Pasada la medianoche del 31 de Elid, otoño del año 587 después del Cataclismo.

Lincoln

Se adentraba en la montaña por los pasillos de piedracambiante decorados con patrones fijos. Incluso él como arquitecto no sabía de qué estaba hecha la sustancia que pasaba de un líquido espeso a solido inquebrantable, aunque seguramente Lisa sí. En teoría avanzaba hacia el oeste, pero allí eso no importaba. Izquierda y derecha, tapiz y antorcha, polvo en las esquinas y oscuridad. Esas eran las medidas de los túneles en la Ciudadela. Sinceramente, él nunca tuvo vocación de arqueólogo o historiador. Si, le gustaba ver levantarse los edificios de la nada, participar del proceso y marcar la diferencia, pero en ese titánico complejo habitaban ecos de un pasado horriblemente distante que lo incomodaban. Sintió un escalofrió, y eso que aún no estaban en los niveles más bajos, los de la nobleza.

No seas ridículo Lincoln, sin este lugar probablemente habrían pasado por la espada a todos hace horas…

El albino sacudió la cabeza, exhausto. Venía de los niveles superiores, donde el aire y las estrellas estaban al alcance bajo un leve velo de humo. Había dejado a Lori y Lynn en los bastiones superiores, apuntalando guardias y armas de asedio. Siempre han sabido recomponerse rápido. Según la mayor, habían cerca de 20.000 personas entre los que lograron llegar y aquellos que ya estaban ahí, y en los almacenes y corrales internos había alimento para mas de un mes, siendo cuidadosos. En otra circunstancia quizás se hubiera preocupado por la muerte de todos los generales, el senescal y casi todos los comandantes de rango medio, pero comparadas con el peso del resto… Vale, él no era amigo de la mayoría de la nobleza en la ciudad, pero de ahí a que no le afectara la masacre… El heraldo enemigo que se plantó en la puerta principal lo confirmó de forma indirecta. Hombres, mujeres, niños… los conocía, compartía con ellos de vez en cuando, aunque no le gustara su pomposidad, su afectada arrogancia. Saber que perecieron ahogados, o peor, quemados vivos, le deja un profundo vacío que llena una y otra vez la frase: Pudieron ser las chicas…

Desconcentrado, pasa por una puerta bastante grande de la que sale mucha luz.

— ¿Lincoln? — Una voz masculina lo saca de su ensimismamiento. Saliendo de la sala hay un hombre bajito y algo rechoncho de pelo corto y rojo vestido con una túnica colorida. Le recuerda a… ¿Liam?

— ¡Liam! ¡Me alegra que alcanzaras a llegar! — Inmediatamente sus pensamientos agoreros son reemplazados por la época en la cual era un niño que se escapaba de la fortaleza familiar para estar con sus amigos.

— Ehhh, quise decir, lord Loud… —

— Oh, vamos Liam, no tienes que tratarme así. ¿Por qué no hablamos como en los viejos tiempos? ¿Tu familia está a salvo?— El hombre al escuchar eso da un suspiro.

— Mi esposa y los chicos están bien, asustados, como todos. Me están esperando en la habitación que nos asignaron. Lincoln, lo perdimos todo, esto no está bien, no tiene ningún sentido… —

— Lo se amigó, lo sé, pero tienes que calmarte. Ya… ya encontraremos la forma. ¿Qué hay de Clyde, Rusty y Zach? — Liam rápidamente mira sobre su hombro. Ahora Lincoln se da cuenta de que es el salón de los mercaderes, y haber oído en una de sus juntas de cantina que Liam se dedicaba al negocio de las telas. La ropa debió haberlo alertado. Más allá del umbral hay varios corrillos de vistosas prendas. El otro lo toma del brazo, alejándolo de las miradas inquisitivas.

— Rusty está consolando a su hijo. Dicen que su esposa… no lo logró. Pobre chico. Zach se retiró rápido, parece que sufrió algunas quemaduras. Y Clyde… ¿No lo sabes? —

Liam se acerca tanto que pude ver las gotas perladas de sudor en su frente pese a la poca luz que llega a su nueva posición. El albino siente su corazón dar un vuelco.

