A los que hayan llegado hasta aquí o se han incorporado hace poco, gracias en serio y espero que lo disfruten, haciendolo notar si sienten que no estoy manejando bien algo, teorias o ideas generales. A modo de aclaracion, ¨—¨ equivale a un dialogo, la letra en este estilo significa recuerdos o palabras importantes y -esto- pensamientos personales en la narrativa.
Ocaso del 21 de Elid, otoño del año 587 después del Cataclismo.
Luan
En el mugriento cubil ya hay prendidas unas cuantas velas de sebo. Como es la última tarea del día, a Luan apenas le molesta el olor. Por otra parte la chica, Sid, sí que respinga. Luan no esperaría menos de alguien de Shulibiz. Ya había sabido de ella por algunos de sus contactos en el mercado negro: No solo se dedica a la venta de seda sino también a ciertas hierbas de difícil acceso.
Están sentadas una frente a la otra, en privado. Parece joven, mucho más que ella, pero con su gente es difícil decirlo tajantemente. Ojos rasgados, pelo negro, delgada y algo más pálida que lo normal. Probablemente es nativa de los dominios exteriores. Su tierra debe estar ardiendo, también, pero por obra de los sanguinarios jinetes Hiz en vez de fanáticos religiosos enfundados en acero.
— ¿Y bien? ¿Cuáles son las nuevas? —
—Hmmm… ¿Y mi paga? — Perfecto. Al menos denota cierta directa profesionalidad, rebajada por la sonrisa amable.
—Cierto. ¿Cuarenta talentos? —
—Esa es la buena. Quiero un nuevo carro, y de preferencia también caballos. —
Luan le arroja una bolsa de cuero, que Sid pesa sorprendida. La abre y revuelve.
— ¿Y el extra por…?—
— Considéralo una muestra de buena voluntad, para garantizar tú… discreción. ¿Todo bien?— Luan sonríe de la misma forma que ella al principio, descolocándola levemente. Ni siquiera muerde alguna moneda, aunque eso puede ser tanto por miedo al envenenamiento como por puro error. La verdad, a Luan no le interesa hacer nada del estilo, pero en el submundo a veces pasan esas cosas.
—Todo bien. ¿Qué quieres saber? —
—Todo. Líneas de suministro Catrenni, ubicación, número de magos y soldados, situación en su capital y en el mundo. No te cortes, empieza por donde salga el sol, ¿Entiendes?— Parte importante de su trabajo es mantener al interlocutor fuera de su elemento, en este caso con una alusión a un dicho que normalmente solo su gente entendería. Así sueltan más información.
—Bueno, traen sus cosas por el rio, en barcazas tiradas por garrones o mulas recias. Por lo que entiendo, casi todo es maíz, carne de uro y patatas. ¿35.000 hombres, o algo parecido, unos 2.000 seguidores de campamento y aumentando? No tuve tiempo de contarlos, pero la mayoría se concentra en la zona oeste de la ciudad. Tienen miedo de que escapen por las montañas, así que muchos se han instalado en las casas. También vigilan el lago de cerca, pero se puede salir a pescar. La gente no está muy feliz, y compran menos. Por otro lado, los ejércitos siempre necesitan ropa, y los generales más que nadie ¿Ehh? Hablando de ellos, han instalado su cuartel general en el barrio del Acero, y los almacenes unas cuadras hacia el este. —
—Y que lo digas…— Comenta, pensando en Lori. Siempre usa el mismo traje ceremonial en público, salvo por la capa, pero en la fortaleza familiar es libre para vestirse con un atuendo diferente prácticamente cada día.
—Lo de los magos… no te lo vas a creer, pero deben ser más de un centenar. Hace mucho que nadie ve tantos juntos, y los soldados alardean de su ´´escuadrón invencible´´. Han contratado hasta en Shulibiz, y se cuenta que llevan una partida de elfos jóvenes, sedientos de gloria. Es una suerte que tengáis tantos grises, allá en mi tierra los exilian al alcanzar la mayoría de edad. Me dan escalofríos. De momento tienen pocas armas de asedio, un par de catapultas móviles. Con las prisas, se han dejado el armamento pesado. No sé mucho, pero parece que los nobles allá están revueltos. Dicen por aquí que el hierro compra oro y con oro compras hierro, pero dudo que en Trannidar saquen mucho de cualquiera, así que de otro lado ese rey lo necesita… —
Por fin se detiene para respirar. Polvo de sus padres, esa chica si habla mucho. Le recuerda a ella misma antes de entrar a la profesión. Por lo menos ha pasado la prueba: Casi todo eso (menos lo de los elfos, un añadido desagradable) ella lo sabía por compañeros de trabajo o sus propios ojos, pero siempre era bueno conocer en quien confiar.
— ¿Y las cosas en el mundo? — (-¿Podemos esperar ayuda?-)
—Pues pintan bastante mal, aunque no tanto como para ustedes. Oí que los Lian se han unido a la guerra aportando comida y armas al bando de sus jinetes, y justo cuando las cosechas de arroz han sido tan malas. Los enanos le han cortado el suministro de armas a Filt, supuestamente por un tema de transporte. En algo tienen razón los barbados, los caminos son pésimos en el norte y en el sur. Muchas inundaciones. Desde Hrumgarde los Máscara de Hierro están demandando más y más hombres, así que supongo que allí hay problemas. Por cierto, se me olvidó mencionar el tema del lago. —
— ¿Ah sí? —
—Lo siento, con todo lo demás… El punto es que no lo han bloqueado completamente porque viene de camino una flota fluvial Teler. — Eso sí que es nuevo, y bastante preocupante. No es que su familia tenga acceso al lago tampoco, pero...
