Aprendiendo a Irse

Como cada domingo, los miembros del clan Weasley se reunían en la madriguera para convivir y recordarse mutuamente que a pesar de haber vivido una guerra seguían vivos. Había empezado como una forma de no dejar sola a su madre luego de la muerte de Fred y hacerle saber que pasara lo que pasara todos seguirían ahí con ella, unidos como pocas familias en el mundo mágico.

Molly y Arthur estaban felices con esta costumbre, sobretodo cuando poco a poco se fueron uniendo las parejas de sus hijos y más tarde sus nietos, al grado que Arthur tuvo que constituir una enramada en el jardín con una enorme mesa que diera cabida a tantas cabezas pelirrojas.

Ron adoraba a su familia, pero en días como aquel realmente deseaba despellejarlos; apenas había puesto un pie fuera de la chimenea cuando una docena de cabezas se giraron hacia él con miradas cargadas de lastima y sonrisas apenadas en un vano intento de brindarle ánimo. Sabía de antemano que su situación seria el chisme del momento entre sus cuñadas y que aunque todos se morían por tocar el tema, ninguno tenía el valor para hacerlo, aunque tampoco les ayudaba, ya que trataba de esquivar el asunto apenas se pronunciaba algo relacionado, pero como siempre, su buena suerte no le iba a durar.

-¡Es que sencillamente no lo entiendo! –Explotó su madre- Hermione estaba enamorada de ti desde que era niña ¿Y ahora de buenas a primeras se le termino el amor?

-Supongo que la convivencia diaria fue matando lo que sentía por mí o tal vez yo no fui lo que ella esperaba – se limitó a decir mientras comía sin ganas un gran bocado de estofado de cordero.

-¡Qué tontería! Ella sabía perfectamente como eras, tuvo más de diez años para darse cuenta.

Como si la compuerta de una represa a punto de explotar se abriera, aquellas palabras dieron pie a los miembros para que cada uno vertiera su opinión sobre los errores de su vida privada como si él no la conociera al dedillo. "Algo debiste hacerle", se escuchó, "Te dije que le prestaras más atención" "Chicas como ella no crecen en maceta" "hasta que por fin la hartaste" "Tal vez aun la puedas recuperar, solo tienes que aplicarte un poco más" escuchaba. Por supuesto Ron no les había revelado el motivo por el cual la relación había concluido, en primera porque era algo que solo concernía a Hermione y a él y en segunda por que se negaba a sentirse humillado por el hecho de que lo hubieran cambiado por su peor enemigo.

Soporto estoico por más de media hora los comentarios que su familia pudiera tener respecto a su relación, desde consejos matrimoniales hasta las mejores formas de reconquistarla. Fue hasta que George le recomendó secuestrarla y no dejarla salir hasta que regresara con él que finalmente explotó.

-¡YA BASTA! ¿PUEDEN CERRAR LA BOCA POR FAVOR?– rugió haciendo que el silencio reinara de repente en aquel jardín

-Hijo, solo quitaremos ayudar. En verdad nos preocupa la situación que estás viviendo.

-Lo siento mamá- dijo poniéndose de pie- Pero lo que pase entre Hermione y yo solo nos incumbe a nosotros, así que les agradecería que se abstuvieran de hacer cualquier tipo de comentario sobre mi vida privada.

-¡Privada!- escupió Percy con mofa, quien hasta ese entonces no había externado su opinión- Como si el ministerio entero no supiera que Hermione te boto por otro y sobre todo por quien.

-¿Como? ¿Qué quieres decir con eso de por quién?- inquirió su madre.

-Percy…- advirtió su padre, pero el joven pareció no escucharlo o simplemente lo ignoró.