— ¿No…? ¿Murió? — Vienen más recuerdos: de ambos leyendo algunas cosas que tomaban de una u otra biblioteca, practicando con la honda o contándose historias de sus respectivas tierras. El chico extranjero fue su mejor amigo en la infancia.

— Lincoln, ¿Cómo puedes no saberlo? ¿No se supone que eres, bueno… el último líder de Casa o algo así? Creí que tú habías dado la orden… —

— ¿De que estas hablando? — Lincoln empieza a desesperarse. ¿Qué le paso a Clyde?

— Amigo, vinieron guardias, Taleg, armados hasta los dientes. Buscaban a Clyde, o a cualquiera que fuera de su círculo. Estuvieron a punto de llevarse a Zach. Cuando les preguntamos, el sargento saco un papel y proclamó que Clyde Briden era culpable de alta traición, venta de información y quien sabe cuántas acusaciones más… alguien les dijo que no lo habían visto salir de su casa, ya sabes, esa que tenía con sus padres en el barrio de las Especias… Por eso estamos tan preocupados. ¿Crees que esto… Puedan solucionar las cosas de forma pacífica? La ciudad tiene dinero, pieles, lo que sea… incluso podrían ofrecer una rendición honrosa o que se yo, cualquier cosa… —

Él se ha olvidado de respirar. ¿Su amigo de la infancia, un traidor? No puede ser cierto. ¿Quién dio semejante orden? Percatándose de que lleva así un rato y Liam exige una respuesta, se recompone apenas y pospone esa otra interrogante.

— No… No podemos Liam, por ningún motivo. Estuve allá arriba, y lo que exigían los heraldos de Catrein… Querían la cabeza de cada noble superviviente, en el nombre de la Luz, y ´´algo´´, no entendí que pero Lori les juró que no lo teníamos. Tú lo comprendes ¿Cierto? No podemos entregar a los niños, y tienes hijos, sabes que los protegeríamos a toda costa… ¡Y nosotros no empezamos esta maldita guerra! ¡Aunque lo hicieran, terminarían saqueando todo esto, pensando que escondemos lo que sea que sea eso! ¿Viste los barrios periféricos? ¡Calcinados igual que las fortalezas! Esto… esto va por todos. —

El hombre lo mira detenidamente, pero al final asiente.

— Si, lo sé, es solo que es una total locura… —

— Te lo prometo, encontraremos la forma de salir de esta. Los muros son fuertes, y seguimos teniendo un ejército poderoso. En algún momento los Catrenni tendrán que ceder. —

— …Te creo. Eso es lo más curioso, no le creería a ninguno de ellos, pero a ti sí. Supongo que es el beneficio de ser tan honesto siempre. Tengo que irme, los otros deben estar ansiosos de saber por qué he estado hablando con un lord. —

— Cuídate, y dale saludos de mi parte a los chicos. —

Liam asiente con la cabeza, y se separan. Más adelante empieza a ver marcas conocidas. Finalmente se encuentra en la elegante entrada del Salón Gris, originalmente el refugio y punto de reunión de las Casas en caso de emergencias adaptado casi desde el inicio de la Ciudadela para servir como sede de la Corte Gris. Quizás Loan o alguna de sus hermanas aun estuviera allí, aunque no era muy probable. Con mucho esfuerzo se desvía un poco y recorre el breve trecho.

Solo quiero ver si las niñas están bien, y dormir… dormir hasta que todo esto haya terminado

En la estancia algunos candelabros siguen encendidos. Pese a no gustarles la luz del sol, los grises si disfrutaban mucho las cosas brillantes, como el gigantesco relieve en oro al fondo de la estancia. Representaba el Cataclismo en todo su horror. Lincoln no sabía si lo último era un rasgo común a todos o simple casualidad derivada de todas las horas que pasaban bajo tierra. En Loan por lo menos no era tan pronunciado, pero sí que le había pedido más de una vez poner más brazos de cristal en el techo de su salón familiar, después de que Lori dijera que no. Curiosamente, disfrutaban verlas, pero no usarlas. No vio a nadie de su familia en la penumbra, pero si un par de ancianos grises inclinarse a su paso. Los saludó educadamente.