— ¿Puedo preguntar cuál es tu fuente en este caso? Por cuestiones de seguridad, ya sabes. —
—Ehh, por supuesto, una chica llamada Laika. Es bastante hosca, pero muy confiable en su trabajo como guardia de la caravana, vale cada medida. Quizás la conozcas, pelo rojo, alta, armada como si fuera a librar una batalla por cada pedazo de pan… Es de las Islas del Norte, pero al parecer su madre se quedó en Teleren. Le pedí que averiguara entre sus amigos de paso, y dijo que la guerra civil terminó hace poco. —
— ¿Quién ganó? —
—El gremio de los transportistas. Mala gentuza, en cualquier caso, pero de que tienen olfato comercial… Hicieron no sé qué tratos secretos a los que no tenemos acceso los mercaderes honrados…—
—Ja… Perdón, continúa. —
Sid la mira frunciendo el ceño, pero hace caso.
—Como decía, quieren el monopolio del trigo Catrenni hacia el norte. Asumen que cuando esto se termine, la demanda será brutal. Hablando de eso, ¿Tienen un plan, cierto? No es que sea tan importante, pero quisiera asegurar mis inversiones. —
Luan saca de nuevo la cara de cables, calculando cuanto puede beneficiarlos que la comerciante hable, y que debería decir para que los rumores sean favorables en ese caso. No mucho, a decir verdad. De vez en cuando, un buen silencio causa más confianza que una buena bravata, cosa que le costó aprender.
—Me temo que yo hago las preguntas aquí. Si eso es todo, puedes irte, y aquí tienes algo más para tu informante. No quiero que ninguna se vaya de la lengua, ¿Captas? —
—Claro, claro, sin problemas. Pero a título personal… ¿Sabes cómo está Leni Loud? Dicen que todos los nobles han muerto, pero yo no me creo que alguien fuera capaz de asesinarla. Era tan amable con todos…—
La máscara se le cae un instante. Lo primero que hizo al bajar a la ciudad fue ir a la sastrería de Leni y Liena.
—Leni está bien, siempre que no salga de…— Al percatarse de su error, trata de arreglarlo rápidamente— No importa, confórmate con eso. —
— ¡Claro! ¡Buena fortuna en este asunto tan enredado, y gracias por contratar mis servicios! —
La shulib se despide animosamente, mientras que Luan se queda pensando un rato. Solo una hora después, cuando se consume la vela, estira los brazos, endereza las largas piernas, y se dispone a volver a la fortaleza. Sus amigos, o cualquier persona sensata, ya se han ido de las calles, el frio de la noche y los destellos en la bóveda celeste son sus únicos compañeros.
Mediodía del 33 de Elid, otoño del año 587 después del Cataclismo.
Lyra
A la distancia su madre les hace un último saludo con la mano. Han pasado dos días y medio desde que se encaminaron hacia el oeste, tratando de rodear las montañas y pasar desapercibidos. Las provisiones no han durado mucho, así que Luna se ha ido a conseguir viandas en un pequeño pueblo de paso, con la pequeña ballesta de manivela que compró en Citarre el día anterior colgada a la cadera y dejando a Lyra a cargo. Para ella algo está muy claro: No es la misma madre que conoce. Mira siempre por encima del hombro, contesta los saludos de extraños con gruñidos, y sobre todo no hace nada de música, lo que para ella es como haberse amputado la mitad de su ser. Probablemente tiene que ver con lo que pasó en Catrein, pero no quiere decir nada y Lyra francamente no está segura de querer saber, especialmente con tantos problemas en mente. La agobian, la persiguen de día y le susurran en la oscuridad. No hay descanso, no hay paz, ni siquiera en su libro de viaje.
—Vamos Lizy, todo lo que tienes que hacer es golpear nuestras manos cuando diga ¡Ahora! y evitar que nosotros te peguemos. Fácil, ¿Cierto? —
— ¡Sip! —
Cerca Lemy y Lacy entretienen a la pequeña, que ha estado cada vez más taciturna. La noche anterior despertó llorando, y al consolarla Lyra cometió el error de señalar que una niña no debería pasar tanto tiempo separada de sus padres. Su madre se lo tomó mal, pero por suerte Lemy ya estaba dormido. Su hermano ya tiene suficientes problemas con los silencios de Lacy. La Viajera ya no lo soporta.
—Voy a dar un paseo. No se muevan a menos que venga algún extraño. Lacy, estas a cargo. —
— ¡¿Y por qué ella?! — Claramente en Loud varón resiente su decisión. Lacy saca la lengua.
—Porque soy la mayor, y tú no sabes cómo manejar un arma. —
— ¡Oye! ¡Para que lo sepas sé usar esto! — Lyra lo mira fulminante incluso antes de que desenfunde la pequeña daga.
La Luz sabe lo que podría hacer con ella, o que estaba pensando su madre cuando se la dio. Los sonidos de las palmadas se alejan conforme se adentra en el frondoso bosque. Necesita tiempo para poner en orden sus pensamientos.
Por un lado, tiene saber que está pasando exactamente, porque la Iglesia no se pondría de parte de una invasión destemplada. Hasta no hacerlo está imposibilitada de tomar una decisión, y no es que su madre la deje enterarse de nada. Dentro de su mente se va formando un plan: Puede que en la capital Catrenni no consiga nada, pero el superior en el asedio de seguro la escuchará. Lyra dejará a su familia a salvo e inmediatamente pedirá una audiencia para solucionar todo de forma pacífica, y si es necesario arrastrará a la tía Lynn a las negociaciones. Puede que haya estado un poco aislada, pero sus antiguos compañeros y maestros aún la recuerdan.
En eso una voz suave la sorprende. Al parecer se ha perdido dentro de sí misma, porque ahora está frente a una modesta cabaña con huerto.
— ¿Hola? Una Viajera… últimamente los caminos están llenos. Adelante, adelante, los tuyos sois bienvenidos en mi humilde morada. —
Lyra ve salir de entre los arbustos florales a un hombre de piel cobriza y largo pelo castaño claro, con las facciones demasiado puras y atemporales para ser humano, o al menos completamente humano.
—Lo siento, se me olvidó presentarme. Me llamo Ibadán. Encantado,… —
—Lyra, encantada también de conocerlo señor. —
—No soy señor de nada salvo de lo que cultivo. Por cierto, sírvete. — Señala un arbolito de manzanas tardías. Mitad por educación y mitad por pura hambre, Lyra saca una y comienza a comer. Sabe más dulce y es más tersa de lo que debería en esa fecha.
