Verdad y Reconciliación
To Love Ru Fanfic
En un planeta lejos del sistema solar y más allá de los límites del Imperio de Deviluke, un combate en un bar se llevaba a cabo. El planeta contenía a la escoria de la galaxia como a los cazarrecompensas más temidos de todos. Mucha gente sabía que la pelea no iba a ser ganada por alguno de esos inútiles.
― ¡Mátenlo! ― Gritó alguien.
Muchos seres comenzaron a correr en contra de un sujeto de vestimentas oscuras quien de inmediato sacó dos pistolas muy bien diseñadas.
― ¡Muere, asesino! ― Exclamó alguien.
De repente un ser en forma de elefante apareció detrás de aquel sujeto quien de un rápido movimiento se alejó del ataque para apuntarle a su atacante, pero antes de hacer algo él ya se encontraba rodeado. Todos ellos fueron contratados para matarle y él se mantenía calmado.
― No vas a escapar esta vez ― Comentó uno para tratar de cortarlo con su espada. ― ¡Muere! ¿Eh?
El hombre paró aquel ataque con una de sus pistolas haciendo que todos sus atacantes se impresionaran.
― ¿Eso es todo lo que los mejores cazarrecompensas del gremio de la fortuna pueden hacer? Sin duda son patéticos. ― Dijo aquel hombre quien con una patada envió al paquidermo fuera de su alcance. ― ¿Alguien más desea atacarme?
Todos miraron con rabia al sujeto y alguno no desperdiciaría la oportunidad de verlo con las armas abajo.
― ¡Yo lo haré! ― Gritó uno de ellos ― ¡No dejaré que nos humilles?
― ¿Humillarlos? ― Preguntó el sujeto esquivando el golpe. ― Mi plan no es humillarlos.
― ¡Deja de correr y ataca, maldito asesino! ― Exclamó el atacante frustrado por no dar un golpe.
― Entonces, ten esto.
Inesperadamente aquel hombre detuvo el ataque de su contrincante y de un rápido golpe en el estómago lo dejó fuera de combate. Todos miraron impresionados como aquel hombre ya había dejado fuera a dos de sus compañeros, así que todos decidieron atacar a la vez.
― ¿Por qué no se rinden?
El hombre ya cansado apunto su arma al techo y apretó el gatillo múltiples veces. Ambas pistolas dejaron salir disparos de energía que se desviaron para ir en dirección a los atacantes dejándolos inconscientes y evitando que el asunto se saliera de proporciones. Las personas que se encontraban en la cantina decidieron ignorar todo para volver a sus tragos, nadie quería meterse con el mejor asesino de la galaxia.
― Hace tiempo que no tomo algo, cantinero sírvame un trago. ― Pidió el hombre.
― Sí señor. ― Respondió el vendedor.
Aquel hombre era Kuro, el mejor asesino de la galaxia y un freelancer; él al ser un independiente, no estaba sujeto a las normas que los gremios tenían y podía hacer sus trabajos de una forma poco ortodoxa. Desde hace años él ha sido buscado por muchos reinos debido a su fama de acabar con ejércitos y equiparse en poder contra los más grandes guerreros del Imperio de Deviluke.
― Aquí tiene.
― Gracias.
Bebiendo un sorbo de su bebida, Kuro pudo sentir que su cuerpo se refrescaba después de haber acabado con su pequeño problema. Todos los clientes del lugar le miraban y eso a él le incomodaba ligeramente, pero no podía decir nada ya que había causado un desastre en aquel lugar. Después de acabar su bebida, Kuro se levantó de ahí agradeciendo el trato y dejando dinero suficiente para que el cantinero pagara los daños.
Al salir del lugar, Kuro miró al cielo el cual tenía un color morado con tintes verdosos. Él ya había acabado con su misión de asesinar a todos los miembros de un grupo de guerrillas dedicados a asesinar personas para robar sus bienes. No fue la gran cosa, al menos no después de ver que todos sus atacantes huían para caer ante él después de unas horas.
Kuro caminó por las calles de la ciudad un rato pensando en cuál sería su siguiente misión hasta que de pronto sonó su comunicado y de él salió una figura conocida para él.
