Verdad
Gid Luceon Deviluke, un nombre muy temido y respetado a través de la galaxia por ser el hombre que determinó el destino de la misma hace años. Una guerra, una guerra que amenazaba la paz de la Vía Láctea con una mancha de muerte y destrucción a su paso, sería cesada por las manos del nato guerrero. Durante su trayecto para entrenar y ser el más poderoso guerrero de su casta, se encontraría con una hermosa chica que lamentablemente sufría de un don que a su vez era su maldición; Sephie Michaela era una charm de nacimiento por lo que era considerada una persona bella, pero a la vez era atesorada por esa belleza característica de su raza. Gid, durante ese viaje la salvó a ella de ser atacada por hombres de baja voluntad que cayeron subyugados a su encanto natural. Desde ese momento ambos, Gid y Sephie, se mostraron felices el uno con el otro.
― Dime Gid-sama, ¿encontraste a tu querida esposa?
En el palacio real una hermosa voz femenina recorría el cuarto del trono real llegando a oídos del Rey de Deviluke.
― Aún no sé dónde se encuentra, mi lady. ― Informó el azabache sentado en su trono mientras sostenía una copa de vino agitándola levemente. ― Pero, al ser una charm no podrá estar lejos. ―
― Sabes perfectamente que ella no debe seguir viva, mi amado rey
― No lo estará.
― ¿Qué hay de la chica?
― Ella estará contigo a tu lado en matrimonio, mi lady.
― Eso espero
― Así se hará.
Los ojos del Rey brillaron en tono rojizo mientras una sonrisa siniestra se plasmaba en su rostro antes de dar un sorbo a aquel vino rojizo.
En la Tierra, por su lado la vida estaba un tanto tranquila para las hijas del mismo rey. El tiempo había dejado que la gran familia de Rito continuara creciendo más y más, ya que la llegada de dos almas nuevas a este mundo estaba próxima. Yuuki Némesis quien se encontraba en la última etapa de su embarazo estaba preocupando mucho a Rito quien comenzó a comprar cosas como pañales, biberones, así como medicinas en caso de que las niñas se enfermen. Entre las cosas que tenía en mente era poder hablar con Zastin quien accedió a ayudarlo a comprar las cosas.
― ¿Así que la madre de las princesas Lala, Momo y Nana se encuentra en la Tierra? ― Preguntaba al guerrero que mantenía un perfil de trabajo como ayudante del padre de Rito. ― No fui notificado de tal acto de presencia. ―
― Lo sé, ella apareció de la nada. ― Contestó Rito mientras pensaba aún en la razón de por qué Sephie se metió a su cama.
― Aunque me sorprende que no estuviera Axel presente.
― ¿Axel?
En ese momento Zastin notó que el caballero protector de Sephie no hizo acto de presencia frente al prometido de Lala.
― Sí, es un hombre alto de barba blanca con una cicatriz debajo de su ojo derecho. ― Informó Zastin un tanto confundido ya que en caso de darse algo como esto, aquel caballero iría junto a la madre de las princesas. ― ¿No se presentó ante ustedes? ―
― No, sólo la madre de Lala bajó.
― Esto es muy extraño.
― ¿Por qué lo dices?
― Axel es muy protector de la reina y siempre se mantiene oculto a menos que sea frente a la familia real.
El castaño se confundió un poco más respecto a este tema e incluso el mismo Zastin estaba en las mismas. Sí la madre de las princesas tenía una escolta como las princesas, ¿por qué no se mostró sabiendo que Rito era el prometido de Lala? Para el espadachín algo estaba mal y más aún cuando las noticias de la red de combate dejaron de ser muy transmitidas.
― ¿Qué crees que sea, Zastin?
― No lo sé aún, Rito-dono, pero investigaré un poco al respecto.
