Un Año Complicado

Los meses que siguieron a su matrimonio, Draco vivía como en una burbuja de felicidad, pasaba la mayor parte de su tiempo libre con su castaña disfrutando de su gran amor.

Aquella tarde, tuvo que obligarse para salir del pequeño departamento de la chica para asistir a una aburrida reunión que su esposa había organizado con algunas amistades.

-¿Y donde esta tu marido querida? Tenemos rato esperando – pregunto Natasha Rowle con un deje de burla, ya que era por todos sabido que el rubio marido de Astoria se distraía en otra cama.

-No debe de tardar- sentencio Astoria mientras tomaba una de las pastas que tenia en su plato percatándose de la burla velada que se escondía detrás de ese comentario- Ha tenido micho trabajo últimamente ¿No es así suegra?- dijo tirando la bola a Narcissa con toda la intención de ver como justificaba esta vez a Draco.

-El corporativo Malfoy ha crecido satisfactoriamente en los últimos tiempos- dijo sin darle importancia, mientras llevaba elegantemente la taza de té a sus labios- Eso sin embargo. obliga a mi hijo a permanecer mas tiempo pendiente de los negocio.- respondió Narcissa claramente consciente de la doble intención de su nuera.

-Se a lo que te refieres querida - completo Lucretia Raleigh -Tengo el mismo problema con Wyatt, es un verdadero logro poder despegarlo de las oficinas. Para verlo casi tengo que hacer cita con su secretaria- sentencio causando la risita de algunas de las damas presentes.

-Buenas tardes -dijo Draco entrando a la estancia, saludando a cada una de las damas que ocupaban el lugar con galantería.- Disculpen mi tardanza pero estaba en una junta que se alargó.

-Pues con que no haya sido una junta de ombligos todo está bien- dijo Belvina Burke con malicia, lo que causo la incomodidad del chico.

-Por supuesto que no Belivina, como se te ocurre -sentencio Lucretia divertida por la broma.- Teniendo a una hermosa y joven esposa como lo es mi ahijada tan llena de virtudes es imposible que continuara con la vida disoluta que tenia antes de casarse -¿No es verdad hijo?

-Por supuesto- dijo el rubio incomodo- Si me permiten, iré a saludar a sus esposo.- concluyo con galantería saliendo del pequeño salón para dirigirse al despacho, donde provenían las risas de los hombres.

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Horas después, cuando los invitados se habían marchado, Narcissa entro en el despacho de su hijo

-Creo que deberías ser mas discreto con tu relación con la señorita Granger y ponerle más atención a tu esposa hijo.

-No se a que te refieres madre- respondió sin levantar la mirada revisando los pergaminos que tenia sobre el gran escritorio.

-Por supuesto que lo sabes. De hecho todo nuestro circulo social lo sabe. No te imaginas lo molesto que fue escuchar los comentarios velados y burlones de Natasha Rowle y Belvina Burke.

-Para que les haces caso madre, sabes que ese par vive de la cotilla, se la pasan metiéndose en la vida de los demás por que no tienen una vida propia.

-Aun así, el echo de que ellas se hayan dado cuenta que casi no pasas tiempo con Astoria y que la dejas ir sola a muchos de los eventos a los que asiste, a la larga puede ser contraproducente para ti.

-A que te refieres madre- dijo el rubio levantando la vista centrando su atención en la rubia.

-Cuando termine el año y quieras hacer tu reclamo para la disolución del matrimonio, los Greengrass pueden alegar que tu no cumpliste con ser un buen esposo y hacer que el proceso se alargue tanto como su dinero se los permita.

-No hablas enserio

-Nunca he hablado mas enserio, así que deja de priorizar tu relación con la chica Granger y enfócate este año en tu matrimonio para que no tengan ningún argumento con que rebatir tu petición. Habla con esa chica y explícale todo esto, si ella te ama como dices, lo entenderá.

