CAPITULO 7 SOMOS UN EQUIPO

Como todas las mañanas Hermione llegaba puntual a su trabajo y como siempre lo primero que vio al entrar a su privado fue la insoportable persona de Draco Malfoy bebiendo su ya tradicional taza de café, pero en esta ocasión no lo encontró leyendo el Profeta como siempre, si no sosteniendo una trivial conversación por red flu con la que seguramente era una de sus "amiguitas"

-….Enserio Draki te lo perdiste, terminamos todos en casa de Zabini nadando desnudos en su alberca yo no supe ni como llegue a mi casa, fue una fiesta demasiado loca

- Si hombre lastima, seguramente habrá sido muy divertida

- ¡Vaya que lo fue! Yo me puse el vestido blanco que tanto te gusta y ¿puedes creer que la perra de Greengrass se atrevió a llevar uno casi idéntico?

- Seguramente no le lucia tan bien como a ti nena – dijo coquetamente el rubio brindándole a la susodicha una de sus seductoras sonrisas de medio lado

- ¡Por supuesto que no! Esa arpía no me llega ni a los talones

- Así es nena. Y dime ¿estas segura de que el estará hoy en la fiesta de Dankworth?

- ¡Por supuesto Draki! ¿Cuándo te he fallado? Es íntimo de Dankworth

- Nunca linda por eso eres mi favorita, te veré ahí ¿ok? Y lleva la lencería que tanto me gusta – Hermione sintió que se le revolvía el estómago de solo oír tanta tontería, como era posible que el rubio usara la línea del ministerio para charlar con sus conquistas, eso era verdaderamente indignante

- Por supuesto amor, estoy ansiosa de volvértelo a lucir

- Te veré esta noche preciosa – dijo el rubio finalizando la llamada. Se quedó pensativo un rato poniéndose de pie dirigiéndose al escritorio de la castaña- Saldremos esta noche, pasare por ti a las 20:00 en punto así que arréglate para una noche de gala

- ¿Perdón? - dijo asombrada la chica – estas muy equivocado si crees que yo saldría con alguien como tu

- Cálmate Granger no te emociones que esto no es una cita, es cuestión de negocios. ¿Hace cuánto que estas contactando al cónsul de Ámsterdam, Franz Elshoff? – La castaña se quedó muda al oír ese nombre, tenía semana solicitando una cita con el cónsul pero tenía una agenda tan saturada que la fecha más próxima que le habían dado era seis meses después de que el proyecto comenzara - ¡exacto! Y hoy estará en Inglaterra para el cumpleaños de Rodolf Dankworth así que tenemos la oportunidad de abordarlo y convencerlo de que los países bajos se integren al tratado

- Pe..pe…pero se supone que las relaciones publicas son tu trabajo ¿Por qué tengo que ir yo?

- Porque el viejo Elshoff es igual de nerd que tú y tengo la impresión de que ambos se entenderán muy bien, así que paso por ti a las 20:00 y no me hagas esperar que el viaje a Gales es algo tardado. No olvides llevar parte de la información porque estoy casi seguro que el viejo no dudara en pedírtela – dijo tomando su abrigo dirigiéndose a la salida

- ¿A dónde vas? – dijo la chica

- A conseguir que nos inviten a la fiesta de Dankworth, nos vemos en la noche. Mándame la tu dirección vía lechuza– dijo el chico antes de cerrar la puerta dejando a una pasmada castaña sin entender que era lo que estaba pasando.

Hermione daba los últimos retoques a su apariencia cuando oyó que alguien llamaba a su puerta, instintivamente volteo al gran reloj de péndulo que estaba en un lugar de su sala de estar, comprobando que eran las 20:00 en punto.

-Que exactitud- dijo dirigiéndose a la puerta para abrirle al rubio que seguramente estaría detrás.

