DISCLAIMER: Los personajes de esta historia pertenecen a Michael Dante DiMartino y Brian Konietzko.
CAPITULO 4
Ante mi pregunta Korra se quedó en silencio, no insistí en una respuesta, no quiero que se sienta presionada, nos trajeron el desayuno y comió en silencio, sabe que está atrapada, cambie de silla y me siente a su lado pongo mi mano en la suya que descansa en el reposabrazos de la silla, ella no retira su mano pero voltea hacia otro lado.
-¿Mako te golpea?-le pregunte y ella volteo de inmediato y me clavo sus hermosos ojos azules.
-por supuesto que no, no le des importancia a los moretones son por el entrenamiento y Mako, él es muy bueno conmigo.
-Korra-solté un suspiro y apreté un poco más su mano-quiero que sepas que en mi tienes una amiga, si te pasa algo, te sientes mal, si te sientes sola.
-No sé a qué viene todo esto-la cara de Korra estaba completamente roja y retiro su mano de mi agarre- primero ignoras mi existencia, después te portas bien conmigo para volverme a ignorar, te desapareces y reapareces cual abeja reina sin un saludo y ahora apareces en tu flamante auto nuevo a las seis de la mañana de casualidad para traernos a Naga y a mí a la mitad de la nada a un restaurante que no estoy segura de poder pagar y me dices que eres mi amiga… de donde yo vengo, la amistad se gana señorita Asami, dime la verdad, ¿todo esto del secuestro y el querer entrar en mi departamento es porque salgo con Mako?
-Al principio, pero lo de ir a tu departamento y lo de hoy no es por Mako, es por ti, cuando te vi caminar en la mitad de la nada bajo la lluvia no pude evitar pensar en bañarte con el auto o asustarte o algo, pero no –vi como Korra quería protestar así que levante la mano para que me permitiera continuar con la historia- cuando te vi caminar por la orilla de la carretera solo pensé en que te podía pasar algo, quería que estuvieras segura en casa, te evito porque me evitas, falte a la escuela… me he tratado de convencer de que era por Mako, pero después de abrazarlo no sentí nada, así que descubrí que quien me importa eres tú.
-Yo-dijo Korra rascándose la cabeza –en qué sentido.
-supongo que siento que somos iguales, tú estás viviendo tan lejos de tus padres y yo… es como si mi padre también viviera en el sur, hace tanto tiempo que no armamos un motor o diseñamos algo hace tanto tiempo que no tomamos una taza de café.
-¿así que quieres ser mi amiga?-asentí con la cabeza-y porque no me dijiste en lugar de espiarme.
-no lo sé, tenía miedo- dije e involuntariamente tome su mano y ella no se soltó.
-no soy la clase de chica que tiene amigas, va de compras y al cine, que se va de antro o toma por montones, no soy como tus amigas…
-por eso te quiero-dije he hice una pausa incomoda ella se sonrojo aún más, sentí como también me sonrojaba, tenía que darme a entender mejor-me refiero a que podemos ser amigas diferentes, si sabes a qué me refiero-más confusión.
Korra puso su otra mano sobre la mía y se acercó hasta tenerla a un palmo de distancia.
-No soy esa clase de amiga-me dijo y se alejó llevando sus manos consigo pero no parecía molesta.
-No, no, no, no, no me di a entender, no me refiero a eso, yo solo, yo solo…
-Si te entendí, pero me encanta tu cara de vergüenza deberías verte, ahora mismo eres un tomate-dijo y soltó la carcajada- y Asami, no salgo con mis amigas –dijo y me giño el ojo aun con una sonrisa.
-entonces podemos reconsiderar nuestra amistad-le dije en tono de broma.
-primero un par de citas y luego hablamos, señorita Asami.
-¿esta cuenta cómo cita?-le dije y desvié la mirada.
-considerando que fui raptada del parque y traigo chaperón-dijo refiriéndose a Naga-Creo que no, al menos que pagues la cuenta.
Las dos reímos, me gusto ver a Korra sonreír así, que la tensión que había entre las dos se hubiera acabado, que bromeara conmigo, por un momento vague en lo que me dijo un par de citas, pensé en Mako y en cuales pudieron ser sus citas, a donde podríamos ir…
-nos vamos, se hace tarde y supongo que tendrás cosas de empresaria que hacer-la idea de que Korra quisiera irse me desilusiono, por un segundo pensé que podríamos pasar juntas todo el día, pasear con Naga, ir a la playa…
-Vamos a la playa-le solté hacia mucho que no iba me encantaría que Korra fuera conmigo.
