Un combate contra el corazón y ¿la razón?


Han pasado ya unos días desde que las princesas se enteraron de toda la verdad que su madre había ocultado; al inicio fue complicado para ellas, pero al ser una familia se apoyaron en todo. Mikan como siempre se había levantado temprano para hacer el desayuno con la ayuda de una ya despierta Rin que sin notarlo había tomado el cargo de hermana mayor para Mikan.

― Buenos días, Mikan. ― Saludo Rin quien ingresó a la cocina con un delantal.

― Buenos días, Rin. ― Correspondió el saludo Mikan con una sonrisa.

― ¿Por qué tan feliz el día de hoy, hermanita? ― Preguntó Rin en un tono fraternal para Mikan quien sonrió.

― Mamá vendrá de visita y quiero sorprenderla. ― Contestó la joven castaña quien tomo unos huevos para romperlos sobre un plato. ― Ha pasado ya un tiempo desde eso y creo que es hora de volver a hablar con ellos sin llevar aquella carga.

Rin sabía todo desde aquel día y conocía a Mikan lo suficiente para saber que eso ya no le importaba nada, pero había algo más en aquella sonrisa que no tenía que ver con lo de sus padres. La mayor decidió ignorar todas sus ideas y mejor puso su concentración en ayudar a terminar el desayuno para todas las chicas.

Al poco tiempo bajo una persona siendo esta la tercera princesa quien se había levantado temprano para poder sorprender a Rito, pero se llevo la sorpresa de ver a Mikan como a Rin despiertas.

― Buenos días, Mikan, Rin. ― Saludó Momo feliz.

― Buenos días, Momo. ― Saludaron ambas castañas.

― ¿Puedo saber qué hacen despiertas tan temprano? ― Preguntó la princesa con una sonrisa pícara.

― Dudo que sea lo que estas pensando, princesa. ― Respondió Rin quien tomó algunas naranjas para poder hacer naranjada. ― A diferencia de ti, yo voy con Rito desde que él duerme y no me cuelo en la madrugada.

Momo había recibido un golpe crítico de parte de Rin; ¿cómo todas habían logrado superarla en su propio plan?

― B-Bueno, ya sabes que a mi me encanta mi espacio privado. ― Dijo Momo con cierto nerviosismo. ― Dejando eso de lado, ¿puedo ayudarlas?

Mikan como Rin se sorprendieron ante la petición de Momo y al verla notaron como ella tenía un leve rubor en sus mejillas. Al principio creyeron que era por hacer un excelente papel para que Rito la notase un poco más y aunque fuera cierto, Rin sabía que había algo más en medio de dichas intenciones, algo que solo Momo conocía.

― Seguro. ― Respondió Mikan.

Momo ante eso sonrió con alegría genuina.

― Muchas gracias, Mikan.

Y así, Momo comenzó a ayudar a ambas chicas quienes empezaron a cocinar los alimentos que les iban a dar a todas las chicas que por suerte eran menos que hace días. Debido a unos asuntos con Tear, tanto Yami como Mea se fueron a quedar un rato a la casa de la profesora de ambas que también era su madre; Némesis fue la única que no se fue debido a que según ella su familia en este caso era Rito.

Yui como Haruna tampoco se encontraban en la casa ya que los hermanos de ambos les pidieron de favor salir con ellas para poder nuevamente tener la oportunidad de salir. Cabe destacar que cuando Yui y Haruna se enteraron de eso, sintieron que su día se vería nublado al ver como la hermana de Haruna ignoraría al hermano de Yui de forma tan triste; es algo que incluso Yami sintió pena por ambas.

Durante un rato las chicas pusieron su mayor esfuerzo en completar el desayuno con el fin de hacerse notar no solo frente a Rito, sino frente a la propia Lala quien es la chica que apoya la relación de cada una y de paso evitar dejar sin un plato a nadie para que la princesa Lala no toque aún la estufa.

― Ya casi terminamos. ― Declaró Mikan.

― Después de una hora al fin terminaremos todo. ― Dijo Rin feliz quien estaba poniendo la mesa.

