Decisiones
-No entiendo- Dijo Draco mientras caminaban tomados de la mano por Paris. Acababan de salir del Thèatre de I'Athènèe donde habían disfrutado la puesta en escena de la famosa obre de William Shakespeare Romeo y Julieta.
-¿Qué es lo que no entiendes?
-Creí que todas las obras y películas muggles terminaban en final feliz, pero esta no, los protagonistas murieron, es algo ilógico.
-No todos los amores son para este mundo Draco, hay amores que están destinados a perecer- dijo la chica desviando la mirada hacia el piso para que el rubio no notara la tristeza en sus ojos al saber que su amor por él era de ese tipo
-Supongo que tienes razón. Hay otra cosa que no entiendo- expreso tratando de cambiar el tema al percibir la turbación de la chica- ¿Por qué cuando se enlazan se intercambian anillos?
-En el mundo muggle las bodas son muy diferentes a los enlaces mágicos. Los contrayentes intercambian sus votos, que es la promesa pública ante un Ser Supremo, familia y amigos del amor eterno, la devoción, el compromiso, la fidelidad, el honor y el respeto que ambos se tendrán a partir de ese momento. Las alianzas confirman y son un recordatorio de esas palabras como un gesto simbólico.
-Que tradición tan rara, la verdad no le veo el caso a eso si ambos están seguros del paso que van a dar. Ahora explícame ¿Por qué en el dedo anular? ¿Por qué no en cualquier otro?
-El anillo matrimonial se coloca tradicionalmente en la mano izquierda, en el dedo anular, por la creencia antigua de que la vena de ese dedo llega directamente hacia el corazón.
- Que tontería- rio divertido - ¿Eso que tiene que ver?
-Una vez le hice esa pregunta a mi madre, por qué los anillos de boda van en ese dedo y me explico de esta manera. Has lo mismo que yo. Junta tus manos palma con palma- le indico la castaña- ahora baja tus dedos medios juntando los falanges en medio de tus manos, ahora intenta separar tus dedos y veras que es imposible hacerlo con los anulares- Draco comprobó que efectivamente, podía separar todos excepto los dedos corazón- Es por eso que se pone ahí los anillos, porque la promesa que representa de estar juntos para siempre.
-Definitivamente los muggles si son muy raros-dijo sonriendo de medio lado mientras tomaba a la chica del talle dándole un furtivo beso- Tengo hambre
-Yo también- contesto sonriente, le encantaba cuando Draco tenía ese tipo de arranques para con ella porque dada su educación, él no estaba acostumbrado a muestras de cariño y mucho menos en público, por ello esos escasos arrebatos eran invaluables para la castaña.
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Hermione se encontraba en su oficina aquel viernes por la tarde, tenía infinidad de pendientes por eso no había salido a almorzar, debía entregar aquel informe sobre el funcionamiento del tratado y sentía que estaba muy atrasada. Su secretaria sabedora de cómo podía llegar a ser su jefa con aquel tipo de cosas le había llevado un cruasán y un té antes de salir.
-Hola gatita- dijo el rubio, tan absorta estaba redactando su informe que cuando la cabeza de Draco apareció en su chimenea le causó un gran sobresalto.
-¡Draco me asustaste!- respondió poniendo una mano en su pecho para minimizar las pulsaciones de su corazón
-Perdón bonita, Amy me comento del informe que te solicitaron y conociéndote sabía que no irías a almorzar, así que llego por ti en quince minutos y sin excusa ni pretexto nos vamos a cenar.
-No puedo Draco, tengo que entregar este informe el lunes a primera hora y estoy muy retrasada.
-Dije sin excusa ni pretexto Granger, así que voy para allá.
Como se lo aseguro en menos de cinco minutos Draco estuvo en su oficina, Hermione se levantó sonriente pasándole los brazos por el cuello para darle un beso de bienvenida, acto que el rubio acepto encantado.
-Está bien, vamos pero regresamos enseguida, ¿Ok? Tengo mucho trabajo pendiente.
-No te prometo nada- respondió con esa mueca juguetona que la castaña estaba empezando a amar- Anda, vamos que se hace tarde y perderemos la reservación- sentencio ayudándole a la chica a colocarse el abrigo
-¿A dónde iremos a cenar?- respondió tomando su bolso y encaminándose hacia la salida
-Es una sorpresa- espeto guiñándole el ojo Apenas habían dado unos cuantos pasos fuera de la oficina de la castaña,
-Olvide algo, adelántate, te alcanzo en la puerta de visitantes- dijo Draco disculpándose regresando a la oficina de su chica.
