ISLA DE LEMNOS 1
ISLA DE LEMNOS
—No Malfoy, tú no entiendes…
—¿Entender qué? —preguntó molesto y dolido al mismo tiempo el rubio; algo que pudo ver la gryfindor y la hizo confundirse más.
—Era la única forma de salvar a Ron —ella continuó tratando de explicarse—. Si no aceptaba su trato, él hubiera muerto en manos de Voldemort —esto último fue como un mazazo al chico; ya que podía palparse la preocupación y cariño de la chica por el pobretón ese. Lo que daría por conseguir una pizca de eso para él.
—Tanto le quieres para sacrificarte de esa manera —casi le escupió de la forma tan violenta en que dijo esas palabras y es que los celos empezaban hacer que le hierva la sangre—. Contéstame Granger, tanto es tu amor por él para ponerte en peligro, como lo hiciste —le gritó ya desesperado, soltándola y caminando como si fuera una bestia enjaulada.
—¿Pero qué te pasa? —le respondió también en gritos—. Por supuesto que me sacrificaría por él una y mil veces —eso fue como un puñal en el corazón para el slytherin— Por él, por Harry y por cualquiera de mis amigos —terminó por decirle y eso apaciguó un poco su rabia.
—No debiste —le dijo mientras volvía a acercarse a la ex castaña—. No entiendes el peligro en el cual te has expuesto —volvió hablar con la preocupación en sus ojos y esto hizo jadear de sorpresa a Hermione. Acaso ¿Él se interesaba por ella?
—No tenía de otra —respondió en un susurro.
—Yo hubiera encontrado la manera.
—No había tiempo para eso, tuve la oportunidad y tomé mi decisión —dijo con el rostro serio la chica—. Fue mi decisión Malfoy y necesito que la respetes.
—¿Tanto te cuesta confiar en mí? —se le escapó esa pregunta al rubio, quien se arrepintió en el mismo instante en que la pronunció.
—No puedes preguntarme eso —le rogó Hermione—. No en este momento —que por fin comienzo a hacerlo, se dijo asimisma.
—Contesta —sonó como una orden, pero la pelinegra pudo escuchar la súplica escondida.
—Sí, me costaba confiar en ti —eso le dolió a Draco, pero no lo mostró—. Pero eso está cambiando, a pesar de que la mayor parte del tiempo tengo ganar de hechizarte —sonrió ante sus propias palabras—, pude ver como hiciste todo lo posible para ayudarme.
—Entonces confía en mi ahora y vete —esto dejó en shock a la chica; ya que dicha frase le ocasionaba sensaciones contrarias—, aprovecha que no estamos en la mansión y nadie te vigila —la tomó por los hombros, deseando tenerla más cerca, pero si lo hacía se arrepentiría de lo que estaba ofreciéndole—. Debes ponerte a salvo Hermione —ella solo abrió de asombro sus ojos, en parte por escuchar su nombre de los labios del rubio y otra, por lo que conllevaba ofrecerle en ese momento su libertad.
—Si me voy ¿Qué te pasará a ti? —preguntó angustiada.
—Eso no importa, ya veré qué invento.
—No.
—¿No qué?
—No lo haré —el frunció el ceño dispuesto a objetar, pero ella lo adelantó—. No estoy dispuesta a poner a nadie más en peligro por mí.
—No seas cabezota —le grito ya desesperado Draco—. Tú eres la que se encuentra en mayor peligro.
—Si me escapo, a ti te asesinan.
—Eso no te debe de importar —le respondió con los dientes apretados.
—¡Pero me importa! —ambos abrieron los ojos, muy al estilo Lovegood—. Me importa —repitió Hermione, pero en un susurro.
Draco no podía con la emoción de escuchar esas palabras. "Por Merlín, se preocupa por mi" se decía una y otra vez en su mente. Jamás imagino el día que llegara a pasar algo así. La quedó viendo y poco a poco, bajó su mirada a esos labios que por tanto tiempo anheló. Empezó a acercase y su corazón empezó a latir más fuerte al darse cuenta que la chica no se alejaba.
—¿Chicos ya terminaron con esos hechizos? —la voz de Blase, los sacó del trance y ambos se alejaron como si brasas los hubieran quemado.
—Acá estamos —habló Hermione—. Ya terminamos —dijo esto, mientras se apresuraba a entrar en la carpa.
—¿Me perdí de algo? —preguntó confundido el moreno.
—De nada… y de todo amigo —respondió el rubio— necesito estar solo, caminaré un poco —dicho esto, se empezó a alejar.
GRIMMAULD PLACE
Habían pasado algunos días y Ron ya se encontraba mejor, era fascinante como la compañía de un ser querido podía acelerar la mejora. Ese era el caso de Ronald con Hermione, no podía dejar de ilusionarse con las nuevas señales que la castaña le daba. Siempre estaba a su lado velando por su mejoría y bienestar; incluso la había pillado muchas veces viéndolo con una expresión dulce y eso solo hacía que su corazón se acelere.
—¿Estás seguro de hacerlo? —preguntó dubitativo Harry a su amigo.