La castaña no espero encontrarse con esa visión, Draco Malfoy vestía una túnica de gala en color negro con una finísima camisa de seda gris plata adornada por una corbata en verde esmeralda (muy a la Slytherin) acompañada por mancuernillas de diamantes

- Cierra la boca Granger, sé que me veo irresistible pero no es para tanto – dijo pícaramente el rubio – Vaya lugar donde vives, tuve que usar dos hechizos de localización para llegar. ¿Aún no estás lista? –dijo mirando a la bruja de arriba a bajo

- Claro que si –respondió en tono indignado

- No me digas que pretendes ir vestida así – dijo asombrado el rubio ante lo poco atractiva que se veía la chica

- ¿Qué tiene? – respondió la castaña viéndose a sí misma. Ella no estaba acostumbrada a salir y mucho menos a ese tipo de eventos, por lo mismo su guardarropa era más bien de ropa cómoda sin nada de glamour. La castaña estaba ataviada con un vestido negro recto de cuello redondo y mangas trasparentes, más debajo de sus rodillas el cual terminaba en un insípido holán. Peinada con un chongo de cebolla debajo de su nuca que recordaba a las maestras antiguas con apenas nada de maquillaje

- Estas loca si pretendes ir a una fiesta de ese tipo vestida así- dijo con un deje de molestia- ya no hay tiempo de que te cambies así que tendremos que arreglarte aquí –sacando su barita y apuntando a la chica.

-¿Qué? ¿Cómo? – Ni tiempo le dio a la castaña de racionar y con un movimiento se deshizo del ridículo holán de la parte de abajo, le quito las mangas y le puso un pequeño lazo en la cintura para realzarla, después le deslizo el chongo dejando suelto su pelo. Se quitó el piza corbata y lo trasformo en un sencillo pasador el cual coloco en uno de los costados de sus rulos tratando de que resaltaran un poco

- Bueno es lo más que puedo hacer por ti Granger, así que vámonos- se dio la media vuelta y se dirigió a las escaleras del edificio. La chica apenas si pudo agarrar su bolso y su abrigo antes de salir corriendo tras de él cerrando su casa con su varita. -¿hay algún lugar donde podamos desaparecernos Granger? Necesitamos llegar una de las chimeneas autorizadas para accesar a la fiesta

- Si, aquí a un costado del edificio está el punto de aparición- dijo la castaña

- Bien, pues andando que la puntualidad es importante

Al llegar al callejón Draco tomo la mano de Hermione de manera natural, como si lo hubiera hecho toda la vida. Ella se lo atribuyo al aire fresco de la noche pero enseguida sintió como una corriente eléctrica la invadía desde la punta de su cabello hasta sus pies estremeciéndola. Se aparecieron cerca de lo que Hermione creyó reconocer como uno de los restaurantes más exclusivos del Londres mágico. Ingresaron al mismo pero se dirigieron al ala este, retirado del área de las mesas. En la entrada estaba un hombre enorme que asemejaba un gorila, mal encarado vestido de etiqueta

- Malfoy y compañía – dijo el rubio al sujeto entregándole un sobre que extrajo de sus ropas. El tipo verifico la invitación con su varita y les permitió el acceso. En el interior se encontraba una pequeña pero elegante sala rodeando la que Hermione considero la chimenea más suntuosa que hubiera visto en su vida. Ocupaba media pared, tallada en mármol de un blanco inmaculado, con figuras y relieves que Hermione identifico como arte gótico.

Draco como todo un caballero le cedió el paso para que ingresara primero para después arrojar los polvos flu diciendo- Conwy - y tras una llamarada verde desaparecieron.

Ingresaron a un gran salón adornado suntuosamente e iluminado por un majestuoso candelabro de cristal Swarovski, donde múltiples mayordomos aguardaban a los invitados que iban saliendo de las chimeneas dirigiéndolos a los jardines del palacio.

Hermione se quedó estupefacta, jamás en su vida había visto tanto lujo y tanta belleza junta. Una hermosa rosaleda de creme chantilly Meiradena color blanco cubiertas de luces guiaban a los invitados a la zona de las mesas donde una gran carpa adornada con enredaderas de Rosa banksiae los esperaba. Las mesas estaban dispuestas alrededor de la pista de baile, las cubiertas y mantelería de seda color purpura hacían resaltar los majestuosos centros de mesa llenos de cristales y velas aromáticas. El servicio estaba dispuesto por una lujosa vajilla de porcelana, las finísimas copas de cristal cortado, cubiertos de plata y en los anillos de platino que adornaban las servilletas se podía ver claramente el escudo de la familia.

Ahora entendía por qué Malfoy se molestó al verla con aquel sencillo vestido. Todo ahí era elegancia y glamur, los hombres y mujeres ataviados con sus mejores túnicas de gala, luciendo sus colecciones de joyas la hacían sentir incomoda pues su atuendo distaba mucho de parecerse en algo a los que usaban los ahí presentes.

