El Ataque
Bushy Park, está ubicado al oeste del centro de Londres, en la ribera del río Támesis al norte del Hampton Court Palace. El segundo parque más grande de los Parques Reales de Londres, y famoso por su carácter rural ya que, a veces, se pueden observar ciervos paseando libremente por el parque. A Draco y a Hermione les gustaba ir ese lugar y perderse por sus senderos cubiertos por el anonimato del mundo muggle.
Se habían escapado de sus obligaciones para ir a almorzar en aquel lugar en un improvisado picnic, donde disfrutaron alimentarse mutuamente entre besos y caricias sin reprimirse en sus demostraciones de amor, riéndose y disfrutándose plenamente. Lo mejor de sus discusiones sin duda era la reconciliación, Draco siempre tenía una manera particular de hacer algo que hacía sentir a la castaña muy especial.
─Tengo algo para ti ─ dijo el rubio sacando de sus ropas una pequeña caja de terciopelo.
─¿Qué es? ─dijo curiosa sin poder evitar el brillo reflejado en sus ojos. Draco era así, muy detallista y no necesitaba una ocasión especial para demostrarle su amor con algún detalle.
─ Ábrelo y veras ─ respondió sonriente.
La castaña descubrió en el interior de la caja un pequeño guardapelo antiguo tallado en la técnica de ornamentación de metales conocida como Damasquinado. Consistía básicamente en la incrustación de rodio en una base de oro blanco dando forma al Wuivre la runa celta que simboliza las cualidades del elemento tierra. También es conocida como el guardián de todos los tesoros de la tierra. Dentro se encontraba una pequeña semilla y en el otro extremo una pequeña fotografía de ambos.
─Perteneció a Armand Malfoy─ le indico el rubio─ Según se cuenta, fue un regalo que le hizo Guillermo el Conquistador en 1066, cuando gracias a su ayuda pudo derrotar a las fuerzas de Haroldo en la batalla de Hastings. Armand lo hechizo con un complejo embrujo de protección y regalo como presente de compromiso a la que sería el amor de su vida, su esposa Cécile.
─Es muy bella Draco ─dijo la chica admirando la fina y antigua joya ─No creo que sea correcto que la acepte, es algo que ha estado en tu familia por generaciones.
─Tu eres mi familias Hermione, y estaría tranquilo que lo tuvieras por que estaría resguardando el tesoro más grande que tengo en esta vida, tú.─ Respondió el chico colocándola alrededor de su cuello.
─ ¿Sabes que te amo? ─respondió la castaña robándole un pequeño beso sonriendo como boca.
─ No más que yo.
Decidieron caminar un poco. Draco abrazo posesivamente el cuerpo de la chica acercándolo a él para besarla y perderse en el fuego de esos ojos que lo tenían loco. Después de un rato el rubio sintió que algo no estaba bien, volteaba de tanto en tanto sintiendo la presencia de alguien, poniéndolo nervioso. Cerca de los jardines de agua la molestia se hizo más palpable por lo que le pidió a la castaña que lo esperara un momento mientras iba al baño más cercano.
Hermione se perdió en la serenidad de aquel lugar, hipnotizada por el sonido del agua cayendo de la pequeña cascada. Estaba tan distraída que no se dio cuenta que detrás de uno de los árboles cercanos una figura encapuchada la acechaba.
Todo paso en fracciones de segundos. El rayo rojizo no alcanzo a salir de la punta de la varita de aquel extraño cuando un potente expelliarmus impactó de lleno en la mano del atacante, siendo desarmado por un enfurecido rubio que se ubicaba detrás de él. Con una agilidad impresionante lo inmovilizo al instante. Draco se acercó lleno de colera a aquel que se había atrevido a atentar en contra la integridad de su mujer, dispuesto a matarlo con sus propias manos. Pero cual sería su sorpresa al despojar de la capucha a aquel intruso al encontrarse con los verdes ojos de su esposa, que lo veían con una mezcla de miedo y oídio.
─Astoria─ siseo el rubio apretando los dientes rodeado de un halo de magia oscura que la chica percibió al instante, sintiendo una rabia que le costaba contener─ Solo alguien tan estupidito como tú pudo haber creído que podía sorprenderme y atacar a mi mujer sin que yo no me diera cuenta. En verdad eres una imbécil─ escupió con odio tomándola del cuello
─¡Es por ella!─ gimió ─ Es por ella que me quieres dejar, por una sangre su...─ Astoria no terminó de decir aquellas palabras cuando sintió como la fuerte mano de su marido se cerraba fuertemente en su delicado cuello impidiéndole respirar, mientras un torrente de lágrimas llenas de odio y rencor salían por sus ojos.
─No voy a permitir que ni tú ni nadie la insulte ¿Esta claro?─ sentencio un enfurecido rubio con sus ojos inyectados de sangre aflojando su agarre. Tomo a la rubia del brazo de manera poco delicada desapareciendo de aquel lugar.
Ambos rubios aparecieron en Malfoy Manor dentro de la recamara de la chica, y apenas llegaron el rubio la aventó con fuerza sobre la cama deshaciéndose de su carga. Astoria pudo ver los largos dedos de Draco marcados en su enrojecido brazo causándole un escozor.
─¡Eres realmente imbécil Astoria! ¡Hasta para ser criminal se necesita cerebro! ¡¿Creíste que disfrazándote como un chamaco y atacándonos en el mundo muggle nadie se iba a enterar que fuiste tú?!
Astoria no lo veía, se limitaba a llorar llena de impotencia al sentirse ultrajada por el hombre que amaba. El comprobar que Draco la dejaba por una abominación la llenaba de furia. Pudo ver con sus propios ojos como su marido, el hombre que ella idolatraba era tierno, amoroso y detallista con esa insignificante mujer que no le llegaba ni a los talones. Todo lo contrario al trato hostil que siempre tuvo de él
─¡La familia Malfoy está monitoreada por el ministerio! ¡TODA! Eso te incluye a ti. Sobre todo por ser ella quien es, no hubieras dado dos pasos sin que una brigada completa de aurores te hubiera caído encima. ¿Y luego qué? ¿Cómo pensabas justificar el haber atacado a una heroína de guerra? Por qué ni todo el dinero ni la influencia de tu padre te hubiera librado de ir a azkaban. Te lo voy a decir una sola vez Astoria ─ dijo con una voz amenazante, tomando furioso la cara de la rubia de manera agresiva haciéndole daño, hundiendo sus largos dedos en la fina mandíbula ─ Y espero que se grave en es el estúpido cerebro que tienes. No vuelvas a acercarte a Hermione Granger, No vuelvas a intentar dañarla de algún modo o no respondo de mí. No olvides quien vivió en esta casa y en que me convertí, así que créeme que no me importaría terminar mis días en azkaban con tal de protegerla – Sentenció
─¡Maldito!─ respondió la chica desembarazándose del agarre de un manotazo mirándolo desafiante.
─Estas advertida ─ y diciendo esto desapareció.
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Draco apareció cerca del lugar donde había dejado a la castaña solo para comprobar que ésta ya no estaba.
Checo la libreta que siempre llevaba consigo viendo que había varios mensajes de la castaña. Cansada de esperarlo lo busco en los alrededores y al comprender que la había dejado de lado otra vez, seguramente por algún llamado de su esposa, se fue.
