su cabeza, incapaz de mirarme a la cara. Tomo su mentón y hago que me mire a la cara.
Ella mueve un poquito su cabeza, escapando de mi agarre antes de responder. —Él va a tener una fiesta esta noche; pero no voy a ir.—
Ella me entrecierra los ojos. A ella nunca le ha gustado que le diga que hacer, y por un segundo pienso que ella me va a decir que si va a ir a la fiesta de mierda de todas maneras. Pero ella dice. —¿Por qué no te cae bien él? —
—¿Por qué no te gusta que te llamen puta? —replico automáticamente.
No tenía intenciones de preguntarle de manera abrupta, peor solo salió de mi boca sin siquiera pensarlo.
Ella jadeo y sus ojos empieza a brillar. Y allí hay dolor dibujado por todo su rostro. Y la "mirada."
—Solo no es una buena palabra.—ella replica evasivamente, tomando un paso hacia atrás.
Me doy cuenta de que este un tema delicado para ella y que no les gusta hablar de eso. Lo hago; la empuja de todas maneras.
Tomo dos pasos hacia ella y envuelvo mis brazos alrededor de su cintura, atrapándola ahí. —¿No es una buena palabra? —cuestiono.
—Si.—agacha la cabeza y pone sus ambos contra mi estomago.
—¿Vega? —
Ella mantiene su cabeza hacia abajo, ignorándome.
La campana suena, y ella deja salir un enorme suspiro de alivio. Como si ella creyera que la voy dejar ir solo porque la campana sonó, ella tiene otra cosa pro venir.
Ella trata de alejarse de mí, pero la sostengo firmemente.
—Déjame ir.—
Le entrecierro los ojos y a jalo más cerca.
—¡Lo prometiste! —ella entra en pánico. Allí hay pánico real. ¿De qué está hablando? No le prometí otra cosa parte de no volver a llamarle puta. Y no he hecho eso.
—¡Suéltame! —ella grita antes de soltarse de mi agarre con todas sus fuerzas. Me hago hacia atrás y la dejo ir.
Ella sale corriendo, sin siquiera mirar hacia atrás. Y en lugar de darme cuenta de que es algo serio y que necesito respetar la privacidad de Vega, tal vez incluso esperar a que ella esté lista para decírmelo, me hago la misión personal de saber toda esta mierda.
Si esto significa hablar con la otra Vega, entonces lo hare.
Cuando salgo del baño, la Otra Vega pasa por mi lado. Parpadeo. Es como el maldito destino o algo.
—¡Hey, Trina! —grito. Ella se desliza un poco antes de parar, pero no parece como si hubiera perdido su balance incluso con esos botines ridículamente altos.
—¿Qué? —ella me gruñe.
—¿Por qué a tu hermana no le gusta que le llamen puta? —
Ella parpadea un poco antes de cubrirlo con un encogimiento de hombros. —A nadie le gusta que le llamen puta.—
Entrecierro mis ojos y cruzo los brazos sobre mi pecho. —Esos botines te hacen ver como una puta, puta.—
Ella me rueda los ojos antes de dirigirse hacia su clase.
—¡Ves! —exclamo, siguiéndola.
—¿Ver qué? —
—Te llame puta, y ni siquiera te importo. Si a Vega le llama puta, ella empieza a llorar.—
—Si, bueno, Tori es una beba llorona.—ella se encoge de hombros. Y sigue caminando.
La tomo del brazo y le doy vuelta. —¡Vega no es una beba llorona! —
Trina parpadea y prosigo. —Bueno, ella se queja bastante; pero no es una beba llorona.—y ella no lo es. La vi saltar de un carro, rasguñarse la rodilla, ser encontrar desnuda por Joy. La he golpeado, he estirado sus piernas, mordido, jalado el cabello, decirle cada insulto en el que podido pensar, incluyendo perra, y ella nunca lloro. Ni una vez. Aun así, la llamas puta y ella tiene esa "mirada."
Trina me observa con mucho cuidado. —Parece ser que la conoces muy bien.—ella frunce el ceño.