Draco hablo con Hermione de todo lo expuesto por su madre, no quería que hubiera malentendidos entre ambos y aunque no le gusto mucho el hecho de que se verían menos la castaña estuvo de acuerdo. Aunque claro eso no significaba que fuera menos doloroso o que fuera presa de los celos cada vez que una nueva edición de Corazón de Bruja apareciera con su imagen en la portada.

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El salón del ministerio estaba decorado maravillosamente conforme la ocasión, esa noche se celebraba la cena de navidad, donde se invitaba a los miembros que conformaban la plantilla del ministerio y sus familias, así como invitados distinguidos .

Hermione caminaba sola siguiendo a uno de los Host por el gran salón en busca de su mesa, viendo como poco a poco las personas que iban llegando se acomodaban en sus asientos asignados. Dio las gracias a aquel chico con una sonrisa y se dispuso a ser parte de la velada.

A la castaña no le gustaba asistir a ese tipo de eventos, pero dado el puesto gerencial en el que se encontraba, su asistencia era de carácter obligatorio. Había considerado invitar a alguien para que la acompañara, pero debido a su relación con el rubio lamentablemente su círculo de amigos era casi inexistente así que tuvo que asistir sola.

-¿Hermione?- escucho una voz a su izquierda haciendo que la castaña volteara hacia donde la llamaban

-¿Parvati?- dijo reconociendo a su excompañera de cuarto que la miraba sonriente- Hola ¿Cómo has estado?

-Muy bien gracias, mira, te presento a mi esposo -dijo sonriendo mientras señalaba a un hombre bastante apuesto que se encontraba sentado al lado de la ex Gryffindor

- Nikolay Kolarov, mucho gusto -dijo el joven mago con un marcado acento búlgaro, tendiéndole le la mano a la castaña.

-Hermione Granger- dijo la chica respondiéndole el saludo.- ¿No eres de Inglaterra cierto?- pregunto al joven el cual se quedo en blanco sin entender lo que la castaña le preguntara.

-Debes disculparlo Herms, Niko es búlgaro y habla muy poco nuestro idioma.

- No hay problema.- sentenció reglándole una sonrisa al joven haciendo un asentimiento con la cabeza- No sabía que te habías casado Parvati.

-Nos enamoramos durante la pasantía que realice en el Hospital blagosŭstoyanie, Niko es un estupendo medimago especializado en maldiciones obscuras. Tenemos un año de casados y esperamos nuestro primer hijo -dijo sonriente la chica mostrándole el pequeño bulto en su abdomen .

-Me da mucho gusto por ti, por ambos- respondió la castaña tratando de ocultar un deje de envidia.

Estuvieron hablando de cosas sin importancia mientras, poniéndose al día en lo referente a sus vidas profesionales mientras los camareros servían los cocteles a los invitados que ya se encontraban en sus sitios.

A lo lejos pudo ver a Harry sentado con Ginny en una de las mesas de honor, le hubiera gustado haberse sentado junto a su gran amigo, pero debido a lo acontecido con Ron, su relación de amistad con la pelirroja había terminado. Y no es que se hubiera molestado por haber dejado a su hermano por Draco si no por la manera de hacerlo y que por culpa de eso el pelirrojo se hubiera ido del país, haciendo sufrir a su madre. Harry la miro y le sonrió pero la mirada fría de Ginebra Potter le hizo voltear hacia otro lado encontrándose con quien menos esperaba ver.

En ese momento Draco y Astoria Malfoy se dirigían a su mesa asignada. El rubio cortésmente separó la silla para que su joven esposa se sentara mientras esta le sonreía coqueta susurrándole sabrá Merlín que cosa en el oído, provocando que un volcán de celos se gestara en su interior

-¿Y Ron?- pregunto su excompañera.

-¿Cómo?- respondió confusa.

-Que donde esta Ron ¿No viniste con él?

-No, Ron se encuentra en América

-¿Por trabajo? Es muy difícil vivir un amor a distancia, lo se por que al principio de nuestra relación Niko y yo estuvimos en esa situación. Al terminar mi pasantía, él se quedó en Bulgaria y yo tuve que volver aquí. Pero no te preocupes, yo sé que su relación es tan fuerte que sobrevivirá a todo esto y al final tendrán su final feliz como nosotros, ya lo veras- dijo la morena sonriendo mientras acariciaba su vientre y le daba un tierno beso a su joven esposo.

