Hola amigos, jaja espero que se la pasen bien en este puente por celebraciones del día del trabajo. El día de hoy les dejo este nuevo capítulo de este hermoso escrito que falta poco para que lo finalice. Sí, ya casi acabamos con esta historia. Aunque este capítulo fue más de relleno, el siguiente es parte del último arco y este si seguirá un orden. Sí desean después veré si hago un fanfic sobre Nana, aunque el lemon tendrá que esperar ya que me cel esta en reparación por la pantalla así que espero en un mes acabarlo.
Bueno, sin más que decir aquí les dejo todo.
¿Para qué quieren a Riko? –
La casa de los Yuuki estaba muy tranquila, salvo por una invitada sorpresa que apareció de repente. Aunque para el hombre de la casa el traerla hacía que perdiera toda su autoestima. Y es que una castaña muy parecida a Rito estaba parada frente a todas desnuda mientras sostenía fuertemente una toalla que le cubría la parte inferior de su anatomía dejando sólo aquel par de pechos expuestos.
Bueno Rito-san, con pecho no te ves tan mal. – Una pervertida Momo mientras se ponía detrás de la castaña para que sus manos tomasen aquellos lindos pechos para masajearlos.
Ah… Momo. – Decía la castaña mientras soltaba unos leves gemidos.
La pelirosa seguía jugando con los pechos de Riko mientras esta se sonrojaba a más no poder.
¡Deja a mi onee-chan en paz! – Un grito sacó los pensamientos pervertidos de Momo quien estaba temblando un poco de miedo. Atrás de ambas estaba Yuuki Mikan, la hermana de Rito e igualmente de la contraparte femenina de este, Riko. – No debes jugar con los pechos de Riko ya que ella no está acostumbrada a eso además de que está mal hacerlo. –
Tiene razón Mikan. – En esos momentos apareció Nana quien estaba cruzada de brazos. – No debes hacerle eso a las personas. –
Lo dicen porque ustedes no tienen pecho. – Respondió Momo sonriendo maliciosamente mientras mostraba el pecho de Riko pasando sus dedos por la suave piel de ella.
Mo… Mo. – Ni la mayor era capaz de detenerla.
Nana y Mikan estaban furiosas ante ese comentario, dolidas en parte, pero más que nada furiosas porque ellas no eran tan agraciadas como Momo o la contraparte femenina de Rito. Las chicas decidieron no matar a Momo por ahora sino salvar a Riko de tan odiosa tortura.
Momo, ¿no debías ir a hablar con mamá? – Nana sabía que su hermana debía contactar con su madre y la princesa amante de Rito quedo pálida. – Te recuerdo que mamá se enteró que trataste de hacer "eso" con Rito cuando estábamos en Deviluke mientras estaba drogado por tú culpa. –
Momo estaba sudando y sus piernas temblaban. De un segundo a otro huyo a su habitación para no dejar que su madre hiciera algo porque simplemente no pudo cumplir la promesa de hablar con ella sobre aquel incidente.
Gracias chicas. – Decía Riko mientras se cubría el pecho.
De nada Rito, digo Riko. – Comentó Nana viendo a la castaña para después abrir sus ojos como platos y sonrojarse a más no poder.
Sí, no pasa nada. – Agregó Mikan para ver a su hermana mientras su boca se abría y sus mejillas se coloraban.
¿Pasa algo? – Preguntó Riko mientras sentía una corriente de aire y su mirada se dirigía a la de las chicas. - Lo siento. – Se disculpó al ver que estaba desnuda para cubrirse con su otra mano.
No, descuida no pasa nada. – Nana estaba más que roja al ver la intimidad de Riko.
Sí, además, era linda. – Mikan se dio cuenta de su error para después negar con su cabeza. – No, me refiero a… bueno yo sólo, mejor me voy a cocinar. –
Ambas chicas decidieron irse a otro lado para no pensar en la vista que tenían de Riko, ya que aun siendo chica era Rito y causaba en ellas el mismo impacto que siendo hombre. Riko soltó un suspira mientras se descubría y tomaba la mojada toalla para subir a la habitación.
Una vez dentro dejo la toalla sobre su cama para ir a su armario para abrirlo. El espejo que tenía le daba una vista hermosa de su cuerpo. Suspiró mientras buscaba algo de ropa que compro tiempo atrás
Vaya, vaya me pareces muy linda así. – De repente unos brazos le abrazaron del cuello mientras sentía una presión en su espalda. – Eres muy linda, Riko. –
Rito vio de quien se trataba, era Némesis quien había entrado al cuarto sin que la viera.
Neme-chan, ¿Ya terminaste la tarea? – Preguntó Riko un poco nerviosa al ver a la morena.
Ya, ahora sigues tú. – El tono lujurioso de Némesis decía mucho. Las manos de ella se deslizaban suavemente hasta la llegar a una zona sensible de Riko. – Siempre he querido saber su Riko es tan buena como Rito. –
Rito sabía que Némesis no se detendría y el hecho de que ella este así le daba
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Némesis estaba arriba de Riko, ambas acostadas en la cama respirando agitadamente.
La próxima vez que le pidas a Momo uno de sus juegos de realidad virtual procura que no sea uno donde nos maten. – Pronunció una cansada Riko quien estaba muy pálida.
No sabía que ese juego era de guerra. Tenía una loli en su portada. – Al igual que Riko, Némesis estaba muy asustada. – La próxima vez se lo pido a Nana, ella tiene juegos más suaves. –
