Nuestro Tiempo
Los matrimonios concertados entre familias pudientes de sangre pura, nada tenían que ver con el amor u otro tipo de sentimientos. Sus fines siempre fueron concretos; preservar el linaje y hacer alianzas convenientes sobre todo de índole económico. Ambas cosas solo eran posibles si el matrimonio era consumado, así que era vial el aseguramiento de un vástago al poco tiempo de efectuarse el enlace.
Sin importar lo convencional de estos tratos y la frecuencia con la que se realizaban desde tiempos remotos, no eran pocos los jóvenes que se resistían a llevar acaban los convenios. Bien pudieran aceptar enlazar su vida a la de otra persona por medio del conveniente contrato, incluso tomar los votos correspondientes y hacer los hechizos vinculantes, pero de ahí a consentir un acercamiento más profundo, había un mundo de diferencia. Era por ello que los encargados de negociar el matrimonio establecían en el contrato el nacimiento de un heredero en un tiempo determinado y los beneficios y/o sanciones que se tomarían en caso del incumplimiento de esta cláusula.
Los conyugues en su mayoría ignoraban las condiciones en que su contrato matrimonial era negociado, ya que esto se acordaba entre sus padres y en tiempos modernos con la asesoría de los abogados familiares.
El matrimonio de Draco y Astoria no había sido la excepción, se había concertado cuando ambos eran casi unos niños con los parámetros más estrictos sin tomar en cuenta la opinión de los contrayentes. Y aunque para Astoria todo era motivo de maravilla e ilusión haciendo de cada detalle de su enlace algo especial, para el rubio ser arrastrado de tienda en tienda era un verdadero fastidio y molestia. Para Draco era verdaderamente molesto tener que formar parte en algunas cosas que, según su futura esposa, necesitaban su presencia. A él le daba lo mismo si las flores debían ser rosas u orquídeas, si las servilletas debían estar bordadas con hilos de oro o plata, si el diseño de la bajilla debía ser clásico o moderno, a él que diablos le importaban toda esa sarta de estupideces. Lo único que sabía, lo único que tenía claro es que cada día era uno menos al lado de su Hermione.
Trataba en la medida de lo posible que su chica estuviera lo menos enterada de los preparativos de su matrimonio, pero a veces eso era inevitable ya que Agneta había vendido los derechos del enlace de sus hijas a Rita Skeeter y esta estaba haciendo una cobertura detallada del acontecer diario del mismo, y aunque agradecía que su castaña tuviera tan poco interés en las publicaciones de Corazón de Bruja, a veces era inevitable que algún ejemplar callera en sus manos.
-Draco…cariño te estoy hablando- dijo una molesta rubia tratando de llamar su atención.
-Lo siento Astoria, tengo la mente en otro lado ¿Decías?
-Te preguntaba si estás de acuerdo con los centros de mesa con cristales swarovski que te mostré.
- Los que tú elijas están bien, por mí no hay problema.
-Siempre dices lo mismo- dijo molesta- Pareciera que no te interesa en lo más mínimo nuestra boda.
-En eso tienes razón, la verdad es que no me interesa. Todo esto es un mero trámite, un acuerdo que hicieron nuestros padres sin tomar en cuenta nuestra opinión, tan es así que hasta un contrato hay, como si se tratara de cualquier negocio.
-No puedes estar hablando enserio. –exclamó perpleja.
-Por supuesto que hablo enserio. Tú y yo apenas nos conocemos y estamos destinados a pasar el resto de nuestras vidas juntos, soportándonos día tras día hasta que uno de los dos muera ¿Te parece justo? Porque para mí no lo es. -los ojos de la chica se llenaron de lágrimas dolidos de aquellas palabras- Lo único en común entre ambos es nuestro linaje, fuera de eso no hay nada en lo que seamos compatibles. Piénsalo, tenemos gustos e intereses totalmente diferentes.
-Yo podría aprender a ser parte de tu mundo- dijo afligida sin contener las lágrimas
-¿De qué serviría? Ese tipo de cosas no se aprenden, se disfrutan o no y a la larga te darías cuenta que nada de eso es lo tuyo. Nos vamos a casar en la fecha fijada Astoria porque así lo dictamina el contrato, de lo contrario ambos sabemos las consecuencias de lo que eso acarrearía, pero quiero que estés bien consiente que, salvo una leve simpatía, no existe ningún sentimiento de mi parte hacia ti. Así que escoge las flores, el banquete, la música, el pastel y lo que se te dé la gana a tu gusto y no pretendas involucrarme en algo que para mí no es más que un mero trámite. Has que me envíen las facturas a mi oficina y no me hagas perder mi tiempo con estas tonterías —sentencio saliendo del local sin volver la vista y sin que le importara el berrinche que la chica estuviera haciendo en ese momento.
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-…Cancela la reunión que tenía con Craig y en su lugar agenda a Alan Rickman, así que ten lista la documentación que se tiene que firmar- Decía Draco dando órdenes a su secretaria mientras esta le pasaba documentos que requerían su firma y su vuela pluma escribía las indicaciones de su jefe.
- ¿Seria todo señor?
-Por ahora si Margaret, por favor recuérdame que a las ocho tengo un compromiso personal
-Claro que sí señor- dijo la chica mientras abría la puerta, si bien no lo había hecho en su totalidad una rubia entro con paso elegante y distinguido
-Hola mi amor- lo saludo sonriendo mientras depositaba un pequeño beso en sus labios que el rubio no vio venir
-Astoria ¿Se puede saber qué haces aquí? Si mal no recuerdo te dije que te hicieras cargo de los preparativos, si necesitas ayuda pídeselo a tu madre o a la mía
-No vengo a pedirte que me acompañes a algo relacionado a la boda amor.