El mayordomo los situó en la que sería su mesa y se retiró. Malfoy retiro la silla para que la chica se sentara, gesto que le sorprendió a la castaña ya que no lo esperaba, después se acomodó a su lado sacando una cigarrera de oro blanco con el emblema de los Malfoy en relieve ofreciéndole uno

- ¿Fumas Granger?

-No, no tengo ese mal hábito – contesto la castaña un poco cohibida ante la situación donde se encontraba – la chica de la mañana te hablo que se daría esta fiesta ¿cierto? ¿Cómo lograste que pudiéramos estar aquí?

- Eso Granger es una de las ventajas de ser un Malfoy- respondió el rubio dando una bocanada con una de sus clásicas sonrisas de lado que a Hermione le estaban empezando a inquietar

- Ahí está Franz Elshoff – dijo emocionada la chica levantándose- vamos con él para hablarle del proyecto- Elshoff se encontraba un par de mesas de la suya acompañado de un par de rubias que considero serían sus nietas, era un hombre bajo de estatura, de cara afilada surcada de miles de arrugas, muy delgado con ojos de halcón y seño critico que en esos momentos discutía con el mesero para que su copa fuera cambiada

-Espera Granger –contesto el rubio sujetándola de la mano evitando que avanzara- no puedes abordar al viejo Elshoff así nada más porque te mandara a volar, hay que esperar el momento preciso para hacerlo.

-Y eso según tu ¿Cuándo será?

- Después de que se sirva la cena, todo se ve mejor con el estómago lleno. Regla básica – contesto el rubio apagando el cigarrillo en el hermoso cenicero mientras hacía señas a uno de los meseros que en ese momento estaba sirviendo los cocteles.- un Alexander para la señorita y un Old Fashioned para mí.

Apenas se había dado el primer sorbo a su bebida, más por nerviosismo que por gusto, una fuente de aperitivos provenientes del mar apareció en el centro de la mesa. Draco tomo elegantemente el tenedor correspondiente pinchando un apetitoso camarón que degusto de forma por demás elegante. Hermione jamás había utilizado todos los cubiertos que ahí se disponían, pero había leído algunos libros de etiqueta y sabia a la perfección para que servía cada uno de los implementos ahí dispuestos, así que imitándolo se dispuso a disfrutarlos.

-No comas mucho o cuando llegue la cena ya no tendrás hambre- le recomendó el rubio tras un guiño de ojo

La castaña jamás había degustado una cena con tal variedad de platillos, iniciaron con una entrada Confit de pato con peras, para seguir con un bife de Langosta al vapor con mantequilla acompañada de espárragos con vinagreta de mostaza, seguida de un filete mignon con salsa sernesa con guarnición de papas duquesa y para terminar profiteroles bañados con salsa de chocolate. Todo esto acompañado del mejor vino que haya podido probar. Hermione se setia verdaderamente satisfecha, era una suerte que en ese tipo de cenas tan elegantes las porciones de comida no fueran tan grandes porque de lo contrario su estómago hubiera explotado de tanta comida.

Después de que los platos fueran retirados y las bebidas empezaran a circular en mayor cantidad, Draco sintió que era tiempo de abordar al viejo cónsul.

- Ven Granger, es hora- dijo el joven mago arrastrando la silla de la castaña dándole su mano para ayudarla a levantarse ofreciéndole su brazo para dirigirse hacia la mesa del cónsul. Hermione estaba totalmente perturbada ante las muestras de caballerosidad que tenía para con ella el rubio. Jamás en su vida había sido tratada como una dama y eso la incomodaba un poco.

- Mr Elshoff buenas noches ¿Cómo se encuentra? No sé si me recuerde, mi nombre es Draco Malfoy nieto de Abraxas Malfoy - El viejo mago volteo la mirada para ver su interlocutor escudriñando el rostro de aquel joven de manera algo amenazante

- ¿El nieto de Abraxas? Creo que no. Pero dígame joven Malfoy, ¿cómo está esta ese viejo mal nacido?

- Muerto señor, desde 1996 – contesto el joven sin inmutarse

- No me extraña, ese infeliz siempre quiso ser el primero en todo y supongo que en la muerte no iba a ser la excepción

- Muy cierto señor, mi abuelo siempre fue así- contesto el rubio desplegando su encanto- Permítame presentarle a mi acompañante la señorita Hermione Granger

- ¿Granger? ¿Algo que ver con la joven que ayudo a Potter a deshacerse del innombrable?

