DISCLAIMER: Los personajes de esta historia pertenecen a Michael Dante DiMartino y Brian Konietzko.
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CAPÍTULO 13
Todo este tiempo he pensado en lo que hice mal con Korra, no dejo de pensar en eso, es lunes y no, no fui a la cita de Korra pero si la vi, el golf se interrumpió por la lluvia y regrese a casa en el auto de papá, mi padre hacia una llamada y yo observaba la lluvia cuando me di cuenta que el chofer nos llevaba por la avenida principal la misma del parque Aang, pasan de las seis y llueve, estaba segura que ella no estaría y aun así no pude evitar ver hacia la estatua de Aang, sentí que un balde de agua fría me cayó sobre mi cuando la vi, a los pies del monumento iluminada por unas lámparas en el suelo, con un paraguas azul, me sentí palidecer y quise gritar al chofer que se detuviera pero no lo hice, no sé porque no lo hice.
No dormí, no pude conciliar el sueño, habían pasado más de cuatro horas esperándome y no parecía tener intención de irse, no puedo entender el misterio que es Korra, pero sigo firme en mi decisión no avanzare hasta que termine con Mako, no cederé, aunque no importa después de no ir a las citas no me hablara.
Estoy en clases, perdida en formulas cuando tocan la puerta, ignoro completamente el asunto.
-Asami Sato, la buscan, salga por favor.-la voz de mi profesor me trae a la realidad, no sé quién me habla está afuera del salón y el maestro no me dijo más, solo me hizo una seña para que saliera.
Ver sus ojos azules de nuevo me estremeció, hoy se veía especialmente bonita, con ropa abrigadora, traía un pantalón azul entubado, una blusa blanca holgada y una chaqueta azul y un bufanda tejida a juego, se porque trae el cuello cubierto, se enfermó por la lluvia, me hizo una mueca para que la siguiera a la escalera sin decir nada la seguí.
-Nos vemos el domingo a las dos y media en la plaza Aang- me dijo con la misma hermosa sonrisa y se dio la vuelta para irse.
-No…-dude- no iré…
-entonces el siguiente… -contesto si volverse.
-No, no pienso ir…
Se volvió y camino hacia mí con su hermosa sonrisa, hasta estar junto a mí, no reaccione.
-te esperare, cada domingo hasta que se termine el día, y sé que tu iras… porque se terminaran los pretextos -me dijo y me dio un beso en la mejilla-lleva ropa cómoda…-se fue.
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Son las dos y media es domingo, llevo un pantalón de mezclilla una blusa roja y tengo mi chaqueta junto con mi bolso en el brazo, me bajo del taxi después de pagar y observo la enorme estatua, observo mi reloj pasan tres minutos de la media, camino tres pasos, traigo gafas oscuras me las quito le pido a los espiritus mentalmente que no este ahí, pero de nuevo me equiboco, la veo sentada a los pies de Aang, de azul, siempre de azul, tiene algo en la mano, una pequeña flor azul, me sonríe y me derrito.
-Hola-dice acercándose a mi hasta quedar a un palmo de distancia, se levanta un poco de puntillas para besar mi mejilla-para ti…-me entrega una azucena azul, ¿sabía que vendría? -¿tienes hambre?
-si –conteste un poco sorprendida, espero sus comentarios por haberla plantado pero no dice nada.
-¿Cuál es tu comida favorita? O ¿Qué se te antoja?-no sé qué hago aquí.
-no se ¿tenías algún plan?
-Sí, pero tienes que confiar en mi Asami Sato.
-de acuerdo.
Si me preguntan la razón por la que estoy aquí, les diré honestamente que no lo sé, no es como si lo hubiera decidido desde antes, de hecho, estaba trabajando en el taller vi la hora y me fui a mi cuarto, me di una ducha me cambie con ropa cómoda, tome mis cosas y llame un taxi, sin pensarlo, ya estaba en la plaza.
La sigo en silencio, dos pasos atrás, con la flor en mi mano, ella me ve regresa y toma mi mano no puedo evitar sonrojarme, no puedo evitar sonreír…
-bien… tenemos programado una hora de degustación, comeremos comida de las cuatro naciones-me dice sonriendo.
-ok.
-comenzaremos por tu nación, -me dice y nos acercamos a una calle angosta llena de comercios, sobretodo de comida.- ¿te gustan los Mochis?
-hace mucho tiempo que no los cómo.
