Amigos con Derecho
Tensión Sexual, es la espontanea atracción entre dos personas y existe sin importar que desees o no hacerte consciente de ella, esto era lo que existía entre Hermione Granger y Draco Malfoy. Cada roce, cada mirada, cada sonrisa y cada palabra en doble sentido provocaban un revuelo de mariposas en el estómago de la castaña haciéndola enrojecer hasta la punta del pelo y que a él rubio se le erizaran todos los bellos del cuerpo.
Recordaba nítidamente esos escasos segundos que la tuvo sobre él casi desnuda en su viaje a Italia, como sus turgentes senos se aplastaron contra su pecho y como aquellos carnosos labios pedían a gritos ser besados; aquel recuerdo le provocaba irremediablemente una erección que muchas veces era penoso ocultar. Por su parte Hermione se preguntaba cómo se sentiría ser abrazada por aquellos brazos y besada por aquellos labios, como sería ver reflejado el fuego de la pasión en aquellos hermosos ojos color mercurio. Cada uno sin imaginarlo se volvió el protagonista de los sueños eróticos del otro y muchas veces ambos terminaron tocándose para calmar el deseo, fantaseado con el cuerpo de su compañero de trabajo.
Draco sabía que estaba mal desear de esa manera a Hermione, porque ella no era como todas sus conquistas con las que se podía enredar sin que le trajera consecuencias ; porque a diferencia de éstas, entre Hermione y él había una historia que buena o mala pesaba. Por su parte, Hermione sabía que a pesar de todo los sentimientos y deseos que el rubio provocaba en su interior, él era ajeno a los mismos y nunca la verían como una mujer deseable, sobre todo conociendo sus gustos en cuanto a féminas, así que a ambos solo les quedaba fantasear cómo se sentiría poder disfrutar del cuerpo del otro incrementando el deseo que iba aumentando como el caudal de un rio crecido inundándolos por dentro y solo faltaba un pequeño estímulo para que se desbordara.
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Hermione se sentía feliz, después de que las modificaciones que se le pidieron fueron solventadas en su totalidad, por fin veía materializado tantos días de esfuerzo y develo, el proyecto había sido todo un éxito y sin que se encontrara ningún inconveniente habían decidido su arranque inmediato.
La magia de Eri y Lean estaba presente esa noche, se veía realmente atractiva con ese hermoso vestido largo de gasa color negro de cuello halter con pedrería que tan bien ajustaba a su cuerpo, resaltando discretamente todos sus atributos; sentía la necesidad de verse lo más bonita y sensual que se pudiera que se pudiera para gustarle al protagonista de sus sueños
Al ser los responsables del proyecto iba del brazo del sexi Draco como anfitriones de esa velada, la COMMI dictamino que ambos serían los encargados de dar la bienvenida a los veintinueve cónsules representantes de los países que formaban parte.
Todo estuvo de maravilla, la cena fue exquisita, la velada todo un éxito y una lluvia de felicitaciones no se hicieron esperar a cada paso que daba la pareja. Los invitados muy satisfechos con las deferencias que tenía la chica con cada uno de ellos.
Por ser una celebridad, Harry había sido invitado como a casi todos los eventos del Ministerio, solo que en este evento, en vez de eludir sutilmente la invitación como en otras ocasiones había aceptado, tragándose la incomodidad de ser alabado como el héroe del mundo mágico y acompañar a Hermione en un esa noche tan importante para ella. Se sentía muy orgulloso de su amiga, se había esforzado mucho para lograr ese éxito y se merecía todos y cada uno de los halagos que recibió durante la noche, pero había algo que no dejaba de incomodarlo….la relación que llevaba con el rubio.
Roces casuales, sonrisas discretas y los sonrojos de la castaña cada que aquellos ojos grises parecían comérsela con la mirada, le hacían comprobar que para Malfoy Hermione no resultaba tan indiferente como ella pregonaba. Durante toda la noche fue testigo de un despliegue de galantería y gentileza de Draco para con la castaña, parecía mentira como hasta hace poco su amiga se quejaba de lo pesado que era haber sido signada con Malfoy a esa labor y ahora no dejaba e alabarlo y agradecer su participación ¿En qué momento había dado un giro esa historia? Era cómico ver al orgulloso Malfoy sangre limpia, aquel que en sus años escolares en Hogwarts se la paso sobajándola por su descendencia muggle desviviéndose por la chica que alguna vez llamo sangre sucia, era para morirse de risa por los irónicos giros que da la vida si no fuera Hermione la protagonista de esa historia. Harry sabía perfectamente que Draco estaba comprometido, así como de la larga lista de conquistas que calentaban su colchón mientras el día de su boda llegaba y odiaba imaginar que su querida amiga formara parte de ella.
