Nota: No soy dueño de To Love Ru, ni mucho menos su creador.


Conversación

― Niñas, es hora de que bajen a comer. ―

La voz de Sephie se escuchaba por toda la residencia Yuuki al llamar a todas las chicas que compartían un vínculo especial con el joven Rito. Ella se mostraba impresionada al verlas a veces a todas reunidas en una casa muy pequeña, aunque de hecho su hija Lala había hecho uso de la tecnología de deformación espacio tiempo con lo que hizo más recamaras para todas, aunque tanto Mea como Yami no deseaban vivir ahí ya que amaban el departamento que compartían con Tearju sensei.

― Gracias por llamar a las chicas. ― El joven Rito se encontraba junto a Mikan cocinando un gran desayuno para todos, incluidos Yami y Mea las cuales venían a ver a la hermana de Rito como a Nana. ― Por cierto, Mikan, ¿crees que Yami le gusté el regalo que le compré?

― Yo digo que sí, además es un regalo tuyo. ― Respondió la castaña con una fuerte concentración para preparar los platillos. ― Recuerda que ella te ama mucho, demasiado se podría decir. ―

― Tu hermana tiene razón. ― La que habló ahora era Sephie quien estaba poniendo los platos en la mesa mientras escuchaba atenta la conversación de los hermanos. ― Esa chica te ama mucho, se puede decir que te ama tanto como lo hace Kotegawa o Nana ―

La hermosa mujer miraba pícaramente al castaño quien se sonrojo ya que conoce perfectamente el verdadero yo de Nana y Kotegawa.

― Debería de aconsejarte que cargarás con los globitos ― Señaló Sephie a un consejo que daban todos los padres a sus hijos haciendo sonrojar a Mikan como a Rito. ― De todos modos, dudo que los usen ya que se nota que quieren tener unas hijas como Némesis. ―

En ese momento la nariz de Mikan comenzó a gotear sangre para posteriormente salir de la cocina con dirección al baño.

― Parece que ella también quiere. ― Fueron las palabras de Sephie quien miraba la dirección que tomo la castaña. ― Igual, me dijeron que ambos no son hermanos. ―

Nuevamente para Rito, se tocaba el tema más delicado que ha tenido su familia desde el embarazo que Némesis. Sephie notó que toco algo que no debía de tocarse y antes de decir algo vio como Rito suspiró para después acercarse a ella y ponerle una mano en el hombro. La mujer bajo la mirada se sentía mal consigo misma al tocar algo como eso y ella sabía perfectamente el sentimiento de dolor que a veces los corazones solían liberar ante la tristeza.

― No pasa nada ya que eso es cosa del pasado. ― Sephie notó la sonrisa serena que tenía Rito en el rostro. ― Además, sé perfectamente los sentimientos de ella, pero yo no puedo forzar a que salgan de manera abrupta. ―

― Sé que Mikan me ama, pero la imagen que tenemos de ambos es imposible de borrarla y sé perfectamente que aún es raro para nosotros el hablar como antes, el estar juntos como antes. ― Rito miró aquellos orbes rosados que eran los ojos de Sephie los cuales pedían a gritos amor. ― Pero, igual casi todo regresado a la normalidad. ―

La madre de Lala se confundió ante lo que escuchó.

― ¿Casi todo?

― Sí, casi todo.

― Pero, si nada ha cambiado.

― Bueno, tan sólo debes observar.

― ¿Observar qué?

Rito decidió no responder sino seguir con la preparación de la comida dejando a Sephie haciendo un mohín por lo malo que llegaba a ser Rito. El castaño sólo se limitó a reír al ver que la mujer era la viva imagen y conducta de las tres princesas. En ese momento el joven recordó lo que sucedió hace unos días, así como la insistencia de Rin de poder hablar con Zastin.

