DISCLAIMER: Los personajes de esta historia pertenecen a Michael Dante DiMartino y Brian Konietzko.
Capitulo 18
El sonido de la alarma me despierta, al abrir los ojos me encuentro con unos ojos azules, ella me sonríe y se acerca a besarme, no cierro los ojos y ella tampoco, sabe que no me gusta, me levanto inmediatamente no tengo intención de permanecer más en la cama, apago la alarma y de dirijo al baño, cierro la puerta con seguro, no quiero que entre a la ducha y me quite el tiempo, me doy un baño rápido y enredada en la toalla, seco mi cabello a la perfección, evito ver mi reflejo en el espejo empañado, me dirijo a el vestidor, tras la puerta dentro del baño. El cuarto es más grande que la habitación anterior, selecciono mi ropa interior y me cambio en la comodidad que brinda el cuarto serrado, escojo mi ropa, un traje color gris oscuro, conformado de una falda y un saco, una blusa blanca de manga larga, unas medias y escojo un par de zapatillas del gran exhibidor que tengo.
Regreso al baño, lavo mis dientes aun ignorando mi reflejo y de un cajón saco una caja de antiácidos y tomo uno. Salgo del baño y me dirijo al tocador, por primera vez en el día pongo atención a mi rostro, pongo corrector en mis ojeras y la base del maquillaje, pongo polvo, delineo mis ojos, pongo sombras en los parpados, un poco de rubor y labial rojo.
Al bajar las escaleras el olor a café me inunda, llego a la cocina y me dirijo a la cafetera, la apago y sirvo una taza, lo tomo amargo con la intención de cambiar mi sabor de boca, me siento al comedor y observo un segundo el televisor prendido, en silencio, nunca pongo el volumen a menos que me interese una noticia.
El ladrido de Naga me regresa a la realidad ella viene a saludarme meneando la cola, acaricio su cabeza, escucho cuando ella baja la escalera, no le dirijo una mirada, no estoy de humor, la escucho en la cocina también se sirve café, tomo la Tablet de mi bolso y finjo leer algo con toda mi atención cuando escucho un fuerte ladrido un grito, volteo la vista para verla empapada de café.
-No Naga, chica mala-decía mientras intentaba limpiar su uniforme blanco con una servilleta de cocina-se me hará tarde…-protestaba.
-pues cámbiate rápido-le dijo en un tono más hostil de lo que se merecía.
La veo subir corriendo las escaleras en dirección al cuarto, Naga no la quiere y al parecer a ella tampoco le agrada, pese a que sé que el café está muy caliente no puedo sentir un poco de empatía, observo el televisor y subo el volumen, de nuevo Bolín está en la televisión, desde que se convirtió en un actor de cine es normal verlo en entrevistas o chismes sin sentido, en esta ocasión le achacaban un romance con su coestrella de su más reciente producción.
-es tardísimo-exclama bajando rápidamente las escaleras y se acerca a besarme.
-me correrás el labial-le digo secamente.
Se detiene a un milímetro de mis labios, ciento un ligero rose.
-tu puedes pintarlos de nuevo y yo no puedo trabajar el día completo sin su recuerdo- me dijo dulcemente mientras me besaba-tengo guardia esta noche, nos vemos mañana- Naga ladro y ella se alejó de mi tomando su bolso y sus llaves- adiós Naga, te amo Asami.
-yo igual-dije descortés mientras levantaba la mano a manera de despedida, la escuche cerrar la puerta.
Sé que no se merece como la trato, sé que está mal nuestra relación, pero no puedo alejarme de ella, sus ojos azules… son tan parecidos a los de ella que en los momentos acalorados en los que nuestros cuerpos se juntan ella se pierde por completo y sus ojos me la traen de vuelta, Korra vuelve a mí.
Han pasado tres años desde que se fue, tres años y aun así no puedo olvidarla, y es que en realidad no quiero, me aferro a su recuerdo como a una tabla en medio del mar. Naga se recuesta en mis pies sé que también la extraña por eso no acepta al remedo que sustituye a su dueña, a nuestra dueña.
Por cuestiones de seguridad Korra fue llevada a no sé dónde para protegerla de los igualitarios y que recuperara su salud, no he tenido noticias de ella, ni una llamada, correo, un mensaje, señales de humo, temo lo peor… todos los días veo las noticias, esperando saber de ella, en estos tres años he estado a punto de contratar a alguien para que la busque, pero me detengo no quiero que por mi egoísmo ella sea lastimada de nuevo.
