Los personajes no son míos , yo solo los tomo para crear mi historia.

aviso:

Algunos personajes no son tan fieles en sus personalidades como en los libros.

Esta es una historia ficticia.


Comprender

El camino a casa de Beau había sido demasiado fácil, siempre había dejado que Beau me llevara a su casa, porque él conocía el camino, saber que había llegado a esa casa maravillosa yo sola sin preguntarle Beau a través de teléfono había sido grandioso para mí.

Cuando llegue a la casa me tope que todos los Cullen estaban en casa. Earnest me recibió con un abrazo al cual le correspondí.

Desde mi conversación con Royal sobre su vida humana no había pensado mucho sobre lo que me había dicho entre líneas. Pero me pude dar cuanta razón tenían esas palabras que había pronunciado ese día "Puedo ser duro con Beau, pero eso es cuando tu estas cerca, no me caes bien Edythe".

Ahí se encontraba un chico de pelo rubio con ojos azules tanto que parecía de color violeta. Estaba sentado en un sillón con una table en las manos, con un gesto algo irritado, pero divertido. Detrás suyo había un otro chico de cabellera marrón y ojos azul cielo. Tenía sus brazos recostado en el hombro del chico rubio, en un gesto que si se vieras desde afuera parecía demasiado romántico, pero si uno se fijaba bien no había nada romántico ahí. Más bien había hermandad, compañerismo y amistad.

—No voy a construir esta porquería—dijo el chico ahora que me fijaba era Royal, pero como humano. Su tono era algo mordaz casi amenazante, pero un toque de cariño a quien era dirigido— es una chatarra Beau.

Beau que pocas veces había visto como humano, más bien podía contarlas era una, había sido en la noche así no había visto en detalle cuan guapo y atractivo era mi novio. Tenía pelo todo desordenado, pero aun así se le veía bien, era reamente pálido podía decir albino de piel. Tenia un gesto mucho mas inocente ahora cuando estaba conmigo, tanto que me hizo sentir un poco mas al saber que había atrapado a un ángel de novio.

Beau hizo un mohín cuando Royal se negó ayudarlo.

—Royal—se quejo —vamos ve que tiene potencial—dijo casi gesto suplicando.

Royal giro su cabeza para verlo con una ceja alzada.

—El traste no tiene potencial, de todos los autos que puedes tener por que quieres arreglar esta porquería—dijo negando levanto la table pude observar que le mostraba una caminante Chevy, muy vieja casi podía decir de ase 50 años. —No dejare un hermano mío conduzca esto. No te gusto el auto te arregle—dijo gesto más irritado—me tomo un tiempo encontrar todas las piezas...

—Royal amo mi auto lo sabes, es sencillo al mismo tiempo me ha salvado cuando quiero conducir rápido—no me había dado cuenta de que Beau había cambiado su postura para ver más a la cara Royal. — estoy tan agradecido por el regalo.

De pronto los ojos de Beau se volvieron muy intensos, pero de esa intensidad de niño perdido queriendo encontrar a su padres, o cuando se pierde algo importante, mesclado con la desilusión no conseguir lo que quería. Sentí mi corazón angustiado de solo saber el no podía conseguir eso, estaba dispuesta a amenazar Royal para que ayudara…aunque el auto era horrible.

—Por favor Royal—Beau lo miro angustiado—sabes que nunca estoy interesado en los autos, pero quiero arreglar este, es antiguo casi una reliquia—dijo emocionado—como tener algo de mi vida humana, tu siempre dices eso no.

Roya cerro los ojos por unos segundos, luchando con la sonrisa que estaba formando. Después lo abrió para mirarlo divertido.

—Si así fuera deberías comprarte una caballo, cabalgar. Eso es de tu época humana.

—Si, pero este se le asemeja. —tocando la table — Puedes asta cambiarle el motor y todo—dijo Beau más emocionado, —ya no lo hasen como antes, este es de hierro sólido. De esos autos que vez en los accidentes rodeados de coches extranjeros, por favor Royal.

Asta ahora no me había dado cuanta que los demás integrantes de la familia estaban también en el comedor, Eleanor estaba viendo fijamente a Royal en un gesto calculador, mientras Archie también observaba a Royal.

—Bien…—dijo Royal para después ser interrumpido.

—Mierda... —exclamo Eleanor fastidiada—estuvo tan cerca, tenía mis esperanza en ti Royal.

—Yo te sigo diciendo porque siempre apuestas contra a mí, es estúpido—dijo Archie riéndose.

—Por un segundo tuviste miedo—dijo Jessamine levantándose riendo—Buenas tardes Edythe.

De pronto tuve dos par de ojos azules, diferente tonalidades viéndome unos con emoción, y sonriendo. Otro con gesto de aguantarme porque había prometido ser amable conmigo.

—Edythe—Beau se acercó cojeando hacia mí, me dio un pequeño beso en labios. Se sentía diferente, ya no eran demasiados caliente o fríos, eran…normales.

—Espero no molestar—dije sonriendo

—Enserio—susurró Royal, pero enfoco su vista en la table— tengo mis condiciones, — miro Beau con gesto severo, cualquier broma hayan tenido ase unos segundo se había acabado, no había cariño que había expresado Beau ase unos segundos, menos esa mirada suave había tenido—Cambiare el motor y la radio, intentare conseguir asientos que se les parezca. No te quiero diciendo como lo quieres por te tirare la llave por la cara.

—Puede conservar como se ve afuera.

—Le daré otra pintura—dijo distraído aun si enfocarse en mi—a quien se la compraste

—Ah Jules—sentí algo mis extrañas, como malestar en mi interior—dijo que la iba titar, se compre, me la entrega a los limites de carretera de Forks—Beau sonrió contento—gracias Royal.

—Tendré que lavarlo por el olor—sonrió solo un poco para después tomar el control remoto ver la televisión hizo una pausa dio un suspiro de fastidiado—buenas tardes Edythe.

