Hello! Vengo con la actualización del fic, muchas gracias a esas personas que se tomaron su valioso tiempo para dejarme un rw :3

AmyRose664, turquoise97, Akime Maxwell, Funkypink.

Me alegra bastante saber que la historia les haya parecido interesante. Espero de todo corazón que esta continuación también les guste :D.

Enjoy!

Disclaimer: Naruto pertenece a Masashi Kishimoto.

"Nunca estaré en el cielo porque no sé cómo llegar."

Siete meses después.

—Gracias por su tiempo señorita… Hyuga. Nosotros la llamaremos en caso de que consiga el trabajo.

Una sonrisa forzada adornó su rostro. Levantándose del asiento y despidiéndose formalmente de todos los presentes se encaminó a la salida.

—Es lo que siempre dicen y entonces pasan los días, los meses y al final…

Un suspiro de frustración escapó de sus labios, sus blanquecinos ojos se vidriaron adelantándose al sentimiento de derrota que empezaba a hacer mella en ella. Sin detener sus pasos en ningún momento llego a la salida del edificio, una enorme construcción de veinte pisos se erguía a sus espaldas. El color blanco pálido de sus muros parecía reírse de su inminente fracaso.

—¡Hinata!

—¿Ino?

La mujer se aproximó a ella a pasos rápidos, el brillo de sus atractivos ojos azules hizo que se sintiera un poco cohibida. Ino era una chica preciosa, con su delgada cintura, anchas caderas y las definidas curvas de sus muslos. Estatura media y pelo rubio. Hinata no entendía como es que no se había dedicado a la carrera de modelo, alguien como ella tan exitosa entre los hombres hubiera tenido un futuro brillante en las pasarelas.

—Te vi y no creí que realmente fueras tú, pero tus ojos son inconfundibles—sonrió genuinamente.

—Ah bueno… yo—Se aclaró la garganta, nerviosa en parte por tener que dar algunas explicaciones—vine aquí por…

—No me digas… ¿también viniste por el trabajo?

Un simple asentimiento de parte de Hinata fue suficiente para que la rubia lanzara un gritito de felicidad.

—¡Yo también! Bueno, no postulo en lo que mismo que tú obviamente, pero vi que necesitan de una auditora, no tengo demasiada experiencia pero por intentar no pierdo nada, ¿no lo crees, Hina?

Ella asintió—En ese caso, mucha suerte, e-estaré apoyándote desde donde esté.

Ino en respuesta le tomó de las manos en un gesto de absoluto cariño—¿Acabas de salir de la entrevista? —al ver otro asentimiento prosiguió en todo bajo—Estoy segura de que te contrataran, tus notas en la universidad eran realmente buenas no veo porqué no lo harían y… si tengo suerte y también me contratan ¡trabajaremos juntas!

Hinata se contagió de su entusiasmo instantáneamente, Ino había sido su amiga todos los años que estuvo en la universidad, estar a su lado resultaba refrescante, la actitud de ella la llenaba de optimismo. Ella no era pesimista, pero tanto tiempo de derrotas le habían hecho realista, su familia también había tenido mucho que ver… sacudió la cabeza repentinamente, no era momento de pensar en eso.

—¡Oh, ya es hora! Hinata, debo dejarte, deséame suerte.

—Suerte no, éxitos—Rio un poco.

Ino rio de igual manera y caminó apresurada hacia el interior del edificio, no sin antes darle unas últimas palabras de ánimo—¡Ya verás cómo te contratan!

Hinata quiso creer aquello con todas sus fuerzas, ya iban siete meses en que no encontraba trabajo, si seguía así iba a entrar en una crisis existencial, siempre había sido propensa a sobrepensar las cosas y estaba empezando a no sentirse lo suficiente. Experiencia laboral, ¿cómo iba a tener aquello si, en primer lugar, no le daban oportunidad? Pareciera que el mundo se burlaba de ella en su cara.

Sin querer la imagen de cierto rubio apareció en su mente, sonriéndole malvado, como él era. No, definitivamente él no tenía que saber por lo que estaba pasando, si lo hacía sería sometida a un sinfín de bromas de mal gusto de su parte, le diría lo incompetente que era al no saber desenvolverse como él en el mundo real. Hinata quiso aventar su cartera por los aires, pero solo atinó a bufar levemente.

