Quiero disculparme por tardarme en actualiza, sé que no es excusa pero he tenido mucho trabajo. Muchas gracias a todas(os) ustedes por seguirla y dejarme sus comentario. Espero les guste el capitulo
Saludos :D
Gian Carletti
La fiesta comenzaba cuando los dos magos arribaron al salón del palacio. Habían viajado a España al cumpleaños de Antonio de Castilla duque de Alba, uno de los cónsules a los que ya habían persuadido para la firma del tratado. La fiesta se celebraba en uno de los castillos del duque donde se encontraba la crema y nata de las sociedades mágicas europeas.
A diferencia de otras veces, desde el momento en que entraron en el salón llamaron de inmediato la atención, tanto las damas como los caballeros voltearon a ver a la atractiva pareja. Hermione se sentía muy nerviosa, no estaba acostumbrada a vestir de esa manera y mucho menos sentir todas las miradas sobre su persona.
Tomándola por la cintura, Draco la dirigió de inmediato a la pista de baile. El solo sentir el contacto de su mano en la desnudez de su espalda le erizo la piel y aún más cuando percibió su tibio aliento en su oído mientras le hablaba. Era impresionante como se acoplaba su cuerpo a la perfección con el del rubio, quien se movía sinuoso de una manera sensual y elegante, guiándola como si hubieran sido pareja de baile por años.
-¿Qué tanto me miras? – dijo la castaña notablemente turbada
- Nada, solo que se me hace increíble que seas la misma insufrible que conocí hace tanto tiempo. Digo, no es que nunca te haya visto arreglada, porque si mi memoria no me es infiel, cuando estábamos en cuarto año en el baile de Navidad te veías bastante mona, pero nada que ver con la joven con la que estoy bailando.
- Deja de burlarte de mí Malfoy - dijo bajando la mirada mientras sus mejillas se teñían de un leve color carmín. El rubio soltó una sonora carcajada ante su actitud. Jamás pensó que llegaría el día en que vería a esa aguerrida chica totalmente sonrojada. El rubio sintió como la chica se tensaba e intentaba salir de entre sus brazos tratando de huir de esa embarazosa situación, pero Draco no se lo permitió si ni que se afianzo a un más de su cintura
- No es burla Granger, estoy siendo sincero contigo. Digo ¿Qué ganaría con mentirte? No estoy tratando de ligarte ni mucho menos, la verdad no eres mi tipo.- Hermione sintió un extraño e indefinido malestar al escucharlo- mira ahí está Gian con su bola de aduladores como siempre – le dijo cambiando de tema. A la castaña le dio gracia que el rubio se expresara así del italiano, puesto que según recordaba, Draco era de ese tipo de personas que le gustaba ser el centro del universo cuando estuvieron en Hogwarts. Hermione volteo hacia donde el rubio le indicaba y entonces lo vio.
Gian Carletti se encontraba en medio de un grupo de personas riendo divertido. Era un mago verdaderamente guapísimo; alto, elegante, de cuerpo atlético, piel tostada, pelo rizado color negro y la sonrisa más divina que hubiera visto jamás. Hermione se quedó viéndolo embobada mientras terminaba la pieza disimulando todo lo que pudo para que el mago no lo notara.
- Vamos a la barra a tomar algo Granger. Dijo tomándola por la cintura- ¿Qué deseas? ¿Martini?
- No, eso solo lo tomo cuando tengo un día difícil. Se me antoja una copa de champagne
- Me das un Pernod-Ricard y un Whisky Glenavon Special Liqueur en las rocas.- La chica se quedó pasmada ante el amplio conocimiento del rubio en cuestión de licores, para ella el champagne solo era un vino burbujeante que le hacía cosquillas – Bien ahora lo que tienes que hacer es tratar de seducir a Gian, ¿ok?
- ¡¿Perdón?! ¡Óyeme estas muy equivocado si crees que yo me voy a prostituir de esa manera!
- Necesitamos su firma para que el tratado sea autorizado, además yo lo hago cada que se requiere y no te lo recrimino ¿o sí?
- Eso es porque tú eres un…..- El rubio no le dio tiempo de terminar la palabra cuando de pronto de la nada la beso. Hermione sentía que se le doblaban las piernas al sentir los cálidos labios de Draco posesionarse de su boca. Fue un beso corto pero para Hermione estuvo cargado de erotismo dejándola pisando entre nubes cuando este lo dio por terminado, Tenía mucho que no sentía miles de mariposas revoloteando en su vientre - ¿Qué haces? – dijo casi en un susurro.
- Es solo un presentimiento – contesto sonriendo para después tomar su copa y retirarse a una distancia prudente sin perderla de vista. Apenas se había ido, Gian Carletti se acercó a la chica como un felino al acecho de su presa.
- Buenas noches bella ragazza ¿te diviertes? Gian Carletti de la casa de Biancavilla – dijo dándole un beso en el dorso de la mano sin despegar su penetrante mirada de los ojos de la chica mientras sonreía de manera seductora.
- Buenas noches, Hermione Granger mucho gusto.- La chica se sentía verdaderamente turbada con aquella mirada que la desnudaba, como un pequeño siervo ante el acoso del depredador
- Veo que tu pareja te ha dejado sola y una mujer tan hermosa no puede estarlo ¿me permites acompañarte? – Hermione vio la oportunidad de "seducir" al apuesto mago y tomando todo el valor Grifindor que tenia se lanzó al ruedo
- Malfoy es solo un compañero de trabajo, no mi pareja y aunque vinimos juntos no estamos obligados a estarlo durante la velada – le dijo con la sonrisa más sensual que pudo gesticular ante su nerviosismo.
- ¡Perfecto ragazza! ¿Me concedes esta pieza entonces?