-Él y yo ya no somos pareja.- dijo con un deje de pesar. La verdad es que desde el día en que Ron salió de su departamento también había salido de su vida. En esos tres años no se había preocupado por preguntar a Harry por él. No sabía nada de su vida, si seguía en América, si se había casado, si es que venía a pasar las fiestas con su familia, no sabía nada y eso la hizo sentir muy culpable

-Oh disculpa no lo sabía- dijo la pelinegra apenada- Siempre creí que terminarías casada con él. Entonces debo suponer que estas soltera en este momento, ya que no vienes con pareja.

-Bueno, en realidad si tengo pareja- respondió la castaña a la defensiva, mirando de soslayo hacia la mesa donde se encontraba un sonriente Draco Malfoy. Quería gritarle a ella ya todos lo que se encontraban en ese lugar que estaba con el hombre más maravilloso que había pisado la faz de la tierra, que ella era y no la rubia oxigenada que lo acompañaba, la dueña de su cuerpo, de su alma y de su amor, pero lamentablemente no podía porque ese hombre se encontraba sentado unas mesas más allá al lado de su sonriente esposa- Pero es un poco complicado que me acompañe a este tipo de eventos.

-Entiendo, es muggle ¿Cierto?

-Si, lo es -Sentencio, dando por terminada aquella incomoda platica que le hacía ver que ella y Draco no podían estar juntos aunque lo desearan.

Hermione tuvo que soportar gran parte de la noche ver a su amado tomaba de la mano a su esposa, como bailaban y sonreían y como en ningún momento la volteo a ver. Nunca hasta ese momento se sintió mas la amante de aquel hombre como en ese instante.

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Esa tarde tuvo que cancelar algunas reuniones importantes para hacerse un tiempo para poder disfrutar de la compañía de su mujer y aunque eso atrasaría varias negociaciones valía la pena.

-Hola amor- lo recibió la castaña colgándose a su cuello mientras le daba un tierno beso en los labios cuando el rubio entro en su departamento.- ¿Cómo ha ido tu día?

-Hola gatita, bien ya sabes cómo son los negocios

- Me imagino, te extrañe- le dijo volviendo a apoderarse de sus labios

Draco la tomo por la cintura acercándola posesivamente más a su cuerpo profundizando el beso. La pasión y el deseo se hizo presa de ambos, el rubio tomo a la chica y alzándola la acomodo en su cadera mientras Hermione enrollaba sus piernas alrededor del cuerpo del hombre que amaba. Así como estaban se dirigió a la recamara de la castaña acomodándola sobre el tocador. Se colocó entre sus piernas metiendo las manos bajo su blusa, tomando sus pechos y masajeándolos sensualmente mientras seguía apoderándose de su boca.

Hermione no reprimió el sensual gemido que salió de sus labios cuando el rubio dirigió sus besos bajando sinuoso por su cuello. La castaña se apoyó en el espejo suspirando, dándole más acceso a sus senos. Agarro el bajo de su blusa sacándola por la cabeza, dejando a la vista el hermoso par de pechos de la chica, los que no se cansaba de admirar y desear, lanzándose a ellos para lamerlos arrancándole intensos gemidos de placer cuando sus labios presionaban y succionaban sus pezones.

-Te deseo tanto Hermione…

-Y yo a ti Draco…- gimió la chica

Su mano busco entre su piernas, a lo que Hermione dio libre acceso , frotando su sexo sobre las pequeñas bragas para después apartarla dejando que sus dedos resbalaran por su húmeda intimidad. La castaña jadeaba completamente fuera de sí, entregada a ese placer incendiario. Un dedo penetro su vagina, luego dos y al final tres dedos entraban y salían a un ritmo enloquecedor llevándola al paraíso, sus dientes presionaron y tiraron de su tierno pezón al tiempo que sus dedos se hundieron bien adentro y su cuerpo se arqueo sintiendo un intenso orgasmo. Aun sentía pequeñas sacudidas cuando atrajo al rubio nuevamente hacia sus labios.