—Ya te dije que ella me ha estado dando señales —le repitió como tercera vez al pelinegro—, no comprendo porque simplemente no me apoyas.
—No es eso, sino que Hermione nunca sería tan obvia como me cuentas —trató de explicarse—. Sé que ella tuvo un enamoramiento contigo, pero los dos sabemos que eso pasó hace un par de años.
—Bueno, de seguro con lo que pasamos en la Mansión Malfoy; ella se dio cuenta que me seguía queriendo —respondió el pelirrojo con una sonrisa bobalicona—. Es el destino Harry, siempre lo fue así —el increpado solo lo quedó viendo con una expresión de duda, pero no dijo nada; no quería machacar la esperanza que tenía su amigo. Solo esperaba que sea verdad y Ron no se esté creando falsas ilusiones con su mejor amiga.
—Puede ser —trató de mostrarse positivo, aunque no se sentía completamente así. Había algo raro en la forma de actuar de Hermione que no lo tenía tranquilo.
Los pensamientos de Harry fueron interrumpidos por unos toques en la puerta del dormitorio del pelirrojo. Al pararse y abrir la puerta, pudo ver a una alegre Hermione quien sin esperar pasó a ver a Ronald; sin siquiera saludarlo a él. Parecía como si en la casa solo existiera el chico, pues ahora su amiga solía ignorar a los demás residentes de Grimmauld Place.
—Yo los dejo solos —se despidió Harry, pero fue ignorado por ambos amigos suyos. Sin esperar más se retiró y cerró tras suyo la puerta.
—¿Qué tal amaneciste? —preguntó la castaña, mientras tomaba asiento al lado de la cama. El rostro del chico se iluminó por la preocupación palpable de ella.
—Ahora estoy fantástico, me siento como nuevo y todo gracias a ti Hermy —le agradeció a la castaña, a quien le flaqueó un poco la sonrisa al escuchar el nombre, pero se recompuso al instante.
—No tienes que agradecerme, al contrario si no fuera por mí; no hubieras estado a punto de morir —Nicte se sintió mortificada de solo pensar en la idea.
—Tu no debes culparte de nada —le recriminó Ron, tomándola de las manos—, Voldemort es el único culpable; él y todo su séquito de enfermos y locos asesinos.
—Sí, todos son unos enfermos —repitió con un poco de rencor en la voz.
—¿Qué te parece si nos olvidamos de eso y me ayudas a bajar a desayunar?
—¿Estás seguro de tener la suficiente fuerza para hacerlo? —preguntó preocupada.
—Por supuesto que sí —le respondió con energía y una sonrisa el pelirrojo—. No soy ningún enclenque tampoco.
—No, no lo eres —le dijo Nicte, mientras ayudaba al chico a ponerse de pie. No sabía que tenía Ronald que le hacía olvidar todo y solo relajarse. Estar a su lado, eran los únicos instantes que no se sentía vigilada o en tensión constante.
ISLA DE LEMNOS
Draco y Hermione no habían hablado en dos días, solo utilizaban a Blase en caso necesitaban comunicar algo importante. El moreno ya se estaba hartando de esa situación, si bien sabía muy bien de lo mal que los dos se llevaban, no lograba comprender por qué ya ni las peleas, que antes eran constantes, habían. Era como si uno fuera invisible ante el otro.
—Blase vamos por la derecha —indicó Hermione.
—No Blase, ya fuimos por ahí. Vayamos por la izquierda —dijo Draco.
—No Blase, no hemos ido por ahí, así que sígueme.
—He dicho que por ahí no Blase —respondió entre dientes el rubio.
Desde que llegaron a la isla, se la habían pasado así. "Blase esto, Blase el otro"; ya estaba harto. Lo peor es que llevaban dos días sin resultado alguno y los humores de los tres iban empeorando con el tiempo.
—¿Por qué no cada uno se va por su lado y me dejan a mi tranquilo? —preguntó muy enfadado el moreno. En respuesta ambos implicados voltearon a verlo sorprendido; ya que ver a Blase Zabini perder los papeles, era algo único—. Y dejen de verme así, desde hace unos días ambos están insoportables y no me digan que algo no pasó entre ustedes; porque es obvio.
Tanto la ahora pelinegra y su mejor amigo, lo quedaron viendo sin dar respuesta alguna. Solo la chica tuvo la decencia de ruborizarse un poco.
—¿Saben qué? Mejor quédense aquí a resolver sus problemas, mientras yo sigo investigando estas estúpidas ruinas —y sin más, los dejó solos.
Ninguno de los dos emitió sonido alguno, no sabían qué hacer. Draco no dejaba de soñar con el casi beso y al mismo tiempo sentir un odio profundo a Nicte por poner a Hermione en peligro. Pero luego recordaba que le había ofrecido su libertad y la muy terca se había rehusado. Y para rematarla, ella no le hablaba. ¿Quién entiende a las mujeres? Pensó todo malhumorado.
