— Espera… ¿tú te contactaste con el viejo? — su madre solo le devolvió silencio como respuesta — ¿Estás loca madre? ¡Traicionaste a Voldemort!
— Claro grítalo para que los demás mortífagos te escuchen y se lo cuenten — le dijo de forma severa, lo que le hizo cerrar la boca y tragarse lo que iba a decir — y te anuncio que lo volvería hacer, porque Draco recuerda bien lo que te voy a decir — volteó a mirarlo fijamente — todo sacrificio que podamos hacer por proteger a nuestros seres queridos, a aquellos que amamos, siempre va a valer la pena.
— Comprendo, pero ¿Sabes por el peligro que corriste y corres aún si se entera? — Narcisa pudo ver un atisbo de miedo en esos ojos grises, tan parecidos a los de su esposo y a la vez tan diferentes, estos ojos que amaba tanto como los otros, no destilaban amargura y rencor No aún se dijo.
— Mi amor — le dijo, mientras depositaba una mano en su mejilla, ella era a la única que dejaba tocarlo y acariciarlo, de esa manera — no me interesa el peligro, si con ello consigo mantener a salvo a esa niña, puedo estar en peligro siempre.
— Eres muy valiente madre — le confesó, él la admiraba sinceramente, ella hizo frente y desafió al señor oscuro; sin embargo él era un pobre cobarde que seguía como perro faldero las órdenes de ese desquiciado, solo para mantenerlos con vida a los que amaba y a él — te admiro — Narcisa pareció adivinar sus pensamientos
— Draco… escúchame muy bien — llamó su atención — tú también eres muy valiente, todo lo que haces y soportas para mantener seguros a los tuyos, eso también es de admirar
— Claro y pierdo mi alma en el proceso, tú no sabes lo que eh llegado hacer madre, no tienes ni idea
Oh por supuesto que se hacía la idea, esa mirada de desesperación ya la había visto hace muchos años en Lucius, cuando se refugiaba en sus brazos buscando redención de las atrocidades que tenía que hacer. Pero esa mirada con el tiempo cambió y se volvió dura, fría e impenetrable; ya no la buscaba para desahogarse, sino se volvía cada vez más hermético con ella. Pero Narcisa sabía, estaba segura, que su hijo era más fuerte y no iba a sucumbir a la oscuridad, ella no lo permitiría.
— Yo solo sé el tipo de hombre que crié cariño — le dijo, viéndolo con todo el amor que ella sentía por su hijo — sé que puedes soportar todo ello y créeme, conozco tu alma y no es oscura, tiene mucha luz en tu interior — indicó, mientras colocaba una mano en su pecho, exactamente dónde estaba el corazón. El solo tomó la mano de su madre y le dio un ligero apretón, tratando de mostrar el agradecimiento a esas palabras. El momento madre e hijo terminó tan rápido, como empezó y el rubio volvió a su porte habitual.
— Mejor continúa con la historia — siempre con su coraza, al igual que su padre pensó con tristeza la rubia — lo que no comprendo es si Dumbledore ayudó a ocultar a una de ellas ¿Por qué diablos el viejo no se llevó a ambas? — al preguntarlo pudo ver un atisbo de dolor en la mirada de su madre
— Fue mi culpa, yo pensaba que Nicte no tenía oportunidad; total era producto de magia negra y siempre creí que se convertiría en un ser peor que Voldemort.
— Así que solo buscaste salvar a la otra, que a todo esto ¿Cómo se llamaba?
— Se llama Elaine — Draco sonrió al escuchar el nombre
— Un hermoso nombre — dijo pensando en su antigua compañera — queda preciso para ella — Narcisa asintió en acuerdo con él
— Significa "Luz brillante" y eso es lo que era esa niña, pura luz — sintió la mano de su hijo en su hombro, demostrando su apoyo — sin embargo, la otra también era una bebé y la abandoné a su suerte; tal vez el monstruo soy yo
— No te sientas culpable madre, Nicte no tenía salvación y siendo prácticos ella no es mi prima, solo el resultado de una maldición. Por lo que a mi concierne ella no es familia, solo un mal experimento — el rubio no sabría, hasta tiempo después como calarían estas palabras; tanto para él, como para quien justo escuchaba tras la puerta.
GRIMAULD PLACE
Se había terminado de leer todos los libros que hablaban de conexiones; sin embargo no había sido capaz de encontrar algo que se acerque a lo que pasaba. Cada vez más se sentía como si compartiera su mente con otra persona y no podía soportarlo, tenía que encontrar la respuesta a eso; porque sinó, la única opción sería que se estaba volviendo demente.
Hermione había pasado la última hora, sentada en su sillón favorito de la biblioteca, con el libro que Luna le había dado, solo viéndolo sin abrirlo.