A punto de salir, oye un sonido ahogado. A su derecha está la mesa, el mantel prístino sobre el que apoya los codos una figura agachada, llorando. Por puro instinto, se acerca para ayudar en lo posible. Esperando a una distancia prudente hay criados de librea recia y abundante barba. Hombres leales. El chico, porque ahora nota que es un chico, viste con una pieza de ropa oscura, ajustada pero cómoda, que contrasta enormemente, casi parodiando, con las túnicas de Viajero de Lyra. Lyra debe estar bien, tiene salvoconducto religioso y a Lacy, no te preocupes.

— ¿Evrard? ¿Evrard Trax? ¡Muchacho, lograste escapar! —

El adolescente larguirucho apenas levanta la cabeza de entre sus manos lo suficiente para que se vean sus ojos rojos, rebosantes de lágrimas y dolor.

—Estoy… No queda nada, y estoy… solo. — Dice con un sufrimiento tan abrumador… absoluto, para acto seguido desplomarse sobre la mesa. Lincoln lo sostiene antes de que vuelque. Sus guardias se apresuran para ayudarlo. No pesa casi nada, debajo de ese traje tan atípico para alguien de su clase apenas hay más que huesos.

Antes de que los otros se lo lleven, el albino pregunta, porque ya sabe la respuesta más importante. ¿Qué otra cosa podría hacer al chico que nunca asiste a bailes, no tiene amigos y apenas sale de su fortaleza llorar como bebé?

— ¿Cómo fue? —

— Mi lord, el joven señor insistía en ir a la fortaleza Kiureth, quería estar con su familia, pero teníamos órdenes… lo trajimos a la fuerza. Ni siquiera se enojó, solo ha estado así desde que llegamos. Gracias por, bueno, hablar con él. No sabíamos cuánto más podía seguir sin deshidratarse. —

— Lo entiendo. No saber dónde están tus seres queridos puede torcer las cosas, y más si sabes que no están bien. ¿Ustedes perdieron a alguien? —

El segundo criado, un hombre recio de la altura de Lynn, respira hondo y niega con la cabeza.

— Todo estaba planificado en caso de emergencia. Ya sabe que nuestros señores pueden ser algo paranoicos. Lady Trax, que sea una con la tierra, hablaba últimamente de los peligros que acechaban afuera, pero nadie… nadie le creyó. Nos salvó a todos con su visión, así que nosotros salvamos a su hijo. —

— Ahora debemos irnos mi lord. Maldita sea, aquí es difícil decirlo, pero ya debe ser pasado el amanecer. — Los tres sonríen la pequeña broma para distender el ambiente.

Lincoln los despide con una mano mientras se llevan el cuerpo exánime a otra habitación. El camino al dormitorio de sus pequeñas es más expedito. Esa y otras preocupaciones desaparecen. La luz de su vela no choca contra la oscuridad al abrir sino contra una penumbra incompleta. Iluminada a medias por su propio candelabro, Lucy está sentada acariciando la cabeza de Lupa. Cuando se percata de su presencia, las miradas se cruzan, y ella se refugia en sus brazos, ahora sin los guantes de terciopelo grueso que usa para proteger a su pequeña de ella misma.

—Lincoln, tengo tanto miedo… No lo entiendo, hay fuerzas oscuras alrededor, y algo… me está llamando hermano. Sniff… estoy aterrada. —

Él toma su cara entre las manos, acariciándola suavemente. Un escalofrío terrible lo recorre, un dolor físico inexplicable, pero también familiar. Sus alientos se combinan. Huele a helerias, el perfume de las tumbas, y sus pechos presionan contra la túnica.

—Lo sé Lucy, lo entiendo, pero para eso estamos aquí… estoy aquí, como cuando éramos niños. ¿Recuerdas? — Claro que lo recuerda, cuando él era el único que se atrevía a sacrificar su propio cuerpo para abrazarla, para darle calor y comprensión, cuando todos los niños la temían. Le aprieta una mano. — Te amo, y te juro que mientras viva, nada nos pasará. —

Ella no ha dejado de mirarlo. Se besan apasionadamente, el sabor salado de sus lágrimas, el frío de su tacto, el fuego en su corazón… Todo es uno. Finalmente se separan. Lucy está más calmada, y se pone de nuevo la capucha.

