Capítulo 7
En la ciudad de Oita, existe una gran cantidad de negocios dedicados al lavado de dinero y la producción de drogas sintéticas. Tales como la lavandería "El sol de Tokio", donde existe un gran laboratorio oculto en el sótano. Los locales sabían perfectamente que ese lugar le pertenece al peligroso y sanguinario Tomura Shigaraki y su organización. Por lo cual, intentar atacarlo o robarle seria su perdición. Pero unas personas creyeron lo contrario.
-Aquí está el laboratorio jefe.
Una persona de complexión animal parecida a un cocodrilo, veía a través de sus binoculares la entrada a la lavandería, en la cima de un complejo de apartamentos cerca de la ubicación.
-Los japoneses son unos débiles en el negocio. ¡Caen muy fácil y es muy aburrido! Ya no son lo que eran.
A su lado, estaba un hombre alto y moreno, de larga cabellera, vestido con una camisa negra, pantalones de cuero y unas botas negras, acompañado de una cadena de dientes de oro en su cuello.
-Ese hijueputa de Tomura no sabe lo que le espera. Gracias a las llamadas anónimas de nuestros hombres, los héroes les pisan los talones y su defensa se volvió débil. ¡Mira su laboratorio principal! Está totalmente desprotegido. Es hora de actuar ¿No cree?
Comento el hombre cocodrilo, con una sonrisa malvada se dibujada en su rostro. Mientras que el hombre a su lado, le siguió el juego y agarro la radio que tenía amarrado en su cinturón y abrió el canal que comunica sus hombres.
-¿Chicos?
-"Aquí el equipo Medellín, cambio"
-¡Hay que demostrarles que nuestra hermosa Colombia manda!
Dijo el hombre con todo el ánimo del mundo. Mientras tanto, el hombre quien le contesto a través de la radio, era el conductor de una de las tres autos blindados que se dirigían al local. Al oír las palabras del hombre, los pasajeros del camión gritaron con júbilo.
-¡Matar! Matar!
Los locales al ver que venían camiones con el logotipo del "Cartel de la Amazonia" que era una A, atravesada por una flecha, empezaron a cerrar los negocios y cubrir sus ventanas del inminente peligro. El administrador de la caja del negocio fue avisado por teléfono, que el convoy se dirigía hacia su ubicación. Desde luego, aviso a los demás miembros que se encontraban.
Eran pocos, los demás estaban cuidando los negocios de venta de los héroes y del propio cartel. A lo mucho eran 15 contra un gran número de enemigos.
-Los que tengan quirks útiles vayan al frente. Los inútiles, agarren un arma y protejan a los cocineros.
Otro miembro dijo.
-¡Llamen al jefe por refuerzos!
Unos 8 se pusieron en la entrada, activando sus quirks en modo de defensa. Mientras que los demás con sus armas en posición, empezaron a custodiar a la puerta del sótano.
-¡Vamos! ¡Esos colombianos no nos detendrán!
Cuando al fin llegaron. La batalla empezo.
...
Mientras tanto en otro lugar
...
-No tenías que hacer esto hijo. Yo... yo soy la que tenía que invitarte.
-Mama, tu sola me criaste. Esto es lo menos que podría hacer. Adelante. Disfruta tu hamburguesa.
"Spicy Cowboy Burger" es una cadena de comida rápida de los Estados Unidos y apenas fue introducida en Japón hace un par de años. Se le conoce por tener precios altos en sus comidas y un gran sabor según mucha gente. Por lo cual a Izuku le pareció buena idea invitar a su madre una semana después de salir del hospital. La había preocupado mucho últimamente y quería que se relajara por lo menos una vez.
La razón es que siempre la encontraba durmiendo en el escritorio de la sala, con grandes ojeras reflejados en su rostro y su almohada eran las cuentas de los servicios básicos de su departamento. Sabía perfectamente que jamás se había relajado desde su padre murió y teme que su salud empeore. Ella creía que no lo sabe, pero siempre a escondidas se tomaba pastillas de dudosa procedencia durante varias ocasiones en el día y por desgracia lo supo por que encontró muchas cajas vacías cuando sacaba la basura. Lo peor vino cuando el fue internado en el hospital.
...
-Doctor. ¿Cuánto dinero va costar los medicamentos y la cirugía de mi hijo? Yo...