—¡Soy su novia! —
—Supongo—ella se encoge de hombros
—¿Qué mierdas se supone que eso significa? —
—Significa que tengo que ir a clases.—ella responde, moviendo su cabello como si fuera la chica más maravillosa de todo el universo. Luego se va.
Jodidas Vegas. Siempre alejándose de mi.
Eso me carcome todo el día. Primer periodo, segundo periodo, tercer periodo. Mi cerebro es un completo desastre para el tiempo que llego al cuarto periodo. Sikowitz.
Él nos hizo hacer unos ejercicios de improvisación antes de comenzar con su lectura. No podría decir que es un día aburrido, es más como una lección pequeña. El actualmente está dando más instrucciones y escribiendo en el pizarrón que haciendo que seas voluntarios. Es perfecto.
Escribí una nota rápida, diciéndole a Vega que pase la noche en mi casa. Luego toco el hombro de mi novia. Ella me ignora hasta que hundo mí uña dolorosamente en su cuello.
Ella se da vuelta dándome una mirada asesina. Le regreso la mirada mientras le sostengo la nota para que la tome…y es mejor que la tome.
Ella me la arrebata y la lee rápidamente. Luego se da vuelta y niega con la cabeza.
¿No?
Escribo otra nota preguntándole por qué no y toco su hombro otra vez. Ella me ignora…otra vez. Juro que esta chica…
Muevo mi silla cerca de la de ella y pateo la pata de la silla.
Ella salta y veo como su mandíbula se tensa, pero más que eso, nada.
Pateo la parte trasera de su silla. Fuerte. Ella casi se cae.
Cuando está bien ella grita. –Okay, ¡Por Dios Jade! —antes de arrebatarme la nota y leerla rápidamente. Todos la están mirando, y Sikowitz comienza a caminar hacia ella. Ella se mete el papel en la boca. Dios, espero que no se atore esta vez. Creo que Sikowitz espera lo mismo porque la deja sola.
Una vez que él se da vuelta para volver a su lección, mi teléfono vibra. Es un mensaje de Vega diciendo que no puede ir a mi casa esta noche.
Le respondo inmediatamente, preguntándole por qué no.
Ella se toma un poquito de tiempo antes de responderme, así que sé que no es un mensaje de una palabra. Cuando reviso el mensaje este dice.
Vega: Le prometí a Melissa salir con ella esta noche. Y no me digas que lo no haga porque es una promesa de meñique.
Lo leo por tercera vez y llego a la conclusión de que mi novia vive de hacerme enojar.
Pero mantengo mi rostro neutral y simplemente escribo.
"¿Por qué?"
Vega: Ella me necesita.
"¿Que si yo te necesito?"
Vega: ¿Necesitarme para qué?
"¿Para que te necesita ella?"
Vega: Soporte moral.
"¿Por qué?"
Vega: Danny y ella terminaron.
"El la dejo."
Vega: Al revés.
"Entonces ¿Por qué te necesita?"
Ella solo niega con la cabeza. Luego su teléfono vibra y ella se empieza a reír por el mensaje…un mensaje que no mande yo. Ella mira a la pelirroja y la pelirroja le guiña el ojo.
Vega me voltea a ver y le doy una mirada asesina la cual quiere decir que es mejor que vea agua corriendo por sus piernas, pero ella solo me sonríe y voltea a ver a la pelirroja. Ella hace unas señas con los dedos, no puedo decir que significa, pero entonces la pelirroja rueda los ojos y se sujeta en cabello.
Juro que esas dos y sus jodidas mentes solo me hacen querer arrancarle los cabellos a la pelirroja.
La campana suena y Cat salta, anunciando la hora del almuerzo como su no lo supiéramos. Todos se dirigen al camión de comida, Vega caminando delante de mí y detrás de la pelirroja. Creo que lo está haciendo a propósito, el ponerse entre medio de la pelirroja y yo sí puedo mantener mis manos y pies para mí. Vega puede ser inteligente cuando quiere.
Vega ordeno una ensalada Cobb, no huevos, lo cual terminara solo en ensalada y ella lo sabe. La pelirroja ordena una ensalada Cobb, no tocino…lo cual termina con el tocino por todos lados porque la comida solo viene de una manera. No hay tal cosa como "tener tu manera" en el camión de la comida.