- ¿Entonces? Estoy muy ocupado Astoria y no tengo tiempo de atenderte
-Estuve pensando en lo que dijiste respecto a que no nos conocemos y creo que tienes razón, porque salvo en los compromisos sociales nunca hemos salido juntos, como en una cita ¿Me explico? así que considero que debemos corregir eso.
- ¿Y el punto es? -inquirió con fastidio
-Que creo que deberíamos tener una cita antes de casarnos querido. Sé que en este momento estas muy ocupado, pero consulte tu agenda con tu secretaria y sé que el sábado estarás libre ¿Qué te parece si ese día me lo regalas y tenemos nuestra primera cita?
-Creo que no tiene caso Astoria….
-Por favor- lo interrumpió- Al menos dame la oportunidad de demostrarte que puedes estar equivocado y que tenemos más cosas en común de lo que tú crees. - Draco vio el anhelo reflejado en aquellos ojos verdes, la verdad es que ella no tenía la culpa de que sus padres decidieran sobre su futuro, ni tampoco de que él se hubiera enamorado de otra mujer.
-Está bien- dijo resignado- Aun que de verdad creo que será una pérdida de tiempo
-Ya verás que no amor, todo será perfecto y hasta tú te divertirá ya lo veras- dijo entusiasmada con una radiante sonrisa- Bueno ya no te quito más tu tiempo, nos vemos el sábado.
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En la cata de vinos o degustación no sólo se utiliza el paladar para degustar, sino el olfato y la vista, de ahí que el lugar ideal para hacer una cata debe ser bien iluminado, aireado, silencioso, carente de olores y a temperatura media. A estas reuniones suelen asistir solo gente del medio que se dedica a comercializar con vinos o gente aristócrata que encuentra entretenidos este tipo de eventos.
Draco estaba un poco sorprendido que Astoria hubiera elegido para su primera cita una fiesta de degustación en Portugal donde solo la rancia aristocracia europea era bienvenida
Las paredes de la sala de cata eran de un blanco inmaculado contrastando con el mobiliario que la decoraba que eran de colores pastel, iluminada de manera natural por los amplios ventanales que a su vez le daban la ventilación y la humedad perfecta. Astoria se paseaba colgada de su brazo sonriendo elegantemente saludando a los presentes, algo que sorprendió un poco al rubio ya que ignoraba que la familia Greengrass tuviera tanta cordialidad con familias sangre pura fuera de Inglaterra.
- ¿Te gusta el lugar amor? - pregunto mimosa
-Es bonito, aunque para serte honesto nunca espere que eligieras un lugar así ¿Ese que esta con John Hawkins y Francis Drake es Sir Wyatt Raleigh?
-Si ¿Por qué querido?
-Vaya, nunca creí encontrarlo en un lugar como estos, es un hombre tan ocupado que se dice no tiene vida fuera de su corporativo.
-Sí, eso dicen, pero no es del todo cierto ¿Lo conoces?
-No, no he tenido el gusto, tengo entendido que es un hombre muy excéntrico, conservador y ortodoxo y su círculo de amistades es muy cerrado, es difícil acercarse a él y más desde que cambio su residencia a Lisboa, ya casi no se le ve por Londres
-Ven, vamos- indicó la chica con una radiante sonrisa tomándolo de la mano. A Draco este gesto le pareció un atrevimiento puesto que no quería interrumpir la charla del trio de magos- Hola tío Wally- dijo la chica con una gran sonrisa echándose en sus brazos
-Mi pequeña Nymff – dijo el viejo mago recibiéndola con ternura- Que bueno verte, me tienes muy olvidado, debo regañar a tu padre por privarme de la presencia de mi linda ahijada.
-No es culpa de papá tío, he estado muy ocupada con los preparativos de mi boda.
-Es cierto, había olvidado que mi pequeña Nymff se nos casa señores- sentencio - ¿Y se puede saber quién es el canalla que se robara a la flor más bella de mi jardín?
-Es él tío- dijo señalando al rubio que se había mantenido en silencio atento a la conversación- Te presento a Draco Malfoy, mi prometido.
-Mucho gusto señor, es un honor- dijo el rubio ofreciendo su mano la cual no fue tomada por el viejo mago.
- ¡Tu papá debe estar demente! ¡¿Qué diablos tiene en la cabeza?! ¡Como se le ocurre comprometer a mi pequeña flor con un Malfoy! - soltó ignorando totalmente al rubio que lo miraba con cara de seriedad- ¿Acaso se le olvido la clase de familia que es?
-Draco es diferente tío, nada que ver con sus antecesores -dijo la rubia defendiendo a su prometido- Después que el ministerio les incautara la mayor parte de su fortuna él se hizo cargo de las empresas familiares consolidándolas en los mercados internacionales. ¿No sé si supiste que el ministerio junto con la COMMI negocio un tratado de comercio con los países de Europa?
-Por supuesto que lo sé, muchas de mis empresas se vieron beneficiadas con las nuevas leyes arancelarias.
-Pues fue Draco quien gestiono y negocio esas leyes con los cónsules de los diferentes países. Además, es un pionero en el estudio de las pociones curativas que están teniendo tanto auge, eso sin contar que fue seleccionado para jugar con el equipo de Caerphilly Catapults, pero declinó la oferta porque decidió dedicar todo su esfuerzo en su posgrado de finanzas y economía, aparte de sus estudios de pociones avanzadas a nivel superior.
