Bueno, es bueno decir que estoy de vuelta. Antes que nada déjenme decirles que... Ash Ketchum ganó en las semifinales y va a la final de la Liga Kalos. Bueno, eso no tiene nada que ver con To Love Ru, pero al ser escritor de Pokémon creo que era necesario decirlo. Además hice un fanfic de Rito y Nana. Bueno, los dejo con el siguiente capítulo.

-No debes asolearte. -

Rito disfrutaba un día solo, solo él y su soledad. Las chicas ganaron un viaje y todas se fueron y su hermana menor estaba con su papá ayudando a los chicos a hacer la comida. Rito estaba sólo… disfrutando solitariamente su vida. ¿En verdad era eso lo que deseaba? Extrañó despertarse a lado de Momo, ser golpeado por Nana para después ser abrazado por Lala y que Némesis dijera algo que lo sonrojara.

¿Me preguntó si Lala recordó llevarse bloqueador solar? – no quería admitirlo, pero algo le causaba preocupación. No estaba disfrutando nada su regalo. - ¿Haruna si se llevó sus cosas? – estaba enamorado de ambas y le preocupaba todo lo que pasará.

De repente escucha que alguien toca la puerta por lo que va abrirla. Su sorpresa fue grande al ver quien estaba ahí.

Rito, ¿sabes si Lala vio mi katana? – era Rin, su sempai quien estaba frente a él. Usaba una playera azul marino, pantalones color beige y unas sandalias de plataforma negras. Ella estaba sudada y respiraba agitadamente además de poseer un sonrojo muy evidente.

No, creo que no. – comentó Rito un poco preocupado.

Gracias. – dijo Rin, pero de repente sintió que su cuerpo se iba para enfrente.

Rito la atrapó mientras Rin ponía su cabeza en el pecho de él. Ella estaba roja y podía respirar a duras penas. El castaño se preocupó por lo que decidió llevarla dentro de su casa.

Mis zapatos. – expresó Rin ya que sabía que debía quitárselos al ingresar a un hogar.

Ahorita eso no es importante. – comentó Rito para llevarla a la sala y acostarla en el sofá. - ¿Viniste corriendo? – preguntó el castaño mientras tocaba la frente de Rin con la mano.

Necesitaba ejercitarme… - respondió ella mientras se sonrojaba por la acción del chico de segundo año.

Pero afuera está a más de 36° grados, eso no era correcto Rin-sempai. – expresó Rito en un tono preocupado por ella mientras sujetaba las manos de la castaña.

"Rito." – pensaba ella. Él se preocupaba por ella, desde lo de aquella espada maldita no dejo de pensar en que siempre estuvo equivocada respecto a lo que creía de él. – Lo lamento. – fue todo lo que dijo ella, ¿qué más podría decirle? No lo sabía, apenas ella se abría en estos temas a sus amigas.

Rito la soltó y se levantó para después ir a la cocina. Rin miraba al techo, su cuerpo le decía a gritos que cómo se le ocurrió semejante tontería. Un minuto después estaba Rito con un trapo húmedo y con una bebida energizante.

Ten, bebe esto. – le dijo Rito a su compañera quien bebió un poco de la bebida para luego recostarse. – Déjame ponerte esto. – y así Rito le puso el trapo húmedo a Rin en la frente mientras ella veía con admiración al chico. Rito, el chico con quien al principió llevó una relación áspera y que más adelante conquistó su corazón, le estaba cuidando.

Rito. – dijo ella mientras veía como el chico le sonreía.

Tienes que descansar Rin, sólo sufriste un golpe de calor, pero descuida yo te cuidaré. – habló Rito mientras que Rin sólo podía sentirse más que feliz al ver que el chico que ama la cuidará. – Además, es bueno tener alguien con quien estar y platicar. – agregó el castaño.

Rin sabía que las chicas salieron a un viaje, así que estaban solos ellos dos. De repente ella se imaginó a Rito junto a ella en la cama, abrazados mientras el castaño la cuidaba, dándole besos en sus hombros y cuello. Después el la recostaba para que durmiese en su pecho cómodamente.

Rito. – dijo ella en voz alta en un tono apasionado mientras el castaño le miraba confundido. Al darse cuenta que lo llamó y peor aún, con ese tono de voz. – Gracias por todo. – comentó ella nerviosa y tímidamente.

No te preocupes. – comentó Rito mientras pasaba su mano derecha por la frente de Rin. – Yo te cuidare. – dijo él.

Rin no pudo evitar sonreír, al final Saki tenía razón, ella al fin encontró a su príncipe azul.