― Es extraño que me llames después de nuestro último encuentro. ― Habló él.
― No tienes que recordarlo, aunque agradezco que no llevaras más lejos. ― Respondió la otra persona.
― ¿Cómo se encuentra tú novio? ― Preguntó Kuro.
― Rito se encuentra bien, pero necesita tú ayuda. ― Dijo la joven.
― ¿Qué es lo que necesita el novio de Oscuridad Dorada? ― Preguntó Kuro notando la expresión facial de la exasesina.
Yami había llamado a Kuro a petición de Rito, pero el verlo en una actitud algo pesada no era del agrado de ella.
― Me ha pedido contratarte para que lo ayudes en algo. ― Dijo ella tomando una actitud estoica frente a él. ― Si te reúsas, iré personalmente hasta donde te encuentras para hacerte cambiar de opinión. ― Dicho eso, la mano de Yami se transformó en una hoja afilada. ― Piénsalo.
El famoso asesino pensó por unos momentos tal petición la cual le parecía algo extraña. ¿Por qué aquel chico lo necesitaría para algo? Sin duda era algo que él no se esperaba pese a su increíble habilidad para deducir las cosas, aunque se hacía una idea por los rumores que había escuchado hace tiempo.
― Sabes que él sigue estando como mi objetivo, ¿verdad?
― Lo sé, pero como te lo dije aquella vez, no dejaré que lo toques.
Kuro notó la firmeza en las palabras de aquella joven a quien hace tiempo había salvado. Tras pensarlo unos momentos, al fin dio su respuesta.
― ¿Qué es lo que necesita Yuuki Rito?
Habían pasado horas desde que Yami había contactado a una de las personas más peligrosas de la galaxia. Ella no se encontraba contenta con tal idea, mejor dicho, ninguna de las chicas se encontraba contenta con tener un contrato con la persona que intentaba matar a Rito. El ambiente se había puesto más tenso de lo que pensaban.
― No estoy de acuerdo con esto. ― Dijo Yami con cierta molestia. ― Mea y yo somos capaces de ayudarte.
― ¿Cómo se encuentran Nana y Momo? ― Preguntó Rito.
― No cambies de tema, sabes cómo están ellas. ― Respondió Yami.
― Sabes que no puedo ir con ellas en estos momentos hasta que Sephie les diga todo.
Yami miró a otro lado. Odiaba estar furiosa con Rito, hace tiempo que ambos se encontraban en un noviazgo y ella había cambiado, pero la idea de su novio para solucionar todo simplemente era una locura.
― ¿Puedes ser sincero conmigo? ― Preguntó Yami a Rito quien no dijo nada. ― ¿Por qué crees que sucede todo esto ahora que nos encontrábamos felices y en paz?
El chico analizó por un momento la pregunta que su novia le hizo, pero entendió que él no podía dársela, al menos no por ahora.
― No lo sé. ― Respondió él para levantarse y ver a Yami a los ojos. ― Pero esto es algo que debemos solucionar.
― ¿Saldrás lastimado? ― Preguntó Yami ― Sólo dime si saldrás lastimado.
― Yami, yo-
― No quiero perderte, no después de todo lo que he pasado a tu lado.
Yami comenzó a llorar frente a Rito después de mucho tiempo y él se sentía culpable al verla. Ambos cruzaron sus caminos hace tanto tiempo y de una forma tan peculiar que forjó una amistad para que de ella florecieran sentimientos que iban más allá de la comprensión de ambos. Cuando ella perdió control sobre si misma, fue Rito quien la rescató y cuando él estaba a punto de morir, ella logró una paz de verdad y lo salvó.
Yami lo había salvado de Kuro.
Ahora ella no entendía cuál era la razón de tener que entrar en contacto con aquel hombre después de su último encuentro. Ella no quería que Rito sufriera, no quería perderlo después de todo lo que habían construido. De repente ella se vio rodeada por los brazos de Rito en un abrazo.
― No pasará nada, te lo prometo. ― Dijo Rito intentando calmarla.
― Promételo ― Pedía ella. ― Promete que lo que harás es lo correcto.