—Buenas tardes Royal.

No me volvía a mirar ni a dirigir la mirada. Beau me arrastro asta unos de los sillones, todos estaban ahí, hasta Carine que estaba en la sala con su laptop en una mesita viendo documento del hospital, ella solo me había visto con seriedad, asintió para volver a sus deberes. Earnest me vio con un gesto disculpa. Eleanor me había saludado con un poco más entusiasmo, pero su voz sonó algo densa.

—¿Que te sucedió? —pregunte cuando Beau se estaba sobando la rodilla.

—Me caí—dijo sonrojándose—hay una razón por la que me mantengo como medio vampiro o vampiro, tengo mala coordinación siempre me caído a pesar de que practico danza. He mejorado, pero ayer me caí del árbol…me fracturé la pierna, pero ya está sanando, es bueno ser vampiro.

Carine se había levantado despacio para acercase a nosotros, tomo la rodilla de Bea para palpitar. Hizo gesto de dolor

—Esta mejor, pero no más subida de árbol asta estar seguro de que eres vampiro. Entendido.

—Si mamá—dijo Beau riendo.

Me había mantenido callada gran parte de la revisión.

Beau había hablado de todo un poco, como había sido algo fastidioso no poder decirme, pero no quería preocupar por no haberlo visto estos días. Aun así le dije que estaba bien. Después de un tiempo se había comenzado a dormitar despacio. Asta que había logrado recostar su cabeza en mi hombro. Jessamine se había levantado de su puesto para acomodar a Beau en el sillón para más comodidad dejando la pierna bien posicionada, y no tuviera presión. No había pasado desapercibida para mí que era el único miembro de los Cullen que se había mantenido como media vampira, el resto aun estaba como humanos.

Pero no fue lo más que llamó mi atención, si no como su cara tenia rasgo de cariño casi igual que del Royal. Asta que me fije en su muñeca tenía la misma cicatrizas que tenía Beau en su brazo derecho, solo que ella tenía más.

—Te gustaría ir a dar una vuelta, Edythe—dijo cortésmente Jessamine— Archie ocupara tu lugar por si no te sientes segura dejándolo solo—me sentí avergonzada al darme cuenta de que ella había visto mi miedo de dejar solo a Beau, cosa que era ridículo, era su familia ellos no le harían nada.

Me levante despacio para no despertarlo , tenia un gesto verdaderamente pacífico, susurraba palabras.

Archie me empujo para que avanzara, el se rio cuando lo fulmine con mi mirada.

—Estas haciendo bulto—dijo tranquilo, se quedo al lado de Beau, acaricio el pelo como si Beau supiera que era alguien seguro, se acurruco más cerca—ve a dar una vuelta.

No avanzamos demasiado, la verdad solo que nos alejamos unos cuantos metros de la casa, en especialmente en un tronco. Ella se sentó para que la copiara, parecía concentrada como poder explicarme esto sin que me asustara asta que había decidido que decirme.

Jessamine asintió pensativa y después empezó a enrollarse la manga de su jersey de color marfil sobre el brazo.

La observé, curiosa y confusa, intentando entender el significado de sus actos.

Sostuvo la muñeca bajo la luz del día y pasó el dedo por una marca en relieve en forma de luna creciente que tenía sobre la piel pálida.

—Oh —exclamé, respirando hondo cuando me di cuenta—. Jessamine, tienes una cicatriz exactamente igual que la de Beau.

Jessamine sonrió de forma imperceptible.

—Tengo un montón de cicatrices como la de él.

El rostro de Jessamine era impenetrable cuando se arremangó la fina manga del jersey. Al principio, mis ojos no pudieron entender el sentido de la textura que tenía la piel allí.

Había un montón de medias lunas curvadas que se atravesaban unas con otras formando un patrón, como si se tratara de plumas, que sólo eran visibles, al ser todas blancas, gracias a que el brillante resplandor del día hacía que destacaran ligeramente al proyectar pequeñas sombras delineando los contornos. Entonces comprendí que el diseño estaba formado por medias lunas individuales.

—Jessamine, ¿qué fue lo que te pasó?

—Lo mismo que le ocurrió a el —contestó Jessamine con voz serena—, sólo que mil veces más —soltó una risotada amarga y se frotó el brazo—. La ponzoña de vampiro es lo único capaz de dejar cicatrices como las mías.

—¿Por qué? —jadeé horrorizada.

Me sentía grosera, pero era incapaz de apartar la mirada de su piel, de un aspecto tan sutil y a la vez tan devastador.

—Yo no he tenido la misma... crianza que mis hermanos de adopción. Mis comienzos fueron completamente distintos —su voz se tornó dura cuando terminó de hablar. Me quedé boquiabierta, apabullada—. Antes de que te cuente mi historia —continuó Jessamine— debes entender que hay lugares en nuestro mundo, Edythe, donde el ciclo vital de los que nunca envejecen se cuenta por semanas, y no por siglos.

—Si quieres entender la razón, has de cambiar tu concepción del mundo e imaginarlo desde la óptica de los poderosos, de los voraces... o de aquellos cuya sed jamás se sacia.

»Como sabes, algunos lugares del mundo resultan especialmente deseables para nosotros porque en ellos podemos pasar desapercibidos sin necesidad de demasiadas restricciones.

»Hazte una idea, por ejemplo, del mapa del hemisferio occidental. Imagina un punto rojo simbolizando cada vida humana. Cuanto mayor es el número de puntos rojos, más sencillo será alimentarse sin llamar la atención, es decir, para quienes vivimos de este modo.

Me estremecí ante la imagen en mi mente y ante la palabra «alimentarse», pero Jessamine no parecía interesado en asustarme ni se mostraba demasiado protector, como solía hacer siempre Beau.

Continuó sin hacer ninguna pausa.