-Hacen muy buena pareja-comento como al descuido.
-¿Te parece?- respondió la chica con un brillo en los ojos que no pasó desapercibido por el auror- Es decir, Draco y yo solo somos buenos amigos nada más, yo…-se detuvo al ver la mirada que Harry le ofrecía, aquella que solo ponía cuando sabía que le estaban mintiendo. Supo de inmediato que se había sonrojado escandalosamente cuando un calorcito se apodero de sus orejas e inmediatamente quiso que se la tragara la tierra- Yo…es decir…lo que pasa es que….-tartamudeo.
-Te gusta- aseguro el chico
-¡No como crees!- se apresuró a afirmar- Lo que pasa es que toda la gente cree que entre él y yo hay algo por la forma tan íntima en que nos tratamos- dijo intentando justificarse.
-Eso es evidente- sentencio su amigo
-….Pero entre Dracol y yo no hay nada, te lo aseguro Harry
-Todavía- recalco el pelinegro ante lo que la chica resoplo frustrada- Escucha- le dijo cambiando su postura de auror en interrogatorio a amigo del alma- No tienes por qué justificarte conmigo Herms, si te gusta alguien por mi está bien.
-¿Incluso si ese alguien fuera Draco Malfoy?-pregunto con incredulidad
-No te voy a negar que preferiría mil veces que no se tratara de él, pero que se le va a hacer; tú eres adulta y muy inteligente, solo…
-¿Solo que Harry?- pregunto la chica sin poder creer que estuvieran manteniendo esta charla
-Solo ten cuidado ¿Si? No me gustaría que salieras lastimada- Hermione resoplo entendiendo como se sentía su amigo cuando ella le advertía de un peligro que para ella era inminente, mientras Harry caminaba directo hacia a él sin hacerle caso – Entiendo que te guste, Malfoy es un hombre muy atractivo- Hermione se quedó sorprendida sin poderse creer lo que escuchaba- No me mires así, aunque soy hombre no estoy ciego, tal vez un poco miope pero aun así me doy cuenta de la tremenda atracción que Malfoy te despierta. Y como no, es rico, educado, de finos modales, halagador y tiene un encanto que pocas chicas podrían resistir; es decir, es casi como un príncipe –Hermione estaba a punto de debatirle pero el auror se lo impidió con un gesto con la mano- Sé que no eres tan superficial como para que te fijaras en él por todas esas características, pero tampoco eres ciega; además si a todo esto le agregamos que es inteligente, intelectual, ambicioso y que comparten ciertos gustos que fuiste incapaz de compartir con Ron, lo hace tan perfecto para ti que es imposible resistirte. Pero no te confundas, no es lo mismo la atracción y el deseo que el amor Hermione.
-¡Yo no estoy enamorada de él!- rebatió la castaña molesta.
-Pues eso espero, por que recuerda que él no es libre, está comprometido y que además tú tienes a Ron-
-Entre Ron y yo ya no hay nada Harry-rebatió
-Eso lo sabes tú, pero ¿Y Ron?
-Terminamos ¿A caso no lo recuerdas?
-Cómo olvidarlo, fue la redacción más breve que hayas escrito en tu vida- reclamo con rencor dado los inmensos pergaminos que ella solía redactar para cualquier tema, menos para algo tan importante como ese- Enserio Hermione ¿Una carta? Después de siete años de amistad y casi cinco de noviazgo ¿Terminas todo con un par de líneas? Te apuesto que si las cosas hubieran sido al revés y Ron te lo hubiera hecho a ti estarías hecha una furia.
-De acuerdo, de acuerdo- concedió- No fue la mejor manera, pero a últimas fechas no podíamos hablar un par de cosas sin terminar discutiendo.
-El que tu gritaras y el tratara de ignorarte difícilmente se le puede llamar discusión
-¡Exacto! ¿Cómo se supone que íbamos a arreglar algo si Ron solo me daba por mi lado? Y ¿Sabes qué? No quiero hablar de eso, al menos no ahora, no creo que sea el momento
-De acuerdo –concedió su amigo y solo porque había muchos oídos y aquella era la noche de la chica – Solo mantén la mente clara ¿Quieres? Si piensas jugar ese juego ten cuidado y no apuestes el corazón, lo digo enserio.