-No importa cuánto te esfuerces en querer tapar el sol con un dedo hermano, aun así todo mundo sabe que Hermione te dejo para ser la puta de Draco Malfoy...-Percy no supo ni como paso, solo sintió un fuerte dolor en el rostro producto del puño de Ron

-¡RON!- Exclamaron todos mientras Penélope y Fleur se apresuraban a socorrer al herido

-¡HERMIONE NO ES LA PUTA DE NADIE!- rugió furioso tratando de abalanzarse nuevamente contra su hermano mayor mientras Harry y Bill hacían todo lo posible por detenerlo- ¡Y NO VOY A PERMITIR QUE TE EXPRECES DE ESE MODO DE ELLA!

-Tranquilízate Ron- le susurró Harry tratando de calmarlo, comprendiendo el motivo de su indignación.

-¡Por favor!- gimió Percy tratando de detener la hemorragia nasal que tenía- ¡No hay más ciego que el que no quiere ver! Además, no es algo que haya inventado si no un hecho que todo el ministerio murmura.

-Percy, hijo ¿Cómo puedes prestarle atención a chismes?- espeto Molly- Son gente mal intencionada que inventa cosas.

-¡No son inventos mamá! ¡YO LOS VI! ¡Vi cómo sin pudor casi estuvieron a punto de revolcarse en uno de los elevadores del ministerio! ¡Y no he sido el único, tienen tan poco recato que muchos han presenciado sus arranques pasionales! ¡Todo el ministerio lo sabe! ¡Es el secreto a voces del momento! ¡¿O no es así papá?!- dijo dirigiéndose al patriarca mientras Arthur sintió todas las miradas de su familia volcadas hacia él.

-¿Es cierto eso?- se volvió Ron shockeado hacia su padre- ¿Papá?-El patriarca que hasta ese momento se había mantenido al margen se mantenía callado sin atreverse a mirarlo a la cara.

-¿Crees que solo a ti te afecta? No sabes la de bromas de mal gusto que he tenido que soportar y las que ha tenido que soportar nuestro padre. "Los pobrecitos Weasley, tan poca cosa siempre, que ni siquiera valieron un knut ante la ambiciosa Hermione Granger ¿Es eso justo?

-Percy cierra la boca- le advirtió Harry, pero el daño ya estaba hecho.

-¿Papá? –insistió Ron.

-Son solo rumores hijo…-musitó tratando de restarle importancia al asunto, pero el menor de los Weasley supo por esa mirada que cada palabra dicha era cierta.

Toda la familia permanecía en silencio mirándolo de aquella manera que le hizo sentir rabia. Si había algo que Ronald Billius Weasley no podía tolerar era que sintieran lastima por él y menos su amada familia; así que sin esperar ni un comentario más se encamino fuera de los límites de la casa de sus padres desapareciendo.

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¿Cuánto alcohol puede un organismo soportar antes de sufrir una congestión alcohólica? Esa es una pregunta que debería ser respondida por cualquier persona y sin embargo muy pocas lo saben y más aún, ignoran que esto puede causar la muerte…muerte…..eso era lo único que Ron tenía en mente viendo detenidamente la doceava copa de "Aliento de dragón" que sostenía en la mano.

Toda esa situación lo hacía sentir una mierda, por más que se exprimía el cerebro no encontraba una razón válida para que Hermione lo hubiera tratado así. De acuerdo, tal vez no había sido el novio del año, pero no había un motivo real para que ella lo desechara como si fuera una basura y eso le dolía…vaya que le dolía…como si fuera un cáncer que le estuviera carcomiendo pedazo a pedazo el alma desangrando su interior….dolía tanto que de pronto todas las razones que tenía para seguir adelante dejaron de tener valor, todas las palabras que pudieran alentarlo se convirtieron en burla….y así exactamente era como se sentía…como el "hazme reír del momento" solo hacía falta aparecer en la sección de chismes de Rita Skeeter para coronar la mofa en que se había convertido.

-Otro igual- dijo con voz pastosa al cantinero.

-No deberías seguir bebiendo Ron, solo te estas dañando a ti mismo- escuchó la voz de alguno de sus compañeros de escuadrón a sus espaldas.

