Una familia nunca se abandona
12 de marzo de 2018
― Lamento haberte mentido, Lala
Cuando la madre de Lala tuvo a su hija en brazos, una gran felicidad floreció en su corazón al verla y derramando lágrimas al verla tan frágil. Hoy, era ella quien se encontraba en los brazos de su hija, llorando por haberle fallado a su confianza.
― Mamá, no te culpo de nada ― Respondía Lala acariciando el cabello de su madre.
― ¿No? ― Preguntó ella un tanto temerosa.
Lala simplemente negó con la cabeza.
― No, no te culpo y no quiero que te sigas culpando de algo que no fue tu culpa. ― Dijo Lala tomando el rostro de su madre y regalándole una sonrisa sincera que sólo Lala podía dar.
Sephie miró a su hija, mucho había cambiado y sabía que aquella niña inocente ahora era toda una mujer.
― Lala ― Pronunció Sephie para sonreír por las palabras de su hija. ― Gracias.
Rito, quien observaba todo junto a Haruna y Mea, decidió que lo mejor era retirarse de ahí para poder hablar con todas de una buena vez y aclarar todo este asunto. Él también sabía que Rin no podría con toda la carga, así que decidió que lo mejor sería llevar la mitad de la carga de ella.
Por su lado, Rin había llegado a la casa de Rito después de que este le llamase. Ella conocía perfectamente a las princesas Momo y Nana; no debía mentirles sobre lo que les iba a revelar porque eso sería mucho más doloroso. Una vez frente a la puerta ella tocó a la puerta pasa ser recibida por Mikan.
― Rin, hola. ― Saludó Mikan con sorpresa.
― Hola Mikan, es bueno verte de nuevo. ― Respondió Rin con una sonrisa. ― ¿Puedo pasar?
― Adelante, de todos modos, esta también es tu casa. ― Dijo Mikan quien se hizo un lado para dejar pasar a la mayor quien le dio un "gracias". ― ¿Vienes a buscar a Rito? ― Preguntó la joven Yuuki un tanto curiosa.
― Bueno, vengo por petición de Rito, pero no vengo a verlo a él. ― Fue la respuesta de Rin quien cambió su expresión a una más seria para sorpresa de Mikan. ― ¿Se encuentran las princesas Momo y Nana? ―
Aquello tomo por sorpresa a Mikan ya que no se esperaba que Rin preguntase por ellas en ese tono.
― Sí, ellas se encuentran en la cocina junto a Némesis ― Respondió Mikan. ― ¿Sucede algo?
Rin miró a Mikan quien mostraba preocupación evidente. Dese hace tiempo, Rin le ha tenido confianza a Mikan y en cierto punto la veía como la hermana menor que siempre había querido. No debía engañarla, por más que quiera protegerla, debía confiar en ella.
― Sí, algo muy grave y necesito que seas lo suficientemente madura para esta situación. ― Dijo Rin para poner una mano en el hombro de Mikan.
― Sí, te ayudaré en lo que necesites. ― Respondió Mikan.
En ese momento las princesas se encontraban hablando con Némesis después de haber comido helado. Momo decidió confiar en la chica pese a su rivalidad por el amor de Rito.
― Entonces, lo que me quieres decir es que dudan de la palabra de su madre, ¿verdad? ― Preguntó Némesis.
― No dudamos de mamá ― Respondió Nana un tanto molesta por las palabras que uso Némesis. ― Simplemente se nos hace extraño que ella venga a visitarnos por mucho tiempo sabiendo que ella es la persona diplomática del reino.
Némesis no dijo nada y volteó a ver a Momo quien se mantenía un tanto seria.
― ¿Qué opinas tú, princesa Momo? ― Preguntó Némesis esperando lo que su rival diría.
― No lo sé, no sé qué pueda estar pasando con mamá. ― Respondió Momo quien trataba de hacerse una idea.
Ambas princesas carecían de la malicia que Némesis poseía, y aunque ella ya no hacía nada que atentara contra la vida normal que llevaban, seguía siendo capaz de ayudar a Rito y a ellas con algunos problemas que acarreaba ser el siguiente en la línea del trono.
― Puede que su madre oculte algo o, mejor dicho, que este escapando de algo. ― Comentó Némesis con seriedad. ― No se han preguntado por qué ella se acercó a Rito. ― Las princesas miraron a Némesis confundida. ― Evidentemente no han prestado atención, ¿acaso no dejan de pensar en sí mismas?