En ese momento el rubio blanquecino miró como el prometido de Lala paró su caminata para voltear a verlo de manera seria. Unos ojos llenos de determinación, amor y sobre todo valía, estaban plasmados en la mirada del joven que tenía frente suyo. Muy pocas veces el guardián de las princesas veía aquella flama de valor en el chico cosa que le impresionaba.
― Sólo quiero decirte que algo sucedió antes de que Sephie viniera. ― Informó el castaño con un leve toque de tristeza. ― Necesito saber si algo ha sucedido con el padre de Lala. ―
― Rito-dono
― Sephie, ella ― Los recuerdos de ver a la madre de Lala angustiada seguían frescos en él. ― Ella lloraba y pedía que él no la dejara. ―
Zastin prestaba atención a las palabras del hijo en ley de Gid, pero parecía algo imposible de creer puesto que hace unos meses ellos habían ido al planeta a ver el castillo real.
― No sé qué sucedió, pero quiero saber cómo arreglarlo. ―
El espadachín sonrió al ver la determinación de Rito estallando de alegría.
― Esa es la actitud de un verdadero Rey. ― Decía alegremente Zastin para abrazar a Rito con toda su fuerza. ― Rito-dono, estoy tan orgullos de usted. ―
― G-Gracias, p-pero no puedo ―
― Ah lo lamento. ― Respondió Zastin soltando al chico quien respiraba agitadamente.
― No importa ― Dijo un tanto jadeante el castaño.
― Bueno, entonces lo dejo para poder iniciar con la investigación. ― Zastin hizo una reverencia para después retirarse.
El castaño reía nervioso al notar que pese al tiempo que ha vivido el guardia real en el la Tierra, este era prácticamente el mismo. El castaño camino otro rato para ir en busca de lo que necesita para Némesis y las niñas que están por nacer. Si le hubieran preguntado si deseaba ser padre a una edad tan corta hace mucho tiempo, quizás el chico hubiera respondido de otra manera, quizás incluso hubiera negado el querer tener una esposa en ese momento.
«―Y ahora me veo casado con todas ellas. ― Pensaba el castaño quien pasó por una tienda notando que era de novias. ― Se verán muy lindas vestidas así―»
En ese momento alguien le tomó de la espalda logrando poner pálido al chico quien sentía que el corazón se le salía del cuerpo.
― Hola Rito ― Aquella voz logró calmar al pobre de Rito al saber de quién se trataba. ― ¿Cómo ha estado mi objetivo primordial? ―
― Hola Yami ― Saludó Rito quien se giró para ver a la ex asesina la cual sujetaba una bolsa de su alimento favorito. ― ¿No te cansas de comer eso? ―
― No ― Respondió fríamente Yami a su novio.
― No es necesario que seas tan fría. ― El castaño miró a la rubia quien estaba ligeramente ruborizada. ― Por cierto, ¿me acompañas? ―
La rubia notó como el chico le ofrecía el brazo cosa que ella aceptó tomándolo. Aunque no estuviera tanto tiempo con él últimamente, ella quería decirle que, aun así, el amor que ella tenía por él era verdadero y que no se daría por vencida en estar en el corazón de la chica.
La pareja camino por las tiendas que había en ese lugar en busca de las cosas que necesitaban para la llegada de las sobrinas de Yami. Los dos iban tienda tras tienda en busca de algo de utilidad y para sorpresa de Rito, Yami sabía todo sobre bebés al parecer, pero lo que más notaba era el ligero rubor que tenía en las mejillas al momento de hablar de eso.
― Yami, ¿te gusta estar aquí? ―
La rubia miró a Rito con cierta confusión, pero ella ya sabía a lo que venía aquel cuestionamiento.
― Es más que obvia la respuesta, ¿no lo crees, Rito? ― El castaño sonrió ante la respuesta ya que sabía cómo era precisamente la rubia. ― ¿Te gusta cómo ha ido todo, Rito-san? ―
― Por supuesto. ― Respondió el castaño tranquilamente. ― Además, eres la mejor amiga de Mikan, ella ha sido muy feliz con tu amistad. ―
La rubia se ruborizó un poco ante aquel comentario del castaño ya que era verdad que la hermana de su objetivo era su mejor amiga.
