Los personajes no son míos , yo solo los tomo para crear mi historia.
aviso:
Algunos personajes no son tan fieles en sus personalidades como en los libros.
Esta es una historia ficticia.
El gran día
Los párpados se me abrieron solos de sopetón.
Me quedé tembloroso y jadeante en mi cálida cama durante unos minutos, intenté liberarme de la resaca que tenía. Las ganas de vomitar no se iban. Me sentí un poco enfadado conmigo mismo cuando regresé por completo a la realidad de mi desordenada habitación. ¡Vaya noche para tener antes de mi boda! Eso era lo que había conseguido por beber más que mi resistencia podía, no era buen bebedor.
Deseosa de sacudirme la resaca, me vestí y me dirigí hacia la cocina mucho antes de lo necesario. Aunque debía de saber que mis padres no estarían durmiendo, si no que ellos ya estaban vestidos, tomando desayuno. Habían hecho crepes. Estaba demasiado nervioso para comer, así que me senté en el borde del asiento mientras ellos desayunaban.
Genial, no solo sumaba las ganas de vomitar, y dolor de cabeza, sino que también el nerviosismo que estaba produciendo todo.
—Deben recoger a la señora Weber a las tres en punto —les recordé. Mamá tenía una sonrisa cálida, no me había dado cuenta mis padres me miraba como si hubiera descubierto los males del mundo los hubiera destruidos, para reemplazarlos con paz y amor.
—Gracias por recordarlo — Papá había sido una de las personas, que aparte de Archie había estado presente en preparativos en la boda.
Mire la taza de café que tenía papá en su mesa la tome, quería tomar algo, para pasar el dolor de cabeza que tenía en este momento. Pero Archie no parecía feliz con esa elección.
—Devuelve esa taza de café en este momento—dijo Archie ya vestido, y bañado… era mi idea o su pelo esta más crecido—hablo enserio Beaufort Cullen. —Archie bajo las escaleras que faltaban, para ir a la cocina. Me dejo una vaso, de lo que parecía limonada con dos pastillas—vas a terminar vomitando, si tomas café.
—Tu pelo…—había un tema claro que no se podía tocar en la familia, era el pelo de Archie, a pesar de que se podían transformar en humanos, eso no significaba que nuestros cuerpos tenían cambio en el crecimiento, seguiríamos con mismo largo de uñas, o pelo largo de pelo. Así que Archie había mantenido su nivel de pelo todo este tiempo, pero ahora estaba seguro de que era más largo.
—Si está creciendo—dijo Archie sonriendo. Me sentí aliviado de que haya sido cierto, no por mi resaca, eso hubiera dejado de mal humor a Archie todo el día—Empezó a crecer cuando Edythe volvió… aunque más lento que un humano promedio.
Asentí, mientras me pasaba las pastillas. No había dado cuenta en realidad que mi don había avanzado a otro nivel. Parecía se desbloquea como eso de los juegos de Mario.
—Bien iré a buscar Edy—Dijo tomando las llaves de su auto, apáñatelas unos minutos sin mí, —se dirigió a Earnest y Carine—No puede comer nada fuerte, y no es por bebimos ayer, —negó cuando Earnest iba protestar como buen padre preocupado—Está tan nervioso, que se esta rompiendo el labio. No dejen que se coma las uñas, tampoco se mueva mucho por la casa…hay tengo tanto que hacer. —mostraba una expresión de hombre muy atareado.
—Archie hijo, quizás deberías comer algo—Comenzó Earnest, sin sírvele. Archie no iba hacer caso, iba seguir siendo drama asta que todo estuviera en su lugar.
—¡Oh, demonios! ¡Mírales los ojos! —chasqueó la lengua en reproche, como si estuviera viendo a otra persona—. ¿Qué es lo que ha hecho, esa mujer? ¿Ha estado levantada toda la noche?
—¿Edythe? —Pregunte.
Me miró con cara de pocos amigos.
—No es que tenga mucho tiempo para dejarla hermosa, Beau, la verdad es que ella podría haber cuidado un poco mejor la materia prima.
