Mentiras Blancas
Asgard siempre fue el destino que querían alcanzar los nazis, y el conocerlo le dio la razón a Steve, pero su ambiente lo marea, le sienta mal, aunque desconoce el motivo ni qué le está pasando …
…
Capítulo 5
…
El viaje por el Bifrost fue bastante peculiar, para decir lo menos, vagos recuerdos viajaban por su mente mientras lo recorrían, se veía vestido con ropas de batalla, una larga espada y un escudo iban a su espalda mientras iban hacia Vanir o Munspell…
- Bienvenidos, altezas – les dijo Heimdall como recibimiento – Odín, Padre de todo, los espera.
- Si, gracias – le dijo Thor.
- Viajaremos en una de las naves, no creo que nos puedas llevar a los tres con tu martillo – dijo Loki – Sven no está acostumbrado a viajar así ¿verdad?
- Loki, deja de llamarme así – le dijo este – mi nombre es Steve ¿recuerdas?
- Pues aquí eres el príncipe Sven, señor del amanecer.
- Deja a nuestro hermano en paz, Loki, sólo lo incomodas – le dijo Thor caminando hacia la nave – deja que se adapte o sólo le causarás confusiones – arrastró a Gabdo que no dejaba de mirar a Steve con ojos de cachorro.
- Entreguemos a este tipo cuanto antes, me pone nervioso – dijo Loki fastidiado poniéndose entre el hombre y su recobrado hermano, no le gustaba para nada la forma en que lo miraba.
…
El viaje se hizo en silencio y tan pronto como llegaron al palacio fueron recibidos por los guardias que tomaron bajo su custodia a Gabdo, poniendo su magia bajo el estricto control de las esposas y collares capaces de anular su poder casi por completo.
- Oh, Sven, jamás pensé que volvería a verte – le dijo Friga abrazándolo con fuerza al recibirlo – mi niño, ha sido difícil callar tu existencia tanto tiempo.
- Bueno, yo… - intentó responderle – no recuerdo mucho – dijo con tristeza.
- Bueno, eso no es problema – le sonrió ella – vayamos a comer mientras Odín se hace cargo de ese tipo – abrazó a Loki y luego a Thor – me alegro mucho de tener a todos mis hijos en casa, eso se merece un gran banquete.
- ¡Si, un banquete asgardiano! – celebró Thor abrazando a sus hermanos – esto es magnifico, te presentaré a mis amigos y nos beberemos hasta…
- No te vas a emborrachar, Thor – lo amenazó Loki – estoy muy cansado para aguantarte en semejante estado.
- Venga, si vamos a celebrar a nuestro hermano – lo abrazó hacia su pecho – y dime que no te gusta tenerme achispado – le susurró maliciosamente.
- ¡Thor! – lo regañaron su madre y Steve al mismo tiempo.
- El importante aquí es él – lo regaño Loki ruborizado.
- Bueno, trataré de no beber demasiado – fue todo lo que prometió.
- Creo que necesitará que lo cuidemos bien – dijo Steve divertido – vamos.
…
Tony se paseaba por su taller pateando todo aquello que quedara a su alcance, su Steve, su lindo Steve, se había ido con sus queridos hermanos asgardianos, siendo que había dicho que no iba a irse sin él y de todas maneras lo había dejado allí, solito, con el resto de los vengadores y un lío enorme, el Congreso de los Estados Unidos estaba tratando de influir en otras naciones para que se registraran todos los seres con poderes sobrenaturales.
- Esto es serio – le dijo Clint molesto – ¿esto no atenta contra la primera enmienda? Somos ciudadanos libres ¿no?
- Si, lo somos – suspiró Tony – pero están fastidiando mis negocios también como medida de presión.
- No creo que al Cap le agrade firmar algo así – le señaló.
- ¡Steve no está aquí! – dijo pateando una caja lanzando a volar su contenido.
- Calma, Tony, que has tirado los dibujos del Cap – le dijo atrapando los papeles que volaban por todos lados – es un gran artista ¿no crees? – le mostró.
Tony tomó uno de los dibujos y tuvo que admitir que Clint tenía razón, había captado a la perfección las emociones de Thor al admirar a su amado Loki que se estiraba como gato bajo la luz del amanecer. En otro había captado la inquietud de Bruce frente a una computadora, a Natasha con su mirada burlona sobre el propio Clint que apuntaba un blanco distante y a él, con su mirada cansada y ansiosa mientras se comía una dona.
- El verdadero Steve Rogers te ama – le dijo Clint – quien te diga lo contrario es un idiota, Tony, él se quedó contigo pese a que le mentiste al decir que era tu esposo, él creyó ciegamente que lo amabas aún antes de saber la verdad sobre su propia persona, te amó después de descubrirlo y te seguirá amando pese a lo que descubra de su pasado como Sven.