― Por cierto, Yami. ― La voz de Rito interrumpió los pensamientos de la rubia quien le miró con curiosidad. ― Necesito contarte algo. ―
Ante eso la rubia sintió como el ambiente entre los dos cambió por lo que no se negó a la petición de su amado.
En otro lugar, cerca de la oficina de trabajo del padre de Rito y Mikan, se encontraba Zastin portando su armadura Deviluke intentando contactar con la armada real teniendo un éxito nulo. Los guardaespaldas de la princesa Lala, los compañeros de Zastin, se encontraban rumbo a la casa de Rito para proteger a las princesas ya que esto no le daba buena espina al espadachín.
― Si la armada real no contesta, algo está mal. ― Murmuró el espadachín sintiendo como alguien se acercaba detrás.
― Es inútil contactar a los otros. ― Aquella voz madura llena de experiencia hizo que Zastin tocase levemente su espada. ― ¿Me vas a atacar, Zastin? ―
― Sí es necesario, lo haré por Rito-dono. ― Afirmó el líder de la guardia Deviluke en la Tierra volteándose para ver al guardaespaldas de la reina. ― ¿Por qué la reina se encuentra en la Tierra, Axel-sama? ―
― Debes comprender que la reina ya no es digna de portar ese título. ― Ante eso el mayor mostró una mirada llena de arrogancia como de desprecio. ― ¿A quién serás leal? ―
― Soy leal a la familia real. ― El guardaespaldas de la princesa no apartó la vista de quien alguna vez fue su mentor. ― Responde, ¿qué sucede en Deviluke? ―
El supuesto guardaespaldas de Sephie comenzó a caminar alrededor de quien alguna vez fue su aprendiz. La diferencia de edad en ambos era notoria, por lo que la experiencia también debería de ser diferente. Axel no apartó los ojos de la mano de Zastin a sabiendas de que el espadachín podría atacarle en cualquier instante.
― ¿A quién eres leal, Zastin? ― Nuevamente preguntó el mayor con una ligera sonrisa. ― ¿A esas niñas o al rey que nos brindó la paz que necesitaba esta galaxia? ―
El espadachín se estaba cansando de aquel cuestionamiento ya que él era leal a la familia real incluyendo a Rito-san.
― Aquella charm no es más que un estorbo para nuestro Rey. ― De un segundo a otro el mayor dio un sorpresivo salto apartándose del radio de ataque de su estudiante. ― Sephie debe ser asesinada. ―
Desenvainando su espada, el leal sirviente al Rey se apresuró para cortar a la mitad a Zastin quien intercepto el ataque con su hoja viendo que su antiguo maestro llevaba odio en él. Un duelo entre los mejores espadachines de Deviluke había iniciado y de este sólo uno saldría victorioso. Axel no alargaría el duelo ya que tenía un objetivo claro y ese era acabar con la madre de las princesas.
― Entiende que ella ya no le es útil a tu rey. ― Aquellas palabras llenaron de cólera al guardaespaldas de las princesas. ― ¿Has pulido tus ataques en todo este tiempo?, en verdad eres intrigante ―
Zastin atacaba como podía, pero al ser su maestro este fácilmente podía predecir los ataques que iban dirigidos hacia él. Su hoja siendo interceptada por al hombre de barba provoco que tuviera que sostener firmemente su espada para no perderla.
Ataque tras ataque e intercepción tras intercepción, aquella lucha comenzaba a ser una pérdida de tiempo para quien tomaría la vida de la reina quien vivía bajo la casa del futuro rey de la galaxia. Zastin trataba de vencerle, pero le era imposible por lo que Axel decidió darle una patada en el estómago para después con su cola mandarlo a volar chocando con un árbol.
