GRIMMAULD PLACE
Nadie emitía sonido alguno, todos se habían quedado sorprendidos por quien tenían frente a sus ojos. Nadie se atrevía a iniciar una conversación y el nuevo inquilino no mostraba señales de mostrarse incómodo, al contrario, se mostraba divertido. Hasta que Harry tomando la iniciativa se acercó y le dio una palmada en forma de saludo.
— Bienvenido — a penas tocó su espalda el antiguo slytherin se dobló de dolor y todos pudieron observar como una mancha roja se mostraba en la camisa azul de Nott — estas herido ¿Qué te pasó?
— Bueno resulta que a los mortífagos no les hace gracia que los traicionen — indicó el castaño, mostrando una medio sonrisa en medio de una mueca de dolor
— Y ¿Cómo sabemos que este no se lo provocó para que confiemos en él? — preguntó desconfiado Ron
— Claro Weasley, como soy un masoquista de mierda, me autoflagelo para que confíen en mi — respondió con un tono gélido — yo no necesito demostrar nada.
— Basta no es momento de pelear — indicó Hermione volteando a ver a ambos — ahora lo importante es curarte esa espalda Nott o se puede infectar
— Tu puedes curarme lo que quieras Granger — respondió con una mirada lasciva, recorriendo todo el cuerpo de la castaña, quien se puso un tomate
— Si serás cabrón… — se adelantó Ron para golpearlo, pero fue detenido por su hermana y Harry
— Que pasa Weasley te molesta que tu noviecita me to… — no pudo seguir molestando al pelirrojo; ya que una delicada mano le había tapado la boca. El volteó molesto por el atrevimiento y pudo ver a una delgada rubia de ojos azules saltones, que lo miraba desaprobatoriamente
— No es momento de pelear — fue todo lo que dijo, para luego coger de la muñeca a Nott y llevárselo a la cocina para poder curarlo, ante la mirada sorprendida de todos, incluido el propio herido.
Cuando la puerta de la cocina se cerró, todos despertaron del asombro y uno a uno se retiró del hall de entrada. Harry y Ginny volvieron a su mullido sofá, Ron hecho una furia se fue pisando fuerte, como queriendo mostrar su enojo, hacia su habitación y Hermione se volvió hacia la biblioteca, donde se encontraba investigando sobre su posible conexión.
MALFOY MANNOR
— Si que causaste furor — dijo de forma burlona Draco, entrando en la biblioteca de la mansión
— ¿Qué quieres ahora? — respondió bruscamente Nicte
— ¿No estamos de humor? — se volvió a burlar el rubio
— Contigo nunca y déjame en paz, si no quieres que te empotre contra la pared nuevamente
— Hey relájate, solo era una broma — la calmó el slytherin con las manos en alto — no sabía que eras tan renegona
— No lo soy, a ti no te soporto, es otra cosa — lo fulminó con la mirada y se retiró chocándole el hombro al rubio
— Y a esta ¿Qué bicho le picó? — se dijo Draco, mientras daba media vuelta para seguir a su supuesta prima — Oye se puede saber ¿qué tienes contra mí?
— ¿Qué tengo contra ti? ¿Es en serio? — volteó molesta la pelinegra — tu fuiste el primero que se portó como un idiota conmigo y ahora me preguntas eso — le gritó harta de ese chico mimado y estúpido que tenía por primo. Draco le iba a responder pero fueron interrumpidos por Rabastán.
— Ustedes dos — les señaló — los llama nuestro señor, de inmediato.
Ambos se miraron confundidos, Ahora qué querrá se preguntaban los dos. Caminaron juntos sin mediar palabra entre ellos. Cuando llegaron, estaban los principales mortífagos de Voldemort, entre ellos Bellatrix.
— Muy bien ya están todos — dijo el señor oscuro — están reunidos porque son los más allegados a mí y a quienes guardo más confianza — la mayoría satisfecha hinchaba el pecho orgullosos de pertenecer a esa élite creada por Voldemort, él rubio no podía estar más lejos de esos sentimientos — hace unos días les presenté a mi hija Nicte y debo comunicar que eh decidido que ya es hora que ella participe de las misiones.
— ¿Tú sabías de esto? — preguntó en susurros el slytherin, pero al voltear y ver el rostro impregnado de asombro de la chica, se dio cuenta que ella sabía tanto igual que él.