― Lo prometo. ― Respondió él. ― Y te prometo que nada malo sucederá.
Tras decir eso, Rito tomó a Yami del rostro para darle un beso en su frente y dejando que ella se desahogara un poco. Después de eso, Yami y Rito decidieron subir las escaleras para poder hablar con las gemelas notando que Rin se encontraba afuera de la habitación recargada contra la pared que estaba frente a la puerta.
― ¿Cómo están las cosas ahí adentro? ― Preguntó Rito a la chica.
― Es muy doloroso, pero creo que no se puede pedir más. ― Respondió Rin con cierta frustración. ― ¿Es correcto lo que harás?
― Eso no lo sé, pero no se me ocurre nada mejor.
Rin sólo soltó un suspiro. La idea de su novio no le había agradado en nada, pero tampoco a ella se le ocurría una idea mejor. Ella ahora sólo esperaba que la madre de las princesas pudiera arreglar las cosas con ellas. De repente la puerta se abrió y de ella salió Nana corriendo lejos de ahí.
― ¡Nana espera! ― Pidió Sephie, pero su hija no le hizo caso.
Todos miraron la escena con tristeza, en especial Rito ya que conocía a la perfección como era Nana.
― Mamá. ― Momo quien se encontraba ahí tenía una mirada destrozada. ― ¿Por qué nos ocultaste esto?
― Momo
― ¿Por qué?
Yami como Rin decidieron retirarse de ahí, sabían que ellas dos no serían de utilidad ahora y decidieron dejar que las cosas se calmaran.
― ¡¿Por qué?! ― Exigió Momo llorando. ― ¡¿Por qué papá ha hecho esto?!
― No lo sé, no lo sé, perdóname. ― Pidió Sephie llorando y cayendo al suelo de rodillas. ― No quería que nada de esto pasara, yo sólo quería protegerlas.
Rito no podía sentir más dolor que ver a madre e hija llorando por culpa de algo como eso. De inmediato él tomó a Sephie para ayudarla a levantarse y abrazándola para que ella se desahogara de igual forma. Al ver a Momo, notó cómo ella se sentía herida y sobre todo decepcionada por las acciones que su madre había tomado al final, pero no podía culparla.
― Momo, ven por favor. ― Pidió Rito a Momo quien caminó hacia él. ― Ven aquí.
Momo obedeció y se acercó lo suficiente para sentir como Rito ponía una mano sobre su cabeza para comenzar a acariciarla.
― Momo, sé que te duele mucho, pero no quiero que llores. ― Dijo Rito sonriendo para Momo. ― Te amo y quiero que no sufras.
La joven princesa en vez de dejar de llorar, ahora lo hacía con más fuerza. Las palabras que Rito le dedicó le intentaban calmar, pero era tanto su dolor que un conflicto en su corazón se llevaba. Ella decidió abrazarlo, aunque su madre estuviera haciendo lo mismo, sólo necesitaba sentirse protegida por un momento.
― Ya Momo, todo estará bien, nada malo va a pasar. ― Dijo él tratando de tranquilizar a la princesa para después ver a Sephie. ― No dejaré que nada malo suceda, te lo prometo.
Rito le dio un beso a Sephie en su frente. Él sabía que ella ya había sufrido mucho antes de llegar a la Tierra y ahora no se encontraba dispuesto a que algo más pasara. Al poco tiempo, tanto madre como hija dejaron de llorar y se sentaron en la cama de Rito quien se encontraba frente a ambas. Él debía solucionar el dolor que ambas sentían antes de siquiera ir por Nana.
― Momo, ¿estás molesta? ― Preguntó Rito.
Ella sólo asintió. Rito la tomó de las manos y pidió que le mirase.
― Momo, sé que te duele, pero tu madre hizo esto para protegerlas y no me gusta que ambas se sientan así. ― Dijo Rito sonriendo para Momo quien no sabía que hacer. ― Yo sé que detrás de ese dolor, el amor por tu madre se encuentra ahí y sé que ese amor lucha para entenderla.
Sephie al escuchar las palabras del chico se sintió un poco triste, pero al mismo tiempo querida.