Cuando salieron del ministerio la pareja se encamino hacia un callejón aledaño para utilizar la desaparición, o al menos eso creyó Hermione. Draco la tomo del talle cuando un objeto en su mano comenzó a resplandecer, la castaña sintió el conocido gancho que la tomaba por algún lugar detrás del ombligo, arrastrándolos hasta su destino. Cuando Hermione abrió los ojos y pudo enfocar su vista, se sorprendió enormemente ver a unas cuadras de ellos la imponente Puerta de Alcalá.
-¡Estamos en Madrid!- grito sorprendida.
-Por supuesto linda, tenemos reservaciones para cenar en Dstage, así que aprisa por que fue verdaderamente difícil conseguirla y no quiero que la vayamos a perder, me han hablado muy bien de su comida mediterránea y sus esquicitos vinos así que andando.
-Estás loco Draco, pero me encantas –dijo la castaña parándose sobre sus puntas besando la barbilla del rubio.
Fue una cena agradable donde compartieron lo acontecido durante su día, Hermione tenía que reconocer que a pesar de tener poco tiempo conviviendo con el mundo muggle, Draco tenía un muy buen gusto en cuanto a restaurantes y lugares donde podrían pasear.
-Tengo una reunión mañana a primera hora con Antonio Barca en su finca de Barcelona, el criador de abraxans del que te hable ¿Recuerdas?
-¿Quiere decir que pasaras esta noche en España?- dijo la chica mientras bebía de su copa
-No gatita, quiere decir que pasaremos el fin de semana en Barcelona.
-¡Cómo crees Draco!- grito la chica- ¡Te dije que tengo que entregar un reporte el lunes a primera hora!
-Y lo entregaras linda, tienes toda la mañana del sábado para hacerlo cómodamente en el comedor de la Suite Mediterránea del Hotel Arts Mientras yo estoy en mi reunión- espeto guiñándole el ojo sonriendo de esa manera que a la castaña le encantaba.
-¿Y según tu como lo voy a terminar? Toda la información se quedó en mi oficina en Inglaterra y te recuerdo que estamos en España, además no traje maleta y no puedo vestir lo mismo por tres días.
-Por la ropa no hay problema, llegando allá compramos algo y en cuanto a los reportes para generar el informe, no te preocupes aquí están- sentencio el chico mostrándole un sobre que traía en la bolsa interna del saco.
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Hermione quedo maravillada con la elegante suite que en verdad hacia honor a su nombre, ya que ofrecía una vista impresionante sobre el Mediterráneo y el Puerto Olímpico a través de sus amplios ventanales. Esa noche hicieron el amor hasta que rendidos el sueño los alcanzo uno en brazos del otro. Para la castaña fue una noche maravillosa ya que era la primera vez que o dormía entre los brazos de Draco arrullada por los latidos de su corazón y el murmullo del mar.
A la mañana siguiente Hermione despertó sola en la amplia cama, hacía mucho tiempo que no dormía así, se sentía muy descansada, con mucho ánimo pero sobretodo feliz. Una pequeña nota al lado de su mesa de noche le hizo sonreír como boba sintiendo sé cómo una adolecente enamorada con miles de mariposas revoloteando en su estómago: "Te ves hermosa dormida, termina pronto tu informe nos vemos en la tarde"
Estuvo trabajando toda la mañana, motivada por el maravilloso fin de semana que le esperaba, tal vez era por la felicidad de estar enamorada pero ella misma se sorprendió con la rapidez con que fluyo la redacción de su informe. Esa tarde cuando Draco regreso le trajo ropa para que pudiera cambiarse, aunque Hermione no estaba acostumbrada a vestir prendas tana finas y caras en su día a día, le pareció maravilloso darse cuenta que eran de su talla y gustos exactos.
Esa noche degustaron de una riquísima paella de mariscos y bebieron un exquisito vino, a la castaña no le sorprendió que aun encontrándose en el mundo muggle, Draco siguiera conservando su estatus social y le gustara asistir a los lugares más finos y caros de la ciudad donde se encontraran, Tal vez en otro tiempo estar en aquellos sitios le hubiera parecido ridículo e incómodo, pero estando a su lado todo era tan perfecto que cada lugar aportaba algo para incrementar la magia que exista ente ambos.
