Ha pasado tiempo desde la última vez que actualice, pero esta vez les vengo con otro capítulo de esta historia. Si bien, la parte de Mikan era muy notoria, espero que les haya gustado como la situación se manejo. El arco de Mikan, por así decirlo, enlazará mucho al final de la historia y puesto que casi llegamos al final, sólo quiero que me digan que les ha parecido este fanfic.

Bueno, sin mucho que decir. Les dejo con este capítulo.


Te quiero Mikan

Era un día lluvioso, habían pasado muchas cosas en los últimos días en la residencia Yuuki. Las cosas estaban un poco tristes en el lugar, sobre todo para la joven que siempre creyó que era hermana de Rito Yuuki.

Rito se encontraba en la cocina junto a Haruna quien al saber la noticia regreso a la casa de los Yuuki a fin de poder estar junto a Rito y Mikan en un momento como este.

¿Mikan sigue dormida? – Preguntó Haruna mientras cortaba unas verduras.

Sí, sólo se levanta para ir al baño y comer. No sale de la habitación. – Respondió el castaño mientras prendía la estufa y ponía una olla con agua para que hirviera. – No me gusta verla de esa manera, se supone que ella… -

El castaño apretó fuertemente sus puños mientras la ira de a impotencia regresaba.

Rito, tú siempre serás el hermano de ella. – Comentó Haruna mientras dejaba lo que estaba haciendo para abrazar a Rito por detrás. – Ella te ama, sé que esto es duro y creo firmemente en que tu podrás ayudarla. –

La peli azul se acurruco calmadamente en la espalda del chico quien al sentir el abrazo junto a las palabras de su novia.

Ella tenía razón.

Deberías de ir a ver cómo está Némesis, ella también está preocupada con todo esto. – Haruna soltó a Rito después de esto y le dio un beso en su mejilla. – Sé qué harás lo correcto Yuuki-kun. –

Rito sonrió por eso. No importaba que hayan aceptado ser novias de él, muy poco han cambiado y eso le gustaba.

Aun siendo diferente, todo estaba igual.

Bueno, iré a ver a Neme-chan, pero regresaré para estar junto a ti. – Le respondió Rito con una mirada llena de felicidad que su novia capto. – No olvides que yo sé lo que ama Nana y Némesis. –

Haruna soltó una risa por eso, ya que sí algo sabía es que esas dos chicas eran muy especiales con quien les preparaba la comida.

Lo sé, pero deberías dejar que Lala cocine algo. – Le dijo Haruna a Rito viendo como este se ponía todo pálido al recordar todas las veces que su prometida ha intentado cocinar algo. – Bueno, mejor evitamos ese riesgo. –

Haruna no quería que su novio se fuera corriendo con el fin de evitar la comida hecha con amor que sólo Lala sabía preparar.

El castaño decidió ir arriba para echar un vistazo rápido a su hermana para ver si todo estaba bien. Su rostro mostraba preocupación después de que sus padres confesaran la verdad acerca de Mikan. Él no podía decir nada debido a que jamás se había imaginado que algo como esto llegara a pasar.

Si no fuera poco, su mente ahora mostraba a Némesis quien estaba desnuda frotando con sus manos su vientre el cual había crecido. Aquella imagen hacía sonreír a Rito, pero por dentro estaba preocupado debido a todos los problemas por los que han pasado.

"¿Es lo correcto?" – Se preguntaba mientras caminaba hasta llegar a la habitación de su hermana. – Mikan, ¿puedo pasar? –

Al no escuchar respuesta por parte de la joven decidió ingresar. Notó que no había nadie en la habitación por lo que se daba una idea de dónde podría estar.

Cerró la puerta y se dirigió a la habitación de las chicas siendo aún maravillado por la tecnología de Lala, la cual podía hacer que un diminuto lugar pueda albergar una gran habitación muy parecida a un palacio.

Sin duda, Lala es la mejor haciendo esto. – Elogió el castaño a su prometida.

Caminó hasta entrar a una habitación la cual mostraba peluches de animales y un escritorio. Había ropa tirada e incluso ropa interior femenina, aunque sólo la parte inferior las cuales eran pantys.

Rito suspiró pesadamente debido al desorden que ya sabía a quién pertenecía y mentalmente anoto que debía hablar con ella. Giró su vista a una especie de espejo que brillaba intensamente.

Ahí voy. – Dijo antes de ingresar a aquella especie de espejo.

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Nana Astar Deviluke tenía un safari virtual el cual amaba cuidar y que en el mismo se encontraban unas aguas termales. Ahí se encontraba la dueña de aquel lugar junto a tres chicas, siendo una de ellas su hermana gemela Momo; la otra era la ex asesina Némesis la cual estaba disfrutando de las aguas junto a las otras dos y la última era Mikan, quien hasta hace poco se enteró que no era hermana de Yuuki Rito.

La última se mostraba un poco triste mientras tomaba el baño junto al resto de las chicas quienes intentaban animarla.

Vamos Mikan-san, disfruta de las aguas termales. – Decía Momo quien estaba junto a ella tratando de animarla.

La castaña seguía sumida en sus pensamientos ignorando a la tercera princesa.

No hay remedio. – Suspiró Nana derrotada al ver que el plan para devolverle una sonrisa a Mikan no surtía efecto. – Ella necesita algo que le anime de verdad. –

Tienes razón Nana-chan. – Habló ahora Némesis quien estaba disfrutando de las aguas termales. – Lamentablemente Mikado-sensei dijo que no puedo usar mis poderes por el embarazo. –

Las gemelas suspiraron derrotadas.

