Hola chicos, jeje, es bueno estar aquí y con otro capítulo. Bueno, saben que me gusta mucho el personaje de Nana y se acuerdan que hice un capítulo con Momo y Lala, bueno está es por así decirlo, "la secuela", aunque está historia en orden es igual al Anime... el cual carece orden en repetidas ocaciones. Bueno, sin más aquí está.
-Noche junto a Nana.-
Nana estaba descansando, descansaba en el mundo de sus sueños. Ella estaba muy cómoda. Pareciera que nadie podría molestarla… y eso preocupaba a Rito. La hermosa princesa estaba encima de él, abrazándole y durmiendo muy a gusto encima de su "amor", aunque este no lo sepa. ¿Cómo llegó? No lo sabía.
"Nana." – pensaba Rito con mucho temor. El temperamento de la princesa… no era el mejor de todos. – "Tranquilo, recuerda lo que dijo Momo respecto a esto." –
De repente la imagen de una Momo sensual se vino a la mente, en donde ella estaba vestida de Maid y le miraba con ojos tiernos. ¿Por qué se le vino tal imagen?
"Rito… por favor, sé gentil." – fue lo que dijo la imagen mental de Momo a Rito. Después está empezó a quitarse sensualmente su traje.
"¡Esto no ayuda!" – pensaba él todo rojo hasta que sintió algo. Sus ojos miraron a Nana quien estaba mordiendo la playera de Rito. Los labios rosas de la princesa, sus dientes hermosos de los que se resaltaba un colmillo. – "Se ve tan… tierna." – pensaba él mientras notaba la tranquilidad con la que dormía Nana.
Nana abrazó un poco más a Rito, como si estuviera aferrándose a él con su vida. La princesa tenía su cabello suelto, siempre lo dejaba así para dormir.
Rito… - decía Nana entre sueños, lo dijo en un tono triste.
El castaño al escucharla, se preguntó por qué lo dijo en tal tono. La princesa empezó a derramar unas lágrimas, era un milagro que no se despertará, pero ¿por qué estaba llorando? La única vez que la vio de esa manera fue cuando Mea rompió con ella.
¿Qué debía hacer? Despertarla era obvio que no. ¿Despertar a Némesis? Tampoco, ella probablemente esté más dormida todavía.
¿Qué significó para ti? – expresó Nana en un tono aún más triste. El castaño escuchó esto parpadeando un par de veces. En verdad la segunda princesa dijo eso. Las lágrimas brotaron un poco más. Tal vez en sus sueños, él la hizo sentir mal. - ¿Es por qué no soy como ellas? - ¿Cómo ellas?
Rito no quería que Nana tuviera un mal sueño, así que empezó a secar las lágrimas de sus mejillas para después comenzar a acariciar su cabeza dulcemente. Él estaba sonrojado, pero comenzó a darse cuenta que no podía seguir estando así.
¿Acaso Momo tendría razón? Su plan es una locura, en la Tierra no se aceptaría eso, al menos no en su país. De repente Rito comenzó a notar que la princesa dormía tranquila nuevamente, eso lo hacía feliz.
"Hubo una vez en que Momo estaba en su cuerpo, y me iba a… besar." – Rito recordó aquella vez en que ambas hermanas cambiaron de cuerpo, y no podía negarlo, iba a dejar que Momo le besará, pero era el cuerpo de Nana y no hizo nada para evitarlo. – "¿Por qué no hice nada para evitarlo? Será por Momo o… deseaba ese beso de Nana." – Para él era muy confuso, todo lo era, incluso sus sentimientos.
De repente se le vino un recuerdo que tuvo con Momo en la escuela.
"Si te casas con mi hermana, pasarás a ser Rey, por lo tanto, las leyes de la Tierra ya no aplicarán." – Decía la princesa Momo mientras Rito le decía que no quería eso.
"En verdad ¿no quiero eso?" – Él sabía que, si se volvía Rey, podría casarse tanto con Lala como Haruna. Pero, ¿Y las demás chicas? Muchas lo amaban, y hasta ahora llegó a pensar si Némesis también lo quería. ¿Sería capaz de romperles el corazón?
Sin notarlo, dejó de acariciar a la princesa quién comenzó a inquietarse.
Rito… - Expresó de nuevo ella en un tono de angustia. – No me dejes. – Escuchó claramente eso, así que decidió abrazarla. Al sentir como la abrazaban, Nana sonrió mientras se aferraba a Rito.
No… lo haré Nana. – respondió él mientras le daba un pequeño beso en la cabeza. – "Necesito hablar con Lala y Haruna." – pensaba él mientras veía nuevamente a Nana quien estaba feliz, esa sonrisa dibujada en el hermoso rostro de la princesa… debía protegerla a toda costa.
Sin saberlo, afuera de la habitación estaba Lala. La princesa salió por un vaso de leche, así como echarle un vistazo a Rito afín de clamar sus preocupaciones. Lala estaba impresionada cuando abrió silenciosamente la puerta, tal vez no sabía todo sobre su hermanita menor.
"Nana…" – Lala sonrió al ver a su hermanita menor así. – "Parece que no he estado mucho contigo." – pensó Lala para irse a su habitación.
