Subi el segundo capítulo porque estoy probando ciertas cosas con la puntuación, guiones, etc.

Aun asi recuerden, pasar a dejar sus reviews.

Hay que escuchar al pueblo

Scatmya.


2.- Mi nombre es Corsa.

Esa noche no durmió. Nada.

Solo pensó en como iba a ser su trabajo en ese lugar. En como iba a defenderse. Y si no podía? Y si la obligaba a hacer cosas?

Se tapo bajo las sabanas. No quería ir. Pero algo la detenía de no arrancar por el pasillo hacia la Ultima Ciudad.

Conocería los pisos superiores de la Torre.

Se quito las sabanas de encima y de un salto se levanto de la cama, se asomo por la pequeña ventana que tenia en la parte superior de la habitación. Y contemplo al Viajero.

Quizás iba a tener que soportar un montón de cosas que no le iban a gustar, pero saber que estaría muy cerca de lo que siempre quiso ver con sus propios ojos la hizo cambiar de parecer.

Quizás ese líder de Vanguardia era soportable, solo que las otras chicas eran demasiado "llamativas", y ella no.

Quizás, solo tenia que esperar.

Tomo un libro que tenia cerca, la tapa decía "La Isla Del Tesoro", comenzó a hojearlo.


La Señora Misa la levanto temprano, solo para prepararla para su gran momento. Le entrego indumentaria nueva y hasta un carrito con implementos nuevos, le arreglo el cabello y le roció perfume. Todo para no dejar mal la empresa de limpieza que tenia la Señora Misa.

Corsa se miro al espejo mientras la Señora Misa le ordenaba la parte trasera del delantal. Era una insomne de 19 años terrestres, cabello rojo y largo, ondulado y de piel lila claro, con algunas marcas de color mas claro en la cara. Sus ojos eran lo que mas llamaban la atención, ya que al ser joven, sus ojos azules brillaban como dos linternas, casi parecían irradiar una luz blanca en la oscuridad. Luego de apreciarse en el espejo, se le paso por la mente que quizás ella no era del estilo del líder de Vanguardia que todas temían, no tenia el cuerpo que tenían las otras chicas, mas voluptuosas y con cinturas mas pequeñas, incluso era mas pequeña que el resto.

Ese pensamiento la tranquilizo un poco, justo para que la Señora Misa la sacara de un brazo de la habitación.

Caminaron por el pasillo y llegaron hasta el ascensor. El solo hecho que la Señora Misa apretara el ultimo botón del ascensor hizo que su corazón casi se saliera, y mas aun cuando el ascensor emprendió su viaje hacia arriba. Hasta cierto piso el ascensor estaba tapado, y eso lo aprendió ese día, cuando pasado el piso 115 se comenzó a apreciar la vista de la Ultima Ciudad.

Corsa se pego al vidrio como si su vida dependiera de eso. Y comenzó a apuntar y preguntar que eran las cosas que ella veía, pero la Señora Misa ni siquiera la tomaba en cuenta. De pronto se dio cuenta de algo.

El Viajero.

Subiendo por el ascensor se veía imponente, como si fuera creciendo con cada piso que subían. Se quedo en silencio observándolo durante todo lo que quedaba de camino, observando cada detalle y cada estructura.

Hasta que el ascensor se detuvo.

Las puertas se abrieron de par en par, y la Señora Misa salió con el carrito de Corsa, lo dejo fuera del ascensor, retrocedido un poco, y de un brazo saco a la insomne que aun estaba anonadada por el Viajero.

La Señora Misa comenzó a ordenarla, pero como vio que Corsa no salía del asombro, le dio una suave cachetada, cosa que hizo que Corsa se bajara de su nube de asombro y llegara a volver a tener miedo y susto por lo que venia.

-Concéntrate niña- dijo la Señora Misa -No quiero volver a repetirlo. Sabes lo que tienes que hacer, cierto? Son las 7 am y trabajaras hasta las 7 pm. Pero solo por hoy. Para que los 3 lideres de la Vanguardia y el resto de la gente te conozca. Desde mañana empezaras desde las 11 am y terminaras a las 11 pm y solo 3 días a la semana. Quedo claro?

-Si Señora Misa- dijo obedientemente Corsa.

Caminaron por el pasillo de la torre norte de la Torre, y avanzaron por un pasillo hasta llegar a la plaza central. Corsa no se perdía de ningún detalle, pero estaba tan nerviosa por lo que iba a suceder, que no dijo nada durante el camino. Bajaron por una escalera y atravesaron otro pasillo largo, pero esta vez tenia dos seres que no notaron su presencia. Mas tarde cuando se presentaron supo que eran Lord Shaxx y su intendente.

La Señora Misa la hizo detenerse en la entrada de un gran salón, que tenia las puertas abiertas de par en par. Observo el lugar desde ahí y pudo diferenciar a los 3 lideres de la Vanguardia y de los cuales ya conocía sus nombres. Puso énfasis en el líder de la Vanguardia de los Cazadores. Lo diviso de lejos. Y por un momento se tranquilizo. "Eso" no iba a hacerle mucho daño, y sonrió mirando al piso, pero cuando levanto la vista se dio cuenta que el la miraba fijamente, y Corsa avergonzada escondió la vista en los detalles estéticos de la puerta.

En ese momento sintió que alguien la tomaba del brazo y la empujaba. La Señora Misa la condujo hacia el gran salón, y donde los 3 lideres estaban esperándola.

-Mis Señores- dijo la Señora Misa muy educadamente -Disculpen la tardanza y lo ocurrido ayer. Les he traído un reemplazo que les será de mucha utilidad. No habla mucho, y es muy obediente, no les dará problema alguno-

-Si eso es todo, me retiro.

El Comandante Zavala se giro y observo al que se marchaba.

-Cayde, no puedes ser mas respetuoso al menos?

-Y para que?- dijo el nombrado -De todas formas me acusara de algo que no hice.- y giro su vista hacia un mapa que tenia sobre la mesa. -Entre menos este cerca de ella mejor.

-Disculpa lo irrespetuoso de ese exo, te acostumbraras- dijo el Comandante Zavala, a lo que Corsa solo asintió. -Mi nombre es Zavala y ella es Ikora, y el malhumorado de ahí es Cayde-6. Y tu nombre es?

-Corsa, señor.

-Corsa... Y tu apellido?

Pero la Señora Misa se adelanto a responder esa pregunta -Ella no tiene apellido señor, es huérfana.

-Mmm... Ya veo. Bueno Corsa, si necesitas algo durante tu estadía házmelo saber. O a Ikora- la nombrada hizo una pequeña reverencia a lo que Corsa respondió igual.

Los lideres de Vanguardia volvieron a sus puestos habituales. La Señora Misa la volvió a tomar del brazo y la llevo al lugar donde tenia que empezar, indicándole que su trabajo era quitar el polvo y limpiar los servicios higiénicos, ósea que se movería exclusivamente en ese lugar.

Cuando lo observo en perspectiva no parecía gran cosa, pero no se percato de todos los detalles que existían en el lugar. La Señora Misa le acerco su carrito de implementos y le pidió que empezara de inmediato, cosa que Corsa hizo sin reclamo.