— ¿Y cómo van las cosas? Hace unos años nadie venía por aquí y yo vivía como buen ermitaño, pero desde que la guerra empezó tengo a alguien aquí casi cada semana.
—La verdad… Yo sé menos que usted. He estado en el Camino por mucho tiempo. ¿Podría ponerme al día?— De esa forma no está faltando a la verdad pero tampoco revelando nada peligroso. Es muy común que algunos Viajeros pasen bastante tiempo lejos de la civilización, atendiendo comarcas remotas.
— ¿En serio? Bueno, no es problema. Algunos de tu orden pasaron por aquí diciendo que había llegado el momento de expandir la Luz por todo el mundo, y que para eso tenían que vencer la corrupción Trannid. Mal asunto señorita, si puedo serle sincero. —
-¿Expandir la Luz? ¿Cómo? ¿Acaso le hicieron algo a los Sabios en casa? ¿Hay avances en la Primera Catedral?-
Ibadán parece un buen hombre. Claramente no planea nada, y durante toda la conversación ha vuelto a estar agachado trabajando en sus plantas. A diferencia de las gentes incultas, los Viajeros son amigos de todas las razas, y las orejas alargadas de su anfitrión no le causan ninguna preocupación. Después de un incómodo silencio, Lyra se atreve a preguntarle.
—Señor… Ibadán, parece vivir en paz, y yo quería preguntar… si no es muy doloroso para usted… ¿Qué se siente estar separado entre dos mundos? ¿Cómo supo usted que era lo correcto al momento de elegir entre su herencia? —
El medio-elfo se detiene un momento, y finalmente la encara. Parece cercano a la cuarentena pero sus ojos le dan un aspecto de sabiduría y cansancio, al igual que su padre.
—Jovencita, he vivido sesenta y un años y aprendí hace mucho que esa no es una buena pregunta para algunas personas. No sé si te sirva, pero hay cosas que viven en dos lugares a la vez y otras que en ninguno. Así, sucede con nuestro corazón. Muchos como yo creen que deben responder esa pregunta antes de vivir, pero en mi experiencia… no es así. Al final del día, nadie responde por nosotros, salvo la muerte. Nada sobrevive, y la familia es lo único que nos sostiene más allá de nuestra debilidad. Me di cuenta que si elegía responder a mi sangre humana o élfica, al final era lo mismo. La decisión la toma uno mismo, sí, pero nadie salvo los más cercanos te apoyan realmente. Por eso decidí venir aquí y renegar del derecho a elegir, cuando mis padres murieron. —
Lyra, absorbida por la historia, lo mira intrigada. El sol ha empezado a ponerse sin que ninguno se dé cuenta.
— ¿Qué les sucedió? —
—Ella se ahogó en uno de los grandes lagos, mientras papá trataba de sacarla. Mamá trató de adaptarse a la vida humana en las Cien Lagunas, pero hay cosas, pozos que solo un nativo conoce y ni la agilidad de los elfos puede dominar. Ni siquiera estuve allí, tan obsesionado con encontrarme a mí mismo lejos de la ciénaga que lo perdí todo… Desde entonces vivo solo, y créeme… no siempre es fácil despertar con eso. —
Una lágrima perlada le cae por la mejilla curtida y lampiña. Emocionada, Lyra se despide amablemente. En el camino de vuelta reflexiona sobre su propia familia y su fe. ¿Por qué no pueden ir en la misma dirección? Frustrada, oye música suave y entra en el círculo de luz de una hoguera. Lemy está tocando una pieza sencilla, una trova humorística sobre el musgo y la corteza de un árbol ladeado. A su alrededor las niñas y su madre tamborilean el ritmo. Cuando se acerca, un repentino impulso surgido de la historia de Ibadán la hace correr y abrazar a su familia.
— ¡Miren quien llegó al final! —
—No podía perdérmelo hermanito, ni por todo el tesoro del Este. —
Aunque su madre la mira reprochándole haber dejado solos a los chicos tanto tiempo, al final también se ríe en el abrazo grupal.
Noche cerrada del 21 de Elid, torre exterior de la Ciudadela.
Lincoln
—Y… ¡Fuego! ¡Que esos bastardos prueben su propia medicina!—
El grito de Lynn es coreado por sus sargentos mientras las catapultas empiezan a disparar sobre la ciudad. -Su ciudad. Esto es un error, un sinsentido colosal-. Antes de desaparecer por las escaleras Lincoln puede ver como los soldados Catrenni tratan de contestar los proyectiles, pero sus propias máquinas de asedio son muy débiles y las bolas ígneas lanzadas por sus magos se apagan apenas llegan a unos metros de las murallas. Con tantos grises es prácticamente imposible que nada pase. Por supuesto, el bombardeo es una táctica inútil, fustigada más por su hermana militar que por la lógica. Focalizada en el centro de la ciudad, de donde la población común ha escapado, no pasará mucho tiempo antes de que el enemigo se retire, o peor, decida trasladar a su amada gente para usarla de escudo humano.
Los hombres le hacen gestos de respeto mientras recorre el patio exterior, incomodándolo doblemente. Primero los sonidos de las catapultas tensándose y luego esto. A petición de todas se ha puesto una armadura pesada sobre el torso y el antiguo mandoble a la espalda. Eres el mayor de los nobles en edad de combatir, es lógico que des la imagen de un comandante, aunque solo sea para tranquilizar a la gente. Necesitamos toda la ayuda posible hermanito. Dicho de esa forma y apoyada por el resto de sus hermanas, fue imposible negarse, pese a que lleva años diciéndole que no a Lynn cuando le pide practicar o vestirse para batallas imaginarias. -Que ironía.- Gracias a la constante molestia en los hombros está más irritado y cínico que de costumbre.
En la sala de mando ahora debe estar Lucy hablando con la mayor de ellos. Al parecer ya tienen un plan, pero él ha estado tanto tiempo yendo de un lado a otro que ni se ha enterado. Después de todo, confía en que tengan algo para rescatar a Leni. Hasta ahora solo ha muerto en la Ciudadela un soldado despistado, por caerse de las almenas. La moral ha subido un poco. Por otra parte, Lincoln no ha visto a Luan en todo el día. Mucho de lo que preocuparse, su cabeza se siente espesa.
