Quiero agradecerles a todas(os) y cada uno (a) de ustedes que se toman el tiempo de leer las locuras de esta servidora. Deseando me sigan favoreciendo con su comentarios porque siempre son un aliciente para seguir escribiendo así que espero sus Reviews por que créanme que si lo leo y los tomo en cuenta.
También les encargo echen un vistazo a mi otra historia CON UN POCO DE AYUDA esperando sea también de su agrado
Saludos!
Capítulo 8 Un poco de magia
A raíz del pasado evento Hermione se vio obligada a ir de compras ya que empezó a acompañar de forma regular a Draco. Casi siempre era la misma dinámica, el abría el camino y ella se encargaba de dar la información y de este modo convencer al cónsul en cuestión de las ventajas que el tratado acarrearía para su país. Esto era claro cuando el cónsul era alguien mayor, porque si se trataba de algún joven y más si era mujer, Malfoy no necesitaba de su ayuda para eso, se bastaba solo para que el proyecto fuera aceptado.
Llegaban juntos a las cenas pero sin excepción la castaña terminaba regresando sola a su departamento mientras que el rubio iba a perderse entre las piernas de alguna bella chica. La verdad es que Hermione envidiaba en silencio a ese tipo de mujeres, porque a pesar de su inteligencia, de su cultura y de todo lo que ella era, a la hora de la seducción no era rival para ninguna y a pesar de todo lo que pudiera criticar a ese tipo de chicas, no podía engañarse a sí misma que muy en el fondo alguna vez deseo ser como ellas.
- ¿Que paso con la cita con el cónsul de Italia Amy? ¡Te pedí que la agendaras hace semanas!- Hermione estaba algo alterada, el tiempo se les había venido encima y aún faltaba de firmar ese consulado. El no contar con este país dentro del tratado podría considerarse un fracaso ya que Italia y Francia eran de los principales exportadores de productos para Inglaterra
- Lo he intentado de verdad – dijo la chica algo asustada con la actitud de su jefa – pero Mr. Carletti no responde las lechuzas.
-¿Carletti? – Dijo el Rubio algo extrañado levantando la vista del pergamino que leía – te refieres a Gian Carletti?
- Gracias Amy Puedes retirarte– dijo la castaña de forma cortante por lo que la chica sin pensarlo salió huyendo- ¿Lo conoces?
- Más de lo que me gustaría admitir- murmuro el rubio con un deje de molestia- Pierdes tú tiempo si crees que Gian te recibirá en su oficina, él se da demasiada importancia como para dignarse a atender algo tan insignificante como una trabajadora del ministerio Ingles.
-¡¿Qué?! ¡Yo no soy una simple trabajadora del ministerio inglés como dices! ¡Soy la subsecretaria del departamento de Comercio Internacional!
- Eso lo sabes tú y vaya que también yo, ya que te encargas de que no lo olvide repitiéndomelo cada que puedes, pero para Gian eres menos que nadie…..a menos que…-Draco se recargo en su sillón jugando con su pluma mientras cavilaba en la solución.
- A menos que ¿Qué? –dijo exasperada la castaña plantándose ante su interlocutor poniendo sus manos en jarra.
- Yo resuelvo esto, déjame a mí.- musito el rubio poniéndose ágilmente de pie tomando su abierto
-Un momento Malfoy, no pensaras salirte ahora. Tenemos mucho trabajo ¿Qué planeas ahora? ¡Te estoy hablando!- El rubio salió sin responderle y no volvió a saber nada de él en todo el día, lo que no era raro ya para la chica dado que solía hacer eso cuando conseguía pases para alguna recepción donde estuviera presente la persona que necesitaban contactar.
- Buenos días Granger – la recibió el rubio casi en la puerta del ministerio al día siguiente – olvídate de lo que tengas planeado para hoy, iremos a la fiesta del embajador de España donde estará Gian.
- Esta bien Malfoy ¿pasas por mí a la hora de siempre?-
- No Granger, nos vamos ahora mismo. Así que andando que tenemos mucho por hacer.
- ¿Estás loco? Tengo un millón de cosas pendientes.
-Pues hay prioridades Granger y créeme que si queremos convencer a Gian tenemos que ir con todo, así que camina que no tenemos tiempo – dijo tomándola del brazo encaminándola hacia la salida
- ¿A dónde vamos?
- A hacer magia- contesto dramáticamente
Fueron al Callejón Diagon, que en esos momentos se encontraba casi desierto, dirigiéndose a una de sus cafeterías
- ¿Qué hacemos aquí? – pregunto la chica intrigada
- Desayunar Granger, estaremos muy ocupados el día de hoy y dudo mucho que haya tiempo de almorzar, así que desayuna bien si no quieres desmayarte
Ambos pidieron su orden y desayunaron en silencio, era la primera vez que comían juntos fuera de algún evento y la castaña se sentía un poco cohibida viendo disimuladamente la manera tan elegante que tenía el rubio de llevarse cada bocado a la boca, la forma de tomar la taza y beber su café, la manera en que limpiaba sus labios y volvía a colocar la servilleta en su piernas, era casi hipnótico.