No recuerdo mucho de lo que paso después del atentado, mi rostro lleno de sangre que no era mía, un zumbido en mi cabeza, la falta de aire, todos apartándome de ella, total oscuridad, dos días después del atentado fui a casa de Korra por Naga y encontré algo mas de lo que buscaba, Naga me recibió feliz de verme y hambrienta, después de alimentarla fui al cuarto de Korra, estaba igual que como lo había dejado, su cama tendida, su ropa guardada, una ligera capa de polvo, recogí un cambio de ropa y aunque sabia que estaba en muy grave seguía con vida, luchando después de salir de una cirugía que duro mas de veintiocho horas, tome la correa de Naga y me dispuse a salir pero vi la segunda habitación del departamento, donde nunca había entrado, tal vez era una habitación vacía pero la necesidad por estar mas tiempo en ese lugar me llevo a la tercera puerta, al abrirla me di cuenta que algo no estaba bien con esa habitación, las ventanas cubiertas con periódico dejaban completamente oscura la habitación y después de encender la luz me descubrí el secreto de Korra.
No sabia a que dedicarle mi atención primero, las paredes tenían recortes de periódicos, fotografías, recortes, con nombres y direcciones, algunos estaban señalados en rojo, otros en verde, había un viejo sillón con una cobija distendida y una almohada como si hubiera dormido ahí mas que en su propia cama, un escritorio con carpetas, una computadora, una mesilla con varias tazas vacías…
Camine con cuidado, Naga se quedo sentada en la puerta, como si no se le permitiera entrar en ese lugar, el nombre que mas destacaba era Amón como un alias, y el nombre Noatak relucía, otros nombres algunos de personas importantes, políticos y periodistas, estaban en el muro, incluso el nombre de mi padre figuraba con una foto de el de hace años, leí la información que tenia sobre mi padre sintiéndome ofendida y en ella decía que mi padre había fabricado las armas con las que destruyeron parte de su ciudad y el invento las maquinas para la extracción del petróleo. Decía que gracias ha esos inventos mi padre amasó su gran fortuna.
En esa información venían fechas y cantidades en millones, recordé la incomodidad de Korra en mi casa, salí en dirección a mi casa y confronte a mi padre, el me afirmo que era nuestro trabajo, y que no habían sido vendidas de manera ilegal, pero ese mismo día deje mi casa, y aunque aun trabajo con mi padre casi nunca lo veo.
Ahora trabajo en tecnología ecológica, doy conferencias de concientización del ambiente y robótica industrial.
Naga ladra y me saca de mis recuerdos, se sienta frente al televisor y mueve la cola, nunca la había visto tan interesada, observo la pantalla y siento que la taza se resbala de mis manos, Korra esta en las noticias, subo el volumen y escucho su voz, su cabello a crecido y se ve mas delgada pero es ella, tras ella esta Kuvira, las noticias hablan de su regreso y de que dará una conferencia por la tarde en Ba Sing Se, me levanto de inmediato y salgo de casa tan rápido como mi sorpresa me lo permite, tomo mi celular y le marco a mi secretaria.
-buenos días señorita Sato…-la voz de mi secretaria en el altavoz.
-necesito que canceles todo lo que tengo para hoy y me consigas un boleto para Ba Sing Se.-le ordeno.
-señorita Sato… le recuerdo que tiene una reunión muy importante el día de hoy…
-Yo decido que es importante, cancela todo lo que tenga hoy y consígueme el boleto, voy en camino al aeropuerto.-colgué la llamada.
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Entrar a la conferencia fue mas complicado de lo que hubiera esperado, el nivel de seguridad era impresionante y conseguir una entrada me costo varios favores, pero por fin estoy esperando a que Korra aparezca veo a muchas personas importantes entre los asistentes, por mas que intente verla en privado me fue imposible.
Me siento ansiosa, no se que reacción tendrá cuando me vea, el evento comienza y no veo a Korra por ningún lado, mi teléfono sonó y lo ignoro, mientras aumenta mi impaciencia, suena de nuevo, pienso en apagarlo, pero a la tercera vez que suena dicen su nombre levanto la mirada mientras pongo mi teléfono en la oreja y siento que la sangre se me va a los pies, por imposible que parezca no es porque puedo ver a Korra, es por lo que escucho del celular.
-es urgente… se trata de su padre…
La veo un segundo mientras se acerca al estrado, me levanto y doy la vuelta.
-arregla mi regreso-le digo a mi secretaria mientras siento una lagrima recorrer mi mejilla.
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Hola les agradezco su paciencia, sus comentarios y sus visitas, nos vemos en el siguiente capitulo y mi otra historia se llama CORONELAS también es un Korrasami la encontraran por ahí.
Saludos un beso y un abrazo
Liz