-Ósea que este muchachito es un dichado de virtudes –dijo con incredulidad y un deje de burla.
-Pues tal vez no tío, pero te aseguro que entre ambos haremos que el apellido Malfoy vuelva a tener su antigua gloria.
- ¿Así que eres jugador de quidditch? –dijo John Hawkins, un mago maduro que conservaba su atractivo, tratando de dar por terminado la discusión - ¿Cuál es tu posición?
-Así es señor, soy buscador, aunque también he jugado algunas veces como cazador.
-Que sorpresa, precisamente comentaba con Francis que nos hacía falta un buscador para participar en el juego de mañana, dime ¿Te animarías a unirte?
-Sería un honor- sentencio el rubio gratamente sorprendido de que lo invitaran a formar parte del círculo más cerrado de la aristocracia portuguesa- Aunque debo advertirle que estoy un poco oxidado en el quidditch, como comprenderá a veces no hay tiempo para hacer algunas cosas, aunque esta sea una de nuestras más grandes aficiones.
-Por eso no te preocupes, es solo un juego amistoso con algunos exjugadores veteranos de las selecciones británicas y portuguesas que fueron invitados para la ocasión
-Vaya Johny, veo que no pierdes oportunidad para volver a montarte en una escoba -sentencio el viejo mago
-Que te puedo decir mi querido Wyatt, sabes de sobra que el quidditch siempre ha sido una de mis pasiones
-Eso y las hermosas mujeres mi amigo- sentencio Francis- Como la bella dama que nos acompaña- dijo con galantería
-Cuidado amigo que esta paloma ya tiene dueño- dijo el viejo brujo entre risas-Tenga cuidado joven Malfoy, si no, este par de bribones le pueden comer el mandado.
-Confió plenamente en la lealtad de mi prometida señor -sentencio el rubio- Porque ante todo Astoria es una dama que sabe darse a respetar.
- ¡Muy bien dicho! – exclamo con grata aceptación al comprobar la imagen que tenía aquel chico de su ahijada- Bueno señores, que les parece si vamos encaminándonos hacia los viñedos, ahí se servirá el almuerzo y muero de hambre.
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Fue una gran sorpresa para Draco el haber disfrutado ese fin de semana con Astoria, originalmente solo estarían un solo día en Douro, pero terminaron permaneciendo casi tres, por la noche, tuvo que escribirle una nota en la libreta de mensajes a Hermione cancelando su visita al museo de Paris que tenían planeado para ese fin de semana por que por nada del mundo se iba a perder la oportunidad de jugar quidditch con esas leyendas vivientes.
Otra cosa que lo dejo gratamente sorprendido fue el conocimiento que tenía Astoria sobre sus logros académicos y laborales dentro del campo donde se desenvolvía, sintiéndose un poco apenado ya que él no tenía idea sobre la vida de la chica, prejuzgándola como alguien banal y simple cuando en realidad era una gran pianista y amante de las artes. Como lo demostró en la noche de gala regalándoles a los presentes, tres maravillosas piezas interpretadas magistralmente por petición Sir Wyatt
Dentro de él sentía un poco de culpa el no darse el tiempo de conocer a la que sería su esposa, pero también era cierto que su parte egoísta se negaba a aceptar una imposición más de su padre y el rechazarla inocentemente era una forma de rebeldía hacia su progenitor.
Y luego estaba Hermione…su Hermione, tan simple, tan bella, tan delicada y a la vez tan salvaje y audaz. Debía aceptar que siempre tuvo una fascinación por esa chica desde que era niño. No había punto de comparación entre una y otra, con Astoria podía lucirse dentro del círculo cerrado de la burguesía europea (algo que sin duda antiguamente hubiera disfrutado) todo ella era clase, elegancia y distinción. En cambio, su castaña era sencillez y calidez, cuando estaba con ella se sentía en casa, como si siempre hubiera pertenecido ahí.
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Hermione permaneció ese fin de semana en su departamento hundida en el mar de celos y desesperación que la carcomían por dentro, en vano fue su intento por auto convencerse de que nada estaba pasando entre Draco y Astoria, pero el hecho de que le avisara que permanecerían un día más que resultaron ser dos, donde quiera que estuvierán la estaba llenando de ese sentimiento hasta hace poco desconocido para ella.
En vano trato de concentrarse en la lectura de su libro favorito, también intento ver una de las películas que más le gustaban, pero fue inútil. Hiciera lo que hiciera en su mente se repetían una y otra vez escenas del su Draco en los brazos de la rubia desabrida.
Era el primer fin de semana en todo el tiempo que llevaban de relación que la pasaba sola y no le gusto para nada el que su rubio la hubiera cambiado por otra, aun cuando esa otra fuera su prometida.
Revisaba constantemente la libreta en espera de alguna línea que le hiciera saber que Draco la extrañaba, aunque fuera un poco, pero en vano fue su espera por que ese mensaje jamás apareció.
Llego el lunes a su oficina desvelada y con un humor de troll arremetiendo sin deberla ni temerla contra quien se le pusiera en frente. Se enfrasco en su trabajo, pero era inútil, su mente la traicionaba sin poder concentrarse. El martes casi al borde de una crisis la tan esperada señal de su amado llego en forma de un mensaje en la libreta. "Hola gatita ¿Cena hoy? Te extrañe". No hubo más, tres palabras, solo tres simples palabras que bastaron para que su mundo volviera a teñirse de colores, un simple mensaje que actuó como el mejor de los bálsamos para su celoso corazón.