─¡Me lleva!─ grito frustrado jalando su rubio cabello.
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Una semana después de que Drago la dejara plantada en el parque, Hermione se encontraba muy absorta en sus pensamientos, sus constantes discusiones con él la tenían muy deprimida y el hecho de estar embarazada no ayudaba en mucho.
La última vez que se vieron quiso decirle que a pesar de todos los cuidados que habían tenido ambos desde el inicio de su relación, su cuerpo estaba engendrando una vida producto de su inmenso amor y que lejos de rechazar amo desde el momento que supo de su existencia. Tal vez no había sido planeado, pero desde que lo supo, esperaba la llegada de ese bebé con inmenso amor.
Ansiaba con toda su alma poder compartir con Draco esa felicidad que sentía desbordar por su pecho, esperaban un hijo, un lazo que los uniría eternamente; pero temía que mientras no se separará de Astoria, corría el riesgo de que su familia se enterara y pudieran atentar en contra la vida de su hijo.
Había soñado tanto poder formar una familia con Draco, poder demostrarse su amor sin tenerse que esconder, estaba consiente que cuando todo inicio, ella acepto esas condiciones, pero las cosas habían cambiado ya; Draco la amaba, se lo había dicho y demostrado infinidad de veces y las alianzas en sus dedos anulares lo comprobaban. Y ahora esperaban un hijo. Lo único que le quedaba era esperar, el año que el rubio le pidió estaba por terminar y aunque desde que se casara su tiempo juntos se limitaba a unas cuantas horas, el hecho de que eso estuviera por cambiar la llenaba de esperanza en un futuro feliz a su lado.
Estaba en la cocina tratando de comer un poco, las náuseas matutinas eran muy intensas y últimamente todo lo que ingería terminaba irremediablemente en el retrete, el eterno cansancio que padecía últimamente estaba cobrándole factura haciéndola rendir menos en su trabajo. Necesitaba hablar con Kingsley y hacer uso de su amistad para solicitar un año sabático para evitar habladurías cuando su embarazo fuera imposible de ocultar.
Un incesante ruido en su puerta llamo su atención, inmediatamente sus alarmas protectoras se encendieron y salió presurosa hacia su habitación donde había dejado estúpidamente su varita. Apenas había ingresado cuando una terrible explosión se escuchó, Hermione se quedó paralizada unos segundos, impactada por el escaso margen con el que había logrado entrar, pero su entrenamiento en la guerra la hizo reaccionar, de inmediato levantó protecciones para impedir que el o los invasores accedieran a su habitación, pero sabía que no durarían mucho ante la agresión de la que era objeto la puerta.
Por alguna extraña razón, su magia se había debilitado, tal vez a causa de su mala alimentación y sus hechizos aunque efectivos ya no eran tan potentes. En otras circunstancias habría enfrentado a sus atacantes, pero ahora la vida de su hijo era su prioridad, tenía que ponerlo a salvo.
─ Sabemos que estás en casa Granger, no sirve de nada que te escondas como la cucaracha que eres sangre sucia, de todos modos, estás perdida.
─ Hoy aprenderás a no meterte con gente que no está a tu atura estúpida.─ dijo una segunda voz.
Tenían que salir urgentemente de allí a como diera lugar. Intento desaparecerse, pero por los hechizos que había realizado le fue imposible. Su corazón latía acelerado y la adrenalina corría furiosa por su torrente sanguíneo, su cerebro trabajaba a mil por hora tratando de encontrar un modo. Instintivamente miro hacia la ventana y de inmediato tuvo una idea, si podía llegar a la azotea del edificio desde ahí podría desaparecer y salvar la vida de su hijo.
Usando un difindo cortó las amarraduras de la escalera de incendio y como pudo salió por la ventana, superando su miedo a las alturas. Subió peldaño tras peldaño hasta llegar a la cornisa donde con dificultad accedió a la azotea del edificio.
─¡Allá va que no escape! ─ Alcanzo a escuchar cuando una luz verde paso casi rozando su cabeza. No tuvo tiempo de incorporarse cuando otras luces pasaron sobre ella. Se concentró lo más que pudo venciendo el miedo que sentía al verse casi acorralada y desapareció.
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Harry se encontraba en el gimnasio entrenando a los nuevos reclutas cuando su reloj comenzó a brillar intensamente, dio por terminado el entrenamiento y se presentó de inmediato ante su general.
-Potter, nos están reportando que hay actividad de magia oscura en una urbanización muggle, vaya de inmediato con un escuadrón y averigüen que sucede.
─ A la orden ─ Harry se dirigió junto con sus compañeros a los vestidores a ponerse el equipo para salir después rumbo a la dirección que el general les había proporcionado. Cuando se aparecieron en la entrada del edificio su corazón se encogió ¡Era donde vivía Hermione! Sintiendo un escalofrió recorrerlo con cada escalón que subía rogando que no fuera el departamento de su amiga el atacado, lamentablemente sus temores se materializaron cuando llego.
El departamento estaba totalmente destruido, la puerta no existía. Como fueron ingresando se fueron percatando del daño del que el lugar había sido objeto. Los muebles estaban hechos astillas, los libros que con tanto cuidado coleccionaba Hermione estaban hechos polvo, su ropa y enseres personales desperdigados por doquier como si el responsable estuviera buscando algo.
─Se usó la maldición asesina en varias ocasiones ─ dijo uno de los chicos luego de escanear el lugar con su varita ─ Y otras que no logro identificar Coronel. Por lo que he podido detectar, son dos los responsables de este atentado señor.
─ Ya revisamos todo Coronel ─ dijo otro de los integrantes del escuadrón ─ Y no hay rastro de algún cuerpo, o se lo llevaron o la persona atacada logro escapar.
─Busquen algún indicio que nos lleve a los causantes de esto─ ordeno el pelinegro─ pero sobre todo, estén atentos para averiguar el paradero de la víctima ─ en ningún momento menciono que la propietaria de ese departamento era Hermione, ni dejo que sus emociones se apoderaran de él. Con la sangre más fría que pudo tener empezó con las pesquisas de la investigación. Con toda la discreción que pudo le envió un patronus a Ron informándole del ataque por lo que el pelirrojo no tardo en reunirse con él en el lugar de los hechos.
─¿Qué sucedió Harry? ¿Dónde está ella? ─ dijo Ron con la mayor discreción sin poder ocultar su angustia mientras veía como el escuadrón terminaba con la recopilación de pruebas y la desmemorización de los vecinos.
─No lo sé Ron, solo sé que por las maldiciones esto fue un atentado a la vida de Herms, estoy muy preocupado, confió en que logró escapar de sus atacantes y se encuentra bien.
─¿Atacantes? ¿Quieres decir que fueron varios los causantes de todo esto?
─Al parecer son dos Ron, pero por lo que he podido notar esto es obra de profesionales, y mucho me temo que se traten de Assassin's, porque sus huellas mágicas son casi imperceptibles.
─¿Assassin's?─ dijo Ron horrorizado pues conocía de sobra la manera de trabajar de ese grupo de mercenarios ─¿Estás seguro?
─No completamente, pero mucho me temo que si se trate de ellos, por el modus operandi con que se realizó este ataque.
─ Terminamos Coronel.─ interrumpió uno joven auror integrante de la brigada.