― No la odio. ― Dijo Momo derramando lágrimas. ― Siempre la extrañé y cuando llegó me sentí feliz de tenerla, pero a la vez me sentía alejada.
― Momo
― Siempre era difícil estar junto a ti, por eso me sentí feliz de volver a verte. ― Dijo Momo llorando nuevamente. ― No quiero que papá y tú se separen, no quiero que mi familia se desmorone.
― Momo, ven aquí.
En un hermoso abrazo, Sephie comenzó a tranquilizar a su hija dejando que esta llorase para que aquel dolor se fuera. Rito sonrió tras ver que Momo abrazaba con fuerza a su madre y eso le tranquilizaba. Pocas veces había sido testigo de un acto de amor tan puro que quedó maravillado al verlas.
― No quiero que suceda nada malo, hija, pero todo esto fue algo que no vi venir. ― Dijo Sephie acariciando a su hija.
― Te necesito mamá, tanto a ti como a papá.
― Momo, todo estará bien cariño.
Sephie sabía que había cometido un grave error al ocultar la verdad de sus hijas, pero en el fondo ella creyó que había sido lo mejor. Rito al verla abrazar y consolar a Momo decía mucho sobre ella y la razón de sus acciones como tal. Si era cierto, él debía protegerlas de la misma forma y no debía darse para atrás.
― Iré con Nana ― Dijo él.
Sephie al escuchar eso miró a Rito con tristeza.
― Sé que Nana está herida, sé que como se siente en verdad, ya ha pasado antes y no pienso esperar. ― Explicó Rito con seriedad evidente en su voz. ― Quédense aquí, Mikan más de rato preparará la cena así que bajen.
Ambas mujeres asintieron, pero entonces Momo decidió atreverse a preguntar algo.
― ¿Tú sabías esto? ― Preguntó ella.
Rito no dijo nada, él sabía que había ocultado esto mucho tiempo con el fin de protegerlas, pero al final parecía que cometió el mayor error de todos. Momo veía como el chico que amaba miraba hacia otro lado lo que provocó que se sintiera herida, pero no podía decir nada al respecto.
― Lo lamento Momo, pero era algo que sólo tu madre podía decirles a ustedes.
Dicho eso, Rito salió de la habitación dejando solas a ambas Deviluke. Él no sabía si sus acciones fueron correctas o no, de hecho, poco importaba eso ahora ya que en su mente se centraba en Nana. No podía dejarla sola ya que la conocía a la perfección y a diferencia de Momo, ella era mucho más frágil y por ende necesitaba su atención.
Una vez llegó a las habitaciones de las princesas, Rito de inmediato ingresó al cuarto de Nana para ver que no se encontraba ahí. Volteando hacia la entrada del mundo virtual de Nana notó que esta se encontraba encendida logrando saber dónde se encontraba la princesa. Tomando coraje, Rito entró en él para entonces ver el hermoso mundo abierto que hace años Lala había construido para su hermana. Caminó por un tiempo sin éxito, hasta que recordó aquella ocasión donde él y Nana se abrazaron.
Cuando llegó al mismo lugar de antes, esta ocasión se encontró a Nana sentada con sus rodillas abrazadas. Rito sabía que su error también fue grave, pero al igual que Sephie él lo solucionaría para que ninguna de las tres saliera herida nuevamente.
― Nana ― Pronunció él.
La princesa al escuchar la voz de Rito alzó su mirada para encontrar al chico frente suyo.
― Rito ― Dijo ella con voz quebrada.
Nana no pudo evitar llorar, pero también necesitaba de alguien para hacerlo; ella se levantó con rapidez para abrazar a Rito con fuerza. Al verla, él la rodeo con sus brazos y dejó que desahogara con el fin de que todo el dolor que ella tenía se fuera con el tiempo y así, su frágil corazón sanase.
― Lo lamento Nana, lamento no haberte protegido. ― Dijo Rito intentando disculparse. ― Fue mi error el haber creído que podría solucionar todo esto, pero me he dado cuenta de que no podía hacerlo solo, no sin ustedes.
La princesa decidió mirarlo notando en aquel rostro el arrepentimiento que el corazón de Rito sentía.