-¡No le hagas caso a este pendejo John y sírveme otro! –exigió dando un fuerte manotazo a la barra.

-Deberías hacerle caso a tu amigo ya has bebido demasiado- dijo el cantinero mientras secaba un vaso con su fregona

-¡NO NECESITO PILMAMAS! ¡¿O QUÉ?! ¿ACASO MI DINERO NO VALE?- gritó aventando un par de galeones

-Sera mejor que te vayas Weasley –sentenció el cantinero molesto con la actitud del pelirrojo encarándolo – No quiero escándalos en mi establecimiento

-¿Me corres?

-Siempre serás bienvenido al igual que todos los demás, siempre y cuando cambies de actitud.

Como pudo el pelirrojo se incorporó dando traspiés dirigiéndose a la salida. Un viento helado le golpeo la cara provocando que el alcohol ingerido causara mayor efecto en su organismo. Había caminado un par de metros cuando tropezó con una persona

-Fíjate por donde caminas estúpido- sentenció

-¿A quién llamas estúpido? –rugió aquel imponente tipo que parecía una mole irguiéndose frente al pelirrojo

-¡A ti! ¡¿Por qué?! ¡¿Algún problema?!- gritó encarándolo sin importarle que aquel individuo lo superara tanto en talla como en peso- Una vez me enfrente a un trol y me pregunto ¿No será pariente tuyo? Por qué eres igualito a él.

No fue necesario utilizar las varitas, de buenas a primeras se liaron a golpes atrayendo la atención de los transeúntes.

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Algo que Artur Weasley jamás creyó fue que llegaría el día en que fuera a sacar a alguno de sus hijos de la cárcel, era demasiado vergonzoso que fuera precisamente su hijo el auror quien se encontrara detenido por agresiones y escándalo en vía pública. Después de permanecer recluido durante una semana y después de haber pagado la multa correspondiente lo liberaban ese día.

Fue muy doloroso para el patriarca verlo caminar hacia él totalmente derrotado, como si de un inferí se tratara. La barba crecida y el cabello sucio y despeinado le daban un aspecto deplorable.

-Vamos hijo, tu madre nos espera en casa.

Ron se dejó llevar por su padre como si se tratara de un muñeco sin voluntad. Ni siquiera puso atención a los reclamos de su madre cuando arribaron a la Madriguera, pues enseguida se dirigió a su habitación encerrándose sin querer hablar con nadie.

Durante veintisiete años ese lugar había sido su único refugio, lo único realmente suyo en un mundo donde todo era para los demás. Billy era el guapo, Charly el valiente, Percy el listo, Fred y George los emprendedores y Ginny la aguerrida. Y por si fuera poco le había tocado ser amigo del mago más extraordinario del mundo y la bruja más inteligente de Hogwarts ¿Qué le quedaba entonces a él? Demasiado temeroso y no muy listo, con un humor ácido y un carácter que llamaba la atención por su mal genio. Inseguro y poco ambicioso, eso era lo que él era y todo eso se reflejaba dentro de esas cuatro paredes de color naranja chillante que en ese momento comenzaban a asfixiarlo.

Los posters de los equipos de quiditch que alguna vez adoro lo llenaban de rabia, sus sonrisas victoriosas parecían burlarse de él. Aquel viejo tablero de ajedrez que perteneció a su abuelo y que le habían dado sus únicas victorias, las sintió tan pueriles, su escoba vieja con la cual defendió la portería de Grifindor en el colegio, ni siquiera eso había conseguido por su propio merito, había tenido que ser Hermione quien le diera la victoria lanzándole un confundus al maldito McLagen.

