El sentimiento de poder


― ¿Murió? ―

En el palacio imperial de la familia Deviluke se encontraba el Rey de la Galaxia sentado en su trono mirando a su guardia real la cual era fiel al rey.

― Eso parece ―

Pare Gid esto era inesperado, pero era una variable que él previo.

― ¿Mandarás a alguien más, mi amado "rey"? ― Preguntó una voz femenina de manera dulce y coqueta.

El rey se levantó de su asiento para bajar poco a poco las escaleras que le conducían a su trono. La guardia real se inclinó ante su rey en señal de lealtad para ver como una brillante luz roja se formaba en el salón real. Sobre la fina alfombra roja apareció una mujer bella que tenía una cola en forma de tridente. Un vestido negro escotado dejando ver su piel blanquecina cremosa y que le llegaba a un poco más arriba de las rodillas mientras que en la parte trasera llegaba al suelo; usaba unos tacones negros con detalles en plata y tenía su cabello oscuro suelto. Su mirada, aquellos ojos eran de un color carmesí intenso que parecían irreales.

― Deberías de enviar a otro de esos clones de la guardia de tu amada esposa ― Dijo la mujer mientras se acercaba sensualmente a Gid para rodearlo con sus brazos y acercarse al oído del moreno. ― Hazlo por tu hermana ―

― Pronto ella estará junto a ti ― Respondió Gid con una mirada estoica.

― Sabes que la necesito, sólo a ella la quiero ― Rogaba la mujer mientras sus mejillas se tornaban a un color rojizo ― Sólo ella ha sido capaz de hacerme sentir bien, sólo ella me ha perdonado por todos mis errores y ella me ha liberado de la prisión donde tu amada me encerró ― Los ojos carmesís de la mujer brillaron en un tono celeste mientras que los de Gid brillaron en rojo.

― Ella será tuya

― ¿Lo prometes, hermanito?

― Tú y ella gobernaran sobre todos los reyes

― ¿Y?

― Sephie será ejecutada para que no intervenga más en tu vida

La mujer sonrió al escuchar eso último, signo de su odio en contra de la mujer que le había encerrado hace tiempo en una prisión donde nunca más pudo ver la luz del día.

― Sólo quiero que esa chica este conmigo ― Pronunció la mujer mientras se retiraba del lugar dejando a todos los presentes con un aura de terror. ― Créeme que aún sé cómo aniquilarte, pero ahora que tienes hijas yo no tendré piedad en contra de mi propia sangre.

Gid sólo miraba como aquella mujer se retiraba del lugar sin decir absolutamente nada al oír aquellas palabras. El lugar estaba en silencio total debido a que la presencia de aquella mujer era suficiente para que todo hombre pereciera al querer enfrentarla.

― Haremos un viaje a la Tierra ― Habló Gid a sus hombres quienes se alzaron al momento que él finalizó la operación. ― No quiero que duden ni un segundo ―

En la Tierra, por su lado, se encontraban Mea y Zastin viendo el cuerpo del ex guardaespaldas de la reina Sephie el cual había sido el maestro del espadachín que residía en la Tierra junto a las princesas. El combate había expuesto los planes que tenían para la madre de las princesas dejando a Zastin desconcertado debido a que era un asunto interno del cual era mejor advertirle a Lala.

― Oye Mea ― Habló el rubio llamando a la hermana de Yami.

― ¿Sí? ― Preguntó ella mientras examinaba el cuerpo del sujeto contra el que combatió horas antes.

― ¿Puedes llamarle a tu hermana? ― Preguntó el rubio mientras seguía recuperándose de las heridas.

La pelirroja se confundió ligeramente ya que ella tenía técnicamente dos hermanas y una de ellas estaba a punto de dar a luz.

― ¿Te refieres a mi hermana Yami? ―

― Oh sí, me refiero a ella ―

― Bien, déjame ver si está ― Respondió Mea mientras en su mano se formaba un D-Dial de las princesas, regalo de Lala obviamente, para comenzar a marcar el número de su amada hermana mayor. ― Espero que conteste ya que se encuentra en una cita con Rito ―

― Es cierto, ella también está enamorada del amo Rito, ¿no es así? ― Preguntó el caballero a la pelirroja recibiendo un "sí" de parte de ella. ― Me sigue sorprendiendo que Rito lograra cambiar el corazón de Oscuridad, quiero decir, Yami. ― Se corrigió él ya que Lala le había dicho hace tiempo a él que aquella ex asesina se llamaba Yami actualmente.

