Hola jaja, espero que se la hayan pasado bien. Primero que nada, ya casi estamos al final de Enero y hasta donde sabemos Rito y Haruna se confiesan ¿cómo afectara esto al manga? Faltan 15 días para saberlo ya que tanto Némesis como Momo se sorprendieron al final por esto. Bueno, sin más que decir les dejo la historia de hoy.

Mi primer beso, fue con esa Bestia.


Ya faltaba poco para salir de vacaciones, una semana y los exámenes eran cada vez más complicados. Para Rito eran sencillos siempre y cuando no involucren números, para Lala es casi lo opuesto debido a que ella aún se le dificultaba un poco sobre la lengua del japonés.

Para las demás chicas, era otra prueba más. Yui por su lado amaba estudiar ahora con Rito, con quien vivía actualmente, aunque se quedaran dormidos. Yami, pese a que ama a Rito, prefiere estudiar con Mikan con quien se siente más cómoda. Haruna y Lala estudian juntas gracias a su amistas y Nana, ella a veces le pide a Rito ayuda y terminan jugando los dos al final. Momo por su lado, tenía a Rito en la escuela y a veces jugaba con él en las noches.

Odio los días nublados y lluviosos. – Una chica de cabello rosa amarrado en coletas miraba desde su salón como caía la lluvia en la ciudad. Ella estaba enojada, su hermana había logrado salirse con la suya e irse antes de que lloviera. – Y no traigo paraguas. –

Nana, ¿estás aquí? –

La princesa al escuchar la voz volteó a ver de quien se trataba, era Rito. Nana se sonrojo, mientras volteaba a otro lado.

Bestia. ¿Qué haces aquí? – Preguntó la princesa con el apodo que le dio a aquel chico pervertido que tanto amaba.

Rito solo tenía una gota de sudor ya que no se imaginaba que ella le llamara así aun cuando se enteró que le amaba.

Vine para acompañarte a casa. – Respondió el chico mientras Nana parpadeaba un poco. – Está lloviendo muy fuerte y parece que la lluvia no se detendrá en un rato. –

Nana miró de nuevo por la ventana. La lluvia se hacía más intensa y no parecía tener clemencia en la ciudad.

Es peligroso y no quiero que te pase nada. – Dijo Rito mientras veía como Nana volteaba sonrojada.

"Se preocupa por mí." – Nana estaba nerviosa, Rito ya sabía que ella si lo quería, pero no sabía que tenía sentimientos más allá de aceptar ser el prometido de su hermana.

Está bien. Vamos. –

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Rito y Nana estaban fuera del instituto, la lluvia caí del nublado cielo. La pareja de jóvenes estaba algo nerviosa, si bien han estado solos antes, esta cercanía era mucho para ambos. El chico procedió a abrir la sombrilla, para después notar como la peli rosa le tomaba de la mano de manera nerviosa.

No quiero que pienses mal. Pero así se me hará más fácil seguirte el ritmo. –

El castaño no dijo nada, sólo río nervioso ante lo dicho por la princesa.

Ambos empezaron su recorrido hasta su hogar. Un silencio incomodo se presentó en ambos.

¿Cómo te ha ido en la escuela? –

El aspirante al trono de Rey de la Galaxia habló, torpemente debido al nerviosismo que tenía y por aquel silencio que estaba surgiendo entre ambos.

Pues ya me he acostumbrado. Me sirve de mucho el que me ayudes. – Expresó Nana mientras veía al frente sin siquiera voltear a verlo. – Pese a que no eres muy bueno, me ayudaste mucho a adaptarme. Gracias. –

Rito sonrió por eso.

¿Y Mea se ha portado bien? – Nana ante eso sólo le lanzó una mirada agresiva.

Te refieres a que despertó en tu cama hoy. – Contestó la princesa recordando que en la mañana encontró a su amiga, roja y agitada. El chico estaba intentando explicarse. – Eres una bestia. –

Rito soltó un suspiro en señal de derrota. Al menos agradecía que Yami no se haya enterado de aquella situación.

Pero, si te referías a cómo va en la escuela, ser hermana de Yami le ayuda mucho. –

Sí, me lo imaginó. ¿Momo no ha hecho travesuras? – Al nombrar a su hermana hizo que Nana se enfureciera de la nada. Rito notó esto y decidió calmarla. – Bueno, creo que al ser la hermana mayor deberías de cuidarla. –

No soy su niñera. – Respondió Nana.

De repente frente a ellos pasó un vehículo que iba muy rápido salpicándolos de agua. Ni uno de los dos se dio cuenta hasta que sucedió. Nana gritó mientras se secaba los ojos, aquella acción hizo que Rito tirase la sombrilla y la abrazará.

Ni uno de los dos supo que sucedió. El chico sólo reaccionó de esa manera al verla así.

Rito… - Para la princesa esto fue muy repentino.

Lo lamento. – Contestó él nervioso mientras veía a la mojada princesa.

Nana miraba sus ojos, eran tan lindos. Ella no quería admitirlo, pero había caído enamorada de él. La princesa abrazó al muchacho mientras seguía perdida en la mirada de él. Las mejillas de ambos se coloraban, los corazones de ambos latían.

Él la miraba, tan tierna y sin saber por qué a ella siempre la protegía.

"Acaso yo." – El chico dio un ligero paso atrás por error resbalando en el proceso y llevándose a Nana consigo.

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Ambos jóvenes llegaron empapados a la casa.

Hai Rito. – Expresó Lala alegre junto a Mikan y Celine. - ¿Qué les pasó? –

Mikan se levantó con Celine en brazos para ver a los chicos. La castaña se sorprendió de ver a Nana sonrojada, así como a Rito. Lo que más le sorprendió era una pequeña sonrisa formada en el rostro de Nana, así como una cara de confusión como felicidad en Rito.

"Mi primer beso, Ane ue." – Pensó la princesa feliz por dentro.

Después de eso, la princesa subió a toda prisa las escaleras para ingresar a su habitación. Mikan vio esto y después se giró para ver a Rito de manera acusatoria.

¿Qué le hiciste, Rito? – Preguntó la hermana menor.

Nana estaba acostada en su cama mientras abrazaba una almohada, decir que estaba feliz era poco. La princesa sonreía mientras sus mejillas se coloraban. Su primer beso, fue con él.

Mi primer beso, fue tan tierno. – Comentó Nana mientras recordaba lo que paso.

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Rito resbaló llevándose consigo a Nana, todo pasaba tan lento. El chico tomó firmemente a la joven mientras sentía que impactaba en el húmedo suelo. De repente notó como la princesa caía sobre él, pero no se esperaba lo siguiente.

Un beso.

Un beso entre ambos.

Él pudo sentir como los húmedos y cálidos labios de ella se juntaban con los de él. Un sinfín de emociones cruzaron la mente de ambos. Nana no quería seguir, pero no despegaba su boca de la de él. Por otro lado, aquel beso, aunque accidental, estaba transmitiendo un sentimiento de ternura y amor.

Nana y Rito cerraron los ojos por poco tiempo para después abrirlos.

La segunda princesa se despegó de él, sin decir nada. Sus ojos violetas se perdían con los dorados de él.

Mi primer beso. – Esas palabras salieron de ella mientras con las yemas de sus dedos tocaba sus labios.

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Nana tocaba sus labios, ella no podía describir la felicidad que sentía.

Mi primer beso fue con esa Bestia. –