— Yo… — estaba muda y confundida, ella no quería formar parte de su pandilla de misóginos — yo no… — intentó explicarse, pero fue interrumpida por su padre
— Nicte avanza a mi lado querida — Draco pudo ver como el rostro confundido de su supuesta prima, cambiaba al instante en uno de completa frialdad. Ella obedeció y se acercó al señor oscuro, quien la tomó de los hombros — Es hora que demuestres de qué estas hecha y enorgullezcas a tu padre.
— Lo que tu mandes padre — respondió monótonamente, sin mostrar el nudo que mantenía en el estómago
— Según una fuente muy confiable, la Orden del Fénix cuenta con una casa franca donde refugia asquerosos sangresucia y todos sabemos que hasta que no eliminemos hasta el último de esa pestilente escoria, no tendremos el mundo mágico seguro — todos aquellos que escuchaban las palabras del señor oscuros vitorearon, seguros de lo que venía a continuación — Mañana al anochecer atacaremos dicho lugar hasta acabar con todos, incluido aquellos traidores de sangre que se atreven a defender a esos sucios y mi hija formará parte de la misión.
— Mi señor ¿está seguro que Nicte esté lista? — preguntó con la voz temblorosa Bella
— Por supuesto que lo está, ella lleva mi sangre y debe mostrar de lo que es capaz — le respondió con una mirada que no dejaba espacio a rebatir.
— Por supuesto mi señor — fue todo lo que dijo su tía, que en momentos lograba dejar a la luz lo poco que le quedaba de alma.
Cuando la reunión terminó y cada uno sabía su parte a tomar en aquel ataque, él no podía estar más furioso. Resultaba que ahora él sería la niñera de esa chiquilla.
— Tampoco creas que a mi me encanta la idea — le dijo a sus espaldas Nicte. Con los brazos cruzados en muestra de molestia
— Desaparécete por favor, ya basta con tener que ser mañana tu niñera — le respondió malhumorado el rubio
— Yo no necesito que alguien me cuide, así que mañana ni te molestes — le dijo casi gritando y dándose la media vuelta para irse furiosa a su habitación.
La verdad es que se sentía sola y apartada de todos, su primo que era su familia no la soportaba y para ser sincera ella tampoco lo toleraba mucho; pero no lo odiaba, como pareciera que él lo hacía. Su tía Cissa la evitaba a toda costa y las pocas veces que se encontraban, la ignoraba. Ella no sabía que había hecho para merecerse todo ese desprecio, encima su padre era un monstruo y su madre que era la única que parecía quererla, enceguecía cuando él daba una orden, aun cuando la pusieran en peligro. Odiaba todo esto, había estado por días utilizando la conexión con su hermana y se daba cuenta de la realidad tan distinta que ellas mantenían. Pero nada es eterno, se decía.
— Pronto todo cambiará — se dijo una vez ingresó a su habitación, con una sonrisa muy parecida a la de su madre.
GRIMMAULD PLACE
Llevaba observándola por casi una hora y hasta ahora no lograba comprender que esa chica de la que se burlaron tanto en sus años de colegio sea la hija de su señor. Lo más gracioso es que pareciera que su señor no tenía idea de eso y él pensaba aprovecharse de esa circunstancia.
— Se ve que no has cambiado mucho — habló por fin Theo a las espaldas de la castaña, quien pegó un salto en el sillón de la biblioteca donde se encontraba leyendo — sigues de empollona — ella volteó con una mirada afilada
— Y tú de insoportable fisgón — le respondió para luego continuar con su lectura, intentando ignorar al castaño.
— Debo admitir que hay algo en lo que sí has cambiado — caminó hasta pararse frente a ella con una mano en la barbilla, dándole un aire de pensador.
— ¿Todavía sigues acá? — preguntó Hermione un poco mosqueada, al ver que él no se iba a mover — haber ilumíname ¿En qué eh cambiado? — eso hizo que el nuevo inquilino de la casa mostrara una pícara sonrisa.