Le oyó decir eso mientras fingía dormir en su cama. Ella estaba en la entrada del cuarto, hablando con el médico que le asigno Chiyo. Ella no estaba enterada con el trato que tiene en cuanto los gastos, por lo cual creyó que tenía que pagar. Su reacción durante el día era preocupante, su mano no dejaba de temblar, el tic en su ojo era más que notorio y en variadas ocasiones su respiración se entrecortaba.
-No se preocupe señorita. La oficina de ,
-No tengo seguro médico. Las deudas en el banco me ahogan cada vez y no pude pagarlo.
-Este es uno que da el gobierno por apoyo económico a los trabajadores de bajos recursos.
Sabía perfectamente que era una mentira y excusa patética. Pero, esperaba con todas sus fuerzas que se la creyera y liberarla de ese peso que el ocasiono.
-Gracias! ¡Muchas gracias!
Su voz se animó gracias a lo que dijo el doctor. Se sintió aliviado que se creyera eso, pero la culpa de mentirle volvía a invadirle. Su madre era buena persona y saber que su hijo era un villano, seria simplemente devastador.
...
-Esta rica...
Decía ella con la boca llena, con una cara de satisfacción que él confortaba y luego se dedico a comer su hamburguesa también. Al terminar, retomaron su conversación.
-Hijo, me duele que tengas que trabajar en ese bar a esta edad. Yo hubiera querido darte todo lo que necesitabas y pudieras disfrutar tu juventud. Salir con tus amigos...
-Madre, ya tengo la edad para trabajar legalmente. Si tengo la posibilidad de hacerlo, lo hare. Tu no tienes que cargar con esto sola...
- ¡Tú tampoco deberías!
Sin previo aviso su celular comenzó a vibrar.
-Esperame...
El vio que era el número de Tomura y le dijo a su madre.
-Es un compañero de clases. Tengo que contestar.
-No hay problema hijo...
Se levantó de su asiento con su bastón en la mano, mientras contestó la llamada con su otra mano.
-Bueno. ¿Que pasa?
Dijo mientras se dirigía al sanitario lentamente.
-Nos atacaron! Fue peor! Mil veces peor! Va hacer reunión en la noche, con los demás capitanes. Tienes que estar ahí! La moral está muy baja!
-Ya voy. Dile a Kurogiri que abra un portal en mi habitación.
-Lo haré. Cielos! Los cadáveres! Quedaron hechos mierda. Se robaron millones de nuestra mercancía! Van a pagarlo!
-Calmate! Nuestro plan será infalible. Tienes que ser positivo.
-Lo intentaré hermanito. Adiós!
Colgó abruptamente.
-Realmente está furioso...
Dijo un poco preocupado por el comportamiento de su compañero. Un paso en falso y todo acabará con los colombianos dominando el mercado de drogas en la ciudad.
Izuku se quedó recargado en la pared, a lado de la puerta del baño y eso le estorbo a cierta persona.
-Muevete! Idiota!
Volteo a ver de quién era la voz y era la persona quién más odiaba en el mundo. Bakugo. Desde luego el recién mencionado lo reconoció al instante. El chico lo miro de cuerpo entero y ver la condición de Izuku y su ego aumentará más.
-Eres tan débil que te lastimaste por una estupidez ¿Verdad? Tal vez jugando al héroe.
El no respondio, pero no pudo evitar tronar su puño al apretarlo con fuerza. Además que su ira se intensificó.
-Si no vas a responder nada. Muévete Lisiado!
En todo el tiempo que se unió al grupo, siempre faltaba a clases o jamás venía por los asuntos del mismo. Eso hizo que su contacto con él se refiera al mínimo, pero eso no le reducía el odio que le tenía, más por sus viernes de golpiza.
-Si...
Dijo de mala gana y se quitó para que pudiera entrar.
-No al héroe, si no al villano. Bastardo.
Se dijo así mismo y luego se regresó a la mesa con su madre. Él sabía que tiene aliados capaces de asesinar a Bakugo, por primera vez en su vida se sintió con el poder hacer algo y sacarle provecho.
-Con que así se siente poder hacer daño a los demás y se sienta bien. Que extraño.
Aunque quisiera poder vengarse, el tenía mejores cosas en la que pensar. Cómo el reciente ataque o su madre.
-Hubiera sido una agradable experiencia verlo sufrir, pero ni modo.
Por primera vez sintió las ventajas de ser un villano.