― Espero que a Rito como a los demás les guste esto. ― Agregó Momo quien se encontraba ayudando a Rin mientras ponía los cubiertos. ― Además de que hicimos suficiente comida para evitar que mi hermana cocine. ― Esto último lo dijo Momo con cierto temor.

Mikan y Rin no dijeron nada limitándose a reír como a rezar para evitar que no sucediera nada que provocase que el desayuno se arruinase.

Después de unos minutos de descansar, Mikan llamó a las chicas quienes se animaron a bajar siendo Lala y Nana las primeras en estar listas para disfrutar el desayuno.

― ¡Es increíble! Han cocinado todo este desayuno por ustedes solas ― Comentó Lala contenta tras ver la maravilla que habían hecho el trío de chicas.

― Aneu tiene toda la razón, de verdad se han lucido mucho al hacer este desayuno. ― Dijo Nana quien observaba los detalles que había en todo el lugar, en especial por las flores que evidentemente eran obra de su hermana gemela. ― Espero que no planees nada usando estas flores. ― Comentó Nana un poco seria ya que conocía muy bien a su hermana.

Momo sólo le regalo una sonrisa algo maliciosa cosa que no le agrado mucho a su hermana, pero después simplemente sonrió un poco más calmada. La verdad era que esas flores eran sólo decoración para hacer más agradable la mañana de todos. De repente alguien más bajó siendo esta la pequeña Némesis quien se encontraba un poco cansada al parecer cosa que les llamó la atención a todas quienes de inmediato fueron a ayudarle.

Némesis al ver a las chicas las saludó cordialmente notando el rostro de preocupación que ellas tenían.

― ¿Sucede algo? ― Preguntó la chica.

― ¿Te encuentras bien? ― Dijo primero Lala para poner su mano sobre la frente de Némesis. ― Tienes un poco de fiebre.

El acto de Lala como el rostro lleno de preocupación de ella hicieron que Némesis se sonrojara aún más logrando aumentar la preocupación en la primera princesa.

― ¡No es nada! De verdad, sólo amanecí un poco más cansada, es todo. ― Respondió Némesis con sinceridad.

Para Némesis, el ser vista como alguien débil no era de su agrado y pese a que sabía que las intenciones de ella no eran hacerla sentir menos, no quería que el resto de las chicas se preocuparan mucho por ella.

― Némesis, puedes confiar en mí. ― declaró Lala con una sonrisa sincera.

La pequeña al ver como Lala le miraba no pudo decirle "no" a esa carita que únicamente la princesa Lala podía otorgar. Dando un suspiro, Némesis accedió a ser atendida por la princesa.

― Ma has convencido, princesa Lala. Tengo que admitir que si me encuentro algo enferma. ― confesó Némesis ―. Creo que lo mejor será descansar en vez de hacer travesuras.

― ¡Me alegra que digas eso, Némesis! ― exclamó Lala con evidente alegría ―. No debes hacer un sobreesfuerzo en tu embarazo, y mucho menos hallarte enferma.

Todas las chicas se mostraban impresionadas por el cambio de actitud que tuvo Lala. Si alguien preguntaba si Lala era inmadura, se llevarían una gran sorpresa al verla nuevamente. El tiempo había cambiado mucho a todos, y eso lo sabían perfectamente, pero fue la princesa Lala quien más había cambiado. Ella y Rito habían forjado la familia que ahora tenían, y aún con los problemas, ellos se tomaron de la mano para afrontar las adversidades.

Némesis sonrió con sinceridad impresionada por la forma de ser de Lala. Ahora ella entendía mucho mejor porque su esclavo amaba a Lala sin pensarlo. Era la propia princesa con su forma de ser, aun con todo lo que ha pasado, la cual transmitía un sentimiento de amor y cariño puro y sincero que nadie más podría darlo.

― "Ahora lo entiendo, Rito. La princesa Lala es en verdad la mujer por la que tu corazón lucha." ― Pensó la chica tras sentir el mismo cariño que Rito sintió cuando Lala le ayudó a confesarse a Haruna ―. Que complicado.

