Hola amigos, espero que tengan un buen fin de semana y también un inicio de semana. El día de hoy les traigo el siguiente capítulo de este fanfic. Agradezco a nadaoriginal por tomarse la molestia de leer mis comentarios en su fanfic y tal parece que saco teorías locas como las del maestro Apolo1138. Bueno, agradezco a los demás por comentar este fanfic que de hecho jamás pensé que les agradaría ya que no soy muy bueno en estas cosas. Sin más que agregar les dejo el capítulo de hoy.
Revelación: Mikan II
¿Puede que toda tu vida pierda sentido por un secreto? ¿Puede que todo lo que hayas vivido no sea más que una mentira?
Los padres de Mikan y de Rito estaban presentes en la sala viendo a sus dos hijos. Los vieron crecer desde que eran pequeños y los vieron vivir juntos madurando ambos a la vez que creaban recuerdos entre los dos. Ringo miraba con amor a sus dos retoños que ya habían crecido.
Saibai por su lado a pesar de querer ser fuerte sabían que este día llegaría y no estaba listo aún para aceptarlo, pero debía de hacerlo. Rito, su hijo, su primogénito estaba feliz con lo que la vida le ha traído y junto a Mikan crecieron juntos en la misma casa que ahora compartían junto al resto de las chicas.
Ringo no pudo evitar soltar una lágrima mientras veía a sus dos hijos causándoles una preocupación a ambos.
¿Sucede algo mamá? – Preguntó Mikan con preocupación en su voz.
No, no es nada. – Respondió la castaña de cabello claro como el de Rito mientras se limpiaba sus ojos. – Sólo recordaba viejos tiempos. –
El padre de ambos sabía de lo que hablaba su esposa y no pudo evitar que viejos recuerdos lo invadieran.
"Papá esta algo extraño." – Pensaba Momo quien junto a las demás chicas espiaban desde la cocina la conversación de la familia Yuuki. – Rito. –
Nana por su lado estaba igual de preocupada por Rito como por Mikan. Era extraño que los padres de ambos aparecieran, pero lo era aún más con esta atmosfera de tensión.
"Mikan, Rito, espero que no sea nada malo." – Pensó la princesa de coletas.
Las preocupaciones de Nana eran evidentes para Lala quien sólo estaba callada junto a Némesis escuchando la conversación.
Rito, te has convertido en un gran hombre. – Empezó a hablar el mangaka mirando a su hijo con una mirada llena de orgullo. – Lo que me ha contado Zastin sobre ti es impresionante. Me cuesta creer que mi hijo será el próximo Rey de la Galaxia. –
Ringo escuchaba lo que su esposo tenía que decir mientras veía como Rito se sonrojaba apenado.
Sé que salvaste a Némesis de morir, te interpusiste entre ella y la voluntad de Gid-sama. – Las palabras llenas de respeto de parte de su padre asombraban a Rito y a las chicas ya que esto no era común de parte de él. – A partir de ahora y lo que hagas tienes mi apoyo. –
Rito al oír eso se sintió feliz, sabía que su padre tenía conocimiento del plan de Momo, pero ahora tenía el apoyo de él. Pero sus ojos pasaron a los de su madre quien tenía una mirada un poco más triste.
Pero eso no es por lo que venían, ¿verdad? – Preguntó el castaño mirando seriamente a sus padres.
Tienes razón. – Tomo ahora la palabra la madre de Rito. – Hay algo que debemos de decirles a ambos. –
Mikan como Rito se miraron confundidos.
Por favor, prometan que lo que pase en este momento no cambiará nada. – Las palabras de su madre llegaban a tocar los corazones de ambos quienes dieron un sí. – Gracias. –
Mikan, mi niña. – Comenzó Ringo a hablar.
Las chicas quienes escuchaban todo desde la cocina no pudieron evitar oír lo que se avecinaba. Las chicas escuchaban cada palabra que salía de la voz de la madre de Rito y de Mikan. Momo no pudo evitar llorar; aquello, aunque ajeno a ella en su totalidad le causaba un gran dolor.
Nana no podía creer lo que escuchaba. Ni si quiera en sus más remotos pensamientos cruzo esa idea.
Lala junto a Némesis estaban algo tristes, pero mantenían una postura seria respecto a lo que los padres de Rito acaban de revelar. ¿Cómo era posible que después de 14 años lo revelaran? Se sentían algo enojadas por dentro, pero sabían que era por algo.
Mamá. –
Mikan estaba llorando. Sus ojos estaban llenos de lágrimas al escuchar la noticia que le dijo su madre.
Lo siento Mikan, no pude decírtelo antes. – Ringo trataba de mantener la calma, pero ella no podía soportar la idea de hacer llorar a su hija. – Lo lamento. –
Rito miraba impresionado a las dos mujeres, él tampoco salía de su asombro por tal revelación. Decidió abrazar a Mikan quien rompió en llanto para ocultar su rostro en el pecho de Rito.
Lo siento hijo. – Dijo Saibai quien no tenía el valor para mirarle a los ojos. – Lo siento. –
Y su padre también rompió en llanto.
Rito no podía comprenderlo, no podía si quiera pensar en eso. La persona que era tu hermana resultó que jamás tuvo relación contigo. La persona con la que creciste resultó que jamás fue tu hermana a la que cuidaste con tanto cariño.
Mikan… ¿no es mi hermana? – Preguntó él quien no podía creerlo aún.
