DESCUBIERTA
MALFOY MANOR
Caminaba toda segura de si misma, amaba que todos le temiesen y bajaran la mirada cuando ella pasaba. Ella entre todos era la mano derecha de su señor, el padre de su hija; ella era a quién él eligió para llevar su fruto en su vientre. Bellatrix caminaba con una sonrisa petulante y con el mentón elevado, mirando por sobre el hombro a quien se le atraviese.
Había recibido su llamado y no debía de hacerle esperar, a cualquiera menos a él. Apuró el paso y continuó hasta llegar a la puerta del salón, temblaba de ansiedad sobre qué le pediría hacer su señor; ella haría cualquier cosa por él, matar, torturar, cualquier cosa. Él era su todo.
—Adelante —se escuchó al otro lado de la puerta y ella no perdió tiempo; y entró— ¡Bellatrix! Verte siempre es un deleite —siseó Voldemort al ver a su mejor mortífago.
—Mi señor, estoy para servirle —se inclinó mostrando su respeto.
—Mi querida Bella —se acercó él y empezó a rodearla—. No tengo que decir que tú eres entre todos mi favorita.
—Me honra con sus palabras mi Lord.
—Me has demostrado que tu lealtad hacia mí no tiene límites —se paró a espaldas de ella y le puso una mano en cada hombro—. Sólo en ti puedo confiar mis planes.
—¿Sus planes? —preguntó emocionada por saber lo que tenía en la mente su señor.
—Sí exacto —le contestó—, una vez Nicte recolecte todos mis Horrocruxes quedará todo listo para el ritual.
—Mi señor, no estará hablando de ese ritual… —preguntó con el corazón latiendo ya en su garganta. Por Merlín que no sea lo que piensa.
—Exactamente hablo de ese ritual Bella. ¿De cuál otro hablaría?
—Pe… pero mi señor, se necesitarían a ambas gemelas para hacerlo.
—Bueno Nicte es poderosa y tiene la esencia de 7 magos, a parte de mi sangre —la miró hastiado por no aprobar al instante su plan—. Es suficiente para que ella sola pueda realizar el ritual.
—Pero mi Lord, ella podría morir a causa de dicho ritual —trató de persuadirlo desesperada—. Mi hija podría morir.
—Si muere será por mí y la causa —le respondió tajante—. Ella también es mi hija y hará lo que yo le mande, ella lo entiende y pensé que tú también lo entendías Bella —Siseó apretando los dientes como la serpiente que era—. Ahora retírate, que ya no soporto tu presencia.
—Sí mi señor —la mortia hizo una reverencia para luego salir del recinto.
No podía creer lo que le pedía, de todas las cosas que ella podía hacer por él y pedía la vida de su hija; la única que le quedaba. Empezó a acelerar el paso, hasta que sin darse cuenta se encontraba corriendo hacia el invernadero, donde se encontraba la única persona que estaría dispuesta a ayudar. Una madre, sea de la calaña que sea, hace lo que sea por sus hijos.
—¡Cissa! —gritó Bella desesperada, buscando a su hermana.
—Acá estoy —respondió la rubia, pero se asustó al momento de levantar la mirada y ver el estado en que se encontraba su hermana mayor—, ¿Pero Bella qué sucede?
—Me tienes que ayudar hermana —se arrodillo a la altura de la Sra. Malfoy— ¡La matará!
GRIMMAULD PLACE
Hace horas que la buscaba y no estaba por ningún lado. Theo ya empezaba a impacientarse y preocuparse también, debía de admitir. Luna no era de las que desaparecían y eso le provocaba un vacío en la boca del estómago.
Entró por cuarta vez a las cocinas, encontrando a Potter con la chica Weasley. No le gustaba demostrar a los demás sus sentimientos, pero realmente estaba preocupado.
— ¡Hey Potter! ¿Has visto a Luna?
—No, no la veo desde el desayuno —le contestó el pelinegro, sorprendido por la familiaridad con la que Nott se refería a su amiga.
—Yo sí —esta vez habló Ginny, captando la atención de ambos chicos—, la vi subiendo al ático.