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En la planta de arriba, se encontraba Yuuki Rito en compañía de las hermanas Lunatique las cuales habían dormido en la casa de los hermanos Yuuki. Yami se encontraba sentada en el suelo junto a su novio quienes se encontraban pensando un poco la situación que llevaban sobre sus hombres mientras que Mea se hallaba jugando con Celine la cual le agradaba la presencia de la chica de cabellos rojizos.

― Sabes, podríamos intentar atacar a Gid usando mi Darkness― Declaró ella ante la posibilidad de usar su poder con el fin de derrotar al ser más poderoso de la galaxia―. Aunque sería muy complicado, podríamos usar los portales para darle un tiro limpio a Kuro― Dijo ella aún no muy convencida de la presencia del hombre que la salvó.

― Debemos tener en cuenta que es probable que usen a los clones de agua para atacar. ― Contestó Rito tras prever el uso de aquellos soldados.

― Ahí es donde entro yo, Senpai. ― Interrumpió Mea quien se encontraba con Celine en brazos―. Si uso una de mis armas, puedo dar un golpe certero que aumente la temperatura del ambiente por donde pase al punto de vaporizarlos.

Rito como Yami rápidamente captaron la idea que dio la hermana de la segunda.

― E incluso podemos generar una niebla lo suficientemente densa para que él no se de cuenta de los portales de Yami. ¡Eres excelente Mea! ― Gritó Rito con evidente felicidad.

― Y sí nos queda tiempo, dejaré que tu lengua recorra mi cuerpo, Senpai. ― Dijo Mea con lujuria.

El pobre de Rito se puso totalmente rojo y las palabras no salían de su boca debido a la mirada que le regalaba Mea en ese momento. No fue sino hasta que Yami le dio un golpe en el estómago que el chico pudo reaccionar.

― No seas pervertido con mi hermana, por favor. ― pidió Yami en su antigua actitud―. Mea, por favor no seas así con mi objetivo. No me gustaría entrar en una discusión contigo para recordarte que tu hermana mayor no le encantan estas bromas. ―Dijo Yami en una actitud muy oscura.

Mea rio nerviosamente al ver a su hermana despertar ese instinto asesino. Cuando por fin se calmaron un poco las cosas, el trío nuevamente volvió con su plan para poder derrotar a Gid y de ahí saber qué sucedió para que el se convirtiera en una persona como esa que no le importaba nada.

En ese momento entró Sephie quien había salido de bañarse para ver como los tres hablaban de una forma muy seria sobre su esposo causando que la mayor se sintiera un poco triste.

― Deberías quedarte, madre de las princesas. ― Dijo Yami con tranquilidad―. Después de todo sé que amas a tú esposo por lo que necesitamos saber más cosas de él.

― Y-Yo…

La mayor no sabía que decir al respecto y en eso decidió mirar a Rito quien mantenía una mirada serena. Por un momento ella quiso correr lejos, pero al ver la mirada que le regalaba el novio de su hija, sintió una calma en su corazón, misma que alguna vez su esposo le regaló en el pasado.

― Bien, me quedaré. ― Respondió ella ―. ¿Qué es lo que necesitan saber?

Yami fue la que respondió a esa pregunta.

― Debido a mis años como asesina, debo tener toda la información sobre mi objetivo― Dijo ella causando que Sephie se intimidara un poco― descuide, no pienso matar a su esposo ya que las princesas no desearían tal idea― aclaró ella.

― Gracias.

― De nada, pero por favor, explíquenos un poco sobre su marido― Pidió la ex asesina costeramente.

― Te contaré todo lo que sé de mi marido, pero por favor, promete que no le pasará nada a Gid. ― Pedía Sephie suplicante, ya que ella en verdad no quería que le hicieran daño a Gid ―. Rito, no le pasará nada a Gid, ¿verdad?

El castaño se levantó de su lugar para ir a lado de Sephie para así acariciar su húmedo cabello provocando que la mujer se sonrojase por el acto.

― Prometo que él será salvado, Sephie-chan. ― Dijo Rito.

La madre de Lala al ver la confianza que Rito poseía se secó las lágrimas. Ella ya no quería seguir llorando como siempre lo hacía, sino que deseaba con fuerzas el poderles ser de utilidad, pero al llorar siempre lo único que haría sería preocuparlos. En ese momento ella se levantó y abrazó fuertemente a Rito al punto de atraerlo a su pecho donde el pobre se andaba ahogando.