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Para disgusto de Hermione y sorpresa de Draco, las salidas con Astoria se hicieron más frecuentes, en almuerzos, cenas o recitales a los cuales asistían y los que la prensa rosa no dejaba pasar brindándole gran cobertura haciendo énfasis en lo bien que se veían juntos, en la hermosa pareja que conformaban y en lo enamorados que lucían. Esto para la castaña eran como puñaladas en el corazón al sentirse desplazada por aquella mujer, y aunque cuando estaban juntos y más en la intimidas, Draco no había cambiado en lo absoluto, era un golpe a su auto estima, pues no podía dejar de ser sentirse menos al compararse con la hermosa y sofisticada bruja que era Astoria Greengrass.
Odiaba sentirse así, odiaba sentir celos, pero lo que más odiaba era sentir que aquella mujer le estaba robando sus últimos momentos junto al amor de su vida. Porqué, aunque se le desgarraba el alma cada que lo pensaba, Hermione estaba consiente que en el momento en que Draco diera el "Si" a su matrimonio sería el adiós para ella.
Muchas de esas noches tuvo que cenar e irse a dormir sola mientras su rubio estaba con "esa" haciendo sabrá Merlín que cosas hasta que el llanto y el cansancio la vencían. Solo hasta que sentía el cuerpo de su amado deslizarse entre las sabanas y envolverla entre sus brazos es que podía descansar y dormir tranquila sin que las pesadillas hicieran mella en su cordura.
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Aquella mañana Draco se encontraba en su laboratorio privado dentro del corporativo, había dado instrucciones específicas de no ser interrumpido pues la realización de la poción que estaba elaborando requería de su máxima concentración puesto que cualquier falla podría ser catastrófica y meses de trabajo se irían directo a la basura.
-Hola amor- se oyó la cantarina voz de Astoria sobre el ruido del burbujeante caldero acercándose para depositar un beso en su sudorosa mejilla.
-Astoria -gruño el rubio- ¿Qué estás haciendo aquí? Di indicaciones para no ser interrumpido -dijo ignorando a la rubia mientras hacía finos cortes en una vaina de Snargaluff.
- Margaret me dijo que estabas en el laboratorio y que no querías ser molestado por nadie, pero supuse que entre ese "nadie" no entraba yo.
-Estoy ocupado Astoria, ahorita no tengo tiempo para atenderte- sentencio con fastidio
-Lo sé querido, solo vine a recordarte que esta noche tenemos una cena en casa de Francis Drake.
-No era necesario que vinieras a recordármelo, tengo muy presente esa cena.
-Bueno andaba por aquí y pensé que no estaba de más pasar a recordártelo ¿Qué poción estas preparando? -dijo con interés
-Un antídoto contra el aliento del nundu- respondió en un susurro mientras vertía tres gotas de veneno de basilisco en el caldero provocando que este emitiera un fuerte sonido parecido a un chillido acompañado por un potente humo blanquecino.
- ¡Eso es grandioso! Hasta donde tengo entendido el aliento del nundu causa enfermedades virulentas que son capaces de aniquilar grandes poblaciones y hasta el momento no existe cura. Si logras realizarlo con éxito sería un gran triunfo para ti dentro del ramo.
-Lo sé, pero lamentablemente aún me falta un ingrediente de vital importancia que es muy difícil de conseguir
- ¿Qué te falta?
-Corazón de Welwiitschia mirabilis, una planta que solo se encuentra en el desierto de Namibia y por encontrarse en ella comúnmente esporas de Aspergillus niger que son sumamente toxicas, es muy peligroso su cultivo y comercialización.
-Ah, ya veo…. Corazón de Welwiitschia dijiste ¿Cierto?
-Así es, ¿Por qué?
-Si mal no recuerdo el tío Wally tiene un socio en Namibia que se dedica al cultivo y exportación de plantas mágicas, tal vez a través de él podamos conseguir el corazón que necesitas.
-Pus si se pudiera seria como ganarse la lotería- expreso el rubio evitando la euforia que bullía dentro de él.
- ¿Lotería? - respondió la rubia perpleja - ¿Qué es Lotería?
-Olvídalo, una palabra que escuche por ahí.
Para Draco fue bastante shockeante aceptar que su padre atino al crear relaciones con los Greengrass ya que días después recibió un paquete proveniente del consulado de Nambia donde venían varios corazones de Welwiitschia mirabilis, así como de otras plantas exóticas cullo poder mágico desconocía hasta ese momento, al grado que hubiera sido la envida de Neville Longbottom. Esto hizo que Draco viera a Astoria con otros ojos y le prestara más atención descuidando un poco sin darse cuenta su relación con Hermione, incluso llegando a ser más participativo con los preparativos de su boda.
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Las velas se habían consumido casi por completo y la ha deliciosa cena tan afanosamente preparada estaba completamente fría. Sentada en un extremo de la pequeña mesa se encontraba una castaña con un semblante completamente derrotado. "Algo urgente debió haberse presentado" pensó tratando de auto convencerse cuando Draco no apareció a la hora pactada. Pero los minutos siguieron corriendo sin restricciones haciéndole más evidente que no llegarían. "¿Dónde podrá estar?" volvió a preguntarse "Con ella" le respondió una voz en su interior, "Una mujer solo se olvida por otra mujer".