― Nana, me equivoqué y sé que no tengo justificación, pero no quiero que estés molesta con tu madre. Ella sólo quería que ustedes fueran capaces de entenderla, pero ella no espero nada de esto. ― Explicó él intentando que la princesa entendiese a su madre. ― No quiero que tú y ella sufran, son una familia y deben estar unida. ― Susurró él al final.
Ella no dijo nada, simplemente se limitó a tratar de entender todo lo que sucedía en su vida, pero al final no podía culparlo a él o a su madre. Tal vez ella no se encontraba dolida por la desconfianza, tal vez al final dicho dolor se debía a algo más y ese dolor desaparecía siempre que Rito se encontraba con ella. Sus temores siempre estaban ahí, pero se iban cuando su Bestia se encontraba cerca para ella.
Tras unos minutos, de reflexión al final comprendió el por qué dolía todo esto. Al final, Momo tenía razón y debía dársela, ella era mucho más frágil de lo que parecía, pero cuando él se encontraba con ella siempre lograba obtener las fuerzas para salir adelante y luchar contra la adversidad que se ponía.
― Eres una bestia, ¿Quién dijo que necesitaba un abrazo tuyo? ― Dijo ella para separarse y mirar al chico que ama con una sonrisa. ― No tienes remedio.
Rito parpadeó al verla y notó la felicidad que tenía ella al sonreírle.
― ¿Por qué siempre que me abrazas me haces sentir como si nada malo pasara? ― Preguntó ella en tono irónico, pero al mismo tiempo agradecido.
― Porque simplemente no puedo dejarte, así de sencilla es mi respuesta. ― Contestó Rito sonriente por la actitud de la princesa.
Nana sonreía por tales palabras y aquel herido corazón ya no dolía como antes. Tal vez el hecho de tener a Rito a su lado la ayudaba a sentirse mejor o tal vez, ella misma quería que él siempre estuviera a su lado.
― Debo ser una tonta enamorada de una bestia, pero al final creo que me enamoré perdidamente de ella. ― Simples palabras, pero para ambos significaban mucho. ― Espero que el día que te cases con Aneu, yo pueda casarme contigo después. ― Susurró ella lo suficientemente alto para ser escuchada por Rito.
― B-Bueno, es algo que tarde o temprana pasará, pero no creo que a Momo le guste tal idea. ― Dijo Rito un tanto nervioso.
― Por eso me vas a apoyar, ¿no es así? ― Preguntó ella con unos ojos fríos ― Seré la segunda esposa del próximo Rey de la Galaxia, ¿no es así?
El pobre de Rito comenzó a sudar al ver que su amada Nana ahora se parecía más a un asesino o una de esas locas novias que matarían al resto de las chicas sólo para estar con él. De repente Nana comenzó a reír frente a él mientras le apuntaba con el dedo dejando confundido a Rito quien tardo en darse cuenta de que había sido una pequeña broma de Nana.
― Lo siento, pero quería reírme un poco después de todo lo que sucedió. ― Dijo Nana disculpándose con su novio en ley.
― No puedo culparte ― Dijo él para extenderle su mano a ella. ― Anda, vamos a dar un paseo.
Nana no titubeo, simplemente tomo la mano de Rito y seguir la idea que él dio. Caminaron por un buen tiempo tomados de la mano admirando la belleza del paisaje del tan vivo safari virtual que Lala había creado especialmente para ella. Ninguno durante la caminata había dicho una sola palabra, pero era ese silencio entre los dos más que suficiente para poder disfrutar de la compañía del uno con el otro.
Al cabo de unos minutos, ambos habían llegado debajo de un hermoso árbol tan inmenso y hermoso que si lograbas subirte verías todo el hermoso hábitat que aquella princesa había cuidado con tanto esfuerzo.
― ¿Quieres descansar? ― Preguntó Rito para mirar a Nana.
― Pensé que jamás lo dirías. ― Fue la respuesta de ella.
Rito sonrió por tal respuesta y decidió ayudar a Nana al cargarla para llegar debajo de aquel árbol para poder pasar un tiempo juntos.
― Rito ― Llamó ella al castaño.
― ¿Sí?
― Gracias por entenderme siempre.