—A los aquelarres sureños apenas les preocupa ser o no descubiertos por los humanos. Son los Vulturis quienes los meten en vereda. No temen a nadie más. Ya nos habrían sacado a la luz de no ser por ellos.

Fruncí el ceño por el modo en que pronunciaba el nombre, con respeto, casi con gratitud. Me resultaba muy difícil aceptar la idea de los Vulturis como los buenos de la película, fuera en el sentido que fuera.

—En comparación, el norte es mucho más civilizado. Fundamentalmente, aquí somos nómadas que disfrutamos del día tanto como de la noche, lo que nos permite interactuar con los humanos sin levantar sospecha alguna. El anonimato es importante para todos nosotros.

»El sur es un mundo diferente. Allí, los inmortales pasan el día planeando su siguiente movimiento o anticipando el de sus enemigos, y sólo salen de noche; y es que allí ha habido guerra constante durante siglos, sin un solo momento de tregua. Los aquelarres apenas son conscientes de la existencia de los humanos, o lo son igual que los soldados cuando ven una manada de vacas en el camino. El hombre nada más es comida disponible, de la que se ocultan exclusivamente por temor a los Vulturis.

—Pero ¿por qué luchan? —pregunté.

Jessamine sonrió.

—¿Recuerdas el mapa con los puntos rojos? —esperó a que asintiera—. Luchan por controlar las áreas donde se acumulan más puntos rojos.

»Verás, en algún momento, a alguien se le ocurrió que si fuera el único vampiro de la zona, digamos, por ejemplo, México Distrito Federal, entonces podría alimentarse cada noche dos o tres veces sin que nadie se diera cuenta, por lo que planearon formas de deshacerse de la competencia.

»Los demás no tardaron en imitarlos, unos con tácticas más efectivas que otros.

»Pero la estrategia más efectiva fue la que puso en marcha una vampira bastante joven, llamado Benita. La primera vez que se oyó hablar de ella apareció desde algún lugar al norte de Dallas y masacró los dos pequeños aquelarres que compartían el área cercana a Houston. Dos noches más tarde, atacó a un clan mucho más grande de aliados que reclamaban Monterrey, al norte de México, y volvió a ganar.

—¿Y cómo lo consiguió? —pregunté con curiosidad y cautela.

—Benita había creado un ejército de vampiros neófitos. Fue la primero en pensarlo y al principio, esto hizo de ella y los suyos una fuerza imparable. Los vampiros muy jóvenes son inestables, salvajes y casi imposibles de controlar. A un neófito se le puede enseñar a que se controle, razonando con él, pero diez o quince neófitos juntos son una pesadilla. Se vuelven unos contra otros con tanta rapidez como contra el enemigo. Benita debía estar creando continuamente otros nuevos conforme aumentaban los enfrentamientos entre ellos y también porque los aquelarres derrotaos solían diezmar al menos la mitad de sus fuerzas antes de sucumbir.

"Ya ves, aunque los conversos son peligrosos, hay todavía posibilidad de derrotarlos si sabes lo que haces. Tienen un increíble poder físico, al menos durante el primer año y si se les deja utilizar la fuerza, pueden aplastar a un vampiro más viejo con facilidad, pero son esclavos de sus instintos, y además, predecibles. Por lo general, no tienen habilidad para el combate, sólo músculo y ferocidad. Y en este caso, la fuerza del número.

»Los vampiros del sur de México previeron lo que se les venía encima e hicieron lo único que se les ocurrió para contrarrestar Benito, es decir, crearon ejércitos de neófitos por su cuenta...

»Y entonces se desató el infierno, y lo digo de un modo más literal de lo que a ti pueda parecerte. Nosotros, los inmortales, también tenemos nuestras historias, y esta guerra en particular no debería ser olvidada nunca. Sin duda, no era un buen momento para ser humano en México.

Me estremecí.

—Cuando el recuento de cuerpos alcanzó proporciones epidémicas, la historia oficial habló de una enfermedad que había afectado a la población más pobre, y entonces fue cuando intervinieron los Vulturis. Se reunió toda la guardia y peinó el sur de Norteamérica. Benita se había afianzado en Puebla, donde había erigido de forma acelerada un ejército dispuesto a la conquista del verdadero premio: la ciudad de México. Los Vulturis comenzaron por ella, pero aniquilaron a todos los demás.

»Ejecutaron sumariamente a cualquier vampiro que tuviera neófitos, y como casi todo el mundo los había utilizado en su intento de protegerse de Benito, México quedó libre de vampiros durante un tiempo.

»Los Vulturis invirtieron casi un año en dejar limpia la casa. Es otro capítulo de nuestra historia que no debemos olvidar a pesar de los pocos testigos que quedaron para describir lo ocurrido. Hablé con uno que había contemplado de lejos lo que sucedió cuando cayeron sobre Culiacán.

Jessamine se estremeció. Entonces caí en la cuenta de que nunca antes le había visto temerosa ni horrorizada; aquélla era la primera vez.

—Bastó para que la fiebre de la conquista sureña no se extendiera y el resto del mundo permaneció a salvo. Debemos a los Vulturis nuestra actual forma de vida.

»Los supervivientes no tardaron en reafirmar sus derechos en el sur en cuanto los Vulturis regresaron a Italia.

»No transcurrió mucho tiempo antes de que los aquelarres se enzarzaran en nuevas disputas. Abundaba la mala sangre, si se me permite la expresión, y la vendetta era moneda corriente. La táctica de los neófitos estaba ahí y algunos cedieron a la tentación de usarla, aunque los aquelarres meridionales no habían olvidado a los Vulturis, por lo que actuaron con más cuidado en esta ocasión: seleccionaron a los humanos y luego los entrenaron y usaron con más cuidado, por lo que la mayor parte de las veces pasaron desapercibidos. Sus creadores no dieron motivos para el regreso de los Vulturis.

»Las reyertas continuaron, pero a menor escala. De vez en cuando, algunos se pasaban de la raya y daban pie a las especulaciones de la prensa de los humanos; entonces, los Vulturis reaparecían para exterminarlos, pero quedaban los demás, los precavidos...