Mientras se acerca al ala de la nobleza también recibe saludos de la vieja guardia, aquellos demasiado ancianos para salir al fatídico baile que salvaron la vida huyendo de sus mansiones-fortaleza. Casi todos aún lucen desconcertados, y en la última habitación del amplio pasillo distingue a los hombres de la noche anterior, vistiendo el emblema verde y rojo del difunto Chandler Trax. Evrard no se ha levantado en todo el día, y parece no querer recibir a nadie. Lola se ha quejado de que necesitaban más nobles en la reunión para tranquilizar a los mercaderes, pero es comprensible. Sus padres y hermana mayor, Loraine, eran lo único que ese chico conocía. -Necesita tiempo. Infiernos, yo también lo necesito. Cada vez que lo veo es como mirar a Chandler de joven, y eso que tiene el color de pelo distinto…-
Por fin llega a sus habitaciones y a la pequeña sala de estar. Lana está trabajando con unos alambres, Liby inclinada sobre un libro mientras mezcla compuestos que… Vayan a saber sus ancestros que serán, y Lupa tiene una araña muerta colgando de hilos atados a su mano izquierda. Concentrada, mueve las pequeñas patas del animal a su antojo. A Lincoln no le gusta esa fascinación que tiene su hija por la muerte, pero en estas circunstancias es mejor dejarlo pasar.
—Hola papá, volviste rápido. — La primera en notarlo es precisamente ella. Es sorprendente la percepción del entorno que muestra aun tan ocupada. Las otras levantan la vista.
—Hola chicas ¿Cómo está Lulu? —
—Pues durmiendo, como todo el día. Creí que se iba a poner a llorar cuando Lisa subió a explicar sus cosas incendiarias, pero nada. Recuerdo que Liz siempre lloraba cuando yo…— Lana se para en medio de la oración.
—Está bien, todos están bien. Lyra no dejará que nada le pase a Lizy. — Confía en su hija, pero ni el nuevo día le ha traído más confianza en el difuso futuro.
Ella asiente, seca. Antes de que ninguno pueda agregar nada, un chispazo salta de la mesita de Liby.
— ¡ja! Te lo dije. — Se ríe Lupa.
— ¿Decirme que? ¡Funcionó! Mira. —
En ese momento Liby le arroja con puntería una pequeña bolita brillante a la araña suspendida en el aire, que empieza a brillar con una pequeña nube de polvo. La albina suelta su presa, sorprendida.
Lana se ríe abiertamente, y todos en la sala, incluso Lupa, se suman para descargar la tensión.
—Tendrás que conseguirme otra, necesito algo que hacer. —
—Ni pensarlo. Eres la única a la que le gusta jugar con insectos a esta edad hermanita. —
— ¡Oye! — Protesta su tía.
—Como sea, no espero que lo entiendas, después de todo tu solo sabes hacer explosiones de colores. ¿Cómo estuvo todo arriba papá? — Lupa se ha enojado un poco de que le digan hermanita.
—Ehh, bastante bien cariño, por el momento nos dejan en paz. —
— ¿Lynn ya empezó con sus ideas extrañas? —
—Eso siempre Lana, eso siempre. — Sonríen de nuevo. — ¿Y cómo fue su día? Sé que estar encerrado aquí abajo no es lo más divertido del mundo…—
—En eso tienes razón Link. Voy a subir, quizás Lisa necesite ayuda de alguien competente. —
Se despiden con un abrazo. Cuando está preocupada, Lana siempre busca algo en lo que trabajar.
—Por mi parte, tan aburrido como una babosa. Ni siquiera puedo usar una pizca de magia gracias a tantos raritos, y este lugar es molesto. —
—Si quieres puedes pasear por las zonas superiores, aunque preferiría que acompañada hija. —
—No me refiero a la habitación. Hay algo raro en todo esto, en estas cuevas del tres al cuarto. Lo presiento. —
Liby se levanta un parpado en la señal inconfundible de ´´está loca´´, y vuelve con lo que estaba haciendo.
—Vamos cariño, a mí también me incomoda a veces la historia de todo, como si estuviera fuera de lugar, pero no hay nada más que eso. —
Su amada hija lo mira de hito en hito, como preguntando ¨¿También lo sientes?¨. No se conforma con la respuesta, pero tampoco sigue preguntando.
Mientras Lana abandona la habitación alguien más entra, dejándolos a todos con cara sorprendida.
— ¿Luan? Sabes que, no quiero saberlo. Quiero ver al menos un poco de luz real. — La recibe su hermana menor antes de irse con el bolso de herrera colgado.
— ¡Mamá! ¡Nos tenías preocupados! —
—Oh, no hay por qué mi niña, estaba arriba ayudando a tu tía Lori con sus cosas de quejumbrosa. —
— ¿Todo el día? ¿En serio? Te buscamos en la mañana. — Lincoln interviene al ver que Liby ha tomado distancia y la sospecha aflorar a sus ojos castaños. —
—Es cierto cariño, la vi llevar mensajes con los edecanes. —
—Supongo que todos tenemos que seguir el Lorirazgo ¿Ehh? —
Su hija parece a punto de agregar algo más.
—Por cierto, tenemos que irnos girasol, se suponía que debía llevar a tu padre arriba para una reunión importante. —
—Claro, claro. —
Esquivándola cuidadosamente traspasan la puerta. Cuando Lincoln está seguro de que ya no pueden escucharlos, encara a su hermana mayor sin dejar de subir escaleras.
