Hola chicos. Agradezco muchos sus comentarios y la verdad es que amo mucho escribir esta historia. Espero que les guste mucho estos capítulos que si bien, ahora cambie por completo todo, espero que disfruten estos nuevos capítulos que tienen su toque maduro en algunos puntos.


Cita con Run

Run estaba junto a su hermano Ren cenando en un restaurante de la ciudad. La joven idol por fin después de mucho tiempo de ausencia había regresado a la ciudad con un objetivo en mente.

Enamorar a Rito.

Sabes que no puedes tener a Rito sólo para ti, ¿verdad? – Preguntó Ren mientras comía un poco del platillo que tenía en la mesa.

Lo sé, pero mis sentimientos por Rito no han cambiado. – Confesó la chica de cabello celeste mientras fijaba su vista en su hermano. – Yo quiero que Rito me vea a mí como algo más que una amiga. –

Ren noto la mirada desafiante de su hermana, sabía exactamente que esa mirada ya la ha metido en problemas anteriormente. El chico soltó un suspiro, él no quería hacerle nada mal al castaño pues en los últimos meses entablaron una amistad.

Lo que estés pensando será mejor que lo pienses bien, Lala te ve como una amiga. – Confesó Ren su preocupación a su hermana que entendió claramente a lo que se refería.

Yo sé que Rito en estos momentos ha aceptado aquel plan. – Run tomó un vaso con agua para beber un poco del líquido. Ren la observaba, sabía que su hermana podía ser muy testaruda, pero al final era su hermana. – Así que debo luchar para que él me vea con ojos más allá de una simple amistad. –

El chico notó en la mirada de su hermana un poco de tristeza, misma tristeza que él conocía perfectamente.

Otro suspiró salió de él.

Te apoyare y lo sabes bien, pero no quiero que hagas algo que lastime a Lala o a Rito. – Informó Ren mientras nuevamente comía otro pedazo de aquel platillo.

No te preocupes, he madurado un poco desde la última vez que estuve aquí. – Respondió Run mientras una sonrisa se dibujaba en su rostro.

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Rito estaba leyendo un libro sobre matemáticas junto a Lala ya que debían estudiar para un examen del mismo. Ambos eran acompañados por Kotegawa y Haruna quienes también estaban viendo el mismo tema que ellos. Los cuatro estaban tranquilos estudiando, pero como siempre el destino juega en contra del castaño.

¡Celine! –

Un gritó llamó la atención del cuarteto de jóvenes quienes vieron un rayo para ver toda una habitación iluminada de color rosa seguida de un humo del mismo color. Las chicas pronto comenzaron a toser moviendo sus manos para disipar el humo.

No otra vez. – Expresó Mikan quien entró a la habitación cargando a una niña de cabello verde con mirada tierna. – Otra vez mi hermano se volverá mi hermana mayor por otro día. –

El humo pronto comenzó a disiparse poco a poco.

Celine, ¿qué hiciste? – Preguntó una voz femenina.

De repente todas las chicas abrieron los ojos.

Nuevamente sucede esto. – Dice Haruna soltando un suspiro.

Nuevamente ella aparece. – Al igual que Haruna, Kotegawa no evita soltar un suspiro.

¡Genial! – Chilló Lala con alegría. - ¡Riko está aquí! –

La felicidad de la princesa era evidente y sus dos amigas no pudieron evitar lamentarse que Lala no comprendiera la magnitud de las situaciones en ciertos momentos. Una vez que el humo se disipó una hermosa figura de una bella chica tomó el lugar de Rito.

Una vez más Riko había aparecido.

Onee-chan. – Dijo Mikan sarcásticamente.

¿Eh? – Preguntó Rito mientras veía su cuerpo.

Un sonrojo muy evidente se presentó en la chica quien simplemente soltó un lamento. A él no le gustaba para nada ser Riko. Odiaba cuando pasaba, pero cuando las chicas se sentían más cómodas al hablar con una chica no le importaba mucho.

Yuusaki Riko miro a las chicas.

Voy por la ropa. – Dijo Kotegawa quien cerró su libro para ir a buscar la ropa pertinente para la chica. – Por cierto, ten mucho cuidado para evitar que Saruyama no te persiga. –

Después de eso Yui le sonrió juguetonamente a su novia.

Riko miro a Kotegawa mientras sentía la mirada llena de amor de su mejor amigo llegar a ella. Haruna como las demás se taparon los oídos para lo que venía.

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¿Eh? –

¿Sucede algo Momo? – Preguntó Nana a su hermana quien estaba junto a Némesis y Mea en el safari virtual.

Creí escuchar a una chica gritar. – Respondió la princesa pervertida mirando con duda. – Creo que fue… ¿Rito? –

No creo que Rito grite como chica. – Decía Mea quien estaba viendo la colección de animales de su mejor amiga. – Puede que sea un poco tímido, pero no creo que grite como niña. –

Mea tiene razón, de seguro es tu imaginación. – Expresó Nana quien cuidaba a Némesis por su embarazo.

Bueno, quien sabe recordemos que Lala tiene esa pistola. – Dijo la morena llamando la atención de la princesa Momo. – Pero hasta donde sé estaba sin energía. –

Las chicas decidieron dejar de lado el tema y seguir relajándose. Nana por su lado estaba celosa de que Némesis tuviera el primer bebé de Rito y Mea estaba ansiosa por ser tía al grado de que daba muchas ideas. Por su lado Momo seguía mirando el cielo y esperaba fielmente su turno.

El turno de entregarse a Rito-san.

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Riko, no grites. – Regañaba Mikan mientras sostenía en brazos a Celine.

Lo siento. – Se disculpó ella mientras un aire de depresión se apoderaba de ella.

Por cierto, Yuki-kun. – La voz de Haruna llamó la atención de las cuatro chicas quienes voltearon a verla. - ¿No tenías la cita con Run esta tarde? –

Una blanquecina Riko cayó al piso al recordar eso.

Tendría una cita con Run. Rito debía tener una cita con Run. Riko tendría una cita con Run.

Riko, ¿estás bien? – Preguntó Lala a su prometida quien sólo yacía en el suelo. – Vamos, una cita entre dos chicas no es nada malo. –

Tanto Haruna como Yui reían de tristeza por Rito. Sabían cómo podía llegar a ser Lala en cuanto a comprender como era la Tierra. Ahora sólo quedaba esperar hasta que Riko se despertará para vestirla adecuadamente para su cita.

Vestidos, zapatos y maquillaje. Las tres cosas que Rito detestaba las usaría.