― Ahora sé que las tres no sacaron nada de Gid. ― Dijo el chico mientras notaba como la madre de Lala seguía con lo suyo. ― Se parecen más a ti que a nadie. ―

― Sí, creo que mi marido no les dejo nada salvó la genética Deviluke a las tres. ―

Aquella respuesta estaba en el tono alegre y calmado que usaba siempre muy diferente al tono triste que tenía la noche anterior. Rito pensaba que tal vez eso sólo era una pesadilla que tuvo la madre de Lala, pero por alguna razón las palabras de Rin estaban frescas en su mente.

Guardar secretos consumen el alma

El castaño debía darle la razón a su novia, ya que él sufría de eso. Un remordimiento grande le consumía al momento de guardar un secreto. Recordó la vez en que Némesis se sintió mal y fue llevada a la clínica de Mikado donde las chicas se enteraron del embarazo de la morena. No fue fácil los días siguientes el verlas al rostro y si no fuera por ellas, jamás se hubiera perdonado por fallarles.

«―Rin tiene razón, debo de hablar de esto con Lala. ― El castaño sentía el peso de la madurez sobre sus hombros y ahora debía tomar las decisiones con cautela, pero al mismo tiempo mantenerse firme en las mismas. ― »

―Por cierto ― La charm miró a Rito quien le había hablado notando una mirada dulce de él que le causo un ligero sonrojo. ― ¿Has salido de compras? ―

La madre de las tres princesas parpadeó un par de veces para después negar a la pregunta que le hizo el castaño.

―Bueno, hoy iré a visitar a mi padre así que pensé que podrías ir con Lala y las chicas a ver las tiendas de ropa. ―

― ¿Tiendas de ropa?

― Así es, creo que necesitas ropa más adecuada.

― ¿Estás diciendo que mi gusto de la moda es anticuado?

― Yo no dije eso.

Sephie miraba a Rito con una mirada de molestia al sentirse ofendida por las palabras del castaño frente a su gusto por la moda. La peli rosa infló sus mejillas y se cruzó de brazos para seguir mirándolo inquisitivamente provocando que el pobre de Rito quisiera estallar a carcajadas al verla. Era una guerra entre quien presionaba más a quién, aunque la idea de novio de Lala era principalmente hacer que la madre de ella accediera a salir con las niñas para poder hablar con Zastin en el departamento de trabajo de su padre. El rey del harén como es llamado veía una niña algo caprichosa en Sephie al ver cómo le seguía mirando exigiendo la disculpa de él ante una ofensa que jamás se dio.

― Bien, lo lamento. ― Rito observó como la charm sonreía victoriosamente.

― Así me gusta.

― Pero de todos modos irás a comprar ropa.

― ¿Por qué?

― Las ropas que usas, en especial los vestidos, te pueden causar muchos problemas.

― Bien. ― Sephie nuevamente infló sus mejillas para mirar a otro lado. ― Pero me dirás si te gustaron o no lo que compre. ―

― Bueno, sirve que todas me hacen otro desfile de modas. ― En ese momento Rito se lamentó internamente por acceder a tal petición. «―Mantenme―»

En ese momento estaba entrando Mikan quien había regresado del baño con dos pañuelos que tapaban su nariz, al parecer la sangre los había teñido de rojo. Sephie como Mikan no pudieron evitar sonreír para después borrar aquella sonrisa de su cara al ver como Mikan les lanzaba dagas con la mirada.

―Dicen algo y juro que no comen en toda una semana. ― Dijo la castaña con voz de ultratumba.

Ambos, Rito y Sephie, sintieron mucho frío al escuchar esas palabras, así como la muerte acechándolos a través de las palabras de Mikan.

― ¡Rito! ―

En ese momento Lala había llegado a la cocina con suma alegría saltado a abrazar a Rito con todas sus fuerzas provocando que el chico casi perdiera el equilibrio. Mikan no pudo evitar soltar un suspiro al ver como Lala le daba una lluvia de besos a su hermano mayor. Sephie estaba maravillada al ver la viva imagen de ella al querer abrazar a Gid, cosa que le causó cierta presión en el corazón.