Claro como ese hombre insufrible no había tenido que luchar por algo en su vida, como todo se lo habían dado en bandeja de plata, inclusive el puesto de jefe de la compañía de su padre, Minato Namikaze. No sabía el horror que era tratar de que te contraten para un trabajo. Si, ella era una Hyuga, procedía de una familia con mucho dinero, pero era repudiada, desde pequeña siempre había tenido que ganarse todo por si misma y estaba segura que en su caso su padre ni loco le daría un céntimo si se lo pedía.

Echando a un lado aquellos pensamientos rezó en su fuero interno para que esta vez la llamaran y le dijeran que tenía el puesto.

O—

—Cuanto lo lamento Hinata, ¿pero por qué no te dieron el puesto? ¡A ti, con lo buena que eres!

Hinata pegó su frente a la mesa, causando un ruido sordo. Todos sus pensamientos revoloteando en su mente, reafirmándole el fracaso que era.

—Nunca conseguiré un trabajo, viviré bajo un puente, me alimentaré de palomas y…

—Por amor de dios Hina, no seas tan pesimista. Hay muchas personas que no consiguen trabajo en años, pero luego son contratados quizás tu caso sea de esos, quizás tu trabajo soñado te esta esperando en algún lugar y solo tienes que esperar.

Ella levantó la vista hacia su rubia amiga, sus ojos perla observándola irónicos y tristes a la vez—¿A-a ti te dieron el puesto?

La mirada titubeante de Ino fue todo lo que Hinata necesito para volver a hundir su cabeza en la madera lisa, escuchó una risa nerviosa en respuesta.

—Me… me contrataron, pero no estamos hablando de mí hablamos de ti y tienes que creerme, solo espera y verás.

Esperar. La sola palabra ya era una tortura. Había esperado meses, días en su departamento, comprado tantos periódicos, buscado en internet, ¡llamado! Ella nunca llamaba, odiaba incluso las notas de voz pero por su propio bien había hecho todo aquello sin obtener resultado alguno. ¿Era su aspecto? ¿Demasiado formal? ¿Debía enseñar más como Ino o Sakura?

—Por dios mujer, levanta la cabeza. Mientras yo esté aquí no permitiré que te deprimas.

Con un largo suspiro Hinata acató la orden indirecta, irguiendo la columna se ocupó de alisar su flequillo, tratando de acomodar algunos cabellos que se habían despeinado por su acción.

—Sé como animarte—Cambió Ino de tema dedicándole una mirada divertida—Helado, todos aman el helado, déjame ir a ordenar uno, vuelvo rápido.

Por un momento Hinata había olvidado donde se encontraban, un restaurante que quedaba por el centro de la ciudad de Konoha. Pasando la mirada por el lugar se distrajo al ver el panel con el menú que había en lo alto de las paredes del establecimiento, repasó cada plato hasta llegar al final donde el nombre de un postre sobresalía por sobre los demás.

Rollos de canela.

Tan solo pensar en ello hizo que se le volviera agua la boca, tenía una adición especial a ese postre, le gustaba tanto que podía comer todo el día lo mismo, alimentándose solamente de ese dulce manjar creado por los mismísimos dioses. Obviamente ni Ino ni Sakura ni otros de sus amigos -o compañeros- lo sabían. No era algo que trataba de ocultar, simplemente era un detalle de su persona que nadie había querido conocer a profundidad, a veces creía que no existía alguien en el mundo que quisiera conocerla realmente, saber cada defecto o virtud que la hacía como era…

—¡Listo! —Ino apareció frente a ella llevando en cada mano un barquillo con helado de vainilla y otro con chocolate. Extendiéndole el último se sentó en su frente, cruzando una pierna sobre la otra, la acción hizo resaltar su ya de por si exuberante belleza.

Hinata miró su helado—¿Chocolate?

—A todo el mundo le gusta el chocolate—Fue la simple respuesta de su amiga. Una sonrisa adornó el rostro de Hinata, no podía culpar a Ino de nada y además tampoco le disgustaba la elección que había hecho por ella, la apreciaba demasiado y su intención era más que bien recibida.

Con emoción se dedicó a degustar del dulce sabor. Ino tenía razón, había tiempo aún, no era el fin del mundo, solo debía seguir intentando y en algún momento la contratarían en algún lugar.

O—

—No, Hinata, ¡no hay tiempo!