Tras escuchar eso Nana se levantó de golpe.
― ¿Por qué te atreves…?
―No deberías de decir eso, Neme-chan.
Némesis sonrió tras escuchar la voz que intervino.
―Me preguntaba cuando ibas a subir, sabes muy bien que me encanta molestarlas. ― Comentó Némesis para llevar su mirada a Rin quien se encontraba en la puerta.
Momo y Nana miraron a Rin quien se encontraba de brazos cruzados con una mirada serie para Némesis. Ninguna de las dos se esperaba la llegada de Rin, pero Némesis parecía haber sabido que ella vendría. Nana miró fijamente a Rin quien al sentir la mirada de la segunda princesa le dedico una sonrisa cálida.
―Me sorprende de verdad que seas tú la que va a hablar. ― Dijo Némesis quien se levantó de la cama para caminar y darle un abrazo a Rin. ― ¿Segura que podrás manejarlo?
― Más que segura. ― Respondió la joven.
― Bien, yo me retiro por el momento, si se complica la situación no dudes en llamarme. ― Dijo Némesis para salir de la habitación.
Rin no dijo nada, simplemente se quedó observando a las chicas quienes le veían confundidas. Era difícil, tal vez sería lo más difícil que ella iba a hacer, pero al final ella debía tomar en parte la responsabilidad. Siempre ella había tomado la responsabilidad en muchos actos, a veces por orgullo, a veces por deber.
― ¿Sucede algo, Rin? ― Preguntó Nana.
La chica al ver la mirada de Nana sabía que esto no iba a ser tan sencillo.
― Es sobre mamá, ¿no es verdad? ― Habló Momo un tanto triste.
Nana miró a su hermana y notó como una sonrisa triste se dibujo en su rostro. Ella se negaba a creer que algo malo sucediera con su madre y que esta les ocultase cosas.
― Lo lamento mucho, pero Némesis no esta del todo mal. ― Dijo Rin seria. ― Hace tiempo, Rito y yo pudimos saber unas cosas que tal vez no debíamos saber, el problema de todo esto es su madre.
Las dos princesas sintieron como las palabras de Rin les atravesaban el alma.
― No digo que su madre sea una mala persona, pero hace tiempo ella fue con Rito a dormir.
Tras decir eso, Nana fue la primera en objetar.
― ¿Qué le hizo esa bestia a mi madre? ― Preguntó furiosa la princesa.
Rin en ese momento miro mucho más molesta a Nana de lo que usualmente le vería. ¿Acaso en su cólera estaba culpando a Rito sin siquiera escuchar el resto de lo que tenía que decir? Sin duda, Nana era igual que siempre, tan inocente como ignorante de su mundo.
― ¿Crees de verdad que Rito le haría algo a tu madre a sabiendas que es Lala su futura esposa y que él te ama? ― Contestó Rin con otra pregunta.
La mirada que la mayor le daba a Nana, junto a la seriedad de sus palabras de inmediato surtieron efecto. La segunda princesa miró a hacia abajo dándose cuenta de que estaba culpando a Rito de algo que probablemente el no haya hecho.
― Nana, deja que Rin termine lo que tenga que decirnos. ― Dijo Momo igual de seria que Rin.
Nana no dijo nada, simplemente asintió.
― Bien, creo que es momento que sepan algo sobre su madre y que además ella misma les puede confirmar. ― Siguió Rin. ― Cuando ella entró a la habitación de Rito, yo dormía con él y salí a pensar unas cosas, cuando regresé me encontré a su madre durmiendo con él. ― Dijo Rin notando las miradas de Nana y Momo. ― Rito no se quedó ahí, sino que salió de la habitación, pero eso no era lo importante, sino lo que murmuró su madre sobre su padre.
Las dos princesas de inmediato miraron a Rin quien se mostraba algo decepcionada.
― ¿Qué sucede con papá? ― Preguntó Momo un tanto alarmada.
― ¿Él está bien? ― Agregó Nana igual que Momo.
― No lo sé, algo sucedió hace rato y parece ser que Mea y Zastin se enfrentaron con un esbirro de su padre. ― Dijo Rin intentando ser lo más clara posible, pero Rito no le dijo más. ― Al parecer su padre quiere muerta a su madre y parece ser que él vendrá a la Tierra a terminar el trabajo.
