BOSQUE PROHIBIDO
Todo el cuerpo le temblaba de miedo, al comprender la estupidez que estaba por cometer; pero no podía echarse atrás, de eso dependía la libertad de su amigo. Lo peor es que nunca tuvo tiempo de estudiar a su recién conocida hermana — ¿Qué voy a hacer? — se preguntaba continuamente. Ahora ya no tendría a ninguno de sus amigos para apoyarla ¿En quién confiaría? — Eso es fácil en nadie — se dijo, pero luego volteó a ver la escena que tenía delante y se percató especialmente en el rubio — ¿Será que… — movió la cabeza violentamente como queriendo espantar dicha idea que se intentaba colar en sus pensamiento — ni hablar Hermione, menos en él debes confiar.
Mientras Nicte actuaba como la castaña, logrando engañar incluso al idiota de su primo, vio como él se acercaba a Hermione y se tensó, expectante — más le vale mantener su palabra — se dijo, mientras veía como el rubio tomaba a su hermana del codo bruscamente y ella le respondía con una mirada furiosa.
— Debo de admitir que me sorprende que hagas algo sin esperar nada a cambio — le dijo apretando un poco su codo, para satisfacer sus ganas de hacerle daño; sin embargo, no vio atisbo de dolor alguno en el rostro de la chica. Ella solo lo miró furiosa y quitó bruscamente su brazo.
— Ese no es tu problema Mal… primito — respondió casi equivocándose en el camino.
— Igual no creas que no te estaré vigilando, sé que tramas algo — volvió a hablar sin percatarse del casi error de Hermione
— Yo…
— Bien creo que es hora que se vayan, ya mandé un patronus y la orden no tardará en llegar — le indicó Nicte a los otros dos
El rubio dio dos pasos intentando acercarse a la ahora castaña, pero se paró en seco al ver algo extraño — hay algo raro en su mirada — se dijo, pero luego lo descartó — debe ser mi imaginación y el cansancio.
— Nicte es hora de irnos — dijo a una sorprendida Hermione, a quien el corazón le golpeaba fuertemente el pecho, ante la realidad que estaba por vivir. Draco se volvió a la castaña — ten cuidado — a lo que Nicte le respondió con una sonrisa.
Ambos desaparecieron, dejando a Nicte con un desmayado pelirrojo — muy bien querido, ahora a esperar — y no tuvo que hacerlo mucho; ya que al cabo de unos minutos se escucharon varias apariciones, seguidas de voces llamando a Hermione — perfecto, todo va perfecto — se dijo la chica, mientras acariciaba el cabello de Ron
GRIMMAULD PLACE
Theo entró a su habitación tirando la puerta de pura rabia ¿Qué mierda le pasaba? Se decía una y otra vez, mientras se jalaba los cabellos con frustración — ¿ese cabrón acaso no tiene novia? Maldito Potter, siempre queriendo la atención de todos y Luna permitiendo que le toque las manos — no pudo más y lanzó varios hechizos, volviendo su habitación un caos. Estaba por lanzar otro hechizo más, esta vez dirigido a la puerta, pero se detuvo a tiempo al ver entrar a la rubia con el ceño fruncido.
— ¿Pero qué pasó aquí? — preguntó al ver el estado en el cual había quedado su habitación
— ¡Por qué no tienes cuidado! — le gritó furioso el castaño — ¡no te das cuenta que te pude maldecir! ¡¿Por qué mierda entras sin avisar?! — siguió gritándole, tratando de ocultar el miedo que sintió al saber que estuvo a punto de hacerle daño.
— Es que yo escuché un ruido fuerte y… — trató de explicarse Luna, pero también preguntándose por qué había entrado a la habitación del chico
— jajaja ¿Qué ahora te preocupas por mí? — se burló el castaño — si tu fuiste la que me echó como un perro y no te preocupes que ahora en la noche me largo de aquí, para no interferir con el imbécil de Potter
— ¿Potter? — Luna no comprendía — ¿Qué tiene que ver Harry en todo esto? — preguntó confundida
— Por favor no trates de disimular, yo los vi — la rubia abrió los ojos comprendiendo
— ¿Por qué te molesta que Harry este cerca, es mi amigo?
— No es eso, olvídalo — trató de cerrar el tema, pero la rubia no lo dejó
— ¿Entonces qué es?