─ Bien, adelántense al cuartel, voy en seguida para iniciar el informe
─Como ordene Coronel. ─ Dijeron los chicos dirigiéndose a la salida
─ ¿Crees que los Malfoy tengan algo que ver? Los Assassin's son mercenarios que trabajan por cantidades estratosféricas y esa familia bien que los puede costear.
─No lo sé Ron, la verdad no creo que la familia del hurón esté relacionada con este ataque, tienen mucho tiempo siendo pareja como para que a estas alturas estén atentando contra su vida. Considero que es alguien que tiene un gran resentimiento contra Herms, pero hasta que no tengamos pruebas, no podemos hacer una acusación.
─Pues si es verdad lo que dices y los responsables pertenecen a los Assassin's, no descansaran hasta eliminar a Hermione, tenemos que protegerla.
─Y lo haremos amigo mío. Ve búscala hasta por debajo de las piedras si es necesario, tenemos que adelantarnos a sus atacantes. Mientras yo me voy al cuartel a llevar las muestras al laboratorio a ver que averiguo y a empezar el informe del jefe. Cualquier cosa avísame por favor.
─Estamos en contacto Harry ─ dijo Ron saliendo como bólido en busca de la castaña rogando a Merlín encontrarla antes que fuera tarde.
Ron la busco por todas partes, fue a todos los lugares que se le ocurrieron que tenían alguna relación con Hermione, pero nada, parecía que se la había tragado la tierra. Una lluvia torrencial lo empapo hasta los huesos, pero ni aun así dejo de buscarla, ¿Dónde estás Hermione? Era la pregunta que su corazón se hacía una y otra vez, hasta que como un destello vino a su mente el curioso aparato que le heredara el profesor Dumbledore. Una vez ya había podido localizarla cuando estaban en guerra por medio de él, tal vez podría ayudarle a hacerlo una vez más y sin pensarlo dos veces desapareció con rumbo a su apartamento.
Caminaba presuroso cuando algo en el resquicio de la puerta del edificio llamo su atención, sentada abrazando sus rodillas y totalmente empapada se encontraba la causante de su angustia. Corrió sin importar los charcos hasta estar seguro de que sus ojos no lo estaban traicionando
─¡Hermione! ¡¿Te encuentras bien?!─ dijo hincándose frente a ella, la cual no parecía haberse percatado de su presencia, hasta que la tomo de los brazos sacudiéndola un poco para que reaccionara.
─¡Oh, Ron! ─ Fue su respuesta echando sus brazos al cuello del pelirrojo llorando desconsoladamente ─ Fue horrible, tuve tanto miedo, dijeron que me matarían, tenía que proteger a mi bebé. No sabía a donde ir perdona por haber venido.
─No te preocupes linda, ya todo está bien─ dijo abrazándola, pegándola contra su pecho, había estado tan asustado de que algo le pasara que tenerla así lo hacía sentir muy feliz ─ Estas a salvo aquí. Nada les pasara te lo prometo ─ dijo acunándola entre sus brazos mientras sentía el calor de sus lágrimas mojando aún más su hombro.
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Draco se disponía a abandonar su oficina mediante red flu con rumbo al departamento de su amada castaña, tenía días que no se veían y deseaba desesperadamente poder estrecharla entre sus brazos y hacerle el amor como si no hubiera mañana, esa noche le tocaba cumplir con Astoria y necesitaba embriagar sus sentidos en el cuerpo de Hermione para no sentir el rechazo que el de su esposa le provocaba. Hermione le había enviado un mensaje donde le decía que le urgía verlo, pero por desgracia en ese momento se encontraba cumpliendo un compromiso social con su esposa y le fue imposible acudir a su llamado.
Le extraño un poco el no poder accesar al departamento de su mujer, pero no le dio importancia, se encontraba ansioso de poder verla, detestaba sentirse distanciado de ella, por lo que decidió ir mediante aparición como antes. Cuando salió del callejón le pareció muy extraño sentir mucha energía mágica siendo un barrio muggle. Su corazón casi se le salió del pecho al comprobar que rodeando el edificio de Hermione se encontraba una brigada de aurores ¿Qué hacían ahí? ¿Qué había pasado? Tomando su varita modifico un poco su apariencia mediante una transformación para poderse acercar sin ser reconocido.
─¿Qué sucedió? ─ pregunto a uno de tantos mirones que rodeaban el operativo.
─Hubo una explosión por una fuga de gas en este edificio ─ contesto un joven. Draco sintió que se le helaba la sangre al escucharlo.
─¿Saben en qué departamento sucedió?
─ Por favor, señores sean tan amables de retirarse ─ grito uno de los aurores camuflado de bombero muggle─ interfieren con la investigación
Draco volvió al callejón para aparecerse nuevamente en su oficina, tomando su libreta le envió un mensaje a Hermione rogando que se encontrara bien. Como un león enjaulado presa de la desesperación sentía que se volvería loco. Había gritado y maldecido al no obtener una respuesta de la mujer que amaba. Pensó en mandarle una lechuza, pero por desgracia no sabía dónde se encontraba, no sabía si estaba herida o quizá muerta. El solo hecho de que ese pequeño pensamiento cruzara por su cabeza lo estremeció por completo. No, definitivamente esa no era una posibilidad Hermione era la mujer más fuerte que él hubiera conocido y después de haber sobrevivido a todo lo acontecido en la guerra se convenció a si mismo que su mujer estaba sana y salva en alguna parte.
Esa noche cuando llego a la mansión se encerró en su despacho, no quería ver a nadie, lo único que deseaba con todo su corazón era que la libreta se iluminara indicándole que su castaña estaba bien y poder verla. No se presentó a cenar excusándose con su madre quien le envío un refrigerio que apenas probo. Iba ya por la quinta copa de whisky de fuego cuando su esposa irrumpió en la estancia invadiendo su privacidad ataviada por una sugestiva bata semi trasparente que delineaba cada curva de su esbelto cuerpo.
─¿Ocurre algo Draco? No te presentaste en el comedor a cenar ─ dijo sinuosa acercándose al sillón donde se encontraba el rubio
─No es nada Astoria, problemas de las empresas nada más. ─ respondió con hastió
─Espero que eso no sea impedimento para que vayas a mi habitación ─ dijo usando la voz más aterciopelada y mimosa que pudo mientras acariciaba una de las piernas de su marido, el que al percibir el contacto sintió el repudio de su cuerpo y magia hacia su esposa.
─No se Astoria, no tengo cabeza para eso ahora─ dijo el rubio levantándose, poniendo la mayor distancia posible con la dama. Astoria se percató de inmediato del rechazo cosa que le calo, pues sabía quién era la causante de que él no la deseara, pero tragándose su orgullo fingió no haberlo notado. Ella tenía un plan y debía llevarlo a cabo esa misma noche si quería que resultara. Sin que su marido se diera cuenta vertió unas gotas de aquella poción en la copa que había dejado en la mesita esperando que tuviera el efecto que deseaba.
─Sí, te entiendo querido y no te obligare a que cumplas. La verdad es que yo también me siento algo cansada, ha sido una semana muy complicada ¿Podrías regalarme un trago?