—Ahora dime la verdad Luan. Claramente no has estado aquí en todo el día. —
— ¿Quién te dice que no me disfracé, en el caso de que hubiera vuelto a los viejos hábitos, cosa claramente ridícula? —
—Vamos, tiene que ser una broma. Te conozco desde hace años, es obvio. ¡Lo prometiste Luan! — — ¡Quería sentirme útil ¿sí?! ¡Esto no es fácil, y necesitábamos información! Te recuerdo que hay que sacar a Leni y Liena de la ciudad, y dudo que ellas puedan pasar el cerco Catrenni sin que las vean. —
El reflexiona un momento, abatido. Después de que sus andadas nocturnas se salieran de control y terminara casi muerta su hija y el la obligaron a jurar que jamás volvería a eso. Hace ya cinco años que tiene la posada. Se frena, mirándola a los ojos. Astutos, vivaces, familiares. Parece sincera, pero con Luan…
-Ahí-
Está ocultando algo, un destello de… ¿Anhelo? ¿Culpa?
—Lo disfrutaste ¿Cierto? —
Ella exhala rápidamente.
—Sí, eso era. ¿Pretendes colgarme? ¡No he hecho esto en años, claramente tiene un toque especial de emoción! —
—Mira, supongo que no puedo culparte en esta apestosa situación, pero por favor, que no se entere nuestra pequeña… Le rompería el corazón más de lo que me duele a mí ocultarle la verdad. —
*Gulp
—Por supuesto Link, soy la menos interesada en eso. Yo... Gracias por cubrirme antes, sé que a ti, digo, que esas cosas cuestan. —
—No hay problema. ¿Era verdad lo de la reunión o solo querías que pasáramos un tiempo juntos? —
—Está claro que te gustaría ¿eh? — -¿Cómo es que siempre me hace esto?- Lincoln enrojece por enésima vez ante la sonrisa picaresca e insinuante de Luan.
— ¡Jajajaja! ¡Sigues siendo muy fácil de sonrojar! Con nueve de nosotras y diez hijos, cualquiera supondría que serías el menos indicado para gestos juveniles hermanito. —
— ¡Luna! —
—Te estaba tomando el pelo, claramente. Y si, esto no me lo inventé. Lori quiere vernos a todas en la sala del trono. —
—Maldito lugar dejado de la luz solar. ¿Cómo es que nuestra Lori se instaló allí, con todo el polvo? Ni siquiera sé llegar allí por mí mismo. —
—Entonces es una suerte que me tengas encima ¿Entiendes? Ya conoces a la señorita ¨planifico hasta los granos de sal en la comida¨. Hizo limpiar esa antigualla antes de que me fuera. Por cierto, ya llegamos. —
Lo que el día anterior fue una caverna ruinosa y oscura ahora bajo la luz de las arañas de cristal se parece mucho a la majestuosa sala que debió ser aquella otra, cuando existían reyes en las Tierras Perdidas, si las lecciones de la Academia no han abandonado completamente su cabeza. Tomado del brazo de Luan, Lincoln deja escapar una exclamación de asombro. Aquí fácilmente caben varios miles de personas
—Ya podemos empezar. — Lori levanta brevemente la vista, haciendo que el sienta de manera inmediata la necesidad de preguntar. ¿Cuánto lleva sin dormir?
—Shí que se demoraron hermanosh. Démonosh prisha, quiero ir a ver a Lulu. —
—Tiene razón, estoy harta de tranquilizar pueblerinos…—
—Basta Lola, ya vamos a eso. Antes de todo creo que está de más decir que nada, literalmente nada de lo que hablemos puede traspasar estos muros. ¿De acuerdo? —
Luan, Lucy, Lana y Lola murmuran expresando su conformidad. Lincoln asiente.
—Excelente. Asumiendo que todos están enterados del problema alimenticio, pasamos a las soluciones. Tenemos dos fases: número uno, organizar un contraataque. Rápido, certero y poderoso, hacemos estremecer el campamento Catrenni. Rescatamos a Leni, Liena y conseguimos los suministros necesarios para resistir meses de asedio. —
— ¿Hacemos? ¿Quién va? — Pregunta Lola, suspicaz.
— ¿Y cómo eshperash lograr algo como esho hermana mayor? No esh mi área, pero creo recordar que shi shalimosh de la Ciudadela nos calcinan, o algo peor, y estaría desprotegida. —
—Todo a su tiempo. Lynn va, obviamente. Lincoln es apreciado por los hombres. Lucy es necesaria. Sacando a los grises anularíamos su potencial mágico, y enfrentaríamos nuestra mayor fortaleza contra su debilidad: en las calles no se pueden coordinar bien las cargas de caballería, pero las falanges funcionan igual de bien. —
— ¿Esperas que dirija hombres sabiendo que van a morir Lori? ¿Qué quiere esa gente de nosotros? — Lincoln no puede contenerse. -¡Infiernos, son seres humanos, no marionetas!-
— ¡No nos van a dejar en paz, eso tenlo claro! ¡Es obvio por qué quieren el aparato, pero juramos defenderlo! —
— ¿Pero de que hablas Lori? ¡Les dijiste a esos estirados que no teníamos algo así! —
—Lana tiene razón. Lo único evidente aquí es que nos debes una explicación. — Dice Luan.
— ¿No podemos simplemente entregarles la cosa y que nos dejen en paz? ¿Cómo un soborno? — Propone Lola
Lori intercambia una fugaz mirada con Lucy, suspira largamente y se dispone a explicar.
—En primer lugar, sí, claro que está aquí escondido y ni yo sé cómo funciona, solo que es poderoso, demasiado para un montón de monjes fanáticos experimentando lo suficiente para producir un segundo Cataclismo o algo literalmente igual. Con eso debería bastarles. —
—Pareshe intrigante hermana mayor, aunque no sea mi área de interésh… ¿Podriash sher mash eshpeshífica? —
—No. El general Wilkes fue muy claro al respecto…—
— ¿Qué tienen en común todos los tipos de magia? — Interviene Lucy de improviso.
—No lo sé, ¿Todas son una bofetada en la cara de la naturaleza? ¿Qué tiene eso que ver, demonios? — Lana está perdiendo la paciencia, y Lincoln lo nota.
— ¿Todas se ven afectadas por los grises? —
—Exacto Linc. Todas. ¿En retrospectiva, no te parece extraña la tradición de concentrar a los grises en vez de, por ejemplo, expulsarlos de la ciudad como en el Este? ¿Ninguna ha sentido algo… diferente en la Ciudadela?—
— ¡Lucy! —
—Creí que era una tontería, pero si a ti también…— La intriga surge en el albino.