No puedo evitar pensar que no he comido nada tradicional por años, estoy acostumbrada a la alta cocina de Ciudad República. Siento que Korra me arrastra a un puesto, donde nos atiende una señora mayor de edad con ropas de la nación del fuego, Korra pide dos muchis y no me deja pagar pasamos por muchos puestos y probamos diferentes comidas, reímos y jugamos y cada paso que dábamos me sentía más cómoda con ella.
-¿de qué es el tuyo?-me pregunta sobre la brocheta que estoy comiendo.
-de habichuela cuajada ¿y la tuyo?-le pregunto después de tragar lo que tenía en la boca.
-cangrejo-contesta- ¿quieres probar?-me ofrece su brocheta acercándola a mi boca.
Un rato después ella me daba de comer en la boca, cuando pasábamos de un puesto a otro ella tomaba mi mano y cuando no lo hacía buscaba su mano, me estaba divirtiendo mucho, no sé cuánto he comido pero me siento satisfecha ahora no solo nos tomamos de las manos si no que entrelazamos los dedos.
-tengo algo para ti-me dice y saca un pequeña bolsita de papel-son bombones de coco, es el postre-me tendió la bolsita y saque un dulcecito rosado lo muerdo es coco cubierto con una masa de azúcar rosada le ofrezco el resto del dulce y siento el roce de sus labios en mis dedos, me sonrojo.
-Gracias.
Caminamos hasta la parada del autobús, en toda mi vida he subido uno, ni en Ba Sing Se. Somos los amos del trasporte, me ve dudar presiona un poco mi mano y me sonríe, entramos y nos sentamos juntas, no sé a dónde vamos y no quiero preguntar.
-confía en mi-su mano roso la mía.
Nos mantuvimos en silencio, ella con las yemas de sus demos hacia surcos en mi piel, de mis dedos a mi muñeca como si fuera un lienzo delicado y ella la pintora, una señora mayor de edad abordo el transporte y Korra se levantó de inmediato para permitirle sentarse, la extrañe, sentí como el frio se apoderaba de mi mano que estaba tibia y hormigueaba por su causa, tanto que al llegar a nuestro destino y aceptar su mano que me ayudaba a bajar no la solté, vi su rostro y la extrañeza en el pero no dijo nada, estábamos del otro lado de la ciudad, la tarde había caído y vi hacia donde nos dirigíamos, el parque de diversiones.
Cuando era pequeña el hijo de un empresario muy importante fue secuestrado en un lugar como este, y desde entonces mi padre me dijo que nunca iríamos a un lugar así, todo lo que quisiera lo podía tener en mi patio, el apellido Sato es un arma de dos filos, al llegar Korra soltó mi mano para comprar las entradas, me entrego mi boleto y no tomo mi mano.
-no puede ser-dijo Korra buscando por las bolsas de su pantalón.- deje mi teléfono en el transporte-se cubrió la cara con las dos manos con frustración y en el momento saque mi celular.
-toma márcate con suerte lo encontró alguien honesto.-tomo el celular y después de ponerle mi clave ella marco rápidamente su teléfono.
El sonido de una canción de Imagine dragons me golpeo, no había olvidado su teléfono y estaba usando la misma treta que yo use para saber su número, pero si decía algo entonces tendría que aceptar lo que hice, acepte mi teléfono cuando me lo regreso y solo observe su sonrisa de complicidad, sus ojos me decían que había caído en mi propia trampa, pero había algo más en sus ojos, no quise ponerle nombre…
-que distraída soy-decía y volvía a guardar su teléfono, pero su mano ya no me busco, -que quieres hacer primero, rueda de la fortuna… montaña rusa… carrusel…
-no sé qué escoger-dije y me deje arrastrar por la música y el ambiente, me sentí como una niña.
-vamos a subir a todo, ya pague por eso, ¿pero cuál quieres primero?-me dijo con una sonrisa.
Subimos a los juegos, y después del segundo tome la mano de Korra, paseábamos por los puestos y el sonido de disparos hizo que la mano de Korra apretara con tanta fuerza la mía que solté un quejido, ella no se dio cuenta observo a todos lados hasta encontrarse con un puesto de tiro al blanco.
-quiero un algodón… ¿quieres uno?-no me dio tiempo de contestar- voy por ellos, espérame junto al carrusel hay mucha gente de este lado.