—No necesitas dejarla hermosa, ella ya lo es—dijo sintiéndome mejor, pero como si hubiera encendido un interruptor en mi cabeza, de "vamos él ya se le paso la resaca, ahora vamos a ponerles más nervios para la boda" me empecé a morder el labio, mientras mi pie sufría un tic nervioso. —En todo caso el peor problemas que podamos tener más bien es que me ponga a vomitar durante la ceremonia, no sea capaz de decir «sí, quiero» en el momento oportuno, y entonces Edythe aproveche para huir de mí.
Él se echó a reír.
—Al menos, mañana tendrás un montón de tiempo para dormir en el avión.
—No hecho las maletas—dije levantándome perezosamente.
—Bueno, ya está todo listo y tu maleta preparada —me dijo, sonriendo—y la maleta de Edythe también.
—¡Archie, me hubiera gustado que me dejaras empaquetar mis propias cosas!, con lo Edythe ella se va a molestar.
—Eso le hubiera proporcionado demasiada información. ¿No querías que fuera sorpresa?
—Y tú hubieras perdido una oportunidad para ir de compras.
—Eres mi hermano oficialmente ya deberías conocerme... Ella lo será en diez cortas horas, va siendo que empiece a conocer cuán lejos puedo llegar… solo le he dado una pincelada mi personalidad.
Fulminé con la mirada la taza de té que me había dejado papá. Archie se había marchado, alegremente mientras me encontraba aun como mi taza de té, tomando pequeños sorbos.
—Puedo ver como quedo afuera—pregunte a mis padres, ellos se miraron las caras unos segundo—hey, es mi boda
—Archie dijo era sorpresa, no iras a verla—respondió Royal bajando las escaleras, con Eleonor con gran sonrisa.
—Hey, disfrutaron mi cupón. —dijo sentándose a mi lado, sacando muchas crepas.
—Fuimos a un bar…quiero vomitar—conteste de mala gana, Eleonor solo rio. Mientras los demás comían, nos mantuvimos conversando cosas triviales, mi madre tenia el pelo recogido una coleta larga. Realmente tenia ganas de vomitar, pero el té me estaba aliviando mucho para nervios.
—Bien es la hora que vayas a tu habitación. —dijo Earnest, haciendo que me levantara, el resto de mi familia también se levantó con gesto nerviosismo, hasta ahora podía ver que para ellos era importante.
—¿Está aquí? —le pregunté.
—Sí, así que ve a tú habitación no puedes ver a la novia antes de que se casen. Lo aremos de la manera tradicional —dijo mi madre con una sonrisa deslumbrante. Aunque tenia un poco los ojos llorosos, me dio un abrazo corto antes de hacer que Royal me tirara hasta la habitación.
—¡Tradicional! —dije con cierta burla.
Royal me empujo por las escaleras, para que entrara a mi habitación el también parecía nervioso.
Me quedé mirando la enorme encimera cubierta con toda la parafernalia de un salón de belleza y comencé a sentir los efectos de mi noche de licor.
—¿Realmente hace falta todo esto? Digo es la novia la que se tiene que arreglar.
El me empujó hasta que me senté en una silla baja de color celeste. Royal bajo su mirada hasta la mí me miro con seriedad.
—Te vas a casar, en unas cuantas horas más, es algo importante tanto para Edythe como para todos nosotros, jamás creíamos que te casarías, ahora que te casas. Que para mí es todavía una mocosa, pero la has escogido y quiero que todo salga perfecto para ti.
Ernesto entro con mi traje que era lo mas seguro, tenía una sonrisa cálida en su cara cuando dejo mi atuendo en el sillón. Se acerco a mi me puso sus manos en mis hombros.
—No sabes cuan orgullo estoy de ti Beau, estoy tan feliz que hayas encontrado tu alma gemela al fin. Que hayan superado cada una de sus dificultades como personas adultas. Estoy muy feliz por ti Beau, muy feliz.
Se me hizo un nudo en la garganta cuando vi como mi padre lucia en verdad feliz, sus ojos resplandecían en cuando me daba su discurso.
—Gracias papá.
Dije sinceramente
—Bien, bien—interrumpió Royal abriendo mi traje, el parpadeó unos segundo antes de asentir—Archie se a lucido mucho, tiene cierto toque. Te sienta. —después me miró. —Bien esta el corbatín, tu reloj, calcetines, los zapatos te quedan… gemelos donde están—dijo royal con gesto de pánico. Rodó los ojos cuando me levante para ir a buscar los que me había dado Edythe. Se los entregue para que dejara de ponerse tan nervioso, sin quitar que me estaba poniendo nervioso más de que yo ya estaba.