Él no dijo nada; rodeando con sus brazos a Nana, él la acercó más y dejo que el tiempo fluyera sin que sus corazones se apresuraran. Tal vez solo el tiempo es lo que se necesita para un corazón herido.
En otro lugar lejos de la Tierra, podía observar al hombre que vi una galaxia en caos y a la que reformó para darle un futuro observando al frío y horrible vacío del especio que guardaba secreto que simplemente seguían ocultos en su oscuridad.
― ¿Ya tienen todo listo para llegar a la Tierra? ― Preguntó el Rey de Deviluke.
― Sí, señor. ― Respondió uno de los subordinados.
Todo estaba marchando justo como se había planeado y a lado suyo apareció aquella mujer, su hermana, con una sonrisa en su rostro.
― ¿Seguro de que ella vive en la Tierra junto a esos chicos? ― Preguntó la mujer no muy convencida de la información que le habían dado sobre la persona a la que anhelaba. ― ¿Acaso tu mujer ya hizo algo con ella? Sí es así, no me gustaría tener que enfrentarme en otro combate contra Sephie.
Gid no dijo nada y simplemente se limitó a seguir viendo el frío espacio.
― Además, si me fallas hermanito, no creas que tus hijas saldrán libradas de esto. ― Comentó la mujer.
En un instante Gid y aquella mujer pasaron chocar sus puños con evidente poder haciendo estremecer toda nave y dejando a la tripulación sin habla.
― ¿Acaso deseas pelear contra tu hermana mayor? ― Se burló ella y de una patada se libro del Rey de la Galaxia. ― Te recuerdo que fui yo quien te encomendó la misión de librar esta galaxia del caos, pero cuando tu hermosa mujer me enfrentó yo perdí mi sucesión al trono. ― Aquellos ojos carmesíes miraban con desprecio al Rey quien veía con odio a la mujer. ― No quiero tener que enfrentarme con ellas por tonterías como esta.
La hermana de Gid se retiró del lugar sin decir nada más. Para él Rey de la Galaxia, su sangre hervía en cólera al verse humillado por aquella mujer.
De regreso en la Tierra, las cosas se habían calmado y ahora todas las chicas se encontraban esperando a que Rito y Nana regresaran del Safari Virtual ya que llevaban mucho tiempo desde que el chico entró. Entre las que se encontraban más preocupadas se encontraban Mikan, Yui y Sephie.
― Ya han tardado un tiempo, ¿no lo creen? ― Preguntó Mikan un tanto preocupada por Rito.
― ¿Creen que ambos se encuentren bien? ― Ahora fue el turno de Kotegawa en preguntar. ― No quiero que Nana ni Rito sufran. ―
Yui calló en ese momento dándose cuenta de su error y viendo a Sephie quien se encontraba triste.
― Lo lamento mucho. ― Se disculpó ella ante su error.
― No pasa nada. ― Contestó Sephie intentando sonreír.
Todo aquel murmulló era escuchado por Némesis y Lala quienes tenían fe en que Rito y Nana arreglaran sus cosas. Después de un par de minutos se escucharon gritos de Nana que venían de la planta superior junto a los gritos de Rito; tal ajetreo preocupó a las chicas quienes de inmediato subieron las escaleras en dirección a la habitación de Nana sola para encontrar a Rito junto a Nana respirando agitadamente con sus manos sobre sus rodillas.
― Lo lamento, creo que no debí llamar a todos los animales en ese momento. ― Decía Nana disculpándose para notar la presencia de todas las chicas frente a ella. ― ¿Hola?
Rito también notó que todas se encontraban ahí y por alguna razón sintió que sería tumbado al suelo.
― Nos hemos tardado, ¿no es así? ― Preguntó él notando como todas asentían. ― Lo lamento mucho, pero las cosas se salieron un poco de control. ― Se excusó él para ver como Lala le sonreía con ternura.
Rito mirando a su prometida le guiñó dando a entender que Nana se encontraba bien, aunque faltaba aún unas cosas que arreglar.