Jessamine se quedó mirando el bosque.

—Fueron esos quienes te convirtieron —conjeturé con un hilo de voz.

—En efecto —admitió—. Vivía en Houston, Texas, cuando era mortal. Tenía casi diecisiete años cuando me quede sin nadie 1861. Mis padres habían muerto, no había nadie.

»Caía bien a la gente y siempre escuchaban lo que tenía que decir. Mi padre decía que yo tenía carisma. Por supuesto, ahora sé que había algo más, pero, fuera cual fuera la razón por la que pude sobrevivir por casi un año por lo menos.

»Recuerdo perfectamente esa noche.

»Había anochecido, había preparado para dormir. Recuerdo como alguien se había metido en mi habitación, me había sacado de ahí, me había quedado congelada del miedo. Aun si cuando fui dejada en suelo me encontré con tres hombres.

»Recuerdo lo mucho que me maravilló la extrema palidez de su piel, ya que incluso el muchacho de pelo negro y de facciones marcadamente mexicanas tenía un rostro de porcelana bajo la luz lunar. Todas ellos parecían lo bastante jóvenes para ser considerados muchachos.

»—Se ha quedado sin habla —observó el primero. Hablaba con una voz delicada y atiplada, como las melodías de las campanas de viento. Tenía la cabellera rubia y la piel nívea.

»El otra era aún más rubio, pero su tez era de un blanco calcáreo. Tenía rostro de ángel. Se inclinó hacia mí con ojos entornados e inhaló hondo.

»—¡Um! —dio un suspiro—. Embriagador.

»El más pequeño, el moreno menudito, le aferró por el brazo y habló apresuradamente. Su voz era demasiado tenue y musical como para que sonara cortante, pero ése parecía ser su propósito.

»—Céntrate, Ananías —el instó.

«Siempre he tenido intuición a la hora de detectar la jerarquía entre las personas y me quedó muy claro que era el moreno quien llevaba la voz cantante. Yo habría dicho que estaba por encima de los otros dos.

»—Es bien parecida, joven, fuerte, ... —el moreno hizo una pausa que intenté aprovechar para hablar, pero fue en vano—, y hay algo más... ¿Lo percibís? —preguntó a sus compañeros—. Es... persuasiva.

»—Sí, sí —aceptó rápidamente Ananías mientras se inclinaba de nuevo hacia mí.

»—Contente —le previno el moreno—. Deseo conservarla.

»Ananías frunció el ceño. Parecía irritado.

»—Haces bien si crees que puede servirte, Mario —dijo el rubio más alto—. Yo suelo matar al doble de los que me quedo.

»—Eso haré —coincidió Mario—. Ésta me gusta de veras. Aparta a Ananías, ¿vale? No me apetece estar protegiéndome las espaldas mientras me concentro.

»El vello de la nuca se me puso como escarpias a pesar de que no comprendía ni una sola de las palabras de aquellas criaturas. El instinto me decía que me hallaba en grave peligro y que el ángel no bromeaba al hablar de matar.

»—Vamos de caza —aceptó Ananías con entusiasmo mientras alargaba la mano para tomar la del otro muchacho.

»Dieron la vuelta con una gracilidad asombrosa y echaron a correr hacia la ciudad.

Parecían volar. Parpadeé sorprendido mientras los veía desaparecer.

»Me volví para observar a Mario, que me estudiaba con curiosidad.

»Nunca había sido supersticiosa y hasta ese momento no había creído en fantasmas ni en ninguna otra tontería sobrenatural. De pronto, me sentí insegura.

»—¿Cómo te llamas, mujer? —inquirió Mario.

»—Jessamine Whitlock, señor —balbuceé, incapaz de ser grosera con un caballero ni aunque fuera un fantasma.

»—Espero que sobrevivas, de veras, Jessamine —aseguró con voz suave—. Tengo un buen presentimiento en lo que a ti se refiere.

»Se acercó un paso más e inclinó la cabeza como si fuera a besarme. Me quedé allí clavada a pesar de que todos mis instintos clamaban para que huyera.

Jessamine hizo una pausa y permaneció con gesto pensativo hasta que al final agregó:

—A los pocos días me iniciaron en mi nueva vida.

No supe si había eliminado de la historia la parte de su conversión como deferencia a mí.

—Se llamaban Mario, Ananías y Lucio y no llevaban juntos mucho tiempo. Mario había reunido a los otros dos, los tres eran supervivientes de una derrota reciente. Mario deseaba vengarse y recuperar sus territorios mientras que los otros dos estaban ansiosos de aumentar lo que podríamos llamar sus «apriscos». Estaban reuniendo una tropa, pero lo hacían con más cuidado del habitual. Fue idea de Mario. Él quería una fuerza de combate superior, por lo que buscaba hombres o mujeres específicos, con potencial, y luego nos prestaba más atención y entrenamiento del que antes se le hubiera ocurrido a nadie. Nos adiestró en el combate y nos enseñó a pasar desapercibidos para los humanos. Nos recompensaba cuando lo hacíamos bien...

Hizo una pausa para saltarse otra parte.

—Pero Mario tenía prisa, sabedor de que la fuerza descomunal de los neófitos declinaba tras el primer año a contar desde la conversión y pretendía actuar mientras aún conserváramos esa energía.

»Éramos seis cuando me incorporé al grupo de Mario y se nos unieron otros cuatro en el transcurso de dos semanas. Todos eran hombres excepto yo, él quería soldados, lo cual dificultaba aún más que no estallaran peleas entre nosotros. Tuve mis primeros rifirrafes con mis nuevos camaradas de armas, pero yo era más rápida y mejor luchadora, por lo que él estaba muy complacido conmigo a pesar de lo mucho que le molestaba tener que reemplazar a mis víctimas. Me recompensaba a menudo, por lo cual gané en fortaleza.