No fue hasta después del almuerzo cuando Archie se deslizó a través de la puerta con la misma ropa, asta en este momento estaba con un tic nervioso en cada parte de mi cuerpo, empezaba a mover mucho los dedos, me mordía el labio, tenía un dolor en el estómago, estaba a punto de vomitar. Royal se había mantenido callado gran parte después que vio empecé a mordisquear más mis labios. En cambio, papá estaba poniendo los últimos detalles en mi traje, como alisándolo para que se viera perfecto.
Cuando Archie se paró cerca mío, mi padre y mi hermano suspiraron aliviados. Yo no estaría tan aliviado siendo ellos, porque cuando tuve cerca Archie me dieron ganas de llorar. Maravilloso.
—La he dejado con la mascarilla puesta, Royal puedes arreglarle el cabello Edythe. —comentó Archie viéndome con una gesto crítico. —Papá necesito que vayas a ver cómo están las cosas abajo, que todo se mantenga como dijimos, si ves a Edythe escabulléndose, mantenla alejada.
—Enseguida—dijo Papá saliendo lejos.
—Claro —respondió Royal.
Archie volvió a concentrarse en mi rostro. Me tomo de los hombros me sacudió solo un poco, parpadeo unos segundo cuando note unas lagrimas estaban deslizando, Archie solo suspiro. Quizás había visto que me pondría nervioso en la boda.
—Beau, respira todo saldrá bien, falta unas horas para matrimonio…
—No estas ayudando—bufe secándome un poco las lágrimas, extrañamente me sentía un poco mejor. El sonrió sabiendo que era mentira.
Archie se enfoco en mi maraña de pelos que tenia en ese momento, intentándolo dar forma con gel.
En el piso de abajo escuchaba el ruido leve que producía la puerta al abrirse y cerrarse una y otra vez. Las voces comenzaron a elevarse hasta donde estábamos nosotros.
—Mantente como medio humano, recuerda, medio humano—me ordeno mientras daba lo últimos toques.
Archie me puso en pie de modo que pudiera vestirme. Me temblaban tanto las manos que cuando me toco abrocharme los botones de la blusa, no podía hacerlo, Archie tuvo que ponerme los botones de la blusa y del traje.
—Respira hondo, Beau —me recomendó Archie— El sudor en la frente no se ve bien.
Le dediqué la expresión más sarcástica que pude improvisar.
—Lo intentaré.
—Yo tengo que vestirme ahora. ¿Puedes apañártelas solo un par de minutos?
—Mmm... ¿a lo mejor sí?
Puso los ojos en blanco y salió disparado por la puerta.
Me concentré en la respiración, contando cada uno de los movimientos de mis pulmones y me quedé mirando fijamente los diseños de los gemelos.
Me daba miedo mirarme al espejo, miedo de ver mi imagen vestido de novio porque ello podría provocarme un ataque de pánico a gran escala.
Archie regresó antes de que contara doscientas respiraciones con un traje de color negro de tres piezas, con chaleco de color gris. Co una corbata de la misma color. Tenía un una flor color lila en su traje.
—Archie... ¡guau!
—Nada de nada. Nadie nos vera a nosotros, sino que a ustedes.
—Ja, ja.
—Y ahora dime, ¿estás bajo control o tengo que llamar a Jessamine?
—¿Mis padres? ¿La señora Masen están listos?
—Acaban de entrar por la puerta y viene de camino hacia aquí.
—¡Oh, Beau! —me sobresalte cuando escuche a Carine, ella siempre había tomado la compostura, pero mientras se acercaba a mí, junto a mi padre y la señora Masen. Tenía los ojos lagrimosos, lucia tan feliz—, ¡oh, cariño, ¡qué hermoso estás! ¡Creo que me voy a echar a llorar ¡
Ella me abrazo con fuerza y yo me fundí entre ellos. Suspirando un poco, me sentía más calmado. Cuando la solté ella se estaba secando disimuladamente las lágrimas.