Por mi parte ordeno una hamburguesa, porque me estoy sintiendo muy carnal.
Luego me siento entre la pelirroja y Vega. No, no me quiero sentir al lado de Me-jodida-lissa, pero esa las mantendrá lejos de sus jodidos cerebros.
Por lo menos, pensé que lo haría, pero no. Eso solo lo hace más…larg-distante-o.
Como cuando Vega tiene que pasar sobre mí para poner el huevo que no quiere en el plato de la pelirroja. Y luego ella quita el tocino que la pelirroja no quiere.
—Se te olvido un poco, Icky—
—¡Comételo! —le doy una mirada asesina a la pelirroja.
—¡Jade! —Tori sisea antes de tomar el tocino que accidentalmente dejo en el plato de la pelirroja.
Estoy a punto de gritar cuando Beck viene y se sienta al lado de Vega. ¿Qué diablos? Él no se ha sentado con nosotros desde que le dije que lo engañe.
-¿Por qué ellos cancelaron "The Woods"? —el pregunta, inclinándose un poquito así él puede mirarme directamente a los ojos.
Había olvidado de que el me conoce bien.
-¿Por qué me estas preguntando a mí? —cruzo los brazos sobre mi pecho defensivamente. Incluso cuando se por qué cancelaron "The Wood". El lunes, fui a ver a los productores y amablemente les pregunte hicieran el show de diferente manera, de preferencia en la manera que no hicieran ver a mi novia como una puta. Ellos no querían, ellos dijeron que habían encontrado oro. Así que, les volví a preguntar, de manera nada amable.
—¿Cancelaron The Wood? —Vega frunció el ceño, en confusión total. Luego todos empezaron a murmurar. No les preste atención; solo mire como mi novia paso de estar confundida a satisfecha. Ella no está sonriendo abiertamente, pero está tratando de esconder una pequeña sonrisa.
Luego, para verificar la historia de Beck, los productores llegaron junto con Lane para darnos la mala noticia.
Todos están completamente decepcionados. Todos a excepción de Vega y mía. Y bueno, la pelirroja…ella parece estar un poquito decepcionada, pero no tanto como los demás. Ella le da a Vega esta pequeña sonrisa, una llena de entendimiento y simpatía. Vega le sonríe de regreso.
Repentinamente, quiero que Vega sepa que yo soy la causa de que cancelaran el show. Quiero que ella me sonría, así que lo dejo salir. —Estoy feliz de haberlos podido persuadir.—le sonrió con malicia a los productores.
Ellos asienten con los ojos abiertos como platos y se alejan.
—Esperen un minuto.—Robbie frunce el ceño. —¿Tú eres la razón por la que cancelaron el show? —
—¿Y? —me encojo de hombros.
—¿Por qué? —Cat hace un puchero.
—Tengo mis razones.—respondo mirando mis uñas. Mi pintauñas se está cayendo, así que termino el trabajo.
—¿Qué hiciste, Jade? – escucho que Lane pregunta, su voz suena cansada y resignada.
Pobre hombre. Al parecer todo lo que sale mal en la escuela podría estar conectado a mi si él se dignara a indagar lo suficiente. Creo que ya está cansado de verme en su oficina.
Me encogí de hombros y lo mire con la sonrisa más brillante en mi cara. —No los amenace con matar a alguien.—respondí con la voz más dulce que puede hacer.
Y no lo hice. Como lo único que los amenace fue con lo más importante para un hombre. Con su hombría.
—Ven conmigo.—Lane suspira.
Me levanto y me sorprendo cuando Vega también lo hace.
—¡Esperen! —ella llama. —Yo voy también.—
—Tori…—
—Yo la ayude. No quería hacer el show de todos modos.—Vega miente un poco.
—Bien, ven Tori.—
Vega camina a mi alrededor y pincha el hombro de la pelirroja. La pelirroja pincha a Vega de regreso. Están haciendo eso cerca de tres veces hasta que la pelirroja se levanta, diciendo que ella también ayudo a amenazar a los productores.
Es totalmente obvio que ella no hizo tal cosa, así que André entendió la pista de ella. —Yo también ayude. —el miente.