La expresión de Sakura era de seriedad total, totalmente confundida la ojiperla se levantó del sillón en que estaba sentada y se cruzó de brazos, con su mirada perlada fija en la jade.

—¿Por qué?

La chica de cabellos rosados lanzó un suspiro de resignación—Respóndeme a esto, ¿en qué mes estamos?

Hinata puso una mano en su barbilla, pensativa—¿Septiembre? —Su amiga asintió—¿Y qué tiene que ver eso con el buscar trabajo?

Sakura abrió la boca pareciendo indignada de su inocente pregunta—Te lo explicare Hina, verás los meses de Enero, febrero, agosto y septiembre—recalcó la última palabra—son los meses propicios para encontrar empleo y, por si no te has dado cuenta, ya esta acabando.

—¿Quieres decir…?

—Quiero decir que si no conseguiste algo en este mes es muy poco probable que lo consigas en los siguientes, las empresas no se renuevan continuamente como verás, disponen de lapsos de tiempo en los que buscan nuevos empleados.

Hinata sintió la garganta seca de repente, se volvió a sentar en el sillón con una creciente punzada de desesperación en su estómago—Pero… siempre existen vacantes, ¿verdad? Sakura, no creo que…

—Existen puestos, por supuesto, pero poco relevantes—Agitó una mano desviando la mirada—Ya sabes cosas como secretaria, limpiadora o…—Se calló abruptamente al notar como su amiga levantaba la palma de su mano para que dejara de hablar.

—¡Yo-yo no estudie economía cinco años para luego trabajar de secretaria!

—¡claro que no! —respondió Sakura con la misma efusividad, se acercó a Hinata y la tomó por los hombros—¡te has esforzado mucho para eso!

—¡Por supuesto! —Replicó Hinata.

Se puso de pie y empezó a dar vueltas por toda la sala con la mirada verde de su amiga siguiéndola. Ya no sabía que pensar, entre los pensamientos de Ino y Sakura -ambos tan contradictorios que daban miedo- y los suyos propios tan pesimistas se sentía enjaulada, encerrada. ¿A quien hacer caso? ¿A la irremediable soñadora o a la implacable y calculadora? Bien sabia que Sakura era una de las gerentes de una de las empresas más famosas de la ciudad, ella tenía un basto conocimiento acerca de todo lo relacionado a una entidad.

¿Cómo es que las cosas habían llegado a eso?

Un frio recorrió su espalda al pensar en el hecho de no tener trabajo a finales de año, algo que no quería que sucediera por supuesto pero que cada vez se veía más y más real. ¿Cómo pagaría la renta? ¿La electricidad? Sus ahorros, el dinero que había juntado con esfuerzo dando clases en la universidad, se estaban acabando y ya no tendría nada.

¡Cinco años! ¡Cinco años!

¿Quién lo hubiera pensando?

La inteligente, correcta, honesta, estudiosa Hyuga Hinata sin poder encontrar un misero trabajo.

Detuvo sus pies, la desesperación apoderándose de ella. ¿Qué haría?

—Quizas…—la voz de Sakura irrumpió en el silencio con una abrumadora fuerza—Podrías… no sé, ya que conoces a Naruto…

Inmediatamente Hinata saltó en respuesta—¡NO!

—Hinata, estoy segura de que si le pides ayuda…

—Nunca le pediría ayuda a Naruto, de ninguna clase, de hecho, si fuera por mí ni siquiera le dirigiría la palabra.

Su amiga negó con la cabeza—Él no es un monstruo del que tengas que escapar, no es malo…

Claro, él es tan bueno, tan diferente con todos… excepto conmigo.

Guardándose su opinión Hinata susurro: —Quizás no lo es, pero aún así no pediré su ayuda.

—¿Tanto lo odias?

Empezó a rememorar cada cosa de él, desde la secundaria había sido tan cruel con ella, recalcándole que no le agradaba, mofándose. Mirandola con esos ojos azules como si su sola presencia fuera una molestia. No lo odiaba… pero si le rehuía, lo detestaba un poco ¿qué podía pensar de él? Sobre todo, sabiendo que la inesperada defensa de Sakura hacia Naruto era porque ellos dos habían tenido algo… o tenían aún… no era un secreto para ella que la relación entre ellos eran mas que de amigos, cuantas veces su amiga no había dado a entender que había amanecido acostada en la cama de Uzumaki Naruto.