Hermione le quito el cinturón y desabrocho el fino pantalón dejando que éstos cayeran al suelo para luego meter su mano dentro del bóxer en busca del tesoro prometido. Se relamió mientras tomaba el palpitante miembro del hombre que amaba y lo pasaba por todo su sexo, suspirando mientras buscaba su acceso.

Draco no freno el gemido de placer que su cuerpo experimento cuando apretó su glande en la tibia entrada y tomándola por la cintura se introdujo de un solo empellón en ese caliente y humo coño abriéndolo y llenándola completamente de él. Se movía de forma pausada y sinuosa, sintiendo como si ambos sexos se acariciaran en el interior de la mujer que amaba. Poco a poco arrecio sus movimientos haciendo más intensas sus penetraciones entrando y saliendo con furia, mientras la chica agarrada de su cuello movía sus caderas a su encuentro a cada embestida suspirando y jadeando al borde de un nuevo orgasmo que la sorprendió de repente apretando su miembro con sus músculos vaginales producto de los espasmos que la sacudieron, llevándose al rubio con ella que se derramo con un intenso gemido mientras mordía la tierna carme del hombro, dejando una gran marca que la reclamaba como suya.

Unas horas después ambos se encontraban en la cama desnudos prodigándose tiernos besos después de que el volcán de pasión se hubiera extinguido.

-¿A qué hora son linda?- pregunto el chico mientras mordisqueaba una de las orejas de la chica

-Creo que van a dar las nueve – respondió besando el cuello del rubio

-Me tengo que ir- sentencio besando nuevamente sus labios en un corto beso poniéndose de pie.

-¿Creí que cenaríamos juntos?- respondió la chica recordando su pequeña mesa donde estaba todo dispuesto para una cena romántica.

-Lo ciento gatita pero no puedo quedarme más tiempo contigo, lamentablemente tenemos una cena muy importante más tarde con unos socios de Hyperion.-Hermione se tensó cuando escucho las palabras de su pareja. Había tenido que salirse a media mañana de su trabajo ocasionándole un disgusto con su jefe, para conseguir y preparar los ingredientes para la realización de aquella cena y ahora el rubio le decía que no podría quedarse por que iría a cenara con su suegro.

-Entiendo…-dijo visiblemente molesta

-Te prometo que te lo compensare- sentencio dándole un tierno beso en la coronilla saliendo rumbo a la estancia para accesar a la red flu dejando a una castaña frustrada por lo que había ocurrido.

Esa no era primera vez que ocurría algo como aquello, anteriormente ya habían pasado situaciones similares en las que rubio llegaba con el tiempo contado, llegaba tarde o simplemente no llegaba. Como aquella vez en que lo estuvo esperando en su restaurante favorito durante horas para que al final nunca se apareciera, donde terminó comiendo sola.

O como la vez en la que fueron a ver una película se fue a mitad de la función, por que se le hacía tarde para llegar a uno de los tantos compromisos sociales que su "esposita" tanto adoraba.

O como aquella vez en la que fueron a disfrutar un concierto en homenaje a Freddie Mercury en la que se paso la mayor parte del tiempo mirando su reloj para que no se le fuera ha hacer tarde para llegar a la hora estipulada, para evitar sospechas dejando a Hermione con el coraje atragantado, autoconvenciéndose que todo eso era por el bien de ambos y que tenia que ser paciente, aunque de un tiempo acá su paciencia se estaba agotando.

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Era viernes catorce de febrero y Hermione se sentía feliz porque ese día se iría a pasar un fin de semana a solas con Draco para celebrarlo. Habían decidido ir a Francia a una de las villas que tenía la familia Malfoy y que solo usaban en escasas ocasiones, lo que les daría la intimidad de poderse amar libremente durante esos tres días.

Aun recordaba las fechas importantes en las que tuvo que pasar sola como Navidad, ya que el rubio tenia que estar con su familia ese día y ella ya no podía ir a la madriguera por todo lo que había pasado con Ron.