Se levantó cansinamente apagando lo que quedaba de aquella vela y tomando la botella de la champanera se dirigió a aquel sillón dejándose caer bebiendo directamente de su contenido. Se sentía verdaderamente derrotada dejando por fin fluir sus lágrimas.
Estaba tan orgullosa del reconocimiento que estaba teniendo el rubio en el área de pociones avanzadas que quiso darle una sorpresa preparándole una íntima cena a la luz de las velas para festejarlo, pero ni todo el esfuerzo ni la discusión que tuvo que pasar con su jefe para irse temprano a prepararla valieron la pena ya que Draco nunca se presentó.
Esa noche lloro desconsolada recriminándose a sí misma lo infantil que estaba haciendo puesto que ella sabía que este tipo de cosas tenían que pasar, pero aun así el sentimiento que le invadía el pecho no dejaba de punzar. Lloro y lloro hasta que Morfeo se compadeció de ella quedándose dormida muy entrada la madrugada soñando con un par de rubios enredados en la cama prodigándose palabras de amor que jamás escucharían sus oídos.
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La noche era fría en la ciudad, aunque no más que el frio que sentía Hermione Granger en el corazón después del plantón que le diera el que ella consideraba su pareja, no quería regresar a su casa porque de antemano sabía que él no estaría ahí esperándola y eso la sumiría nuevamente en una tristeza que quería evitar a toda costa, periferia refugiarse en el coraje y el enojo como un escudo que la protegiera.
Daba gracias a su jefe que le pidiera quedarse a revisar el informe sobre la evolución e impacto que estaba teniendo el tratado en cuanto a la recaudación de aranceles en el país que se presentaría al día siguiente, de antemano sabía que dicho informe no tenía ningún error puesto que ella misma se había esmerado en que así fuera, pero era un pretexto ideal para quedarse a trabajar hasta tarde oyendo la música que le gustaba a todo volumen sin importunar a nadie.
Estaba tan absorta en su trabajo tratando por todos los medios de enfocarse al cien para no pensar en Draco Malfoy que no se dio cuenta cuando éste entro a su oficina y se sentó frente a ella
-Hola gatita
- ¡Merlín -grito soltando su pluma poniendo una mano en su pecho- ¡Que susto me has dado Draco! ¿Qué haces aquí?
-Te estuve esperando en el departamento, pero como vi que no llegabas supuse que te encontraría aquí
- ¿Y para que me esperabas? - respondió cortante.
- ¿Cómo que para qué? Pues para cenar, ver alguna película, que se yo, pasar tiempo juntos.
-Lo siento, hoy estoy ocupada – dijo secamente retomando su labor escribiendo sobre el pergamino.
- ¿Y no puedes dejarlo un rato mientras vamos a cenar?
-Lo lamento, pero no
- ¿Qué tienes Herms? Te noto algo hostil.
-Nada- respondió sin levantar la vista- No tengo ningún motivo para esta hostil ¿o sí?
-Hermione mírame- dijo el rubio sintiéndose exasperado- ¡Mírame! -la castaña dejo la pluma en el tintero de muy mala gana encarándolo con actitud retadora mientras se recostaba en el respaldo de su silla cruzándose de brazos -Dime que te pasa ¿Por qué está enojada?
-No me pasa nada, digo, el que me hayas plantado no es motivo para estar molesta
-Ah ya veo, es eso. Te hable de la reunión que tendría con Wyatt Raleigh y Hage Geingob su socio de Namibia. No fue mi culpa que la reunión se prolongara tanto.
-Y me vas a decir que tampoco fue tu culpa irte de bohemia con ellos y Astoria al Castillo de las Sílfides ¿Cierto?
-Eso fue algo que surgió en ese momento y no podía hacerles la grosería de rechazar la invitación, sabes lo importante que es para mí crear lazos comerciales con Geingob
- ¡Claro!¡Y para eso tenía que estar Astoria presente! ¡Rita Skeeter se encargó de que todo el mundo se enterara de lo bien que la pasaron y de lo maravillosos que se ven juntos!
- ¡Ella es mi contacto con ellos y se hubiera visto mal que dejara de lado a quien es mi prometida y además no olvides que es la ahijada de Wyatt! ¡¿Que querías que hiciera?!- grito el rubio exasperado por el berrinche de la castaña -Mira Hermione- dijo frotándose el puente de la nariz para tratar de calmarse- Siempre fui claro contigo, desde un principio te dije que yo tenía un compromiso y tengo que cumplirlo como tal, precisamente por eso te pedí que dejáramos de vernos cuando este se hizo efectivo, pero tú te aferraste y dijiste que no te importaba y que podrías liderar con todo esto, así que no entiendo el porqué de toda esta escenita.
- ¡¿YO ME AFERRE?! ¡Ahora resulta que estás conmigo porque soy una aferrada y todo es mi culpa- respondió dramáticamente – ¡Pues si tanto te pesa soportarme ahí tienes la puerta! ¡Por mi puedes irte cuando quieras con tu "perfecta" prometida!
- ¡YO NO DIJE ESO! ¡No pongas palabras en mi boca que yo no mencione!
- ¡SI LO HICISTE!
-Mira Hermione, tengo muchos problemas en las empresas, en mi casa, con mi familia y con todo esto de la boda con Astoria como para que tú te conviertas en uno más. Tuve que hacer muchas cosas para poder robar un poco de tiempo a mi día para pasarla contigo para que me salgas con esta verborrea.