—Deberíamos irnos amor, tienes que dormir. Y con todo esto… No me sorprendería que Lola o Lana estén esperando despiertas. —

—Lo sé, adelántate si quieres, necesito algo de tiempo. —

Con una última mirada a su díscola y peliblanca hija, Lucy le concede un momento personal con las niñas. Una por una, el patriarca Loud deposita un suave beso en sus frentes. La mayoría se agita en sueños, pero se calman tras caricias amorosas. Por un lado le alegra tanto que estén bien, pero por el otro… Cambiaría todo el maldito oro de la ciudad por vivir en paz, lejos de todo esto.

Nadie tiene lo que quiere, y aunque eso lo sabe especialmente Lincoln Loud, también se considera uno de los más cercanos a la felicidad.

No es cierto, piensa. Si tuviera el oro, influencias y acero suficiente, lo cambiaria todo por llenar las camas vacías en esa habitación y en la suya. Lizy, Lyra, Leni, Liena, Lacy… y su muchacho, Lemy, a quien no quiso pedir que se quedara un tiempo más junto a Lizy para no pelear con sus hermanas. Ahora se arrepiente, aunque quizás sea para bien, después de todo ninguno de ellos está ahora recluido bajo tierra mientras arriba se prepara un asqueroso asedio. En esas cavilaciones esta cuando apaga la vela y toma el brazo de su hermana nigromante para ir juntos hacia la habitación de los Loud.


Noche cerrada del 20 de Elid, otoño del año 587 después del Cataclismo.

Lemy

Algo resulta realmente extraño. Quizás son las miradas nerviosas que se dedican su madre y hermana, quizás es el extraño cambio de planes para salir al alba de la ciudad, quizás que los hayan hecho comer en la habitación en vez de la taberna o quizás (sobre todo) que Lyra se olvidara de hacer rezar a Lizy. Por supuesto, a la pequeña eso no le importó en lo mas mínimo. Lemy sospecha que solo reza para complacer a Lyra. Si, nada de eso es normal para el mejor aprendiz de bardo del mundo conocido. O así prefiere pensar en sí mismo. Por lo menos su hermana mayor recordó separarlos por sexo en las dos camas disponibles, y eso le molesta. ¿Qué podría hacer? Lacy interrumpe sus pensamientos en voz baja para que la más pequeña no despierte.

— ¿En serio, realmente en serio? Mamá dice que es una broma, claro que querrás quedarte algún día en la fortaleza, nadie puede viajar por siempre. Ella lo llama… ehh… ¡Sentar cabeza! —

¡Shhh! ¡Más despacio Lacy! ¡Lyra nos va a oír!—

— ¡Perdón! ¡Pero responde a la pregunta, lo prometiste! ¡Por la sangre de los caídos!—

Desde que salió de la academia para entrar al cuartel que habla así. Él lo encuentra muy molesto, una de las pocas cosas en la que está de acuerdo con Lyra.

—No quiero. Me gusta el camino, las posadas, la gente… no quiero vivir allí por siempre, en esa cosa tan grande y aburrida. —

—Entonces… significa que nos vas a abandonar…—

Su tono se vuelve muy triste. Lemy trata de arreglarlo, sin mucho éxito:

—Claro que no, siempre estaré volviendo para cantarles de lugares asombrosos que visite, y les traeré regalos de todo el mundo a todas…—

—Sí, pero eso no importa. No te quieres casar conmigo, y eso significa que no me quieres…—

—Lacy, no…—

Pero ya no lo está escuchando. Apenas se oyen algunos sollozos ahogados después de un ¡Así es!

Otra vez lo arruiné.

En serio, no es que no quiera a sus hermanas, de hecho le duele mucho ver llorar a cualquiera, incluso a la arrogante y desenvuelta Leia, pero tampoco quiere convertirse en… su padre.

No me malinterpretes fuerza superior, si es que existes, cosa que dudo. También quiero a papá, y él lo sabe. Simplemente no quiero estar condenado a vivir así, tan… Atado. En serio lo compadezco, aunque parece estar bien. Simplemente, ese no es mi camino. Yo voy a...

Pero antes de que pueda terminar su particular ritual de hablarle al vacío, sus pensamientos traspasan las puertas del sueño.


Pasada la medianoche del 31 de Elid, otoño del año 587 después del Cataclismo.