- Él tuvo junto a otro una familia, una que yo no le puedo ofrecer…
- Tony, no creo que eso le importe demasiado – le dijo el arquero – además ¿para qué quiere niños si te tiene a ti? Y por familia, nos tiene a los Vengadores ¿no?
- Si, y dos hermanos bastante particulares – sonrió – gracias, Legolas.
- No digas nada, Nat me va a matar si lo sabe – le dijo y lo dejó solo.
Suspiró y volvió su mirada hacia sus armaduras, quizás fuera hora de mirar algunas mejoras en sus armaduras si quería ayudar a su Cap a vencer a cualquier malo que apareciera por estos lados.
…
Realmente los amigos de Thor eran divertidos, pero bastante molestos, en especial cuando se trataba de importunar a Loki, cosa que lo molestó bastante.
- Necesitan un par de golpes en la cabeza – dijo Steve enojado porque estuvieran molestando al moreno recordando las tantas novias que había tenido el otro rubio – espero que ninguno ostente un cargo de importancia cuando Thor sea rey y Loki su reina – se puso de pie y golpeó levemente la mesa con lo que surgió una serpiente eléctrica – nadie molesta a mi familia.
- Hermano – le dijo Thor divertido de ver la cara de sus amigos – tranquilo.
- Y tú, defiende a tu pareja o te pondré un trueno en donde no te da el sol – lo amenazó molesto – no puedes dejar que lo insulten así ¡Va a ser la madre de tus hijos, por las barbas de Odín! – hizo saltar la serpiente y Thor debió hacerse a un lado del puro susto, pasando a escasos centímetros de su nariz.
- Ya, Sven, no es para tanto – dijo Loki divertido viendo como la serpiente eléctrica perseguía a Frandal por el comedor y luego perseguía a Volstag o a Sig aleatoriamente antes de envolver la pierna de Thor y desaparecer.
- No tengo más poder que ese – dijo Steve molesto – pero vuelven a hacerlo y les aseguro que…
- ¿La madre de los hijos de Thor? – dijo Frandal asimilando las palabras de Steve.
- Thor, ¿dejaste embarazado a Loki? – dijo Volstag asombrado.
- Por eso Odín te dejó casarte con él, lo has deshonrado – le dijo Sig.
- Oh, yo no estoy… - empezó Loki.
- ¿Y qué con eso? – dijo Thor molesto por el cuestionamiento de sus amigos – saben que siempre he amado a Loki con locura ¿no? Solo él es digno de ser la madre de mis hijos.
- ¡Habernos dicho que seremos tíos! – chillaron Volstag y Frandal a un tiempo.
– Esto si es digno de una celebración asgardiana – dijo el rubio y corrieron hacia las cocinas mientras Sig movía la cabeza.
- Par de idiotas – dijo Loki divertido – ¡no estoy embarazado!
- Venga, negarlo no te va a salvar de la Stravauska – le dijo el rubio.
- ¡Esa cosa es asquerosa! – chilló Loki apartándose de la bebida que este insistía en darle de beber – ni siquiera sabes de qué está hecha – se apartó colocándose detrás de Thor.
- Si la vomitas, es señal que estás embarazado – le dijo Sig.
- Claro, como si el nauseabundo olor no me fuera hacer vomitar antes que entré siquiera en mi garganta – dijo el moreno.
- Yo la beberé por ti – dijo Thor divertido – dicen que tiene el mismo efecto si lo bebe el padre…
- A no ser que sea otra la que esté esperando un hijo tuyo – dijo una voz sombría detrás de ellos.
Steve miró al hombre y se le hizo desagradable sobremanera.
- Príncipe Surt, pensé que nunca más iba a tener la desgracia de verte – le dijo Steve poniéndose de pie poniéndose entre el extranjero y sus hermanos.
- ¿Quién demonios permite que un midgariano irrumpa en este palacio?
- Mi padre, Odín – le dijo Thor fastidiado, detestaba al tipo.
- Y no soy un midgariano, al menos no por completo – le dijo Steve cruzando los brazos – soy Sven Odinson, príncipe de Asgard.
- Ah, el celebrado retorno del hijo desaparecido en guerra – siguió este burlón – parece que a los hijos de Odín les gusta jugar a hacerse el muerto. Aunque tú me conoces y yo no sé nada de ti.
- Eras sólo un mocoso antipático cuando te vi la última vez que estuve en tu reino – hizo un gesto – ya eras desagradable en ese tiempo, y eso que apenas alcanzabas a mirar por encima de la mesa.
El príncipe lo miró molesto y vio como Loki era abrazado por Thor, había escuchado que Odín había permitido que se rompiera la tradición asgardiana de evitar la endogamia. Realmente le molestaba eso, él que era primo no había sido siquiera considerado para tener la mano del moreno, y ahora este iba a casarse con ¡SU HERMANO! Realmente Odín tenía mucho preferencialismo por su solcito, como decía su padre.