Y así muchas chicas más. Ese hombre era un egocéntrico, un cínico y un pervertido. Eso era.

—Sakura—Habló con mas dureza de lo que nunca en su vida—Te pido que no le digas nada a Naruto sobre mi situación, si lo haces… ¡dejaremos de ser amigas!

O—

Apenas abrió los ojos un blanco puro le dio la bienvenida, tardo pocos segundos en entender que lo que veía era el techo de su dormitorio. Invoco por una fracción de tiempo otro matiz, un color mas único, el perla, el perla inundando la mirada de cierta mujer que lo atormentaba día y noche con su constante recuerdo.

Gimió al estirarse en la cama, su desnudo cuerpo giró sobre esta e inesperadamente chocó con la tibieza de uno mucho más curvilíneo y pequeño, más suave. Apenas centró su mirada en los blanquecinos pechos desnudos de la chica que tenía durmiendo plácidamente a su lado fue capaz de recordar todo lo que había ocurrido la noche anterior.

Él había sido invitado por su padre a una reunión familiar, su querida madre había preparado platillos exquisitos en honor al gran éxito que estaba teniendo en la compañía de la familia, Empresas Namikaze. Cuando había llegado a la gran casa fue recibido con elogios de parte de todos, luego arrastrado inesperadamente a la mesa donde yacía tanta comida que hubiera podido abastecer como a 20 personas, y a pesar de que solo eran seis habían terminado absolutamente todo, la familia Namikaze-Uzumaki era conocida por su gran apetito y su tio Jiraiya era el vivo reflejo de ello, comiéndose más de cuatro platos en una noche.

Entre el gran alboroto le habían presentado a Shion, una rubia de ojos traviesos y vivaces, había sido invitada de su prima Karin, ambas eran amigas. Como siempre él había actuado naturalmente, elogiándola por su aspecto, no era un hombre maleducado, al contrario, Kushina le había enseñado lo mucho que las palabras se enterraban en los pensamientos de las mujeres. Bajo ese concepto había tratado de ser delicado y caballeroso con Shion y, por alguna razón, después de que acabara la cena y al despedirse todos él y ella ya estaban ocultos en los pasillos de la casa, besándose con inesperada impaciencia.

No tenía idea de porqué la había llevado a su dormitorio, tenía un vago recuerdo, en algún momento su mirada le recordó a Hinata, por un instante le halló el parecido con ella y algo en el despertó con impaciencia. Su instinto más básico y primordial. Mientras la ilusión seguía y él observaba debajo suyo a una Hinata sonrojada y jadeante, rogándole por más, poco se había dado cuenta de que realmente era a Shion a quien hacia gemir y retorcerse de placer.

Mierda…

La culpa no paraba, la maldita auto recriminación hacia si mismo. Odiaba despertarse con una chica diferente, odiaba no encontrar a su lado a Hinata al abrir los ojos por la mañana. Tenía que parar con eso, no le hacía bien, el placer que sentía era meramente ilusorio, solo podía llegar al climax si pensaba que la tenía a ella y no a otra entre sus brazos.

¿Cuándo había comenzado a buscar a Hinata en otras mujeres en un intento desesperado por tenerla consigo, aunque sea en su imaginación?

—Buenos días, Naruto.

Levantó la vista para ver a la joven que con una sonrisa satisfecha extendió una mano para acariciarle la mejilla—Vaya, no me había dado cuenta anoche… eres más guapo con la luz del día.

Naruto se sintió enfermo de repente. No, no quería oír palabras así si no eran de los labios de Hinata. Frunciendo el ceño se levantó de la cama de un tirón, sin importarle el gesto de sorpresa que había hecho ella:

—Iré a bañarme.

—Oh… Te acompaño.

—No.

Su rotunda negatividad la hirió, lo supo al momento en que sus ojos se aguaron un poco por las lágrimas. Soltando un gran suspiro se le acercó y tomó entre sus dos manos su delicado rostro, fingió una sonrisa mientras hablaba con mas suavidad, tratando de calmarla.

—Perdona, no quise ser tan brusco. Solo no me gusta bañarme acompañado.

Shión sonrió tímidamente ante el cariñoso gesto—… No quise molestarte con mi comentario.

—Claro que no me molestaste… cariño—bajó la voz—a veces despierto de muy mal humor por las mañanas.