-Está bien- refunfuño la castaña
-Te quiero- le dijo con una sonrisa que aligero el momento
-Lo sé- sonrió a su vez la castaña abrazando a su querido amigo
-Solo me preocupo por ti.
-No tienes por qué, se lo que hago
-Lo dudo, pero igual confío en ti…..me siento muy orgulloso de todo lo que has logrado –le dijo una vez que se separaron- Te mereces esta noche, disfrútala- y luego de darle un beso en la mejilla se retiró dejando a la castaña en un mar de dudas.
A lo lejos un atractivo rubio socializaba con algunos de los invitados, pero esto no le impidió buscar la mirada de la chica, sonriéndole de esa forma tan encantadora. El estómago de Hermione dio un vuelco y una bandada de mariposas invadió todo su cuerpo. Le parecía tan extraño que con solo una mirada o solo una sonrisa Draco fuera capaz de despertar tantas sensaciones en su cuerpo que se sentían bien, para que iba a negarlo, se sentía jodidamente bien disfrutar estar a su lado.
Cuando el evento terminó, Draco invito a la castaña a seguir el festejo a un bar donde ambos bebieron y bailaron hasta que entrada la madrugada los invitaron a retirarse, Hermione se sentía tan feliz que no deseaba que la noche terminara, cuando el rubio la acompaño hasta su apartamento lo invito a pasar.
Ambos se encontraban en el sillón tomando una copa y hablando y riendo de tonterías cuando un insecto se enredó en uno de los rizos de la castaña, Draco se acercó para quitarlo quedado a escasos centímetros de su cara y ahí fue que la magia surgió, sin ser conscientes de cómo sus bocas se unieron en un beso tierno y calmado, la chica enlazo sus brazos alrededor del cuello del rubio, mientras enredaba sus dedos en el fino cabello lo que provocó que el chico intensificara el beso introduciéndose por completo en su boca. Sus lenguas bailaban sinuosas enredándose en una danza erótica que liberaba deseos reprimidos durante semanas. Por fin podía sentir el dulce sabor de aquella boca mentolada, por fin podía sentir la suavidad de esos finos labios presionando con pasión los suyos, por fin podía sentir sus manos recorriendo su espalda que erizaba cada bello de su cuerpo con tan solo esa singular caricia. Solo hasta que el oxígeno fue indispensable se separaron, Hermione abrió los ojos aun envuelta en esa nube de ensoñación para encontrarse con esa mirada llena de fuego y pasión que la consumía con solo verla.
No quería pensar porque sabía que si permitía a su parte racional apoderarse de su conciencia echaría todo a perder, quería olvidar solo por una noche quien era él, con sus obligaciones y compromisos, pero sobretodo necesitaba olvidar quien era ella, la correcta llena de valores y principios y por una vez en su vida ser egoísta.
-Hermione….
-Sssh no digas nada….- le dijo volviendo a juntar su boca perdiéndose nuevamente en la calidez de aquel cuerpo que deseaba como nunca imagino hacerlo.
-Estas confundida, pequeña.
-No lo estoy y no soy una niña, soy una mujer que sabe lo que quiere- dijo volviéndolo a besar. Con esa firme aclaración consiguió que Draco traspasara la línea y posara su mano sobre el turgente seno acariciándolo delicadamente.
-Tengo que irme ahora o no poder detenerme Hermione- dijo mientras daba pequeños besos sobre su perfecto cuello. Como toda respuesta la chica quito el broche de tras de su nuca bajando el vestido desnudando sus hermosos senos.
En ese momento el recuerdo se volvió algo turbio y solo rastros de imágenes sobrepuestas aparecían insinuar lo que había ocurrido en esa habitación. Para Draco todo aquello había roto la represa de recuerdos y sentimientos reprimidos durante diecinueve años liberándose sin que hubiera opción de poderlo detener; tal vez en el pensadero la secuencia había sido interrumpida, no así en su mente reviviendo nítidamente cada detalle de su primera entrega.