─Si claro, por supuesto─ Draco se dirigió hacia donde tenía la botella sirviendo un vaso de whisky dándoselo y tomando el suyo sirvió un poco más
─Gracias querido ─ dijo antes de llevárselo a los labios dándole un pequeño sorbo sin dejar de ver como el rubio daba un gran trago a la bebida─ ¿Te incomoda si me quedo un rato mientras me termino mi bebida?
─Si no te molesta preferiría estar solo, necesito pensar ─ dijo el rubio dándole la espalda. Draco empezó a sentirse mareado lo que atribuyo al exceso de alcohol sin haber ingerido alimento, tuvo que sostenerse del escritorio cuando trastabillo. Su mente se nublo, su visión se hizo borrosa y solo escucho a lo lejos la voz de Astoria diciéndole
─ No, claro que no…te dejo solo entonces ─ Draco percibió como su boca era invadida por los cálidos labios de su esposa y una euforia se apodero de él profundizando el beso y aferrándose a la estrecha cintura. De pronto la liza cabellera rubia de Astoria dejo de pertenecerle para convertirse en el ondulado y sedoso cabello de Hermione enardeciéndolo. Era ella, su mujer sana y salva, era Hermione y no Astoria quien mordisqueaba en ese momento su cuello y acariciaba su pecho; era el cuerpo de la mujer que más deseaba en la faz de la tierra el que el abrazaba, acariciaba y succionaba…y se dejó llevar por la excitación, el deseo, la lujuria, pero sobre todo por el amor que solo su castaña le inspiraba
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─Un momento padre ─ dijo molesto Scorpius ─ ¿Estas queriendo decir que mi madre te drogo o algo así?
─Nunca he podido comprobarlo hijo, pero podría asegurar que así fue. Astoria puso algo ese día en mi bebida.
─¡Pero es ilógico padre! ¡Tú eres un gran pocionista! ¡Es imposible que te hubiera engañado así, sin que te dieras cuenta!
─Eso es porque esa poción era una combinación de amortentia, un potente afrodisiaco y una droga muggle; algo que hasta ese momento no creí que se pudiera combinar.
─A quién le importa si te drogaron o no Malfoy─ dijo Ron con molestia─ ¿Podemos continuar?
─Si ─ dijo Rose ─ Quiero saber que paso con mi madre y conmigo.
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Hermione se despertó sobresaltada a mitad de la noche, le costó un poco reconocer el lugar donde se encontraba. Sentía su boca seca y se levantó por un vaso con agua cuando tropezó con Ron quien dormía en el piso en un sleeping bag. Ya había olvidado lo angelical e infantil que se veía el pelirrojo mientras dormía, con una pierna fuera, la boca abierta y un ligero ronquido saliendo de ella.
Mientras se tomaba el vaso de agua saco la libreta con la que se comunicaba con Draco, tenía que avisarle, seguramente por la mañana saldría la noticia en el Profeta y él se preocuparía, lo conocía y sabía de lo que era capaz.
"Hola amor, no te alarmes, pero hubo un ataque en mi edificio. Por fortuna salí ilesa, te veo mañana donde tú me indiques, por que como comprenderás no puedo volver en este momento a mi departamento. Te amo muchísimo y no sabes cuánto te extraño y la falta que me haces"
─¿Te sientes bien? ─ la voz de Ron la saco de sus cavilaciones justo después de haber terminado de escribirle a su adorado rubio sin siquiera imaginarse que en ese momento lo que Draco estaba haciendo.
─Sí, estamos bien; solo sentí un poco de sed. Perdón si te desperté.
─ No te preocupes, ya estoy acostumbrado a solo dormir un par de horas al día
─Vaya quien lo diría ─ sonrió irónica ─ El dormilón Ronald Weasley padece insomnio
─ No es eso, solo que debemos estar siempre
─"En alerta permanente" ─ corearon al unísono para luego reír como en los viejos tiempos
─Pues sí, es parte del trabajo. Ve a costarte, aún es muy temprano y necesitas descansar, pasaste por un momento de mucha tensión y podría hacerle daño a tu bebé.
─Sí, enseguida voy…. ¿Nos podemos quedar unos días contigo mientras encuentro un nuevo lugar? La verdad no me gustaría volver al departamento, los atacantes podrían volver.
─Por supuesto, no tienes ni que preguntarlo. Puedes quedarte el tiempo que desees.
─…..Gracias Ron
─No tienes nada que agradecer Herms, para eso están los amigos. Anda a dormir ahora. ─ La castaña se dirigió nuevamente a la mullida cama quedándose dormida casi de inmediato
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Un suculento aroma a mantequilla despertó a Hermione aquella mañana, su estómago rugió feroz como respuesta. El día anterior debido a todo lo ocurrido no había probado bocado y se encontraba verdaderamente hambrienta, así que sin pensárselo dos veces salto de la cama rumbo a la cocina de dónde venía tan apetitoso aroma.
─Buenos días dormilona ¿Tienes hambre?
─Hola buenos días ¡Mucha! podría comer uno de los festines de bienvenida de Hogwarts completo ¿Qué huele tan bien?
─Panqueques, huevos horneados con queso, fruta, jugo de naranja y café
─¡Vaya! Todo un bufet─ rio divertida
─Sabes que si hay algo que me guste más que el quidditch es comer bien.
Ambos jóvenes se sentaron a comer, la castaña se sorprendió que no salió disparada al retrete como todos los días, sino que, al contrario, su organismo parecía disfrutar más de lo normal lo delicioso de la comida preparada por su querido amigo.
─¿Qué harás hoy? ─ le dijo la chica para romper el silencio
─Ir al cuartel como todos los días, al parecer hoy designaran quien ira a la próxima misión
─¿iras tú?─ pregunto temerosa
─ No lo sé Herms, espero que no. No me gustaría dejarte sola en estos momentos. Aún no sabemos quién es el causante de este atentado a tu persona.
─Pues me hice de muchos enemigos durante y después de la guerra, así que candidatos hay y muchos ─ sonrió amargamente ─ ¿Tú que crees?
─¿De verdad lo quieres saber?
─Por supuesto
─….Yo creo que este atentado puede venir de los Malfoyꞌs
─¡Te equivocas! ¡Draco jamás permitiría que me hicieran daño! ¡Y más ahora que esperamos un hijo!
─Pero el aún no lo sabe, ¿O sí?
─No, pero eso no tiene nada que ver, por el momento no es conveniente que se sepa lo de mi embarazo, además, si quisieran hacerme daño por la relación que tengo con Draco lo hubieran hecho desde hace mucho ¿No crees?
─Precisamente por eso es por lo que lo pienso. No sé si sepas que las familias de sangre pura tienen un árbol genealógico….
─Que usan para llevar un control de la sangre, lo se Ron, Draco me lo conto
─Pues basándonos en eso, es muy probable que tu hijo ya haya aparecido en el árbol y siendo tu relación con el hurón un secreto a voces es lógico pensar que Lucius Malfoy no se quedara de brazos cruzados.
─Pero no fue Lucius el que me ataco Ron, yo lo conozco muy bien y te aseguro que el no estuvo en mi apartamento, eran dos jóvenes como de nuestra edad; además, él está muy enfermo y apenas puede caminar.
