Hola chicos y chicas, gente de otros países que nos ven. Jaja, muchas gracias por aceptar esta humilde historia. Primero que nada, vengo a decirles que el O-S de Nana y Rito está casi finalizado, le hacen falta arreglar muchos detalles y espero finalizarlo para el día 14 de Febrero o antes. ¿Habrá algún especial? Aún no lo sé la verdad. Como ya estoy finalizando los capítulos faltantes y mejorando las ideas no sabre decir si en verdad habrá en este fanfic.

Un saludo a todos, en especial a aquellos que me leen. Han sido de gran apoyo. A veces hay capítulos tristes, otros más divertidos e incluso uno raro escrito por mi, pero son ideas y temas que deseo a veces abordar. Los personajes que me faltan abordar en este fanfic son a Run, Haruna, Mikan y Risa. Sólo espero que les gusten los capítulos que vienen pues se empieza a estructurar cronológicamente (En sí no continuó como los capítulos de otros fics, sino que doy saltos temporales), pero serán en un orden. Sin más que decir, espero que les agrade el capítulo de hoy.

-Confesión I: Rito y Rin. -


Salir de vez en cuando no era tan malo. Salir con amigos no era tan malo. Salir con el chico que te gusta y que además van tus amigas cuidándote las espaldas, tal vez sea malo. Eso era lo que pensaba una chica de cabello oscuro amarrado en una coleta.

¿Quién era? Solo era Kujou Rin.

¿Con quién salía tan nerviosamente? Yuuki Rito.

Oye senpai. – Rin volteó a ver a su acompañante quien caminaba a lado de ella. - ¿Por qué me invitaste a salir? –

¿Qué iba a decir? No se le ocurría nada, ni en sus más mínimos pensamientos se le ocurría una excusa para ocultar la razón de pedir aquella "salida" que Momo se refería con el nombre de "Cita" a muy disgusto de ella.

Yo… - Rin se veía nerviosa y ante eso, algo empezó a sonar en su oreja.

Rin, no te preocupes. Dile que sólo quería salir un rato. – Dijo una voz audible sólo para la chica.

Sólo quería salir un rato. Eso es todo Yuuki-kun. – Expresó ella mientras notaba como el chico se tragaba aquellas mentiras que dijo. Eso no era del agrado de ella; desde niña ella era muy honesta y mentirle a la persona que amas lo veía como algo muy desagradable. - ¿Quieres comer algo? –

Rito le dio una sonrisa a Rin lo cual causo un pequeño rubor en sus mejillas.

Sí, ahí venden helados. ¿De cuál quieres? – Preguntó él mientras la chica apenas y podía prestarle atención a la propuesta sin perderse en sus pensamientos de niña enamorada aun cuando ella poseía 18 años.

Vainilla. – Contestó ella tímidamente.

El chico caminó hasta donde vendían aquellos postres deliciosos dejando un rato sola a su amiga.

Rin, ¿qué haces? – Nuevamente aquella voz se hizo presente. –¿Olvidaste lo que te enseñe?

Lo lamento Saki-sama, no soy muy buena en esto. – Contestó con toda honestidad sintiéndose triste por ser incapaz de llevar una cita normal con el chico que le gustaba, aunque este no supiera. –Sólo que se me hace tan difícil estar junto a Rito sin ponerme nerviosa. –

Rin, eso es normal. – Otra voz se hizo presente. – Es normal que teniendo al chico que te gusta frente seas incapaz de articular palabra alguna. Que bello romance, ya estás creciendo. –

Aya, deja de molestar a Rin, no ves que la pobre apenas y puede estar con su príncipe. – Las amigas de Rin se la estaban comiendo vivas. Aún con todo el amor que ella tenía por ambas, deseaba que no se metieran en sus asuntos amorosos, pero ellas lograron que Momo no interviniera en su cita para avanzar con aquel plan tonto.

Lo que debes de hacer, es estar tranquila. Ese es el secreto. – Reveló Saki a su amiga quién estaba con la duda aún.

Pero, yo. –

Nada de peros Rin. Tú debes de aceptar que te gusta Rito. – Regañó Aya en esta ocasión. – Tú amas más que a nadie aquel chico hentai.

Pero. –

¿Acaso no lo amas? – Preguntó Saki en un tono hecho perfectamente para molestarla. – ¿Acaso no deseas que él toque tu cuerpo, lo bese de manera candente y te haga suya en algún futuro como Rey de la Galaxia? ¿No deseas ser quien le cuide y el de amor?

