DISCLAIMER: Los personajes de esta historia pertenecen a Michael Dante DiMartino y Brian Konietzko.
CAPITULO 5
¿Es que existen ojos más hermosos que los azules? Desde que tuve mi cita con Korra no dejo de pensar en sus ojos, los nervios de volver a verla me invaden, llegue temprano a la universidad, y cuando estaba entrando a mi edificio sentí su presencia y entonces la vi, estaba besando a Mako, él la abrazaba por la cintura y ella por el cuello, escuche el sonido de mis tacones al caminar apresuradamente al salón, entraron tomados de la mano y Vaatu me invadió, todo el día sentí como invadía mi cuerpo hasta llegarse la hora de salir, y una vez terminada la clase me dirigí directamente al Gym, cambie mi ropa y entre me puse los guantes, fui directo al costal.
Golpe, golpe patada, golpe, golpe, patada, uno dos tres… uno dos tres… uno dos tres… golpeaba el costal con todas mis fuerzas mientras sentía como mi respiración quemaba la garganta, perdí la paciencia y golpeaba con toda mi fuerza mientras sentía las lágrimas correr por mi mejilla, la escena salía de mi cabeza, sus brazos en su cuello, ¿Por qué sus brazos no estaban en mi cuello?, ¿Por qué sus labios no estaban en los míos?
-¿sabes que el saco es propiedad de la escuela?-la voz de Korra era inconfundible, agradecí que las lágrimas estaban perdidas entre el sudor que me invadía el cuerpo, no notaria que he llorado.
-le comprare otro-conteste secamente, estoy enojada con ella, furiosa por preferir a Mako. Golpee de nuevo el saco y lo patee tres veces.
-¿no te parece mal que golpees a algo que no puede defenderse? –voltee a verla y encontré su rostro sonriendo de medio lado, tenía guantes y una careta no recordaba que entrenara con equipo.-pensé que te gustaría golpear a algo que al menos te de batalla.
-estoy bien gracias-le conteste oscamente quería que se fuera y romper el costal de arena a golpes.
-es miedo a que te gane lo que detecto en tu voz-me reto Korra.
Voltee y me dirigía a ella con fuego corriendo por mi piel, la apunte con el dedo de manera amenazante y me congele al verla sonreírme, sentía mi respiración acelerada y mi corazón a punto de estallar.
-¿quieres una pelea Korra?-le dije y toque su pecho amenazante.
-quiero una pelea Sato, tu y yo en ese ring ahora, quien pierda paga la cena-me dijo y sujeto la mano con la que la amenazaba-veremos si puedes contra mí.
La rabia me invadía, pelear era lo que necesitaba, y que pensara que no podía con ella me enfureció mas, subimos al ring y la observe hacer un poco de calentamiento saltaba un poco mientras sacudía sus brazos y la cabeza, moví mi cabeza de un lado a otro, se acercó a chocar lo puños y comenzamos, esquivaba cada golpe que le lazaba y parecía jugar conmigo, quería hacerle daño, de verdad quiero hacerle daño, quiero lastimarla como ella lo hace conmigo, comencé con combinaciones de golpes y patadas, y poco a poco logre romper su juego en el que mantenía la distancia provocándome a seguirla.
-¿Qué te molesta Sato?-me dijo y me dio una patada en las costillas que resentí pero logre recuperarme y propinarle un gancho.
-Nada-conteste y corte de nuevo la distancia.
Le di un golpe e n la quijada y ella cayó al suelo, pero se levantó de inmediato sin usar sus manos, sonreía lo que me enfureció aún más y comenzó con sus movimientos de Kung fu, sentía que estaba burlándose de mí.
-baja el ritmo.
-¿quieres pelear o quieres jugar?-le dije y le conecte tres y una patada.
-¿quieres que pelee entonces?-me dijo y se limpió la sangre que le había sacado de la mejilla.
Baje el ritmo por un segundo, me sentí mal por haberla lastimado de verdad pero a ella no parecía importarle, me conecto una patada en la cara que me sacudió por completo y caí al suelo.
-es todo lo que tienes-dije mientras me limpiaba la cara, me levante y me puse en guardia.
-¿Qué pasa Asami?- pregunto y esquivo dos golpes-¿Qué te molesta tanto?-dijo y atrapo mis dos brazos y se acercó sus manos se aferraron a mis brazos con fuerza.
-Nada-conteste y le di una patada que hiso que aflojara su agarre y lo aproveche para zafarme.
-te pasa algo-continuo y volvió a atraparme pero esta vez cuando quise volver a patearla me esquivo con la pierna-no estas concentrada.
-¿Quién eres mi sensei?-le dije y gire mis brazos hacia adentro para romper su agarre y en cuanto lo conseguí junte mis brazos para empujarla con todas mis fuerzas.
Cayo al suelo, se levantó y vi la furia en su rostro, estaba perdiendo el control y yo estaba perdiendo mis fuerzas.
-no quieres jugar este juego-dijo y me dedico una sonrisa oscura.
Le lance un golpe pero ella sujeto mi mano con fuerza y me aplico una llave, giro su cuerpo y quedo tras de mi con mi mano torcida en mi espalda, con su rodilla golpeo la mía y me hizo caer de rodillas, empujo mi brazo hacia arriba provocándome un dolor insoportable.
-ríndete-me dijo al oído y agrego más fuérzalo que me hizo caer por completo al suelo, ella se quedó encima de mi impidiendo que moviera mis piernas y mi otra mano, sentí su respiración en mi cuello.
-No-conteste y sentí como mi cuerpo me traicionaba y una lagrima corría por mi mejilla, cerré mis ojos con fuerza, ella libero mi brazo y antes de que se diera cuenta me di la vuelta y le aplique una contra llave, quedando yo encima de ella-ríndete tu-le dije mientras aplicaba todo mi peso en sus manos y piernas.
-No traigo dinero para invitarte a cenar-contesto y sonrió, con un movimiento se liberó de mi agarre y termino encima de mí-ríndete ahora Sato-su agarre era más fuerte que el mío aunque me aplico la misma llave, estaba agotada y mi coraje se había quedado en mi cansancio.
Gire la cabeza a la izquierda y fije mi mirada en los casilleros.
-me rindo-dije en voz baja.
-no te escuche-dijo Korra acercándose hasta sentir su respiración agitada en mi cuello.
-me rindo –hable más alto.
Ella beso el espacio entre mi quijada y oreja, y sus labios fríos a comparación del calor de mi cuerpo me causaron escalofríos, sonto su cuerpo y se quedó recostada encima de mí con su cabeza volteando a la misma dirección que yo, estábamos tan cerca que…
-al fin-sentía su corazón acelerado cerca del mío, así como el resto de su cuerpo- vamos necesito una ducha-me dijo y se levantó tendiéndome la mano para ayudarme la levantar, cuando estuve de pie me abrazo con fuerza-buena pelea… se me antojan una sopa de cinco sabores.
-perdón Korra-no estaba de más, aún estaba frente a mí y su mejilla tenia sangre seca, levante mi brazo dolorido y le quite la sangre con el pulgar, ella se acercó y me planto un beso en la mejilla lo suficientemente largo para cerrar mis ojos y sentir como se estremecía mi cuerpo.
-buena pelea-Dijo en mi mejilla y de nuevo junto sus labios en mi piel.
No puedo evitar pensar por qué no me beso en los labios.