—Eso puede arreglarse—respondió ella con un toque de voz entre sensual y divertido a lo que Naruto atino a soltar una risa.

—Quizás en otra ocasión—la miro con intensidad por unos minutos—Shion, espero que entiendas que…

Un dedo índice en sus labios bastó para callarlo precipitadamente, viéndolo con entendimiento la rubia empezó a hablar:

—Karin me dijo como eres, se lo que esperas y no quiero retenerte a mi lado Naruto, además apenas nos conocemos y anoche fue…—se ruborizó de repente—fantástico, no tengo nada que reprocharte. Ahora vete a bañar, Karin debe estar preocupada por mi le hare una llamada.

Mas que aliviado Naruto agradeció a todos los dioses por la compresión de Shion, había tenido demasiada suerte esta vez. Aun recordaba los problemas que tuvo con unas cuantas mujeres que habían querido casarse con él después de pasar por su cama, por suerte Sasuke, su gran amigo y confidente, había estado allí para solucionar las cosas.

Después de bañarse y volver a su habitación Shion había desaparecido dejando un papel con su número de celular, algo divertido él solo negó con la cabeza mientras lo guardaba en su billetera. Ya peinado y vestido completamente bajó a desayunar, esperando que ninguno de sus padres se haya dado cuenta de nada de lo que había pasado la noche anterior, bastante vergüenza sentía de haberse acostado con la amiga de su prima.

Estaba cayendo más y más bajo.

Si no empiezas a reformarte a ti mismo vas a meterte en serios problemas. Hinata no quiere a un hombre que juega así con los sentimientos de las mujeres.

Arrepentido trato de ignorar a su consciencia, sin embargo, está parecía cobrar más y más fuerza.

Hinata nunca te querrá si sigues así.

Apretó los dientes.

—¡Hijo mío!

El repentino salto que había pegado su madre para darle un fuerte abrazo interrumpió sus propios pensamientos, Naruto instantáneamente sonrió con genuina felicidad.

—Siempre tan efusiva, mamá.

—Kushina lo vas a ahogar—Minato apareció bajando por las escaleras, dirigiéndose directo a sentarse en la mesa que ya tenía servido los platos del desayuno.

—Oh déjame Minato, quiero abrazar apropiadamente a mi amado hijo, pasa mucho tiempo trabajando como para venir a vernos.

—En eso tienes razón—Agregó el padre de familia visiblemente divertido—Debes tomarte algún tiempo, Naruto.

—Me gusta mi estilo de vida—Naruto se libró del cálido abrazo de su madre y guiándola hasta la mesa apartó una silla para que esta pudiera sentarse, luego lo hizo él, justo a su lado—Recién llevo un año y algo más en la empresa, es muy pronto para darme unas vacaciones.

—Míralo Minato—rio Kushina—y pensar que de niño fingía estar enfermo para no ir a la escuela.

—¡Mamá!

—Y ni que decir del día que reprobó un examen por quedarse dormido.

—O cuando lo pillaron haciendo trampa en…

—¡Suficiente!

Naruto se llevó su cabellera rubia hacia atrás con una mano. Incomodo y avergonzado—Estoy a punto de cumplir 25 años, ¡ya no soy un niño!

—Eso lo sabemos—Su padre intercambió miradas cuidadosas con su esposa—Lo sabemos muy bien.

Él arqueó una ceja en respuesta.

—Hijo…—Empezó a hablar Kushina con un leve rubor cubriéndole las mejillas. —Sabemos que estás en una etapa en que… bueno… tienes necesidades.

Naruto se estremeció de repente.

—Fue imposible no ver como Shion y tu ayer…—Minato tosió—Hijo, hay momentos y lugares adecuados donde…

—Por favor, díganme que no están queriendo tener esa conversación ahora mismo—Rio con nerviosismo, mirándolos a los dos con agonía, al ver que sus padres estaban hablando en serio se apresuró a levantarse de la mesa. —Tengo que irme a trabajar— Endureció su expresión para darles a entender que no iba a escuchar una sola palabra más—Lo que pasó anoche… no volverá a ocurrir, se los prometo.

Al darles la espalda y caminar hacia la salida la tranquila voz de su padre retumbó en sus oídos.

—Por cierto, Sakura llamó temprano, dijo que quería hablar contigo a mediodía.

O—

—Al parecer la cena de anoche no salió bien.

