DESOLACIÓN
El cuartel de aurores se encontraba sumido en un ambiente de absoluta tensión, algo que solo ocurría cuando había un caso en verdad gordo y tenían a la prensa, el ministro y la comunidad mágica respirándoles en la nuca. Sin embargo en esta ocasión toda esa tensión era debido a dos de sus integrantes por todos queridos y respetados: Ronald Bilius Weasley y Harry James Potter.
Ellos a pesar de ser muy jóvenes, estaban más fogueados que algunos de los veteranos, no por nada eran considerados héroes de guerra. Desde el momento de que aquella generación entro a la escuela de Aurores, quedo claro que la guerra los había marcado como a ninguna otra; su forma de reaccionar y su capacidad de análisis eran mucho más desarrolladas que antiguas generaciones. Sin embargo, pronto este par de amigos inseparables empezó a demostrar sus cualidades individuales que los fueron llevando por caminos diferentes.
Ron era un estratega nato, capaz de analizar todo en su conjunto y adelantarse a las acciones de su enemigo con una eficiencia sorprendente, tenía gran facilidad para resolver situaciones complicadas en cortos lapsos de tiempo por lo que su preparación se encamino a grupos de asaltó, rescate y combate abierto. Harry por su parte se le facilitaba las acciones de espionaje, tenía una gran habilidad para descifrar enigmas y realizar tareas de infiltración, por lo que su preparación se enfocó en labores de análisis de situaciones de riesgo e imposibles de resolver.
A pesar de que cada uno se enfocó en áreas diferentes y pertenecían a grupos completamente distintos, seguían siendo tan inseparables como siempre, o lo fueron hasta aquella tarde en que el pelirrojo regreso de quien sabe dónde con la palidez de un muerto y la actitud de un inferí. Se dirigió hasta su casillero y comenzó a colocarse las protecciones propias del uniforme sin decir una sola palabra, con la mirada perdida y el semblante derrotado.
-Ron- llamó su mejor amigo, quien al verlo en ese estado podía imaginar lo que había pasado, su voz sonó aprensiva, casi dolorosa. Como toda respuesta su cuñado azoto la puerta del casillero sin volverse, Harry dio un pequeño paso hacia él mientras los demás no perdían detalle de lo que ocurría, era la primera vez que se veía a Potter titubear de aquella manera – Ro…yo….-Harry tragó grueso sin saber que decir ante aquella situación, los músculos de Ron se tensaron y su respiración se volvió más pesada, daba incluso la impresión de que temblaba- Te lo dije- continuó en un tono de voz apenas audible- Te dije que primero hablaras con ella, que trataras de arreglar las cosas, que…- No pudo continuar, un puñetazo se había incrustado en su rostro tan rápido que nadie lo vio venir hasta que el cuerpo del héroe rebotó contra el piso de los vestidores.
-¡No quiero oírte decir una sola palabra!- espetó el pelirrojo con desprecio y con una mirada inyectada de rabia, de impotencia y dolor que le arrancó un jadeo a más de uno.
-Compa… -exclamó Harry.
-¡Compa nada!- lo interrumpió- ¡En lo que a mí respecta tú y tu amistad se pueden ir a la mierda!- y tras el peso de estas devastadoras palabras se largó.
Nadie supo cuál fue el motivo de la pelea y nadie se atrevió a preguntar, lo que en otro tiempo hubiera sido causa de cotilleo ahora era un asunto que casi parecía un tabú y es que quien hubiera pensado que después de tantos años de amistad y compañerismo, de librar una guerra juntos, de emparentar por matrimonio, la legendaria amistad de Ronald Weasley y Harry Potter concluyera.