— ¿Y cómo diablos llego ahí? —preguntó un poco tosco, pero se dio cuenta que la pelirroja empezaba a fruncir el ceño—. Quiero decir que nunca estuve ahí y no sé cómo llegar.
—Por la escalera que está al fondo de la biblioteca —respondió Harry esta vez, ganándose una mirada acerada de su novia.
—Gracias —fue todo lo que se le escuchó a Theo, antes de salir disparado por la puerta.
— ¿Qué? —preguntó confundido por el ceño fruncido de la pelirroja, mientras ella solo negaba con la cabeza.
Theo subió a la carrera la escalera, apresurándose en llegar a la biblioteca. Justo cuando entraba, pudo visualizar a una menuda rubia salir del fondo con los ojos hinchados y rojos, evidencia suficiente que la Ravenclaw había llorado. Theo de pronto sintió una profunda rabia hacia aquella persona que la hubiera hecho llorar.
—Luna ¿Qué pasó? —preguntó preocupado el castaño y pudo ver al instante la tensión en el cuerpo de la chica.
—No pasa nada Theodore Nott —respondió de un modo dulce como siempre lo era debido a su suave voz, pero al mismo tiempo era una forma fría que él supo diferenciar—. Por favor déjame, quiero estar sola.
—Pero Luna…
—Te lo pido por favor —dijo tajante la rubia colocando una mano en el pecho del chico y mirándolo fijamente. Theo al ver sus ojos se alarmó; ya que pudo ver un dolor profundo y decepción. Pero acaso ¿Él había hecho algo? Se preguntaba.
Luna no le dejó tiempo de reaccionar; ya que mientras él se encontraba perdido en sus pensamientos, ella había escapado sabe Merlín dónde.
—Mierda.
—Parece que hay problemas en el paraíso —escuchó Nott a sus espaldas, y maldijo entre dientes su perra suerte.
—¿Qué demonios quieres tú? —le contestó a la falsa castaña, con los dientes apretados.
—Pero qué carácter Theo querido, te vas a arrugar más rápido de lo habitual —se burló Nicte—. ¡Ah no! No me pongas esa cara que yo no he hecho nada —se hizo la ofendida, claro que Nott sabía que solo estaba jugando para seguir burlándose de él—, bueno nada que te hayas enterado claro.
—Mejor me voy —soltó el chico ácidamente—, no tengo ni tiempo, ni humor para soportarte.
—¡Huy! No me digas que ¿Estás así porque Luna ya no quiere saber nada de ti?
—¿De qué diablos hablas? —le contestó contrariado, mientras la chica mostraba una sonrisa petulante— No tengo tiempo para tus estupideces —terminó por decir para empezar a caminar hacia la entrada.
—Pero Theo, es que no debiste hacerlo —esto hizo que el chico parara en seco—, le terminaste rompiendo el corazón a la pobre Luna —el castaño volteó furioso y se acercó todo amenazante.
—¿De qué mierda hablas loca? —por una milésima de segundo la sonrisa de Nicte vaciló y es que odiaba esa palabra, "loca".
—¿De qué más voy a hablar? Hablo de lo que ocasionaste al besarme —Nott solo la veía con una mirada seria, sin comprender lo que decía—. Admito que fue satisfactorio, pero hacerlo mientras Luna nos veía eso si fue cruel —los ojos de Theodore brillaron con la comprensión del dolor reflejado en los ojos de Luna.
—Eres una maldita desgraciada —soltó furioso el slytherin—. Y así te crees igual a Hermione —se burló—, tu no le llegas ni a la suciedad del suelo donde ella pisa, tu no vales nada, no le importas a nadie; porque estás podrida por dentro loca de mierda —dijo esto último para dar media vuelta y salir en busca de la rubia, necesitaba explicarle las cosas como sucedieron y rogaba a Merlín que ella comprendiera.
ISLA DE LEMNOS
Aparecieron los tres a las afueras de la pequeña ciudad costera que se ubicaba en la isla, Hermione vio maravillada el hermoso paisaje formado entre la pintoresca arquitectura de la ciudad y el azul profundo del mar mediterráneo.