—Vale, capto esa parte, ¡pero sigue sin aclárame nada! —
—Tú también lo percibes Lana, aunque no sepas usar tu poder. Ahora pregúntate: ¿Qué clase de aura podría existir en un lugar con medio centenar de neutralizadores en todo momento? —
— ¡Suficiente! Baste decir que no podemos, el mundo no puede arriesgarse a eso. —
El resto de hermanos se queda asimilando la conversación. La rubia prosigue, algo más calmada.
—En segundo: no es posible negociar si queremos conservar esta ciudad independiente. Incluso aunque pudiéramos dárselo, la corte Catrenni querrá saquearlo todo para pagar el coste de movilizar tan rápido una armada como esa. Créanme, sé de lo que hablo. Tampoco irnos de noche sin más, ¿Acaso quieren abandonar a toda esta gente, Leni incluida, más esa cosa? Solo nos queda pelear, y claramente mientras pasen los días las cifras estarán a su favor. —
— ¿Para esto nos llamaste Lori? ¿Deprimirnos? No es lo que se supone un plan muy bueno, morir de hambre tras los muros. —
—Tampoco he dicho eso. Verán, si solventamos el problema de la comida podemos aguantar mucho tiempo, meses incluso. Mientras tanto existe la opción de hostigar sus líneas de aprovisionamiento, y especialmente obligarlos a desviar su atención de otras formas. —
—Entiendo lo del pillaje. Organizas una shalida, descolocash al enemigo y abresh un camino para los escaramuzadoresh, deshaciéndote ashí de bocas extra. —
—Veo que al menos tocaste algo fuera de tu disciplina Lisa. —
—Ahórrate losh cumplidosh. ¿Qué hay de lo otro? —
De nuevo la mirada furtiva entre Lori y Lucy, el silencio se prolonga.
—Fácil: El Pacto. —
— ¡¿Qué?! — Dicen todos los Loud al unísono, Lincoln incluido. Su hermana mayor levanta las manos, frustrada de nuevo.
—No es tan difícil. Si llevamos a los grises en la refriega inutilizamos a sus magos y un grupo puede transportarse desde aquí hasta el sur sin ser detectado con hechizos y sin testigos físicos. Supongo que eso lo saben. Hablando con Lynn calculamos como máximo 30 días de viaje con precauciones incluidas. Llegan a la Mancha, hacen lo que tengan que hacer y en un mes o así Hrumgarde convoca a todas las naciones a defender la frontera. Todas. —
—Y eso es lo que me preocupa hermana mayor. ¿En serio estamos dispuestos a tanto? La piedra allí es débil ahora, y si los orcos la sobrepasan el mundo entero podría sufrir por ello. — La voz de la hermana menor destila emoción de nuevo.
— ¿Es una broma? Claramente que los contendrán, siempre lo han hecho, y aunque no fuera así... ¡Hablamos de salvar a nuestras hijas y mantener nuestra posición! ¡Somos una familia! —
Lucy aun duda, se nota en como juguetea con los pliegues de su túnica. Lo mismo el resto. Lincoln gruñe, la mente cansada.
—Odio admitirlo, pero suena razonable. Hagamos lo que hagamos todo parece una mala idea, y no quiero ver a las chicas… Ni siquiera voy a pensarlo. ¿Cómo se supone que haremos todo eso? —
Luan le aprieta de nuevo.
—Estoy de acuerdo. —
Eso marca un punto de inflexión. Con reticencia las demás aceptan. Finalmente Lori responde.
—Fijamos la fecha en cuatro días. Cada uno tiene un papel en lo que viene. —
A eso le siguen horas de extensa discusión con Lynn incluida. Finalmente todos vuelven a su habitación, igual de exhaustos que el día anterior. Un No entiendo como esto puede ser cada vez peor pasa por su cerebro mientras rodea a Lola con el brazo.
Como si leyera sus pensamientos, Luan murmura dormida:
—Esto se pone interesante…—
Tarde del 22 de Elid, Corte Gris.
Loan
—L-lo lamento por ti. —
— ¿Por qué? —
—Bueno, y-yo…—
Loan se percata que de nuevo no sabe que decir. Esta allí porque es el lugar donde hay más como ella, porque no hay ruidos dolorosos, porque hablar allí no le incomoda tanto y sobre todo porque su madre se lo ordenó. Frente a ella se encuentra una muchacha algo menor (quizás 18 años, aunque Loan no es buena midiendo edades), radiante para ser gris.
—Bueno lady Loud… —
—P-por favor… L-Loan señor. — Allí todos dirigen a los demás por su nombre, y le aterra que la traten diferente.
—Si así lo prefiere… No es que seamos monstruos Loan, simplemente la mayoría no vemos a nuestras familias desde hace tanto tiempo que ya olvidamos como era el mundo fuera de esto. Algunos desearíamos con todo nuestro ser recordar, incluso aunque nos causara dolor como a ese joven. —
Un hombre encorvado y de barba rala le habla al respetable anciano.
— ¿No que tu tenías sobrinos-nietos Suresh? —
—No los he visto en la vida Petri, y dudo que incluso los vea cuando muera. Ni siquiera conozco sus voces…—
La chica, Eloise, vuelve a la conversación con los ojos chispeando de ira, fuerza y dolor:
—El señor Suresh era el primogénito de su familia, y sin embargo lleva aquí desde antes que naciéramos, encerrado. De mí se olvidaron nada más nacer, así que no hay razón para que me entristezca con su muerte. ¡Son todos iguales, nos dejan en esta prisión adornada y paramos de existir! ¡Con todo respeto, quédese usted con sus memorias vacías! Esta es la única vida que quiero vivir, si me niegan las demás. —
Un murmullo de aprobación, que para los suyos es lo mismo que vítores desenfrenados, recorre la sala. Loan se siente muy mal por ellos, y simultáneamente un arrebato de amor profundo por su familia. Es obvio que ellos jamás le hubieran hecho eso. Hace un rato se ha ganado la atención de todos, quienes preguntan sobre el mundo exterior y beben maravillados sus palabras titubeantes.