Esa noche al regresar al hotel volvieron a hacer el amor intensamente, había sido un día muy pesado para el rubio por lo que se quedó profundamente dormido casi de inmediato. Hermione lo veía embelesada mientras acariciaba su barbilla, como si se tratara de una ilusión, se veía tan hermoso que le parecía irreal, como si tratara de una de las esculturas de Miguel Ángel, a ese grado podía compararse su perfección.
Lo amaba, no podía seguir negándoselo, estaba total y completamente enamorada de Draco Malfoy, lo que sentía por él era tan grande que jamás imagino que se pudiera amar de esa manera a una persona. Le parecía mentira como la vida los había llevado hasta ese lugar después de que en el pasado no se soportaban, que le había sido tan fácil tomar la decisión de permanecer a su lado aun sabiendo que no era libre y ahora viéndolo dormir mientras la enredaba entre sus brazos no podía más que darle gracias a la vida por haberle permitido conocer y disfrutar de ese enorme sentimiento que se le desbordaba del pecho aun cuando él no sintiera lo mismo por ella y esos momentos solo fueran robados.
-Te Amo Draco -murmuro para no despertarlo- No sabes lo que daría por poder gritar a los cuatro vientos que eres el dueño de todo mi ser y que estoy perdidamente enamorada de ti - musito en un susurro besando tiernamente su boca antes de acomodarse sobre su pecho para dormir sin notar como una diminuta sonrisa se dibujaba en los labios del rubio mientras apretaba más el cuerpo desnudo de la chica hacia sí.
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Narcissa notaba un cambio tan radical en su hijo, de ser un hombre responsable, taciturno y malhumorado, había vuelto a ser el niño alegre y juguetón que la guerra le arrebato. Sabía que ese cambio se debía a ella, lo había notado desde el principio. Desde que esa relación laboral y después de amistad empezó, el cambio en Draco se fue dando paulatinamente y aun a sabiendas de que esa relación estaba mal, se hizo de la vista gorda y la dejo continuar sin inmiscuirse. Y aunque muy dentro de su pecho sabía que tarde o temprano tendría que terminar, decidió dejarlo disfrutarlo un poco más de la felicidad que solo la ilusión del amor puede dar.
Draco llego a la Mansión rebosante de felicidad, Hermione lo amaba, y eso lejos de causarle aversión como tantas ocasiones atrás, lo llenaba de una alegría indescriptible. Sin que se diera cuenta, la castaña fue tirando una a una de las barreras que rodeaban su corazón, adentrándose muy profundamente en él casi sin notarlo, sus atenciones, sus detalles, su cariño, su pasión, su sencillez, su frenesí, su terquedad y su amor lo fueron envolviendo en un aura de ensoñación que jamás pensó experimentar.
Su madre estaba en el jardín cuidando de sus rosas y sin explicación la tomo en brazos dándole vueltas
-¡Draco basta bájame!- lo regaño divertida - ¿Qué te pasa que te tiene tan eufórico?
-Nada madre, solo que me he dado cuenta que la vida puede llegar a ser muy hermosa. Tuvimos la sombra de la muerte mucho tiempo respirando en nuestra nuca y aun después de los horrores seguimos aquí, pudimos pasar nuestros días en Azkaban y la libramos, casi nos quedamos en la ruina y ahora todas las empresas marchan sobre ruedas, mi padre por fin me dejo en paz pero sobretodo, tú tienes salud y yo estoy con…-se detuvo justo a tiempo de mencionarla. No sabría cómo tomaría su madre el hecho de que estando comprometido tuviera una relación con Hermione Granger.- buena salud también – dijo sonriente.
Narcissa sabía que no era la buena salud de ambos lo que tenía a su hijo pisando nubes de algodón, eso se debía a cierta castaña que estaba segura influenciaba aquel estado de ánimo y aunque le encantaba verlo así le preocupaba el pensar en el compromiso de Draco, porque estaba segura lo sumiría nuevamente en un pozo de oscuridad.