— Ahora sí que te ves como una mujer — la castaña abrió la boca en asombro de lo atrevido que era ese idiota — ese culo sí que se ve apetecible y mejor no hablo de lo que sobresale de esa blusa — indicó señalando los senos de Hermione, esta se puso como un tomate, mitad avergonzada y mitad furiosa
— Tú estúpido narcisista y machista ¿Qué te has creído para hablarme así? — se paró hecha fuego, presionando con fuerza el libro que había estado leyendo
— Yo solo decía la verdad — se alzó de hombros — no entiendo tu molestia, si incluso te estoy alagando — indicó confundido
— No sé con que tipo de mujerzuelas estarás acostumbrado a tratar, pero lo que me dijiste dista de un halago Nott, así que déjame en paz
— Calma Granger — le respondió divertido con las manos arriba y una sonrisa burlona — estás muy tensa, yo te puedo hacer el favorcito si deseas para que te rela…
— Te dije que me dejes en paz! — gritó la castaña dejando salir un campo de fuerza que estampó al slytherin contra la pared, esta al instante se sintió culpable — Oh lo siento yo…
— Déjalo… — la calló este, mientras se levantaba y se retiraba de la biblioteca
— Oh por Merlín ¿Qué me pasa? — se dejó caer en el sillón aturdida y es que desde hace ya un tiempo ella había empezado a reaccionar violentamente, teniendo demostraciones involuntarias de magia sin varita.
Nott caminaba molesto por los golpes recibidos a causa de la magia de la castaña, se había golpeado la cabeza y raspado la ceja izquierda. Pero en algo que estaba seguro era que esa estúpida santurrona iba a terminar en su cama; la necesitaba si quería desplazar a Draco del favoritismo del señor oscuro. Que mejor que tener de mujer a una de las hijas de Voldemort y al mismo tiempo, a la chica que su amigo deseaba — Dos pájaros de un tiro — se dijo feliz por el excelente plan que había trazado. Iba tan metido en sus pensamientos que no pudo ver a la menuda rubia que cruzaba el pasillo, hasta que era muy tarde y chocó con ella, haciendo que esta esté por caer al suelo sino fuera por sus brazos que la sostuvieron en el último momento.
— Oh gracias, Theodore Nott — soltó la rubia entre sus brazos, mirándolo con esos ojos de un azul tan cristalino — ¿Cómo te encuentras de tu espalda? — preguntó mostrando una preocupación genuina, lo que le hizo sentir una sensación agradable al castaño; este la ayudo a pararse bien a la Ravenclaw.
— Estoy mejor, debo admitir que serías una buena medimaga Lovegood — le dijo regalándole una medio sonrisa — ¿Qué haces por aquí? — preguntó al darse cuenta que estaba en un lugar de la mansión que nadie usaba.
— Estaba buscando Nargles — le respondió con una sonrisa muy parecida a la de una niña pequeña — pero no logro encontrar ninguno — al instante esa sonrisa se convirtió en una mueca
— ¿Nar qué? — viendo que ella le iba a contestar — olvídalo no importa, te dejo con tus cosas mejor — dijo esto y sin más dio la media vuelta hacia las escaleras para bajar a su habitación.
Entró en ella con una sonrisa, por las ocurrencias de esa extraña chica; pero al instante se borró al sentir el dolor punzante de la marca tenebrosa, ahogó una maldición y se agarró fuertemente el brazo. Se acercó hacia su ropero y sacó una tela azul que envolvía un espejo.
— Aperta Nexum — dijo lanzando el espejo, el cual se suspendió en el aire y empezó a mostrar una figura, era la de el señor tenebroso — Mi señor — saludó con un asentimiento de cabeza.
— Joven Nott — estoy ansioso por saber que información me tienes luego ya de una semana
— El día de ayer hubo una reunión de la Orden, pero aún no confían en mi lo suficiente para dejarme entrar — le indicó, pudiendo ver esos ojos rojos molestos, así que continuó — pero no vengo con las manos vacías mi señor — se apresuró en decir — logré escuchar la ubicación de una casa franca donde refugian a varios sangresucia.
— Perfecto, sé que no me equivocaba contigo — le respondió con una macabra sonrisa — sigue así Nott y serás más grande de lo que fue tu padre
— Así será mi señor — indicó Theo, viendo como la imagen del señor oscuro desaparecía. Lo que no se había percatado es que unos asombrados ojos habían visto y oído gran parte de su conversación.
Luna estaba asustada y confundida — es un traidor — se decía, pero no comprendía ella nunca fallaba percibiendo la esencia de las personas y Theodore Nott no era malo. Entonces, ¿Por qué hacía eso? ¿Por qué ponía en peligro a todos esos inocentes? No sabía qué hacer, estaba completamente en blanco, sin saber cómo actuar. Había ido tras Theo al ver que se le había caído una cadena que tenía como dije un anillo con una flor hecha de zafiro; tocó a su puesta sin obtener respuesta, así que decidió ingresar y grande fue su sorpresa, cuando sus ojos vieron a Voldemort hablando con el castaño, se quedó petrificada del miedo y así pudo escuchar lo que planeaban.