― Ah Lala ― Dijo el castaño siendo literalmente asfixiado por el amor de su novia

― No digas nada Rito, no dormiste conmigo anoche. ― Contestó ella regalándole una mirada de molestia igual a su madre. ― Te estuve esperando. ―

― Lo siento princesa Lala, lamento haber tomado a Rito. ―

En ese momento ingresó Rin quien llevaba puesta la camisa de Rito, así como su cabello suelto. La chica amante del kendo estaba muy alegre mientras Lala estaba alegre de igual manera al ver a Rin feliz con Rito, aunque con ligeros celos.

― Bueno, no pasa nada. ― Contestó Lala mientras soltaba a Rito y se giraba para ver a su madre. ― Mamá, por cierto, ¿quieres ir de compras? ―

La madre de Lala parpadeó un par de veces ya que ella creía que su hija estaba lejos y además Rito no podía creer tampoco lo que escuchaba. Mikan por su lado no comprendía la actitud de ambos y simplemente se limitó a seguir con la comida ya que faltaba poco para que Némesis despertara y sabía perfectamente que con el avanzado estado de embarazo ella comía más de lo usual.

― Bueno, es que yo… ― Sephie trataba de decirle "no" a su hija, pero la mirada llena de alegría en ella pudo más que su convicción. ― Esta bien, saldré de compras contigo. ―

Rito sonreía triunfante de que ahora estaba más asegurada la salida de Sephie con sus hijas para poder ir a conversar con Zastin.

― Pero, sí al final Rito nos deja modelar para él. ― Dijo la mujer con una sonrisa mientras veía como Rito se sonrojaba.

― ¡Mejor aún si Rito nos ve modelar! ― Grito Lala de alegría mientras el castaño lloraba internamente.

― ¿Puedo ir con ustedes? ― Preguntó Rin mientras tomaba uno panqueques recién hechos por Mikan.

― Por supuesto. ― Respondió Lala.

― Bien, sé que a Rito le gustará vernos a cada modelando para él. ― Decía Sephie de manera picarona al castaño.

― Más si modelamos lencería. ― Agregó Rin.

― A Rito le gusta vernos más desnuda, así que la lencería será mejor para él. ― Habló Lala de una manera tan tranquila e inocente que no iba de acuerdo con la idea.

― ¿Quieres vernos desnudas, Rito-sama? ― Dijeron las tres a la vez provocando que Rito se sonrojara.

En ese momento Rito no sabía que decir ya que incluso la madre de Lala se unió a las dos. Estaba entre la espada y la pared o, mejor dicho, Rito estaba entre sus sentimientos y el verlas a ambas como Dios las trajo al mundo. Quería parar todo en esos momentos antes de que Momo llegase para complicar las cosas y…

― Vaya, vaya Rito-san, parece que disfrutarás el día de hoy. ―

Y acababa de llegar Momo usando una prenda de Rito al igual que lo hacía Rin.

― Momo ― Dijo Rito un poco tembloroso al ver como se le acercaba la hermana gemela de Nana. ― S-Sabes, deberías de ―

― ¿De qué Rito-san? ― Preguntó Momo moviendo su cola de manera sexy.

Rito en esos momentos trago de golpe al ver a las chicas en un estado así. Él no podía más que quedar sin habla ante la belleza de las femeninas y sólo le quedaba aguantar como buen hombre a los encantos provocativos de su harén.

― Onii-chan ― En ese momento Rito volteó a ver a Mikan quien se acercó a él con una mirada llena de dulzura que contrastaba con el ambiente sexy de sus huéspedes. ― Eres un pervertido. ―

Rito no pudo más que sentir un duro golpe en el alma al escuchar tales palabras de parte de Mikan. El pobre al oír eso quedo blanco como si su alma saliera de su cuerpo y era que después de mucho tiempo Mikan le había llamado onii-chan. Las chicas miraban preocupadas al porbre castaño mientras Mikan regresaba a terminar de preparar el desayuno como si nada hubiera pasado.

«Onii-chan, te amo»