Lane rueda los ojos y se toca el puente de la nariz. —Bien, ¿Beck, Robbie, Cat ustedes también vienen? —
—¡Kay, Kay! —Cat se ríe, saltando fuera de su asiento.
—Supongo.—Robbie suspira, obviamente no queriendo ser metido en todo esto.
Rex se queda callado, gracias Dios.
Todos voltean a ver a Beck. Después de cinco segundos él se encoge de hombros. —¿Por qué no? –
Huh. Bueno, no estaba esperando eso. En lugar de sentirme aliviada de que este siendo amigable, me encuentro que de que debería sospechar un poco.
Empezamos a caminar hacia la oficina de Lane…hasta que hacemos una izquierda, luego una derecha, y luego estamos en el frente del aula de Sikowitz.
¿Qué diablos?
—Sikowitz les dará un castigo muy creativo a todos ustedes.—Lane dice.
Trato de esconder mi sonrisa. ¿Sikowitz poniendo castigos? Oh, este es el mejor día de mi vida…hasta que el obseso de los cocos nos dice que tendremos que cantarle a un montón de niños de cuatro años en una fiesta de cumpleaños.
Mi boca se abre en absoluto horror. Me siento completamente traicionada. Como si alguien literalmente acabara de apuñalarme por la espalda.
Tal vez cantarle a un montón de mocosos de cuatro años no me hará daño físicamente, pero sé que algo se en mi interior se morirá.
Una vez que nos dejan ir, Vega me jala a un lado.
—Gracias, Jade.—ella dice. Hay mucha gratitud en su voz y ojos, pero lo hago a un lado. Gratitudes y gracias no me devolverán el alma.
El resto de mis clases son agonizantemente lentas, no es que tenga algo que hacer una vez que vaya a casa. Solo estar de niñera. Pero el final del día llega y como eso el final de la jornada escolar.
Automáticamente me dirijo hacia mi carro, no prestando atención a mi alrededor a las personas. No me doy cuenta de que mi novia está a mi lado hasta que ella grita mi nombre.
—¡¿Que?!—le frunzo el ceño.
Ella parpadea.
Continúo frunciéndole el ceño mientras muevo mis cejas impacientemente.
—Nada.—ella murmura. —Te llamo luego, ¿Okay? —
Estoy a punto de decirle que no se moleste cuando la pelirroja aparece. —Icky, ¡Apúrate y dale a tu novia la mordida de adiós así nos podemos ir! —
Perra.
Tomo a Vega por las hebillas de su cinturón y la jalo hacia mí. En reflejo ella pone sus manos en mis hombros para tener balance antes de gritar por como la trate. Y luego tengo mis labios sobre los de ella, besándola con más pasión con la que nunca he besado un alma.
—En serio.—la pelirroja gruñe mientras toma a mi novia por el brazo y la jala. Terminando el beso con eso, pero sin poder quitar a Vega de mi agarre. —Puedes marcar territorio cuando alguien realmente que quiera quitar a tu chica.—ella me rueda los ojos. Luego vuelve a jalar a Vega y esta vez la dejo ir.
—Ella no estaba…—Vega murmura.
—Por favor.—la pelirroja le interrumpe antes de tomar a mi novia por la mano y jalándola. Vega está un poquito torpe, así que tropieza unas cuantas veces; pero solo porque ella sigue mirando hacia atrás, una sonrisa tímida en su rostro. Y tengo que admitir que me siento un poco satisfecha con eso.
Pero ahora tengo esa cosa en la cara. Tengo que hacer de mama de las mocosas.
Si soy sincera conmigo misma, no esta tan malo. Las recojo. Les doy de comer. Les digo que no se metan conmigo o las matare, y luego irme a mi habitación y cerrar la puerta. Casi le pongo el seguro porque Joy no está aquí para seguir su estúpida regla, pero cambio de parecer al último minuto. ¿Qué haría eso de bueno?
El resto del día se pasa rápido. Hago mi tarea, mis uñas, escucho música, les doy de comer a las mocosas, trabajo en la canción que he estado trabajando la mayor parte del mes, me baño…tu sabes lo usual.