- Escogiste mal, Loki – le dijo mirando el trago que pretendían darle al moreno.
- Estas equivocado, Surt – le dijo Steve caminando hacia él – yo elegí a Loki para que fuera el consorte de Thor, y aunque se crio como hermano de este, siempre fue educado para ser su igual, alguien que lo ayudara a gobernar mejor – le puso las manos sobre los hombros y lo hizo girar hacia la salida acompañándolo fuera – te lo voy a advertir sólo una vez, no te metas con mis hermanos o conocerás al señor del amanecer, así que ándate con pies de plomo – lo dejó irse.
Thor miró a Steve, se estaba comportando extraño. Recordaba que siempre se preocupaba por todos, a ratos un poco mamá gallina con Tony, pero ahora en Asgard estaba actuando un poco fuera de sus cabales ¿Qué era lo que le pasaba? Y Loki parecía ser el blanco de sus cuidados preferidos.
- Y ese trago horrible debes beberlo primero tú, Frandal – le dijo al rubio que intentaba hacer que el moreno se la bebiera, a lo que este retrocedió de inmediato.
- Estás extraño, hermano – dijo Thor.
- ¿Por qué lo dices, hijo, si Sven siempre ha sido así con la familia? – le dijo Odín abrazando a su hijo mayor – lo hubieses visto cuando empezaste a caminar y lanzar rayos por todos lados…
Thor estaba apoyado en el borde de los faldones de Sven, quien intentaba tomar sus manos para guiarlo al jardín para que jugaran afuera con otros niños de su edad, sólo que el crío, cada vez que se apartaba de sus piernas comenzaba a generar electricidad y espantaba a cualquiera.
- En serio, Thor, si no dejas de hacer berrinches te vas a quedar sin amigos – se agachó a su altura y tomó sus manos – tu hermano está muy grande para jugar algunas cosas de niños ¿sabes? – le acarició la mejilla – debería buscarte un compañero de vida – le sonrió.
- Príncipe Sven, que gusto verlo por estos lugares – dijo un hombre pelirrojo que llevaba consigo a un niño poco mayor que Thor – me pregunto si le permitiría a mi hijo jugar con su pequeña alteza.
- Veamos que nos dice Thor – le dijo señalando al niño. El rubio lo miró intrigado, pero no quería separarse de su hermano – me quedaré cuidándolos un rato, quizás así se anime a jugar.
- Alteza, usted ha de tener cientos de obligaciones en palacio – le dijo el hombre preocupado – no quisiera importunarlo.
- Mi misión, en estos momentos, es cuidar de Thor mientras padre de todo está ocupado con el consejo y Lady Friga está tratando con los mercaderes de Vanir en el muelle – le informó – nunca será una molestia para mí cuidar a los niños, ellos son el futuro de Asgard.
Caminó con ambos niños de la mano y finalmente consiguió llevarlos al centro del jardín, desde allí se podía ver a los guardias aesir practicando con sus armas, por lo que los chicos se acercaron a mirar desde la barrera.
- ¿Dejan que cuides al sol de Asgard cuando ni siquiera fuiste capaz de proteger a tus propios hijos? – escuchó una voz burlona desde atrás – no sé cómo Odín…
El puño de Sven se levantó de forma automática y lo atenazó por la garganta, levantándolo casi medio metro del suelo mientras chispas eléctricas volaban a su alrededor.
- ¡No te atrevas a meterte con mi familia!
Los niños miraban asombrados al joven príncipe, el silencio se hizo, al mismo tiempo, en el campo de entrenamiento, al percibir el ruido de los truenos.
- No… puedes… usar… tu… magia… el… consejo… tu… familia…
- ¡No vuelvas a mencionar a mi familia con tu sucia boca!
- Excelencia, baje al consejero – le decía una voz femenina – el consejo podría castigarle…
- ¿Castigarme? – casi rugió y ella retrocedió al ver el vapor salir del suelo – como se atreven a insultar a mis hijos, retrocedan y pidan disculpas, o conocerán mi furia.
Ella puso la rodilla en tierra sumisamente y Sven sonrió, dejando caer al hombre medio inconsciente al suelo. Su cabello se agitaba en la electricidad que su cuerpo contenía, pero había tomado una tonalidad de fuego y sus ojos, esos que atemorizaban al consejo, eran rojos como sangre.
- ¿Sven? – dijo Thor preocupado tocando su pierna. Se volvió hacia él y puso su mano en el suelo, con lo que la electricidad lo abandonó y volvió a la normalidad.
- No te asustes, rayito de sol, yo te cuidaré tanto como pueda – lo abrazó.