─Pero no olvides que tiene los recursos y los contactos para contratar sicarios Herms…no sé si debería decirte esto, pero tus atacantes son profesionales, pertenecen a un grupo llamada los Assassin's, son magos que se dedica a este tipo de trabajos sin dejar huella ni nada que vincule a su contratante con el ataque, se les adjudica los grandes asesinatos de la historia, pero nadie hasta el momento les ha podido probar nada. Así que ten mucho cuidado, si es lo que me imagino, no cesaran hasta haber cumplido su objetivo; te recomiendo que pidas una licencia en tu trabajo por un par de semanas y no salgas sola porque podría ser muy peligroso.
─Pues yo sigo creyendo que no tiene nada que ver la familia de Draco con esto, además se cuidarme sola Ron, no necito guardaespaldas, ni tampoco esconderme.
─Se de tu capacidad Herms, no me mal intérpretes, si hay alguien que sabe cómo cuidarse y cuidar de otros eres tú, solo que este tipo de gente es muy diferente a los magos con los que te enfrentaste en la guerra. No son la loca de Bellatrix que se vanagloriaba atacando de frente, no, estos tipos trabajan en la sombra y saben esperar el momento de mayor vulnerabilidad para atacar y créeme, no lo harán de frente. Además, recuerda que ya no eres tú sola, hay una personita a la que debes proteger. Así que prométeme que no saldrás de casa…anda promételo
─Este bien Ron, te prometo que no saldré sola por unos días y tendré mucho cuidado.
─Bueno linda, me tengo que ir ─ dijo el pelirrojo moviendo su varita para recoger los platos sucios y colocarlos en la tarja donde se lavaron solos para después colocarse en el escurridor dejando la cocina impecable─ Si quieres darte un baño y deseas cambiarte puedes tomar alguna de mi ropa mientras vemos que se puede rescatar de la tuya ─ dijo dirigiéndose al amplio armario donde se encontraba su ropa perfectamente ordenada─ Las camisetas están en el segundo cajón y los pantalones deportivos en la estantería de la izquierda. Para estar más tranquilos usa una de estas por favor ─ dijo el pelirrojo descolgando y pasándole una sudadera color gis pardo.
─¿Por qué te daría tranquilidad que use esta sudadera? ¿Acaso es blindada o algo así? ─ rio divertida
─¿Blindada? ¿Qué es eso? ─ respondió extrañado
─Algo que te protege de las armas muggle
─Ah, pues es algo parecido. Estas las diseñamos Harry y yo al igual que las túnicas de trabajo ─ dijo mostrándole una amplia gama de ellas que se encontraban colgadas apartadas de la ropa habitual ─ Mira, póntela ─ Hermione obedeció colocándose la sudadera la cual encontró igual de común que cualquier otra ─ Ven, vamos al espejo. Ahora colócate el gorro ─ Al hacerlo la cara de la chica desapareció. Solo podía distinguirse una sombra negra donde debería estar su rostro ─ ¡Desmaius! ─ grito el pelirrojo tomando desapercibida a la castaña, pero para su sorpresa el hechizo no surtió el efecto esperado, sino que solo se cimbro un poco.
─¡Vaya! Si que es una sudadera blindada ¿Esto los protege en los enfrentamientos?
─Así es, solo que no son cien por ciento efectivas, hay ciertos hechizos que no los repele así que no te confíes por favor. Bueno linda me voy, te veo más tarde ─ dijo tomando sus cosas y salir rumbo al cuartel de aurores, no sin antes mostrarle a la castaña la activación y desactivación de los hechizos de protección que custodiaban su departamento.
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Draco se despertó aquella mañana sintiendo un fuerte dolor de cabeza producto sin duda de la gran resaca, cuando un movimiento a su lado lo alerto y para su sorpresa descubrió a Astoria dormida al parecer totalmente desnuda a su lado ¿Qué diablos había pasado? ¿Por qué estaba ella en su cama? Por más que hizo memoria no recordaba nada de lo ocurrido la noche anterior más allá del trago compartido con su esposa. Él era un gran bebedor y muy pocas veces se había emborrachado y sin embargo aún estado completamente ebrio recordaba casi al detalle lo ocurrido durante sus parrandas y sin embargo no podía recordar cómo demonios fue a parar ahí desnudo junto a ella.
Se levantó de golpe sin importar si con ello despertaba a la mujer que dormía plácidamente junto a él encerrándose en el baño. No se necesitaba ser un genio para darse cuenta de que había tenido relaciones con Astoria, lo que lo lleno de angustia por que seguramente no tuvo tiempo de aplicar el hechizo anticonceptivo que solía realizar sin que ella se diera cuenta cada que compartían el lecho
─Pero ella aún está dormida─ pensó para si ─ Puedo aplicarle el hechizo que suelo usar con Hermione después de que hacemos el amor─ con cautela salió del cuarto de baño esperando no haber despertado a su esposa momentos atrás ─ ¡DEMONIOS!─ grito frustrado llevándose las manos al cabello, Astoria ya no se encontraba en su habitación en ese momento. Se había ido sin que él se diera cuenta ─Tranquilízate Draco, hay que tomarlo con calma. El que hayas tenido sexo con ella no significa que pueda embarazarse a la primera, seria demasiada mala suerte.─ se dijo a si mismo
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Hermione se pasó toda la mañana tratando de ordenar las cajas de la mudanza del departamento de Ron que debido al trabajo no había tenido tiempo de desempacar. Al vaciar una de las cajas se sorprendió encontrarse una foto de Ron abrazado y sonriente besando amoroso la mejilla de una linda joven que como respuesta lo acariciaba cariñosa. En la parte de abajo había una dedicatoria con un perfecta y hermosa caligrafía "Con todo mi amor, J" ¿Quién era ella? ¿Por qué Ron la abrazaba y besaba así? no le había contado que tuviera una relación. En esto estaba cuando sintió como la pequeña libreta en su bolsillo vibro.
"Te veo en nuestra cafetería en 10 minutos, no tardes"
Su corazón latió aceleradamente y olvidándose de la promesa hecha apenas momentos atrás, desactivo las barreras y salió rumbo al lugar donde se encontraba Draco
Apenas la vio entrar en el pequeño restaurante donde solían almorzar juntos lejos de las miradas curiosas del mundo mágico, sintió que el alma le volvió al cuerpo. la vio venir a su encuentro en busca de refugio en sus brazos. La estrechó con fuerza, dando un enorme suspiro mientras finalmente sentía la tranquilidad de comprobar que estaba a salvo, había tenido tanto miedo. Se apodero de sus labios y solo la dejo hasta que el oxígeno se hizo indispensable, pero sin soltarla ni un momento. En medio del fuerte abrazo, hundió su rostro en su cuello aspirando el olor de su piel y de su cabello diciéndole casi en un susurro
─¿Qué ocurrió Herms? ¿Estás bien? ¿Te hirieron?
─Sí, no te preocupes. Nada me ocurrió. Necesito hablar contigo de algo importante Draco, pero no creo que este sea el lugar adecuado para eso.
─ Si, por supuesto. Vamos ─dijo tomándola de la mano dirigiéndose a la salida.
Caminaron un poco por el centro de Londres hasta que llegaron a un hotel donde se registraron. Nada más entrar en la habitación el rubio la tomo en brazos volviéndola a besar, profundizaba el beso casi con desesperación aferrándose a la cintura de la castaña. Necesitaba borrar lo ocurrido la noche anterior en el cuerpo de la mujer que verdaderamente amaba. Mientras Hermione deseaba borrar el miedo y la impotencia que había sentido durante esas horas en que estuvo en riesgo su vida. Tenía que decirle a Draco lo del bebé, si Ron estaba en lo correcto debía hacerlo para que estuviera preparado y pudiera proteger a su hijo.