Había reído cuando se enteró, sintiendo un inmenso amor por esa chica que había sido capaz de hacer trampa para brindarle una alegría. Ahora se daba cuenta de la realidad, Hermione no lo había hecho por amor a él, si no, porque estaba segura que jamás podría lograrlo por sus propias manos, que la única forma en que él podía tener el éxito era si ella se lo daba y en ese momento la odio por eso… la odio, como hacía mucho no odiaba a nadie, la odio… por todos esos años que le hizo creer que era alguien importante cuando la verdad le importaba un carajo, porque si realmente le importara no le hubiera roto el corazón de esa manera, no habría preferido a ese hijo de puta que no hacía más que convertirla en el hazme reír del ministerio en lugar del amor que él le profeso, porque si le importara jamás habría roto con él a través de una mísera nota interdepartamental.

La odiaba y la amaba con la misma intensidad que su cuerpo ya no podía soportar, sentía que se estaba asfixiando, que se estaba consumiendo por dentro, que estaba a punto de explotar.

-¡NOOOOOOOOO! –gritó desgarradoramente sin poderlo contener más, mientras el torrente de lágrimas que tanto se había tragado a lo largo de aquellos días por fin se liberaba.

En el piso de abajo sus padres lo sintieron junto con George, quien se encontraba en ese momento. Sintieron la madriguera cimbrarse hasta sus cimientos. Una energía mágica rodeo el lugar volcando muebles y derribando cuadros, los cristales comenzaron a explotar.

-¡Por Merlín, ¿Qué está sucediendo?! –exclamó su madre.

-¡Ron! –fue todo lo necesito decir su padre para que los presentes comprendieran la situación: un estallido de magia salvaje, como aquellos que tenían todos los bebes que no podían controlar la magia que se ligaba a sus sentimientos, solo que de una magnitud tal que temieron el techo se les vendría encima.

Rápidamente George y su padre comenzaron a lanzar encantamientos para tratar de contenerla, mientras su madre corría escaleras arriba hasta el cuarto de su hijo el menor.

Lo que vio al llegar le estrujo el corazón. La habitación se encontraba completamente destruida, girando en torno a un remolino de energía cuyo epicentro era Ron. Su hijo yacía de rodillas abrazado a sí mismo, bañado en lágrimas y temblando, liberando tanta magia que si no se contenía pondría en riesgo su vida.

-¡RON! –gritó Molly Weasley para hacerse escuchar entre el ruido de objetos estrellándose, pero su voz se perdía entre la tormenta de energía. -¡RON, PARA! –quiso abrirse paso a través de aquel caos, pero la magia de su hijo la estaba rechazando. -¡RON! ¡ESCÚCHAME! ¡HIJO TIENES QUE PARAR! ¡POR FAVOR, MI CIELO, ESTAS LASTIMÁNDOTE! –Pero sus palabras no llegaban hasta su hijo. Fue entonces que decidió atacar magia con magia, a riesgo de que esta se volviera contra ella, después de todo los Obscurials solían ser agresivos. Pero ella era su madre y jamás se daría por vencida aun sin con eso ponía en riesgo su propia vida ya que ellos eran lo más importante para ella y no estaba dispuesta a perder uno más, no señor.

Dejo liberar entonces su magia todo lo que podía, intentando de abrazar con ella la magia de Ron, tratando de llegar hasta su núcleo mágico y apaciguarlo pero si hijo era fuerte, tal vez el más fuerte de todos ellos, de una forma que pocos comprendían, incluso el mismo. Su fuerza era interna e inquebrantable, al menos lo había sido hasta ahora. Se concentró un poco más tratando de que sus magias se reconocieran como lo habían hecho cuando estaba en su vientre y eran una sola y entonces lo noto, en medio de toda aquella oscuridad y dolor estaba la esencia mágica de su hijo, tan vulnerable, fracturada y herida. Fue capaz de experimentar en carne propia el dolor que estaba padeciendo y su corazón se partió.

-¡Ron! –llamó a través de la conexión.

-¿Por qué mamá? ¿Por qué de la noche a la mañana dejo de amarme?- escuchó la respuesta adolorida de su hijo por el mismo medio.