- ¡¿Pasar tiempo juntos?! ¡POR FAVOR, DRACO! ¡En este último mes es lo menos que hemos hecho! ¡Si no es una cena, es una reunió, si no cualquier pretexto para dejarme de lado!
- ¡¿Por qué no entiendes que…?!-rugió el rubio
- ¡POR QUÉ NO ENTIENDES TÚ! - grito la leona sobreponiéndose al rubio - ¡¿POR QUÉ DEMONIOS NO ENTIENDES QUE TIENES UNA VIDA PARA ESTA CON TU PROMETIDA Y SIN EMBARGO LO QUE HAY ENTRE TU YO TIENE FECHA DE CADUCIDAD?! ¡¿POR QUÉ NO ENTIENDES QUE EN VEZ DE ALEJARNOS DEBERÍAMOS ESTARLE EXPRIMIENDO AL TIEMPO LOS MINUTOS QUE NOS QUEDAN JUNTO? ¡ASTORIA PODRÁ SER TU ESPOSA MAÑANA PERO TU PAREJA EN ESTE MOMENTO SOY YO Y ME ESTAS DEJANDO DE LADO POR ELLA!
- ¡¿SABES QUÉ?! ¡OLVÍDALO! ¡ESTA DISCUSIÓN NO NOS VA A LLEVAR A NADA, ASÍ QUE CUANDO TENGAS GANAS DE QUE PASEMOS TIEMPO JUNTOS SIN PELEAR ME AVISAS! ¿¡OK?¡- rugió el rubio dirigiéndose a la chimenea desapareciendo entre las llamas verdes que provocan los polvos flu mientras un tintero se estrellaba contra las enhollinadas paredes dejando a una enfurecida leona llorando de rabia e impotencia ante su poca empatía.
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Al día siguiente Hermione esperaba sentada en la banca de aquel parque a que su gran amigo apareciera, estaba tentada a irse cada dos minutos pues sabía que su aspecto llamaría la atención de Harry, aunque hubiera hecho lo posible por arreglarse tratando de ocultar las huellas de su vigilia. Lo que menos quería escuchar en ese momento era un "te los dije" y sabía de antemano que recibiría el regaño de su amigo por todo lo que estaba viviendo en ese momento, pero no quería regresar a su oficina, esas cuatro paredes la habían asfixiado toda la mañana como para volver, tampoco le apetecía caminar por la ciudad como muchas otras veces cuando sentía que los celos la carcomían. Tenía la necesidad de cariño, pero más que nada necesitaba que alguien le dijera que todo estaría bien.
-Hola Herms -dijo Harry sacándola de su ensimismamiento haciéndole dar un pequeño brinco
-Hola Harry- dijo levantándose dirigiéndose a su amigo dándole un beso en la mejilla- Hola James – dijo agachándose hacia la carriola que su amigo empujaba- ¿Cómo están?
-Bien, Ginny tiene una reunión de trabajo así que me toco cuidar a James, espero que no sea un inconveniente.
-Claro que no, sabes lo mucho que quiero a mi ahijado
Estuvieron caminando por el parque platicando de cosas sin importancia hasta que la conversación desemboco irremediablemente en la crisis que estaban pasando en ese momento la relación de la chica y como si las paredes d una presa se rompieran Hermione no pudo reprimir el sacar toda la frustración, el coraje y el rencor que sentía dentro despotricando y quejándose hasta mas no poder por la actitud que había tomado Draco el último mes, pero sobre todo por lo acontecido la última vez que se vieron.
El chico escucho estoico cada una de los reproches que su amiga teína para con el rubio dejándola desahogarse sin emitir ni una sola opinión.
-¡Harry! ¡¿Me estas escuchando?!
-Cada palabra -dijo con un cansino suspiro
- ¿Y No dices nada? -pregunto casi histérica la castaña al ver la pasividad con que el pelinegro cambiaba el pañal de James mientras ella arremetía estrujando el hipogrifo de felpa favorito del infante
- ¿Y qué quieres que te diga? - dijo tranquilamente el niño que vivió mientras le quitaba sutilmente el juguete de las manos.
- ¡Pue algo! ¡¿No se?!- grito exasperada haciendo aspavientos con las manos
-Estoy haciendo acopio de toda mi fuerza para no decir "te lo dije", pero ¿Qué más te puedo decir? Hermione, lamentablemente te lo dije.
- ¡Eso no me ayuda en nada!
-No me citaste aquí para recibir mi ayuda ni mi consejo, porque cualquier cosa que te diga tú de antemano ya lo sabes, siempre has sido muy perspicaz e insultaría tu inteligencia si creyera lo contrario. Me citaste para que te diera la razón y en ultima de las instancias para unirme a ti y despotricar juntos contra el oxigenado de tu novio ¿Pero eso en que te ayudaría? Tu solita te metiste en este embrollo a pesar de que te advertí que no lo hicieras ¡Vamos! Hasta él mismo Draco te dijo que no te involucraras de esta manera con él, entonces ¿Qué esperabas? ¿Qué las cosas fueran diferentes? ¿Tener el final feliz de los cuentos de hadas?
- ¡Por supuesto que no! Lo único que esperaba era ser su prioridad mientras la fecha de su boda llegaba
-Lamento decirte que nunca has sido ni serás su prioridad Hermione, si así fuera, hubiera mandado al cuerno su compromiso con todo y familia y se hubiera ido contigo al fin del mundo, pero no lo hizo y créeme nunca lo hará.
-Tú sabes que eso es imposible, su madre hubiera sufrido las consecuencias.