-Me encanta verte así hijo, sonriendo y feliz, pero debes tener mucho cuidado. Yo suelo mantenerme al margen de tus aventuras porque al fin de cuentas son solo eso, aventuras pero me doy cuenta que esta vez es diferente, ella te importa más de lo que quieres admitir.
-No sé a qué te refieres - respondió fingiendo demencia mientras olisqueaba una de las rosas del jardín.
-Yo sé que sí y créeme que no me metería en tu vida si no estuviera segura de que entre más te eleves en esa nube de ensoñación en la que te encuentras, más dura puede ser la caída.
-Sigo sin entender-bufo fastidiado.
-A la relación sentimental que estas sosteniendo con Hermione Granger.
-Por favor madre ¿Cuál relación sentimental? Solo somos buenos amigos y ya.
-Puedes engañar al mundo con eso, incluso puedes engañarte a ti mismo, pero créeme Draco que a mí jamás, eres mi hijo y te conozco como la palma de mi mano. Desde que empezaste a trabajar con ella cambiaste radicalmente, poco a poco volviste a ser tú, el niño alegre y juguetón que solías ser antes de que la guerra nos alcanzara.
-Entonces si según tú, he cambiado para mejor ¿Qué te preocupa? Deberías alegrarte por mí y no estarme retando por eso.
-Me preocupa el hecho de que tú tienes un compromiso con Astoria Greengrass mi vida y sé que entre más involucrado estés con esa chica más difícil y doloroso será separarte de ella y no deseo volverte a ver sumido en la desesperanza- espeto afligida.
-¿Y crees que puedo olvidarlo? Si cada que tiene oportunidad mi padre me recuerda que mi futuro ya está sellado al lado de alguien que apenas conozco.
-Eso es porque no te has dado la oportunidad de hacerlo mi cielo, tal vez si lo hicieras encontrarías que Astoria podría ser una buena esposa y compañera.
-No me interesa madre, las pocas veces que hemos interactuado me he dado cuenta que Astoria no es la mujer para mí.
-Lo que sucede es que estás deslumbrado por la señorita Granger Draco y eso no te permite ver las cualidades de Astoria, ella en realidad es un chica muy linda y muy dulce que además te ama.
-¿Me ama madre? ¿Cómo puede amarme si no me conoce?
-Porque conoce lo suficiente de tu persona para albergar dentro de ella sentimientos bellos hacia ti hijo.
-Lo siento pero no pienso seguir discutiendo de este asunto con tigo, porque por lo que se ve no llegaremos a nada.
-Draco, entiende mi vida que lo digo por tu bien. Como están las cosas no tienes derecho a…
-¿A qué? ¿Ha ser feliz? ¿Eso es lo que me estás diciendo?
-Por supuesto que no, si alguien de esta familia tiene derecho a serlo eres tu cariño pero debes comprender que tu padre jamás te permitiera que rompas el compromiso con los Greengrass y mucho menos por ella. Si no lo haces por ti hazlo por la señorita Granger, no es justo para ella ni para Astoria que juegues con ambas de ese modo. Hazlo antes de que tu padre se entere y tome cartas en el asunto y le informe a esa joven de la forma que tú sabes cuál es tu situación.
-Guárdate tus amenazas porque no le tengo miedo a mi padre, hace mucho que deje de temerle y lo sabes. Sobre decirle a Hermione, mi padre puede decirle lo que parezca conveniente siempre y cuando no se atreva a tocarle ni un pelo, porque de lo contrario no respondo de mí y no es amenaza es una promesa. Y en cuanto al compromiso de una vez te adelanto que perderá su tiempo porque ella está enterada de su existencia y no le importa, ella me ama a mí, sin que le importe la sangre, el dinero, el poder o el linaje y me siento inmensamente feliz a su lado como jamás pensé que llegaría a serlo.
- ¿Y tu hijo? ¿Tú la amas?
-Si madre, estoy enamorado profundamente a Hermione Granger – ¡Lo había dicho! ¡Al fin lo había dicho en voz alta! Y se sentía tan bien, era realmente liberador poder entrenar con palabras el cumulo de sentimientos que bullían en su interior, el solo poder decir que amaba a la castaña envolviera todo su ser en una hermosa calidez.