-No te atormentes más con eso Ron, solo te lastimas.

-Quiero comprender en que falle, quiero entender en que estuve mal, si lo único que hice fue entregarle mi vida.

-No tengo la respuesta para eso, solo sé que hay amores que no están destinados a vivirse. No se puede obligar al amor. Por favor, reacciona, me destroza el corazón verte así, hazlo por mí, corazón, por tu familia. El que Hermione no te amé no hace que el mundo se acabe. Tienes una vida por delante llena de posibilidades hijo… algo que tu hermano Fred jamás tendrá.

-Mamá…- Ron abrió los ojos dándose cuenta que tenía a su madre frente a él y se abrazó a ella con fuerza como cuando era pequeño dejando que el llanto volviera nuevamente a apoderarse de él mientras su magia era lentamente replegada hacia su interior. Molly lo acuno como cuando era pequeño peinando sus cabellos con sus dedos sintiéndose impotente ante la llaga punzante que era en ese momento el corazón de su pequeño

Cuando Arthur y George llegaron a la habitación encontraron todo destrozado. Los carteles de los Chudley Cannons que antes adornaban las paredes, ahora estaban hechos añicos por el suelo, los modestos muebles destruidos, las fotografías despedazadas. En definitiva ese cuarto era el reflejo de un destrozado pelirrojo que miraba sin ver inerte hacia la ventana sostenido entre los brazos de su madre. No lloraba, sus lágrimas ya se habían agotado secando sus ojos sin vida, su piel pálida y cetrina reflejaba la vigilia que había llevado esa semana. La catástrofe parecía haber sido contenida.

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Había pasado una semana, siete días en los cuales Ron se negó a salir del caos en que se había convertido su cuarto, ochenta y cuatro horas encerrado sin querer mirar a nadie. Cinco mil cuarenta minutos en los que su mente divagó por un espacio en blanco en el cual no sentía ni pensaba en nada, simplemente se limitaba a existir.

-¿Y ahora qué?

Era la pregunta que empezó a rondar su cabeza tan pronto volvió a funcionar. Toda su vida futura la planeo en torno a Hermione y ahora que no estaba se sentía como un barco a la deriva sin dirección hacia la cual dirigirse.

-¿Y ahora qué…?

-Creo que no deberías ofrecerte para esta nueva misión Ron- le vino de pronto a la mente aquel vago recuerdo, en el que su mejor amigo le advertía que las cosas no andaban bien, debió escucharlo entonces.- Acabas de llegar y ni siquiera has ido a ver a Hermione. Es necesario que lo hagas y que aclaren las cosas.

-Ya conoces como es Hermione cuando se enoja Harry necesita tiempo para calmarse y ordenar sus ideas, precisamente esa es una de las razones por las que decidí volver a salir.

-Creo que si ella está dando por terminada la relación es que lo tiene lo suficientemente claro.

-¿En serio lo crees? Porque yo no creo que sea capaz de echar nuestra relación por la borda con unas cuantas líneas, tú la conoces Harry, ella no es así.

…Y sin embargo así fue.

Había sido una jornada dura, el no haber tomado días de descanso después de la primera misión le estaba cobrando factura después del par de meses que permaneció fuera. El desgaste físico había sido extremo pero estaba satisfecho porque gracias a la estrategia que había empleado habían podido echarle el guante al líder de la cedula de Herpetonꞌs y su cuadrilla de oscuridad había caído.

-¡Weasley! – lo llamó el jefe de su unidad. –excelente trabajo.

-Gracias señor, pero no fui solo yo, fue todo el equipo. –contestó con modestia, pero al mismo tiempo emocionado por el reconocimiento.

-Lo sé, sin embargo tu estrategia fue crucial, tienes facilidad para eso. He estado pensando en que tal vez deberías tomar una especialidad que pula ese talento que tienes. Existen academias especializada en el combate táctico y he oído que el ministerio está patrocinando un puñado de becas en distintos departamentos para un grupo muy reducido de personas, he pensado en postularte.