Se entregaron por completo en aquella habitación, esas cuatro paredes fue el mudo testigo de cómo ambos exorcizaban sus demonios y renovaba su fuerza solo con la unión de sus cuerpos. Solo hasta que la flama de la pasión fue consumida sintieron esa paz que tanto necesitaban.
─¿Qué fue lo que paso Hermione? ¿Por qué te atacaron? ¿Identificaste a tu atacante?
─No lo sé amor, fue todo muy rápido y apenas tuve tiempo de escapar
─¿Cuándo volverás a tu departamento? ¿Dónde te estas quedando? ¿Con los Potter?
─No sé, depende lo que determinen los aurores, por lo pronto me estoy quedando con Ron
─¡¿CON RON?!─ Grito sintiendo como una ola de celos lo invadía ─ ¿Por qué demonios te estas quedando con la comadreja? ─ Draco se levantó de la cama como impulsado por un resorte dando vueltas como león enjaulado sin importarle su desnudez
─Porque no tenía ningún lugar a donde ir ─ dijo la chica levantándose, comenzando a vestirse ─ Sabes bien que mi relación con Ginny se rompió así que no podía ir donde Harry, no tengo familia ni muchos amigos y Ron era la opción lógica. No solo es mi amigo, sino que también es auror
─¡¿Por qué no me buscaste a mí?! ¿Por qué en vez de refugiarte con tu marido, te vas y te metes a la casa de tu ex?
─¡Lo Hice! ¡Te mande un mensaje diciéndote que me urgía verte! ¡Pero mi "marido" no me contesto!
─Estaba en un desayuno con los Carpenters, como demonios iba a imaginar que te estaban atacando en ese momento.
─¿Estabas con ella?
─¿Con quién?
─Con Astoria, ¿Estabas con ella?
─Sabes que a ese tipo de eventos tengo que ir acompañado de mi esposa ─ Aquellas palabras le afectaron más de lo que hubiera querido…Astoria era SU esposa mientras ella solo era la otra ─ Quiero que dejes inmediatamente la pocilga de la comadreja ¿Me entendiste?
─¿Por qué debería hacerlo? Olvidas que yo no soy TU esposa para que me des órdenes.
─Pero eres mi mujer y no voy a consentir que duermas en el mismo lugar que él ¿Me entendiste?
─ ¿Y dónde debo irme? ¿A la mansión Malfoy? Seguramente Astoria estará muy gustosa en recibirme o prefieres que duerma en la calle
─No seas dramática Granger, como que no existen cientos de hoteles en la ciudad ¡Por favor
─¿Sabes que Malfoy? No tengo ganas ni ánimo de pelear contigo, cuando quieras volver a echar un polvo, llámame, al fin de cuentas desde que te casaste es para lo único que me buscas ─ dijo la castaña antes de salir dando un sonoro portazo. Solo hasta que se hubo alejado lo suficiente rompió en llanto, a pesar de amarlo con toda el alma ella no podría contar con el mientras Astoria estuviera presente en su vida. No pudo ni siquiera contarle lo del bebé, pero tal vez era mejor, así no se sentiría obligado a seguir con ella después de su divorcio, eso en el remoto caso que eso pudiera suceder. Mientras en la habitación Draco maldecía y despotricaba en contra de la vida y de las circunstancias que lo obligaban a estar separado de Hermione ahora que más lo necesitaba.
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Ron se encontraba verdaderamente ansiosos en la reunión, no dejaba de moverse en su asiento desesperando terriblemente a Harry
─Ron, porque no te vas a casa ─ le dijo su amigo ─ Al fin de cuenta esta información ya la conoces. Hablaré con el comandante para que no seas asignado esta vez y puedas ver lo que tú ya sabes
─Está bien Harry, por esta vez te tomare la palabra porque llámame loco, pero tengo un mal presentimiento con respecto a ya sabes quién y no me sentiré a gusto
─Anda vete, yo te justifico con el comandante
Ron se apareció en las cercanías a su apartamento, cuando se acerco pudo notar que no todas las protecciones que solía ponerle a su vivienda estaban activadas lo que de inmediato le dio muy mala espina. Saco su varita acercándose lentamente esperando que solo fueran figuraciones suyas. Cuando hubo comprobado que no había ningún peligro entro en su vivienda
─¡Hermione! ¡¿Estas bien?!─ pregunto sin obtener respuesta lo que lo alarmo sobre manera, busco por todas partes, pero ni rastros de la castaña, un escalofrió y un miedo recorrió su columna vertebral solo de imaginar lo que seguramente le estarían haciendo en ese momento sus atacantes. Estaba a punto de lanzar una alerta cuando algo en su mesita de noche llamo su atención. Una pequeña libreta brillaba intensamente por lo que curioso la tomo solo para darse cuenta de que se trataba.
En ese momento la castaña entraba en el departamento con los ojos rojos por el llanto
─¿Se puede saber dónde andabas? ─ pregunto el pelirrojo visiblemente molesto lo que la sobresalto pues no esperaba encontrarlo ahí
─Ron me asustaste
─¿Dónde andabas Hermione?
─Por ahí, Salí a caminar un poco
─No me mientas, estabas con el hurón ¿Cierto?
─Eso no es asunto tuyo, el que me estés ayudando no te da ningún derecho de meterte en mi vida
─Tienes razón, no tengo ningún derecho a preocuparme, pero aun así lo hago. Te pedí que no salieras, te explique del peligro que corres en este momento, pero eso no te importo, apenas este cabrón te llama y sales corriendo como su ramera a una orden suya
─¡No me llames así!
─¡Pues no te comportes así! ¡Pusiste en riesgo tu vida y la de tu hijo solo por irte a revolcar con ese cabrón! ¿Qué clase de madre eres que no le importa nada más que ese miserable?
─¡No te voy a permitir que me insultes Ron! ¡Si yo veo o no veo a Draco es asunto mío y nada más! ¿Entendiste?
─¡Tienes razón! ¡No tengo por qué meterme en asuntos que no me competen! ¡Que venga ese desgraciado y ponga la cara por ti, porque lo que es yo Hermione, me voy a la chingada en este instante! ─ rugió antes de salir dando un gran portazo que cimbro las paredes.
Hermione se quedó ahí a mitad de la estancia llorando y sintiéndose más sola y más desolada que nunca, Ron tenía razón, había dado todo por Draco y sin embargo él no era capaz de dar la cara por ella.
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Había pasado una semana desde la última vez que se había visto con Draco, y aunque diariamente le mandaba mensajes, pero se sentía tan molesta que le respondía de manera cortante o simplemente evitaba hacerlo.
La libreta que Hermione llevaba siempre consigo vibraba y brillaba constantemente dentro del bolsillo de la sudadera, sabía perfectamente de quien se trataba, pero estaba tan enojada que no quería contestarle. Ron se había molestado con ella por exponerse a un nuevo a taque y Draco en vez de valorar eso, le había hecho una escena de celos infundados por irse a refugiar a casa de su pelirrojo amigo y para colmo este último se había ido de misión y solo lo supo porque Harry se lo aviso, si no ni por enterada se hubiera dado.