…
Loki miró a Steve, desde temprano había visto que vigilaba con ojo de lince a Thor y cuando este le recriminaba algo, sólo sonreía con tristeza.
- Me perdí toda tu infancia, rayito de sol – le dijo y los dejó a solas.
Y es que se habría retorcido de la risa por el apodo de su hermano si no hubiese visto su mirada cristalizada, como si en cualquier momento fuese a romper en llanto, ya antes había visto esa mirada tan dolida, aunque le costaba asociarla con un guerrero asgardiano de su talla.
- Pensaba que nunca volveríamos a tener la desgracia de tenerlo en la corte – dijo uno de los consejeros al verlos mientras salían de la sala de reuniones.
Odín se volvió molesto, los consejeros habían estado fastidiando por lo del enlace de sus hijos toda la reunión, y aunque no les había dado cabida, seguían por el mismo camino, pero ahora ¿a cuál de sus hijos se refería?
Pero antes de que nadie pudiera hacer nada, Steve, dominado por el poder de Sven, había levantado al hablador en un puño por el cuello.
- Atrevete a repetirlo – le dijo mientras la electricidad inundaba su cuerpo y su aspecto cambiaba claramente.
- Príncipe Sven, no tiene derecho a tratar así a un consejero…
- Silencio – gruñó furioso y el vapor rodeó al hombre convirtiéndolo en cenizas.
Thor y Loki lo miraron asombrados, no se habían esperado eso del rubio, al parecer Sven era terriblemente poderoso, pero bastaba poco para que perdiera la paciencia. Pero Steve no era así, habían visto a Tony picarlo y fastidiarlo hasta que el castaño se cansaba; Clint muchas veces ponía su paciencia a prueba y hasta ellos daban fe de lo apacible que era Steve ¿qué le pasaba?
- No fastidies ni a mi rayito de sol ni a mi foquita o serás el siguiente – le dijo lanzándolo al fondo del pasillo de un lanzamiento violento antes de volverse hacia padre de todo, poner la rodilla en tierra, su diestra en el suelo y perder la transformación – lo siento, padre, no pude evitarlo.
- Hijo, debes dejar de ser tan sobreprotector – le dijo poniendo su mano en el hombro – vayan a entrenar un rato con las tropas.
- ¡¿Rayito de sol?! – chilló Thor molesto.
- ¡¿Foquita?! – chillo Loki escandalizado y furioso siguiendo a Steve por el pasillo.
- Oye, no puedes llamarnos así delante de nadie – se quejó Thor – ya bastante tuve cuando pequeño con que me llamaran "sol de Asgard" como para que ahora se burlen de mi por ser un "rayito de sol".
- Oye, eso no es nada, yo no voy a ser tu "foquita" – dijo Loki quien echaba chipas verdes – escúchanos, al menos, Steve – le reclamó.
- Lo siento, chicos – se volvió y vio que Odín los había dejado solos – vengan conmigo y entenderán todo – los abrazó a ambos y los llevó a una habitación a la que nunca habían entrado – este lugar está lleno de mis recuerdos más queridos.
Thor miró una manta dorada que descansaba en lo que parecía ser una cunita.
- Mis gemelos, Erick y Arlick – dijo tocando la seda – dos ángeles rubios como el sol, mi gran alegría pero el motivo por el cual los perdí – las lágrimas corrían por su rostro – Steel nunca me creyó que eran suyos, pero me los quitó igual.
- ¿Steel? – repitió Loki.
- Mi pareja – asintió – era un celta de ojos verdes y cabello negro como el carbón, decía que si fuesen suyos se parecerían a él, pero mi sangre aesir era más fuerte que la suya – se limpió las lágrimas – los amaba tanto, que, para que no los matara, dejé que se los llevara lejos y se los entregara a un brujo para que entrenara su magia, nunca supe de ellos, hasta…
- ¿Y esta otra? – interrumpió Loki queriendo borrar su tristeza.
- Ah, esa es de Thor – se acercó a ella – yo estaba bastante mal cuando nació mi rayito de sol – sonrió al ver que el rubio se erizaba – para mí él fue la luz que me permitió salir de la depresión asgardiana.
- ¿Esa que te hace engordar? – dijo Loki divertido.
- No, esa tiene vuelta, lloras, te acuerdas de tus seres amados, pero llega un momento en que el dolor te fortalece y consigues levantarte. No, yo caí en la mala, en esa en la que, comas lo que comas, adelgazas, te quedas sin fuerzas, pierdes el control de lo que haces ante cualquier estímulo…
- ¿Cómo lo que pasó con los consejeros?
- Si, lo mandé un rato de paseo al infierno, como para la hora de comer estará de vuelta, si ha sobrevivido – dijo apesadumbrado – no creo que a la diosa de la muerte le agrade, de todas maneras, su visita.