― Rito es alguien sorprendente, por esa razón mi hermana lo ama mucho ― Decía Mea mientras esperaba que su hermana contestara el teléfono siendo inútil ya que le decía que se encontraba apagado. ― Lo apagó, al parecer ella no quiere que le interrumpa en su cita ―

― Bueno, no importa de todos modos debemos llevar el cuerpo a… ― En ese momento Zastin noto que el cuerpo de su antiguo mentor se encontraba convirtiéndose en agua.

― ¿Eso es normal? ― Preguntó la pelirroja al ver aquello.

― No ― Respondió Zastin viendo como todo el cuerpo quedó en un estado líquido cristalino.

― ¿Entonces por qué ocurrió? ― Seguía preguntando Mea con dudas al ver aquello.

― Esta tecnología es de la princesa Lala ― Informó el espadachín mientras se inclinaba para tocar aquello con los dedos y examinarlo un poco.

― ¿Por qué Lala haría algo como eso? ― Para Mea aquello no estaba muy claro y le confundía mucho el saber que la hija de Sephie le quisiera asesinar. ― ¿Qué tiene que ver Lala con todo esto? ― Mea al ver que Zastin no le respondía comenzó a preocuparse ― ¿Qué sucede? Necesito que me lo digas ya que… ―

― La tecnología para crear clones de agua y evitar pérdidas en la guerra ― Fue la seca respuesta del rubio quien se levantó para después mirar a la pelirroja. ― Mea, necesito que contactes a Rito y a Lala lo más rápido posible; las princesas Nana y Momo no deben enterarse de nada de lo que sucedió aquí. ―

Al oír eso, Mea recordó lo frágil que era Nana y lo mucho que Momo amaba a su madre. Esas dos harían cualquier cosa por su padre de la misma manera, pero esta situación era muy delicada como para que ellas se enterasen.

― Lo entiendo, no diré nada ― Fue la respuesta de Mea ante tal petición.

― Gracias ― Agradeció él con una sonrisa mientras sacaba el control para tele transportarse a la nave que tenían en la Tierra. ― Nos vemos, Kurosaki Mea ―

Y así, ambos guerreros se fueron por su lado para informar lo que pudieran a Rito en su respectivo caso a la princesa Lala.

«― Nana ― Para Mea, sus pensamientos eran un mar de preguntas y miedos en ese momento ya que le preocupaba mucho el estado de la princesa Nana ya que era la más frágil de las tres princesas. ― Rito, por favor no quiero que te suceda nada por lo que he decidido protegerte a ti como a Nana en estos momentos ― Pensó ella mientras corría lo más rápido para encontrar a Rito.»

Por su lado, Rito se encontraba disfrutando del poco tiempo libre que tenía con Yami. La pareja se encontraba disfrutando de un paseo en uno de los múltiples centros comerciales que había en la zona.

― Dime Rito, ¿ya has pensado en los nombres para las niñas? ― Preguntó Yami mientras estaba en una zapatería junto a Rito.

― No aún no, pero sé que algo se nos ocurrirá cuando nazcan ― Informó el castaño el cual observaba todos los modelos de recién nacidos que se encontraban ahí. ― Sólo sé que sufriré los primeros meses si es que se presentan algunos poderes que Némesis posee ―

Yami al escuchar eso sintió un escalofrío recorrerle la espalda al imaginar a dos pequeñas Némesis jugando con los poderes que ella como Némesis poseían.

― Lamento tu vida ― Se disculpó ella frente a Rito quien no podía creer lo que escuchó.

― ¿Tan poca fe me tienes? ― Preguntó él sintiendo que su orgullo era golpeado.

― No es cuestión de fe, Yuuki Rito ― La mirada de Yami había cambiado a una un poco más dulce en esos momentos ― Es cuestión de darse cuenta de que Némesis las va a criar mal y tú sólo serás su saco de boxeo mientras crecen― Finalizó ella dejando a un Rito con su orgullo siendo hecho añicos por las palabras de Yami.