—Archie, es increíble—dijo la señora masen, sonriendo a mi hermano y mi padre—Tanto Earnest como tú deberíais montar un negocio para organizar bodas. —ella se puso pensativa—Como se ve Edythe, esta tan hermosa ¿Dónde has encontrado ese vestido? ¡Es divino! Tan gracioso, tan elegante. Edythe, parece como si acabara de salir de una película de Austen —la voz de mi suegra sonaba ahora algo lejana y todo en la habitación se volvió ligeramente borroso—. Qué idea tan original, ¡diseñar todo desde el siglo XVIII!, ¡es tan romántico! ¡Y pensar tu familia es inglesa!
Mis padres intercambiamos una mirada conspirativa. La boda realmente no se había centrado solo Austen, sino en mi mismo, lo de Inglaterra fue porque viví mis primeros años como vampiro ahí.
Intente cambiar de tema, porque no se me daba bien las mentiras.
—Bueno, suegra, ¡pero qué aspecto tan hermoso! —replique sonriendo.
—Es cosa de Archie, es bueno con el maquillaje. —La señora masen miro el reloj de la pared nos miró, —debo ir con Edythe, debes bajar, recuerda el novio espera la novia… esta será la ultima vez que tengas espera a Edythe cariño te lo prometo.
No había sido una sorpresa para mi saber que la señora Masen seria la que dejaría a Edythe en el altar, la verdad lo estaba esperando que fuera ella, la señora Masen quizás no era la mejor madre, pero ella lo intentaba, así cuando Edythe me dijo que quería fuera su madre la dejara en mis brazos me alegre. No era la tradición, pero una o dos reglas siempre se podía romper, era nuestras boda así no importaba.
—Pero ¿ya es la hora? —dije como para mí mismo, la voz me sonó con nerviosismo—. Ha ido todo tan rápido. Me siento un poco mareado.
—Dame un abrazo antes de que baje —insistió Señora Edythe—, todo estará bien cariño no te preocupes.
Mi suegra me apretó cariñosamente la cintura y después se precipitó hacia la puerta, dándose allí una vuelta para mirarme de nuevo.
—¡Oh, cielos, casi se me olvida! Earnest, ¿dónde está la caja?
Mi padre rebuscó en sus bolsillos un minuto y después sacó de allí una caja blanca que ofreció a la señora Edythe, quien abrió la tapa para mirar.
Me acerque al caja para ver cómo había una tirara para el pelo, con un conjunto de pendientes con dos zafiros. Los reconocía por eran de mi madre, había sido uno de los regalos que había dado Earnest después de su matrimonio, si bien mi madre no era de joyería, ella cuidada cada cosa que le daba mi padre, de una simple poema a unos de los diamantes más caros que podía a ver.
—Algo nuevo—comentó la señora Edythe sonriendo tocando la tiara.
—Y algo viejo y azul también. Pertenecieron a mi familia —añadió mi madre sonriendo —, hemos hecho que un joyero reemplazara los diamantes, por diamantes azules.
—Mama, pero… son tuyos
—Quiero que ella los tenga —replicó Carine sonriendo me acaricio la mejilla—, las bodas unen a las personas.
Se me escapó de entre los dientes una risita histérica.
Archie apareció de pronto empujando a mi padre y a la señora Edythe para que fueran con mi futura esposa.
—Ya tenemos algo viejo y algo azul —reflexionó Archie, ayudándome ponerme el saco—, la tiara es nueva junto con el vestido. De modo que falta…
—Es mía—dijo de pronto una voz en la puerta que me hizo sobresalta, mi hermana Eleonor venia con una tiara en sus manos, sonrisa traviesa, al lado suyo esta Jules, con cara de pocos amigos. Me lanzó algo y yo alcé las manos de forma automática para cogerlo; así es como aterrizó en mis palmas una vaporosa liga blanca. — y la quiero de vuelta —me comentó Eleonor. —Trata de tirársela a Royal, no quiero andar peleando por mi liga de matrimonio. —hice un bufido para lanzarle de nuevo la liga Eleonor, pero en la cara, ella se rio mientras daba risotas hacia seguro era donde estaba Edythe.
—Te ves como si fueras vomitar—dijo Jules viéndome. Asentí incapaz de ser capas de hablar justo en este momento. Jules venia con vestido de color lila, pero mas opaco, tenia los hombros descubierto venia un ramo de flores pequeñas. Traía el pelo suelto al igual de Eleonor.