»El juzgaba bien y no tardó en ponerme al frente de los demás, como si me hubiera ascendido, lo cual encajaba a la perfección con mi naturaleza. Las bajas descendieron drásticamente y nuestro número subió hasta rondar la veintena...

»...una cifra considerable para los tiempos difíciles que nos tocaba vivir. Mi don para controlar la atmósfera emocional circundante, a pesar de no estar aún definido, resultó de una efectividad vital. Pronto, los neófitos comenzamos a trabajar juntos como no se había hecho antes hasta la fecha. Incluso Mario, Ananías y Lucio fueron capaces de cooperar con mayor armonía.

»Mario se encariñó conmigo y comenzó a confiar más y más en mí. En cierto modo, yo adoraba el suelo que pisaba. No sabía que existía otra forma de vida. Él nos dijo que así era como funcionaban las cosas y nosotros le creímos.

»Me pidió que le avisara cuando mis hermanos y yo estuviéramos preparados para la lucha y yo ardía en deseos de probarme. Al final, conseguí que trabajaran codo con codo veintitrés vampiros neófitos increíblemente fuertes, disciplinados y de una destreza sin parangón. Mario estaba eufórico.

»Nos acercamos con sigilo a Monterrey, el antiguo hogar de Mario, donde nos lanzó contra sus enemigos, que nada más contaba con nueve neófitos en aquel momento y un par de vampiros veteranos para controlarlos. Mario apenas podía creer la facilidad con la que acabamos con ellos, sólo cuatro bajas en el transcurso del ataque, una victoria sin precedentes.

»Todos estábamos bien entrenados y realizamos el golpe de mano con la máxima discreción, de tal modo que la ciudad cambió de dueños sin que los humanos se dieran cuenta.

»El éxito lo volvió avaricioso y no transcurrió mucho tiempo antes de que Mario fijara los ojos en otras ciudades. Ese primer año extendió su control hasta Texas y el norte de México. Entonces, otros vinieron desde el sur para expulsarlo.

Jessamine recorrió con dos dedos el imperceptible contorno de las cicatrices de un brazo.

—Los combates fueron muy intensos y a muchos les preocupó el probable regreso de los Vulturis. Tras dieciocho meses, fui la único superviviente de los veintitrés primeros.

Ganamos tantas batallas como perdimos y Ananías y Lucio se revolvieron contra Mario, que fue el que prevaleció al final.

»Él y yo fuimos capaces de conservar Monterrey. La cosa se calmó un poco, aunque las guerras no cesaron. Se desvaneció la idea de la conquista y quedó más bien la de la venganza y las rencillas, pues fueron muchos quienes perdieron a sus compañeros y eso no es algo que se perdone entre nosotros.

»Mario y yo mantuvimos en activo alrededor de una docena de neófitos. Significaban muy poco para nosotros. Eran títeres, material desechable del que nos deshacíamos cuando sobrepasaba su tiempo de utilidad. Mi vida continuó por el mismo sendero, de violencia y de esa guisa pasaron los años. Yo estaba hastiada de aquello mucho antes de que todo cambiara.

»Unas décadas después, trabé cierta amistad con una neófita que, contra todo pronóstico, había sobrevivido a los tres primeros años y seguía siendo útil. Se llamaba Petra, me caía bien, era... «civilizada»; sí, supongo que ésa es la palabra adecuada. Le disgustaba la lucha a pesar de que se le daba bien.

»Estaba a cargo de los neófitos, venía a ser algo así como su canguro. Era un trabajo a tiempo completo.

»Al final, llegó el momento de efectuar una nueva purga. Era necesario reemplazar a los neófitos cada vez que superaban el momento de máximo rendimiento. Se suponía que Petra me ayudaba a deshacerme de ellos. Los separábamos individualmente. Siempre se nos hacía la noche muy larga. Aquella vez intentó convencerme de que algunos de ellos tenían potencial, pero me negué porque Mario me había dado órdenes de que me librara de todos.

»Habíamos realizado la mitad de la tarea cuando me percaté de la gran agitación que embargaba a Petra. Meditaba la posibilidad de pedirle que se fuera y rematar el trabajo yo sola mientras llamaba a la siguiente víctima. Para mi sorpresa, Petra se puso arisca y furiosa. Confiaba en ser capaz de dominar cualquier cambio de humor por su parte... Era una buena luchadora, pero jamás fue rival para mí.

»El neófito a la que había convocado era una hombre llamada Charles que acababa de cumplir su año. Los sentimientos de Petra cambiaron y se descubrieron cuando el apareció. Ella le ordenó a gritos que se fuera y salió disparado detrás de él. Pude haberlos perseguido, pero no lo hice. Me disgustaba la idea de matarla.

»Mario se enfadó mucho conmigo por aquello... Petra regresó a hurtadillas cinco años después, y eligió un buen día para llegar.

»Mario estaba perpleja por el continuo deterioro de mi estado de ánimo. El jamás se sentía abatido y se preguntaba por qué yo era diferente. Comencé a notar un cambio en sus emociones cuando estaba cerca de mí; a veces era miedo; otras, malicia. Fueron los mismos sentimientos que me habían alertado sobre la traición de Ananías y Lucio. Petra regresó cuando me estaba preparando para destruir a mi único aliado y el núcleo de toda mi existencia.

»Me habló de su nueva vida con Charles y de un abanico de opciones con las que jamás había soñado. No habían luchado ni una sola vez en cinco años a pesar de que se habían encontrado con otros muchos de nuestra especie en el norte; con ellos era posible una existencia pacífica.

»Me convenció con una sola conversación. Estaba lista para irme y, en cierto modo, aliviada por no tener que matar a Mario. Había sido su compañera durante los mismos años que Carine y Beau estuvieron juntos, aunque el vínculo entre nosotros no fuera ni por asomo tan fuerte. Cuando se vive para la sangre y el combate, las relaciones son tenues y se rompen con facilidad. Me marché sin mirar atrás.