0o0o0o0o0o0
Aquella tarde como cual quiere otra Ron entro a su turno, apenas puso un pie en los vestidores y todo a su alrededor se sumió en el más denso de los silencios, interrumpido solo por el sonido de las prendas siendo colocadas al igual que los equipos de protección así como los pasos de los miembros de los diferentes escuadrones que iban y venían. No hacían falta palabras, era más que entendible que no había que meterse con Ron si no querían terminar con el labio partido como mínimo. A últimas fechas el carácter del pelirrojo había pasado de afable y bonachón a uno totalmente arisco e impulsivo, explotaba con facilidad y no le importaba herir con sus comentarios a quien estuviera al alcance, como si quisiera desquitarse; porque en realidad esto era lo que ocurría. Ronald estaba tan furioso que no le importaba con quien desfogar su frustración. Desde los tormentosos entrenamientos hasta las desastrosas misiones, nadie por aquellos días querían estar cerca del humor de perros de Weasley y lo más ilógico es que aun habiéndose dado cuenta parecía valerle lo que sus compañeros pensaran de él.
Estaba concentrado en colocarse correctamente su uniforme ignorando a todos a su alrededor, acababa de sujetar las muñequeras sobre su túnica y guardar las varitas, tanto la oficial como la de repuesto, algo solo permitido a los aurores cuando algo llamo su atención, un sobre con el sello del International Academy of Aurors con el ofrecimiento de una beca para una especialización en el manejo de células de terrorismo mágico, una más de la larga lista que le eran ofrecidas cada año desde su graduación y como las anteriores, tomó aquel sobre sin tener la intención de abrirlo y lo hizo una bola entre sus manos, mas por costumbre que por desinterés. Fue entonces que la vio….la pequeña caja de terciopelo que atesoraba desde hacía ya varios meses y que con tantos sacrificios había logrado obtener. Mientras su puño izquierdo sujetaba con fuerza el sobre arrugado de la beca, la derecha se alargó trémula hasta su objetivo.
-Flash back-
-¿Aproximadamente cuánto tiempo llevas guardando esa piedra? –preguntó Harry señalando con la cabeza la pequeña caja que su amigo sostenía nervioso entre sus manos.
Ron se encogió de hombros mientras observaba una vez más su contenido. Y no es que no supiera con exactitud lo que había en su interior, lo había estado contemplando los últimos meses sin atreverse a entregarla, el terror que conllevaba su significado solo podía compararse con el amor que le profesaba a su futura propietaria.
Le había gustado desde que pasara cerca de esa joyería hace algunos años y supo desde que la vio que estaba destinada a ser llevada por Hermione en su mano izquierda; sin embargo, aun con el sueldo de auror el valor estaba muy por encima de sus posibilidades, tendría que dejar de comer un año entero para poder alcanzar su precio.
Al parecer no era el único que pensaba lo mismo, ya que aquella exquisita sortija con incrustaciones de rubíes se negó a abandonar su lecho e irse con cualquiera. Estuvo a la espera de que con muchos sacrificios Ron pudiera adquirirla.
-¿Y piensas entregársela algún día? –Volvió a preguntar Harry mientras caminaban hacia el ministerio -No sé qué estas esperando.
-El momento adecuado Harry, debe ser mágico y sublime así como es ella, para que no tenga ninguna excusa que la haga rechazarla.
-Tienen años viviendo juntos Ron, no te rechazaría, además, Hermione te quiere y desea estar a tu lado, porque si quisiera irse ten la seguridad que ya lo habría hecho.
-Fin de flash back-
Parecía que había pasado un siglo desde aquella fecha y solo habían trascurrido un par de meses, para ser exactos, la misma mañana de aquella fatídica reunión en la que ambos habían terminado peleando y el abandonando su hogar para ser sustituido enseguida por el cabrón de Malfoy.
Tal vez no fue el único que recordó aquel momento, porque tan pronto como cerro con fuerza la pequeña caja, sintió una verde y acongojada mirada a su izquierda. No necesitaba voltear para saber de quien se trataba, bastaba saber que lo menos que él deseaba en esos momentos era su lastima, su compasión ni su cariño, en realidad no le interesaba nada. Ni un futuro brillante que no podría compartir con ella, ni sueños inútiles que jamás se harían realidad; porque si de algo estaba seguro Ronald Weasley era que jamás estaría destinado a nada bueno, no importaba cuanto se esforzara, el final feliz no estaba escrito para alguien como él. Cerrando su casillero se dirigió rumbo a la salida arrojando en su camino el sobre de la beca que le ofrecían y el anillo a la basura, en el lugar en el que siempre debió estar.