El rubio volvió a reclamar los labios de la chica tomando los pezones entre sus dedos respondiendo de forma instantánea ante la suave caricia irguiéndose poderosos. Continúo con un recorrido de besos desde su mandíbula pasando por su cuello y clavícula provocando en Hermione un sensual ronroneo cuando sus labios aprisionaron uno de esos botones mientras introducía una de sus manos por el escote de la larga falda alcanzando la intimidad de la castaña arrancándole un gran gemido
-Te deseo Hermione y juro que he intentado reprimirlo con todas mis fuerzas pero te deseo aunque por eso me vaya al infierno.
-Ya estamos en el infierno Draco porque yo estoy ardiendo – Espeto la chica acariciando la rubia cabellera.
El rubio se incorporó del sillón en el que se encontraban y la vio más hermosa que nunca; su cara roja producto de la excitación y la danza de sus senos debido a la respiración entrecortada era lo más erótico que había visto en su vida. Tomándola en brazos se encamino hacia la recamara y sin dejar de besarla la deposito suavemente sobre la mullida cama mientras acariciaba la torneada pierna. Bajo a los pechos lamiendolos con devoción, succionando y dando pequeños mordiscos a los pezones mientras ella jadeaba disfrutando de cada instante en que se estaba alejando de su amigo convirtiéndolo en su amante.
Draco se incorporó jalando el estorboso vestido deleitándose con la desnudez de la chica solo cubierta por la pequeña prenda que aun ocultaba su intimidad deshaciéndose de ella de inmediato ¡Diablos! Era realmente sensual ¿Cómo era posible que nunca lo hubiera notado antes? sin embargo, eso ya no importaba porque ella estaba ahí dispuesta para él, Hermione Granger seria suya y ¡Por Merlín que la haría disfrutar como nadie!
-Fui producto de una noche de copas – gimió Rose – de la calentura de una mujer liviana.
-¡Por supuesto que no! – Refuto enérgico Draco- Eres producto de un amor tan grande que ni el paso del tiempo ha podido borrar
-Por favor Malfoy! tu que sabes de amor. Desde que te conozco no te ha importado nadie más que tú mismo y en cuanto a ti Rose, no voy a volver repetirlo, tu eres mi hija y no pienso permitir que insultes a la mujer que dio la vida por ti.
-¡Tú no sabes absolutamente nada de mi Weasley! ¡No hables de lo que no tienes ni puta idea!
-¡No necesito saberlo para darme cuenta la clase de alimaña que puedes ser Malfoy!
-¡Cálmense! – gimió Rose – No hagan esto más doloroso por favor
-Rose tiene razón padre. Mejor sigamos viendo donde nos lleva esta historia.- a regañadientes amos adultos acataron la indicación del joven.
Draco se incorporó sobre su antebrazo extasiado ante la imagen de la hermosa mujer que yacía junto a él, sus parpados cerrados adornados por sus largas pestañas, su boca entreabierta y las mejillas aún arreboladas enmarcadas por el desordenado cabello castaño que caía sobre la almohada, le daban a la joven un aspecto de inocencia y seriedad que tanto le cautivaba y sin embargo debajo de esa apariencia de gatita se encontraba la mujer más ardiente y apasionada que jamás hubiera conocido. Draco miraba absorto la desnudez de Hermione iluminado apenas por la tenue luz del amanecer dándole un aspecto irreal de ninfa de los bosques. Hubiera deseado poder detener el tiempo en ese momento para quedarse para siempre junto a ella, sin embargo sabía que eso era imposible, él no era libre, había un compromiso, que aunque le pesara, se tenía que cumplir. Tiempo atrás eso no le hubiera importado con tal de pasar un buen rato en medio de las piernas de una hermosa mujer, pero en este momento el no saberse libre le pesaba como un lastre.
Su parte egoísta le exigía quedarse con ella y disfrutarla mientras pudiera, pero su parte racional se lo impedía. Él no tenía ningún derecho a condenar a Hermione a una relación clandestina, a vivir eternamente en las sombras negándole su derecho a ser feliz. Algo estaba ocurriendo dentro de él que le causaba temor, ella no era como las demás y eso era más que evidente. Sintió una molestia indescriptible en su pecho cuando sigilosamente se levantó procurando no despertarla, se vistió en silencio y antes de marcharse se volvió para verla por última vez
- Es lo mejor Herms – susurro para si
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La luz se filtraba intensamente por la ventana dando paso a un nuevo día, los trinos de los pájaros que al principio llegaron a su fino oído como un susurro se fueron intensificando sacándola del reconfortante sueño abriendo pesadamente los ojos. Fragmentos de recuerdos vividos la noche anterior provocaron que Hermione se sonrojara cual colegiala de la cabeza a los pies, había tenido el mejor sexo de su vida con su compañero de trabajo y ahora amigo y lejos de sentirse arrepentida una alegría la invadía por completo. Jamás se había sentido tan plena…tan viva, como si despertara de un largo sueño donde su aletargado cuerpo se sumió desde que su relación con Ron empezó a enfriarse. Estiro su mano en espera de hallarlo dormido junto a ella pero no lo encontró, se había ido sin despedirse entristeciéndola.