Comencé a caminar hacia al carrusel pero no pude dejar se pensar en la expresión de Korra, paso de ser una niña sonriente a… ¿miedo? Me quede junto al carrusel más de diez minutos y comencé a sentirme incomoda, hasta que la vi acercarse con dos algodones uno rosa y otro azul, le sonreí y me sonrió de vuelta los algodones eran tan grades que podía esconder su cabeza tras ellos.
-pensé que te habías olvidado de mi-le comente cuando recibía el algodón rosa.
-nunca, había más personas de las que esperaba,- dijo abriendo la envoltura y pegándole una gran mordida que se perdió en el dulce, la imite.-vamos ganare para ti un peluche.
De nuevo sonreía, me dio de su algodón y yo le ofrecí el mío pero cuando estaba a punto de morderlo se lo quite, le dije que no lo aria de nuevo entre risas y me creyó, pero no quiso una tercera vez, tome un trozo grande y se lo di en la boca, desapareció enseguida en la lengua azul de mi compañera, sus manos desaparecieron en las bolsas de su pantalón después de tirar la basura, camine junto a ella, observándola de reojo, observaba los puestos y no entendía lo que buscaba.
-Korra…
-¿Cuál te gusta?-dijo Korra señalándome los peluches de los diferentes puestos.
-creo que no funciona así…-le dije pero ella me sonrió con complicidad-el bisonte-dije y señale un peluche de bisonte muy simpático.
-Basquetbol-dijo Korra con una sonrisa y se acercó al encargado del puesto.
Pidió una pelota y la vi tomar la pelota como una profesional, junto sus piernas y acerco la pelota a su cara, se quedó un momento perdida con su mirada fija en el aro y de pronto lanzo tan limpiamente que la pelota no roso el aro, una, dos, tres, lanzaba la pelota con la misma expresión dando un ligero saltito… cuatro, y fallo la quinta.
-Wow Korra fue genial- le dije pero ella solo me sonrió.
-necesito cinco para el bisonte-dijo y pago nuevamente.
Esta vez se concentró un poco más y en un suspiro encesto las cinco que eran necesarias, el encargado me entrego el bisonte y lo abrace con fuerza, no sabía porque ese peluche me llenaba de felicidad, sentí que me sonrojaba y metí mi cabeza tras el suave peluche, no es que fuera el primero que recibía pero era el primer regalo de Korra.
-Me permites una foto…-dijo de pronto y vio la sorpresa en mi expresión- es para decirle a Naga que gane el peluche, necesito pruebas- me sonreía.
Me tomo una foto de frente abrazando a mi peluche y después se acercó a mí, me abrazo y tomo una foto de las dos con la cámara frontal. Caminamos en silencio, pero no me sentía incomoda, nos dirigimos a la salida y pese a que Korra tenía sus manos en las bolsas del pantalón busque su mano, que no me negó.
-señorita, ¿la llevo a su casa o quiere cenar?-me dijo mirando hacia el frente, con una sonrisa de lado.
-¿me dejaras invitarte?-pregunte y busque sus ojos, siguió con la mirada perdida.
-No, todo el día invito yo- la vi sonreír en todo el día no me había dejado pagar nada y me estaba sintiendo una carga.
-entonces no-le dije esperando que cambiara su idea.
-bien, iremos a su casa entonces.
Solté un suspiro y caminamos por las calles mientras la noche caía, llegamos a la parada de autobús y más confiada seguí a Korra, no dijimos nada, yo abrazaba mi peluche y ella tamborileaba con los dedos en el asiento, llegamos a una parada y bajamos para subir a otro autobús, era entrada la noche y me sentía frustrada porque en mi auto ya estaría en mi casa, pero no dije nada, de pronto las calles se me hicieron familiares y me di cuenta que estábamos cerca de mi casa, baje con Korra a solo tres cuadras de mi casa.
-y…-no había palabras no sabía que decirle.
-muy bien-Korra observaba su reloj-llegaremos a buena hora para que su padre no se moleste.
-hace años que papá no checa mi hora de llegada -me incomoda que me hable de usted.
-hace mal, debería de cuidar a su flor de Loto, -comento y por primera vez desde que rechace su invitación a cenar me sonrió –esta semana tengo conferencias y no iré a la universidad, te espero el próximo domingo a la misma hora.
Nos detuvimos en la puerta de mi casa y me arrepentí de no haber aceptado su invitación a cenar, me arrepentí de dejarla tan rápido.
-yo…
-te esperare igual- Korra estaba frente a mí y sus ojos buscaban a los míos, como si buscara en mí una respuesta sin palabras-que tengas una hermosa noche.