Iba distraída recordando palabra por palabra dicha en esa conversación, que no vio a la persona que tenía adelante.
— Hey Luna con cuidado — le dijo la voz de Ron — ¿Por qué tanta prisa? — le sonrió el pelirrojo
— Disculpa Ronald, estaba distraída buscando Nargles — a su explicación solo recibió una sonrisa comprensiva de su amigo
— No te preocupes, pero ten cuidado que te puedes hacer daño — ella sonrió en respuesta y asintió con la cabeza, para irse corriendo a su habitación.
Llegó a su destino y cerró la puerta, se sentía estúpida y traidora por no contarle ahí mismo a sus amigos sobre lo que escuchó; pero ella sentía que ese chico no era malvado y si lo contaba, el no tendría la oportunidad de demostrar que era bueno. No sabía que hacer, con quien hablar de eso. El rostro se le iluminó al pensar en un plan que no perjudique a Nott.
Salió de su habitación hacia la cocina, donde encontró a Harry y Ginny que no se separaban desde que ellas llegaron — Harry Potter necesito tu ayuda — le dijo al instante que ingresó.
— Si dime Luna, en qué te ayudo — le respondió su amigo con una sonrisa
— Debes comunicarte con la Orden y pedir que resguarden la casa franca de Canterbury — al decir esto el pelinegro se puso serio, al igual que su compañera
— Y eso por qué Luna, ¿Qué sabes?
— Es que… es que yo… — empezó a tartamudear; ya que no sabía como decirle que ella sabía que atacarían dicha casa franca, sin delatar a Theodore.
— ¿Es que qué Luna? — preguntó esta vez Ginny, con la mirada preocupada hacia su amiga.
— Es qué estaba en mi habitación y me quedé dormida; ya que me levanté temprano hoy y soñé que atacaban ese lugar — la cara de sus amigos era de confusión
— Osea ¿le pides a Harry que hable con la Orden solo por un sueño? ¿Es en serio? — preguntó la pelirroja un poco ofuscada, por la disparatada solicitud de su amiga; la rubia solo asintió un poco avergonzada, sintiéndose estúpida, lo que Harry observó.
— Está bien Luna, avisaré a la Orden — le dijo Harry, haciendo que Luna sonriera feliz
— Pero Harry, esto es una locura — le intentó hacer entrar en razón Ginny — no te ofendas Luna
— No me ofendo — respondió
— Ginny, yo confío en Luna y si ella me pide eso es por algo — le interrumpió Harry — Confío en la intuición de ella — terminó por decir sonriéndole a su amiga; y es que desde hace mucho él aprendió en creer en la intuición de la rubia, quien parecía tener como un sexto sentido.
— Esta bien Harry, como tu digas — dijo la pelirroja alzándose de hombros y retirándose de la cocina
— Gracias Harry Potter, salvarás muchas vidas inocentes — y el tiempo demostraría que la rubia tenía razón.
...
Hola chic s, acá vengo con otro capítulo más. Espero que les guste y sigan apoyándome como lo vienen haciendo. Coméntenme qué les parece y qué creen que pasará con los personajes, se les quiere. Muchos cariños.
Gabiimgk: Hola querida, no exactamente Theo es malo; aunque la sed de poder y aceptación lo pueden llevar por ese camino. Como dice Draco, él aún no está completamente podrido, por lo que podría salvar su alma, como podría terminar de perderla; ya veremos qué pasa. Cariños.
LizzyMalfoy92: Estoy agradecida que te enganche esta historia y acá te traigo un poco más para que sepas que va pasando con la historia, cariños preciosa.
Damalunaely: Tus deducciones se acercan mucho a la verdad; aunque no todo lo que parece lo es, pero debo admitir que Theo si jugará un papel importante en esta historia, es un personaje que siempre me a gustado. Cariños.
Kika Lestrange: Gracias Kika por tu interés y ya verás como van evolucionando los personajes. Espero cumplir con tus expectativas. Cariños.
Nota: Ningún personaje del mundo de Harry Potter me pertenece. Todo este extraordinario mundo le pertenece a la grandiosa J.K. ROWLING.