-Entiendo…Entonces todo está dicho. No te preocupes hijo mío que yo me encargare de que seas feliz – dijo la dama dando por terminada la conversación encaminándose rumbo a la mansión, pero apenas dio unos pasos un rayo pareció atravesar el cuerpo de Narcisa Malfoy desvaneciéndola y dejándola inconsciente
- ¡MADRE! – Grito el joven - ¡Que te ocurre ¡! ¡MADRE! – Draco sintió que el piso se derrumbaba a sus pies, siempre supo que si no cumplía con el compromiso el costo sería la vida de sus padres, pero jamás lo sintió tan real hasta aquel momento. Debía tomar una decisión y aunque le doliera en el alma sabía que no había otra opción, tendría que sacrificar el amor por su dulce castaña en aras de salvaguardar la integridad de su madre y esa decisión le estaba desgarrando el alma.
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Aunque era un hecho su compromiso con Astoria Greengrass la fecha de la boda aun no era anunciada cosa que le daba al rubio cierta libertad de seguir con su vida de soltería sin que sus padres pusieran el grito en el cielo, aunque por obligación tenía el deber de convivir con su "novia" en ciertos eventos, cosa que detestaba. Y no es que Astoria fuera una mala persona, de hecho si lo veía fríamente era hasta cierto punto agradable, pero aun cuando tuviera todas las virtudes del mundo era imposible poderse compararla con Hermione. Ambas eran como el día y la noche. Mientras una era muy hermosa, distinguida, sofisticada, elegante, refinada, digna y sumisa. Su plática era demasiado banal ya que únicamente se limitaba a lo ocurrido dentro de su círculo social, lo publicado en Corazón de Bruja, a la sección de sociales del Profeta y de más publicaciones de moda. Mientras Hermione tenía una belleza menos llamativa pero tan profunda como el océano además de ser inteligente, culta, intuitiva, fuerte, valiente, honesta, segura, independiente, optimista, astuta, leal, honesta, compasiva, sensible hacia el dolor ajeno y la injusticia, en resumen tenía que reconocer que Hermione Granger estaba llena de virtudes
-Que hay Draco – lo saludo Theodore Nott sacándolo de sus pensamientos
-Nada Theo, aquí aburrido como siempre. La verdad es que no sé cómo me deje convencer por mi madre para venir a esta tertulia.
-Alégrate, algunas suelen terminar muy divertidas si encuentras a la chica adecuada – dijo guiñándole el ojo
-En este momento no me apetece liarme con ninguna de estas niñita– dijo con fastidio – Además se supone que vengo con mi "novia"- enfatizo haciendo las comillas con sus dedos.
-¿Y cuándo te ha importado a ti traer a una e irte con otra?
-Pues nunca, pero estando Astoria tengo que guardar las apariencias.
-Pues eso no te ha importado cuando se trata de Granger ¿O sí?- espeto notando como todos los músculos del rubio se tensaron volviendo aún más blancos los nudillos de la mano que sostenía su copa
-Se ha convertido en una buena amiga, no veo por qué deba dejar de serlo por el hecho de estar comprometido – asevero de forma impersonal
-Ahora que estuve en Barcelona los vi paseando y disculpa que te lo diga pero su actitud no se veía precisamente fraternal - el corazón de Draco comenzó a palpitar aceleradamente aunque por fuera no mostro ninguna reacción- Algo me dice que Hermione Granger a no es una más de tus ligues.
-¿Quién más lo sabe? – fue su respuesta
-Nadie, solo yo, mira Draco, tu sabes que después de todo lo que nos tocó vivir junto te he llegado a estimar de verdad y considero que el sentimiento es reciproco, en base a ello es que me atrevo a decirte que estás jugando con fuego y si no pones fin a todo eso terminaras quemado.
-No voy a hablar de esto contigo Noth y menos en este lugar -Sentencio el rubio sin ocultar su molestia.
-Lo supuse amigo mío – dijo sonriendo tristemente – Ya sabes que aquí estoy por si necesitas un Aguamenti, hay ocasiones en que a veces se requiere – y sin más se alejó dejando a un pensativo rubio.
Gracias por tener la paciencia de seguir conmigo en esta historia, sé que no actualizo con la regularidad que me gustaría pero les pido me aguanten y no me abandonen hasta que concluyamos juntos esta aventura. No olviden dejar sus comentarios porque buenos o malos yo los valoro mucho y me dan el ánimo de seguir. Nos leemos en el próximo
Los quiere está loca Potosina.