Hasta que recibo una llamada inusual de Vega a las 11pm. Digo inusual porque Vega no está despierta hasta tan tarde. ¿Qué demonios está haciendo ella despierta tan tarde?
Respondo en el quinto sonido, queriendo que ella espere por mi.
—¿Qué? —gruño.
—Um… ¿Jade? —
—¿Qué? —repito, pero un poco menos brusco. No sé por qué siento que algo está mal, pero lo hago.
—Um…—
—¡Dilo! —me empiezo a alterar.
—¿Nos puedes venir a recoger? —
—¿Nos? —
—Melissa trajo su carro, pero ahora esta borracha. Puedo manejar hasta su casa, pero luego necesitare un aventón a mi casa.—
Empiezo a sudar antes de preguntarle por qué no le llama a su padre.
—Ellos están visitando a mi tía por el fin de semana.—ella responde.
—¿Ellos? —
—Mi familia.—
—¿Todos? —ya tengo mis zapatos puesto.
—Si.—
—¿Dónde están? —suspiro. Hay una pausa. Una larga. —¿Vega? —digo. —¿Dónde están? —
—Jade, no te enojes—ella dice. Inmediatamente me cabreo porque ya sé dónde está. Pero quiero que lo diga.
Y quiero que no sea verdad.
—¿Dónde estás? —repito fríamente.
—En la fiesta de Ryder.—
Le cuelgo. Demasiado cabreada para gritarle por teléfono. Quiero guardar energía para la confrontación cara a cara.
Levanto a las chicas; les digo que se pongan los zapatos. Riley esta lista para el paseo. Amber no mucho. Prácticamente tuve que ponerle los zapatos y llevarla hasta el carro.
Mi humor es negro igual que la noche. Siempre es negro porque es de noche, pero ahora está realmente negro. Nubes están cubriendo el cielo, bloqueando la luna y las estrellas.
Llamo a Vega a lo rápido que llego a la casa del pedazo de bolsa de mierda. Hay muchas personas tanto dentro como fuera. Joy me despellejaría viva si dejo a las mocosas solas en el carro para ir a buscar a Vega.
Pero mi novia no me responde.
Le vuelvo a llamar.
Sin respuesta.
No diría que me estoy empezando a desesperar, pero me estoy desesperando toda la mierda. Es allí cuando escucho el primer trueno. Y veo un rayo en el cielo. Está apunto de llover.
Una de las mocosas gimió en el asiento trasero. Sé que es Amber así que hago todo lo posible para no darme vuelta y decirle que se calle.
La lluvia comienza a caer. No son pequeñas gotas. Es como si alguien hubiera apretado "encendido" en el botón de la lluvia.
Cuento hasta veinte antes de volver a llamar a Melissa. Un sonido. Dos sonidos. Tres sonidos. Cuarto…luego ella contesta con un simple. —¿Jade? —
—¿Dónde mierdas estas? –
—Caminando.—
—¿Dónde? —
—Donde Melissa.—
Recuerdo donde vive la pelirroja así que me dirijo hacia allá. Y Vega, la jodida loca, esta caminado con la maldita tormenta. Me hago a un lado y hago sonar la bocina.
Ella camina más rápido.
Hago sonar la bocina otra vez, y ella empieza a correr, hasta que Riley saca la cabeza por la ventana y grita su nombre.
Vega se da vuelta, alivio dibujado por toda su cara.
¿Quién demonios pensaba ella que era?
Ella rápidamente se sube al asiento del pasajero, toda mojado y sin decir ninguna palabra.
Ella no se disculpa por ir a la fiesta de Ryder aun cuando sabe cómo me siento por la pelota de mierda. Ella no se disculpa por despertarme, aun cuando no estaba dormida. Ella no se disculpa por subirse a mi carro toda mojada.
¿En serio?
Me muevo en mi asiento para mirarla, sin bajar la vista hasta que ella me mira.
—¿No tienes algo que decir Vega? —
—No.—ella dice simplemente antes de ponerse el cinturón y mirar por la ventana.
—¿No? —le remedo.
Ella se da vuelta para mirarme a la cara. —No.—dice firmemente.
