Los personajes no son míos , yo solo los tomo para crear mi historia.

aviso:

Algunos personajes no son tan fieles en sus personalidades como en los libros.

Esta es una historia ficticia.


Huida.

Necesite un momento para calmarme.

Carine se encargó de controlar mi estado de pánico, me había calmado rápido, pero el nudo en la garganta no se había desaparecido. Me senté en el sillón, fue cuando pude notar a Beau mirando con tristeza a dirección de toda esa gente, tenía las manos fuertemente apretadas como controlándose de ir hasta allí, y detener esa masacre, si no fuera porque estaba lo suficiente cerca, no hubiera notado como sus ojos negros miraban con furia. Carine tomo brazo para arrastrarlo hasta sillón, él puso resistencia como había hecho antes, solo que estaba vez bajo la cabeza.

—Toda esa gente... —tenía apretado los dientes.

—Lo sé —susurró ella.

—Es horrible.

—Sí, lo es. Habría deseado que no hubieras tenido que ser testigo de esto.

Carine tiro con más fuerza a Beau, le dio un abrazo suave, parecía funcionar un poco por que Beau se relajó más, cuando correspondió. Carine se separo, para tomar con ambas manos la cara de Beau.

—No hubieras podido hacer nada, ¿lo sabes, verdad?

Beau, apretó las manos, aun así asintió. Carine lo obligo a sentarse en sillón cerca de mí. Ella también se sentó, viendo de vez en cuando a Beau.

—¿Necesitan algo? —preguntó una voz en tono educado. Era John, que se inclinaba sobre el hombro de Carine con una mirada que intentaba mostrar empatía, una mirada profesional y cercana a la vez. Al parecer, no le preocupaba tener el rostro a centímetros de una vampira. O bien se encontraba en una total ignorancia o era muy bueno en lo suyo.

—No —contestó Carine con amabilidad— pero gracias.

El asintió, sonrió y después desapareció.

Esperé a que se hubiera alejado lo bastante como para que no pudiera escucharme.

—¿Sabe él lo que sucede aquí? —inquirí con voz baja y ronca. Empezaba a tranquilizarme y mi respiración se fue normalizando.

—Sí, lo sabe todo —contestó Beau levantado su mirada, aun así podía esta afectado por lo que había pasado, pero en su mirada había una gran miseria.

—¿Sabe también que algún día pueden matarlo?

—Es consciente de que existe esa posibilidad —aquello me sorprendió. El rostro de Beau era inescrutable—. Alberga la esperanza de que decidan quedárselo.

Sentí que la sangre huía de mi rostro.

—¿Quiere convertirse en ellos?

Carine asintió esta vez y clavó los ojos en mi cara a la espera de mi reacción.

Me estremecí.

—¿Cómo puede querer eso? —susurré más para mí mismo que buscando realmente una respuesta—. ¿Cómo puede ver a esa gente desfilar al interior de esa habitación espantosa y querer formar parte de eso?

Beau no contestó, pero su rostro se crispó en respuesta a algo que yo había dicho.

Carina se había ido para conseguir un auto cuando el sol bajara. Había dejado a mí a Beau solos. No había me había acercado porque Beau parecía sumido a sus pensamiento, pero entonces la escuche expulsar aire.

—Edythe —me miro con rostro lleno de emociones, parecía tan aliviado ahora al verme directamente a los ojos. Tomo mis manos en las suyas, para solo volver a suspirar de alegría.

—¿Qué es lo que va mal? —pregunte todavía llena de ansiedad mientras me acercaba, y aprete sus manso de granito. Se sentía tan bien, volver a tocar esas manos.

Me abrazo con delicadeza y cuidado, aun así aspiro mi cabellos, maravillándose para volver a suspirar.

—¿No es de locos sentirse feliz justo en este momento? —Me pregunto. La voz se le quebró dos veces.

Lo apreté con fuerza a pesar de que me costaba respirar. Aun con el agujero en mi pecho ya curado y sanado.

—Sé exactamente a qué te refieres —murmure—, pero nos sobran razones para ser felices. La primera es que seguimos vivos.

—Sí —convino—. Ésa es una excelente razón.

—Y juntos —musite maravillada. Su aroma era tan dulce que hizo que la cabeza me diera vueltas.

Él se limitó a sentir, aunque parecía titubear en hacerlo.

—Y, con un poco de suerte, todavía estaremos vivos mañana.

—Eso espero—dije con preocupación.

—Las perspectivas son buenas —me aseguró Carine. Haciéndome sobresaltar, ambos nos separamos para verla, no lo había notado en qué momento había llegado, pero tenía una revista en la mano, aunque fruncía el ceño molesta—Archie dijo llegaríamos bien.

Beau me vio a los ojos para me tranquilizara, funciono.

Recorrió mis ojeras con la punta de los dedos.

—Pareces muy cansada.

—Y tú sediento —le repliqué en un susurro mientras estudiaba las marcas moradas debajo de sus pupilas negras.

Él se encogió de hombros.

—No es nada.

—¿Estás seguro? Puedo sentarme con Carine —le ofrecí, aunque a regañadientes; preferiría que me matara en ese instante antes que moverme un centímetro de donde estaba.

—No seas tonta —suspiró; su aliento dulce me acarició la cara—. Nunca he controlado más esa parte de mi naturaleza que en este momento.