― ¡Eres el mejor, Yuuki Rito! ― Exclamó ella ―. Ahora entiendo porque todas te aman, incluida Nana.

Rito no pudo responder al verse atrapado entre los senos de la mujer mientras era visto por las dos chicas las cuales veían el espectáculo con diversas opiniones, siendo Mea quien disfrutaba del espectáculo mientras tapaba los ojos de Celine, muy al contrario de Yami quien sentía ganas de matar a Rito nuevamente.

Justo cuando el chico se encontraba casi libre del abrazo de la reina, en ese momento la toalla que cubría el cuerpo de ella cayó revelando su desnudez a las chicas y a Rito quien se había logrado zafar para ver como rebotaban los senos de la madre de Lala, así como ver más abajo causando que Sephie se avergonzara y tratase de cubrirse.

Al igual que Rito, Yami y Mea se quedaron viendo el desnudo cuerpo de la reina causando que ambas se llevaran sus manos a sus pechos para darse cuenta de que genéticamente y sin hacer uso de sus poderes ambas jamás lograrían tener los atributos que la madre de las princesas tenía. Al inicio Mea se sintió intimidada, pero recordó las palabras que Rito le dijo a Nana sobre los senos de una chica, haciendo que su confianza se reestableciera, por el contrario, Yami se encontraba tocando su pecho con lágrimas en los ojos dándose cuenta de que Tear no le había heredado esos regalos a ella.

― "¿Por qué no me dio de regalo un mejor pecho?" ― se preguntaba Yami con un aura depresiva.

Después de hablar otro poco, las dos hermanas bajaron para ver a las chicas y de paso ver el avance del embarazo de Némesis quien ya casi se estaba hartando se ser tan bien atendida por todos. Rito al ver como salieron ambas chicas soltó una pequeña risa ya que era probable que Némesis explotara al ser tratada como una niña.

En ese momento Rito se giró para ver que Sephie se encontraba en la cama mirándole con una mirada parecida a la de una niña que esperaba que le hicieran caso. Él no sabía como tratar todo esto, ya que cuando supo todo fue una vez que la madre de Lala se coló a su habitación, pero con la experiencia que tenía con las chicas ahora sabía que debía tener un tacto a la hora de hablar con ellas. Él se acercó con cuidado para sentarse a lado de mujer quien de inmediato abrazó al chico para que este comenzara a acariciar su cabello el cual seguía bastante húmedo.

― Lamento todos los problemas que causo. ― dijo Sephie para dejarse consentir por Rito.

― Sabes, es exactamente los problemas los que nos han traído hasta aquí, ¿no? ― contestó él recordando el inicio de las aventuras con Lala. ― Me cuesta creer que ya ha pasado tiempo desde que Lala llegó y hoy en día, no me arrepiento de tener que lidiar con todos los problemas que me ha causado. ― dijo él mientras recordaba la sensación del beso que su amada Lala le había dado en los labios.

La madre de las princesas notó un sonrojo en las mejillas de Rito tras haber mencionado a su hija. Era verdad lo que él decía ya que tenía en parte esa habilidad para ver los corazones de todos al igual que lo había heredado su segunda hija.

― Pero, no sólo aprendí a amarla, sino también a amar a todas por igual. ― Agregó él recalcando que no sólo estaba comprometido con Lala. ― Al inicio me costó creer que era verdad, hasta pensé que era una broma, pero era verdad. Todas ellas sentían algo por mí, y aunque yo no lo supiera, ella sí lo sabía.

Era cierto, Lala había cambiado la perspectiva que Rito tenía sobre el plan de Momo e incluso fue su dulzura y confianza lo que le ayudó a darse cuenta de que la amaba. Yuuki Rito había caído completamente enamorado de Lala Satalin Deviluke.