- Por supuesto, esta y todas las que desees- contesto lo más coqueta que pudo.
Se encaminaron hacia la pista de baile ante la atenta mirada del rubio que no perdía detalle de cada movimiento que hacia el pelinegro. Draco no perdió de vista a Hermione en toda la noche, como lo esperaba la castaña no se sentó junto a él a la hora de la cena si no en la mesa de Gian junto con su grupo de amigos que reían divertidos de las ocurrencias de alguno de ellos, mientras el pelinegro no perdía oportunidad de acercarse a Hermione susurrándole algo al oído o simplemente poniendo la mano sobre la suya. Había una silenciosa rivalidad entre ambos por ver quién era mejor con las damas y Draco contaba con eso para acercar a Hermione hacia su contrincante.
Conscientemente sabía que eso era buena señal puesto que se estaba logrando lo que él esperaba y sin embargo mientras la observada no podía evitar sentir un deje de coraje emerger desde su estómago ocasionando que apretara la quijada y frunciera sus labios en con una mueca de desdén plasmada en su rostro cada que veía como el pelinegro posaba su mano en la desnuda piel de la cintura de la chica, como se inclinaba para hablarle al oído sabrá Merlín que cochinadas que ruborizaban a la castaña haciéndola ver candorosamente sugestiva y cada que la veía sonreírle a ese estúpido. Sobre todo cuando el susodicho no perdía oportunidad de restregarle de manera jactanciosa con aquella sínica mueca que le había quitado a la chica. Si el idiota supiera que era gracias e él que la insufrible sabelotodo se viera de aquella manera tan seductora y deseable, que era por él que la chica más atractiva de la fiesta estuviera a su lado, un momento ¿atractiva? ¿Desde la ratona de biblioteca era atractiva? En definitiva el alcohol estaba siendo mella en él.
Trato de distraerse y disfrutar de la elegante fiesta con alguna de las bellezas que pululaban en el lugar, sin embargo, era imposible evitar que sus ojos se posaban en la muchacha sentada entre aquella bola de pránganas unas mesas más allá. Hermione meneó su cabeza riéndose dulcemente cuando Gian dijo algo a su oído y los hombros del pelinegro temblaron producto de sus carcajadas; sin poder soportarlo más se levantó y fue hacia la barra pidiendo un wiski doble el cual tomo de un solo trago.
Hermione dejo escapar un largo suspiro y bajo la vista hacia su copa. De algún modo era consciente de que alguien no dejaba de observarla, podía sentir su penetrante mirada sobre ella en cada movimiento que hacía y no necesitaba ser adivina para saber quién era y eso en vez de molestarla le inquietaba y hasta cierto punto la halagaba.
Sentía un temblor en su estómago cada que su mirada se topaba con la de él mientras intentaba concentrarse en lo que Gian le decía en ese momento. Era imposible lo que le estaba pasando, teniendo a su lado a uno de los hombres más hermosos que jamás hubiera visto, ella solo tenía ojos para el rubio que unas mesas más allá levantaba su copa ofreciéndole un brindis como diciéndole "anda, hazlo"
-Permíteme un momento, ahora vuelvo – dijo la castaña levantándose – necesito ir al tocador- Gian se levantó en clara muestra de galantería retirando su silla
-Claro ragazza, estaré al pendiente de que nadie me robe a la mujer más hermosa de la fiesta – dijo coqueto mientras le guiñaba un ojo causando que la chica enrojeciera una vez más.
Cuando Hermione salió del tocador un poco más tranquila se encontró con Draco que la esperaba
-¿Cómo va todo Granger? ¿Te diviertes?- a la castaña no le pasó inadvertido el deje de molestia en la voz de su compañero de trabajo
-Todo va bien, Gian es encantador- dijo tratando de oírse convincente
-Sí, eso me han dicho. Yo la verdad considero que es un imbécil pero cuestión de gustos- bufo en claro gesto de molestia cruzando los brazos mientras se recargaba en una de las columnas que custodiaban el tocador de damas
-¿Celos Malfoy?
-Preocupación más bien
-¿Estas preocupado por mí? ¡Esto sí que es una revelación!
-No te equivoques Granger, lo único que importa es el proyecto así que abócate a eso y deja de coquetear con Gian- siseo arrastrando las palabras, como solía hacerlo cuando estaban en el colegio
-Tú fuiste el de la idea que tengo que seducirlo, así que no entiendo por qué tu comentario. Además lo que yo haga o deje de hacer con él es mi problema no el tuyo. Yo jamás te he dicho nada cuando me has dejado botada por llevarte a la cama de alguna de tus conquistas- sentencio molesta, no sabía por qué pero el comentario del rubio la había lastimado
-Tienes razón Granger, No es mi problema cuantas veces metes a Gian en tu cama, solo te recuerdo que la prioridad es el tratado, no lo olvides- y diciendo esto se dio la media vuelta y se fue rumbo a la barra, necesitaba algo fuerte y pronto para aplacar el demonio de los celos que hasta ese momento ignoraba existiera dentro de él, mientras Hermione regresaba dolida a su mesa dispuesta a disfrutar lo más posible el resto de la noche sin que le importara Draco en lo absoluto.
Hermione pasó una hermosa velada, jamás imagino que Gian fuera tan divertido y encantador, por primera vez en mucho tiempo volvió a sentirse deseada como mujer y eso le gusto. Recordaba las palabras que Lean le dijera "tienes todo el equipo y podría tener a cualquier hombre babeando por ti" y en ese momento mareada por la euforia de las galanterías del pelinegro y el alcohol ingerido tuvo la seguridad de que si ella lo deseara seria así, lástima que el rubio que la miraba a lo lejos no pensara lo mismo.