Tenía miles de preguntas para él. Una de ellas pugnaba por salir ahora de mis labios, pero me mordí la lengua. No quería echar a perder el momento, aunque fuera imperfecto, así, en una habitación que me ponía enferma, bajo la mirada de un hombre que deseaba convertirse en un monstruo.

—Tengo una pregunta—dijo Beau mirando hacia Carine, levanto la mirada al notar a Beau que tenía una pisca de curiosidad, sonrió.

—Pregunta—dijo con diversión como si todo lo malo ya hubiera pasado.

—¿Y qué era toda esa cháchara sobre cantantes? —preguntó Beau en un momento determinado.

—La tue cantante—señale con diversión lo que Carine se rio.

—Sí, eso —afirmó Beau y yo me concentré por un momento. Ya puestos, también me preguntaba lo mismo.

—Ellos tienen un nombre para alguien que huele del modo que Edythe huele para ti. La llaman «mi cantante», porque su sangre canta para ti.

Beau se rio me miró de manera divertida parecía querer decir algo, pero después suspiro, no dijo nada a lo que fruncí el ceño, porque Beau lucía… tan distante.

Toque su mejilla tan dura como un roca y la delinee, cuanto lo amaba, esto lo único que me había ello había sido para lastimarnos ambos y punto de morir, para mí una vida sin él no tenía sentido de que me servía todo esto, lo amaba tanto que no importaba condenar mi alma. Beau tocó mi mano me abrazo ocultado su rostro en mi pelo sabía que no podía protegerlo porque mi cuerpo humano era débil sin protección.

Perdí la noción del tiempo, debes en cuando notaba como Carine hablaba con Beau sobre como saldrían de aquí conmigo, lo que Beau sugirió que podría robar un auto, mire a Beau algo sorprendida. Carine se entrecerró el entrecejo.

—Si, hablando de robos… espero que me puedas explicar por qué robaste ese auto amarillo—dijo alzando un ceja, sus ojos ardieron con fuego de enojo, Beau se estremeció. —estarás en varios problemas Beaufort.

—Sabes que odio ese nombre—susurro muy bajo, pero Carine lo miro casi con burla, porque haber hablado.

—Bueno no me gustara que mi hijo vaya arriesgando su vida, pero supongo nadie tiene lo que quiere, o me equivoco.

—Mamá por favor no aquí—susurro.

—Oh, no te preocupes Beaufort, no será a qui, tus hermanas quieren estar presentes cuando te diga todo lo que te quiero decir, royal está ansioso, muy ansioso de que esta conversación se haga en casa.

Beau se tensó nombre de Royal, no me había dado cuanta que parecía mas preocupado por el que por la misma Carine, que tendría decir Royal para que Beau temblara.

Me mantuve despierta lo más que pude, cuando llegamos al aeropuerto no esperaba todo esto, pero sabía que me lo merecía, Beau fue prácticamente arrebatado de mí, Earnest lo abrazo como si en cualquier forma alguien la fuera a lastimar, como si todo el mundo quisiera lastimar a su bebé, lo abrazo con fuerza para después verlo a los ojos.

—Escúchame bien Beaufort, esto no volverá a pasar entendido. Y no me veas así, no te voy a ayudar lo que tienen que decirte tu madre, y tus hermanas, menos con Royal

Me sentí como una intrusa, lo que podía estar segura de que para él resto lo era.

Eleanor se acercó abrazarlo…a taclear a Beau, con fuerza. Ambos cayeron al suelo, mientras Eleanor abrazaba con fuerza casi no queriendo soltarlo. Beau se levantó acuestas, haciendo que su hermana enrollara sus largas piernas en cintura. Aun si soltar a Beau.

—Nunca, pero nunca más lo vuelvas hacer—dijo en separándose unos segundo apretando las mejillas de Beau. —eres un bastardo, imbécil juro que te daré una paliza cuando lleguemos a casa—lo volvió abrazar.

No había escuchado demasiado de lo que decían, pero era llevada por Carine algunas veces. En auto me senté al lado el. Su familia se había mantenida callada. No habían dicho mucho. Pero los trazos en me encontraba en la inconsciencia me daban un indicio que la familia Cullen no estaba feliz conmigo. Podía notar grades olas de odio de Royal, como disgusto de Carine.

No sé qué fue lo que paso, pero sentí como me arrastraban a la inconsciencia. Hasta que escuche la voz de mamá.

—Gracias Beau, no sé cómo agradecerte. Realmente chica no te merece—me parecía que escuchaba a mamá—ya hablaremos—dijo amenazadora, dirigiéndose a mi— espero que no tengas problemas con tus padres.

—Un poco—dijo Beau con un suspiro — pero no se preocupen no pesará más que un castigo. Una largaaaa, charla.

Cuando Beau intento dejarme junto mi madre entre pánico, aún no había dicho nada. Todavía no me había disculpado.

—No—dije sujetándolo con fuerza.

—No estaré tan lejos—susurro. Después se dirigió a mi madre—puedo llevarla a su cuarto, creo está muy cansada para caminar.

Mis ojos sólo aguantaron abiertos hasta que toque mi cama. La última cosa que sentí fueron las manos frías de Beau mientras acariciaba mi cabello.


No se por que me divertí haciendo este capítulo aunque creo estoy consintiendo mucho a Patata anonima.