La madre viendo como Rito hablaba sobre su hija vio que no sólo él había ganado algo, sino también su hija. Si hablabas de Rito, no podías describir a alguien fuera de lo común; no tenía ninguna habilidad y tampoco una característica especial por parte de su raza, sin embargo, que el careciera de algo que lo hiciera diferente era una falacia. Además de contar con el poder de manosearla no sólo a ella, sino a todas las chicas, él también tenía un alma noble que la acogió a ella como a sus hijas, cuidándolas como si fueran una autentica familia, de la misma forma que Gid lo hacía en el pasado.

Tal vez era absurdo compararlos, sabiendo todo lo que había pasado, pero Sephie se daba cuenta que el alma de Rito era casi igual a la de su marido. Ambos, aún con ideales tan distintos, se preocupaban por aquellos que amaban al grado de interferir por ellos para salvarlos aún si esto les costase la vida. De repente, Sephie sintió una extraña sensación cuando nuevamente Rito pasó su mano por su cabello; dicha sensación la hizo recordar sus años donde era una niña que lidiaba con su condición hasta la llegada de Gid. Se sentía protegida al estar abrazada por Rito e incluso se sentía nuevamente amada.

Sephie en ese momento abrió sus piernas para poder así sentarse sobre las de Rito quien se impresionó por dicha acción, más no dijo nada al respecto. La mujer abrazó a Rito con fuerza mientras descansaba su rostro en su hombro sintiendo ahora como la mano de él la tomaba por su desnuda espalda mientras que la otra seguía acariciando sus finos cabellos. Ambos se sentían diferentes, pero en el fondo se sentían conectados ligeramente, pero fue en ese momento que Rito se dio cuenta que no buscaba ir más lejos con la madre de Lala.

― Lo lamento, pero no puedo hacer esto. ― dijo Rito, pero sin dejar de abrazarla.

― Lo entiendo. Tú corazón les pertenece a ellas, no a mí.

― Pero aún así, yo te cuidaré al igual que las cuido a ellas.

Ella sonrió tras esas palabras que Rito le dijo. No sabía ella si era el sentimiento que sentía por Gid que se reflejaba en él, o era en verdad un sentimiento nuevo, pero aún así, en el rechazo de sus sentimientos llegó a sentirse una vez más amada por alguien que la protegería al igual que a sus hijas.

Cuando los dos bajaron, se llevaron la sorpresa de ver a casi todas las chicas platicando mientras tomaban su desayuno. Al verlos, Nana y Momo los recibieron a ambos con un abrazo siendo que Nana abrazaba a su madre con fuerza y Momo hacia lo mismo con Rito, salvó que le regaló un beso rápido que provocó que el resto de las chicas, con excepción de Mea y Némesis, se sintieran celosas por tal acto. Él no dijo nada, simplemente correspondió al beso para después ir a sentarse junto a Lala a quien besó en la frente causándole una enorme felicidad.

― Bueno, ¡Buen provecho! ― dijo él para comenzar así a desayunar junto a ellas.

Mientras todos ellos desayunaban, una nave había llegado a la Tierra, pero no era una nave de guerra Deviluke, sino que era una nave mucho más pequeña. Justo después de ser contactado por Yuuki Rito y Oscuridad Dorada, Kuro comenzó su viaje a la Tierra lo más rápido posible y gracias a una red de informantes, se enteró que la nave del rey de la galaxia se hallaba más lejos de lo que esperaba dándole una oportunidad para crear un plan con sus nuevos contratantes.

Una vez llegó al espacio aéreo de Japón, se quedó nuevamente maravillado al ver un lugar que vive en armonía y paz, aún con la presencia de las personas más poderosas del universo en él.

― Ahora entiendo por qué ella ha decidido dejar su vieja vida de lado. ― murmuró Kuro ―. Hace años que no conozco la paz ni la tranquilidad desde que decidí tomar esta vida. Tal vez después de esto deba retirarme un tiempo para apreciar la vida.

Ya llegando a tierra, el conocido cazarrecompensas bajó de su nave para encontrarse con dos mujeres que le estaban esperando. Se sabe que la doctora Mikado conoce mucho sobre el universo y que ella sabía como tratar con todos; por su lado, se sabe que la profesora Tearju sabía todo sobre el origen de Yami y los proyectos en los que ella estuvo; ambas sabían quien era la persona que había llegado y no podían ocultar como se sentían al respecto.