- ¿Y por qué no usaste ese poder con Gabdo?
- No lo controlo, sólo sale a flote con mis instintos maternales – se encogió de hombros – si hubiese atacado a uno de ustedes, tal vez hubiese podido liberarlo un poco, pero creo que es Asgard la que ha afectado mis fuerzas.
- Y esta otra – dijo Thor tocando una manta blanca, pero con un suave pelaje.
- Esa es de Loki – la tocó – parecía una foquita envuelto en ella, era tan lindo.
- Demonios, ni se te ocurra repetir eso – dijo el moreno.
- Cuida tu lengua – lo regañó divertido.
- ¿Y esta? – dijo Loki tocando una manta dorada.
Steve retrocedió, no quería ese recuerdo ¿por qué estaba allí? Dolía, dolía mucho, le quemaba…
- Mi hijo menor - las lágrimas comenzaron a correr como ríos – Steel me golpeó, me atacó con sus guerreros celtas cuando estábamos en el campamento de Norð Vegri, allí donde estaba con mis otros hijos custodiando a mi familia humana, mi abuelo acababa de fallecer y no había varón que lo sucediera, mi clan estaba deliberando acerca si yo tomaba su lugar cuando ellos aparecieron, luché con todas mis fuerzas por salvarlos, pero eran demasiados, mataron a casi todos mis guerreros, por lo que, por salvar a las mujeres y los demás niños del clan, me entregué – movió la cabeza – Steel estaba furioso, pero dejó que el resto se fuera, no querían, pero había un guerrero oculto entre ellas y salieron hacia el sur.
- Hermano, deja de recordar – dijo Loki.
- Steel vio a los niños, quienes se aferraban a mis piernas y perdió el control. Ellos eran dos copias de mí. Me gritaba mientras yo intentaba mantenerlos a salvo. Ordenó a sus brujos que se los llevaran, me prometió que si yo hacía lo que él quería, ellos vivirían. Le creí y los dejé partir con todo el dolor de mi alma – se sentó en el suelo – entonces el volcó su furia animal contra mí, usó su lanza y perforó mi estómago un poco más arriba de donde estaba gestándose mi hijo.
- Imbécil ¿no sabía que podías gestar?
- Gabdo había hecho que él me viera como un fenómeno, una especie de monstruo que traería graves maldiciones a quien se enlazara conmigo.
- Espero que padre lo mande al tártaro – dijo Loki.
- Steel se entretuvo abusando de mí, haciéndome heridas que poco a poco me drenaban la vida, yo lo único que podía hacer era concentrar mi magia en evitar que mi hijo muriera, mientras padre llegaba – suspiró – los aesir llegaron y Odín enfureció sobremanera al verme en ese estado…
"Te entregué a mi hijo para que lo cuidaras, midgariano – le dijo al moreno – no te lo merecías entonces, y menos ahora – lo agarró por el cuello – te mereces con creces el lago de fuego y azufre, allá irás, desgraciado.
Steel desapareció de las manos de padre de todo y se volvió hacia su hijo, quien permanecía inerte, atravesado por una lanza en el centro del vientre.
Levantó sus tropas, tomó al herido y lo llevó de regreso a Asgard…"
- Mis heridas eran demasiadas, las señales de abuso tan profundas, y la pérdida de sangre tanta que sólo pude emitir un rugido de dolor, uno que destruyó un sol, al tiempo que el corazón de mi bebé no nato dejaba de latir en mis entrañas – sollozó con fuerza – Friga hizo hasta lo imposible, pero el bebé estaba muerto cuando salió de mis entrañas, y esa iba a ser su colcha.
Thor se agachó junto a Steve y lo abrazó, estaba generando tanta energía que iba a llamar una terrible tormenta sobre Asgard, bien lo sabía porque él era capaz de hacer lo mismo, y destruiría todo a su paso con su dolor.
-Steve, por favor, no lo dejes ganar, ahora tienes a Tony – lo abrazó contra su hombro – hermano, seguramente tus otros hijos llevaron una buena vida.
- Yo puedo averiguar que fue de ellos – le dijo Loki colocándose a su lado abrazando a ambos rubios, debían calmarse ambos, una tormenta de los dos sería de proporciones épicas, y le daría la excusa perfecta a esos vejetes del consejo, para echar, al menos, a uno de los rubios, aunque sospechaba que el paseo por el infierno ya le había anotado un punto a Steve.
- Lo siento – se enderezó un poco – parece que Asgard me está afectando demasiado, no quería ponerme así – se puso de pie – Lady Friga dijo que había visita de algunos príncipes de otros reinos esta tarde, habrá que estar presentables ¿no creen?
- Steve – le dijo Loki pero no insistió, ya conseguiría esos recuerdos para buscar los niños – tenemos que ir con los sastres a buscar el traje adecuado.