― En verdad me tienes mucha fe ― Dijo el castaño sintiendo que su alma se quería salir de su cuerpo.

― Pero te deseo lo mejor como tu novia ― Agregó ella mientras caminaba directamente hacia Rito y le plantaba un tierno beso en los labios a su amado castaño para después terminar ese beso viendo como su Rito se sonrojaba ante eso. ― Ya te lo había dicho, eres mi objetivo en el amor. ―

Rito no podía negar que aquella vez que Yami se le confesó no podía creerlo, pero ahora sí podía ya que ella estaba junto a él y no negaban nunca ese cariño que sólo ellos dos se tenían.

― Bueno, creo que deberíamos de volver con las compras ― Dijo Yami sacando de sus pensamientos a Rito.

― Oh, cierto, tienes toda la razón ya que se está haciendo tarde ― Respondió el castaño todavía embelesado por aquel dulce beso ― Creo que llevare estos pequeños zapatos para bebé ―

La rubia miró aquellas prendas las cuales eran color celeste, perfectas para dos recién nacidas.

― Me gustan, sé que Neme-chan le gustaran ya que son un regalo tuyo después de todo ― La mirada de Rito ante la explicación de Yami era una llena de ilusión ― Espero que a mis hijas les compres algo más lindo en un futuro ― Y con eso la ex asesina formo con su cabello algunos cuchillos amenazando a su novio.

― Yami, ¿podrías dejar de hacer eso en público? ― Para Rito que su novia entrara en el modo posesiva asesina a veces era malo.

― ¿Lo prometes? ― Preguntó ella con cierta dulzura en su voz.

― Lo prometo Yami-chan ― Contestó él regalándole una sonrisa a su novia quien se sonrojo.

― Bien ― Y así Yami dejo de amenazar a su novio para voltear a otro lado. ― Ahora quiero ir al puesto de Taiyaki que está ahí ― Señaló ella a un puesto que estaba en el área de comidas.

― Bueno, sólo déjame pagar esto y nos… ―

De repente oleadas de gritos fueron escuchados de manera estruendosa cosa que alarmó a ambos ya que parecían ser gritos de terror, bueno, sólo la voz de una mujer que buscaba auxilio y siendo silenciada por los gritos. Yami como Rito sintieron curiosidad y decidieron salir a ver, no sin antes pagar todo y dejárselo a la encargada de la tienda la cual veía a la pareja con una gota de sudor frío.

― Ahorita volvemos, ¿se lo puedo dejar? ― Preguntó Rito quien sólo recibió un asentimiento de la empleada ― ¡Gracias! ―

Y así ambos jóvenes salieron del establecimiento viendo como una gran cantidad de gente iba detrás de una mujer a la que Rito como Yami reconocieron al instante.

― Ah, con que era Sephie la que estaba gritando como loca pidiendo ayuda ― Comentó con simpleza el castaño como si esto fuera algo cotidiano.

― ¿No es la madre de las princesas? ― Preguntó Yami un tanto extrañada de ver a la reina Sephie corriendo por ahí.

― Cierto, hay que ayudarla ― Dijo el castaño mientras la rubia asentía ― ¿Puedes usar tus poderes para hacer que ellos se detengan? ―

― No lo sé, tal vez si entro a mi modo darkness pueda hacer algo

― Bien, hazlo

― ¿Seguro?

― Te conozco, sé que lo podrás controlar mejor que cuando luchaste contra Kuro.

Rito se giró en esos momentos para evitar ver a Yami entrando en el modo Darkeness; la rubia en esos momentos se concentró para acceder a su estado más poderoso y para sorpresa de ella no hubo complicaciones. La chica en eso miró a Rito quien miraba a otro lado, pero algo dentro de ella le decía que su novio debía mirarla.

― ¡Rito! ― Gritó ella en tono desesperado logrando alarmar al castaño quien se giró para poder verla en su traje de Darkness. ― ¿Dónde se encuentra la madre de las princesas? ―

Un rostro enrojecido con una sonrisa tonta era lo que Yami podía ver en Rito, pero, además en sus ojos estaban aquellas palabras que ella buscaba oír en ese momento siento suficiente para ella.