-igual tu-era la despedida ya no había más que decir –la pase muy bien, muchas gracias.
-yo también, lo olvidaba tengo algo para ti-dijo y busco en su mochila hasta sacar un sobre de papel estraza-por tu cumpleaños, no estaré aquí, no la abras hasta ese día, es para que no me extrañes… igual tienes mi numero puedes mandarme un mensaje.- se despidió de con la mano.
-Korra…-la detuve- mándame un mensaje cuando estés en casa, y una foto de confirmación de que estás en tu casa, con Naga…
Me sonrió, afirmo con la cabeza y la vi caminar hasta perderla de vista, entre a mi casa, con una sonrisa, papá estaba sentado en la sala leyendo las noticias en su Tablet, y fumando una habano me saludo y me observo por un momento.
-Asami, sabes que no me gusta que traigas polisones a la casa-me dijo sonriendo, se refería al peluche, no escaparía tan fácilmente.
-Lo gane, fui con unos amigos a la feria y enceste cinco canastas-mentí, no puedo decirle a mi padre que salí con una mujer.
-Sabes que no me gusta que vayas a esos lugares…
-Papá… ya no soy una niña y pronto es mi cumpleaños, fui con unos amigos y no sería tan peligroso si no insistieras en pasearme por todas las fiestas y aparecer en periódicos y revistas, que es más peligroso.
-dale un beso a tu padre y vete a dormir… -me dijo mi padre con una sonrisa, siempre sonríe.
-pa… es temprano, no soy una niña-proteste pero el apuntaba a la escalera, para que me alejara, parecía que no quería que estuviera con él.
-Buenas noches padre.
-descansa Asami…
Subí a mi habitación, pensé en darme una ducha pero estoy ansiosa por el mensaje de Korra, así que me quito el maquillaje y observo la pantalla de mi celular cada minuto, no se cuánto tiempo tardará en llegar a su casa en trasporte público, así que tome valor y entre corriendo al baño para una ducha rápida, salí lo más rápido posible y mientras secaba mi cabello esperaba el mensaje de Korra, me cambie, apague las luces, abrace a mi bisonte y me quede observando la pantalla, pensé en llamarle, observe su número en las llamadas realizadas y lo vi tanto que puedo asegurar que lo aprendí de memoria.
El teléfono vibro.
Desconocido: sana y salva en casa, que descanses, nos vemos el domingo. Korra.
El mensaje venía acompañado de una foto de Korra aun con la mochila puesta en cuclillas abrasando a Naga, con una hermosa sonrisa, en el momento teclee en mi teléfono la respuesta.
Yo: tu igual, buenas noches, que descansen,-dude-nos vemos.
Lo envié antes de arrepentirme y después prendí la luz y me tome una foto en la cama abrazando a mi bisonte con la cámara frontal y la envié, me arrepentí en el momento.
Desconocido: ¡se ven adorables! Buenas noches.
Me recosté y abrase más mi peluche, no sé dónde quedo mi orgullo, pero la idea de no verla en toda la semana de deja un vacío en el estómago… ¿o en el corazón?
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Hola a todos… lo se no tengo dignidad pero no me culpen, Asami se sentía mal porque Korra si había ido a la cita, es un capitulo largo espero no se les haga pesado y poco entretenido, tenemos que darle una oportunidad a Korra es el avatar… ya vienen las aclaraciones de Korra, gracias por los comentarios me rio mucho y me hacen muy feliz, si… si existe la mayonesa de tocino, es mayonesa con trocitos de tocino crocante y donde vivo las hamburguesas de la esquina la dan en las papas como cátsup, lo caro es la carne de cordero y la extravagancia de la cocina sustentable…
Guest 1: no es muy informativo, pero espero sea de tu agrado, Guest 2: bueno en ocasiones la falta de un beso pesa más que el mismo beso, abra muchos besos, pero primero Korra y Asami deben poner las cartas sobre la mesa y dejar de jugar con los sentimientos de la otra. Guest 3: Korra está jugando con fuego, quiere enseñarle algo a la heredera, pero también aclarar sus sentimientos con Mako, esto apenas comienza…Guest 4 que bueno que te gusto y de una sentada todo sabe mejor, bueno no era una bromilla, espero que te guste la explicación y te animes a probarla la mayonesa de tocino es como un aderezo de chipotle o algo así…
Gracias a todos y nos estamos leyendo, díganle a su mamá, papá, hermano(a), novio(a), o perico que les mando saludos y un abrazo y por supuesto también para ustedes.