—Quizás… quizás las cosas sean diferentes ahora, ya saben, con todas nuestras familias… idas, puede que los Loud nos tengan en más estima, Lord Loud parecía muy cortes al venir…— Interviene un niño desconocido. El señor Suresh le acaricia la cabeza de pelo pajizo y apagado con una mirada triste en los ojos de igual color.
—Tan falso como el resto. Es lo mismo que cuando nuestras familias nos decían que volverían la semana siguiente, si nos visitaban. ¡Si hasta han ido a hablar con los mercaderes! ¡No nos consideran personas, solo activos militares, aunque tengamos la misma sangre! Según yo, lo único que está intentando la general Loud es aprovechar el asedio para acrecentar su poder, incluso tomar el Trono Vacío. — Esta vez es Willem, un hombrecillo bajito y regordete, quien critica a la nobleza.
El corrillo de grises se remueve, su apatía dejada a un lado tratando de acercarse al centro donde se encuentran Loan, olvidada, y los ¨disputantes¨. Después, ni ella misma sabría de dónde sacó el valor para hablar tanto y casi sin tartamudear.
—Papá nunca mentiría, ni aunque le fuera la vida en ello, y mamá no nos considera inferiores a nadie, simplemente tía Lola está muy ocupada para venir…—
—Además Willem, tampoco diría que nos hayan ignorado estos Loud. Después de todo puede que no hayan venido cortesanos, pero si Lori Loud quiere convertirse en reina o lo que sea, significa que nos han enviado ¿Una princesa? — La voz del señor Petri por un momento resplandece con esperanza pura y luminosa, del tipo que se supone los grises no tienen permitido, reflejando la sonrisa inocente de Eloise.
Mediodía del 24 de Elid, Salón del Trono Vacío.
A Loan le duelen las pantorrillas, pero se abstiene de hacer comentarios. Lo mismo con el vestido excesivamente elegante. La situación lo amerita.
—… entonces Lady Eloise Kiureth, hoy asumes el control de la Casa Kiureth. Guíala con sabiduría, fuerza y compasión. ¡Que tus inviernos sean cortos, tus veranos suaves y tu sangre digna! —
Después de las palabras de su madre, la nueva amiga de Loan se levanta, hace una reverencia al Trono y la general parada a su lado y vuelve a enarbolar esa sonrisa tan fácil. Inmediatamente se escuchan los vítores de la gente (probablemente sean los que antes dependían de su familia), aplausos desde la tribuna noble y el staccato de las astas contra el suelo. Loan cruza una mirada con ella y levanta el pulgar. Como es la última vez, la tía Lynn pone especial esfuerzo en opacar al resto. Después de recorrer el largo pasillo Eloise se sienta al lado de Willem y el primer noble que pasó por la improvisada ceremonia. Por lo que le ha contado su padre, es el único fuera de la familia que sobrevivió a la masacre. Nunca pensó que sería tan fácil ver a sus nuevos amigos de esa forma, reconocidos y desagraviados por todos, pero ahí están sentados, incomodos y alegres. Ni siquiera pasó un día desde que se lo suplicó a su atareada madre. Probablemente lo tenía planeado desde antes, como le dijeron.
— ¡Ahora estamos completos de nuevo! ¡Un solo pueblo! ¡Descansad, pues pronto nos libraremos de nuestros enemigos, de un modo u otro! ¡Que así sea!—
— ¡Que así sea! —
— ¡Muerte al invasor! —
—Aguantaste toda la ceremonia Loan, estoy muy orgullosa de ti. —
Su madre la abraza con fuerza, pero se va rápidamente. Loan lo entiende, es difícil tener una hija y dirigir la defensa, pero aun así quisiera que hubieran más momentos como ese…
Finalmente se encuentra con su familia en la salida. Los grises la miran ansiosos, pero entienden el momento y se van a hablar con sus respectivos nuevos soldados y vasallos. Es un mundo nuevo para todos, uno mucho mejor.
—Confieso que te veías bien ahí arriba sobrina. Quizás deberíamos trabajar en la expresión corporal, pero ¡de todos modos fue una presentación excelente! —
—G-gracias tía Lola. —
Antes de que alguien agregue algo más su padre y tía Lana la estrechan conjuntamente entre sus brazos. Uno a una las demás se van sumando, incluida una muy reticente Lupa.
—Quien lo diría, puede que consigamos hacer de ti una princesa antes de que a Leia. —
— ¡Hey, tía Luan! ¡Yo hubiera hecho un mejor papel!—
—L-los quiero a t-todos…—
Amanecer del 25 de Elid, patio exterior de la Ciudadela
Vuelve a vestir su atuendo de antes, la túnica simple, confortable, y está acompañada de todos los grises, incluso los niños, bizqueando a la luz excesiva. El terror corre puro por sus venas, y sin embargo se impone entregar unas cuantas palabras de consolación. A su lado, tanto Eloise como Petri han decidido vestir de cuero reforzado y ceñir espada, todo lo que su cuerpo débil puede soportar. Aguardan expectantes, como si necesitaran órdenes. -Te necesitan Loan, eres su líder aunque no manejes ningún arma- Palabras de Lori. Hablando de ella…
—Lynn. ¿Todos en posición? —
—Lucy está en la retaguardia con los arqueros, Lincoln en el ala derecha. Luan, Lola y Lana están en sus puestos, y Lisa en el balcón principal con los mensajeros. ¿Estás segura de que ese chico raro puede arreglárselas en el ala izquierda? ¿Y de qué quieres ir tú? Uh, no me malinterpretes, pero ninguno de los dos tiene experiencia en la batalla real. —
— ¿Entiendes que la mayoría de los hombres aquí son soldados de leva y no tus Taleg? Necesitan ver un noble arriesgándose con ellos. Trax debería bastar para eso, principalmente porque no hay nadie más. Ya lo planificamos todo, no podemos dar vuelta atrás. Y hermanita… Yo tengo que hacerlo, por muchas razones. ¿Qué pensarían todos si yo me quedara a salvo en la Ciudadela? No, por mucho que en serio adore la idea, tengo que hacer mi parte. Igual que todos—
Su madre la mira fugazmente. No sabe que interpretar de ello. La tía Lynn asiente.