En año nuevo decidido que no quería estar sola, así que aceptó la invitación que le hiciera su secretaria para asistir a la fiesta que prepararan los integrantes de su departamento, para que al final, se sentirá más incómoda y sola al ver que la mayoría de ellos fueron con sus parejas y producto de las copas se prodigaran muestras de amor sin que les importara quien pudiera verlos.

Podría decir que eso era lo único en lo que echaba de menos a Ron, a pesar de ser un atolondrado y que la mayoría de las veces le regalara cosas que ella detestaba, nunca paso por alto una fecha importante y aun que algunas veces termino arrestado por no haberse presentado al trabajo con tal de estar con ella, decía que lo prefería ya que nada era mas importante que ella. Ese recuerdo la hizo suspirar con añoranza pero inmediatamente se recompuso. Ahora estaba con Draco y pronto estarían juntos y eso lo compensaría todo.

Tenía todo listo en espera de que el dueño de sus suspiros apareciera en su departamento. Había ido a comprar una hermosa y sensual lencería que estaba segura dejaría al rubio sin aliento, así como pequeños vestidos que dejaban muy poco a la imaginación pues tenía pensado disfrutar al máximo.

La libreta que en ese momento se encontraba en su mesita de noche empezó a vibrar intensamente, muestra de que el rubio le había enviado un mensaje.

"Lo lamento mi gatita, pero vamos a tener que posponer el viaje que teníamos pensado. Hage Geingob nos invitó a Namibia este fin de semana y no lo puedo rechazar. Discúlpame. Te prometo que te lo compensaré

Te Amo "

-¿Por qué me hace esto? Llevamos semanas organizando este viaje como para que me salgas con que no vas a poder, no es justo que me estés tratando así.

-Gatita, por favor entiende que este tipo de situaciones no se repiten todos los días, en cambio tu y yo tendremos muchos San Valentín por delante que festejar. Te prometo que festejaremos a mi regreso.

-¡Eres un estúpido!- grito frustrada Hermione aventando la libreta furiosa. En definitiva, la promesa que le hiciera Draco donde le aseguro que ella seria su prioridad dejaba mucho que desear.

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Ese tiempo para Draco fue realmente caóticos, y aunque el rubio hacía todo lo que estaba en sus manos para ser el mejor marido y de este modo no tuviera con que refutar su reclamo a la hora que solicitara la anulación, a veces le era imposible poder darle gusto en todos sus caprichos.

Era demasiado agotador tener que dividirse en dos para poder satisfacer tanto a su esposa como a su mujer, ya que irremediablemente terminaba quedando mal con una de ellas, lo que le ocasionaba constantes disgustos con alguna de las dos. Eso, aunado con su trabajo hacía que sus días se volvieran demasiado pesados. Lo único que lo mantenía a flote era la esperanza de que todo eso terminaría en poco tiempo y al fin podría tener una vida feliz

Draco se encontraba en ese elegante restaurante en compañía de su esposa. Cansado de sus eternas quejas del poco tiempo que pasaban juntos, lo que le resulta realmente ilógico, ya que Astoria tenía una agitada vida social y constantemente se veía arrastrado a acompañarla a esas reuniones.

Había aceptado salir a almorzar con ella esperando que con eso dejara de molestarlo, por su incesante alegato de que necesitaban tiempo en pareja. Astoria se veía feliz y radiante, entrando en aquel lugar pavoneándose como una reina del brazo de su flamante esposo, provocando la envidia de algunas brujas que ahí se encontraban, lo que alimentaba su ego.

El rubio contestaba con monosílabos y asentamientos de cabeza a lo que seguramente sería una amena charla para Astoria, pero que para él no eran más que tontería sin importancia. Su mente, pero sobre todo su corazón se hallaba muy lejos de ahí.

-Draco, te estoy hablando – se quejó su esposa- ¿Ves como no me pones atención?