»Viajé en compañía de Petra y Charles durante algunos años mientras le tomaba el pulso a aquel mundo nuevo y pacífico, pero la tristeza no desaparecía. No comprendía qué me sucedía hasta que Petra se dio cuenta de que empeoraba después de cada caza.

»Medité a ese respecto. Había perdido casi toda mi humanidad después de años de matanzas y carnicerías. Yo era una pesadilla, un monstruo de la peor especie, sin lugar a duda, pero cada vez que me abalanzaba sobre otra víctima humana tenía un atisbo de aquella otra vida. Mientras las presas abrían los ojos, maravillados por mi hermosura, recordaba a Marío y a sus compañeros, y lo que me habían parecido la última noche que fui Jessamine Whitlock. Este recuerdo era más fuerte que todo lo demás, ya que yo era capaz de saber todo lo que sentía mi presa y vivía sus emociones mientras la mataba.

»Has sentido cómo he manipulado las emociones de quienes me rodean, Edythe, pero me pregunto si alguna vez has comprendido cómo me afectan los sentimientos que circulan por una habitación. Viví en un mundo sediento de venganza y el odio fue mi continuo compañero durante mi primer siglo de vida. Todo eso disminuyó cuando abandoné a Mario, pero aún sentía el pánico y el temor de mi presa.

«Empezó a resultar insoportable.

»El abatimiento empeoró y vagabundeé lejos de Petra y Charles. Ambos eran civilizados, pero no sentían la misma aversión que yo. A ellos les bastaba con librarse de la batalla, más yo estaba harto de matar, de matar a cualquiera, incluso a simples humanos.

»Aun así, debía seguir haciéndolo. ¿Qué otra opción me quedaba? Intenté disminuir la frecuencia de la caza, pero al final sentía demasiada sed y me rendía. Descubrí que la autodisciplina era todo un desafío después de un siglo de gratificaciones inmediatas…

»Todavía no la he perfeccionado.

Jessamine se hallaba sumido en la historia, al igual que yo. Me sorprendió que su expresión desolada se suavizara hasta convertirse en una sonrisa pacífica.

—Me hallaba en Filadelfia y había tormenta. Estaba en el exterior y era de día, una práctica con la que aún no me encuentro cómodo del todo. Sabía que llamaría la atención si me quedaba bajo la lluvia, por lo que me escondí en una cafetería semivacía. Tenía los ojos lo bastante oscuros como para que nadie me descubriera, pero eso significaba también que tenía sed, lo cual me preocupaba un poco.

»Él estaba sentada en un taburete de la barra. Me esperaba, por supuesto —río entre dientes una vez—. Se bajó de un salto en cuanto entré y vino directamente hacia mí.

»Eso me sorprendió. No estaba segura de sí pretendía atacarme, esa era la única interpretación que se me ocurría a tenor de mi pasado, pero me sonreía y las emociones que emanaban de él no se parecían a nada que hubiera experimentado antes.

»—Me has hecho esperar mucho tiempo —dijo.

No me había percatado de que Archie había vuelto para quedarse detrás de mí.

—Y tú bajaste la vista, como buena señorita sureña y respondiste: «Lo siento, señor» —Archie rompió a reír al recordarlo.

Ella le devolvió la sonrisa.

—Tú me tendiste la mano y yo la tomé sin detenerme a buscarle un significado a mis actos, pero sentí esperanza por primera vez en casi un siglo.

Jessamine tomó la mano de Archie mientras hablaba y el esbozó una gran sonrisa.

—Sólo estaba aliviado. Pensé que no ibas a aparecer jamás.

Se sonrieron el uno al otro durante un buen rato después del cual ella volvió a mirarme sin perder la expresión relajada.

—Archie me habló de sus visiones acerca de la familia de Carine. Apenas di crédito a que existiera esa posibilidad, pero el me insufló optimismo y fuimos a su encuentro.

»Se encontraba en una manta recostado leyendo un libro, tenía una expresión de relajado. Si bien me había acostumbrado y enamorado Archie sabia sus emociones era de alegres, me hacían sentir vivo, lo que ese vampiro de pelo alboroto emanaba no era comparada con nada. Había tranquilidad en él, una gran paz que no había logrado en ver más que en niños durmiendo, cuando eran llevados en sus cochecitos al parque.

»No me había atrevido a interrumpir su lectura y sus emociones, no quería dejar sentir esa tranquilidad que no había sentido antes. Pero Archie estaba demasiado emocionado como ignorar sus deseos, desbordaba emoción y cariño al chico.

»—Jessamine—Archie se había quejado por octava vez cuando no me había movido donde nos encontrábamos, arriba de un árbol, lo más alto posible, pero lo suficiente para observar al chico. Me sentía contrariada, no podía entender como una vampira con pareja podía sentir ese deseo loco de estar al lado de chico. —quiero hablar con Beau.

»Sabia quien era Beau Archie me había hablado de el casi incansablemente, cada día comentaba sobre su mejor amigo, como cambiaria esa fisco de ropa que él tenía. Hasta ahora me sentía algo avergonzada admitiendo que sentía celos de alguien no conocía, pero había robado la atención de mi pareja.

»—Que pasa si no le agrado—era casi ridículo ver como se había volteado las cosas, mire mi piel y note las cicatrices que adornaban, las odie más que nunca. —qué pasa si no les agrado.

»—Te amaran, nos amaran—Archie sonaba muy convincente en cada palabra, asentí. Bajamos de un salto, el chico bajo su libro perezosamente, sus ojos tenia tinte color azul. Cuando se fijó en nosotros, no se fijo en nuestro aspecto si nos miró directamente a los ojos. Parecía sorprendido al ver como había otros como el en la dieta.