─¿Qué quieres?- contesto molesta
─Necesito verte
─¿Para qué? No tengo ganas de echar un polvo ─ escribió con sarcasmo
─Hermione, no empieces. Dije que necesito verte ahora, es importante
─Eso no me sorprende, todo lo que tiene que ver contigo es importante. ¿Qué te hace suponer que tengo tiempo de verte ahora?
─Vamos amor, no me hagas rogarte, sabes que eso no va conmigo. Hablemos sobre el por qué estas molesta y arreglémoslo, no me gusta que estemos enojados gatita.
─Ni a mi…está bien ¿Dónde nos vemos?
─Frente del Mandarín Oriental Hotel ¿Lo conoces?
─Claro, quien no. Es una zona endemoniadamente cara
─Nos vemos ahí en diez minutos
─Quince
─Está bien, quince ─ dijo de no muy buena gana
Hermione se apareció cerca del hotel tratando de no llamar la atención, pero por su aspecto era obvio que su sencilla vestimenta de sudadera y jeans contrastaba con la elegancia de los habitantes de la zona. Todo lo contrario de Draco que la esperaba frente a la entrada del lujoso hotel. Hermione no pudo menos que admitir que se veía realmente atractivo en ese moderno traje que resaltaba su platinado cabello, y tampoco pudo ocultar los celos que le causaba que las mujeres voltearan a verlo al pasar y tuvo que reprimir la risa al ver la cara que pusieron cuando ella se acercó y el tomándola de la cintura la beso dulcemente como tenía mucho que no lo hacía.
─¿Todo bien? ¿No tuviste ningún problema para llegar?
─No ninguno ¿Entramos?
─No nos hospedaremos este día en el hotel, quizá el fin de semana si todo sale como lo tengo planeado. Le dijo guiñándole el ojo ─ Hoy te tengo una sorpresa que espero te guste, ven vamos ─ dijo tomándola de la mano encaminándose a One Hyde Park, un edificio de departamentos de estratosférica opulencia en una importante esquina de Knightsbridge
─Draco ¿Qué hacemos aquí? ─ dijo la castaña un poco incomoda
─Es una sorpresa, cierra los ojos ─ la castaña lo miro ceñuda ─ Anda ciérralos, te prometo que te gustara ─ casi a regañadientes lo hizo dejándose guiar por el rubio
Entraron al lujoso lobby que en ese momento se encontraba vacío dirigiéndose al área de los elevadores, Draco acciono el botón del Pent-house y cuando las imponentes puertas del ascensor se abrieron el rubio le pido a la castaña que los abriera.
─Bienvenida a tu casa
─Draco….─ Hermione no lo podía creer, era el departamento más hermoso y lujoso en el que ella hubiera estado jamás, quedándose sin habla
El imponente departamento de casi doscientos metros cuadrados situado en el último piso de aquel elegante edificio era de corte moderno, sencillo y minimalista donde predominaba el color blanco, las líneas puras y los contrastes con negro, plata y algunas tonalidades en rojo. El vestíbulo completamente blanco donde una réplica exacta de "La noche estrellada" de Vincent van Gogh daba la bienvenida a los visitantes daba paso el amplio salón de grandes ventanales y techos altísimos. La pared del fondo era de cristal y daba a un balcón que tenía una magnífica vista de la ciudad. A la derecha había un imponente sofá en forma de U en el que se podrían sentar cómodamente diez personas, frente a él, una chimenea ultramoderna de platino incrustada en la pared; en el rincón un enorme piano Steinway & Sons de color negro y sobre este una hermosa foto donde se veía a la pareja sonriendo sobresalía. Toda la estancia estaba adornada de réplicas de diferentes cuadros y esculturas favoritos de la castaña, así como de fotografías de ambos en los diferentes lugares a los que fueron juntos.
A la izquierda, junto a la entrada se encontraba la cocina abierta al salón, donde las encimeras de cuarzo negro resaltaban de las blancas paredes. y en cuya barra podrían sentarse cómodamente seis personas. Los electrodomésticos eran de estética vanguardista en acero inoxidable. Frente a la cocina se encontraba una enorme mesa de comedor de caoba rodeada de dieciséis sillas justo frente al gran ventanal. Al fondo se encontraba la biblioteca con estanterías de piso a techo repletos de libros de diferentes temas tanto muggles como mágicos, en el área de lectura enmarcada por un gran ventanal semicircular que le daba a la estancia una luminosidad inapreciable había un cómodo sillón tipo Cleopatra de color rojo escarlata. Junto a la biblioteca se hallaba la sala de televisión donde una imponente pantalla estaba incrustada en un elegante mueble de madera junto a un espectacular aparato de sonido.
─¿Y bien? ¿Qué te parece? ─pregunto el rubio.
─Me has dejado sin palabras, es…es…hermoso…─dijo la chica emocionada casi al borde de las lágrimas.
─Ey nada de lágrimas, necesitas un lugar donde vivir y este me pareció excelente
─Pero te ha de haber costado una fortuna Draco.
─No tanto, pero que son unos cuantos miles de galones en comparación a la emoción de empezar nuestro hogar.
─ ¿Nuestro hogar?─ dijo ilusionada
─Claro tontita, mírame, Hermione ─ dijo tomando sus manos y clavando sus acerados ojos en los de la castaña ─ Te amo, no debes dudarlo nunca. Tu eres lo mejor que me ha pasado en toda mi vida y no pienso renunciar a ti por nada del mundo. Tú eres mi paz, mi felicidad y donde tú estés de ahora en adelante será mi hogar. El año está por terminar y cuando eso suceda no habrá poder humano que me separe de ti ¿Lo entiendes?
─¿Estás hablando en serio? ─ Dijo la chica sin poder contener las lágrimas ─ ¿De verdad quieres que vivamos juntos? ¿Formar una familia? ─ dijo esperanzada y deseosa de poder contarle de su embarazo
─Por supuesto que quiero vivir contigo y formar una familia Hermione, Aunque por el momento eso no es un plan a corto plazo, está dentro de todo lo que yo deseo vivir contigo
─¿Por qué no puede ser a corto plazo? ¿No entiendo? ¿Acaso no deseas que tengamos hijos?
─No habría nada en el mundo que me haría más feliz que tener un hijo contigo. Pero mientras viva mi padre eso sería algo complicado de realizar, al igual que el casarme contigo. Sería muy difícil estar siempre con la incertidumbre de que pudiera dañarlos por ser mestizos, desgraciadamente se de lo que puede llegar a ser capaz y aunque créeme que yo daría mi vida por ti y nuestros hijos, no podría cuidarlos eternamente de él, porque, aunque nos fuéramos al fin del mundo, gracias al bendito árbol genealógico podría rastrearnos a mí y a mi descendencia donde quiera que estemos ¿Tú me entiendes verdad amor?