Escucho unos cuantos jadeos en el asiento trasero del carro. Cosa Uno y Cosa Dos saben lo que está pasando con mi novia y yo.
Empiezo a manejar y aumento la velocidad. Vega frunce el ceño, pero no me dice que baje la velocidad. Ni una vez. Pero Tori no tiene vergüenza de recordarme que tengo a otras personas en el carro aparte de Vega y yo.
Bajo la velocidad.
El camino es silencioso por unos diez minutos antes de que Vega se dé cuenta de que no la estoy llevando a su casa. Ella no dice nada, pero su espalda se mueve y veo como toma unas bocanadas de aire para mantener su enojo en línea. Luego saca su teléfono. Juro que si ella llama a la pelirroja…
Afortunadamente, es a su padre a quien le está hablando. Desafortunadamente para mí, toda la conversación es en español. No tengo idea de lo que está diciendo, pero escuche mi nombre unas cuantas veces.
Rechino mis dientes. La acción me hace que me duela la mandíbula para el tiempo que llego a mi casa.
Vega no me mira, ni una vez, ella se da vuelta para ver a las mocosas en el asiento trasero. Esperaba que ellas estuvieran dormidas, pero los rayos, los truenos y la tensión explosivo fue lo suficiente para mantenerlas despiertas.
—¿Están listas? —Vega les dio una sonrisa como magia.
—A la cuenta de tres, vamos a correr hasta la casa, ¿Okay? —
Ruedo mis ojos. ¿Por qué ella las está mimando? Es solo agua, mucho ruido y fuegos artificiales silenciosos.
¡Los rayos son más peligrosos que los fuegos artificiales, Jade!
Vete a la mierda, Tori.
—Apuesto a que voy a ganar.—Riley sonríe.
—Apuesto a que no.—Vega le reta. —Vamos, Mamita.—ella le sonríe aún más molestando a Amber desde el asiento del copiloto.
—Muy bien, uno…dos. —
Riley salió del carro, Vega y Amber siguiéndola, llamándola tramposa.
Tengo en mi mente dejarlas esperando un buen rato debajo de la lluvia, pero antes de que Tori se meta en mi caso, Vega saca un set de llaves y abre la puerta.
Qué...Cuando… ¿Cómo carajos?
La respuesta obvia. Joy le dio a Vega un set de llaves de mi casa; pero aun así… ¿Qué mierdas?
Saco de golpe la llave del carro cuando Vega cierra la puerta, cuando Vega cerró la puerta dejándome afuera.
Rápidamente hago mi camino hacia la puerta, pensando en todas las maneras creativas de matar a esta chica si cerró la puerta con seguro.
Ella no lo hizo.
Me aseguro de poner el seguro. Luego ruidosamente hago mi camino hacia las escaleras.
Vega les puso pijamas secas a las mocosas y ambas están en la cama de Riley. Ella les dice algo; algo hacer de tontas y malas sopas o algo. Luego me doy cuenta de que es español cuando ellas dos le dan un beso y ella les da una sonrisa. Mi ojo derecho tiene un tic.
Vega les sonríe y les dice que duerman. Cuando ella levanta la mirada y me ve, su sonrisa desaparece completamente.
Como si yo fuera una perra chillona, que podría morder. Como si lo fuera, aún sigo cabreada con ella, así que le doy una mirada dura.
Ella camina hacia mí, me da una mirada fría y pasa a mi lado.
Tori me detiene de jalarla del cabello y me dirige hacia las mocosas. Tome unos pasos hacia su habitación. —Si no te duermes en veinte minutos, un monstruo vendrá y les comerá la cara. Así que duerme.—les frunzo el ceño
Amber jadea y cierra los ojos. Retardada.
Riley rueda los ojos. A ella le toma más de veinte minutos volver a dormir y no ni un monstruo viene por ella. Un poco inteligente la retardada.
—Usualmente, Joy se quedará en la puerta mirándolas, pero ella no está aquí y yo no lo voy hacer.—miro una sombra en los ojos de Riley y apago la luz. Hay unos movimientos mientras tratan de meterse debajo de las sabanas.
Los niños son tontos.
Ahora a lidiar con una adolescente tonta.