― Mamá
Y eso era que Nana y su madre se reconciliaran; no sabían que tan sencillo podría ser, de hecho, Rito observó que Momo seguía triste, por lo que su amada princesa aún necesitaba de su apoyo para todo este duelo. La segunda princesa camino lentamente hacia su madre ante la mirada de las chicas y futuras hermanas en ley; ella no necesitaba más excusas, pero tampoco debía correr lejos cuando su corazón al final entendía todo.
Sephie miró a los ojos de Nana esta vez sin miedo alguno para poder enfrentar los hechos de frente con su hija a quien había lastimado. Cuando Nana se paró frente a ella, ambas se observaron sin poder contener las lágrimas, pero no de dolor ni enojo, sino de comprensión y con rapidez Nana abrazó a su madre pidiéndole disculpas por todo.
― Perdóname mamá, no debía haber ido así, no después de todo lo que has hecho por nosotras. ― Decía Nana entre lágrimas e intentando sonreírle a su madre quien de igual forma lloraba.
― Perdóname Nana por no haber sido la mejor madre. ― Dijo Sephie mientras pasaba sus manos por las húmedas mejillas de su hija. ― Lamento haber fallado como madre por mucho tiempo, por favor, perdóneme.
Tal escena conmovedora logró llegar a los corazones de todas las chicas quienes sonreían con ternura.
― ¡Te quiero, mamá, te quiero mucho! ― Exclamó Nana para estallar en llanto abrazando aún más fuerte a su madre. ― ¡Te amo, mamá!
Sephie se sintió conmovida por las palabras de su hija y se notó la falta que le hizo a Nana todos estos años. Ahora algo era seguro para ella, no iba a dejar que sus hijas sufriesen por todo lo que ella estaba pasando no solo por su relación con su esposo, sino que las iba a proteger de cualquier mal.
― Gracias, Nana.
Después de que todo se calmase, Mikan anunció que ya tenía lista la comida para todos y esperaba una respuesta positiva de todas las chicas para quedarse, siendo Haruna la única en irse ya que su hermana necesitaba ayuda en el departamento.
― Es una lástima que Haruna tenga que irse antes, ¿no lo crees? ― Dijo Yui mientras ponía los platos sobre la mesa.
― Bueno, al menos dijo que regresaría mañana temprano, por lo que tendrá más tiempo de estar junto a Rito. ― Respondió Rin quien se encontraba cargando a Celine. ― Por cierto, Yami desea aprender a cocinar, ¿no es así? ― Preguntó Rin ya que había escuchado con anterioridad por parte de Mea de que Yami ansiaba aprender a cocinar.
― Bueno, eso me han dicho.
― Creo que tengo una manera de poder ayudarla.
― ¿De verdad?
― Sí, y de paso para que ella y Mikan tengan más tiempo juntas.
Kotegawa miraba confundida a Rin quien sonreía tal cual hermana mayor.
Al cabo de unos minutos Mikan anunció que todos estuvieran listos para comer notando como su sala y comedor estaba prácticamente llenos al borde del colapso. La escena era prácticamente de locos siendo que Run, Nana y Mea hablaban sobre cosas indecentes sobre Rito que dejaban a Nana casi desmayada; Lala, Rin y Yui hablaban sobre temas un poco más acordes a su edad, aunque había de vez en cuando un despiste de la princesa y prometida de Rito; Momo, Yami y Némesis se encontraban sentadas en el sofá conversando sobre el estado de la última ya que, según Mikado en cualquier momento Némesis podría dar a luz. Sephie por su parte se encontraba en la cocina junto a Rito ayudando a Mikan con todo.
― De verdad es muy grande nuestra familia. ― Comentó Mikan quien llevaba una cacerola para servir los platos.
― Hemos crecido mucho desde aquel día, ¿no lo crees? ― Dijo Rito quien recordaba con nostalgia el día que Lala llegó a su vida. ― Sigo sin creer que conocí a Lala de esa manera. ―
Mikan soltó una risa mientras volvía a la cocina.
― Jamás pensé que de esa manera te comprometerías con ella, ¡de verdad eres una bestia, humano mayor! ― Dijo Mikan notando que Sephie miraba confundida.
El castaño se giro para ver a la madre de Lala quien le estaba observando detenidamente. ¿Acaso tenía algo en el rostro?