- La misma señor –dijo victorioso al comprobar que el viejo mago había mordido el anzuelo

- Mucho gusto señorita Granger Franz Elshoff para servirle - dijo el viejo mago poniéndose de pie y besando dorso el de su mano – mis nietas Lorette y Anneliese Verbeek

- El gusto es mío Mr Elshoff – dijo una ruborizada castaña ante tal gesto

- ¿Gustan acompañarnos a tomar una copa?

- Sera un placer -dijo el rubio jalando la silla para que la chica se sentara junto al viejo mientras él lo hacía al lado de las dos rubias que no dejaban de mirarlo y lanzarle sonrisas coquetas desde que se acercaron .

El viejo mago se enfrasco en gran charla con la chica preguntado hasta el último detalle de cómo habían hecho 3 adolescentes para vencer al que hasta ese momento fue considerado el mago más poderoso del mundo, mientras el rubio hablaba de trivialidades turnándose para bailar con ambas rubias.

-….y dígame señorita Granger, ¿a qué se dedica ahora que ya no está salvando el mundo?

- Trabajo para el Ministerio de Magia, en estos momentos estoy encargada de un proyecto en conjunto con el COMMI para realizar un tratado de libre comercio que una a las comunidades mágicas de Europa

- Vaya, que interesante ¿en qué consiste?

- Pues es…..- Cuando el rubio escucho que la castaña le hablaba de manera apasionada en qué consistía el tratado comprobó con agrado que su trabajo estaba hecho, así que se dedicó a disfrutar de la noche, los buenos vinos y las bellas mujeres que lo acompañaban.

- Abuelo, ¡Draco se ofreció para mostrarnos Inglaterra! ¿Nos dejas ir? Solo un rato, ¡di que sí! – dijeron las rubias rodeando al viejo con cara de puchero

- Pero niñas ya es muy tarde para que anden solas en la calle, además recuerden que nos iremos a Ámsterdam muy temprano el día de mañana

- Te prometemos estar listas a la hora en que está activado nuestro traslador pero dejamos ir ¿sí? Tú sabes cómo es papá que casi no nos deja salir y esta es una gran oportunidad

- De acuerdo, pero pórtense bien y las quiero aquí antes de que nos tengamos que ir

- ¡Gracias!- gritaron las jóvenes cubriendo de besos a su abuelo

- Nos vemos mañana en la oficina Granger- fueron las únicas palabras que el rubio le dedico a la chica antes de tomar a cada lindura por la cintura dirigiéndose dentro de la casona dejando a una estupefacta castaña pensando en cómo diantres le haría para volver.

Ese día Hermione llego feliz a la oficina, había convencido al viejo cónsul de firmar el tratado y de este modo los Países Bajos formarían parte de él, no se lo podía creer Franz Elshoff tenía fama de ser una persona muy difícil y sin embargo ella logro lo que muchos consideraban una imposibilidad. Al entrar en su oficina lista para enviar la información al Consulado de Ámsterdam se le hizo muy raro no encontrar el rubio en su lugar, ya que él siempre llegaba antes que ella.

Casi a media mañana Draco Malfoy salió de la chimenea de su oficina ataviado con las ropas del día anterior, arrugadas y maltrechas, despeinado y con unas grandes ojeras alrededor de sus ojos

- Buenos días – dijo la castaña de forma sarcástica – se ve que se te alargo la noche

- Hola Granger, la verdad es que esas chicas son tremendas, me dejaron agotado, las acabo de dejar junto a su abuelo para tomar el traslador. ¿Ya mandaste la información al consulado? Porque quiero creer que fue una noche exitosa en todos los sentidos y Franz Elshoff firmara el tratado ¿cierto?

- Así es Malfoy, el firmara y en cuanto a si ya mande los documentos lo acabo de hacer hace un momento, antes de que me brindaras el privilegio de tu presencia

- Perfecto, me voy a casa a descansar – contesto el rubio sin ocultar un gran bostezo – no vemos mañana, hay que empezar a trabajar para convencer a los cónsules que nos faltan. Somos un gran equipo aunque te cueste admitirlo Granger – dijo dirigiéndose nuevamente a la chimenea para desaparecer detrás de una gran llamarada dejando a una sonriente Hermione Granger

- ¿Lo somos Malfoy?… creo que si lo somos – Dijo la chica para si esbozando una sonrisa