Hermione espero impaciente algún mensaje por medio de la libreta pero nunca llego, a pesar de que ella le envió por lo menos una docena de ellos, después de una semana Hermione se sentía totalmente desesperada ¿Acaso había hecho algo malo para que Draco la ignorara así? ¿Acaso era que el haber hecho el amor no significaba nada para él? Tomo la decisión de ir a verlo a su oficina en el edificio central de la corporación para aclarar las cosas, independientemente de todo eran amigos y eso no tenía por qué cambiar por el hecho de haber tenido sexo, pero se dio cuenta que no tenía idea de donde se ubicaba y el preguntarlo hubiera alentado aún más los chismes que corrían a su alrededor.
Mientras tanto Draco vivía un conflicto interno entre lo que deseaba y era correcto, extrañaba horrores a la chica que en tan poco tiempo se había convertido en parte importante de su día y el no tener contacto con ella le estaba causando una ansiedad que no podía explicar, puesto que con todas sus conquistas nunca le importo si las volvería a ver o no…para que se hacía tonto, Hermione no era una más de sus conquistas, ella era alguien muy especial, Hermione era su amiga y el que se hubiera acostado con ella no cambiaba eso. Había hecho mal por dejarse llevar cometiendo un gran error. Pero bueno, lo hecho, hecho estaba y lo único que le quedaba era tratar de salvar su amistad, así que tomando su abrigo se encamino hacia el departamento de la castaña para tratar de arreglar su relación.
Hermione lo invito a pasar, sentía un gran nerviosismo recorrer su cuerpo, después de que la emoción de verlo frente a su puerta pasara
-¿Qué pasa Draco? Tiene toda la semana que no sé nada de ti ¿Hice algo que te molestara?
-Por supuesto que no Herms, solo que he estado muy ocupado.
-¿Tanto como para no tener tiempo de contestar alguno de los mensajes que te envíe? Es por lo que paso ¿Cierto?
-Mira Hermione, te seré franco. Lo que paso en el pasado se queda y no tiene por qué volver a repetirse
-¿Por qué no?
-Entiende que no quiero lastimarte Hermione.- Era tan difícil todo eso, cada cosa, cada momento vivido a lado de la chica lo llenaba y por más que trataba se negaba a dejarlo ya que día con día se estaba volviendo adicto a sus atenciones, a esa dulce sonrisa pero sobre todo a esos hermosos ojos tan llenos de anhelo y pasión que lo aturdía. Hermione se estaba convirtiendo en su adicción, como una potente droga que lo obligaba a necesitar una dosis cada vez mayor alegrando su lúgubre y austera vida- No puedo andar de noviecito con nadie y lo sabes
- ¿Te arrepientes?- dijo la castaña sintiendo como su estómago se contraía y un escalofrió recorría su columna vertebral
- No es eso– dijo el rubio acercándose a la chica al percibir su fragilidad deslizando sus dedos por el rostro de Hermione en una tierna caricia – eres tan hermosa…..me gustas muchísimo y en este tiempo que hemos estado junto he aprendido a conocerte y respetarte, solo que…yo no puedo prometerte ni ofrecerte nada, pero tampoco quiero que pienses que esto es un juego para mi….Hermione….te deseo como no tienes una idea pero no quiero dañarte porque yo suelo lastimar a las mujeres con mis actitudes, se quién soy y me conozco…yo jamás me podría enamorar…al menos no de la manera convencional.
-No estoy pretendiendo que te enamores de mí, solo que me dejes estar a tu lado
- Pero tú mereces más que una relación en las sombras, soy un hombre comprometido y en el mundo donde yo me desenvuelvo el que yo tenga una amante a la luz pública no está bien visto, sobretodo siendo tú quién eres, la heroína del mundo mágico ¿Te imaginas como se ensañaría la prensa contigo? Yo no podría exponerte a algo así.