― ¿Sucede algo, Sephie? ― Preguntó Rito observando a la madre de las princesas.
― Bueno, es que hasta el día de hoy jamás me pregunté cómo mi hija y tu se comprometieron. ― Expresó ella aquella duda que tenía. ― ¿Le pediste la mano?
Rito en ese instante se puso rojo a más no poder, principalmente porque su compromiso resultó del tocar los bein formados senos de la hija de Sephie.
― B-Bueno es algo gracioso todo eso, pero mejor vamos a comer. ― Dijo Rito intentando excusarse.
― ¡Hey! ¡No me dejes con la duda! ― Exclamó Sephie para caminar detrás del castaño.
Mikan les siguió por mera curiosidad para ver en que terminaba aquella peculiar discusión entre Rito y Sephie siendo que Lala también se unió a dicha conversación en cuanto los vio. Mikan miraba como su hermano era abordado tanto por Sephie como por Lala quien se encontraba feliz hablando sobre su compromiso siendo que las chicas escuchaban todo.
― Estás muerto, hermanito. ― Comentó Mikan quien de repente notó a alguien moverse entre todas. ― ¿Celine?
Celine antes de la cena se durmió en brazos de Rin quien la llevo al cuarto de Rito, pero ahora se encontraba despierta y en sus manos llevaba una especie de brazalete. Mikan examinó el objeto en manos y se puso pálida al reconocer de que se trataba.
― ¡No!
En un desesperado intento de detener a Celine, esta aplano accidentalmente un botón de aquel objeto dejando salir una luz brillante.
― ¡¿Eh?! ― Exclamó Rito siendo cegado por la luz del lugar.
Rito viendo borroso todo intento con sus manos buscar algo con que sostenerse siendo que se encontró con dos objetos blandos a los cuales manoseó con sus manos intentando descubrir que eran. Unos ruidos parecidos a gemidos fueron escuchados por él y de inmediato palideció.
― R-Rito… ¡Ah!
La voz de Lala había dicho todo.
― R-Rito m-me s-siento…
Aquella otra voz lo aterró al saber de quien era y cuando su vista se recupero logró ver como frente a él se encontraban desnudas Sephie y Lala a quienes le sostenía un seno a cada una y con sus dedos acariciando aquellos firmes y rosados pezones que tenían ambas.
― ¡Increíble, Rito ahora va por la madre! ― Exclamó Némesis quien se encontraba desnuda igualmente junto al resto de las chicas. ― ¡Así se hace, mi amor!
― ¡Yo no quería hacerlo! ― Dijo Rito quien intentó soltarse, pero de un mal movimiento este se fue para enfrente. ― ¿Eh?
― ¡Bestia! ― Exclamó Nana furiosa quien se hallaba desnuda, pero eso poco le importó ― ¡Te enseñaré modales! ― Dijo ella corriendo, pero tropezándose para caer en dirección a Rito que caía hacia ella. ― ¿Qué?
Al caer, por azares del destino, Rito se encontraba con sus manos masajeando los senos de Sephie y Lala de manera impresionante para todas, pero lo que más la impresión fue que el chico se tenía su boca en la intimidad de Nana quien estaba sintiendo los labios de Rito contra los suyos o, mejor dicho, contra los que daban a su intimidad.
― ¡Bestia! ¡AH! ― Decía Nana entre jadeos.
― ¡Rito! ― Exclamaron Lala y Sephie quienes se sentían excitadas por todo.
Rito intentó zafarse de todo, pero para su suerte sintió como las chicas le miraban y sabía que era con lujuria como celos. La cena poco a poco se convirtió en un intento de violar a Rito quien buscaba escapar de todo sin poder dejar de manosear a las chicas.
Mikan al observar todo soltó un suspiro y notó que Celine nuevamente se había quedado dormida. Al cargarla en brazos, decidió llevarla a la cama nuevamente pero antes de irse llevo su mano para acariciar aquel lugar tan preciado para ella soltando un gemido por el tacto y soñando que él algún día la tomara como a una de sus esposas.
― "Ahora sé que algún día podre ser tuya, Rito."