Loan piensa en su padre. Al salir le prometió que estaría bien, que volvería y pasarían una tarde entera jugando a los acertijos. Se notaba nervioso pero aun así… No quería que ella fuera, eso estaba claro. Incluso peleo con su madre por eso, y ella la entendió aunque fuera una vez. La escena ocupa su mente:
—Es mi e-elección. ¡M-mía! ¡Quiero ser útil, n-no un saco de carne que todos compadecen y n-nadie necesita! —
—Hija… Mi pequeña… no podría soportar no verte más…—
—Estará bien Lincoln, literalmente tiene a todo un ejército para protegerla. —
Su padre parece no saber que añadir. Al final le da un beso reticente a su madre, señal de que están en paz (o casi), y ella siente sus labios en la coronilla, junto a unas gotas escasas y el tacto de sus manos enfundadas en acero.
La cabeza rubia de Lori asiente respetuosa a su hija. Loan siente que al fin esta haciendo lo correcto, demostrando la valentía necesaria para no decepcionar a todos los que la llaman con el pesado y vergonzoso título de ¨Princesa Gris¨...
Algo parecido al silencio compuesto de murmullos ahogados llena el aire, preñado de incertidumbre. Al sol naciente el bosque de lanzas se perfila reluciente y amenazador.
— ¡Formación en cuadro! —
Ha comenzado.
¡AUUUUU!
¡AUUUUUUU!
¡AUUUUUUUUUU!
Al estruendoso cuerno le sigue el percutir de tambores. Sus oídos sangran, o eso siente.
— ¡ABRAN LAS PUERTAS! —
A la orden de su tía los inmensos portones comienzan a separarse. Ella se encuentra al frente de su grupo, dirigiendo su reducida guardia de Taleg y completamente armada.
— ¡CARGAAD! —
Loan se precipita hacia delante, empujada por una bramante y acorazada marea humana. Ya ha perdido de vista la cabellera blanca de su padre.
-Sigue, no pares, hazlo por tu familia, terminará pronto… Su valor se estremece como el suelo bajo las botas del masivo ejército.-
-Ojalá fuera cierto.-
-Islas Heladas: Inhóspito, frío y desolado, este boscoso archipiélago de escasa superficie cultivable representa para la mayoría un infierno en el Nuevo Mundo. Ni siquiera cuenta con las posibilidades en piratería de sus lejanos vecinos al Oeste. Destacada por sus salvajes ursinos y bancos pesqueros exóticos, es una tierra dura que engendra lugareños taciturnos, hostiles y de característico pelo rojo como el fuego. Su principal fuente de ingresos es el comercio con Teleren, cuyos mercaderes han aprendido a base de saqueos que no es buena idea bajar en exceso los precios a este pueblo que un día puede aceptar el peor trato y al siguiente rebelarse de la manera más sanguinaria. Un mito común es que los isleños ya habitaban Magtar antes del Cataclismo, afirmación dudosa, puesto que el único registro histórico de presencia humana fuera de los asentamientos costeros correspondía a la Llanura de Tran, hoy nombradas las Tierras Disputadas. Eruditos de la Luz, leyendas de la tradición Trannid e historiadores Shulib concuerdan en que sin los efectos climáticos del Cataclismo, las Islas serian una tierra definitivamente inhabitable.
-Cables: Un juego de cartas muy popular en el Norte, representa una guerra entre dos o más ´´equipos´´ en el cual, si se juega en parejas, ninguno conoce las cartas del otro. La baraja representa las diferentes personalidades del mundo y su cantidad va disminuyendo según aumenta el poder, desde los 10 campesinos a los únicos rey y reina. El objetivo es derrotar al adversario sobrepasando la fuerza de sus cartas lanzadas por turnos, lo que permite apostar según la información recabada en un ´´pozo´´ consistente de una carta sacada al azar en el inicio por cada jugador. Si el equipo ganador acierta, se lleva la carta y un punto de victoria. De otro modo debe también retirarla, pero sin ganar nada y obligado a poner en su lugar una carta de mayor valor. El juego termina cuando uno de los equipos alcanza los 8 puntos de victoria, todos pierden ambos reyes o un jugador pierde (descartado o en el pozo) rey, reina y príncipes. Las partidas más largas se prestan tradicionalmente para fuertes apuestas, y no tan tradicionalmente para trampas, trucos y cálculos al filo de la legalidad.
He aquí el capítulo número 4, dejándolo todo preparado para la gran batalla que se avecina. Wow, francamente no esperaba superar la barrera de las 7.000 palabras. Lo siento si resulta pesado de leer, pensé que se perdería mucho si lo dividía en dos capítulos. Después de este viene otro algo (no mucho) más breve si todo sale bien (no lo garantizo), pero después la historia pasa a un nuevo arco en el que es posible acortar.
-J0nas Nagera: ¡Gracias por leer! La verdad me está costando terminar la primera parte, no me imagino cómo será la segunda y el final de esta historia. Sobre Clyde, me encantaría decirlo, pero su breve participación es sumamente importante en lo que viene, así que desvelarla antes de tiempo, bueno, sería como dispararme en el pie. Los objetivos de la Iglesia comienzan a revelarse veladamente, espero que de forma satisfactoria, aunque me temo que la pobre Lyra cada vez se encuentra más centrada en mantenerse y mantener a los demás con vida, con los dilemas morales en la última prioridad. Podríamos decir que, contrario a Luna, está suprimiendo una parte de la realidad para seguir manteniendo la fachada de la Viajera segura, amable y asertiva que siempre ha soñado ser. Eso, por supuesto, no le quita una sola gota de fuerza a su carácter, simplemente es la mejor solución tomando en cuenta que debe cuidar a los menores con cada vez menos ayuda directa de su madre, y a sus ojos hay motivos para pensar que no todo está tan mal como parece.