Ojalá Rito estuviera aquí. – Némesis se estiró un poco mientras soltaba un bostezo. – Le gustaría esto. –

Rito. –

La voz de Mikan llamó la atención de las tres al ver que la castaña dijo algo desde que llegaron. Sus ojos mostraban tristeza, pero a la vez algo más.

Mikan. – Dijo Nana mientras veía tristemente a su amiga.

De repente a su mente llegaron los recuerdos de la vez en que Rito le abrazo. Recordó esa sensación de seguridad y calidez que le ofrecía aquel abrazo dado por el castaño. Aunque lloró y tuvo su corazón roto, aquella muestra de afecto de parte de él seguía marcado fuertemente en la memoria de ella.

Mikan necesitaba a su Onii-chan.

Mikan necesitaba a Rito.

Rápidamente la segunda princesa salió de las aguas termales dejando confundidas a las demás chicas. Ella corría velozmente dirigiéndose a un lugar y con la esperanza de que aquella Bestia haya decidido seguir sus instintos.

Sus ojos mostraron un brillo al darse cuenta que su corazón no se equivocaba.

¡Rito! – Gritó Nana llamando la atención de un castaño que acababa de llegar.

Rito apenas se dio cuenta de quien le había hablado cuando Nana lo tomó de la mano y lo arrastró hacia donde estaban todas. El chico podía notar que su novia estaba desnuda, pero lo que más le llamo la atención era la manera en que lo llevaba arrastras por el safari virtual de ella.

Nana, ¿qué haces? – Preguntó Rito.

Llevarte con Mikan. – Respondió la princesa.

El castaño se sorprendió, pero sonrió al ver como su Nana había cambiado.

Ambos ya habían llegado a las aguas termales. Rito se sonrojo un poco al ver a Momo y Némesis desnudas mientras le sonreían. Mikan por su lado estaba viendo a Rito directamente.

Mikan. – Dijo Rito al ver a su hermana.

Rito, yo – Ella trato de decir algo, pero no podía.

Mikan. – Él chico observo que tenía miedo su pequeña hermanita. – Mikan, desde que éramos niños siempre te he cuidado y me he preocupado por ti. –

La castaña trataba de no ver ahora a Rito.

Mikan, quiero que me respondas lo siguiente. – Una seriedad era vista ahora en el castaño. - ¿Qué es lo que te da miedo? –

Las chicas veían la escena algo incomoda, pero ahora no había marcha atrás.

Mikan no respondía y Rito decidió meterse a aquellas aguas termales sin quitarse la ropa. La castaña miro esto asombrada y no pudo evitar regresar a ver el rostro de su hermano. El chico le tomo de los hombros y le miró fijamente, veía los ojos de su pequeña hermana.

¿Qué te da miedo? – Preguntó Rito acercando su frente con la de Mikan.

Los ojos de ella se estaban llenando de lágrimas. Ella ya no quería preocupar más a su hermano.

¡Todo! – Gritó ella para abrazar a su hermano. – ¡Me da miedo que todo cambie y ya no me quieras más! –

Aquella confesión llegó a todas las chicas. Nana sonreía al ver que por fin Mikan se iba sincerando, Momo por su lado sabía que era lo que sentía Mikan y Némesis no podía estar más feliz de ver como Rito seguía siendo el mismo.

¡Pero tú sabes que eres mi hermana! – Contestó fuertemente Rito mientras limpiaba las lágrimas de Mikan. – Nada cambiara, nada hará que cambie nunca de parecer. Te amo Mikan. –

Ante esas palabras la castaña rompió en llanto, pero ahora con gran felicidad al escuchar esas palabras.

Mikan, jamás dejare de amarte y algo como eso nunca impedirá que te vea diferente. – Rito comenzó a acariciar suavmente la cabeza de Mikan quien estaba llorando en su hombro.

Te quiero Rito. – Dijo entre llantos Mikan.

Las chicas sólo observaban con felicidad y ternura la escena que estaba frente a ellas. Nana y Momo no podían evitar chillar de alegría por la tierna escena muy contrario a Némesis quien estaba calmada, pero feliz.

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Haruna, hola. – Gritaba Lala mientras ingresaba a la cocina.

Hola Lala-san. – Saludó Haruna a su amiga quien se había acercada a ella con unos ojos suplicante. - ¿Sucede algo Lala? –

Haruna notó como su amiga jugaba con sus dedos y miraba hacia otro lado.

Bueno, quería preguntarte si me podías enseñar a cocinar. – El rostro de Lala mostraba una sonrisa nerviosa ya que se había dado cuenta que lo que cocinaba para Rito no era muy bueno. – ¿Puedes? –

Haruna parpadeo un par de veces para después sonreír. Se dio cuenta que aquello que su amiga deseaba, era mostrar el cariño que sentía por Rito de la forma más tradicional la cual era cocinar.

Por supuesto Lala-san. – Respondió Haruna regalándole la mejor de sus sonrisas a Lala.

¡Gracias! – Chilló Lala alegremente para abrazar a su primera amiga de la Tierra. – Prometo no defraudarte. –

La peli azul no pudo evitar soltar una risa la cual contagio a Lala. Ni una de las dos se hubiera imaginado que en poco tiempo sus vidas cambiarían, pero que a la vez se sentían iguales. Eran felices al ver que sus amistades seguían intactas.