Mi madre se acercó a mí, para tocarme la frente. Parecía que me decía algo sobre respirar, que debía estar tranquilo
—Jules es mejor que bajes. Ningún comentario a Edythe de como esta Beau.
—Sí, señor—Jules me dio un pequeño golpe en hombro y se apresuró a salir.
Royal, El mejor música de la familia, comenzó a tocar el piano en el piso de abajo. El canon de Pachelbel. Empecé a hiperventilar.
—Cálmate, Beau —dijo mi madre. Se volvió a Archie con nerviosismo—. Parece un poco mareado, ¿crees debamos sentarlo?
Su voz me sonó muy lejana y apenas sentía las piernas. Se pondrá mejor.
Archie se colocó de pie delante de mí, irguiéndose sobre las puntas de los pies para mirarme mejor a los ojos y me cogió las muñecas con sus manos duras.
—Concéntrate, Beau. Edythe espera que ella sea la que se demore.
Inhalé un gran trago de aire, deseando recuperar pronto la compostura.
La música se transformó lentamente en una nueva canción. Mamá me cogió el brazo con dulzura.
—Venga, Beau, todo estará bien cielo.
—¿Beau? —inquirió Archie, aún pendiente de mi mirada.
—Sí —chillé—. Edythe, vale —y dejé que me sacara de la habitación con mamá.
La música sonaba muy fuerte y subía flotando por las escaleras junto con la fragancia de un millón de flores. Me concentré en la idea de Edythe esperando que yo llegara primero que ella. Solo tenía que llegar al altar y esperarla.
La música me resultaba familiar, la marcha tradicional de Wagner rodeada de un flujo de florituras.
—Es mi turno —replicó Archie—. Cuando pase papá, esperaras cinco segundo y comenzaras.
El comenzó una lenta danza llena de gracia mientras bajaba la escalera. Cuando papá avanzo, me sonrió con dando ánimo, le devolví la sonrisa temblorosa.
Una repentina fanfarria vibró a través de la música que sobrevolaba el lugar y reconocí mi entrada.
—No dejes que me caiga, mamá —susurré y Carine apretó el brazo con fuerza.
—Nunca te dejaría caer hijo—dijo dulzura.
Un paso por vez, me dije a mí mismo cuando comencé a descender al ritmo lento de la marcha. No levanté los ojos hasta que vi mis pies a salvo en el piso de abajo, aunque pude escuchar los murmullos y el susurro de la audiencia cuando aparecí a la vista de todos.
Pov Edythe.Un paso por vez, me dije a mí misma cuando comencé a descender al ritmo lento de la marcha pude escuchar los murmullos y el susurro de la audiencia cuando aparecí a la vista de todos. La sangre se me subió a las mejillas con el sonido; claro que todo el mundo cuenta siempre con la ruborosa novia.
Tan pronto como mis pies pasaron las traicioneras escaleras le busqué con la mirada. Durante un segundo escaso, me distrajo la profusión de flores blancas que colgaban en guirnaldas desde cualquier cosa que hubiera en la habitación que no estuviera viva, pendiendo en largas líneas de vaporosos lazos, pero arranqué los ojos del dosel en forma de enramada y busqué a través de las filas de sillas envueltas en raso, ruborizándome más profundamente mientras caía en la cuenta de aquella multitud de rostros, todos pendientes de mí. Hasta que le encontré al final del todo, de pie, delante de un arco rebosante de más flores y más lazos.
Apenas era consciente de que estuviera Archie a su lado y el padre de Allen detrás de los dos. No veía a mi nueva familia ni a ninguno de los invitados. Todos ellos tendrían que esperar.
Ahora sólo podía distinguir el rostro de Beau, que llenó mi visión e inundó mi mente. Sus ojos brillaban como cielo despejado en verano, en todo su esplendor azul, y su rostro perfecto parecía casi severo con la profundidad de la emoción. Y entonces, cuando su mirada se encontró con la mía, turbada, rompió en una sonrisa de júbilo que quitaba el aliento.
De repente, fue sólo la presión de la mano de mi madre en la mía la que me impidió echar a correr hacia delante atravesando todo el pasillo.
La marcha era tan lenta que luché para acompasar los pasos a su ritmo. Menos mal que el pasillo era muy corto. Hasta que por último, al fin, llegué allí. Beau extendió su mano y mamá tomó la mía y en un símbolo tan antiguo como el mundo, la colocó sobre la de Beau.