0o0o0o0o0o0o0
Hermione caminaba distraída por los pasillos del ministerio, su jefe había enfermado por lo que Kingsley había decidido que ella lo supliría mientras Aldo Browning se recuperaba. El trastabilleo con una persona la hizo volver a su realidad y entonces los vio…a unos metros se encontraba Draco Malfoy en su pose de galán, sonriendo coquetamente con una chica pelirroja que lo miraba embelesada como si de un dios griego se tratara. La castaña siempre había criticado a las chicas estúpidas que se dejaban invadir por el demonio de los celos, era algo irracional que su cerebro no podía concebir, hasta ese momento que sintió como si una marea de lava ardiendo quisiera emerger de su interior; trató de recomponerse pero le fue imposible ocultar el coraje que sintió hacia la fulana aquella que deliberadamente tocaba el antebrazo de SU hombre cada que reía de aquella manera tan estruendosa y vulgar. Draco sonreía ante la ocurrencia de la joven sintiendo la mirada de alguien volteo encontrándose con una furiosa castaña que echaba chispas por todos los poros de su piel, sus ojos se encontraron apenas unos segundos, pero fueron suficientes para que Draco comprendiera que su leona estaba a punto de atacar. Con toda la amabilidad y coquetería que lo caracterizaba se despidió de la chica y se encamino hacia la castaña que en ese momento se dirigía furiosa hacia el área de elevadores donde apenas pudo impedir que Hermione cerrara la puerta en su cara para evitar que entrara.
-¿Sabes que te ves hermosa cuando estas celosa?- espeto el rubio tomando por la cintura a una fúrica castaña que hacia lo imposible por zafarse del abrazo.
-Suéltame Draco que me arrugas la túnica y para tu información no estoy celosa.-gruño
-¿No? ¿Entonces esos ojos de avada que le echaste a Mandy Brocklehurst porque fueron?- espetó divertido sintiéndola pelear por tratar de soltarse
-¡¿Yo?! Para nada, ¿Por qué me debería de importar que esa fulana estuviera coqueteando contigo descaradamente y tú le estuvieras dando alas?- gruñó molesta.
-Porque eres trasparente como un cristal y el disimular nunca se te ha dado bien. Créeme, conozco mejor que nadie esa mueca cuando arrugas la nariz y parece que te salen llamas de los ojos. Recuerdo cuando estábamos en el colegio lo fácil y divertido que era hacerte rabiar. Siempre has sido transparente Hermione, esa es una de tus debilidades, siempre dejas ver tus sentimientos como si se tratara de un libro abierto.
-¿Y eso te molesta?- preguntó dejando de moverse por fin viéndolo directamente a los ojos
-En este momento es lo que más me encanta de ti, además…me fascina verte celosa- sentencio besándola tiernamente en los labios.
Fue apenas un roce, pero el suficiente para que la sangre de Hermione entrara en ebullición, sin pensar en las consecuencias le arrojo los brazos al cuello atrayéndolo nuevamente hasta sus labios donde devoro su boca con arrebatadora pasión, mordiendo, succionando, degustando cada partícula del aliento y la saliva de ese rubio que la estaba volviendo loca, restregando su cuerpo contra el de él, excitándolo, impregnándolo con su aroma, marcándolo como suyo para que todas aquellas resbalosas que se atrevían a posar sus ojos en él supieran que le pertenecía a ella, a la simplona y come-libros de Hermione Granger, solo a ella.
Draco sonrió ante aquel arranque de posesividad de la castaña y contrario a lo que dictaba toda racionalidad, la dejo disponer de él aplacer sin poner ningún reparo ante las atrevidas caricias que en ese momento estaban recorriendo fogosamente su cuerpo.
Ningún reparo… claro, hasta que las puertas del ascensor se abrieron recordándoles que no estaban en la intimidad de su apartamento, sino en el edificio más concurrido de la comunidad mágica y ahí frente a ellos se hallaba Percy Weasley con una expresión de perplejidad y sorpresa.
Hermione sintió que el piso se hundía bajo sus pies quedándose lívida mientras Draco adoptaba su habitual careta de indiferencia como si lo que acababa de ocurrir no tuviera importancia.