— Maldita sea ya te dije que no es nada, solo lárgate de mi habitación — intentó botarla bruscamente — ya te dije que cumpliré tu ultimátum de irme de acá
— ¿Por qué te molesta que Harry este cerca? — repitió la pregunta, ella necesitaba saber para deshacerse de esa presión en el pecho, que no lograba desvanecer desde que le dijo que se vaya — responde
El castaño no pudo más y se acercó tan rápido que ella no pudo reaccionar, hasta que la tenía atrapada entre la puerta y su cuerpo — ¿En serio lo quieres saber? — Luna solo asintió con la cabeza, incapaz de emitir sonido alguno — no tan solo me molesta que Potter esté cerca de ti, sino que cualquiera — le confesó, mientras su agitada respiración golpeaba el cuello de la rubia, haciéndole sentir como descargas eléctricas cada vez que el aire chocaba con su piel — no soporto la idea que alguien más pueda tocar esta piel tan suave — volvió a decir, mientras con los dedos de su mano trazaba un camino desde su sien, pasando por su mejilla, sus labios; hasta llegar a su delgado cuello — no lo aguantaría nuevamente — indicó mientras se quedaba viendo esos labios rosas de Luna, ella en acto reflejo se los humedeció y él no pudo contenerse más. Theo se aventó contra su boca en un beso que distaba de ser delicado, más bien parecía que quisiera absorber toda su esencia, al menos suficiente para sobrevivir cuando se vaya y no la vuelva a ver.
Siguieron besándose por largo rato, hasta que unos fuertes ruidos de la planta de abajo los hicieron separarse; se quedaron viendo con la respiración agitada, hasta que ella sin mediar palabra y con los ojos abiertos de asombro por lo que acababa de pasar, salió de la habitación casi a la carrera. Theo solo vio como ella escapaba de sus brazos — Mierda, estoy jodido.
Luna bajó las escaleras rápidamente, medio para saber qué estaba pasando y medio para escapar de todos los sentimientos que ocasionó ese beso. Antes de bajar los últimos peldaños cerró los ojos y respiró profundamente para calmarse; ya que hasta ese momento no se había percatado que su cuerpo temblaba como una hoja al viento. Una vez se pudo controlar ingresó en el hall de la casa y ahí vio a todos exaltados, así que se acercó a una llorosa Ginny.
— ¿Qué pasó? — preguntó a su amiga, quién volteó con una sonrisa en el rostro y los ojos llenos de lágrimas
— Acabamos de recibir un patronus de Hermione — le dijo feliz — dice que está con Ron en el Bosque Prohibido… están a salvo Luna, a salvo por Merlín — dijo esto último abrazando a su amiga
— Pero saben ¿cómo escaparon? — preguntó extrañada la rubia, pero igualmente feliz al saber que sus amigos estaban bien.
— No lo sabemos aún, estamos viendo quienes van a ir por ellos
— Yo voy — dijo fuertemente Luna y los demás que se encontraban en el recinto voltearon a verla
— Pero querida tú eres solo una niña y puede ser peligroso aun cuando el lugar donde se encuentran sea supuestamente seguro — le dijo amablemente la señora Weasley que mantenía un estado muy parecido al de su hija menor
— Entiendo señora, pero yo tengo parte de responsabilidad en lo que pasó, por insistir con lo de la Casa Franca y tengo que ir — rogó la rubia a los demás — necesito ir
— Está bien Luna, yo también iré — dijo Harry apoyando a su amiga
— De ninguna manera irán ustedes, esto se lo dejaremos a la Orden — increpó la señora Weasley
— Mamá te recuerdo que nosotros también pertenecemos a la Orden — le respondió Ginny — así que tenemos todo el derecho de ir a rescatar a los nuestros
— Tranquila mamá, nosotros iremos — interrumpió George
— Claro para evitar que se metan en problemas — terminó Fred riéndose por la ironía
— Dudo que ustedes ahuyenten los problemas, pero confío en que se protegerán — aceptó al fin la matriarca de los pelirrojos — por favor tengan mucho cuidado y vuelvan al instante, no se distraigan
— Claro madre ¿Con quién crees que hablas? ¿Con Percy? — preguntaron ambos al mismo tiempo, para luego reírse mientras su madre negaba con la cabeza
— Muy bien no hay tiempo que perder — interrumpió Ginny ya ansiosa por ver a su amiga y hermano — vayamos de una vez — los implicados asintieron y desaparecieron rumbo al Bosque Prohibido.