― ¿No has podido pulir más tus habilidades? Eso debería ser un problema. ― Axel camino lentamente hacia Zastin listo para eliminar a su viejo aprendiz. ― De verdad, lamentaré haber acabado contigo. ―
Zastin miró a su viejo maestro el cual tenía una mirada muy diferente a la que recordaba.
― Nos vemos, viejo amigo. ―
Axel alzó su espada listo para acabar con Zastin, pero de repente una hoja se interpuso entre ambos, así como múltiples disparos de plasma fueron lanzados directo contra el viejo guerrero.
― ¿Qué demonios? ― Grito alarmado mientras esquivaba apenas los ataques.
«― Esos ataques son de… ―»
En ese momento frente a Zastin apareció Mea Kurosaki, la hermana menor de Yami Lunatique. La pelirroja estaba portando su traje de mercenaria y además se notaba con una mirada llena de tranquilidad mientras obsevaba como el otro espadachín retrocedía. La cola de caballo de Mea se había transformado en una hoja de espada y Zastin notó lo que pretendía hacer y antes de que pudiera advertirle algo a la amiga de Nana esta le interrumpió.
― Sabes Zastin, necesitó que me apoyes en esta tarea. ― Dijo Mea mientras volteaba a ver al interés amoroso de cierta chica. ― Además, si mueres aquí es probable que Saki-senpai mate a Rito. ―
― Eh ― El hombre no sabía de qué estaba hablando la pelirroja.
― Muy bien, tú ― En ese momento Mea señaló a Axel quien sostenía firmemente su espada esperando un ataque de la chica. ― Sabes de mi naturaleza, así como la de mi hermana y espero que conozcas la naturaleza de Neme-chan, pero si deseas un combate con alguien como yo y glorificarte hasta donde puedas, te daré el gusto de asesinarme. ―
El hombre apenas y había entendido un poco, pero lo poco que entendió fue más que suficiente.
― Así que, ¿podré asesinar a un arma de transformación? ― Los ojos del guardaespaldas de Sephie mostraron determinación para acabar con la vida de Mea. ― Una vez que acaba contigo, asesinaré a tus hermanas. ―
De un segundo a otro Axel salió corriendo en dirección a Mea levantando su espada sólo para que la pelirroja también corriera en dirección a él. Las hojas de ambos chocaron en el primer ataque sacando chispas. Mea en ese momento comprendió que había algo en la espada del Devilukeano como en su manera de combatir que le resultaba bastante familiar.
Nuevamente el mayor en un ataque raído intento atacar a Mea con el fin de cortarla a la mitad siendo esquivado su ataque. La chica de ropas negras y sexy mente ajustadas le dio una patada en el rostro al guerrero quien retrocedió por el golpe para posteriormente recibir una lluvia de estocadas de parte de Mea los cuales desviaba con la espada. Zastin, quien se había recuperado del ataque anterior, miraba impresionado la manera de combatir de Mea quien estaba poniendo en serios aprietos a su antiguo maestro.
― Vaya, parece ser que no eres tan bueno como esperaba. ― Se burlaba Mea mientras miraba como el hombre fruncía el ceño. ― Vaya, parece que te hice enojar.
― ¡Cállate! ― Gritó él pateando a Mea y lanzándola unos metros atrás.
― Fue un buen golpe, lo admito. ― Dijo Mea ligeramente adolorida. ― Pero, he luchado con Yami en su modo más poderoso, no eres más que una hormiga a lado de ella. ―
Axel sintiendo rabia en contra de la pelirroja, decidió ir a darle el último golpe sólo para ser detenida por múltiples espadas que nacían del cabello de la chica.
― Oh, es cierto, se me olvidó decirte que mi cabello es mi arma principal. ― Las palabras tranquilas de Mea no dejaron tranquilo al guerrero. ― Pero ¿olvidaste que puedo disparar plasma?
Algunas hojas se transformaron en cañones los cuales comenzaron a emitir un brillo color violeta. El hombre dejó de atacar a la pelirroja para poder retroceder y escapar de los ataques de Mea olvidando que ella podía atacar de lejos. La chica en disparó en contra de Axel quien al ver los disparos venir uso su espada para absorber los disparos de Mea, dejando impresionado a Zastin, pero no a la chica.