-¿Cuándo?
-Ahorita, vamos por Naga y nos dirigimos a la playa podríamos pasar todo el día allá, es más podríamos quedarnos hasta mañana-en mi mente comencé a arreglarlo todo, le llamaría a papá para avisarle iríamos a la playa comeríamos mariscos, necesito mi traje de baño, tal vez ir a mi casa por un cambio de ropa o dos, no mejor comprar lo que se ocupe en el camino si llevo a Korra a su casa ya no vidria conmigo, tengo que llevármela ahora.
-Wo, wo, wo, tranquila, me hubiera conformado con un helado, no puedo ir a la playa y menos quedarme, tengo una cita con Mako a las 4 y mañana voy al templo Aire de la Isla para mi entrenamiento con el maestro Tenzin.
Y con eso todo se vino abajo, agache la cabeza por la vergüenza y la sentí arder mi cara, claro tenía planes, tiene novio y una vida, y yo que tengo, le hubiera agradecido a Raava si se hubiera abierto un poso en la tierra y me hubiera tragado, sentí su mano en mi hombro y levante la mirada.
-mejor otro día, vamos a pedir la cuenta y te invito un helado, ¿Qué te parece?
-muy bien.
Pedí la cuenta y fuimos por Naga que estaba corriendo de un lado a otro persiguiendo una pelota, abrí la puerta y subió feliz al carro, Korra insistió en pagar su parte de la cuenta pero page con mi tarjeta y no pudo más que quejarse y aceptarlo, sin Korra estética como una piedra el camino de regreso fue más ameno, hasta llegar a Ciudad Republica, me dirigí a la casa de Korra.
-¿Te dejo en tu casa?-le pregunto.
-No, yo te digo hacia dónde vamos-Korra sonreía.
Me dio las indicaciones y al llegar sonreí me estacione y bajamos, Korra le puso la correa a Naga y nos dirigimos a un puesto de helados.
-¿cuál es tu sabor favorito?- me pregunto cuando fue nuestro turno.
-Yogurt con arándanos-le conteste y lo pidió ella pidió uno de fresa con chocolate y otro de vainilla y pago.
Nos sentamos en una banca y Korra le dio el helado de vainilla a Naga que se lo comió de un mordisco pero se sacudió, ella se concentró en su helado mientras se sonrojaba me concentre en mi helado, sabía bien, y cuando me di cuenta ya me lo había terminado, no entendía porque Korra estaba tan seria, nos levantamos a dar una vuelta al parque, pero aun no habíamos pasado cien metros cuando me torcí el tobillo de pronto sentí como me iba de lado, pero Korra me tomo del brazo para evitar que callera.
-¿estás bien?-me dijo mientras me rodeo la cintura con sus brazos y fuimos a una banca y me ayudo a sentarme.
-si solo debo de acomodar el tobillo, -dije mientras movía con cuidado mi pie.
-déjame-dijo Korra y tomo mi pie, me quito el zapato y vio mi tobillo, comenzó a masajearlo con cuidado-y cuéntame ¿vienes aquí muy seguido?-la mire entrañada pero antes de contestarle ella me acomodo el tobillo con un movimiento y sentí como la presión de mi tobillo desapareció,-listo, -entonces se quitó la sudadera y se quitó una venda que traía en el brazo izquierdo, para ponerla en mi tobillo y la anudo.
- No podrás manejar así- me dijo y me ayudo a levantarme, paso mi brazo por su cuello y su mano por mi cintura, ella es un poco más baja que yo pero se acomoda perfecto.
-claro que sí, manejaba antes de caminar-le conteste y recargue un poco mi cabeza en la suya me llevo a mi carro pero aun no quería irme, ya no tenía más escusas-vamos te dejo en tu casa.
-No señorita, cerrará su carro y tomará un taxi a su casa, le llamará a uno de los muchos empleados de su papá y le pedirá que le lleven su carro.-le sonreí.
Fuimos a cerrar el carro y Korra paro un taxi.
-muchas gracias Korra, me agrado pasar el día contigo.
-A mí también, -dijo mientras me abría la puerta
-¿tú lo contarías como una cita?-le pregunte.
-Si-me contesto y cerró la puerta.