-Si lo hago Astoria, solo que los chismes que te contaron tus amigas no me interesan, creo que deberías aprovechar tu tiempo en algo más provechoso querida, tal vez deberías aceptar la propuesta de Wyatt y tomar el curso para convertirte en un curador de arte o retomar tu afición por las opciones, por ejemplo.

-Pero mi amor, es importante socializar para consolidar alianzas que a futuro beneficiarían a nuestra familia.

-¿Cuál familia Astoria?

-¿Cómo cuál? Pues la que formaremos tu y yo cuando tengamos hijos cariño- dijo coqueta llevándose la copa de vino a los labios, - Lo cual me lleva a exhortarte a que cumplas con tus obligaciones de esposo, hace mucho que no visitas mis aposentos, no puedo concebir un heredero yo sola.

-He estado muy estresado por una de las empresas y por el momento no tengo cabeza para nada más.

-Nuestro matrimonio debería ser algo prioritario en tu saturadísima agenda querido- dijo con un deje de sarcasmos y molestia- Harías bien darte un tiempo para nosotros Draco, necesitamos fortalecer nuestra relación.

-Estamos almorzando juntos ¿Qué no?

- ¿Crees que eso es suficiente Draco? Soy tu esposa, tengo necesidades que tu no estas cumpliendo.

-¿De qué hablas? He cumplido con mi parte estipulado en el contrato.

-No es suficiente- dijo alzando la voz- ¡Soy tu mujer, por Merlín Draco!

-No te equivoques Astoria – siseo en un susurro viendo a su esposa amenazadoramente advirtiéndole con ella que no aceptaría ese tipo de escenas en público- Eres mi esposa, pero no mi mujer. Creí que había sido claro cuando hablamos de esto antes de casarnos.

-Ya sé que tú no me amas, pero el que no ames a una mujer nunca ha sido impedimento para que la metas en tu cama, lo sé Draco, siempre lo supe y no me importó porque al fin de cuentas tu prometida era yo y al final te quedarías conmigo. Pero esa reticencia tuya a que tengamos intimidad me da que pensar ¿Por qué con ellas si y conmigo no? ¿Tan desagradable soy para ti? Solo tenemos intimidad un par de veces al mes.

-Hay que cumplir y dar validez al matrimonio-dijo sin darle importancia recomponiéndose, llevándose elegantemente el bocado a sus labios.

-¿Solo eso tienes que decir?- dijo a un paso de la histeria ¿Cómo era posible que le hablara y la tratara de esa manera? Cuando ella lo adoraba.

-Mira Astoria, voy a ser muy honesto. Yo me case contigo para evitar las consecuencias del maldito contrato matrimonial que mis padres hicieron sin mi consentimiento. En cuanto se cumpla la fecha estipulada solicitare el divorcio. Yo tengo planes que pretendo llevar acabo y tú no estás incluido en ellos.

-No estás hablando enserio- respondió incrédula e indignada ante las frías palabras de su rubio marido

-No he hablado más enserio en toda mi vida. -sentencio clavando sus acerados ojos en los verdes ojos de su aun esposa.

-¡¿Estas demente acaso?! Jamás, escúchame bien, Draco Malfoy, jamás te daré el divorcio. Yo no voy a pasar por esa vergüenza, ¿Qué van a decir mis amigas? ¿La sociedad? Yo me case para toda la vida contigo y así será.

-Cálmate Astoria, estas dando un espectáculo – dijo el rubio entre dientes

-¡¿Cómo quieres que me calme?!.- dijo casi al borde de la histeria.

-Será mejor que esto lo discutamos en casa – sentencio Draco levantándose y tomando de manera poco sutil a su esposa del brazo dirigiéndose a la salida

-Que tengan una hermosa tarde señores Malfoy – se despidió el capitán cuando vio salir a la pareja del local para minutos después desaparecer.

Una vez en la mansión, Draco llevo a Astoria a su despacho para evitar que sus padres se percataran de la discusión.

-¡¿QUE MOTIVOS TE HE DADO PARA QUE PRETENDAS ANULAR NUESTRO ENLACE MATRIMONIAL?! ¡¿CONTESTA? ¡Si aún no concibo un hijo no es porque yo no lo desee, es porque tú te rehúsas a follarme!