—Es hermoso —soltó la gryfindor con los ojos brillantes de emoción, mientras era observada por un confundido rubio.
—Gracias, no necesitas decirlo —soltó el tercer miembro, ganándose una sonrisa de la chica.
—Ya basta de perder el tiempo, busquemos donde poder instalarnos que ya es tarde —soltó bruscamente Draco, para luego adelantarse y empujar con los hombros a sus dos compañeros.
—¿Y a este qué le picó? —dijo Hermione, molesta por el empujón, a lo que Zabini solo atinó a reírse y seguir a su amigo, seguida de la chica.
—¡Hay los celos! —se dijo Blase, refiriéndose al rubio.
Caminaron una hora y media hasta llegar a una pintoresca pensión, buscando hospedaje; sin embargo el recepcionista les indicó que no contaban con habitaciones disponibles, debido a que se encontraban en temporada alta y los turistas había copado todo.
—¡Pero debe de haber algo! —reclamó el rubio.
—Lo siento joven pero no hay nada.
—Pues bote a unos y nos da su habitación, yo le pago el doble si eso es lo que quiere —insistió nuevamente muy al estilo Malfoy.
—Imposible que haga eso, dejaría mi hospedaje con mala reputación.
—¿Pero quién se cree este muggle de…? —la ofensiva frase, fue cortada por una delicada mano en su boca.
—¿Muggle? ¿Qué es eso? —preguntó un confundido recepcionista.
—Lo siento señor, mi compañero lo que quiso decir es que si no existe algún otro sitio donde podamos conseguir hospedaje —trató de apaciguar las cosas la ex castaña.
—Lo siento señorita, pero lamentablemente llegaron en mala época.
—Lo comprendo señor, mil disculpas por la molestia — se excusó Hermione, luego se volteó hacia los dos chicos, con una mirada severa.
—Vámonos —ambos no supieron si fue por cansancio o miedo a esa mirada que decía que la chica no permitiría objeciones; pero obedecieron sin chistar.
La siguieron en silencio durante unos treinta minutos, mientras se acercaban a un bosque a las afueras de la pequeña ciudad costera. Ella se detuvo en un claro y volteó con una sonrisa radiante; ya que esto le recordaba tantas aventuras junto a Harry y Ron.
—Acá es perfecto ¿No creen? —ambos chicos se quedaron viendo como si hubiera hablado en otro idioma.
—¿Perfecto para qué? —preguntó Blase.
—Para qué más Zabini, para acampar por supuesto —dicho esto los dos slytherin la vieron con cara de terror.
—De ninguna manera, eso jamás —se quejó Draco.
—Hay por Merlín no seas un llorón —le recriminó Hermione—, además no es como si fueras a dormir en el piso.
—Perfecto preciosa pero de donde vamos a sacar una carpa decente y lo demás que se necesita para ello.
—Yo los traigo conmigo —respondió la Gryfindor mientras golpeaba suavemente su bolcito.
—¿Tú estás diciéndonos que la carpa que es enorme y las demás cosas las tienes en esa miniatura de bolso? —preguntó Malfoy.
—¿Y así se llaman sangre pura? —Se burló la chica—. Somos magos por Merlín —Dicho eso se agachó y empezó a rebuscar dentro del bolso.
—¡Diablos que llevas ahí! ¿A Hogwarts completo? — se burló el moreno, provocando una dulce sonrisa en la chica; esto sorprendió a Draco, "Esa sonrisa es igual a la de ella". El chico frunció el ceño confundido, mientras se seguía perdiendo en su sonrisa.
—¡Lo encontré! —dio un gritito eufórico la ex castaña, mientras jalaba una masa de tela.
—¿Qué es eso? —preguntaron ambos chicos.
—¿Qué más va a ser? La carpa por supuesto —ambos la quedaron viendo—. ¡Vamos no se queden ahí parados! ¡Ayúdenme! —Ambos se apresuraron a ayudar a la chica y lograron entre los tres sacar la carpa, que con unos cuantos hechizos de levitación se encontró lista al instante—. Ya está —soltó satisfecha Hermione con una sonrisa de oreja a oreja.