-Buenas tardes Hermione, Malfoy – fue lo único que dijo el pelirrojo ingresando al ascensor dándole la espalda a la pareja.
Para Hermione los minutos que les llevo llegar a su piso fueron una eternidad, sentía su corazón galopando en su pecho, pero esta vez por un motivo muy diferente al de hace unos segundos. Sabía que Percy había visto todo aun con la rapidez con que se separaron y aunque en teoría ella ya no tenía nada que ver con Ron, la sensación de traición que le estaba dejando la tensa y fingida indiferencia del pelirrojo le ponía los nervios de punta, después de todo se trataba nada menos que del asistente del ministro.
Cuando llegaron Percy salió deprisa sin voltear a ver a la pareja, mientras Hermione se permitía exhalar el aire que hasta ese momento ignoraba que estaba reteniendo.
-Nos vio - gimió la chica -¿Qué tal que dice algo?
-¿Eso te importa? o es que ¿Acaso temes que tus adorados Weasley se enteren de que estás conmigo? – espeto Draco molesto
-No seas tonto, es verdad que lo que piense la familia es importante para mí, pero no temo por mi si no por ti, por todo lo que eso complicaría si se descubre lo nuestro Draco.
-No nos preocupemos antes de tiempo ¿Te parece? Ya veremos qué hacer si se llega a dar el caso.
0o0o0o0o0o0o0
Habían acorralado a un par de Mørkꞌs, como solían llamarse ese nuevo grupo de magos oscuros, Ron corría por el bosque con una agilidad incomparable, brincando y evadiendo los hechizos que rebotaban en los troncos. Se había apartado completamente de sus compañeros cuando de pronto se vio rodeado por un par de magos encapuchados que lo amenazaban desafiantes. Ron no se amedrento enfrentándolos aun a sabiendas que posiblemente perdería ante sus contrincantes.
-Hasta aquí llegaste - rugió uno de los encapuchados dispuesto a darle fin. En fracción de segundos Ron vio como dos potentes rayos salían de sus varitas en su dirección, con la agilidad que lo caracterizaba logro convocar un escudo que lo cubrió del primero pero sin duda alguna el segundo le daría fin.
-¡TREMOR CREPITUS!- oyó gritar a espaldas de su atacante y una tremenda explosión hizo retumbar el piso como un potente terremoto mandándolos a ambos a volar, haciendo que su atacante rebotara contra un gran árbol quedando inconsciente de inmediato -¡¿ACASO ERES SUICIDA O SIMPLEMENTE ESTUPIDO WEASLEY?! ¡ ¿CÓMO SE TE OCURRE ENFRENTAR SOLO A UNA PAREJA DE MØRKꞌS?!- rugió su compañera llegando hasta donde él se encontraba.
-Lo tenía todo bajo control Baker, no era necesario tu intervención- espetó levantándose y sacudiéndose el polvo.
-¡No digas sandeces! ¡Por poco y te mata!- la joven auror respiro tratando de calmarse- Ata a tu atacante y ayúdame a llevarlo al cuartel, en el informe omitiremos tu estupidez.
-¿Acaso crees que necesito que mientas por mí? – gruñó molesto apretando los dientes.
-¿Crees que lo hago por ti? ¡Lo hago por mí! Si el comandante se entera de tu genialidad nos suspenderá a ambos.
-Demasiada tarde- sentencio una potente voz a sus espaldas sobresaltando a la pareja- Weasley, Baker preséntense de inmediato en mi oficina y ustedes –dijo dirigiéndose al resto del escuadrón llévenselos de aquí- Sentenció dándoles la espalda.
A penas se aparecieron en el cuartel y todas las miradas se dirigieron hacia él. A veces le sorprendía la rapidez con la que viajaban los chismes y seguramente alguno de ellos llego hasta oídos del comandante para obligarlo a abandonar la comodidad de su oficina y acudir hasta el centro mismo de la acción. No se equivocó.
-¡¿SE PUEDE SABER QUÉ DIABLOS SUCEDE CONTIGO WESLEY?!- sentenció el comandante Gilbert en cuanto la puerta de su despacho se cerró- Si por algo te asigne a esta misión fue debido a tu capacidad como estratega y de unas semanas a la fecha me estás haciendo dudar si tome la decisión correcta.
