Jaja, hola a todos y feliz navidad. Primero que nada, gracias por aceptar está historia. Segundo, como saben sólo quedan pocos capítulos a está serie de To Love Ru que hice. Fue un gran año y la verdad estaba algo asustado de hacerla. Bueno, les dejo este pequeño regalo de la pareja más hermosa en un anime harem no por su físico, sino por el sentimiento de ambos y que cada vez más y más han avanzado aunque con algo de ayuda claro esta.

Una mañana como antes.

ADVERTENCIA +17


Era de mañana, un hermoso domingo en la mañana… bueno, para un castaño era una hermosa mañana. El chico era nada más y nada menos que Yuuki Rito quien tiene una historia muy peculiar.

¡Rito! – De repente el castaño escuchaba una voz mientras abría lentamente los ojos.

Él aún estaba dormido, pero reconocería esa voz donde sea. Aquella voz le pertenecía a su prometida.

¿Qué pasa Lala? – Preguntó el castaño mientras sentía un peso en su abdomen. La voz de Lala parecía algo avergonzada. El castaño abrió los ojos un poco más mirando como los pies de Lala estaban a cada lado de su cabeza mientras. – Pero… -

Rito giro su vista mirando las hermosas piernas de Lala hasta que lo vio, ella estaba desnuda. Era rosa, un rosa muy hermoso. Después empezó a subir la vista mirando el abdomen de la chica para después ver su desnudo pecho bien formado. Después de eso, subió su mirada y notó que traía en su cuello un listón rojo en forma de moño.

Lala. – Expresó el castaño rojo para después ver el rostro de Lala quien estaba agitada.

R-Rito… - La princesa estaba con la boca abierta soltando algunos gemidos. ¿Qué le pasaba? Además de sus ojos estaban algunas lágrimas. – M-Mi… c… ahhh. – Ella estaba mirando a Rito, sus ojos suplicaban algo.

¡Lala que pasa! – Dijo Rito preocupado sin saber que su mano sujetaba con fuerza algo.

¡Ahh! – Un gemido salió de la peli rosa quien con sus piernas impulso a castaño hacia el frente cayendo en su rostro en su parte íntima. - ¡L-LO S-SIENT… AHH! – Ella se sentía feliz por alguna razón mientras sujetaba a su prometido con sus piernas quien estaba tratando de evitar aquella embarazosa situación.

Lala sujeto el cabello de Rito mientras soltaba unos suaves gemidos por aquella sensación. Por el placer sentido, la chica soltó al castaño un momento quien aprovechó para salir de aquel lugar que por derecho le pertenece.

¡Lala! – Exclamó el joven mientras veía a la agitada chica quien respiraba agitadamente. El chico después giro su mirada hacia su cola para ver que la estaba sujetando. – Lo lamento. – Se disculpó el chico intentando soltar la zona más sensible de su prometida.

¿Eh? –

El castaño observó que no podía soltar la cola de Lala por más que intentará. Después recordó que al ser sensible ella estaba por tener un orgasmo si continuaba haciendo.

U-Use u-un pegamento. – Decía toda roja y agitada la princesa mientras sentía mojada su intimidad.

¿Cómo? –

Los ojos de Rito miraban a Lala, aquel cuerpo empapado de sudor que hacía ver más atractiva a su prometida. Él podía ver todo, sus redondos pechos con aquellos pezones rosados y duros por la excitación. Sus caderas bien formadas y sus torneadas piernas.

Rito sentía sus mejillas arder, sabía que estaba sonrojado, pero además él también estaba excitado. Él conocía perfectamente algo que muchos chicos podrían hacerle a Lala mirándolo de esta manera. Gracias a la madre de Lala, ella heredo el charm de la misma que causaba una fuerte atracción hacia ellas, pero que por alguna razón Rito podía resistir.

L-Lo l-lamento. –

El castaño fijo nuevamente su mirada en el rostro de la princesa. Sus ojos hermosos, de color turquesa miraban tiernamente al joven. Estos tenían una gran culpa en ellos. Rito estaba asombrado, pero no quería ver llorar a Lala nunca pese a todas sus locuras.

Sabes, no importa. – Y con eso le regalo una sonrisa tierna a la chica para después con su otra mano acariciar la mejilla de ella. Lala se sonrojo mientras bajaba la mirada sin perder de vista aquella sonrisa. – Lo mejor será esperar aquí un rato ¿no lo crees? –

Lala asintió mientras ambos calmadamente se acostaban, estando Lala arriba de Rito.

"¿Cuándo comencé amar a Lala?" – El chico admiraba la belleza de la joven, pero más que nada aquella ternura que sin negarlo, sólo ella podría lograr.


Bueno, sin más que decir, eso fue todo. Sé que es algo corto, pero después traere más historias entre ellas una de Nana y Rito.