Estoy en mi habitación en segundos, y Vega no tiene nada más que sus pantis. Casi me distraigo. Pero la forma en que está revolviendo a través de mi cajón con tirones enojado, sólo establece el estado de ánimo para la pelea que viene.
Vega me mira. —Bueno, terminemos con esto.—ella dice igualmente antes de regresar a sus cosas.
Me quito los zapatos. —¡Sabes cómo me siento con respecto a Ryder! ¡Te lo he advertido, y luego vas a la fiesta después de que me dijiste que no irías! —le grito.
Ella encontró una camisa, y cuando esta por ponérsela sobre la cabeza, ella dice. —No sabía que iríamos a la fiesta de Ryder. Lissa solo manejo y no me dijo hacia dónde íbamos.—
—¿Oh ella no te dijo? —me burlo, antes de quitarme el sudor.
—No. A las personas aún les gusta dar sorpresas, Jade.—ella frunce el ceño groseramente, y trato de no distraer por el movimiento de su trasero mientras indaga en mis cajones, sin dudar que está buscando unos shorts.
—Recuérdame porque ella te saco hoy.—le doy una mirada dura, quitándome la camisa.
—Soporte moral.—
—Oh, eso es cierto. Porque ella dejo a su novio.—
—Si.—
—¿Por qué? —
Vega paro de sacar los shorts del cajón y me frunció el ceño. —¿Por qué? —ella repite.
—Si, ¿Por qué ella dejo a su novio? —
—Porque yo le dije que él me engaño.—
Me burla de ella. —¿Y ella dejo a su novio por eso? —
—Si.—Vega frunció el ceño intensamente.
Ruedo mis ojos. Ella puede ser estúpida algunas veces. —Si la ex novia de Beck viene y me dice que él la engaño, ¿Tú crees que yo lo dejaría? —
Ella saca sus, bueno, mis shorts del resto de un tirón. —¿Por qué no? Tú lo dejaste porque el estaba hablando con otra chica.—
Desabrocho mi sostén. —Eso no es lo mismo.—
—¿Cómo no es la misma cosa? —
—Porque realmente no lo deje, ¡Solo le estoy enseñando una lección! —siseo.
Ella parpadea. —¡Bien! —exclamó antes de dejarse caer en el lado de su cama. Luego me da la espalda y cierra los ojos.
La mirada. La acabo de ver y ni siquiera le llame puta.
Tomo una respiración profunda y me quito mis pantis antes de meterme en la cama junto a ella.
—Vega.—digo.
Ella me ignora.
Levanto la mano y la paso sobre ella.
—He terminado.—anuncio.
Ella se tensa un poquito. —¿Terminado con qué? —
—Peleando. Así que date la vuelta y dame mi beso de buenas noches.—
Ella se da vuelta, sus ojos en llamas. —¡No porque tu hayas terminado de pelear no quiere decir que hemos terminado, Jade West! —
—Eres realmente caliente cuando estas enojada.—le sonrió.
No tomo ni medio segundo cuando su cara está completamente roja.
—Cállate.—ella gruñe, moviendo su cara así la puede esconder en la almohada.
Me toma un poquito lograr hacerla salir de ahí, pero con unos cuantos besos en el cuello, al lado de su cara, en sus orejas, la hizo mover su cara.
—¿Terminamos? —preguntó.
Ella estudia mi rostro. La miro directamente, no queriendo hacerle saber lo desconcertante que es cuando ella hace eso.
—Si, Mami. Hemos terminado.—ella concede antes de morder mi labio inferior.
Me hago hacia atrás y le doy una mirada dura. —No tienes que morderme todo el tiempo, Vega. Puedes besarme algunas veces.—
En lugar de estar ofendida por la dureza de mi tono, ella me sonríe. Y me doy cuenta de lo que acabo de decir así que tengo que limpiarlo un poquito.
—No es que seas una buena besadora de todos modos.—
Ella rueda hasta quedar sobre mí, rápida y abruptamente. —Soy una buena besadora, Mami.—ella inclina su cabeza para probarlo antes de que pueda decirle que se quite de encima de mi.