-Vamos Hermione, si empre hay una manera y eso lo sabemos nosotros mejor que nadie. Si algo nos enseñó la guerra es que por más imposible que parezca siempre existirá una alternativa por minúscula que esta sea. Estas hablando con alguien que sobrevivió a dos Avadas cuando eso es una imposibilidad, aunque claro, se debe estar conscientes que todo en esta vida tiene un precio, el punto aquí es si Draco Malfoy estaría dispuesto a pagar ese precio y lo más importante es si tú lo vales para él.
Hermione no pudo discutir ante la verdad que su mejor amigo le estampo en la cara, ella estaba enamorada de Draco Malfoy y por él ella pagaría el preciso que fuera con tal de pasar toda su vida a su lado, el problema aquí radicaba en que ella no tenía la seguridad de los sentimientos del rubio hacia ella. El hecho de que disfrutaran el tiempo juntos y lo complementados que se sentían el uno con el otro no significaba que él la amara también.
Harry y Draco tenían razón, ella se había metido sola en ese lio, se había aferrado a esa relación sin futuro por el amor que el Slytherin despertó en su corazón y el miedo a perderlo ¿Entonces por qué se quejaba? Si ella misma le había dicho al rubio que se conformaría con el tiempo que quisiera regalarle y eso era exactamente lo que Draco estaba haciendo, entonces ¿Qué que le hizo creer que se merecía más?
Sabía que se encontraba en el borde del precipicio, tenía la opción de retroceder y dar por terminada su relación con el rubio salvaguardando su dignidad y amor propio o aventarse al vacío esperando que todo terminara de la manera menos dolorosa para ella.
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-Yo creo que si le agregaras dos gotas más de esencia de rosas obtendrías el resultado que buscas- sentencio el rubio dándole vuelta a la llave del destilador produciendo que la posición en el pequeño caldero burbujeara con más potencia
- ¡Gracia cariño! - exclamo la rubia dándole un pequeño beso en la comisura de los labios al rubio- He estado batallando para encontrar las cantidades exactas para esta poción antifrizz, no sabes cómo te lo agradezco
-No es nada Astoria, aunque la verdad no tenía idea que incursionaras en las pociones estéticas.
-No profesionalmente, esto es solo un pasatiempo que me gusta practicar en beneficio propio. Las pociones comerciales no siempre están hechas con materia prima de baja calidad y si uno desea los mejores resultados es preferible hacerlas una misma.
-Si no supiera que Pansy está fuera del país, pensaría que estas bajo una poción multijugos y estoy hablando con ella- dijo el rubio con una sonrisa de lado
-Bueno, debo admitir que esta afición en parte es culpa suya, aunque honestamente debo agradecerle que se aprovechara en que yo era tan buena en pociones para que le fabricara su "quit de belleza" como ella suele llamarle.
-No sabía que eras buena en esa asignatura, que coincidencia.
-Si, de hecho, Severus Snape fue por mucho tiempo mi profesor favorito hasta que supe que solo era un insignificante mestizo.
- ¿Perdón? -dijo el rubio perplejo ante el claro insulto hacia su padrino.
- ¿No lo sabias? Snape no era un mago sangre pura como nosotros, su padre era un despreciable muggle. El saberlo fue un shock para mí, se calló del pedestal en que lo tenía. - Draco sentía enervar su sangre por cada palabra emitida por la boca de la rubia, Severus Snape había sido más que un padre para él, le había salvado la vida en más de una ocasión y que alguien lo menospreciara de ese modo era algo que él no podía tolerar. Si fueran otras las circunstancias y sobre todo si fuera otra persona no hubiera dudado ni un segundo en sacar su varita y maldecirlo por su impertinencia.
- Eso no le quita ningún mérito, era un gran mago- dijo lleno de orgullo
-Tal vez, pero aun así sigue siendo un sucio mestizo
- ¡NO LO LLAMES ASÍ! -grito causando que la chica diera un brinco de la impresión
- ¡Draco!
-Severus fue un gran hombre, pero sobre todo fue un héroe
-Algo leí al respecto, que fue doble espía durante la guerra o algo así, pero seamos honestos, el señor oscuro no debió haber sido muy listo si alguien como él le vio la cara durante tanto tiempo.
- ¡Tú no estuviste aquí! ¡Tú y tu familia salieron huyendo como cobardes y no vivieron los horrores que nosotros tuvimos que pasar! ¡Jamás viste a alguien ser torturado hasta la locura, jamás has experimentado un crucio en carne propia, tú no viste morir a uno de tus mejores amigos frente a ti quemado por fuego maldito! ¡Así que no hables de lo que no tiene ni puta idea! ¡Si yo sobreviví a todo ese horror sin volverme loco fue gracias a Severus Snape! Por personas como él- dijo recordando las veces que Potter le había salvado la vida a pesar de lo mal que lo trato durante su estancia en el colegio y sobre todo su Hermione, su extraordinaria e inteligente chica sin la cual Potter no hubiera conseguido hacerse con la victoria -Es que nosotros podemos tener un futuro.
- ¿Pero qué clase de futuro Draco? ¿Codeándonos con sangres sucia y mestizos? sonriéndoles a traidores de la sangre y tratando como iguales a criaturas inferiores como los elfos domésticos ¿Es eso lo que les espera a nuestros hijos? Lo único que esta guerra trajo fue una total perdida de nuestros valores.
- ¿De qué valores hablas Astoria- dijo el rubio apretando las mandíbulas respirando agitadamente tratando de contener su enojo?