-¿Lo dice enserio?

-¿Lo diría de no ser así? ¿Te interesa?

-Por supuesto, ¿de qué se trata?

-Bueno, primero que nada debo advertirte que debes meter su solicitud y salir seleccionado de entre un pequeño número de aspirantes. El departamento de control, regulación y sanción se asuntos de… bla, bla bla, ya sabes. Los que se encargan de jodernos con todo ese papeleo para que las cosas estén en orden. Ellos se encargaran de seleccionar a los candidatos de acuerdo a su expediente pero estoy seguro que el puesto es tuyo.

-¿Y… en donde sería la beca?- preguntó inseguro. No le importaba partirse el lomo estudiando y trabajando a la vez siempre y cuando fuera en Londres, o un lugar lo suficientemente cercano para viajar por red flu, ya que debía pensar en el trabajo de Hermione y esta jamás abandonaría el Ministerio a menos que le propusieran algo mejor.

-¿Acaso escuche una duda? ¿Sabes todos los que desean salir seleccionados? Esta es una oportunidad única, lo que menos importa es donde.

-Lo sé y se lo agradezco, pero no estoy solo, tengo una pareja y lo que yo decida nos afecta a los dos.

-La señorita Granger ¿Cierto? No creo que una mujer que conoce el significado de superarse a sí misma se oponga a tu crecimiento profesional Weasley.

-Yo sé que no, de hecho le encantaría la idea, solo que en este momento se encuentra en unos de sus mejores momentos como profesional. Tengo entendido que gracias a su trabajo y dedicación se lograron consolidar algunos acuerdos de comercio internacional; estoy seguro que lo que menos querría seria cambiar de residencia de forma radical y empezar desde cero solo por seguirme en mi meta.

-Entiendo, sin embargo piénsalo. Se trata de una oportunidad única y te la has ganado con creces. Platícalo con ella y luego me informas ¿De acuerdo?

-Por supuesto.

Ahora con más razón ansiaba regresar al lado de la mujer que amaba, arreglar las cosas con ella y pedirle que fuera su esposa. Por eso no escucho a Harry. Ansiaba tanto poder sentirla entre sus brazos que hizo oídos sordos a los motivos que le diera el pelinegro para que esperara y encontrarla en brazos de ese cabrón había sido devastador. Se sentía traicionado y herido por las dos personas en quien más confiaba y eso lo destruyo.

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Esa mañana bañado, rasurado y con ropa limpia Ron bajo a tomar el desayuno junto a sus padres. Cuando Arthur Weasley lo vio tomar asiento en la vieja mesa familiar solo esbozo una tierna sonrisa.

-Buenos días mamá, papá –dijo con un semblante serio y decidido que su padre no pasó por alto.

-Buen día cariño- respondió la matriarca emocionada de verlo nuevamente en pie.- Debes estar hambriento. – dijo sirviéndole una gran porción de huevos y bacón fritos, salchichas, tomates a la plancha, champiñones, alubias blancas, avena cocida con leche caliente tostadas y jugo de calabaza.

-Todo se ve delicioso, gracias mamá- contestó Ron con una sonrisa carente de alegría mientras tomaba una de las salchichas con su tenedor dándole una gran mordida. Los tres desayunaron en silencio por un rato solo interrumpidos por el ruido de los cubiertos al chocar con los platos hasta que Ron decidió romperlo.- Mamá, Papá, he resuelto aceptar la beca que la International Academy of Aurors me ofreció para hacer la especialidad que siempre he querido tomar.

-Pero eso está al otro lado del mundo- Respondió su padre con la cuchara a medio camino de su boca.

-¿Al otro lado? – Cuestiono su madre- ¿Pues donde se encuentra esa academia?