Luan

Una noche. Desde que se casaron, no ha pasado una noche en la que, estando bajo el mismo techo, no hayan dormido también en la misma cama. Eso tiene sus ventajas, pero con 10 personas es difícil salir sin despertar a alguien, incluso si sacrificó un puesto más cerca de Lincoln para estar al borde. De ahí las noches de tabernera cada cierto tiempo. Es como una broma que se hace a sí misma. Mentir sin mentir. Después de todo ¿Acaso no pasa todas esas noches realmente trabajando? Claro, cuando alguna hacer el amor, generalmente las demás le dejan la habitación. Generalmente.

Con mucho cuidado, Luan desliza la sabana de terciopelo. Lola tiene que revisar sus prioridades a la hora de instalarse. Y eso no es para nada hipócrita ¿Ehh?

Lynn llegó hace unas horas, agotada, y ha estado roncando desde entonces. Se recuerda que tiene que darles las gracias de algún modo tanto a ella como a Lana por tener un sueño pesado. No las culpa, no después de ayer. Como la mayoría, ni siquiera se tomó la molestia de cambiarse. Esta lista. Con la tenue luz del alba distingue unos ojos enormes para una carita redonda mirándola.

Lulu, que todavía duerme con ellos para estar más cerca de Lisa. Sonríe y le hace un gesto de complicidad. Juraría que esa bebe entiende todo lo que hace, pese a su experiencia manejando el lenguaje corporal. Al fin y al cabo, salió a su madre.

Como primera parada se detiene en la habitación de las niñas. Otra cosa no, pero Liby rescató rápidamente sus cuadernos, lápices y libros antiguos, ahora apilados en el improvisado velador. Más calmada después de verla sana y salva, la hermana Loud de lengua más larga se dirige a la sala de mando, donde se encuentra la única que no vino a dormir. Franquea a los guardias, Taleg por supuesto. Lynn no dejaría que nadie más cuidara de la, actualmente, única general de la ciudad.

—Te tardaste algo. ¿Todo bien? —

—Claro, ¿Por qué no? Después de todo, no es como si tuviéramos una invasión a las puertas o algo, ¿Cierto? Hahaha. —

Luan trata de bromear, pero hasta ella nota que su risa sale endeble, mucho más que de costumbre.

Lori gruñe, aun con la vista dividida entre el gigantesco mapa de la cámara acorazada y el legajo de informes que sostiene. Salvo por el color, una noche de insomnio y extrema tensión bastan para que el parecido con Loan se incremente hasta el absurdo. Ojeras incipientes, cabello algo descuidado, el uniforme arrugado y la coraza ceremonial en el suelo… Curiosamente, su hermana mayor rejuvenece con el estrés.

—Si si, no es el momento Luan. Tenemos que hacer algo rápido. ¿Estás enterada de la situación en la ciudadela? La situación real. —

—He oído algo de eso mientras venia hacia aquí. No culpes a los guardias, cualquiera querría un tema de conversación cuando le extienden el turno por 10 horas seguidas. —

Lori enarca una ceja.

—Debería preocuparme, pero seguramente es bueno que lo sepas, y dudo que alguien aquí se mueva como tú. — Se acerca aún más a ella, obviamente para asegurarse de que nada salga de esas titánicas paredes. — Seré clara: La situación es insostenible. Hay demasiada gente dentro de los muros. —

— ¿Qué? ¿No que teníamos comida en abundancia? ¿Alguien envenenó los pozos? — Ahora sí que Luan esta genuinamente sorprendida.

—No, claro que no, el agua sigue intacta, mande vigilarla día y noche. Apenas hay algo dentro de los silos más profundos Luan, con suerte podemos llegar vivos a la semana siguiente, y eso racionando. —

—Pero entonces las reservas…—

—Rumores, mentiras piadosas. Sabía que si Lola y Lincoln pensaban eso al final la gente les terminaría creyendo. Esto es un desastre militar total, ¿Lo entiendes? Los nervios están a flor de piel, dales un problema más y de seguro que claudican, nos entregan, lo que sea con tal de comer.—

— ¿Y Los Catrenni? La última vez que fui se podía negociar con esos tipos... —

Ella niega con la cabeza, desalentada.