- Vamos, que Odín de todas maneras se va a enfadar porque nos mandó a entrenar con las tropas y nos fuimos para otro lado.
- Padre no se va a enojar contigo – dijo Loki restándole importancia.
…
Estaban en el salón de los trajes mirando las ropas que iban a portar esa noche cuando Sven volvió a posesionarse de Steve, Loki lo notaba por el cambio del color de pelo, la postura rígida que tomaba y la forma en que apretaba los dientes cuando alguien los miraba de forma extraña.
El sastre real parecía haber sentido esa tensión eléctrica en el aire, su magia lo protegía, se dijo Loki, y había dejado todos los trajes que tenía a libre disposición de sus altezas reales.
- A mi me gustan estos dos – dijo tomando dos verdes ligeramente diferentes.
- Siempre te cargas con el verde, Loki, y son iguales ¿para qué quieres más?
- Y tú vas por el negro y el dorado, rayito de sol – le dijo molesto.
- No, ninguno usará esos colores esta noche – dijo Steve terminantemente y comenzó a mover los trajes con magia.
Loki había visto a los maestros hechiceros hacer esa transformación y manipulación perfecta de la materia que hacía el rubio, combinaba colores, extendía o encogía telas, manipulaba metales cual artesano, colocaba o quitaba joyas aquí y allá, pero nunca se había visto siendo usado como maniquí.
- ¡Me estás mareando! – dijo Thor a su lado y el moreno se percató que no era el único que era maniquí del rubio, que en ese momento se detuvo en su carrusel creativo.
- Lo siento, hacía mucho que no hacía algo así – sonrió complacido – creo que he encontrado los atuendos perfectos para mis hermosos niños – separó el resto de los trajes y atrajo hacia ellos los enormes espejos del fondo de la sala – véanse.
Loki miró primero a Thor y se quedó boquiabierto, ¡parecía un ángel vestido en blanco, dorado y plata! Incluso Steve se había dado el lujo de peinarlo de tal manera que su cabello parecía un aura de rayos de sol.
- Si, se ven geniales – dijo sonriendo divertido, sabía que no se miraban ellos mismos, estaban embelesados mirándose el uno al otro – soy fantástico.
- Dale, Tony Stark – le dijo Loki sarcástico rompiendo el momento y la burbuja.
Steve se rio y movió la cabeza, el moreno tenía razón, su castaño diría algo así.
- Si él estuviera aquí, seguro conseguiría quitarle el aliento – suspiró y movió la cabeza – me llevaré algunos de estos y me luciré delante de él, de seguro lo único que piensa es en cómo me la va a quitar después – se rio.
- ¿Por qué lo dices? – dijo Loki divertido.
- Bueno – se ruborizó – quiso que posara para él con el uniforme completo y dijo… dijo que no se me marcaba la ropa interior… - se ruborizó aún más – y le respondí que no llevaba nada bajo el uniforme – se cubrió la cara y se echó a reir – gritaba como loco "¿Y andas luchando desnudo?" por todo el laboratorio, Bruce y Clint no sabían si reírse o echarse a llorar, Nat hizo lo primero.
- ¿Qué hizo Tony?
- Después que se calmó un poco, dijo que iba a buscar un uniforme que no me expusiera tanto porque lo que había debajo sólo era suyo, y después, cuando nos quedamos solos – se volvió a ruborizar – quiso quitármelo pero no pudo.
- Pobre Tony – se rio Thor, él había notado que el traje tenía una abertura en el hombro – pero de seguro lo resolvió ¿no?
- No, aún anda buscando la forma, porque yo me lo quité y le mostré que no mentía, creo que a Tony por poco no le da un infarto esa vez.
- Eres tremendo, Steve – dijo Loki riendo.
…
El salón solemne estaba lleno de gente, al menos eso le había dicho Frandal a la pasada cuando lo vieron en el segundo piso, al parecer la realeza de la mayoría de los nueve reinos estaba allí para ver a los príncipes de Asgard.
- Ni que fuéramos pieza de exposición en un museo – dijo Steve cruzándose de brazos – espero poder controlarme.
- Vamos, no escuches a los idiotas, es fácil – dijo Loki.
- Loki es todo un experto – dijo Thor orgulloso sin darse cuenta que Loki lo picaba.
- Supongo, ha vivido mucho tiempo aquí – asintió.
Loki abrió la boca para decir algo, pero prefirió callar ¿ninguno lo entendió? Pero no alcanzó a decir nada porque una voz potente anunciaba la presencia en el salón de los tres hijos de Odín.
Quien estaba dentro del salón quedó deslumbrado por la luz que emitían los tres príncipes, dos rubios y uno moreno, vestidos de color ceremonial, dando por ciertos los rumores de que los hijos de Odín se unían en matrimonio esa noche. Pero lo que más llamaba la atención era el otro rubio que se mantenía entre los contrayentes en dorado y azul, haciendo destacar que no era heredero, pero sí dueño de un gran poder.