No, ella no es hija nuestra. – Contestó el padre como pudo escuchando los sollozos de quien era su apreciada niña. – A ella la adoptamos después de un accidente que tuvo su madre. –
Rito hasta ese momento no había soltado lágrima alguna. Él se negaba a creer que su hermana no era realmente su hermana; el dolor de las palabras de su padre sobre su hermana le herían. ¿Qué podía hacer en estos momentos?
¿Por qué no lo es? – Decía él mientras seguía abrazando a Mikan quien no paraba de llorar.
¡Porque tú madrina los protegió! – Grito la madre mientras caía al suelo llorando y sintiéndose la peor persona del mundo al ocultarle tal verdad a ambos. – Tú madrina los protegió mientras tú padre y yo estábamos en una cena, ella los estaba cuidando. –
Rito al escuchar eso tuvo un ligero recuerdo sobre una hermosa persona.
Hola Rito-chan, ¿quieres jugar? – Decía una bella dama mientras su rostro era iluminado por los rayos del sol. – Sé que un día serás un Rito-chan muy lindo y apuesto. –
¿Quieres un helado? – La hermosa mujer era como Mikan.
Y finalmente una lágrima descendió por su mejilla derecha. Los ojos de él estaban llenándose de lágrimas al revivir tal recuerdo.
La recuerdo. – Dijo él mientras veía a su padre. – Recuerdo a mi madrina. –
Ella se llama Alice Gate, era una compañera mía cuando trabaje en Estados Unidos. – Decía Ringo mientras se limpiaba las lágrimas al recordar a su vieja amiga. – Ella era alegre y sobre todo veía que el futuro era algo que no estaba escrito en su vida. –
Alice nació en Estados Unidos, pero se mudó a Japón después de conocer a tu madre. – Saibai recordaba mucho a la castaña con aprecio. – En ese momento nos llegó la noticia de que íbamos a tener un hijo. –
Rito miro la pequeña sonrisa formada en los rostros de sus padres.
Alice estaba más que feliz de escuchar la noticia y me regañaba constantemente por trabajar. – Dijo la madre mientras recuerdos hermosos regresaban a su mente. – Ella era una gran compañera y una gran amiga. Alice deseo ser tu madrina y así lo hizo cuando naciste. –
Mikan aun llorando escuchaba todo lo que sus padres decían.
Ella nos ayudaba a cuidarte debido a nuestros trabajos. – Cada palabra que salía por el recuerdo de Alice iluminaba con una sonrisa el rostro del mangaka. – No había ni un solo día donde ella no hablara de lo lindo que eras y como te comportabas. –
Ella era linda. – Decía Rito mientras su mente poco a poco le regresaba los recuerdos de su adorada madrina.
Ella a los cuatro años nos dio la noticia de que esperaba un bebé. – Ringo en ese momento lloró nuevamente. – Y yo sería la madrina de ella y así fue. Yo estuve en todo momento con ella. –
El padre de Rito decidió callar en ese momento. Esta parte era una de las que más odiaba en su vida y que no quería recordar jamás.
¿Quién fue mi papá? –
Todos los presentes escucharon la pregunta de una muy dolida Mikan que seguía abrazada a Rito. Los ojos de la chica estaban un poco rojos e hinchados por tanto llorar; su respiración era algo agitada además de que temblaba. Rito la abrazo un poco más mientras le daba un beso en la frente.
Ringo miró el suelo mientras que el padre de Rito sólo apretaba sus puños.
No lo sabemos, él simplemente se marchó diciendo que no quería saber nada de Alice ni de ti. – Con mucho dolor tuvo que revelarlo a Mikan quien vio la manera en la que estaba su padre o mejor dicho el padre de Rito. – Sólo se largó, yo lo odio por eso. –
Ella estaba muy feliz de tenerte, Mikan. – Ringo se levantó de su lugar y camino hasta donde estaba su hija, porque eso era y siempre sería sin importar que. – Ella disfrutaba cuidarte y estar junto a Rito. Para Alice, ambos eran un bello regalo que nos concedió la vida. –
Nuevas lágrimas se formaron en los ojos de Mikan quien se separó de Rito para abrazar a su madre.
No le importaba para nada si no era su verdadera madre, ella la quería de todas formas.
Mamá. – Decía Mikan entre sollozos mientras buscaba el consuelo de la castaña. – Te amo. –
Yo también te amo mi amor. – Dijo Ringo para darle un fuerte abrazo, así como un dulce beso en su frente. – Te amo Mikan. –
Rito junto a su padre veía la escena de madre e hija, pero ambos sabían que esto apenas era el comienzo.
Padre. – Llamó Rito para ver a su padre seriamente. – Necesito hablar contigo después. –
El mayor asintió, sabía que desde ahora no habría más secretos entre ambos y al final debería de contarle que le sucedió a la madre de Mikan. Rito sabía que ahora Mikan estaría muy afligida por todo esto y sería su deber cuidar de ella.
Mikan. – Dijo él viendo a su hermana llorar. – "No importa que no seas mi hermana, yo te cuidare como tal." –
Espero que les haya gustado el capítulo. Aquí finaliza el capítulo de dos partes que habla sobre nuestra querida castaña. Sé que unos ya sabían de lo que se venía, pero este capítulo va a repercutir un poco en la conducta de los demás en los capítulos que vienen. Sin más que decir me despido.