—Ya no. Algo pasó, aun no sé muy bien qué, pero tiene que ver con la Iglesia. Si necesitas alguna prueba, sube a las almenas a verlo tú misma. Por lo que se, hasta Carol murió pisoteada tratando de salir de su fortaleza. Puede que incluso Lyra esté involucrada… Tengo un plan, y necesito su ayuda. —

—Primero, voy a fingir que no dijiste nada de Lyra. Ella jamás haría algo así. Segundo, si necesitas a las demás, ¿Por qué me llamaste solo a mí? —

Cuando eran más jóvenes, Lori era una maestra de la intriga, pero años de teoría militar y dar órdenes a sirvientes le quitaron la práctica. Me está ocultando algo, pero ¿qué? Se recompone rápido, pero no lo suficiente para que el pequeño temblor en su párpado derecho pase desapercibido, no para alguien como Luan.

—Eres la primera porque tu trabajo es el más urgente. Asumo que puedes salir sin llamar la atención. ¿Cómo están tus contactos en el bajo mundo? —

Ella ni siquiera da un respingo, pero se molesta. No deberían hablar de eso, aunque ni su hermano ni su hija estén presentes.

—La mayoría deben estar vivos. No son de la clase de gente que los Catrenni, o cualquier ejército, notaría al atacar una ciudad. ¿Qué necesitas? —

Le pasa unos cuantos mapas de distintos sectores. No muy detallados, apenas bosquejos, con algunos puntos estratégicos marcados.

— ¿Pero qué…? ¡No voy a sabotearlos! ¡Ya dejé eso atrás Lori, no importa que! —

—Por favor, ambas sabemos que no es así. Cerca de tu posada se comenta que hay una mujer que consigue cualquier documento, cualquier prueba y silencia cualquier testigo por un precio. Pero tranquila, ni tu ni tus… amigos, tienen que hacer nada de eso. Tan solo trae la información de sus fuerzas, disposición, suministros, etcétera. Ah, y hay unas casas también. Encárgale a alguien que las vigile. —

Luan se siente un poco mal. Probablemente sean las de los acusados por traición a la ciudad. Ella los delató sin pensar, momentáneamente abrumada por el terror, charlando con Lynn.

—Bien, no me gusta esto Lori, pero lo entiendo. Tú también deberías hacerlo ¿Ehh? Eventualmente tendrás que explicarlo todo. —

— ¿Cómo tu ¨explicaste¨ lo de tu nuevo trabajo a Lincoln, Liby y el resto? —

Su ropa ondea un poco cuando se da vuelta bruscamente.

—Hemos terminado. —

Su hermana mayor baja la vista de nuevo hacia sus complejas tonterías militares, no sin antes poner la última palabra, como siempre:

—Cuando despierten, dile a Lola y Leia que vengan. —

¿Qué tendrán que hacer allí su hermanita y sobrina?

Necesita descansar más. Quizás pasar un tiempo con Lincoln a solas, pero sabe que no puede quitarle a su hermano a las más asustadizas. Todas lo necesitan, y eso significa incluso menos intimidad que lo normal. Claramente está viviendo una tragicomedia, como las que le gustaba interpretar de niña.


21 de Elid al alba, otoño del año 587 después del cataclismo.

Luna

Trata de no romperse la cabeza. Siempre ha sido una mujer de acción, no como Lynn claro, pero va por donde el corazón la guíe como las hojas marchitas al viento, aunque incluso el laúd más caro puede desafinar de vez en cuando. Incluso un alma libre y un corazón curtido pueden fallar cuando el amor de una madre la ciega. Mientras el hombre del aliento apestoso le cubre la boca e inmoviliza eficazmente, Luna recuerda los consejos de su hermana Luan, antes de que sentara cabeza: ¨A veces el instinto no es suficiente, mantén siempre la mente alerta y la funda del instrumento abierta, ¿Entiendes?¨ Después de eso, se rio como si nada. En sus años como cantante había visto (y frecuentemente participado) en varias peleas de taberna, pero jamás se le ocurriría seguir el estereotipo de los bardos y romper un preciado instrumento en la cabeza de algún borracho. Ahora lo haría.

