DISCLAIMER: Los personajes de esta historia pertenecen a Michael Dante DiMartino y Brian Konietzko.

CAPITULO 3

Hasta ahora lo que les he dicho no justifica mi comportamiento, Korra es una chica de otra región, tal vez así sean por allá, el sur es frio, igual que Korra pero pensé que después de la taza de café las cosas serían diferentes entre nosotras, al día siguiente me levante más temprano que de costumbre, maneje hasta su casa y dos cuadras antes de llegar me di cuenta de lo tonto que sería aparecer en su casa, que diría "hola Korra pasaba por aquí ¿cómo te va?"

Así que decidí cambiar de estrategia, claro que sí, ahora sería yo la que la ignoraría, ¿qué se siente Korra? Tenerme y perderme, pero no sabía que era un juego de dos, y ella ganaba, ese día fui ignorada por Korra olímpicamente, en todo el día nuestras miradas se encontraron solo una vez, y sus intensos ojos azules se quedaron sin parpadear hasta que yo lo hice, en menos de un segundo perdí el contacto de sus ojos celestes, algo me quemaba en el cuerpo, cuando terminaron la clases ese día subí a mi carro y me dirigí a mi casa, prepare algo para comer pero lo deje después de probarlo y fui directamente al gimnasio de la casa.

Pero no pude concentrarme entonces hice lo único que me relaja, fui a la pista de carreras de mi padre si algo tenemos los Sato es el amor por las carreras, tanto así que mi padre junto a sus ingenieros crearon el Sato-móvil, que tenía un diseño típico, cabina abierta, alas en la parte trasera y delantera para la tracción pero lo más importante era el motor, mi padre y yo armamos el motor y la trasmisión, el Sato-móvil que corre de 0-100km/h. en 4.8 segundos, es lo único que puede quitarme la frustración no necesito nada más.

Me puse mi traje y el casco, revise el auto y me prepare para conducir, una vez en el auto me olvide de todo, al arrancar queme llanta y deje que el carro se coleara, di vuelta tras vuelta y de pronto me acoso una fantasma, le gustaría a Korra ser mi copiloto o me apoyaría en las gradas, la distracción me costó un segundo, y tuve que frenar en seco, por primera vez en mi vida el carro se me apago por intentar arrancar en quinta. Korra… Korra… porque no puedo sacarte de mi mente…

Nunca he faltado a la universidad pero no tengo ganas de volver, regrese a casa y me encerré puse música fuerte y no volví, no dejo de pensar que mi obsesión con Korra es por Mako, después de faltar dos días mi celular no dejaba de sonar Bolín, Kuvira, Opal y Hasta Mako pero Korra no, me sentía enferma, pero mi nombre es Asami Sato y los celos por Mako que me ocasiona Korra no me destruirán, entonces hice lo que hacemos las mujeres, me fui de compras, ropa, zapatos y sobre todo me arme de orgullo, si mi problema es que Korra me quito a Mako yo se lo quitare a ella, volví a la escuela, jugué su juego, todo este tiempo me sirvió para convencerme de que lo que me pasa con Korra es como dije por Mako, son los celos de sentirme remplazada, si Mako ahora sale con ella tal vez piensa que es mejor que yo.

Ego, celos, envidia, es lo que hace que tenga tanto interés en ella así que tomo todo y lo dejo ir, voy a la escuela como si nada hubiera pasado, qué más da, al primero que veo a mi regreso es Mako, me abraza y siento su aroma, sus brazos rodeándome, su aliento e n mi cuello, y no es lo mismo, las escusas vienen a mi mente como lluvia, es decepción porque me cambio por Korra tan rápido, no lo siento porque estoy molesta subconscientemente, tal vez el aceptar que mi problema con Korra era Mako y dejarlo ir me libero, le sonrió, me siento mejor.

Al entrar al salón me saludan todos sus besos y abrazos hacen que me sienta mejor aún, me siento de nuevo en mi trono, "la reina ha vuelto" ignoro la existencia de Korra y me concentro en lo que importa, los días pasaron, deje de ir al Gym de la escuela, me concentre en mí, en hacer ejercicio, correr en la pista, en salir con mis amigos y si todo suena muy bonito, y les he hecho el cuento demasiado largo.