-En América querida- musito su padre esperando que esa noticia no afectara demasiado a su amada esposa, había perdido un hijo y el que Ron se embarcara en ese viaje indicaba que estaría fuera por mucho, mucho tiempo

-Eso es muy lejos mi cielo- gimió su madre

-Lo sé, ese es uno de sus principales atractivos –bromeó tristemente. Lo cierto es que lo había pensado y llego a la conclusión de que no era sano mantenerse en Inglaterra donde todo le recordara a Hermione, donde cada lugar le gritara historias de lo que pudo ser. Eso sin contar además que existía una alta posibilidad de encontrarla y no estaba listo para verla con alguien más. Debía darle distancia y tiempo para que la herida pudiera cerrar y estando ahí nunca lo lograría.

-Nosotros te apoyamos en las decisiones que tomes Ron- sentencio el patriarca comprendiendo sin necesidad de explicaciones lo que sus ojos parecían gritar sin palabras – Sé que será difícil para tu madre el no tenerte cerca, pero también sé que ella entenderá que por el momento es lo mejor para ti.

-Así es hijo- dijo la pelirroja enjugando una lagrima en su viejo mandil- Tu padre y yo estamos muy orgullosos de ti, solo prométeme que vayas a donde vayas estarás bien.

-Te lo prometo mamá

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-Entonces estas decidido a irte Ron- dijo un Harry altamente contrariado mientras limpiaba sus anteojos con su túnica de trabajo y veía como su gran amigo empacaba sus pertenencias. - Supongo que no abra ningún argumento que te haga cambiar de opinión.

-Es lo mejor.- Se limitó a contestar.

Después de todo lo sucedido, el pelirrojo comprendió que Harry no había tenido nada que ver y su único pecado era ser amigo de ambos, por lo que decidió hacer las paces con el pelinegro antes de su partida.

-Hermione nos necesita Ron, independientemente de lo que haya pasado con ustedes los tres somos amigos desde que éramos niños y un cariño así no se rompe de la noche a la mañana.

-Hermione ya no me necesita Harry y aunque así fuera tiene ya quien se preocupe por ella.

-Presiento que tarde o temprano esa relación no terminara bien y nuestra amiga sufrirá muchísimo por ello.

-Pues me daría gusto que así sucediera.

-¿Cómo puedes decir eso Ron?

-¡Porque es la verdad! –rugió cerrando fuertemente su baúl y respirando hondamente para clamarse. Lo último que necesitaba ahora era tener otro "descontrol mágico" que le arrebatara la beca. -No sabes cuánto odio a ese rubiecito de pacotilla. –Se permitió soltar entre dientes -Siempre lo tuvo todo, jamás tuvo que vivir nada parecido a todo por lo que la pasamos nosotros. Eso es lo que más rabia me da; que la buena suerte parece acompañarlo aun sin hacer nada por merecerla. A pesar de que siempre la trato como una escoria, la peor de las basuras y que es una seguridad que solo jugará con ella y sobretodo que Hermione está consciente de eso, lo ama, tal vez como jamás me llego a amar a mi. Así que no me pidas que les de mis mejores deseos Harry por que no puedo, al menos en este momento no.- sentencio un muy herido pelirrojo.

-Hay mucho rencor en tus palabras amigo mío. –dijo Harry con tristeza, jamás pensó algún día escuchar a Ron deseándole un mal a Hermione.

-¿Lo crees? –preguntó con una sonrisa rota, como todas las que ofrecía a últimas fechas. De aquel pelirrojo despreocupado y bromista no quedaba ni la sombra y Harry se dio cuenta que Hermione había sido la causante de eso.

- Creo que es un acierto que te vayas de aquí hasta que cures tus heridas. Tal vez cuando regreses podremos arreglar las cosas y volver a ser el trio dorado que éramos antes,

-No lo creo. Esos tiempos quedaron atrás. Ahora lo único que deseo es largarme de aquí y no volver a saber de Hermione Granger nunca más en mi vida- dijo cerrando su baúl de un golpe al tiempo que cerraba una parte de su historia.