Ella empieza despacio, dejando suaves besos en mi labio inferior. Espero a que su lengua sea la siguiente, pero es su mano. Sus manos se mueven a mi cintura para mantenerme en la cama. Hago lo mejor que puedo para suprimir un estremecimiento cuando finalmente vine. Su lengua. Ella me saborea, y gentilmente empuja. No abro. No hasta que sus manos suben un poquito más. Tres pulgadas más y sus manos estarán en mis pechos. Siento un pequeño pinchazo en mis costillas y jadeo.
Es así como Vega logra meter su lengua.
Mierda. Necesito ponerme unos shorts antes de mojarla otra vez. Probablemente debería de empezar a comprar pampers.
Alguien toca la puerta, y Vega rápidamente se separa. Ella no se mira ni un poquito decepcionada. De hecho, su mirada es de alivio y felicidad.
Le frunzo el ceño.
—Ellas tocaron.—ella dice antes de saltar e ir a la puerta.
—¿Y qué? —me siento dándole una mirada dura.
—Ellas nunca tocan.—ella me sonríe.
Ella tiene razón. Ellas usualmente solo entran, hasta hoy creo. Ahora si las podemos entrenar para que nos dejen solas.
—¿Ya pasaron veinte minutos? —Amber pregunto a lo rápido que se abrió la puerta.
—No podemos dormir.—Riley añade.
—¡No! —grito, porque ya se lo que viene.
—Pueden dormir con nosotras.—Vega me ignora.
Las dos mocosas bloquea-pollas sonríen.
Cruzo los brazos sobre mi pecho mientras Vega busca entre mis cajones. Ella saca una camisa y unos shorts. Sé que son para mí, pero me rehusó a ponérmelos. Como si importara. Vega literalmente me viste. Incluso hace que las mocosas le ayuden.
—Pido no dormir al lado de Amber.—chasqueo.
Amber me da esa mirada triste, como si acabara de matar a su perrito, y le frunzo el ceño, diciéndome a mí misma que no me importa.
—Apaga la luz.—le digo.
Ella lo hace.
—Ven Mamita.—Vega le dice golpeando a su lado. Como si ella pudiera ver. Pero ella con dificultad hace su camino hacia la cama. Luego Vega hace que ella se recueste en su estómago y le hace círculos en la espalda. Vega palmea mi mano queriendo que haga lo mismo con Cosa Uno, pero creo que ella tiene un poco de crónica cocaína crack si ella piensa que yo nunca hare tal cosa.
—Mami, por favor.—ella se queja.
Ruedo mis ojos y hago círculos en la espalda de la mocosa. —Me debes una.—le digo.
—Bien.—ella susurra.
Mientras hago círculos en la espalda de Cosa Uno, pienso todas las maneras de hacer que Vega me pague por esto. Cerca del cincuenta por ciento terminan en favores sexuales. Mentalmente maldigo a Vega. Mi mente no estaba en este camino antes de conocerla.
Mi brazo duele, pero la mocosa está dormida solo la dejo descansar.
—¿Jade? —Vega susurra. Casi le respondo cuando recuerdo que probablemente ella no quiere que le responda. Es tarde, y ella está cansada, pero ella no se puede dormir hasta que acaricie su ombligo. Y ella se avergüenza demasiado como para hacerlo frente a mí.
—¿Jade? —ella vuelva a llamar.
La ignoro. Tal vez cuando ella este en la mitad de eso, puedo pretender que me desperté y verla haciéndolo. Luego le puedo decir que estoy bien con eso y que no tiene nada de que sentirse avergonzada. Ella puede acariciar su ombligo frente a mi sin ser molestada.
Siento como la cama se hunde un poco y Vega repentinamente besa mi frente. Luego mis labios –Buenas noches, Mami.—ella susurra antes de regresar a su lugar.
La escucho jugar consigo misma antes de que termina. Me levanto un poquito, y darle un beso rápido, y tener esta sensación. Una cálida en mi pecho. Sé que significa. Significa que me estoy ablandando. Especialmente la señal de Vega dormida hace que mi pecho se hinche.
Y tengo otro momento suave. Levanto mi mano en busca de la de ella, mirándola dormir, y me quedo dormida con su mano en la mía.