Las dos amigas de Rin se estaba divirtiendo, ellas estaban a lo lejos vestidas en cubierto para no ser detectadas por ambos jóvenes.

Saki, ¿por qué se quedó parada? – Preguntó Aya mientras la rubia le daba los binoculares a su amiga.

No puede ser, ¿se sonrojo? – Preguntó la chica.

¡Kya! Nuestra Rin está creciendo. – Gritó Saki mientras se imaginaba siendo la madrina en la boda de ambos. – Yuuki Rin. No suena mal. –

Rin quién no sabía que las chicas estaban mirándolas se quedó sin palabras. ¿Existía la posibilidad de eso? ¿Acaso él la reclamaría como suya en un acto de pasión? ¿Ella lo protegería como él la cuidaba en numerosas ocasiones? Para ella, aquellos sentimientos eran algo nuevo, pero no había duda alguna.

Amaba a Rito.

Quería ser sólo de Rito.

Lo amo. – Dijo Rin mientras jugaba con su falda. – Amo a Yuuki Rito. –

Una sonrisa se formó. Las chicas escucharon aquello y se sintieron felices porque su amiga aceptará aquellos sentimientos. Iban a celebrarlo una vez terminada la cita, pero para eso faltaría mucho.

O tal vez no.

¿Eso es cierto? – Aquella voz apagó la celebración de las chicas. - Kujou-senpai, ¿tú me amas? – Preguntó él mientras sostenía unos barquillos de helado.

Eso no estaba en los planes de ella, eso no estaba en los planes de Saki, ni mucho menos eso estaba en los planes de Rito. ¿Qué debería hacer? ¿Salir corriendo y llorar amargamente el resto del día por aquella acción? ¿Ver cómo Rito le rompe el corazón? ¿Continuar con la cita sabiendo que ambos estarían incomodos?

Tal vez la uno no fuera tan mala opción.

Sí. – Contestó Rin, mirando fijamente al chico. – Yo te amo, Rito. –

Sus piernas temblaban. Ella quería salir corriendo. Sus amigas miraban desde lejos, escuchando atentamente lo que sucedería. Saki no quería reconocerlo, pero era probable que su amiga terminará con el corazón roto.

Yo también. Te amo Rin. –

La chica no podía creer lo que escuchó. ¿Le dijo que le amaba? Las chicas también escucharon aquello.

Sabes, al inicio de todo, yo amaba a Haruna-San más que a nadie. – Comentó el chico mientras le entregaba su helado a la chica quien escuchaba atenta. El hecho de escuchar sobre el amor de Rito por Haruna, provocaba un dolor en su pecho. – Pero después llegó Lala, luego Yami y después las hermanas de Lala. Al inicio sólo me importaba confesarme a Haruna sin importar que. Después llegó Némesis a mi vida y con eso empecé a darme cuenta de algo. –

Las chicas escuchaban atentamente la historia que contaba el chico.

Ustedes empezaron a formar un vínculo conmigo. Cuando Momo me lo contó, yo no deseaba hablar de aquel plan loco que tenía. – Expresó riendo mientras comía un poco de aquel postre. – Pero cuando casi pierdo a Némesis, me di cuenta lo importante que cada una son para mí. Tú eres importante para mí. Yo termine enamorado de ustedes. –

Rin no podía creer lo que escuchó. Las chicas no podían creer lo que escucharon.

Rin soltó su helado, se abalanzó en abrazarlo como si su vida dependiera de eso. Ella ocultó su rostro en el pecho de él.

Rito la abrazo mientras sonreía, ¿quién hubiera dicho que sería feliz así? Lo hubiera negado hace mucho, pero ya no podía hacerlo. Las amaba a cada una.

Mientras tanto a lo lejos Saki y Aya lloraban a mares mirando aquella escena. Tan tierna y emotiva a la vez.

Nuestra pequeña está creciendo. – Expresó Aya mientras se limpiaba sus lágrimas.

Rin… tiene un novio muy lindo. – Agregó Saki mientras se sonaba la nariz.

A lo lejos, en un árbol cercano a ambas, estaban dos chicas entre las ramas mirando la escena y escuchándola con alegría.

Te lo dije princesa Momo, sin intervenir esta vez tú plan está avanzando. – Contestó una sonriente Némesis mientras lamía su helado de manera un poco erótica ante la vista de Momo.

Tienes razón Neme-chan. – Contestó Momo mientras Némesis se quejaba por eso ya que sólo Rito tenía permitido decirle así. – Tal vez tengamos a más miembros en la casa. –