-De la supremacía de la sangre obviamente, porque estarás de acuerdo conmigo que entre los magos aún hay niveles y como dicen por ahí, "hasta entre los hipogrifos, hay razas"
- ¿Estás hablando enserio? ¿En verdad crees en esa sarta de estupideces? o es algo que tus padres gravaron dentro de tu cabecita
- ¡Por supuesto que lo creo! Es de vital importancia que, así como nuestros padres lo hicieron con nosotros, es nuestra obligación inculcarles estos valores a nuestros futuros hijos. Además, creo que todos exageran con lo que ocurrió durante la guerra, ¿Qué tan malo pudo haber sido si un puñado de niñatos la detuvieron? Considero que todos ese horror del que tanto se habla no es más que charlatanería que el ministerio ha usado para poder hacerse de las riquezas de las familias nobles, por fortuna mi familia no tuvo que pasar por eso.
-Merlín esto tiene que ser una broma -dijo para sí mismo. Draco no podía creer que llego a pensar en que tenía algo en común con esa mujer y que tal vez su matrimonio podría funcionar, tal vez antes ellos hubieran sido una buena pareja, pero no después de haber vivido toda la muerte y destrucción que dejo la guerra, pero sobre todo no después de haber encontrado una mujer como Hermione.
-Sabes que Astoria, es evidente que tú y yo vivimos una historia completamente diferente y más evidente aun es lo discordante que es nuestras manera de pensar, por lo que dudo que algún día podamos ponernos de acuerdo, así que hagámonos un favor y evitémonos este tema si es que queremos tener una convivencia en paz, así que no quiero volverte escuchar palabras como sangre sucia o mestizo, pero sobre todo que te dirijas de esa manera tan despectiva de Severus Snape en mi presencia- y diciendo eso tomo su túnica y se dirigió a la salida
-Espera Draco adónde vas -grito la chica - ¿No te quedaras a comer?
-Lo siento, pero de pronto me ha dado un fuerte dolor de cabeza.
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Tenía más de una semana que Hermione y Draco no tenían comunicación, y aunque había sido un verdadero suplicio para la chica hacer acopio de toda su fuerza de voluntad para no mandarle un mensaje a través de la libreta, lo cierto es que no pudo aguantar más y sucumbió ante la falta que le hacía en su vida el rubio de sus amores. Se arreglo lo mejor que pudo para darle la mejor impresión, aunque de antemano sabía que jamás podría competir con la belleza y refinamiento de su prometida.
Cuando el rubio llego lo primero que hizo fu echarse en sus brazos y atrapar sus labios en un beso cargado de anhelo, ¡Por Merlín! Hasta ese momento no se había dado cuenta que había permanecido sin respirar sin él y el le respondió con el mismo ímpetu y anhelo provocando que su corazón bombeara a mil por hora autoconvenciéndose de que Draco sentía lo mismo que ella en ese momento.
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Estaban desnudos abrazados después de hacer el amor cubiertos apenas con la sabana, el pecho del rubio servía de almohada para Hermione mientras este la abrazaba de manera protectora. Hermione jugueteaba en uno de los pectorales de su amor sonriendo. Estaba enamorada como jamás lo estuvo en su vida, ahora sabía lo que se sentía amar y desear a una persona con cada célula de su cuerpo y no se arrepentía de seguir a su lado. Levanto el rostro para besar su fuerte barbilla dándose cuenta de que el rubio no apartaba la vista de su antebrazo donde se podía leer claramente "sangre sucia"
- ¿Sucede algo Draco? -pregunto la chica incorporándose un poco.
-No, solo que no me gusta esa marca ni lo que representa.
-Es parte de las cicatrices que me dejo la guerra-dijo con orgullo.
-Lo sé, pero aun así no me gusta, porque es un recordatorio de lo que paso en mi casa, todo lo que tuvimos que vivir, de lo que tuvimos que sufrir, de lo que la loca de mi tía te hizo y de lo que mi padre me hizo creer y tanto nos dañó a mi madre y a mí.
-Yo lo veo diferente, para mí es un recordatorio en los momentos difíciles para no darme por vencida. Así veo también la marca que llevas tú en el brazo Draco, tanto la tuya como la mía son un recordatorio de que vivimos momentos de horror, de que pudimos haber muerto y sin embargo seguimos vivos y juntos, que a pesar de la oscuridad que nos pueda cubrir, siempre habrá una luz de esperanza al final del túnel.
-Nunca lo hubiera pensado de esa manera, a mí me recuerda la etapa más dura que me ha tocado vivir hasta ahora, la verdad es que, si no hubiera sido por gente como Severus y como tú que no me dejaron caer, yo no sé qué hubiera sido de mí. Nunca te agradecí que durante mi juicio declararas a mi favor, gracias, Hermione -dijo mirándola de una manera tan intensa provocando que todo el cuerpo de la castaña se estremeciera.
-Draco perdóname por lo tonta que me he comportado últimamente, no debí haberte reclamado - dijo la chica recostándose sobre su pecho escuchando el latir de su corazón- No debí decirte todo lo que te dije.
-No tengo nada que perdonarte Herms, al contrario, tú eres quien tiene que disculparme a mí. Tienes toda la razón de que es muy poco el tiempo que nos queda y debemos pasarlo juntos lo más posible -sentencio el rubio aferrándose al cuerpo de la mujer que amaba prometiéndose que no se separaría de ella el tiempo que les quedaba juntos.