MALFOY MANOR
Apenas aparecieron en la mansión, Hermione se dirigió a su ahora habitación pero fue interrumpido su avance por el rubio
— recuerda que te estaré vigilando
— Me importa poco lo que hagas, solo mantente lejos de mi vista, que no te soporto
— Créeme que eso es mutuo — se quedaron mirando retadoramente, hasta que el chico rompió la conexión y se retiró escaleras arriba. Ella siguió su ejemplo y se retiró a su habitación.
Al cerrar la puerta, se recostó en ella y se fue deslizando hasta caer al piso — ¿Qué hice? — se preguntaba una y otra vez. Estaba más que asustada, estaba en pánico; ella no soportaría tener en frente a esos monstruos de Voldemort y Bellatrix, estaba acabada cuando lo descubrieran. Dejó correr las lágrimas aprovechando la privacidad que tenía ahora, necesitaba pensar con la cabeza fría y para eso era necesario botar todo lo que tenía dentro. Su desahogo fue interrumpido por unos golpes en su puerta, ella de inmediato se trató de limpiar los ojos y mantener un rostro neutral.
— Oh eres tu — dijo al abrir la puerta y ver a Malfoy
— El señor tenebroso nos llama — dijo en automático el rubio, pero luego algo llamó su atención — ¿estabas llorando? — Hermione se volteó ahí mismo tratando de limpiarse bien
— ¿De que diablos hablas? Deja de perder el tiempo y vayamos que nos esperan — volteo para avanzar rápido y caminar por el pasillo, seguida de un confundido rubio, de quien sentía su mirada clavada en su nuca. Caminaron en silencio, uno detrás del otro, una preocupada en mantener una fachada y el otro intrigado por lo que percibió en su mirada. Llegaron a la puerta en el salón y antes de empujar la puerta Hermione respiró hondo preparándose para lo que venía.
— Mi querida Nicte — la saludó Voldemort con una voz tan melosa que resultaba escalofriante — pero ven pequeña acércate a tu padre — ella obedeció y caminó hasta estar delante de él.
— Padre — fue lo único que dijo, recordando el comportamiento de su gemela. De pronto sintió unas huesudas manos en sus hombros
— Ven querida, toma asiento junto a mi — la guió hacia una larga mesa, donde tomaron ambos asiento — tu también Draco estas invitado, hay algo que debo de hablar con ambos. El rubio asintió y se sentó junto a la pelinegra.
— Diga mi señor, para qué me necesita
— Deben de recordar sobre los Horrocrux que les hablé — ambos asintieron, aunque la leona no hubiera estado en esa anterior reunión; ella sabía muy bien de lo que hablaba.
— Mañana partirán en una misión, para recuperar el primer artefacto — les indicó Voldemort — ¿Tienen el mapa?
— Si mi señor yo lo tengo — respondió el rubio
— Perfecto, él les guiará al lugar donde se encuentra — los dos asintieron — no debería decirlo, pero les recuerdo que puse trampas para llegar a él y que son sumamente poderosas, pero confío que ambos podrán con ello.
— Así será mi señor — respondió Draco, mirando de reojo a Nicte, quien se había mantenido callada durante toda la reunión
— Muy bien, ya pueden retirarse — los dos jóvenes se levantaron dispuestos a salir del salón, pero fueron interrumpidos por Voldemort — Ah mi querida, debo decirte que empezarás a recibir entrenamiento de la mano de tu madre — Hermione podía sentir la tensión de su cuerpo a punto de explotar — necesito que llegues a lo máximo de tu potencial y estoy seguro que Bella lo conseguirá — la leona se había quedado muda del miedo y eso lo pudo notar Draco, quien sin entender porqué ayudaba a esa arpía, respondió por ella.
— Así será mi señor, yo mismo me comprometo a escoltar a mi prima — le indicó, mientras cogía a la chica del codo para guiarla a la salida.
Una vez afuera, ambos caminaron en silencio. Hermione quería gritar y llorar, pero nada salía de ella; solo temblaba del terror que sentía de saber que estaría a solas con esa mujer, que para desgracia de ella, resultaba ser su madre biológica. Cuando llegaron a su habitación, ella se apresuró a entrar, dejando al rubio con las ganas de preguntarle qué había pasado en el salón.
BOSQUE PROHIBIDO
Apenas todos se aparecieron, empezaron a llamar a Hermione. Caminaron por unos minutos, hasta llegar a un claro y ahí la vieron, junto a un inconsciente Ron. Ginny se quedó helada en su sitio pensando lo peor, junto a Luna que la abrazó adivinando sus pensamientos. Harry y los gemelos; sin embargo, corrieron donde la castaña.
