Hola, bueno, jeje, soy nuevo en esta parte de los fanfics, pero bueno algunos me conocen ya. Bien, este fanfic está hecho con historias no relacionadas entre sí, son una serie de One Shots, bueno tal vez algunos tengan relación. Espero que les agrade. Siendo está vez a Nana.
-Los sentimientos de Nana-
Ambos caminaban tomados de las manos, ella estaba nerviosa y él estaba recordando todo lo que debía comprar para las demás. ¿Quiénes eran? Uno era una chica de cabello rosa en dos coletas y el otro era un chico que muchos dirían que tiene mucha suerte.
"¿Por qué me toma de la mano y por qué no le he dicho nada desde que salimos de la casa?" – se preguntaba la chica quien no era otra que Nana Astar Deviluke. Ella era una princesa que tenía un carácter orgulloso que en estos momentos no estaba con ella. – Eh… Rito. – dijo ella en voz baja, bajando su rostro ya que sabía que estaba sonrojada.
-Eh… ¿sucede algo Nana? – pregunto Rito, el prometido de Lala, la hermana mayor de Nana. La chica sólo miro a otro lado, la verdad es que a pesar de decirle "bestia" a Rito siempre que hacía cosas pervertidas, ella lo quería mucho.
-No, no pasa nada. – dijo ella, aunque no convenció de todo al chico.
Ambos llegaron al súper mercado, una vez dentro Rito soltó la mano de Nana provocando un poco de desanimación en la chica. Ambos se separaron, siendo que Nana fue a comprar algunas cosas para la cena mientras rito iba a comprar algunas cosas especiales que pidió Momo y Lala. Entre esas cosas estaban dos batas de baño nuevas ya que por un invento de la hermana mayor sus ropas se arruinaron y una crema para el cuerpo para Momo.
-Siempre pensé que quien usaba las cremas era Lala. – decía Rito mientras leía cada etiqueta de las cremas, él no deseaba que ninguna le causara daño a Momo ya que, a pesar de todo y sus locuras, simplemente y poco a poco comenzaba a aceptar los sentimientos de ella. – Me preguntó si le gustará con aroma a coco. –
De repente sintió que alguien le tocaba el hombro y se volteó a ver a Nana quien estaba con el carrito de compras con algunas de las cosas.
-Rito, hay cosas que no sabía cuáles eran ya que hay mucha variedad. – dijo Nana sinceramente, y no la culpaba ya que se fueron a la carrera.
-Bueno, tendré que decidir, sólo espero que Mikan no se enoje. – dijo el chico. Puso las cosas que les pidió Lala y Momo en el carrito y fue cuando noto que la otra hermana no había escogido nada. - ¿No vas a comprar nada, Nana? – preguntó él mientras la chica se sonrojaba.
-No es correcto. – dijo está mientras miraba a Rito.
-Vamos, compra algo, además le llevaré un regalo a Némesis quien se está quedando con nosotros. – Cabe destacar Némesis fui invitada a vivir con Rito por parte de Lala cuando supo lo que Rito hizo por ella. La arma trans lloró un poco al ver la calidez con la que le recibían ella y Rito, y al pasar tiempo con esté último desarrollo sentimientos más como una humana que como arma. – Aunque no sé si llevarle unos panquecitos o llevarle galletas. Bueno lo decidiré al final. - expresó él alegre.
-Rito. – le llamó Nana. - ¿Por qué no dejaste que mi papá no acabará con ella? – ella tenía esa duda, ella no había aceptado aún a Némesis como lo habían hecho su hermana gemela o su hermana mayor.
Rito pensó unos momentos, sabía que ese recuerdo de ella lo atormentaba a veces en la noche.
-Como se lo dije a tu padre, era algo muy triste, pero debía confiar en ella. Su vida siempre estuvo rodeada de oscuridad y tristeza. Siendo sincero, a veces sentía que sólo quería un amigo y yo tuve la suerte de ser la única persona que la comprendió en su momento. Al igual que Mea y Yami, no es mala, sólo no se había encontrado. – explicó Rito maduramente sorprendiendo mucho a Nana. La princesa lo había notado, él a diferencia de ella estaba creciendo tal y como los demás. Quería mucho a Lala, él la quería mucho y la hacía feliz. Tal vez sea una exageración el casarse, pero él hacía todo para que Lala se sintiera feliz.
-Ya veo. – dijo Nana quien miró al suelo. – Rito ¿odias que te diga "bestia"? –
Eso sacó un poco de lugar al chico, quien hasta eso momento notó algo en el rostro de Nana. Era verdad, era igual a Momo o Lala, pero ese orgullo no la dejaba. Nana tenía miedo, así que miró al piso y al no recibir respuesta pensó lo peor.
-Sabes, al principio odiaba que me dijeras eso siempre, ya que no creías nada de lo que decía. – esas palabras llegaron a dolerle a Nana, pues eran verdad. – Pero ahora, es como tú manera de decir que soy tuyo no es así. – eso hizo que Nana abriera un poco más los ojos por aquella afirmación.
-B-Bueno no es que yo… digo eres una… yo sólo. – Nana estaba echando humo y simplemente abrazo a Rito ocultando su rostro en su pecho. Ella acababa de ser descubierta sobre sus sentimientos; el joven estaba impresionado, pero correspondió al abrazo – Sólo no le digas a Momo. Te quiero Rito. –
Rito sólo suspiro un poco para después sonreír, tal vez por la sinceridad de Nana o por qué está lo acepto muy bien.
Pero sigues siendo una bestia. – expresó Nana haciendo que rito riese frustrado, pero así es ella y así la quiere.