-Lo tenía todo controlado. –intentó alegar en su defensa.
-¿Controlado? ¿Llamas a esto controlado? Este tipo de actos inconscientes e imprudentes no solo ponen en riesgo la misión si no a tu escuadrón completo. No sé qué demonios está pasando contigo, he recibido quejas constantes sobre tu comportamiento –espeto levanto una serie de actas administrativas con su nombre en cada una de ellas.– Según tus compañeros y superiores te has mostrado impulsivo, agresivo, intolerante, no prestas atención a las indicaciones y tomas riesgos innecesarios –enumero mientras pasaba uno a uno cada pergamino y se los arrojaba sobre el escritorio.- ¡No puedo permitir que esto siga así!
-¿Qué quiere decir? –aquellas últimas palabras consiguieron absorber completamente su atención, solo podían significar una sola cosa.
-Lo siento, pero por lo pronto quedaras suspendido de tus funciones durante una semana.
-¡¿Una semana?! –exclamó sin podérselo creer.
-Una semana –le ratificó entregándole el oficio de suspensión- A mi parecer, tiempo suficiente para que una persona resuelva cualquier asunto que le distraiga.
-Pero es que…
-Empiezas desde hoy, que disfrutes tus vacaciones Weasley, puedes retirarte.
Ron se levantó con el pergamino estrujado en su puño y humo saliendo por sus orejas, quería gritar, quería debatir, quería despotricar contra sus compañeros y su jefe por lo que él consideraba una de las más grandes injusticias que le habían sucedido, pero una parte de él, tal vez un resquicio de su racionalidad lo freno lo suficiente como para evitar que la suspensión se convirtiera en una expulsión. En su lugar salió furioso azotando la puerta al abandonar el lugar.
0o0o0o0o0o0o0o
La Cueva del Troll era un bar de aurores por excelencia. Cada que había cambio de guardia este se llenaba de risas alabando un trabajo exitoso, lamentaciones de casos frustrados o situaciones que parecían callejones sin salida. Celebraciones de cumpleaños y jubilaciones. John, el cantinero, conocía a cada uno de ellos como si fuese su propia familia, sabía que bebida era su favorita si estaban contentos o cual preferirían si habían tenido un mal día, como en el caso del pelirrojo que en ese momento se encontraba tomando su décimo "aliento de dragón" que era una mezcla de vodka, wiski, tequila y ron con un toque de jugo de tomate y sal, algo que hubiera noqueado a más de uno con el primer sorbo pero que sin embargo parecía jugo de calabaza en las manos del joven auror que lo bebía con una tranquilidad casi pasmosa.
-¿Un mal día? –le había preguntado.
-Más bien una mala vida –fue toda su respuesta, desde entonces no había vuelto a pronunciar otra palabra más que para pedir una más.
No era la primera vez que alguien pedía esa bebida, aunque si la primera que pasaba de la quinta copa. Por lo regular era una mezcla cuya finalidad era embrutecer al bebedor hasta hacerle olvidar lo que fuera que lo atormentara y a ese joven debería atormentarlo varias cosas por la forma en que estaba bebiendo, por eso decidió llamar a la única persona que podía ponerle un freno al muchacho.
-Ron –lo llamó alguien colocando una mano en su hombro.
El pelirrojo levanto su rostro para encontrar con su mirada algo desenfocada el rostro del salvador del mundo mágico.
-¿Qué carajos haces aquí? –le espetó con la voz pastosa por el alcohol ingerido.
-Me entere de tu suspensión, lo lamento. –le contesto mientras tomaba asiento a su lado y pedía una cerveza.
-¡Lo lamentas! ¡puf! –rio sin ganas.
-Sé que estas molesto, pero eres mi amigo y…
-¿Tu amigo? –Pareció reaccionar ante esas palabras -¡¿TU AMIGO DICES?!
-Cálmate Ron- Trato de tranquilizarlo.