-No voy a discutir contigo mis decisiones, mucho menos darte explicaciones Astoria; ya me cansé de que todos decidan por mí. Es MI vida y de ahora en adelante yo decido como, cuando y con quien vivirla.-sentencio a escasos centímetros de la cara de su esposa.

-¡Pero entiende que tú no me puedes hacer esto! ¡Quedare como una fracasada ante la sociedad!

-¡Eso no tiene importancia! ¡Entiende que tú también tienes derecho a ser feliz con alguien que te amé y no vivir atada a alguien solo por el que dirán!

-¡Pero es que yo te amo! – sollozo aferrándose a la túnica del chico- ¡Toda mi vida te he amado! ¡Desde que tenía once años y mis padres me informaron que serias mi marido empecé a enamorarme de ti! ¡Aun cuando tú nunca me veías, aun cuando siempre fui invisible para ti! A pesar de la interminable lista de chicas que pasaron por tu cama, ¡aun así! A pesar de todas las ofensas que le hiciste a nuestro compromiso prendí a amarte y a desearte más que a nadie en el mundo ¡ME MANTUVE PURA PARA TI! - grito aferrándose del cuello de su esposo.

- Cálmate Astoria- respondió el rubio desembarazándose del molesto abrazo- Entiende que todo eso que sientes es solo una ilusión, una obsesión. Tu no me amas, solo crees amarme. El amor es muy diferente a eso que dices sentir.

-¡Tú qué sabes lo que es amar Draco Malfoy!

-Claro que lo sé, amor es esa emoción que irrumpe en nuestras monótonas vidas y nos hace sentir vivos

-¡¿Y tú como lo sabes Draco?! ¡¿Acaso amas a alguien?! ¡¿Es eso verdad?! ¡Estás enamorado de otra y por eso me quieres dejar!

- No digas tonterías Astoria- respondió el rubio dándole la espalda

-¡NO ME MIENTAS- grito fuera de si girándolo casi casi con violencia

-¡Y SI A SI FUERA! ¿¡QUE?!- respondió molesto- ¡Eso no es asunto tuyo!

-¡POR SUPUESTO QUE SÍ! ¡SOY TU ESPOSA!

-¡POR OBLIGACIÓN!- grito lleno de furia, respiro varias veces para calmarse, esa mujer lo había sacado de sus casillas y no podía cometer una estupidez ¿Sabes que Astoria? No pienso seguir discutiendo necedades contigo- dijo dirigiéndose a la salida- Falta poco para cumplir el año de matrimonio y no tenemos hijos, así que puedo ejercer mi derecho para pedir la anulación y ni tu ni nadie me lo va a impedir- sentencio saliendo del lugar, dejando a una Astoria en un mar de llanto

- Si crees que te vas a librar tan fácilmente de mí estas muy equivocado. No sabes de lo que soy capaz Draco Malfoy, te vas a arrepentir de haberme tratado así, te lo juro.

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Hermione se encontraba en West End, parada frente a Gielgud Theatre donde la obra Equus se presentaba. Llevaba horas esperándolo y él ni ganas de aparecerse. Había mandado un mensaje de que se retrasaría, pero nunca pensó que fuera tanto. Era el aniversario del comienzo de su relación y el prometió hacer de ese día algo muy especial, pero nunca imagino que fuera de esa manera.

Una ligera llovizna empapaba su ropa, podía haberse resguardado de ella, pero estaba tan molesta que no le importo, sentía el frio que le calaba hasta los huesos, pero no se comparaba con el frio que sentía en su corazón. Estaba por marcharse cuando él apareció.

-Siento la tardanza, pero me fue imposible salirme antes. –le dijo abrazándola y obsequiándole un beso en la sien, sintiendo como de inmediato el cuerpo de la chica se tensaba en un claro rechazo. -¿Entramos ya?

-Hace más de una hora que la obra termino Draco.

-¿De verdad? Lo siento mucho amor, se cuánto deseabas verla, prometo que te lo compensare.