Mikado se encontraba ansiosa de poder entablar una conversación con la persona que destruyó a la organización que creó a las chicas, pero por su parte, Tearju se encontraba temblando de miedo al tratar con una persona que es capaz de vencer no solo a Yami, sino también a Mea y a Némesis.

― ¿Q-Qué hace él aquí? ― preguntaba Tear con evidente miedo.

― Rito pidió que lo esperáramos para llevarlo a la escuela. ― respondió calmadamente Mikado.

― ¡¿A la escuela?!

― Sí, parece ser que él se reunirá con ellos para hacer un plan para ayudar a la madre de las princesas.

Tear se encontraba con evidente temor de tener que estar junto a alguien como él causaba que este quisiera salir corriendo a los brazos de Rito, aún si este la desnuda en el proceso con tal de no estar cerca de Kuro.

― Bien, parece que has llegado sano y salvo. ― dijo Mikado sonriendo para después ver como Tear temblaba ―. No creo que debas de temerle, después de todo eres la madre de Yami, Mea y Némesis.

― ¡N-No tengo miedo!

Mikado no pudo evitar sentir pena por su amiga que casi se estaba muriendo se solo ver a Kuro bajar de la nave. En ese momento el asesino camino en dirección de ambas para así ser informado mejor de la situación en la que se vería involucrado. Tan pronto llegó con ellas, la doctora les dijo que debían de ir a la ciudad para hablar mejor con Rito y Yami, ya que se hallaban a las afueras y no sería bien visto el no saludarles.

Él no dijo nada al respecto de la forma en que se llevaban los asuntos, pero si era necesario hablar las cosas en privado y cara a cara, lo haría. El camino hacia la ciudad fue un poco callado para los tres quienes disfrutaban del silencio que se había formado. Él al ver el paisaje de las afueras de la ciudad se dio cuenta lo mucho que este reflejaba un aire diferente a diferencia de muchos de los lugares donde antes había estado, pero como sabía, esto sólo era apenas una parte que él podía ver de la Tierra.

― "Incluso tras esta hermosa imagen se refleja otra muy diferente." ― Kuro no era tonto para saber que siempre los intereses de algunos terminaban hundiendo una sociedad en el caos y la desesperación. ― Me sorprende que los habitantes de este planeta no hayan atentado en contra de las princesas y de la reina. ― dijo él rompiendo el silencio.

Las dos mujeres se quedaron calladas. Ellas sabían perfectamente a lo que se refería, pero no podían decir nada ya que el mundo siempre se encontraba en caos.

― Incluso me encuentro sorprendido de saber que no te ha pasado nada en un lugar como este.

― Sí, bueno, incluso yo me veo sorprendida.

Kuro sonrió apenas por la respuesta que le dio la castaña. Él sabía que el mundo nunca iba a cambiar y siempre existiría personas que atentasen contra la vida de otras, pero sabía también que esto no siempre sería verdad. Cuando se enfrentó a Yami nuevamente en su modo Darkness, se dio cuenta que Yuuki Rito había influido mucho en la forma en que ella vivía logrando cambiar su corazón. Incluso si luchaba contra ella actualmente, era probable que sus sentimientos vencieran y lograran ponerlo en aprietos.

Decir que estaba ansioso era poco; Kuro esperaba ver cómo ha cambiado Yami gracias a aquel idiota que no sabía respetar el cuerpo de las mujeres.

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En una nave cerca de la ciudad se encontraba el espadachín y guardaespaldas de la princesa Lala; Zastin se había reunido con los soldados leales a la reina quienes le contaron todo lo que sabían. Al escuchar lo que sus hombres escucharon, se percató de que la segunda heredera al trono había logrado poner a la mayoría de los habitantes en contra de la reina incluido al propio rey.

Por un momento pensó que era imposible eso debido a la fuerza de voluntad de su rey, pero sabiendo que Lilith Satalin Deviluke fue capaz de someter a Gid, debía prepararse para lo peor. Él la conocía, sabía que ella no era mala, al menos no del todo, pero cuando algo encendía su sangre nada podría pararla hasta conseguirlo. Zastin de inmediato investigó los archivos del palacio a fin de saber que sucedía o que fue lo que sucedió ya que en algún punto ella había logrado ingresar al palacio.