-¿¡CÓMO DEMONIOS QUIERES QUE ME CALME?! ¡TU SABIAS QUE ELLA SE ESTA REVOLCANDO CON ESE HIJO DE PUTA Y NO DIJISTE NADA! ¡LO CALLASTE! DEJASTE QUE YO ME SIGUIERA HACIENDO ILUSIONES DE UNA VIDA QUE JAMÁS IBA A TENER MIENTRAS ELLOS ME VEÍAN LA CARA DE ESTÚPIDO.
-Siempre he tratado de mantenerme al margen de su relación sin tomar partido por uno o por otro, yo los quiero por igual. Te dije muchas veces que arreglaras las cosas con ella pero tu terquedad de hacer las cosas a tu manera te llevo a esto.
-¡AHORA RESULTA ES MI CULPA QUE LE HAYA ABIERTO LAS PIERNAS A ESE CABRÓN!
-No es la culpa de ninguno de los dos Ron, fueron las circunstancias las que los separaron, trata de entender
-¡¿CIRCUNSTANCIAS?!- rio colérico- ¡CIRCUNSTANCIAS MIS HUEVOS! ¡¿QUÉ QUIERES QUE ENTIENDA?! ¡¿EL QUE NO LE IMPORTARA UN COMINO DESTRUIR LO QUE TENÍAMOS POR SALIR CORRIENDO TRAS ESA RATA?! ¡PUES NO HARRY, NO LA ENTIENDO! ¡TANTO ELLA COMO TU TRAICIONARON MI CONFIANZA! DE ELLA PUEDO INCLUSO ENTENDERLO ¿PERO TU? ¡ERES UNA MIERDA COMO AMIGO, ESO ES LO QUE ERES! ¡¿PERO SABES QUÉ?! ¡POR MI ELLA, ÉL Y TÚ SE PUEDEN IR A LA CHINGADA! –Le escupió poniéndose de pie con la intención de irse, pero lo único que consiguió fue que todo a su alrededor diera vueltas como en un torbellino para después desplomarse en el suelo del bar completamente inconsciente, el "aliento de dragón" había finalmente hecho su efecto.
0o0o0o0o0o0o0o0o0o0
Cuando la luz llegó, lo taladró como millones de agujas incandescentes que se incrustaban dolorosamente en sus ojos azules. Se hubiera quejado, pero a penas el mas mínimo sollozo abandono sus labios su cabeza se lo hizo pagar palpitando de tal forma que parecía como si su cerebro hubiera sido usado como gong.
-¿Aliento de dragón? ¿En serio? –lo cuestiono la enfadada voz de su hermana menor quien se encontraba en ese momento al lado de su cama, con un vial de poción para la resaca en una mano y la otra sobre la cintura a la usanza de su madre.
-Dame –rogó con la voz rasposa por el alcohol ingerido la noche anterior y al parecer, por el aroma imperante en la recamara, por haberlo devuelto en la madrugada.
-¿Te duele? –Se burló alejando la poción del alcance de su mano que se alargaba para alcanzarla – Merecido te lo tienes, debería dejar que te consumas en tu miseria, así aprenderías que diez copas son siete más de las que tu cuerpo es capaz de resistir.
-¡Por Merlín Ginny! –gimió cubriéndose la cabeza con la almohada, ni siquiera era capaz de entender lo que decía, para él solo era un sonido molesto e irritable. Estaba furiosa, eso lo sabía, tal vez por ensuciar alguna de sus "bonitos juegos de cama" pero ni siquiera tenía idea de que hacia ahí o como había llegado.
-Harry te trajo, por si te interesa saber –le dijo como si le hubiese leído la mente. Le arrebato la almohada bruscamente y le ofreció la poción. – Estas hecho un asco.
Ron se llevó el vial a los labios bebiendo casi con la desesperación de un náufrago, vaciando todo su contenido hasta la ultima gota.
-¿Qué paso? –preguntó más calmada la pelirroja, sentándose junto a él en la cama.
-Nada que te importe –espetó dejando el envase vacío en la mesita de noche y volviendo a recostarse en la cama.
-¿Qué no me importa? –el golpe que le hizo llegar y que se sintió como si le hubieran dado un mazazo le hizo comprender que había hecho uso inadecuado de sus palabras. - ¿Qué carajos tienes en la cabeza? ¿Mierda?