— Sabes que si no lo abres, jamás te enterarás que dice ¿no? — al escuchar la voz de Fred, fue como si hubiera despertado de un sueño.
Los gemelos, junto con todos los integrantes de la orden, se encontraban ahí para la reunión que se celebraría en unas horas. Ella que por lo general disfrutaba de la compañía de todos, en ese momento se sentía malhumorada y angustiada; así que decidió despejarse leyendo. Sin embargo, solo se sentó en la biblioteca con el dichoso libro en las manos y así fue como los gemelos la encontraron, perdida en sus pensamientos.
— Tierra llamando a Hermione — dijo George, mientras movía su mano frente a ella, tratando de llamar su atención.
— Hola chicos
— Hasta que por fin te dignas en ver que existimos — le dijo teatralmente Fred, cosa que le dio gracia a la castaña — ya me estaba sintiendo como nuestro hermano Ron, imagínate, George
— Ni me lo digas, sería nuestro fin — le respondió su gemelo, manteniendo el ambiente teatral
— Me habían visto entrar ¿no? — soltó Ron detrás de todos, quien acababa de ingresar a la biblioteca
— ¿Tú crees eso Fred? Si nosotros jamás no burlaríamos de nuestro hermanito — preguntó George de forma burlona
— Jamás, si le tenemos un respeto incomparable
— Si claro — dijo entre dientes Ron — en fin me mandaron a decirles que bajen al salón que la reunión ya va a empezar — Hermione que no había dicho ni una palabra, se levantó con libro en mano y se dispuso a seguirlo
— ¿Conexión géminis? — preguntó Fred — ¿Estás tratando de comprendernos? — le dijo de forma pícara alzando graciosamente las cejas
— Dudo que te quiera comprender a ti Fred, fácilmente era para comprenderme a mi
— Ustedes saben de qué trata esta conexión — preguntó intrigada la castaña
— Por supuesto, el mismo nombre lo dice — dijo George
— Géminis de Gemelos — terminó por el Fred
— Y saben si personas que no son gemelos, puedan tener ese tipo de conexión
— Creo que no preciosa, aunque no me molestarían dos Hermiones — indicó coquetamente Fred — ¿tú que dices George?
— Para nada, así ya no tuvieran la difícil decisión de elegir entre los dos
— Definitivamente tienes razón — contestó Fred
— Hay alguna gemela que tengas oculta Herms — la castaña solo negó con la cabeza — lástima, serían las parejas perfectas — dijo sin más el gemelo, haciendo que la gryfindor se pusiera como un tomate. En respuesta ambos gemelos se carcajearon y salieron de la biblioteca. Ella los siguió en silencio hacia la reunión, donde Remus Lupin, ya estaba por empezar.
MALFOY MANNOR
Nicte ingresó al gran salón de la Mansión Malfoy, otra vez lo volvería a ver y si su rostro sereno no demostraba lo atemorizada que se encontraba, los fuertes latidos de su corazón la delataban. Odiaba cada momento en su vida que pasó cerca de ese ser al que debía llamar padre y fue la persona más feliz del mundo, cuando niña le comunicaron que ingresaría a un internado, donde mejoraría sus habilidades mágicas.
— ¿No estás emocionada? Después de tantos años, nos volveremos a reunir los tres — su madre acaso estaba demente, quien en su sano juicio, estaría feliz de estar cerca de un ser tan despreciable. Pero tenía tanto miedo, que solo le quedaba fingir estar de acuerdo con sus planes para ella; planes que solo sabía una pequeña parte y eso le asustaba, ya que con su padre nunca se sabía.
— No tienes ni idea madre — Bella al escuchar a su hija, dio un salto de emoción como niña pequeña — a todo esto ¿Qué es lo que hago aquí?
— La curiosidad mató al gato Nicte — los interrumpió aquella voz que la perseguía en sus peores pesadillas — por fin estás con nosotros mi perfecta hija.
— Padre… después de tanto tiempo — se inclinó como saludo
— Acércate — fue la orden de Voldemort, la cual obedeció al instante — tan parecida a tu madre, en sus años de juventud — la observaba, mientras la tomaba de la barbilla
— Gracias padre — respondió intentando alejarse un poco de él
— Mi señor, la niña está entusiasmada por servirte y desea saber el porqué de su regreso — intervino Bella
— Eso veo — con un ademán de la mano, les indicó que se sentaran en los asientos libres del salón, mientras é tomaba asiento — te contaré cual es tu misión hija…
Nicte salía del salón, luego de la reunión con sus padres, se sentía asqueada con lo contado por él. Dividir el alma tantas veces era antinatural y si sumamos qué tenía que hacer para lograrlo, peor aún. Toda la vida se sintió atrapada con ellos, repitiéndole cuál era su destino, era como si ella solo fuera una pieza más en la lucha por el poder del mundo mágico y no su hija. Ella no pidió esa vida y menos sus habilidades; durante todo el tiempo ella se sintió dividida y sola, como si estuviera incompleta; hasta que lo supo.