- Me lo compensaras- respondió apretando los dientes del coraje que sentía- ¿Cómo? ¿Igual que lo hiciste cuando no llegaste a mi cumpleaños? –Pregunto sarcástica –O tal vez como aquella vez que me dejaste esperando en aquel restaurante como una idiota y nunca llegaste.

-Sé que estas enojadas, pero debes entender…

-¡¿Y que se supone que debo de entender?! -respondió terriblemente molesta- ¿El que nunca tengas tiempo para mí? O el que se te hace más fácil a ti plantarme y dejarme al último en tu lista de prioridades.

-Estas exagerando Hermione, si pasamos tiempo juntos.

-¿Sí? ¿Cuánto? Un par de horas antes de que Astoria te mande a hablar y tengas que salir corriendo, o tal vez cuando tenemos que decidir entre cenar o hacer el amor porque tienes el tiempo justo para llegar a tu casa a la hora de siempre para no levantar sospechas. Ni siquiera puedo usar un maldito perfume o maquillaje que se impregne en ti y te delate con ella.

-Hermione, cuando me casé y te pedí ese plazo sabíamos que este tipo de cosas sucederían, y tu estuviste de acuerdo –le contestó apretando los dientes, los reproches de la castaña estaban empezando a irritarlo sobremanera. Ya tenía suficiente con los reclamos de su esposa en casa como para que su mujer también lo hiciera.

-Si, pero tu prometiste que, aunque ella tuviera el título ¡Tú verdadera esposa seria yo! ¡Que sin importar lo que pasara tu prioridad sería yo! ¡Que aquí la otra seria ella no yo! ¡Y sin embargo es todo lo contrario ! - sentencio dolida tratando con todas sus fuerzas en no llorar - Hace semanas que no nos vemos porque tú estabas tan ocupado con tus infinitos compromisos sociales que era difícil encontrar un diminuto espacio en tu ocupadísima agenda para mí, y cuando por fin tienes un rato disponible entonces yo tengo que hacer malabares y echarme malas con mi jefe para adaptar mis horarios y estar a tu entera disposición ¿Para qué? ¿Para qué llegues cuando a ti se te dé la gana y quieras remediar todo con un "Disculpa amor, te lo compensaré?"

-¡¿Y qué quieres que haga?! ¡¿Que la ignore? - sentenció visiblemente exasperado- ¿Qué la deje botada?!

-¡¿Y PORQUE NO?! – le respondió la chica desafiante- ¡Lo haces conmigo todo el tiempo!

-¡Pero eso es diferente!

-¡¿POR QUÉ?! ¡¿POR QUÉ DEBERÍA DE SERLO?!

-¡PORQUE ELLA ES MI ESPOSA! –grito desesperado y entre ellos se instaló un pesado silencio.

-Tienes razón –dijo con un nudo de coraje e impotencia atorándose en su garganta. – Ella es TU esposa. Así que no te entretengo más, vete con ella y que te aproveche.

-Hermione… –le llamo, pero la castaña lo dejo con la palabra en la boca y dándose la vuelta comenzó a alejarse con una pequeña chispa de esperanza guardada en lo más profundo de su corazón de que él la siguiera y le demostrara que en realidad ella era tan importante como presumía que lo era. Pero a medida que avanzaba, aquella chispa se fue consumiendo, ahogándose con el llanto que empezaba a brotar de sus ojos.

Su llanto se hizo más intenso, sentía que el aire le faltaba, todo le daba vueltas, su vista se nublo de repente. Estiro su brazo para asirse a lo que fuera que estuviera a la mano, pues sabía que estaba a punto de caer cuando a lo lejos escucho que la llamaban.

-¿Hermione? –una voz tan conocida y reconfortante que se acercaba corriendo justo a tiempo para sostenerla cuando las fuerzas la abandonaron. Unos brazos fuertes la rodearon y un aroma familiar la hizo sentirse en casa y supo que todo estaría bien antes de que la conciencia la abandonara.

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Muchas gracias por sus comentarios y por seguirme leyendo a pesar de que a veces me desaparezca.

Espero sus comentarios.