― Por cierto ― Habló la rubia caminando directamente hacia un nervioso y sonrojado Rito. ― Quiero que tú y yo hagamos el a-amor ― Pidió Yami cerrando los ojos.

― Y-Yami ― El castaño no tenía nada que decir más que el nombre de ella ya que la amaba mucho y quería, al menos dentro de un tiempo, darle ese regalo a la ex asesina. ― ¿T-Tú?

― Sí, estoy consciente de mi misma ― Interrumpió la rubia mientras rodeaba con sus brazos al castaño ― De todos modos, te lo he dicho antes, ¿no es así? ―

Acercándose ligeramente al rostro del castaño, Yami quería demostrar lo mucho que amaba a Rito en ese momento. Tan cerca de los labios de Rito, Yami le dijo unas palabras antes de hacer lo que quería.

― Eres mi objetivo, eres mío

Y así Yami le dio un tierno beso a Rito quien aceptó gustoso al sentir la calidez presente en el mismo, muy contrario a la que podría dar la vieja Yami en modo Darkness. Rito llevó sus manos a la cadera de la rubia logrando sentir la suave piel del vientre de Yami provocando alegría en la rubia a la que seguía besando. Inmediatamente el cabello dorado de Yami comenzó a moverse para lograr tomar la forma de un círculo en el cual un agujero de gusano se formó.

Por su parte, Sephie intentaba escapar de la multitud de fans que querían estar junto a ella. La reina y madre de las princesas buscaba escapar, pero al llevar tacones, aquella opción se veía cada vez más lejos hasta que de repente cayó del piso dejando desconcertados a todos los presentes. Un portal había sido abierto en los pies de la mujer para salir lejos de toda la multitud en una tienda que parecía ser para familias.

― Eso dolió ― Se quejo la mujer para alzar la vista y encontrándose una escena que le causo ligeramente celos. ― ¿Les gusta besarse? ―

Yami como Rito terminaron el beso al ver que Sephie se encontraba en el suelo con los brazos cruzados y con ligera mirada que denotaba molestia.

― Lo siento, es que necesitaba concentrarme ya que estabas corriendo ― Comentó la rubia quien estaba sonrojada y jugando son sus manos.

― Fue hermoso ― Expresó Rito algo embobado por aquel beso sin notar los celos de Sephie y el sonrojo en Yami. ― Ah, cierto, ¿cómo te encuentras? ― Preguntó el castaño al momento de notar a la reina de Deviluke.

Una furia incalculable recorrió el cuerpo de la mujer de cabellera rosa al ver la poca atención que le prestó el futuro Rey de la Galaxia. Levantándose y limpiando su atuendo, se acercó a Rito con la mirada baja lo que preocupo al castaño y sin imaginar lo que iba a venir, Rito se acercó ligeramente a Sephie.

― Rito ― Habló la mujer en voz baja para alzar la mirada que presentaba unas tiernas lágrimas cómicas y un ceño fruncido algo tierno además de unas mejillas infladas. ― ¡ERES UN IDIOTA! ―

Acto seguido, en toda la tienda fue escuchado un sonido seco que los hombres reconocían como el castigo de sus mujeres al haber hecho algo indebido. Fuera quien fuera, los presentes lloraban a la víctima de una bofetada muy fuerte para haber callado a todo un centro comercial.

En la residencia Yuuki, Nana, la segunda princesa, se encontraba bañándose tranquilamente hasta que sintió un escalofrío recorrer su desnudo cuerpo.

― Bestia ― Murmuró ella mientras se recargaba en la pared de la regadera y llevaba su mano derecha a su frente. ― Dios, por favor, que nada malo le haya pasado a Rito ― Pidió ella en susurro.

Nana como Rito compartían un gran lazo, al igual que el resto de las chicas, pero al haber crecido la confianza en ambos a tal punto que sabían lo que le pasaba al otro, la princesa sintió como si la vida de su novio corriese un peligro de aquellos donde una mujer estaba involucrado. El cuerpo de Nana tembló ya que por alguna razón sintió que esa mujer fue su propia madre toda enojada.

― Rito, no mueras ― Lloró cómicamente al imaginarse a su novio siendo asesinado por una muy enojada Sephie.