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Dos semanas después Hermione llego radiante a la cafetería donde siempre se veía con Harry. Se sentía feliz por que Draco había regresado a pasar la noche con ella después de una cena con sus padres. Habían hecho el amor nuevamente hasta que Morfeo los reclamo uno en brazos del otro. Fue un verdadero milagro poder salir de la ducha en la mañana e irse a trabajar, pues el rubio entre besos y caricias no le permitía vestirse para salir.

-Hola ¿Cómo has estado?- dijo saludando alegremente.

-Pues no tan alegre como tú- respondió con un soplido. Le costaba ser neutral cuando su mejor amiga se estaba arrojando a un oscuro pozo llevándose entre las patas a su otro mejor amigo. Al menos lo estaba disfrutando. - Se ve que tu relación con Malfoy te tiene muy contenta. –dijo con ironía.

-Todo es maravilloso cuando uno estás enamorado

-¡Ay Herms!- dijo apesadumbrado-¿En qué quedamos?

-No sé a qué te refieras Harry

-A que ibas a tener cuidado y no te ibas a involucrar sentimentalmente con el hurón

-En primera, no le digas así y en segunda, fue inevitable. Draco es tan maravilloso que no podría describirte con palabras todo lo que ha despertado en mí, a su lado me siento viva, plena, como nunca antes me sentí.

-¿Pero al menos estas consiente de que solo estás viviendo un mundo de fantasía? ¿Qué tarde o temprano irremediablemente terminara?

-No quiero pensar en eso Harry, prefiero vivir el hoy y disfrutar el ahora, sin que me importe un carajo lo que pueda ocurrir mañana, soy tan feliz que no me interesa lo que venga, no me importa terminar con el corazón roto, no me importa nada más que estar a su lado el tiempo que Draco me lo permita.

-Ojala y no te arrepientas de las decisiones que estás tomando Herms

-Lo mismo me dijo Ron – bufó

-Ron se fue del país ¿Lo sabias?

-¿Se fue? ¿A dónde? ¿Por qué?

-A Norte América, tal vez no regrese más y el porqué, tú lo sabes mejor que nadie.

-Me duele que Ron se haya alejado de su familia por mi causa, pero en el corazón no se manda. Nuestra relación había terminado mucho antes de que Draco reapareciera en mi vida y por más que nos hubiéramos esforzado no hubiera resultado.

-Supongo que si –suspiró Harry – Aunque tal vez las cosas hubieran sido diferentes si se lo hubieras comunicado antes y no dar por hecho que él pensaba de la misma forma que tú.

-¡No empieces Harry! –Espetó irritada, le molestaba que su amigo intentara sembrarle un sentimiento de culpabilidad por todo lo que había pasado, no cuando ella era realmente feliz por primera vez en su vida- Reconozco que la forma en la que termínanos no fue de la mejor manera, pero tampoco puedo cambiar el pasado. Simplemente sucedió y creo que el que se haya marchado es lo mejor. Tal vez con la distancia las heridas sanen y encuentre a alguien que lo haga realmente feliz, porque independientemente de todo, yo quiero mucho a Ron, que no te quepa duda de ello Harry y le deseo toda la suerte y felicidad del mundo porque se la merece.

-Eso espero Hermione, realmente eso espero. –finalizó su amigo dándole a entender con la mirada que esperaba que sus palabras se aplicaran también a ella. Pero no era necesario, ella era feliz y nada podía arrancarle eso… ¿Cierto?

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Hasta aquí un nuevo capítulo, sé que me tarde demasiado en actualizar y me disculpo y sé también que no hay excusa ni pretexto que me disculpe por haber abandonado tanto tiempo esta historia, pero como se los prometí, aunque me tarde llegara hasta su final. Muchas gracias por seguirme en mis locuras y espero no me abandonen y me regalen un comentario para saber que aún siguen ahí.

Un beso y nos leemos pronto