Sakura rio divertida al ver su expresión sombría, la verdad era que no estaba con ánimos de hablar con nadie. Pensar en Shion y en sus padres viendo lo que sea que hayan visto entre los dos era demasiada tortura para su mente.

—¿Querías hablar conmigo? —Apoyó los codos en su escritorio repleto de papeles.

—Algo así—La mirada jade de ella se paseó por cada rincón del mueble, deteniéndose en unos documentos de cuentas desparramados y sin ordenar que se encontraban a su lado—Veo que tienes problemas con poner orden a todo esto.

Naruto se encogió de hombros—Nada que no pueda resolver por mí mismo.

—Te debe quitar mucho tiempo.

—Tiempo es lo que más me sobra, Sakura-chan—Sonrió con suficiencia mientras la miraba, ella solo rodó los ojos.

—¿No piensas que tener una secretaria o… alguien que realmente sepa de finanzas aligeraría tu trabajo? Después de todo eres el jefe, y hay personas realmente capacitadas para poder ayudarte adecuadamente.

Él achicó los ojos, sospechando de la actitud tan servicial de su amiga de cabello rosado. Conocía a Sakura lo suficiente para saber cuando traía algo entre manos y definitivamente ese era el momento. Inclinándose sobre su escritorio y mirándola fijamente a los ojos se dedicó a estudiarla, concentrándose en la emoción que veía en su mirada.

Ansiedad.

Estaba ansiosa.

—… No creo que sea necesario—Quizás acabaría acostándome con mi secretaria… si la tuviera… Torció el gesto ante su pensamiento. —¿A que se debe tu exagerada preocupación por mi bienestar laboral?

—¿Qué no puedo preocuparme por ti?

—Ambos sabemos que la última persona por la cual te preocuparías sería por mi—Sonrió sardónico—Y hemos pasado por muchas cosas juntos como para no ser totalmente francos el uno con el otro.

Sakura entendió la indirecta y sin querer se sonrojó furiosamente. Cuando Naruto adoptaba esa extraña actitud de hombre de negocios con ella parecía muchísimo más guapo, muchísimo mas masculino de lo que ya era. Ella aún no comprendía cómo es que alguien como Hinata pudiera ser capaz de odiarlo tanto, cualquier mujer en su sano juicio caería rendida a los pies de aquel rubio. Si no supiera que él no quería nada serio con absolutamente nadie hace mucho tiempo que le hubiera propuesto empezar algo juntos, -pues hubo unas cuantas veces en que ambos se habían entregado el uno al otro- pero tenía dignidad, y no iba a ser como las demás chicas que frecuentaba.

Ella quería exclusividad. Quería que alguien la amara a ella y solo a ella. Cosa que Naruto no hacía por supuesto, hace mucho se había dado cuenta de que su corazón estaba demasiado lejos de su alcance.

—Me conoces demasiado bien.

Naruto asintió lentamente.

—Bien, seré total y completamente honesta contigo—Sakura adoptó una pose altiva, mirándolo con algo de reproche—He venido aquí por Hinata.

La sola mención de su nombre produjo en el rubio un escalofrió por todo su cuerpo, miró a Sakura sin entender nada, ella prosiguió con su explicación:

—Me dijo que no te dijera nada, que si te decía algo íbamos a dejar de ser amigas pero ya la conoces ella no es de ese tipo de personas rencorosas—dijo con parsimonia—aunque estoy haciendo algo en contra de su voluntad sé que es por su bien y la estimo demasiado como para dejarla por su cuenta. No creeras las estúpidas fantasías que Ino le metió en la cabeza, algo con el trabajo soñado o que todo llega a su tiempo. Tenía que hacer algo para…

—Sakura, al punto. —La voz de Naruto había sonado algo ronca, justo en ese momento se encontraba demasiado tenso por el nombramiento de Hinata como para escuchar la cháchara de su amiga.

La aludida suspiró—Hinata no ha podido conseguir trabajo, pronto se quedará sin dinero y ni siquiera podrá pagar la renta de su departamento.

Naruto formó una línea recta con los labios ¿Hinata estaba así de mal económicamente? —Su familia es rica…

—Su familia y ella no se llevan nada bien, deberías saberlo.

El comentario sarcástico de Sakura lo molestó enormemente. Había olvidado el hecho del precario lazo familiar de la joven.