Todos entraron y ambos slytherin se sorprendieron por lo grande que era en su interior, tenía una cocina completamente equipada, una salita de estar con biblioteca, cortesía de la chica; cuatro habitaciones y dos baños.
—Bien, ahora instálense y yo me encargaré de los hechizos de protección —indicó Granger.
—Yo te ayudo —dijo ahí mismo el rubio, quien la siguió afuera de la carpa dejando a Blase instalándose.
Ninguno cruzó palabra alguna, solo se dedicaron a realizar las florituras con sendas varitas y pronunciar los hechizos de protección y anti-muggles. Draco no podía desprender la mirada de ella, había algo raro con su comportamiento y el ya sospechaba de algo en especial. Pero debía ser astuto para sacarle la verdad.
—Así que Nicte ¿Cómo es que tenías esta carpa? Y ¿Cómo lograste meterla en ese pequeño bolso? —trató de entablar conversación Draco.
—Usé el hechizo de expansión indetectable —le respondió la chica con su típico tono sabiondo.
—Interesante… —se acercó unos centímetros el rubio—, y ¿Cómo funciona?
—Bueno debes hacer un movimiento así con la varita, mientras señalas el objeto que deseas extender —le explicó repitiendo los movimientos con su propia varita—. Al mismo tiempo debes decir el hechizo "Capacious Extremis".
—Capacious Extremis —repitió Draco, mientras trababa de imitar los movimientos de la pelinegra.
—Exacto, pero debes ser más fluido sinó no sale —le corrigió la gryfindor, mientras con una mano tomaba la de él y le mostraba cómo hacerlo. El chico al instante se tensó y sintió un agradable calor en la parte donde su piel chocaba con la de la chica.
—¿Quieres intentarlo? —le preguntó Hermione, olvidándose por completo con quien estaba hablando—. Debo de tener algo en mi bolso para usar.
—Claro me encantaría —a la respuesta del rubio, ella se apresuró en buscar algo que les pudiera servir.
—Sí, esto servirá —indicó sacando un pequeño neceser, que lo vació y se lo entregó a Malfoy.
—¿Crees que pueda hacerlo? —preguntó el rubio—. Es magia muy avanzada por lo que veo.
—Yo te veo muy capaz —este cumplido le hizo sonreír al chico; ya que no fue la adulación que comúnmente recibía, sino fue sincero.
Draco lo intentó unas cuantas veces, con Hermione corrigiéndole cada movimiento y en la pronunciación del hechizo; hasta que al fin lo logro y en su euforia por conseguirlo ambos se abrazaron, olvidándose por ese instante de quienes se trataban. De pronto esa bruma de inconciencia pasó y ambos se pusieron rígidos e inmóviles, mientras se quedaban viendo uno al otro.
—Gracias por enseñarme —agradeció Draco, con una voz ronca, poco característica de él.
—No hay de qué —respondió en un susurro la chica, bajando la cabeza para ocultar su sonrojo.
—Y ¿Eso lo aprendiste en Hogwarts? —preguntó nuevamente el rubio.
—No, ya quisiera que enseñen esos hechizos. Yo lo saqué de un libro en la biblioteca cuando… —respondió atropelladamente la ex castaña, hasta que se dio cuenta del enorme error que cometía y en la trampa que había caído como idiota. Cuando alzó el rostro, pudo ver a Malfoy con la mandíbula apretada y con la mirada llena de rabia.
—Lo sabía —escupió con los dientes apretados, mirando a un punto en el horizonte—, esa maldita me engañó como a un estúpido —siguió indicando furioso, mientras mantenía a Hermione entre sus brazos. Luego volvió a verla a los ojos—. Tú también me engañaste.
…
Hola a todos, acá vengo con un nuevo capítulo de esta historia, por fin Draco descubrió que no era Nicte, sino Hermione. ¿Qué pasará?
Agradezco a todos a quienes me acompañan capítulo a capítulo y decirles que los quiero!
Nota: Ningún personaje del mundo de Harry Potter me pertenece. Todo este extraordinario mundo le pertenece a la grandiosa J.K. ROWLING.