- ¿Terminaste ya?
- eh…sí... –se sobresaltó al saberse sorprendida admirando a su acompañante, Draco esbozo una leve sonrisa ante el sonrojo que invadió a la castaña y se puso de pie.
- Bien, vamos que el día avanza
Se encaminaron al área de boutiques a una de las tiendas que se encontraba un poco apartada de la mayoría. Era un local elegante con una decoración minimalista de muy buen gusto. El rubio se dirigió hacia la recepcionista que en ese momento se encontraba distraída
- Madame Erackme por favor
- Madame está muy ocupada en este momento, si desea ser atendido puedo agendarle una cita para finales del mes entrante – dijo la chica sin levantar la vista de la revista que ojeaba lo que molesto bastante al rubio
- Puede dejar de perder el tiempo en esa revistucha de cuarta y decirle a Erackme que Draco Malfoy está aquí – al oír ese nombre la chica palideció y solo atino a asentir para salir a toda prisa dentro del establecimiento donde minutos después aparecer con la madame. Erackme era una mujer madura pero hermosa y muy elegante, de tez pálida y larga cabellera negra. Se decía que su abuela era una de las damas de la corte de Arwen Undómiel, la reina de los elfos del norte por lo que su ascendencia elfica era muy notoria.
- Draco querido, no te esperaba tan temprano – le dijo la bruja dándole sendos besos en las mejillas
-Tenemos algo de prisa y no hay mucho tiempo. Te presento a Hermione Granger la persona con la que tienes que hacer tu magia
- Mucho gusto – dijo la chica extendiendo su mano, la cual no fue tomada por la madame ya que empezó a dar vueltas a su alrededor hablando para sí cosas que no entendía
- Vaya que si será una ardua labor, esta es una de las difíciles querido
- Pero podrás hacerlo ¿cierto? Confió en ti Eri no me falles
- ¿Y cuándo lo he hecho? Draco querido me ofendes. Vete tranquilo que yo me encargo de todo y cuando vuelvas te juro que ni su madre podrá reconocer a esta niña después de que termine con ella
- La dejo en tus manos entonces- después volteando a ver a la castaña dijo – paso por ti aquí a las 20:00 has todo lo que Eri te diga sin refunfuñar, confía en ella porque es la mejor.
- ¿A dónde vas? – pregunto la chica ligeramente asustada ante la incertidumbre de no saber lo que le esperaba
- Hay cosas que resolver aun – contesto el rubio sin voltear encaminándose hacia la salida.
- Se queda en buenas manos querido, vete sin preocupaciones.- después de que el rubio saliera del salón se dirigió hacia la chica y tomando sus manos le dijo – bueno linda, vamos. ¡Que comience la magia!
Lo primero que hizo Madame Erackme fue a llevarla a una especie de spa a que le hicieran un facial, un baño de vapor, le aplicaran mascarillas, le hicieran la manicure, pedicura y un masaje tonificante lo que les llevo toda la mañana y parte de la tarde, después se dirigieron a una boutique donde un hombre las recibió alegremente
- Mi querida Eri, ya me tenías con pendiente ¿dime donde te metiste pillina? Quedaste de llegar hace una hora y nada, estaba con el Merlín en la boca- Era un mago de unos 40 o 45 años muy delgado, de tés blanca, pelo castaño perfectamente cortado y decorado con luces rubias y elegantemente vestido con una túnica color lavanda y una corbata en un tono rosado
- No exageres Lean querido, lo que pasa es que esta es una niña de las difíciles; hubieras visto lo que tuvimos que hacer para unificar el tono de su piel y cerrar sus poros, jamás había visto una niña de su edad con la piel tan maltratada. Te presento a la señorita Granger
- ¿Granger? ¿Hermione Granger? – Dijo el mago todo emocionado - ¡No sabe que honor! Soy su más grande admirador. ¿No me digas que nuestra heroína es la nueva conquista de Draki?
-¡Por supuesto que no!- grito indignada la castaña roja como un tomate después de la descripción que Erackme hiciera de su piel – Malfoy y yo solo somos compañeros de trabajo y asistiremos a un evento esta noche.
- Evento en el que estará presente Gian Carletti – dijo la bruja en tono misterioso
- ¡Oh! – fue toda la respuesta del mago
- Tenemos mucho trabajo Lean, hay que dejar a esta niña espectacular.