- Sven, señor del amanecer, Hijo de Odín – dijo el presentador.
Steve sonrió amablemente y se acercó a rendir sus respetos a la reina, con una gracia y caballerosidad que hizo que muchas damas suspiraran por él. Se enderezó y le entregó una sonrisa tan deslumbrante que varias damas se desmayaron.
- Tony se enfadaría mucho si lo viera – dijo Loki acercándose también a su madre, seguido por Thor que no alcanzó a responderle cuando vieron que en medio de la gente se producía un alboroto – hablando del rey de Roma…
- Padre, trajiste a mis amigos – dijo Thor sorprendido al reconocer no sólo a Tony, sino también a Clint, a Natasha y a Bruce.
- Gracias, padre – dijo Steve y se dirigió hacia ellos, su Tony estaba allí…
Pero escuchó los murmullos a su alrededor, todos ellos referidos a la presencia de los humanos, muchos con mala intención, señalando lo bajo que estaba cayendo Odín permitiendo que sus hijos se relacionaran así entre ellos y más encima con esa especie tan insignificante.
Steve podía ser paciente, pero allí estaba Sven bajo la superficie, quien se volteó hacia uno de los incautos y le plantó cara, hecho una fiera.
- Nunca, jamás, te atrevas a insultar a los míos – le dijo levantándolo del cuello.
El resto de los vengadores lo miró, impresionados por su ira y el cambio drástico que había tenido en un giro, se podía decir que era casi como Hulk. Y miraron a Bruce, que luchaba por mantener la calma.
- Sven, bájalo – le pidió Odín.
- Se escuda en el gentío para insultarte, padre – le dijo dejándolo caer.
- Hijo, no es momento para eso.
- Steve – dijo Tony poniendo su mano en el brazo de su pareja tratando de calmarlo – estamos aquí, ¿qué nos importa lo que este diga?
- Por ti y por padre, lo pasaré por alto – dijo respirando profundo – después de todo, esta noche es el enlace entre Thor y Loki, no es tiempo de peleas – tomó su mano y la besó – vengan, hay un lugar especial para ustedes a nuestro lado.
Tony miró lo extraño que estaba Steve ¿o era Sven? Bueno, eran el mismo ¿no? Estaba confundido, no se veían iguales. Este tipo tenía desplantes mundanos, peores que los suyos, coqueto desde adentro, con una mirada y una sonrisa arrolladora – no que Steve no lo desarmara con una de ellas – pero esta estaba cargada de promesas oscuras y ardientes que su tímido capitán jamás le habría lanzado ni en sus mejores sueños.
Y es que la ropa le sentaba de maravillas, acentuaba el color de su cabello, que parecía de oro, y el color de sus ojos, de un azul cielo tan profundo que lo dejaba sin aliento cuando sus miradas se cruzaban, esa sonrisa tan perfecta que estaba seguro no iba a llegar al final de la noche sin haberla besado.
Y ni había mirado la ceremonia – ya la verían después porque la estaba grabando – por mirar a Steve, quien le guiñaba un ojo cada vez que lo descubría espiándolo, que le tomaba la mano y apretaba sus dedos.
En el banquete – si Thor comía como un regimiento, era quedarse corto – todos se repartieron por el salón, pero Steve lo llevó a un rincón y lo besó hasta dejarlo sin aliento. Cuando se separaron notó a un ruborizado rubio que buscaba que nadie los viera. Al menos tenía de vuelta a su capitán.
- Lo siento, Sven es un poco como Hulk, pero sólo quiere protegerme.
- Creo que ambos son peligrosos – le dijo separándose un poco.
- Y eso que no lo has visto acción – movió la cabeza – todo esto es obra suya, amedrenta a todos, aunque siento que no tiene mucho tiempo, que algo malo va a reventar y que me está preparando para eso.
- ¿Cuáles son sus poderes?
- Tiene los poderes de Thor, pero puede hacer magia como Loki, generar imágenes con su mente tal como hacen tus hologramas, manipular la materia y con su rugido puede mandar a muchos, literalmente, al infierno.
- Ese poder me gusta – dijo Tony divertido mientras regresaban a la mesa.
- Hay algo más, Tony – dijo ruborizado – Sven tiene, como Loki, la capacidad de ser madre, por lo cual yo también puedo hacerlo.
- ¡¿En serio?! – dijo sorprendido pero feliz.
- No es el momento, pero ya te contaré su historia – se sentó junto a Loki que movía la cabeza divertido por las anécdotas que contaba el anciano a su lado.
- ¿Y Thor?
- Se lo llevaron para preparar la prueba de vigor.