—Sí que me voy a divertir con la recompensa que ofrecen por ustedes, cerdos trannids. Oh si, una jarra de algo bueno, filete dorado y una chica sobre las piernas. ¿Me captas? ¡Jajajajaja! Claro que no, solo alguien muy estúpida mostraría la cara aquí por… ¿Qué? ¿Un poco de fama y cobres?—

Apesta a ´´arena del este´´, un brebaje repugnante que ella solía tomar de joven. Ya la tiene tomada por una mano y el otro brazo apretado contra el callejón. No puede verlo de frente, y el bastardo sigue hablando. Tampoco escapar, eso está claro, pero…

—Así que con esos niñatos en el trato… ¡¿eh?! —

Luna se mueve por pura ira e instinto animal. Impulsa su mano aún más contra la pared hasta oír un pequeño chasquido y liberarla. Ignorando el dolor, toma la daga corta escondida en su muslo, y atraviesa el estómago de su captor. Mientras la sangre de ambos se desliza sobre la mano de ella, tan cercanos como amantes, ella lo percibe en su totalidad. Alto, barbado y mal vestido, con una mirada verde acuosa. No hubiera tenido ninguna oportunidad. El hombre gesticula anonadado y ella se separa asustada.

— ¿Qué…? ¡¿Pero qué hiciste zorra de purpura?! —

Luna nunca ha matado. Peleas con cuchillos, como máximo a primera sangre y con alguien fuera de sentido en el suelo, pero no muerto. Ese es su ámbito, ella no es Lynn. La herida no es mortal, si lo dejas aquí el posadero llegará para ayudar a este cretino

Podría denunciarnos, nos perseguirán…

Luna no es violenta, ni sanguinaria pero… Endurece el corazón y la mirada.

—Espera idiota, ¿qué haces? ¡No era en serio! ¡Ayud…!— Mientras el pobre hombre trata de contener el líquido vital con sus manos, ella lo agarra del cabello, pone el filo contra su garganta.

—No voy a perderlos… No por alguien como tú. — El cuchillo apenas tiene resistencia al principio, pero después se topa con el hueso.

No importa, de todos modos ahora está usando la mano diestra y con más fuerza de la necesaria. Los ojos se le mueven frenéticamente mientras la vida se le escapa. Quizás solo era un campesino con demasiado alcohol y deudas, pero ahora solo es un futuro cadáver que se ahoga en su propia sangre.

—Tenía que hacerlo. No había otra forma. ¿Me escuchas Link? ¡NO HABIA OTRA FORMA, HUBIERAN MATADO A LOS NIÑOS! —

Contrólate No sabe si le grita al hombre o a su hermano. Ninguno está allí. No realmente

Luna respira hondo después del exabrupto. Si, era necesario. A veces hay asesinatos por dinero en las grandes ciudades. Rápidamente le saca la bolsa. Un par de peniques. En Shulibiz han matado por menos.

Se cubre con la capa larga y oscura, retrocediendo rápidamente hacia la plaza donde la esperan.

— ¿Madre? ¿Estás bien? ¿Qué pasó? — Lyra, su pequeña díscola, siempre tan observadora. Dándose cuenta de que los niños las miran, Luna la lleva aparte. Ella toma su mano dañada entre las suyas y se concentra.

Los pequeños pedacitos vuelven a juntarse. Que experiencia más extraña, casi tanto como matar, pero a eso no puedo acostumbrarme. Nunca, por Lincoln.

Su hija vuelve a mirarla de forma inquisitiva. Tiene que cortar por lo sano, rápido. Pone su mirada más autoritaria. Bien saben sus ancestros, la naturaleza de los elfos o lo que sea, que no está acostumbrada a hacerlo.

—No… no preguntes cariño, ¿Vale? Solo vámonos rápido de aquí. —

Lyra abre la boca, pero luego mira de reojo a sus hermanos. Finalmente asiente sin decir una palabra. Aún duda. Por lo que decían los rumores, los jinetes Hiz y Shulibiz han entrado en guerra de nuevo. Eso solo deja un camino si no quieren ser capturados. Tras sobornar al somnoliento guardia para que no haga preguntas, ella y los suyos emprenden el camino hacia la dirección menos esperada, donde los rayos del sol naciente perfilan las montañas nevadas, con el corazón en un puño.