-Más que espectacular, de eso puedes estar segura
Después de haberse probado infinidad de vestidos que ninguno satisficiera del todo a la madame, Lean pasaba el ultimo a la castaña para que se lo probara
- ¡Están locos si pretende que yo salga a la calle vestida así! – grito la chica desde el vestidor
- Vamos cariño sal que no tenemos todo el día –dijo con fastidio la bruja
Hermione salió del probador roja de vergüenza, luciendo un vestido en color plata que se adhería a su cuerpo como una segunda piel resaltando escandalosamente todas sus curvas, en especial sus voluptuosos y firmes senos debido al pronunciado escote que llegaba a la altura del ombligo, era tan entallado que su diminuta cintura hacia ver sus redondeadas caderas y su perfecto trasero aún más grandes.
- Me siento desnuda- murmuro la castaña sin despegar la vista del piso
- Lean… -dijo Erakme en tono reprobador.
-¿Qué? – contesto el mago haciéndose el desentendido ante el tono amenazador de la bruja- Solo quería puntualizar que nuestra heroína tiene un cuerpo hermoso y que debe empezar a lucirlo- después dirigiéndose a la chica continuo- tienes todo el equipo linda, no necesitas un manual para usarlo. Si quisieras tendrías a más de un mago babeando a tus pies.
- Deja ya de jugar Lean, aún tienen que peinarla y maquillarla y ya es tardísimo, si no está lista a la hora que Draco venga por ella tú le explicaras por que
- ¡Morgana me agarre confesado! no, no. Ya sé cómo se pone Draki cuando no están las cosas como las pidió. Tengo el vestido perfecto que seguramente lo dejara con el ojo cuadrado. Esperen aquí
Draco llego al Local de Madame Erckme puntual como siempre, ataviado pulcramente como ya era su costumbre con sus mejores ropas y joyas. Se veía algo ansioso. Sabía que de lo que ocurriera esa noche dependería el que el proyecto, por el cual habían trabajado tanto, fuera totalmente aceptado.
- Draki querido ¿Cómo has estado? – salió un nervioso Lean de detrás – Vaya que si nos trajiste trabajo esta vez, fue muy difícil pero al final creo que lo conseguimos, así que hela aquí. Hermi querida sal para que te vea tu dulce caballero
Hermione salió detrás de las cortinas dejando al rubio estupefacto. Ni en sus más locos sueños pensó jamás ver a Hermione Granger arreglada de esa manera. Se veía hermosa luciendo un hermoso vestido largo, en color rojo escarlata de corte recto y cuello halter que resaltaba elegantemente su estrecha cintura y sus redondeadas caderas, un coqueto escote en forma de diamante en la parte de en frente dejaba ver el nacimiento de sus senos de manera discreta pero sexi, el escote de atrás dejaba la espalda totalmente desnuda solo atravesada por dos delgadas tiras terminando en U en la cintura baja, la parte de arriba estaba adornada por un fino bordado de pedrería en cristales Swarovski que bajaban en forma de cascada hasta la abertura de la falda que permitía ver la torneada pierna de la chica. Su pelo estaba peinado en un recogido de lado adornado por una peineta de perlas y diamantes, su maquillaje hacia resaltar sus facciones haciéndola ver más hermosa y como joyería unos pendientes a juego con la peineta.
-Hola –dijo algo apenada ante la reacción del chico
- ¿Qué te parece querido? – dijo la dama mientras Lean veía su reacción emocionado
- Eh… bien… quiero decir –se aclaró la voz, la garganta se le había secado de repente- Estupenda Eri, definitivamente tú y Lean siempre logran sorprenderme. –agrego tratando de recomponer su altivo semblante.
- Es lo más dulce que nos has dicho Draki – dijo Lean enjugando una lagrima
-Vaya Granger te ves….wow no tengo palabras.
- Gracias- dijo tímidamente la chica. Aquello simplemente lo mato. No podía creer que una mujer tan sexy como se veía Granger en ese momento se sonrojara de esa manera tan tierna e inocente. Eso seguramente atraería a todos los lobos hambrientos, el cual era el objetivo, sin embargo una incomodidad que no supo definir se instaló en su pecho, la cual inmediatamente trato de desechar.
- Bueno en Marcha por qué se hace tarde.- dijo recomponiéndose del asombro que la castaña le causo- Eri podríamos usar tu patio para usar el traslador.
- Por supuesto querido- y diciendo esto se encaminaron a la parte de atrás donde minutos después desaparecieron no sin antes alcanzar a escuchar a los magos decir:
- Hacen una bella pareja ¿no es verdad Eri?
- Pienso lo mismo querido Lean, me temo que nuestro querido Dragón al fin encontró su otra mitad.