Un día fui por mi ropa en el casillero del Gym de la escuela y me encontré a Korra en los vestidores, se había quitado la blusa y solo traía el sostén y me di cuenta de que Korra no es la chica que imagine, en toda su espalda había una forma blanca tatuada que en el momento no reconocí porque tenía algo más a los costados aunque su pies era morena se le notaban contusiones que le teñían de morado las costillas, Korra siempre entrenaba sola, y vivía sola yo sé que Mako no es violento entonces …¿Qué le paso?

-Es Raava el espíritu de la paz y la luz-Dijo Korra sin volverse, se puso otra blusa y volteo a verme, su mirada era fría como siempre pero clavo sus ojos azules en mi retándome, me quede ahí, parada manteniendo la mirada hasta que cambio el tema –Ya no te he visto entrenar… había pensado que igual y un día podría ser tu sparring y tú el mío, es aburrido entrenar siempre sola, un gusto verte, adiós.

Me quede congelada un instante pese a su cambio de actitud ella sabe que note sus moretes, y no puedo evitar pensar lo extraño de las circunstancias de sus heridas, ella sabe perfectamente cómo defenderse para que fuera un ataque, y los entrenamientos son siempre con protección. Que oculta Korra, ¿cuál es su secreto?

Ahora si les puedo explicar todo, hoy tengo como objetivo saber qué es lo que le pasa a Korra, quien la golpeo, porque, y su tatuaje, no parece la clase de chica que tiene un tatuaje, ni la clase de chica que permite que la ataquen.

Un ladrido me saco de mis pensamientos y me regreso a la realidad, Naga me reconoció, al parecer Korra le soltó la correa, ladro otras dos veces y yo baje el cristal de la puerta y rasque la cabeza de la enorme pastor, era muy amistosa y me sorprendió que me recordara pero con Naga venia su dueña que se acercó al auto y después de ponerle la correa a su perra me vio sorprendida a los ojos.

-Asami, que sorpresa, no esperaba verte por aquí tan temprano.

-pasaba y me pareció ver a Naga por eso me estacione, para saludar.-mentí y me di cuenta que ella no me creyó pero me siguió el juego y me tranquilice un poco.

-Bonito carro, ¿es de tu colección?-su tono era burlesco.

-es de mi padre-conteste y me baje del carro para saludarla, vi cómo se sonrojo al besarle la mejilla.-de hecho del trabajo, le hacen el servicio a mi carro, ¿de paseo?

-Sí, salimos a correr temprano, pero ya nos vamos, gusto en verte-dijo Korra y se dio la vuelta.

-Espera, voy a desayunar ¿Por qué no me acompañan?-No tengo intención de dejarla escapar.

-No conozco ningún lugar donde dejen entrar perros-me dijo Korra y lo tome como un reto.

-suban, yo conozco el lugar perfecto.

Le abrí la puerta a Naga y esta subió de inmediato al asiento de atrás, Korra dudo un instante pero por fin subió al carro así que hice lo propio y me puse en marcha. En Ciudad Republica no hay muchos restaurantes que admitan animales, yo solo conozco dos y escogí el más alejado, baje la ventanilla para Naga y esta saco la cabeza para ladrarle a los carros, Korra estaba rígida y en más de una ocasión la vi observarme de reojo, el restaurant que elegí está a las afueras de ciudad república, es un hermoso lugar a donde papá lleva a sus clientes cuando estos tienen mascotas, ahí alimentan a los perros y los llevan a pasear, el tiempo que los empresarios necesiten trabajar.

Al llegar pedí una barraca quería estar en privado con Korra, de inmediato de encargaron de Naga y nos condujeron a un pequeño kiosco, pedimos el desayuno y cuando el mesero se fue vi a Korra directamente a los ojos.

-¿Cómo es que te hiciste esos Moretones?-le pregunte directamente, no pasara de hoy el que no sepa su secreto.