»—Me llamo Archie, —Archie se había acercado casi sobrepasando acercamiento personal. El chico solo sonrió un poco, estaba divertido por como Archie le hablara como si lo conociera de toda la vida—seremos grandes amigos—Beau había dado su mano, pero Archie la ignoro para poder abrazarlo. —no sabes cuanto nos costo encontrarlos. Son muy escurridizos.

»—Lo siento—dijo Beau riendo cuando fue soltado—no se que tipo de don tengas, pero pareces que me conoces.

»—Posibilidades—dijo naturalmente—Ella es Jessamine mi pareja—los ojos de Beau se habían enfocado en mí, como era natural en un vampiro, su instinto grito peligro, no duro ni por asomo de lo que duraría vampiro normal, paso enseguida a sentimientos de preocupación.

»—Beau Cullen—dijo educadamente.

»Beau había hecho principales preguntas como habíamos llegado a encontrarlos, como era que Archie parecía ya cocerlos. Archie se había emocionado mucho, tanto cuanto había encontrado a los demás Cullen, dijo sus nombres como si fuera natural en él. Hasta el había escogido nuestro cuarto diciendo que era el destinado para nosotros. Era suerte se encontrará vacío, porque estoy segura Archie lo hubiera sacado todo de ahí para quedárselo.

»El ambiente de los Cullen era diferente, no había guerras, si bien se lideraba por Carine como la líder, eran una familia. Como toda familia no parecía estar de acuerdo que yo me excluyera, me habían incluido en cada parte de la familia, Eleanor que me pedía que le enseñara luchar, Carine dándome apoyo, Earnest siendo un buen padre cariñoso. Pero Beau era el que hacía funcionar todo.

»No me tomo tiempo darme cuanta, que él era la aceite que hacia girar las poleas con suavidad, él ni siquiera sabía cuán importante era para la familia. Royal siempre ha sido un amargado, pero siempre se suavizaba con Beau. Sus primero instinto era protegerlo de mí, no me había aceptado. Mas bien me veía como una intrusa en su familia, una potencial daño si los Vulturis se enteraban de que habíamos llamado la atención.

Jessamine guardo silencio por unos segundo. Para después mirar Archie este había asentido con confianza.

—Royal me conto, que te dijo su historia ¿no?—asentí, no había dado cuanta que esta poniéndome nerviosa—quiero entiendas que él no exageraba cuando te dijo, si no te decides te llevaras todo.

Me sentí de nuevo contrariada de tener esta conversación.

—Si bien Royal no especifico muy bien esto, quiero entiendas no te pido que te trasformes, si no que te decidas. Se que te puedes tomar el tiempo que quieras, pero sería más fácil para nosotros acostúmbranos a la idea y poder ayudar a Beau a sanar una vez que…mueras

Me sorprendía cuando dijo eso, pensé que ella había querido me trasformara, como todos esperaban.

—Quiero que entiendas que para nosotros Beau es nuestro—fruncí el ceño sin ser capaz de saber a lo que se refería. — antes tu llegaras Beau había sido parte de nuestras relaciones, casi podría decir que es amor polígamo se asemeja, pero no es lo mismo. —ella suspiro algo complicada como explicarme

—Lo que Jess quiere decir es que Beau ocupa una parte nuestras relaciones mas de lo que puedes imaginar—Archie se sentó frente mío—Beau fue a la segunda persona que vi, sabes—dijo sonriendo— creció en mis visiones y las de Jess, como parte de mi relación, me dio un amigo, hermano, un confidente. Alguien puedo recostarme cuando las visiones son demasiado fuertes, y solo quiero desconectarme. Si el no estuviera más—Archie negó dolorosamente—sentiría me has quitado la mitad de mi corazón. Mi otra alma gemela. Me entiendes—asentí sorprendida.

—Beau es para mí calma, mi paz—dijo Jess sonriendo— como cuando solo quiero dormir, pero al mismo tiempo no, voy donde él y con solo merodear a su alrededor siento la paz que necesito, es como todo mi pasado se borra cuidadosamente y con delicadeza. También es mi alma gemela, diferente. Es mi hermano, mi tranquilidad.

Jessamine observo hacia Royal que estaba ocupando el lugar donde está sentada antes.

—Para Royal es su humanidad, lo que dejo atrás, pero con Beau puede tener esa parte con él. Odia en cierta forma esta vida, pero la ama porque también tiene a Beau y Eleanor. Odia ver a Beau lastimado, es por que estas lastimando su humanidad, lo que él cree que la vida vampírica no es tan malo después de todo. Cuando ve a Beau ve lo que a sus hermanitas, ve a Vero su mejor amigo, ve a Eleanor. Ve lo que hubiera sido una vida humana, el no quiere perder eso. No quiere perder a su hermano enfoco su dolor de la perdida.

—Cada uno de nosotros ve Beau como nuestro complemento, Carine estuvo sola mucho tiempo, haber trasformado a Beau fue una de las cosas que se siente orgullosa, ella creció como madre, mas que una líder, se esforzó en que Beau pudiera salir de su cascaron. Han hecho un lazo tan fuerte, no puedes imaginar cuan doloroso es para ambos estar enojados—me sentí mal de pronto— Earnest es su primer hijo, no fue el remplazo de su niña muerta, pero si fue otra oportunidad de amar y cuidar con más ferozmente lo que habían quitado desastrosamente.

Hubo pausa cuando Jessamine sonrió con cariño. Cuando diferente se veía Jessamine hablando de Archie o de Beau.

—Sabia sabias que Eleanor antes de transformarse era la que daba sustento a su familia, ella era la mayor de muchos hermanos, para ella era normal proteger sus padres y hermanos, trabajo como camarera en un bar de mala muerte, tuvo que hacerse muy fuerte para que no la lastimen. Pero cuando fue trasformada ella necesitaba poner esa esa fuerza en algo, darle sentido a esa fuerza que tenía, Royal era fuerte, no la necesitaba para protegerlo, dinero de sobra tenían Carine y Earnest. Estaba el don de Beau de ser humano que lo deja más vulneraba que el resto, fue un alivio para ella saber debía proteger a su hermanito menor. Eleonor no extraña su vida humana, por que tiene Royal, pero necesita darle sentido a esa fuerza que tiene, y a tomado a Beau bajo su protección.