El lugar se quedó en silencio una vez más tras las palabras de Rin. Ni una de las dos princesas dijo nada por unos momentos, sus pequeñas mentes apenas y trataban de procesar una información como la que les dio Rin. La primera en tratar de decir algo fue Nana quien ya se encontraba con lágrimas en los ojos.
― No, no es cierto. ― Decía ella derramando lágrimas. ― Dime que no es verdad.
Al verla Rin sintió mucha pena, pero no negó lo que dijo.
― Lo lamento. ― Se disculpó ella para ir y abrazar a Nana quien rompió en llanto. ― Desahógate Nana.
La pequeña princesa lloró fuertemente mientras abrazaba a Rin pidiéndole que esto fuera una mentira, pero lamentablemente no lo era. Ella no quería creer que su familia pasara por eso, pero era una verdad que tenían que afrontar y que ella misma no podía.
Rin en ese momento observó a Momo quien contenía las ganas de llorar, pero era inútil, lágrimas ya bajaban por sus mejillas e iban a dar al suelo. ¿Cómo podían afrontar algo como esto? ¡Sólo eran unas niñas! Ni siquiera la propia Rin podía entender algo como esto pese a toda su madurez. ¿Acaso este mundo quería lastimarlas?
Desde afuera, Némesis había escuchado todo y una sonrisa en su rostro estaba formada. No se sentía feliz por el asunto, sino escéptica de que alguien como el padre de Momo hubiera tomado una decisión tan drástica que arriesgaría la estabilidad de una galaxia en caos.
― «Rito, ¿acaso serás capaz de detener esto?»
El mundo que ella conoció siempre había sido oscuridad tras oscuridad en un mar de tristezas. Pero cuando lo conoció, cuando conoció a Rito, su mundo había cambiado. Némesis sabía que nadie más podría resolver esto, fue aquel corazón bondadoso quien le venció a ella, a Kuro, a Yami y a cualquier persona que osara dañar a la familia que él iba construyendo junto a Lala.
― Me siento hastiada.
Una vez que todo con Sephie se calmó, Rito y las chicas decidieron volver a casa para poder hablar bien el asunto. Yami se encontraba hablando con Mea sobre el asunto del padre de Lala, Haruna iba junto a Rito un poco más atrás ya que decidió dejar a Lala y su madre el tener un tiempo juntas.
― ¿Fue lo correcto? ― Preguntó Haruna a Rito.
― No lo sé. ― Respondió Rito quien miró al cielo. ― Jamás lo sabré.
― Rito.
En ese momento Haruna tomó la mano de su amado en señal de apoyo.
― Confío en ti, Rito, siempre lo he hecho. ― Dijo Haruna para darle un tierno beso en la mejilla a Rito quien se sonrojo un poco. ― Ahora sólo debes seguir tu camino.
Las palabras de Haruna, aunque sencillas, eran reconfortantes para él. Hace años que él ansiaba poder estar en una relación con ella, pero ahora su corazón no sólo amaba a Haruna, sino que creció con el amor de todas. Hace tiempo odiaba el plan de Momo, ahora lo veía como algo útil, pero fue él quien tomó la decisión de hacerlo a su manera para que el amor que se tenían por todas fuera puro y sincero.
Puro y sincero.
En esos momentos Rito recordó algo muy importante.
― Puro y sincero, ¡Eso es! ― Exclamó él llamando la atención de las chicas.
― Rito, ¿qué sucede? ― Preguntó Lala notando la alegría en Rito.
― Creo que tengo un plan, eso espero. ― Contestó Rito con una sonrisa. ― Pero necesito de Yami.
La rubia miró algo confundida a Rito. ¿Para qué la necesitaba?
― Y también necesito contactar con Kuro. ― Dijo él.
Eso último alarmó a todas las chicas incluyendo a la madre quien sabía de quien se trataba. Como era de esperar, la primera en oponerse fue Yami tras el incidente con Kuro.
― ¡No dejaré que contactes con él! ― Dijo Yami toda preocupada y abrazando a Rito. ― No quiero perderte, él dijo hace tiempo que, si sus caminos se cruzaban, él no iba a contenerse. ―
Rito inmediatamente acarició a Yami para tranquilizarla.
― Lo sé ― Respondió él dándole un beso a Yami en la frente. ― Pero lo necesitaré a él.
Todas quedaron en silencio. Lala al ver la sonrisa en Rito decidió confiar en él. Kuro vendría a ellos.