-Pues olvida ese mundo cuando estemos juntos ¿quieres? creemos uno en el que nuestras caricias no sean penadas, donde podamos disfrutarnos sin culpa
-Por tu bien y por el cariño que te tengo sé que debería decirte que no Hermione pero no me siento capaz de renunciar a ti.
-No tienes que hacerlo, démosle al mundo lo que espera de nosotros, seremos los mejores amigos ante los ojos de todos aquellos que jamás entenderían esto. Pero en privado amémonos como si no existiera mañana. Vamos a darnos la oportunidad de compartir la vida como amigos con beneficios ¿Te parece?
-¿Estas segura de lo que me estas pidiendo Hermione? Por qué podrías arrepentirte de la decisión que estas tomando. Debes estas consiente que yo no te puedo ofrecer nada.
-Yo no te estoy pidiendo nada Draco….- dijo la castaña sonriéndole de manera tierna -Soy una mujer adulta que toma su propias decisiones. No te estas aprovechando ni tomando nada que no quiera darte. Esa noche solo ha pasado lo que ambos queríamos y deseábamos que pasara en igualdad de condiciones. Te prometo que no me enamorare de ti hurón arrogante –dijo la chica de manera juguetona dándole un beso en el mentón aunque por dentro sintiera como su corazón se contraía – No eres tan irresistible
-Claro que lo soy – dijo el chico de manera sexy
Desde ese día Hermione y Draco se hicieron casi inseparables, no había día en que no estuvieran en contacto ya sea por los mensajes en la libreta o estando juntos. Era maravilloso para la chica ver los buenos días de Draco al despertar, el comentar como iba el día de cada quien para terminarlo en los brazos del otro. Hermione entendió que para el rubio era difícil dormir con ella puesto que eso significaba que su relación era más "seria," cosa que él impedía a toda costa, evitando generar sentimientos en Hermione que sabía a la larga solo la dañarían. Trataba de que su relación fuera lo más físico posible pero fue inevitable caer él mismo callera en la trampa del amor.
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Tras varios meses de ausencia Ronald Weasley volvía a su hogar después de una ardua cacería que había rendido los frutos deseados y la pandilla de magos había caído por fin. Después de la pelea con Hermione había evitado tener contacto con ella dándole tiempo a que digiriera y la olvidara, por lo mismo no le había avisado que regresaba por lo que no le extraño que la red flu estuviera cerrada y las barreras anti aparición levantadas, así que tuvo que ingresar al departamento que compartía con su novia usando la llave. Había un saco en el sillón y se oían murmullos provenientes de la cocina, cauteloso saco su varita en espera de atacar al extraño que se había atrevido a entrar en su hoga, pues dada la hora Hermione debía estar en su trabajo.
Ron sintió como una cubetada de agua helada cubriéndolo cuando vio ahí frente a él a su novia vistiendo solo lo que parecía una camisa de seda que obviamente no era suya sentada feliz sobre el regazo de un rubio semi desnudo que identifico como Draco Malfoy
- ¡Aleja tus inmundas manos de mi novia ahora mismo!- rugió el pelirrojo furioso, no se necesitaba ser un genio para deducir lo que seguramente había pasado entre ambos momentos atrás. Sobresaltando a los amantes
Draco reacciono rápidamente poniendo instintivamente a la castaña tras de sí cubriéndola de cualquier posible agresión
-¡Ron! ¡¿Qué haces aquí?! – dijo Hermione con temor de lo que pudiera estar dispuesto hacer su ex novio
- ¡Vine a hablar contigo Hermione! ¡Pero lo que menos espere fue encontrar a mi novia en brazos de este malnacido y tu Malfoy, no te bastaron las mujerzuelas con las que te revuelcas que ahora lo haces con las mujeres ajenas, eres un cerdo!
-¡Tú y yo ya no somos nada Ronald Weasley! ¡Creo haber sido muy clara en la carta que te envié de que lo que había entre los dos termino!- dijo decidida enfrentándolo.
-¡¿Y te parece justo?! ¡Después de tanto tiempo juntos, de todo lo que hemos vivido! ¡¿Crees que es justo que me hayas mandado a la mierda por una puta carta?! ¡YO QUERÍA ACLARAR LAS COSAS HERMIONE Y NUNCA ESPERE ENCONTRARTE REVOLCÁNDOTE CON ESTE CABRÓN COMO UNA VIL MUJERZUELA!