—Quiero entiendas—dijo Jessamine con seriedad—realmente quiero entiendas, que si prefieres ser humana, estaremos de acuerdo—ella sonrió con calidez— nadie te juzgara en verdad, lo aceptaremos. Hasta Royal que está esperando tu decisión. —su sonrisa vacilo— pero necesito que entiendas que esta indecisión tuya nos esta lastimando más de que crees. A pesar de que no queremos apresurar las cosas, nos estas quitando tiempo, cuando más te demores, mas Beau va a querer planear algo en secreto para destruirse. —ella suspiro— pero esta es la cuestión.

—Si decides no transformarte—siguió Archie sonriendo con tranquilidad—lo aceptaremos, pero empezaremos a planear como ayudar a Beau para seguir adelante sin ti. El día que mueras no lo dejaremos solo. Él es nuestra otra alma gemela…pero nosotros también somos sus almas gemelas.

—Y si decides transfórmate—dijo Jessamine más seriedad cuando habla de no transformarme— deberías darte cuenta tendrás que compartir a Beau con nosotros. El será tu pareja, primer amor en una relación romántica. Pero nosotros somo sus otras mitades que el necesita, él quería una madre que se preocupara por él y obtuvo a Carine, un padre lo amara y protegiera con viento marea, tiene a Earnest. Un hermano mayor sobreprotector tuvo a Royal. Una hermana a la que no lo trata como porcelana sino que pelea con él por diversión y jugueteo, obtuvo a Eleanor. Una hermana que pudiera confiar en ella, pero que no perdiera enfoque de hermana, me tiene a mí. Un mejor amigo que puede contar con él tiene Archie. Somos sus otras mitades, no es algo puedas luchar con eso. Si decides transformarte no te aseguró que no sentirías celos, es algo que tendrás que acostumbrarte. Pero también está el problema, que algunos de nosotros no se acostumbrarán a compartía a Beau.

—Cuando decidimos algunos de nosotros me refiero a Royal a mi—dijo Archie sonriendo con vergüenza.

—Pero… —si bien sabia donde iba esta conversación que Archie admitiera no le agradaría compartir Beau no era algo me esperaba, espera que digiera Jessamine.

—Has de entender que he tenido a Beau para mi cuanto he querido—dijo Archie un pequeño rubor —cuanto Beau te salvo de la camioneta, vi que tendría una pareja me sentí feliz por el…pero siempre ponía su atención en nosotros. Te vamos a ser sinceros, la mayoría ya se acostumbró. Eleonor esta feliz mientras no le quites sus momentos de diversión con él. Earnest siempre ha querido que Beau tenga una pareja mientras no lo apartes de él, te amara también. Carine solo siente resentimiento hacia ti, pero te perdonara con el tiempo.

—Siento lo que Beau siente por ti, así no te puedo odiar o sentir celos—dijo Jessamine sonriendo un poco—mientras él te ame, para mí los celos no son un problema. Pero para Archie y Royal, que han tenido a Beau siempre y cuanto han querido es diferente.

—Solo te digo que —dijo Archie suspirando— que si te trasformas habrá momento donde estaré algo hostil contigo. Serás vampira, mis instintos serán con más fuerza, los intentare controlar, pero habrá momentos donde solo querer apartarte del medio. Con Royal no será diferente, quiero estés prepara, no pienses interferimos por maldad.

Ambos guardaron silencio por unos momentos, antes que se levantaran al mismo tiempo. Me ayudaron a levantarme para entrar a la casa.

Yo aun no había dicho ninguna palabras, pero ahora mientras Carine ayudaba a Earnest poner la mesa para la cena, podía ver cuan unidos era los Cullen, se movían en sintonía, casi no tenía que verbalizar nada. No solo era Jessamine y Archie que compartían conexión tan especial, era todos ellos. Royal no se había movido donde estaba con Beau. Beau había tomado un postura mas relajada, mas pacífica debes en cuanto hablaba en sueños. Me había nombrado mas de una vez. Pero también nombrara a todos los Cullen. Cuando Beau se movía un poco había un par de ojos viendo por si necesitaba algo. Eleanor estaba viendo el partido de fútbol americano sentada en suelo al lado de Beau, su postura era relajada, pero si uno miraba bien, podía ver que estaba impidiendo que se cayera. Jessamine se había levantado hace unos segundo para ponerle una manta. Mientras Archie estaba con su table viendo sabe que, pero el estaba al lado de medicamento de Beau.

Había asumido que los Cullen quería me trasformara, pero ellos solo querían que decidiera para ayudar a Beau a sanar más rapidez.

Era momento de dejar de escapar de lo quería, en realidad si deseaba transformarme o no.


Patata anonima.

Bueno es algo visualice mucho en amanecer, y sol de media noche, como cuando Alice tuvo la visión de Bella y ella siendo grandes amigas. Como estaba tan emocionada por comenzar esa amistad, como la trasformaria, sin importarle lo que pensara Edward que era su hermano favorito.

Con lo Royal o Rosalie, da esa aura de tener que ser protegido, creo que se llevarían mucho mejor que lo hacia Edward, ya que Beau o bella prefería la familia y intentaria buscar como sobrellevar mejor armonía. ayudando en lo que pudiera.

Jasper, hay un parte del libro que dice Jasper se acercó mucho Bella por que ella siempre estaba feliz, su relacion se volvio mas unida. Jasper ama las emociones positivas.

aunque no es algo que sea cierto en general, digo es lo que yo logre ver en los libros.

ajjajaj no habia publicado nada en realidad no estaba convencida en capitulo, era...muy explícito como Beau afecta en su familia.