- Apronta tu trasero, niño – le dijo Steve y se puso rojo ocultando la cara entre sus manos al recibir de Sven de lo que se trababa esa prueba.
- ¿Eh? – dijo el moreno y el castaño escandalizado.
- Suscitat mortuos, están bañando al pobre Thor con esa poción para asegurarse que haya descendencia de Odín esta misma noche en tus entrañas.
- No estoy en mi tiempo – le dijo Loki preocupado.
- La poción hace el trabajo "sucio" por así llamarlo.
- ¿Un afrodisiaco? – dijo Bruce preocupado
- Más que eso, generará que Loki entre en celo y llame a Thor a cubrirlo hasta que los dos… - se ruborizó – y bueno, Thor ha bebido ya bastante aguamiel asgardiana, así que la potencia…
- Mejor huir – dijo Loki asustado. Thor, medio borracho era peligroso para su retaguardia, con eso sería…
- No puede huir, acaba de entrar – le dijo Clint.
Y el impacto en los sentidos de Loki fue total, entró como en trance y casi corrió a besar a su consorte.
- Mejor los pongo en un lugar seguro – dijo Steve y activó la magia de Sven.
Tony se removió inquieto, pero no dijo nada, aquello parecía de lo más excitante, casi se podía imaginar haciendo cosas con su Steve en un lugar secreto, los dos cubiertos de sudor…
- Basta, Tony – le dijo Steve ruborizado, las imágenes que tenía en la mente el castaño comenzaban a afectarlo.
- ¿Qué? No es pecado imaginar las cosas que deseas ¿verdad?
Steve agitó la cabeza tratando de romper la sintonía con Tony, pero no podía, porque el castaño tenía razón, él también quería algo parecido.
- Hay mucha tensión en el ambiente – dijo Odín mirando al hijo que aún estaba en el salón – ¿por qué no te llevas a tu esposo y le muestras tus habitaciones? El resto ya sabe dónde se van a alojar mientras permanezcan en el castillo, vete tranquilo.
Steve se ruborizó totalmente ante la insinuación de su padre, pero obedeció, tendiéndole su mano a Tony, quien sonrió complacido. Al fin de cuentas, algo bueno salía del secuestro de los asgardianos – se los había robado prácticamente de la Tierra esa mañana – el disfrutar de su esposo como se debía, y sin incordios que los interrumpieran.
…
Gabdo miró el lugar y se enfrentó a ella una vez más, la última vez que se vieron las caras fue cuando le entregó la vida del hijo de su querido Sven ¿Quién quería un engendro así? Ya bastante había con los otros bastardos.
- Veo que has vuelto a caer por aquí, Gabdo – le dijo la diosa de la muerte con voz helada y tétrica – y supongo que al fin has encontrado a Sven y te ha enviado de vuelta por aquí ¿no?
- Sven ha vuelto a nacer – le dijo – pero ahora tiene aliados dentro de la casa de Odín, dos hermanos que reemplazan a sus engendros.
- Ese fue tu error, no debiste despertar los instintos maternales de Sven – le dijo burlona – has hecho que los reemplazara con dos dioses, por el último murió y por ellos ha vuelto a nacer, si Thor no hubiese ido a Midgar, tal vez hubiese dormido en el hielo por muchos años más, pero su presencia provocó su despertar.
- El sol de Asgard – dijo fastidiado.
- No, la luz del amanecer de Sven.
- Debemos deshacernos de él, entonces.
- ¿Será posible? – le dijo burlona – sería mucho más fácil si Sven estuviera muerto o enterrado en el hielo, pero con sus instintos despiertos, al menor atisbo de un ataque a cualquiera de su familia, se liberará el sello, Sven recobrará toda su magia y ya nadie podrá someterlo, ni siquiera Odín.
- ¿Qué quieres decir? El consejo de los 9 reinos bloqueó sus poderes después que murió su hijo menor y destruyó todo un sistema solar de un grito.
- Sven estaba sellado, pero cuando murió y encarnó en otro cuerpo siglos después, el sello no migró con él, el nuevo Sven no tiene el sello y él tiene todo su poder, no bajo control, pero lo tiene.
- Y es más hermoso que antes – suspiró.
- Sven nunca será tuyo – le dijo burlona y abrió un camino oscuro que el cambia formas debió seguir, sólo le quedaba obtener un nuevo pacto con ella, después de todo, Thanos también quería algo de Asgard, y había otras maneras de apropiarse de Sven, tal vez desatando otros poderes…
…
Continuará…
…
Lo siento, realmente lo siento, me desmadré.
No puedo con el lemon, se me está alargando demasiado el capítulo, y es que se merece el Thorki y el Stony, pero realmente no pude, no pude.
Les dejo el capítulo y espero sus comentarios.
Ah, y pronto volveré al tema principal, o eso espero.
Shio Zhang.