-Al-Modan-Dauz, territorios y Desembarco del Sol Poniente: Parte de la tradición Catrenni incluye esta antigua historia: Cuando el calor desplazó a los pueblos que vivían al Oeste, la lucha por los recursos se volvió desesperada. Guiados por su rey decidieron escapar por completo, pero hubo otros que se quedaron. Sus antiguos enemigos, los habitantes del desierto, vieron reducidos sus territorios incluso después de ocupar el espacio abandonado, y hoy no representan más que unos cuantos enclaves independientes desperdigados por la costa y oasis cercanos, cuyo máximo exponente es Al-Modan-Dauz. Si bien durante siglos trataron de invadir las nuevas tierras, nunca tuvieron mucho éxito: Los habitantes de extraños colores ocres o cobrizos siguen siendo muy numerosos, pero ahora prefieren el comercio antes que la batalla. En parte por el miedo a su continente y los peligros ignotos que allí acechan, no hay mapas actuales que detallen los antiguos asentamientos de las 3 naciones antes llamadas ´´Noche, Ocaso y Día´´, pero tanto en la mezcla entre las primeras que se quedó como en Catrein reivindican su superioridad respecto a las otras.

-Artefactos de hechicería:Como es bien sabido, la magia ordinaria se basa en utilizar energía propia, del mismo modo que correr o saltar, transformándola y amplificándola en destellos de poder dependientes de la voluntad, entrenamiento y personalidad del hechicero en cuestión, por medios desconocidos. Aunque esta es la forma más común, con mucho estudio y conocimiento ciertos individuos logran infundir órdenes a la materia para realizar una tarea sin supervisión, extrayendo su fuerza del ambiente. Estos artefactos son extremadamente raros (pocos son o han sido siempre los magos capaces de un dominio tan profundo sobre algo así), por lo que una brújula de bolsillo impulsada por la fuerza vital del portador o un reloj que extraiga su poder del fuego constante pueden valer desde un equipamiento completo de caballería, caballo, bardas y aperos incluidos, hasta toneladas de oro puro. Se cuentan leyendas sobre que antes del Cataclismo, en las Tierras Perdidas era posible encontrar aparatos arcanos que aprovechaban la conexión con el mundo para realizar arcanos milagros ya olvidados por la humanidad.


Reviews:

-WOKELAND: Me alegra que te interese, estoy intentando con toda mi capacidad hacer de este proyecto una buena historia, sólida, pero cada vez tengo menos tiempo (espero que eso cambie pronto). Revisando mi referente más a la mano, Metro 2033, me di cuenta de que efectivamente en relatos de mucho texto ambientativo y reflexión de los personajes es bastante más fácil leer con los ´´—´´. Muchas gracias por la sugerencia, edité los capítulos anteriores y estructuré este guiándome por ella.

-J0nas Nagera: Es bueno que hayas vuelto, ya se te extrañaba por aquí. Wow, aprecio el esfuerzo y tiempo de señalar todos esos aspectos de la historia. La verdad siempre me han apasionado los detalles del worldbuilding y las interrelaciones que permiten desarrollar personajes, pero eso a su vez trae varias desventajas, entre ellas que asentar la trama puede costar un poco más o la narrativa ser menos orgánica, no estoy seguro. Trataré de corregirlo introduciendo varios puntos de vista más allá de Lincoln o Lyra, pero sin quitarles protagonismo. Tocaste dos subtramas importantes de las varias que tenía pensadas, eso sí es Sagacidad, espero no terminar burlado como Sadeas en mis planes (por Sagaz/Hoid, del Archivo de Tormentas).

Perdón por la excesiva e irrazonable demora (y quizás también por la extensión algo exagerada del capítulo), por situaciones personales tuve que dedicar menos (casi nada de) tiempo a esta plataforma, situación que espero corregir. Por otra parte, quería saber algunas de sus ideas sobre la trama, sus recovecos, opiniones, y sobre todo: ¿Qué aspectos del mundo o personajes debería explicar en el próximo capítulo? Por cierto, a partir de aquí pienso hacer saltos temporales algo más espaciosos. Agradecería que respondieran, y las críticas son bienvenidas. Sin más, me despido por un tiempo, muchas gracias a todos por leer y espero que lo estén disfrutando.