— Una gemela, una hermana — se había enterado, al escuchar una conversación entre su madre y el director del colegio; al principio se sintió furiosa por ocultárselo tanto tiempo, pero al pensarlo luego se alegró, ya no estaría nunca sola. Por fin tendría a su otro yo, a quien la comprendiera ¿Sería su gemela temida por los demás, como lo era ella?; había momentos que ella se enfurecía y su magia se descontrolaba, sus profesores decían que tenía tanto poder, que era difícil dominarlo.
Llegó al pasadizo donde se encontraba su ahora habitación, justo cuando iba a ingresar escuchó murmullos en la habitación de al lado, con un simple movimiento de muñeca la pared desapareció como si ella estuviera viendo a través de un vidrio — ese chico — vio a su primo junto a una mujer mayor, muy parecida a él — así que esa es la tía Cissa — ellos estaban hablando y por sus rostros era serio. Si algo la caracterizaba, era su inmensa curiosidad; así que sin movimiento alguno, lanzó un hechizo para amplificar los sonidos.
— Significa "Luz brillante" y eso es lo que era esa niña, pura luz — sintió la mano de su hijo en su hombro, demostrando su apoyo — sin embargo, la otra también era una bebé y la abandoné a su suerte; tal vez el monstruo soy yo
— No te sientas culpable madre, Nicte no tenía salvación y siendo prácticos ella no es mi prima, solo el resultado de una maldición. Por lo que a mi concierne ella no es familia, solo un mal experimento
Se quedó petrificada — ¿Resultado de una maldición? — de que diablos habla ese tipo se decía — ¿Maldición? — no entendía nada, sus ojos se llenaron de lágrimas, de nuevo era juzgada solo por tener esos padres; ella no era mala, al menos eso trataba de creérselo ella misma. Su tristeza aumentó a tal punto, que cuando las lágrimas empezaron a correr por su rostro, el ambiente se puso helado, como si estuvieran bajo cero. Entró rápido a su habitación y tras cerrar la puerta, se deslizó por ella para quedar sentada en el suelo.
Ella no chillaba, ni hipaba, no hacía nada más que mirar a un punto fijo y dejar corres los rocíos de sus ojos Así que me creen un monstruo se decía a ella misma Un monstruo tendrán. Justo en ese momento, las flores recién cortadas que los elfos había dejado en su habitación se marchitaron hasta quedar polvo.
— Hermana… ¿También serás tan infeliz como yo? — se preguntó — ¿Por qué te alejaron de mí? Condenándome a una vida solitaria, temida o utilizada por los seres que deberían amarme y protegerme — se lamentaba, hasta que se quedó dormida, donde soñó con su otro yo.
Ella solo era una espectadora, su hermana se encontraba rodeada de gente en su habitación, por lo que veía todos estaban preocupados por ella.
— Ya me encuentro mejor chicos, déjenme ir a la biblioteca, no podemos perder más tiempo — rogaba la castaña a sus amigos
— De ninguna manera Herms, debes descansar — la resondró un chico con lentes y una marca graciosa en la frente
— Pero… — trató de discutir su hermana, pero fue interrumpida por un pelirrojo pecoso
— Harry tiene razón, al menos hoy descansa y ya mañana vemos como te sientes — le trató de persuadir, con un tono tierno que hizo a su hermana y a ella sonrojarse
— Está bien, solo por hoy — accedió, mientras recibía un beso en la frente de cada uno de sus dos amigos, dejándola descansar.
A los minutos de estar sola la castaña se quedó dormida, pero lo que la sorprendió fue que un humo blanquecino escapó de su cuerpo dormido y tomó la forma de su hermana.
— ¿Quién eres tú? — preguntó confundida la castaña
— Soy tu otra mitad — respondió emocionada Nicte, por ser la primera vez que hablaba con ella
— No te entiendo ¿Por qué nos parecemos tanto? — Hermione no entendía nada, creía estar en otro de sus sueños; aunque este era distinto, se sentía distinto.
— Pronto lo averiguarás y podremos estar juntas como siempre debió ser — le dijo la pelinegra para luego romper la conexión y despertar.
— Muy pronto — se dijo, mientras esbozaba una sonrisa, que distaba de ser dulce.
...
Estoy en deuda con ustedes, así que estoy tratando de publicar lo más rápido posible. Gracias de todo corazón por el apoyo mostrado, no saben lo emocionante que es ver su aceptación. Muchos cariños a tod s.
Nota: Ningún personaje del mundo de Harry Potter me pertenece. Todo este extraordinario mundo le pertenece a la grandiosa JK ROWLING.