—En fin—Continuó ella—está casi atada de manos, y estoy muy preocupada por ella. Por eso le dije que te pidiera ayuda, casi da un grito al cielo cuando te nombre. Pareciera que hubiera visto al mismo diablo.

Naturalmente… si ella me odia.

Su mandíbula se tensó repentinamente.

—Me dijo una y otra vez que no quería que tu lo supieras… pero no voy a dejar que su orgullo la lleve a la ruina. Ahora lo sabes, ¿qué harás Naruto?

¿Qué hacer? Podría empezar primero por irla a buscar, recriminarla por no haberle dicho nada sobre su situación, gritarle que si tenía algún maldito problema el que tenía que saberlo primero tenía que ser siempre él y solo él. Luego, quizá, después de la furia inicial la arrinconaría contra la pared y la haría prometer que nunca más le iba a ocultar nada, se acercaría lentamente y le acaricia las mejillas con cariño… le susurraría que la ayudaría y que siempre estaría allí para cualquier cosa…

Súbitamente dio un golpe a la mesa, el ruido produjo que Sakura pegara un grito y un salto.

La expresión de Naruto era de total furia y autocontrol. Sus azules ojos despedían peligrosidad y otra emoción que no se podía leer superficialmente.

—Sakura… vete.

—¿Eh? Pero Hina…

Una sola mirada bastó para que ella se levantara y cruzara toda la oficina hasta llegar la puerta, jamás había visto de tal forma a Naruto ¿estaría tan furioso? ¿acaso había cometido un error al decirle?

Oh, Hinata, quizás lo he arruinado más.

El Uzumaki Naruto enérgico, rebosante de alegría y de sonrisa brillante había sido reemplazado por una clase de hombre frio y cruel que parecía querer destruir todo a su paso.

Una vez escuchó la puerta cerrarse y los pasos de Sakura alejarse apresuradamente Naruto dio un golpe más fuerte a la mesa, causando que varios papeles cayeran al suelo. Estaba enojado, furioso, colérico con Hinata y consigo mismo.

Casi diez malditos años y no había hecho avance alguno con ella, Hinata no quería que él supiera de sus problemas, no quería que él la ayudara, no quería nada que viniera de su persona.

Echó la cabeza hacia atrás despeinando sus doradas hebras con una mano, sonriendo con tristeza, sintiéndose absolutamente miserable y cobarde. Era tan fácil para él ayudarla… pero sabía que ella no aceptaría.

Desesperación.

—¿Qué debo hacer? ¿Cómo llego a ti?

¿Cómo llego a tu corazón?

No había forma. Excepto ser el mismo de siempre, él que la molestaba sin razón alguna, el que la rechazaba. De pronto, como si un rayo de luz se hubiera filtrado entre la oscuridad todo se aclaró en su cabeza: eso era, si no podía llegar a ella de la forma pacífica lo haría por la fuerza, la obligaría, la disuadiría, la provocaría si fuera necesario, lo que sea con tal de evitarle un dolor innecesario, con tal de que le viera realmente.

Por todos los dioses, la quería más que a su vida, lo daría todo por ella, incluso a si mismo.

¿Estarás preparado para tenerla a tu alrededor?

Cualquier costo valía la pena, si Hinata estaba a su lado nada más importaba.

El cesar no hace mal, no sin causa…

Ganaría su corazón en el proceso. Se alojaría en sus pensamientos hasta que ella estuviera perdida en él, la adoraría en silencio, la conquistaría sin compasión.

Rio con fuerza. Solo ella podía llevarlo a ese estado, a esa perdida de lógica y coherencia. Amarla era su mayor pecado.

Bien, he querido mostrar un poco de los pensamientos y sentimientos de Hinata, como se desenvuelve con los demás personajes. En cuanto a cosas del pasado entre Naruto y Hinata, sucesos y demás hechos entre ellos, los iré develando a medida que los capítulos pasen.

He querido cambiar mi forma de narración contrario a mi otro fic 'Losing control' donde los capítulos que escribía eran muchísimo más extensos, estoy en un proceso de 'encontrar mi forma de escribir' xD -además de que este tipo de narración parece fluir bien con el contexto de la historia, ya ustedes me dirán :3-

Sin más y esperando ansiosamente sus opiniones acerca de cómo se va desarrollando la historia les dejo, hasta una próxima actualización.

Au revoiiir.