― ¿Cómo has entrado al palacio? ¿Cómo has logrado mantener a Gid bajo tu control?

Zastin miraba las filmaciones del palacio para ver en qué momento ella había pasado las barreras del palacio y qué es lo que la motivaba a hacer todo lo que hacía. Justo cuando estaba por rendirse, un vídeo se seguridad mostró algo que le llamó la atención logrando ver una chica que él conocía, pero que no siempre estaba presente.

― Es el señor Rito, quiero decir, mi señora Riko. ― murmuró Zastin ― ¿En qué momento Rito visitó el palacio como Riko? ― en ese momento Zastin decidió ver el vídeo que mostraba una fecha de hace meses, casi rozando el año. ― Esto fue cuando mi señora los invitó a una celebración, pero aquella vez Rito se encontraba con Nana debido a la confesión que ella buscaba hacerle.

El espadachín comenzó a pensar un poco y después recordó que Rito jamás apareció en el baile.

― ¡Es cierto! ¿Cómo pude haberlo olvidado? ― gritó él ―. Rito jamás se presentó en el baile, pero si se presentó Riko quien bailó con cada una de las princesas cosa que no vi ya que andaba…

Zastin también había recordado que se había quedado atrapado en el baño aquella ocasión sólo para recibir un gran sermón al día siguiente de parte de Gid.

― Esa fue la primera vez que el señor Rito visitaba el palacio completamente.

El guerrero comenzó a ver nuevamente la cinta para notar como la chica caminaba intentando buscar alguna salida hasta que de pronto apareció una figura encapuchado cerca de Riko. Zastin en ese momento puso más atención en la misteriosa figura que se le quedaba viendo a Riko hasta que vio que se le acercaba. Como era de esperarse por parte de las habilidades del aspirante al trono, o la aspirante, Riko se tropezó por culpa de sus tacones cayendo encima de la figura a la cual le quitó su prenda revelando a una mujer de hermoso cuerpo que se encontraba siendo manoseada por la chica.

Zastin no podía creer lo que sus ojos veían, pero lo estaba presenciado, al menos después de mucho tiempo. Frente a sus ojos se encontraba la imagen de la mujer que rivalizaba con el poder de su amo, la mujer que jamás se detenía en sus aspiraciones y la mujer que causó todo.

― No puede ser… ¡El amo Rito también va por ella en su plan Harem! ― gritó Zastin llamando la atención de todos los presentes.

El guardaespaldas de inmediato tomó su espada para ir en busca del chico y decirle que había encontrado toda la información que necesitaban para poder detener de una vez por todas toda esta ridiculez que había sido causada por Lilith.

En la casa de los Yuuki por su parte se estaban preparando para ir a la escuela a visitar a la doctora Mikado quien se ofreció para ir en busca de Kuro. Todos estaban listos, excepto por dos personas que eran Rito y Némesis quienes no se encontraban con el resto de las chicas quienes esperaban partir ya para preparar todo.

― Ya están tardando, ¿no creen? ― dijo Nana notando como las demás asentían.

― Recuerda que Némesis se encuentra en su última etapa de su embarazo, por lo que mi hermano debe estar ayudándola para que no se canse. ― comentó Mikan.

― Aún así, creo que no es muy buena idea llevarla. ― dijo Momo ―. No es que me moleste, pero me preocupa que algo malo llegase a pasar y las niñas se vieran en peligro.

Ninguna dijo nada tras escuchar las palabras de Momo y en ese momento vieron como Rito y Némesis bajaban las escaleras con una sonrisa en sus rostros. Todas miraron como ambos bajaban tan tranquilos a pocos minutos de reencontrarse con una de las personas que atentó contra la vida de Rito. La que más se mostraba confusa era Lala quien veía detenidamente a su prometido.

― ¿Sucede algo, Rito? ― preguntó Lala acercándose a ambos.

Tanto Rito como Némesis se miraron para darse una sonrisa que confundía a todas. Némesis en ese momento tomó las manos de Lala quien no entendía nada de lo que sucedía.