— ¡Hermy! — gritó feliz y preocupado Harry, cuando llegó la abrazó fuertemente — ¿Qué pasó? ¿Cómo escaparon? ¿Qué pasó con Ron?
— Tranquilo Harry, él está bien solo está desmayado — lo tranquilizó al pelinegro — logramos escapar por poco, pero Ron se llevó la peor parte — dijo esto último acariciándole la mejilla al pelirrojo
— Herms pero ¿Cómo lograron salir de ahí? — preguntó George confundido
— Si tú estás prácticamente ilesa, no veo signo de combate — concluyó Fred, preguntas que molestaron a Nicte
— ¿Acaso dudan de mí? — preguntó a la defensiva la ahora castaña, lo que dejó mudos a los tres chicos
— Déjenla en paz, Hermione es inteligente y ella habrá encontrado la forma de salir sin ser herida — la defendió Ginny, que se había unido al grupo junto a Luna
— Tienes razón Gin, eso no importa ahora — estuvo de acuerdo el pelinegro — la tenemos a ella y a Ron de vuelta; y es todo lo que importa — terminó de decir para abrazar a su amiga nuevamente
— Me da gusto que estés a salvo Herms — dijo Luna, quien la abrazó igual que los anteriores chicos — creo que ya es hora de volver — todos asintieron y desaparecieron conjuntamente.
GRIMMAULD PLACE
Había escuchado todo el revoloteo luego que Luna escapara de su habitación, así que no pudo más con la curiosidad y bajó para saber que diablos había pasado. Al llegar al Hall de ingreso, se encontró con los señores Weasley. Ambos al escucharlo bajar, voltearon a ver quién era.
— Oh querido eras tú — le dijo la Molly
— ¿Qué es lo que pasa señora? ¿Por qué tanto revuelo?
— ¿No lo sabes? — le preguntó con lágrimas en los ojos, lo que lo hizo poner incómodo — Hermione y mi hijo Ron — siguió contándole — escaparon de los mortífagos y los chicos fueron por ellos
— ¿Chicos? ¿Quiénes fueron? — preguntó preocupado por cierta rubia
— Harry, Ginny, los gemelos y Luna
— ¿Luna fue? — preguntó con la rabia naciendo — ¿Cómo pudieron dejar que vaya? Es peligroso por Merlín — dijo casi gritando
— Hey muchacho no es necesario que alces la voz — le llamó la atención el Señor Weasley, que se había mantenido callado hasta ese momento
— No me interesa si les molesta que grite — le respondió duramente — está en peligro y quién sabe dónde esté ahora — les reclamó
— Tranquilo querido — trató de tranquilizarlo la matriarca de los pelirrojos — Están en el Bosque Prohibido y están todos juntos, no les pasará nada — le dijo más tratando de convencerse ella misma.
— Claro ¿Para qué preocuparse? Si solo es el Bosque Prohibido — dijo sarcásticamente — solo es el bosque que está junto a Hogwarts, que a su vez está controlada por los mortífagos — en reacción la señora Weasley se tapó la boca dándose cuenta de ese dato, que pasó por alto.
— Hey muchacho creo que ya es sufici… — iba a reclamarle Arthur Weasley, pero fue interrumpido por apariciones
Todos los que habían ido al Bosque Prohibido habían regresado junto a Hermione y Ron, pero Theo solo buscó una cabellera rubia verificando que se encontrara bien. Luna sintió la mirada del castaño y volteo, quedándose ambos conectados por sus miradas; se sentía tan confundida y el corazón le palpitaba tan fuerte de tan solo verlo, sentía miedo de lo que sentía por ese chico; ya que él se suponía era el enemigo y quería hacerles daño a sus amigos. Dudaron mirándose unos segundos más, hasta que el Slytherin rompió la conexión, dándose la vuelta para volver a su habitación; ya había comprobado que ella estaba a salvo, ahora debía cumplir con largarse de esa casa esa noche.
...
Hola a todos, acá vengo con un nuevo capítulo; ya sé que me demoré pero estuve muy ocupada y no lograba encontrar tiempo para terminar el capítulo.
Solo quiero decirles que les agradezco de corazón que sigan esta historia junto a mi y desearles una Feliz Navidad llena de bendiciones, que su vida y la de sus seres queridos se llenen de felicidad. Muchos cariños a todos, los quiero.
Nota: Ningún personaje del mundo de Harry Potter me pertenece. Todo este extraordinario mundo le pertenece a la grandiosa J.K. ROWLING.