-¡Ya cálmate Ginny!
-¡Nada de que me calme! Si esto tiene que ver con tu rompimiento con Hermione déjame decirte un par de cosas, no eres el único al que han botado ¿Sabes? No eres el primero ni serás el ultimo al que le suceda eso, y comprendo que te duela, pero tampoco vas a dejarte morir como si ella fuera la única razón de tu existencia ¿Me entiendes? Un Weasley nunca se da por vencido de esa manera ni se refugia en una bebida para tratar de evadir sus problemas.
-¡¿Qué carajos sabes tú de mis problemas?! –le respondió recobrando un poco el semblante debido a la poción. Se puso de pie tambaleándose un poco por la rapidez y la encaro con el rostro enrojecido por la rabia de sus palabras.
-¡Tal vez los sabría si trataras de desahogarte conmigo en lugar de una botella!-lo imitó con la misma rapidez.
-¿Para que para que me juzgues? ¿Para qué me digas que todo fue mi culpa? No olvido que ella es tu mejor amiga Ginebra
-Pero tú eres mi hermano.
-Y sin embargo casi estoy seguro que me dirás que yo fui el responsable de que todo fallara. No gracias, ya con tu marido tuve suficiente.
-Bien, como quieras, ¡Húndete solo entonces! –rugió frustrada con el cabezota de su hermano cruzando el cuarto en un par de zancadas furiosas y azoto la puerta al puro estilo Weasley.
Ron rugió a su vez arrojándose nuevamente a la cama ¿Qué sabía ella de cuanto amaba a Hermione, de los planes de una vida junto a ella que de repente se esfumo? ¿Qué sabia de todo a lo que había renunciado por ella, de todo por lo que había luchado, de todo lo que había superado? ¿Y qué sabia de su sentir, del sentimiento de traición que punzaba dentro de su corazón de aquella forma tan dolorosa que casi le costaba hasta respirar, de la rabia al verla en brazos de otro, de su peor enemigo además? ¿Qué había de la impotencia ante las palabras dichas por la castaña, la herida causada por ese "lo amo", el mismo que meses atrás le había regalado a él entre sonrisas y besos? ¿Qué había sido todo eso? ¿Mentiras acaso? Y si lo eran ¿Desde cuándo? ¿A partir de qué momento la relación sobre la cual estaba basada su existencia se había convertido en una farsa de la cual todos tenían conocimiento excepto él? Aquello lo hacía sentir como un tonto, como un estúpido, eso sin agregar sus propios sentimientos de inferioridad e insuficiencia. No había importado cuanto tratara de superarse a sí mismo en todos los aspectos, al final no había sido suficiente, al final fue tan poca cosa que Hermione prefirió a un Mortífago, al tipo que los atormento durante todo el colegio, que no paro de llamarla Sangre sucia y a él comadreja, al que se reía de la apariencia de la chica, de sus rizos alborotados y sus dientes grandes, de la ropa desgastada que el usaba y los libros de segunda. Si, tal vez no los había entregado cuando llegaron a la mansión capturados por carroñeros, pero tampoco movió un solo dedo para evitar que su tía torturara y marcara a la chica que ahora dormía entre sus brazos. Para él Draco Malfoy no era más que una rata cobarde y convenenciera, alguien superficial que solo velaba por sus propios intereses y el del "gran y prestigioso apellido Malfoy", y sin embargo ella prefería a ese estúpido que no tenía que ofrecerle más que clandestinidad al amor que él le pudiera tener. Que sabía su hermana y todo el puto mundo cuanto le dolía que Hermione Granger prefiriera ser la amante de ese bastardo que su esposa.
0o0o0o0o0o0
Hola chica(o)s, hasta aquí les dejo un este capítulo que espero les guste, quiero agradecer a Parejachyca por su comentario, tal vez sea solo uno pero se agradece como si fueran cien. La verdad es que los comentarios sean buenos o malos me animan para seguir escribiendo y compartiendo mis locuras con ustedes, asi que ya saben, espero sus comentarios.
Les manda un saludo desde la Capital de las Tuna (como se le conoce a mi estado) está loca Potosina.