-¡NO TE VOY A PERMITIR QUE LA INSULTES! – rugió el rubio- ¡HERMIONE DECIDIÓ ESTAR CONMIGO Y AHORA ELLA ES MI MUJER Y COMO TAL HARÉ QUE LA RESPETES!- grito encarando al fúrico pelirrojo
- ¡COGE TU VARITA MALFOY TE DARÉ LA OPORTUNIDAD DE DEFENDERTE, NO SOY TAN VIL COMO TÚ!- espeto lleno de ira
-¡DEBES ACEPTAR POBRETÓN QUE SIEMPRE ESTARÁS POR DEBAJO DE MÍ, QUE HERMIONE PREFIERE ESTAR CONMIGO EN LUGAR DE TI, EL ETERNO PERDEDOR!
- ¡HARE QUE TE TRAGUES TUS PALABRAS MALDITO INFELIZ!
-¡BASTA! –Gritó Hermione, con las manos estiradas interponiéndose entre ellos, estaban a punto de liarse a hechizos y no iba a permitir ni un insulto más del pelirrojo ni tampoco que le hiciera daño alguno a Draco. - ¡Draco espérame en la habitación!
-¡No te voy a dejar sola con este tipejo Hermione!
-¡Este asunto lo tengo que arreglar yo, espérame en la habitación! - Hermione estaba en un estado tal que parecía una leona dispuesta atacar ante el más leve estímulo y Draco lo noto, así que aun en contra de su voluntad se dirigió a la recamara.
-Estaré al pendiente, si este se intenta sobrepasar contigo avísame.- Espeto dejando sola a la pareja.
-¿Por qué Hermione? ¿Qué hice de mal para que me cambiaras por ese tipejo que no ha hecho más que insultarte y sobajarte toda la vida?- dijo el chico encarando a la castaña
-Nada Ron, simplemente Draco llego en el momento en que más lo necesitaba, el llena por completo mi mundo, me entiende como tú nunca pudiste hacerlo, comparte conmigo aficiones y gustos que en los que a ti jamás te importo participar. En el poco tiempo que llevamos juntos conoce la música que me gusta, la lectura, las películas, el género de teatro y hasta mi color favorito. Algo que tú en todo el tiempo que llevamos de conoceros no te importo saber.
- ¡Hermione! ¡Entiende que el solo está jugando contigo! ¡Todo mundo sabe que no es libre! ¡Todo eso no ha sido más que una treta para entrar en tu cama!
- ¡Draco no me está engañando, ni jugando conmigo Ron! ¡Él siempre ha sido honesto y desde un principio me hablo de su compromiso!
- ¡¿Y AUN ASÍ ACEPTASTE ESTAR CON EL?! ¡¿POR QUÉ HERMIONE?! ¡¿POR QUE TE CONFORMAS CON SER LA OTRA?!
- ¡POR QUE YO LO AMO!- Aquella afirmación fue un nocaut para Ron Weasley que lo enmudeció dejándose caer abatido en una de las sillas del comedor apretando los puños haciendo lo posible por evitar que el llanto la traicionara - Estoy consciente que mi amor no tiene futuro, pero no puedo pedirle a mi cabeza que deje de pensarlo, a mi piel que deje de desearlo y a mi corazón que deje de amarlo. Sé que probablemente sufriré cuando todo termine, pero prefiero arrepentirme de lo que hice que hacerlo por lo que deje de hace. No espero que me entiendas, ni que me comprendas, solo te pido que aceptes y respetes mi decisión de estar con Draco Malfoy. Tú siempre tendrás un lugar especial en mi vida Ron y no quiero despedirme de ti porque me es imposible decirte adiós. No sé en qué momento comenzamos a perdernos, tal vez la rutina, la apatía y el desinterés fueron matando poco a poco lo que sentía por ti. Sé que te estoy causando mucho dolor pero en el corazón no se manda.
-Espero de verdad Hermione que nunca te arrepientas de la decisión que estas tomando- dijo el pelirrojo tragándose el dolor al sentir su alma desgarrada por la traición de la mujer que más amaba en este mundo y sin más dio media vuelta y se fue. Ronald Bilius Weasley no dijo una palabra cuando salió de aquel departamento con la vista nublada por el llanto que ya no intento reprimir, había perdido su amor…su alma… su vida.