Yo rocé el tibio milagro de su piel y me sentí en casa.
Hicimos los votos sencillos con las palabras tradicionales que se habían dicho millones de veces, aunque jamás por una pareja como nosotros. Sólo le habíamos pedido a la señora Weber que hiciera un cambio pequeño y ella amablemente sustituyó la frase «hasta que la muerte nos separe» por una más apropiada que rezaba: «tanto como duren nuestras vidas».
En ese momento, cuando ella recitó esta parte, mi mundo, que había estado boca abajo durante tanto tiempo, pareció estabilizarse en la posición correcta. Comprendí qué tonta había sido al tenerle miedo a vivir una vida eterna con el. Miré a los ojos brillantes, triunfantes de Beau y supe que yo también había ganado, porque nada importaba salvo que me quedaría con él.
No me di cuenta de que estaba llorando, y el también hasta que llegó el momento de las palabras que nos unirían para siempre.
—Sí, quiero — mis palabras sonaron claras y victoriosas.
Cuando llegó su turno las palabras sonaron un poco ininteligible, pestañeando para aclararse los ojos.
—Sí, quiero —juró.
La señora Weber nos declaró marido y mujer, y entonces las manos de Beau se alzaron para acunar mi rostro cuidadosamente, como si fuera tan delicada como los pétalos blancos que se balanceaban sobre nuestras cabezas. Intenté comprender, a través de la película de lágrimas que me cegaba, el hecho surrealista de que esa persona asombrosa fuera mía. Sus ojos azules llenos de lágrimas. Inclinó su cabeza hacia la mía y yo me alcé sobre las puntas de los pies arrojando mis brazos, con el ramo y todo, alrededor de su cuello.
Me besó con ternura, con adoración y yo olvidé a la gente, el lugar, el momento y la razón... recordando sólo que él me amaba, que me quería y que yo era suya.
El comenzó el beso y pero tuve ser yo el que lo terminara, ignorando las risitas disimuladas y las gargantas que se aclaraban ruidosamente entre la audiencia. Al final, aparte mi cara y me retire. En la superficie su fugaz sonrisa parecía divertida, casi una sonrisita de suficiencia, pero debajo de su momentánea diversión por mi exhibición pública de afecto había una profunda alegría que era un eco de la mía.
El gentío estalló en un aplauso y él movió nuestros cuerpos para ponernos de cara a nuestros amigos y familiares, pero yo no pude apartar el rostro del suyo para mirarlos a ellos.
Los brazos de mi madre fueron los primeros que me encontraron con la cara surcada de lágrimas, cuando al fin retiré con desgana los ojos de Beau.
Carine se acercó también para darle un fuerte abrazo a Beau, ella estaba lloraron junto a Earnest mientras lucia tan orgullos y felices. Carine se desligo de Beau para dejar que Earnest lo abrazara también se acercó a mi lado, para abrazarme.
—Bienvenida a la familia, Edythe—me sonrió con ese rostro de compasión, beso ambas mejillas, para volverme a abrazarme con dulzura. Se me hizo una nudo en la garganta al darme cuenta de que Carine si bien no me había perdonado, ella me aceptaba.
Y entonces me pasaron de mano en mano por toda la multitud, de abrazo en abrazo, y apenas fui consciente de a quién pertenecían los brazos de cada uno de ellos, con la atención prendida de la mano de Beau que aferraba firmemente la mía. Reconocí con claridad la diferencia entre los blandos y cálidos abrazos de mis amigos humanos y, abrazos abrasadores de Sara y Julie, y los cariñosos y fríos de mi nueva familia.
La patata anonima.
Con los niños inmortales se viene una buena, creo que aquí no te agrede mucho edythe por eso pensamiento que tendrá el capitulo Inesperado.
aunque te queria pedir tu ayuda, aun estoy algo complicada, se que el capitulo ALGO INESPERADO debe estar, pero antes de eso quiero agregar uno mas pero no estoy segura de cual va hacer.
estoy entre el Gesto o La isla Esme. (que sera Isla Earnest, claro), Aun no estoy clara cual poner. es mas rellenos antes de llegar al capitulo fuerte. y gracias por comentar.