─Si Draco…te entiendo ─ dijo bajando la mirada tragándose una vez más la noticia dentro de su pecho
─Anda, vamos a terminar de ver el departamento
Junto a la biblioteca se hallaba una escalera de semi caracol que llevaba a las habitaciones que hacían un total de cuatro. La recamara principal era la más grande con una enorme cama ultramoderna de madera de color negro con un elegante edredón verde botella bordado en plata el escudo de armas de la familia Malfoy enmarcadas por unas hermosas lámparas Tiffani. Un amplio vestidor decorado en madera se encontraba junto al baño, el cual tenía una enorme ducha y una gran tina de hidromasaje, así como un fabuloso centro de spa donde el laminado en caoba y el mobiliario en blanco y negro daban elegancia a la habitación.
─ Hoy mismo quiero que dejes la casa de…tu amigo y te vengas a vivir aquí
─No puedo hacer eso amor, y no por qué no lo desee si no porque Ron no está en la ciudad y no creo justo que después de todo lo que ha hecho por mi vuela a despedirme por medio de una carta. Acabo de recobrar su amistad y no me gustaría perderla. Me gustaría que me entendieras que desde que perdí a mis padres Harry y Ron son mi única familia.
─Pues no me hace mucha gracia el que sigas viviendo bajo su techo
─Lo sé, supongo que sientes lo mismo que siento yo al saberte junto Astoria ─ Draco rodo los ojos, por supuesto que no era lo mismo, pero hacérselo saber acarrearía otra discusión la que quería evitar a toda costa.
─Ven, acuéstate conmigo ─ dijo el rubio jalando a la chica que perdió el equilibrio y cayendo sobre él. Draco acaricio la cara de la castaña con infinita ternura mirándola fijamente ─ No quiero que vuelvas a decir nunca más que solo te quiero para tener un polvo Hermione
─Estaba enojada Draco, uno en ese estado dice tonterías
─Pues no me gusto, te amo ¿Lo entiendes? Tal vez para ti sea muy fácil amar, pero para mí no lo es, nunca lo ha sido, Dicen que no ser nada y no amar es lo mismo. La verdad es que desde que te amo me siento vivo y mi vida tiene sentido.; este sentimiento solo lo he sentido por una sola persona antes que tú y esa es mi madre. Tú y ella son lo más importante para mí, por ustedes daría mi vida. Es muy difícil abrir mi corazón porque no estoy acostumbrado a hacerlo, pero estoy ante ti, vulnerable porque necesito que entiendas que jamás sentiré por nadie lo que siento por ti.
─Te amo Draco, créeme que yo tampoco había sentido nunca lo que siento por ti. Todos los principios que me inculcaron mis padres pierden sentido al estar junto a ti. No me importa lo que pueda pasar mientras tus estés a mi lado, amándome como lo haces ─ juntaron sus labios y sus almas en un beso tierno y cálido lleno de esperanza por un futuro que parecía prometedor y lleno de felicidad.
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Ron regreso unos días después solo para encontrarse con la novedad de que Hermione se iba a vivir a un lugar que el hurón había comprado para ella, lo cual no le gustaba nada pues acrecentaba el peligro que la chica corría. Pero era tan terca que ni todos sus argumentos podían hacerla cambiar de opinión.
─Estas cometiendo un gran error al irte a vivir con Malfoy Hermione ─ sentencio el pelirrojo viendo como la chica arreglaba la poca ropa que tenía en una bolsa sin atreverse a levantar la vista.
─Ron, te agradezco mucho tu hospitalidad y todo lo que has hecho por mí, pero debes comprender que Draco es mi pareja, el padre de mi hijo y que mi lugar está a su lado. No sé por qué eso se te hace tan difícil de entender.
─Lo que no comprendo Hermione, es porque te has vuelto tan egoísta, estoy casi seguro de que ese ataque vino directo de los Malfoy, aunque no lo hayamos podido confirmar y tú te niegues a aceptarlo. No solo te está exponiendo tú al irte a meter a la boca del lobo, si no a ese hijo que esperas ¿Dónde está la Hermione que conocí? ¿La que pensaba antes de actuar? ¿La que jamás expondría la vida de un inocente?
─¡Por favor, Ron! No hables como si realmente me conocieras, en todo el tiempo que estuvimos juntos nunca te preocupaste por saber mis gustos y compartir mis aficiones.─ grito fuera de sí, estaba harta de que por muy su amigo que fuera quisiera meterse en su vida e influir con sus decisiones.
─¡En eso tienes razón! ¡Nunca me importo un comino tu color favorito, que música preferidas, o que jodido tomas después del trabajo! ¡Nunca me importo! ¡¿Y sabes por qué?! ¡Porque para mí lo único que tenía importancia es que fueras feliz con la música o la bebida que te diera la gana! ¡¿Crees que yo era desconsiderado contigo?! ¡¿Y qué me dices de ti?!
─¡¿Yo?! ¡Te conozco muy bien y se perfectamente cuáles son tus gustos, tus aficiones, tu comida favorita y hasta tu manera de dormir! ¡Pero estabas tan enfrascado en banalidades que nunca pusiste la suficiente atención y madures a nuestra relación, por eso termino!
─¡Ah! ¡Por supuesto, como pude olvidar que TU si sabes que los Chudley Cannons son mi equipo favorito! ¡Que mi color preferido es el naranja y que detesto las arañas! ¡Eso no te convertía en la mejor pareja del mundo y no obstante así te regodeabas restregándomelo cada que no cumplía unas de tus estúpidos lineamientos y sin embargo nunca te importo una jodida lo que yo sentía Hermione! ¡Te la pasabas recriminándome que era un ser sin ambiciones, sin planes para el futuro, alguien mediocre y conformista que no estaba ni llegaría a estar nunca a la altura de tus malditas expectativas! ¡Jamás te detuviste a pensar el daño que tus palabras me causaban!
─¡Porque tú solo te conformabas con ser uno más del montón, teniendo el potencial para ser parte de algo realmente importante y ¡Mírate ahora! Como ves no me equivoque!
─¡YO YA ERA PARTE DE ALGO IMPORTANTE! ¡Lo nuestro era importante! Para mí lo era, lástima que tú nunca lo hayas visto así. ¡Tú no tienes ni puta idea lo terrible que es esforzarte dando todo de ti y jamás ser suficiente para la persona que amas, porque tu sencillamente deseabas algo que por más empeño que pusiera nunca llegaría a ser! ¡Así que no me culpes solo a mí que lo nuestro haya terminado solo para expiar tu conciencia y justificar tus traicioneros actos Hermione! ¡Porque no se si lo hayas leído en uno de tus malditos libros, una relación de pareja es de DOS! ¡Solo que mientras yo intentaba por todos los medios que lo nuestro funcionara, tu buscabas pretextos para irte igual que ahora! ¡Yo les quise dar a ti y a tu hijo la protección y el cariño que se malnacido les ha negado, pero si no quieres no te voy a rogar, así que adelante! ¡La puerta está muy ancha! ¡Solo procura cerrarla muy bien por afuera ya que no cometeré el mismo error dos veces de aferrarme estúpidamente a lo que no puede ser!
Hermione se quedó de a piedra sin atinar que decir, Ron había externado todo lo que tenía por dentro, algo por lo que hubiera rogado cuando estuvieron juntos, lamentablemente era demasiado tarde.
─En verdad lo lamento Ron. ─ dijo tomando la pequeña bolsa que contenía las pocas pertenencias que pudieron recuperar de su viejo departamento y dándole una última mirada al que fuera el amor de su adolescencia, abandono aquel lugar en busca de un futuro prometedor al lado del hombre que amaba.