Hermione por su parte, se encontraba confundida; no podía creer lo que había estado a punto de hacer. Por Merlín, casi besaba a Draco Malfoy y lo peor es que al tenerlo cerca, podía sentir esa atracción hacia él y se recriminaba por eso. Ella no era del tipo de chicas que se hacía un mundo en la cabeza por un chico; ya había estado enamorada de Ron y jamás se había sentido tan confundida.
—¡Esto es estúpido! —exclamó Draco, ya harto del silencio incómodo entre ambos—. ¿En serio vas a pasarte toda la misión sin hablarme?
—No… solo que —Hermione no sabía que responder, ni cómo comportarse.
—¿Sólo que qué? —Preguntó toscamente el rubio—. Ni siquiera sé por qué estas molesta. Mas bien debería ser yo quien lo esté.
—No estoy molesta Malfoy —respondió suavemente la chica, pero luego frunció el ceño—. ¿Por qué tu deberías estar moles?
—Es obvio, me mentiste y encima te rehúsas a aceptar mi ayuda — le reclamó el rubio.
—Ya te dije que no sabía si podía confiar en ti —trató de explicarse la ex castaña—. Y no es que me rehúse a aceptar tu ayuda, solo que debo de hacer estas misiones.
—¿Cómo que debes? —preguntó con los ojos entrecerrados. Ella suspiró antes de contestar.
—Yo ya sabía de la existencia de los Horrocrux.
—¿Cómo es eso posible?
—Malfoy quiero confiar en ti, júrame que no me traicionarás —este pedido sorprendió al chico.
—Lo juro por mi madre, que es lo más sagrado para mí.
—Dumbledore conocía el secreto de Voldemort, sobre los Horrocruxes y lo que conllevaba crearlos. Le dio como misión a Harry, Ron y a mí; encontrarlos y destruirlos. Sólo así se podría tener la posibilidad de vencer realmente a ese monstruo —Draco solo la miró comprendiendo la importancia de aquellos objetos y el por qué de que Voldemort los quería de vuelta—. Yo no puedo huir, no cuando tengo la posibilidad de reunir los que faltan y destruirlos.
—No… —respondió de inmediato el slytherin—, no puedes ponerte en tal peligro.
—No lo comprendes Malfoy, debo hacerlo.
—No, no debes —se acercó y la tomó de los hombros— si te descubre te matará.
—Si tiene que ser así, no me importa.
—¡Pero a mi si! —la confesión sorprendió a ambos—. A mi sí que me importa.
—¿Por qué? —preguntó en un susurro, mientras veía cómo Draco se iba acercando poco a poco.
—¿Y todavía lo preguntas? —respondió el rubio a unos milímetros de los labios de la chica— Yo me encargaré de eso, no debes preocuparte… —dijo antes de fundir sus labios con ella. El slytherin sintió que tocaba el cielo cuando Hermione correspondió al beso. Ambas bocas encajaban a la perfección, pensó el rubio. Draco mordió suavemente el labio inferior de la chica y ella en acto reflejo abrió la boca soltando un pequeño gemido; mientras el aprovechó en introducir su lengua en la boca femenina y buscar la lengua de Hermione, ella lo recibió gustosa y ambas lenguas empezaron una danza pasional, que ninguno quería que terminara.
Hermione se encontraba en blanco, por primera vez solo actuaba. Su cuerpo tenía vida propia y eso a ella no le molestó; estaba besando a Malfoy y no le importaba ya; no sabía desde cuando esta atracción le carcomía las entrañas. De pronto, de entre las brumas de pasión, que había quedado su mente; hizo eco la última frase del chico: "Yo me encargaré de eso, no debes preocuparte…". Entonces lo comprendió y en un acto de enorme fuerza de voluntad se separó del rubio, quien soltó un sonido de queja.
—No te lo permitiré —le dijo abruptamente la ahora pelinegra—. No dejaré que te sacrifiques.
—Es mejor yo que tú —se alzó de hombros—. Tu podrías vencer al mismo Voldemort, si quisieras. Yo no importo.
—Por supuesto que importas —respondió molesta la chica, mientras lo empujaba para separarlo de ella.
—Hermione entiende… —intentó volver a acercarse.
—¡No! —soltó de pura rabia la gryfindor, liberando una onda expansiva que empujó a Draco hacia la pared contraria. Sin embargo, nunca llegó el golpe contra las macizas piedras de las ruinas; sino todo lo contrario, cayó en un campo verde con flores silvestres.
—¿Dónde mierda estoy? —se preguntó abrumado por la conversación con la chica y el hecho que parecía haberse teletransportado a otro lugar.
Frente a los ojos del rubio, estaban tres mujeres con unos años más que el chico y de una hermosura incomparable.
…
Hola a todos, acá vengo con un nuevo capítulo de esta historia, ¿Dónde habrá sido enviado Draco? Y sobretodo… Por fin ocurrió el beso tan esperado entre Hermione y nuestro slytherin favorito.
Agradezco a todos a quienes me acompañan capítulo a capítulo y decirles que los quiero!
Nota: Ningún personaje del mundo de Harry Potter me pertenece. Todo este extraordinario mundo le pertenece a la grandiosa J.K. ROWLING.