― Princesa Lala, creo que ya lo he pensado por mucho tiempo y me he dado cuenta lo importante que has sido también para mí. ― dijo Némesis con total tranquilidad ― Sé que no iniciamos bien esta relación, pero demostraste que en verdad vivir una vida llena de felicidad a lado de ustedes era el mejor regalo de todos ― ella miró directamente a los ojos de Lala quien se encontraba un tanto feliz por escuchar eso ― Por eso te quiero pedir lo siguiente.

Las chicas escuchaban atentamente lo que Némesis iba a decir llenándose de incertidumbre con el paso de los segundos.

― Yo sé que fue un error haberme embarazado antes de que tú y Rito lo hicieran, pero agradezco que me hayas apoyado en esta nueva etapa de mi vida ― ahora Némesis se encontraba sumamente nerviosa cosa que no pasó desapercibida por Rito ― Y-Yo…

Todas querían escuchar las palabras que Némesis dirían e incluso Mikan se hallaba esperando una confesión de amor prohibida en el caso más roto. La morena miró a Lala con valor para decir lo que su corazón buscaba.

― Yo quiero que seas tú la madrina de mis hijas.

Todas se quedaron sin palabras al escuchar lo que dijo Némesis. Rito miraba la escena con felicidad tras ver que su pequeña Neme-chan mostró un lado que sólo pocas veces mostraba. Todos, absolutamente todos esperaban la respuesta de Lala quien no decía nada y se quedaba mirando a los ojos dorados de su amiga.

― Yo…

Las gemelas esperaban la respuesta de su hermana mayor ya que, si era así, ella sería entonces la madrina de sus futuros hijos con Rito. Mikan se sentía un poco apenada de pensar algo como lo que creyó que iba a pasar, pero también esperaba la respuesta de la princesa. Yami y Mea se sentían un poco decepcionadas de la decisión de Némesis ya que ellas en el fondo deseaban ser las madrinas de las pequeñas, pero al final debían darle la razón a la princesa ya que ella fue la que inició todo.

― Yo…

Sephie miraba orgullosa todo lo que había logrado su hija y en el fondo se sentía mal consigo misma tras pensar por un momento que ella podría ser algo para el novio de su hija. Aún así, ella no se rendiría para darle un futuro brillante no sólo a ella, sino al resto de las chicas para que su hija y todas disfrutasen una vida junto a Rito.

Rito miraba a Lala y nuevamente se preguntaba cómo una chica como ella llegó a su vida. Sin duda él era el hombre más afortunado del mundo al tener como prometida a la mejor chica del mundo.

― Yo… ¡Por supuesto que acepto ser la madrina de tus hijas, Neme-chan! ― gritó ella para abrazar a la chica.

― ¿De verdad?

― ¡Por supuesto!

La princesa estaba más emocionada que antes; desde que Némesis les dijo a todas sobre el embarazo, ella misma se ha puesto en una posición de hermana mayor para todas, aunque nadie lo notara. Rito en ese momento notó las miradas que le comenzaron a dar el resto de las chicas las cuales eran una mezcla de celos y amor. De inmediato él comenzó a reír nerviosamente ya que nuevamente tocaban el tema de los hijos.

― ¡¿Por qué me miran así?!

Todas en ese momento miraron a otro lado para evitar encarar a Rito, pero sin dejar de mostrar cierta molestia.

― Es obvio que siguen molestas por lo de Némesis, ¿verdad?

Ninguna dijo nada y simplemente le regalaron miradas un tanto molestas al chico quien simplemente se hecho reír nerviosamente al saber que debía también solucionar otro asunto.

― Oh es cierto, debemos ir con Mikado para hablar con Kuro. ― señaló Lala para ver como todas miraban a Rito con sonrisas algo siniestras ― ¿Sucede algo, Rito?

El chico caminó directo hacia ambas chicas para tomarlas de la mano y evitar ser amordazado por cualquiera de las otras chicas quienes en el fono deseaban ser Lala o Némesis. Poniendo rumbo hacia la escuela, todos salieron de la casa con el fin de poder entablar una platica con uno de los hombres más peligrosos de la galaxia, y claro, en algún punto intentar que alguna de ellas tenga su oportunidad con Rito.