― ¿Qué sucede, perra? ― Decía Axel riendo al ver que los ataques de la chica fueron inefectivos en contra suya. ― ¿No te esperabas eso? ―
Zastin se había logrado reincorporar justo a tiempo tomando su espada para unirse a Mea, pero está nuevamente interrumpió a quien protegía a las princesas.
― Sabes Zastin, esa espada de ese viejo maestro tuyo es interesante. ― Tanto Axel como Zastin miraron a la pelirroja quien se retiró su top dejando al descubierto su pecho, pero ninguno de los espadachines se inmuto. ― Odio cuando tengo que disparar y el calor hace que se pegue mi ropa al cuerpo. ―
En ese momento el cabello de Mea se transformó en un cañón aún más grande para sorpresa de Axel, pero no para Zastin.
― Lástima que usa el mismo principio que Neme-chan. ― Los ojos violetas azulados de Mea mostraban una fría mirada que recorrió la espalda del viejo hombre. ― Mientras más poder se roba, más fácil es romper una barrera. ―
Los ojos de Axel se abrieron mientras Mea disparaba en contra de él. El rayo de energía lanzado iba directo contra el hombre quien al no saber qué hacer nuevamente usaba su espada interponiéndola contra el ataque de Mea. Axel en ese momento se sentía afortunado y no creía que las palabras de Mea fueran verdad.
― ¡Sólo eres una habladora! ― Gritó él.
― ¿De verdad? ―
Axel notó que la hoja de su espada estaba agrietándose.
― ¡Ahora Zastin! ― Gritó Mea mientras el caballero salía corriendo en dirección a Axel.
― ¡No te dejaré vencer! ― Los ojos de Axel mostraron miedo al ver como Zastin iba directo en contra suya. ― ¡Muere! ―
En tan sólo un segundo el filo de la hoja atravesó la armadura del viejo guerrero quien no pudo hacer nada para defenderse. Mea miró con satisfacción el resultado sintiendo un gran alivio de que el combate no hubiese tornado peor. Axel soltó la espada mientras caía al suelo siendo sostenido por Zastin quien lo dejo en el piso. El espadachín no sabía por qué su viejo maestro le dio la espalda a su reina, pero lo que más le inquietaba era lo que dijo sobre Gid.
― ¿Por qué traicionaste a tu reina? ― Preguntó nuevamente Zastin mirando a su viejo maestro.
― Ella nos lo ordenó. ― Decía el moribundo guerrero.
― ¿Quién ella? ―
― L-La h-hermana e-ella q-quiere muerta a Sephie ―
― ¿La hermana de quién?
― G-Gid…
En ese momento la vida de Axel había dejado de existir a manos de su viejo alumno. Zastin sentía tristeza mientras Mea sentía lástima por el hombre quien en su mirada parecía negar que su maestro fuera capaz de atentar en contra de la reina.
― Debemos decirle a Rito sobre esto. ― Dijo Mea mientras sacaba su teléfono dispuesta a llamar al castaño. ― Lo lamento mucho Zastin. ―
― No importa, Mea-sama. ― En un último acto de honor a su maestro, Zastin le cerró los ojos en respeto. ― Es mejor que todo haya terminado así.
― Ahora lo que importa es ir con Rito-dono e informarle sobre esto. ― El guerrero apenas y podía procesar lo último dicho por su maestro. ― No debemos dejar que toquen a las princesas ni a la reina. ―
La mirada de horror que Zastin tenía fue suficiente para advertir a Mea de quien estaba detrás de todo esto no era alguien sencillo. Si la coherencia de lo último que dijo el señor era verdad, el enemigo sería de igual poder que el propio Gid, pero además esté tenía bajo control al Rey de la Galaxia. Debían de detener esto cuanto antes.
